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martes, 14 de julio de 2020

PASQUALINA CURCIO, SALARIOS EN LA EMPRESA PRIVADA Y EN LA ADMINISTRACIÓN, ABREBRECHA

El poder adquisitivo de la clase obrera en Venezuela, también conocido como salario real, ha caído 97% desde agosto de 2018. La causa determinante de tal desplome la hemos comentado en varias ocasiones: ha sido el aumento veloz y desproporcionado de los precios de todas las mercancías a nivel nacional, incremento que se enmarca en la guerra económica y criminal contra el pueblo venezolano por parte del imperialismo estadounidense y que ha estado siendo inducido mediante la manipulación del tipo de cambio del bolívar con respecto al dólar. 

Desde agosto 2018 hasta mayo 2020 el tipo de cambio fue manipulado 326.237%, pasó de 60 BsF/US$ a 19.580.000.000 BsF/US$, o sea 195.800 de los bolívares soberanos si le sustraemos los 5 ceros de la derecha, ocasionando un aumento de 716.308% de los precios (inflación) según datos del BCV. Mientras tanto, los salarios nominales han aumentado pero, muy lento y en menor proporción: tan solo 22.122% durante el mismo período, pasando de 1.800 BsS en agosto 2018 a 400.000 BsS en mayo 2020. 

En la empresa privada. Si bien el gobierno bolivariano, como respuesta a la guerra económica ha buscado proteger al pueblo venezolano, en particular a la clase asalariada, a través de bonos de la plataforma Patria; sistemas de salud y educación universales y gratuitos y subsidio de alimentos a través de las bolsas de comida CLAP, la brecha entre los salarios y los precios no solo se hace cada vez más grande manifestándose en un deterioro del poder adquisitivo, sino que al mismo tiempo y en la medida en que el salario real se hace cada vez menor la ganancia de la burguesía, o sea el grado de explotación, aumenta en la misma proporción.

Es un asunto de la cada vez más desigual distribución de la riqueza consecuencia de la hiperinflación inducida. La secuencia es la siguiente: el imperialismo ataca la moneda, inducen la depreciación del bolívar, el precio de todas las mercancías, excepto el de la fuerza de trabajo, aumenta y por lo tanto también los ingresos de la burguesía, al permanecer estancados los salarios, ese dinero adicional que le ingresa al dueño del negocio debido al aumento de los precios va a parar a sus bolsillos bajo la figura de ganancia. Entre 2016 y 2017 la explotación del trabajador aumentó 42%. 

Urge aumentar el salario. En agosto de 2018, a pesar de que el incremento fue histórico, 3.710%, también fue relativamente bajo por el rezago que arrastraba: medio petro equivalente a 1.800 BsS y a 30 US$ ni siquiera cubría la lista de 27 rubros de alimentos “acordada” con la burguesía para aquel entonces. 

No obstante y siguiendo ese mismo parámetro del salario mínimo mensual de medio petro, éste debería ser hoy equivalente a BsS 6.309.533 y no 400.000 BsS. (el petro se cotiza en BsS 12.619.066,35). 

Alegan algunos economistas de la derecha y también de “izquierda” que no pueden incrementarse los salarios porque no hay recursos suficientes en la economía, argumento que se cae por su propio peso. En el caso del sector privado, insistimos, el dinero sí está pero desigualmente repartido. Está en los bolsillos de la burguesía cuyas ganancias han incrementado en hiperinflación en la medida en que, mientras han aumentado los precios y obtienen mayores ingresos, han pagado menores salarios en términos relativos: según el BCV, en 2016 por cada bolívar destinado a la remuneración del salario iban a parar 21 a la cuenta del capitalista, lo que ya era una grosería, en 2017 esa razón pasó a ser 1 por 30. Estamos esperando que el BCV publique las cuentas consolidadas de 2018 y 2019 para actualizar estos números. Nuestra hipótesis es que son más desiguales dada la mayor hiperinflación. 

Es muy probable que en el momento en que se decrete un aumento de salarios, el imperialismo arremeta con el ataque al bolívar induciendo un incremento de precios y viéndose nuevamente deteriorado el poder adquisitivo. Así ocurrió en agosto de 2018, así ha ocurrido siempre. Nos preguntamos: ¿no ajustamos entonces el salario aunque sea la clase obrera la que se vea afectada? Haya o no aumento de salarios intensificarán el ataque al bolívar cuando a ellos mejor les parezca y, siguiendo su patrón de comportamiento, en vísperas de elecciones, muy probablemente lo harán.

Urge 1) revisar el salario mínimo establecido en medio petro de manera que cubra las necesidades del trabajador y de su prole; 2) ajustar su equivalente en bolívares cada vez que, su unidad de cuenta, el petro, varíe; 3) aumentar el porcentaje de las utilidades distribuidas al trabajador, mecanismo previsto en el artículo 131 de la Ley Orgánica del Trabajo. Los tres meses de utilidades contemplados en la ley es una cifra marginal con respecto al valor de la fuerza de trabajo que el burgués no retribuye al asalariado.

