lunes, 28 de marzo de 2016

PEDRO CORZO, SIN NOVEDAD EN EL FRENTE, OBAMA Y CUBA

Así pudiera  escribir un cronista sobre el inmovilismo de la dictadura ante  los esfuerzos del presidente Barack Obama de flexibilizar las sanciones vigentes en contra del régimen insular, en la confianza que el gobierno de los hermanos Castro dispondrá medidas que promuevan el establecimiento de una sociedad democrática y respeto a los derechos ciudadanos.

Una apretada síntesis de las disposiciones del gobierno de Estados Unidos que benefician a la dictadura  va desde la excarcelación de tres espías convictos, uno de ellos por conspiración de asesinato, la eliminación de Cuba de la lista de países terroristas, la supresión de medidas que restringían el comercio y la ampliación de las relaciones económicas, el restablecimiento de relaciones diplomáticas y un viaje presidencial  que el gobierno interpreta, así lo informó el diario Granma, como una victoria de la “revolución en el poder, encabezada por su liderazgo histórico”.

La dictadura pretende que Estados Unidos resuelva los graves problemas económicos que enfrenta sin reformas estructurales que pongan en peligro el poder que detenta y menos aún, aperturas políticas que quebrarían un régimen agotado, que solo sobrevive por la represión y la desesperanza de la población.

La prioridad de la clase dirigente cubana es conservar el poder, que el proceso de sucesión iniciado en el 2006, culmine con una transición en la que los barones de la revolución y sus descendientes, no enfrenten problemas legales y puedan continuar disfrutando a perpetuidad las riquezas expoliada por décadas al pueblo, un proyecto contrario a los valores y principios sobre los cuales se ha construido Estados Unidos.

El cambio de política Washington hacia Cuba ha sido un factor determinante para que altos funcionarios europeos y de otros continentes,  incluidos jefes de estado, hayan visitado la isla y firmado convenios de ayuda, en particular, el acuerdo suscrito en La Habana con la Unión Europea, que en la práctica, pone punto final a la Posición Común hacia Cuba, una política que exigía al gobierno de los Castro respeto a los derechos de los cubanos.

Este acuerdo redunda directamente en beneficio del régimen al generar posibilidades de inversión  a las que, por la estructura jurídica de la isla,  solo tienen acceso la clase dirigente y los sectores privilegiados allegados a la misma,  y no la población en general, por lo que  se aprecia que  las gestiones de muchos de los gobiernos más democráticos del mundo benefician exclusivamente la dictadura.

Por décadas, independiente al embargo y la ayuda que la Casa Blanca prestó a la oposición cubana, Estados Unidos abanderó en las instancias internacionales la defensa de los derechos humanos  y propició con  denuncias, críticas y medidas coercitivas,  que los crímenes del castrismo no disfrutaran de absoluta impunidad.

Washington ha sido solidario con los cubanos en aspectos sociales, incluido el migratorio. La mayoría de las veces apoyó a la oposición al castrismo, aunque en numerosas ocasiones, es razonable, sus intereses primaron sobre los de sus aliados, si bien,  muchos de ellos perdieron la vida, o la arriesgaron, peleando en sus guerras como si fueran propias.

A fin de cuentas siempre habrá personas que más allá de intereses y conveniencias actuaran inspirando en sus convicciones y otros  que motivados por consideraciones opuestas,  asumirán diferentes conductas.

Un ejemplo al respecto lo puso el editor Ángel de Fana, al apuntar que Carlos Gutiérrez,  secretario de Comercio del ex presidente George  W. Bush y  quien apoyó concienzudamente las políticas restrictivas del presidente 43 a la dictadura cubana, en el presente aprueba y promueve las decisiones del mandatario 44, Barack Obama, totalmente opuestas a las de su predecesor y a las ideas que Gutiérrez en el pasado defendió.

El antiguo alto funcionario recientemente  destacó la importancia de los derechos económicos para  los residentes de la isla y dijo que en Cuba se habían producido cambios al respecto,  como si la dictadura permitiera a sus siervos acceder a una economía libre e independiente,  y como si los cubanos no estuvieran en capacidad de disfrutar los derechos políticos vigentes en una sociedad democrática.

El debate seguirá siendo intenso, los valores que cada quien defienda siempre serán trascendentes,  pero independiente a las intenciones, habrá que ver si las decisiones del presidente Obama influyen para que en Cuba se establezca un estado de derecho, una sociedad plural y tolerante,  o si simplemente un escriba del futuro parafraseando a Eric Maria Remarque, reseñará, "Años después de las concesiones y la visita,  siguen los arrestos y golpizas,  los derechos humanos continúan conculcados, la economía controlada por el estado, la miseria se ha incrementado,  fue un día  tranquilo y calmado, el cuartico está igualito, sin Novedad en el Frente”.

Pedro Corzo
pedroc1943@msn.com
@PedroCorzo43
Periodista de Radio Marti

Estados Unidos

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