El objetivo de este último punto, además de disminuir la explotación del trabajador y con ella la injusticia en la distribución de la riqueza, es garantizar que cada vez que aumenten los precios de las mercancías (mecanismo de explotación por excelencia conjuntamente con el aumento de la productividad) ese dinero adicional que ingresa por concepto de ventas no vaya a parar exclusivamente a las cuentas bancarias del burgués sino que se distribuya al obrero manteniendo, incluso disminuyendo, la proporción entre la ganancia y el salario. 

Estas propuestas pueden lucir, para algunos, simples reivindicaciones laborales. No obstante, mientras no superemos el modo de producción basado en la propiedad privada y concentrada de los medios, pero además, mientras no acabemos con el arma más poderosa de esta guerra económica, el ataque al bolívar, es necesario garantizar a la clase obrera y a su prole las condiciones para seguir dando la pelea. 

Decía Marx en 1865: “¿…la clase obrera debe renunciar a defenderse contra las usurpaciones del capital y cejar en sus esfuerzos para aprovechar todas las posibilidades que se le ofrezcan para mejorar temporalmente su situación? Si lo hiciese, veríase degradada en una masa uniforme de hombres desgraciados y quebrantados, sin salvación posible. Creo haber demostrado que las luchas de la clase obrera por el nivel de los salarios son episodios inseparables de todo el sistema del trabajo asalariado, que en el 99 por 100 de los casos sus esfuerzos por elevar los salarios no son más que esfuerzos dirigidos a mantener en pie el valor dado del trabajo, y que la necesidad de forcejear con el capitalista acerca de su precio va unida a la situación del obrero, que le obliga a venderse a sí mismo como una mercancía. Si en sus conflictos diarios con el capital cediesen cobardemente, se descalificarían sin duda para emprender movimientos de mayor envergadura.” 

En la administración pública. Los salarios en la administración pública y sobre todo cómo financiarlos lo desarrollaremos en la próxima entrega. Nos quedó corto el espacio…  

Pasqualina Curcio Curcio
@pasquicurcio
@UNoticias

martes, 7 de julio de 2020

PASQUALINA CURCIO, IMPACTO DE LA GUERRA ECONÓMICA EN VENEZUELA, ABREBRECHA

Cuantificar todas y cada una de las afectaciones de la guerra que el imperialismo ha declarado al pueblo venezolano es imposible. Las agresiones que desde 1999 hemos vivido los venezolanos no solo han sido económicas, han sido también psicológicas. No hay manera de medir las secuelas del odio que la oposición antidemocrática, con una propaganda anti socialista ha sembrado, al punto de quemar vivas a personas por parecer chavistas. La indignación que el pueblo venezolano siente ante quienes diciendo ser venezolanos han vendido la Patria, también es incuantificable.

Dicho lo anterior pero centrándonos en lo económico, hemos actualizado los cálculos que habíamos realizado en marzo de 2019. Para ese momento las pérdidas que esta guerra ha ocasionado ascendían a US$ 125 mil millones. Ahora hemos calculado las correspondientes al 2019, las cuales totalizan para ese año US$ 68 mil millones.

Por lo tanto, las pérdidas económicas totales entre 2016 y 2019 suman US$ 194 mil millones.

Para los venezolanos, US$ 194 mil millones equivalen a aproximadamente 16 meses de producción nacional. Con ese dinero hubiésemos podido pagar la deuda externa completa que según el BCV es de US$ 110 mil millones. O tendríamos suficientes recursos para importar alimentos y medicamentos durante 45 años.

Estas pérdidas están desagregadas de la siguiente manera: US$ 25 mil millones corresponden al dinero y activos que nos han sido saqueados, mientras que los otros US$ 169 mil millones representan lo que hemos dejado de producir desde el 2016 hasta el 2019 como consecuencia del ataque contra PDVSA (US$ 64 mil millones) y del ataque al bolívar (US$ 105 mil millones).

Bloqueo/saqueo/piratería.

John Bolton, confesó en enero de 2019: “Congelamos todos los bienes de la empresa estatal Pdvsa en territorio estadounidense [Citgo], bloqueamos US$ 7 mil millones en activos más US$ 11 mil millones en ingresos estimados por exportaciones durante el próximo año”.

De acuerdo con el Ministerio de Relaciones Exteriores, el gobierno de EEUU y sus aliados nos han saqueado US$ 25 mil millones. Ellos lo disfrazan como “sanciones”, otros, elegantemente las llaman medidas coercitivas unilaterales, pero no es otra cosa si no un descarado robo y un acto de piratería. Aproximadamente US$ 5.400 millones se encuentran retenidos en 50 bancos incluyendo las 31 toneladas de oro que nos tiene retenidas el Banco de Inglaterra. Están incluidos también los US$ 18 mil millones en activos y dividendos de la empresa Citgo.

No solo nos robaron sino que además, en enero de 2019 el Departamento de Estado estadounidense anunció que le dio a Guaidó el control de bienes, activos y propiedades del gobierno venezolano en cuentas bancarias en EEUU, o sea, Guaidó ha sido el responsable de la administración de esos recursos. Nos gustaría saber cuánto de esos dólares ha destinado proteger a la población venezolana en tiempos de cuarentena. Lo que sí tenemos claro es que US$ 200 millones los destinó para cerrar un contrato con SilverCorp cuyo objetivo era contratar mercenarios para asesinar a venezolanos.

En cuanto al oro retenido debemos decir que el Banco de Inglaterra está obligado a devolverlo a su dueño inmediatamente éste se lo solicite. Ahora resulta que, según los ingleses, el dueño del oro es Guaidó quien dicen es el “presidente interino” de Venezuela. Es tan burdo este robo que quién en su sano juicio cree semejante barbaridad. El mundo entero sabe que no es Guaidó quien se sienta en la Asamblea General, ni en el Consejo de DDHH, ni en el Consejo de Seguridad de la ONU, ni en las reuniones de la Opep. Obviamente tampoco se sienta en Miraflores y mucho menos da órdenes a la Fanb.

¿Acaso es Guaidó quien está haciendo frente al covid-19 en Venezuela y coordinando con la Organización Mundial de la Salud los protocolos y recepción de la ayuda sanitaria? Cosas veredes, amigo Sancho.

Ataque a Pdvsa

William Brownfield, ex embajador de EEUU en Venezuela confesó: “Si vamos a sancionar a Pdvsa, ello tendrá un impacto en el pueblo entero, en el ciudadano común y corriente. El contra argumento es que el pueblo sufre tanto por la falta de alimentación, seguridad, medicinas, salud pública, que en este momento quizás la mayor resolución sería acelerar el colapso aunque ello produzca un periodo de sufrimiento de meses o quizás años”.

No es casual el ataque a Pdvsa, por el contrario es una acción premeditada y certera. Cualquier afectación a la industria petrolera tiene repercusiones no solo en la propia empresa, sino principalmente en la economía nacional y con ella en el pueblo venezolano.
La industria petrolera genera el 95% de las divisas que ingresan a Venezuela por concepto de exportaciones. La disminución de dichas exportaciones, ya sea por la caída de los niveles de producción petrolera o por disminución del precio del hidrocarburo afecta el ingreso de divisas y con ello las importaciones de insumos, repuestos, maquinarias para la producción nacional. Pdvsa es el catalizador de la producción interna.

El precio del petróleo, por primera vez en la historia cayó durante 4 años consecutivos, la caída fue de 65%. Por otra parte, el bloqueo comercial y financiero contra Pdvsa, la dificultad e imposibilidad de traer repuestos e insumos y las trabas financieras, entre otras razones, han afectado la producción petrolera, la cual ha disminuido 64% pasando de 2,8 millones de barriles diarios en 2013 a 1 millón en 2019, lo que se ha traducido en una caída de 78% de las exportaciones petroleras (pasaron de US$ 85 mil millones anuales en 2013 a US$ 19 mil millones en 2019).

Entre el año 2016 y 2019 dejamos de producir US$ 64 mil millones a nivel nacional como consecuencia de la disminución de las exportaciones petroleras.

Ataque al bolívar

Richard Black, senador del partido republicano de EEUU confesó refiriéndose a Venezuela: “Hemos desmonetizado su moneda y, a través del sistema bancario internacional, hicimos que la moneda venezolana careciera de valor y luego vamos y decimos: ‘Miren lo malo que es este Gobierno, su moneda no vale nada’. Bueno, no fueron ellos, fuimos nosotros quienes hicimos inútil su moneda”. (Sputnik 09-12-2019).

El ataque al bolívar, principal arma de la guerra económica, no solo induce la hiperinflación y con ella la pérdida del poder adquisitivo de la clase obrera, también contrae la producción nacional. En la medida en que la clase asalariada ve deteriorada su capacidad de compra consecuencia de la veloz y desproporcionada subida de los precios, ésta disminuye las cantidades demandadas de bienes y quien vende disminuye su producción.

Desde el 2013 el imperialismo ha inducido criminalmente la depreciación del bolívar en 241.657 millones por ciento, lo que ha derivado en un aumento de precios de 11.500 millones por ciento desde ese año y hasta la fecha.

Entre 2016 y 2019 dejamos de producir a nivel nacional US$ 105 mil millones como consecuencia del ataque al bolívar.

Que cada quien saque sus conclusiones de lo que estas pérdidas económicas por US$ 194 mil millones representan en angustia, indignación, calidad de vida y vidas de venezolanos. Que saque también las conclusiones del incalculable nivel de conciencia y por tanto de resistencia del pueblo venezolano que, siempre con la moral en alto, ha enfrentado a los enemigos de la Patria con la mejor de las estrategias: la unión cívico militar.

Pasqualina Curcio Curcio
@pasquicurcio
@UNoticias