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martes, 23 de junio de 2020

NÉSTOR SUÁREZ: VENEZUELA NECESITA SABER POR QUÉ, MÁS IMPUESTOS Y REGULACIONES LA EMPOBRECEN

Cada vez son más los países socialistas que optan por un régimen híbrido, en el cual la esfera económica pasa a manos capitalistas y la política sigue siendo vertical y mono partidista. En los últimos años, su discurso ya no gira en torno a si es eficiente o no el Capitalismo creando riqueza ya que al parecer, se han dado cuenta que negar lo evidente ni es romántico ni atrae seguidores. Desde hace tiempo, cada vez son más los países socialistas, como China, Vietnam, Albania y los exmiembros del Pacto de Varsovia, que optan por economías de libre mercado y propiedad privada.

Más impuestos y más regulaciones no van a crear más riqueza, ni van a generar más puestos de trabajo, no lo han hecho antes y no lo van a hacer ahora. Si algo explica el “milagro” Chino, y el del Sureste asiático es, precisamente, menos impuestos y menos regulaciones. Tuvieron que pasar muchos años para que un economista, como Arthur Laffer, intuyera que, si una empresa o una persona tienen más dinero para gastar, lo van a hacer, y si lo hacen, el Gobierno debería recaudar más. La lógica es simple: la tesis fué divulgada en 1977, en un libro de Jude Wanniski, titulado, The Way the World Works (Como funciona el mundo). En el capítulo 6 explica un diagrama denominado “La Curva de Laffer”. Relata Wanniski que en una ocasión mientras cenaban, con el influyente jefe del gabinete de la Casa Blanca en tiempos del Presidente Gerald Ford, trataban de persuadirlo en pro de la reducción de impuestos. Laffer trató de explicar verbalmente al funcionario que un impuesto del 0% a las utilidades de las empresas, obviamente no producirá ningún ingreso para el fisco. Pero que tampoco se conseguiría nada decretando un impuesto del 100%, porque se mataría el aliciente o iniciativa empresarial. Por lo tanto, entre esos dos extremos, que se unían con una curva como una campana, debía existir un punto intermedio o vértice más alto. Así, si ese punto intermedio ya se había sobrepasado, para recaudar el Gobierno más dinero, se debía reducir la tasa de impuestos. Según Wanniski, el asesor de la Casa Blanca no lograba entender la explicación verbal. Laffer, un poco molesto, agarró una servilleta y dibujó lo que llegaría a ser su famosa curva de Laffer.

La servilleta con la Curva de Laffer se exhibe en el Museo Nacional de Historia Americana en Washington | Foto cortesía


La idea de Laffer fue puesta en práctica más tarde en 1978, cuando en California, donde Ronald Reagan había sido Gobernador años antes, se aprobó la Propuesta 13, que redujo drásticamente los impuestos. Dicha propuesta fue acogida por inversionistas y propietarios, pero también recibió un amplio apoyo de la gente común, que entendió la trascendencia de reducir los impuestos, algo que tantos Economistas profesionales y aun laureados, no quieren entender. Y luego esa gente común, respaldó a Reagan en su campaña presidencial de 1980. Y uno de los primeros nombramientos de Reagan Presidente, fue el del doctor Laffer como su asesor económico.

Sin embargo, Ronald Reagan era un gran político. Cualquier medida de su Gobierno tenía que ser explicada a la opinión pública, y entendida por la opinión pública. Y la tesis de Laffer adolecía de una grave debilidad: podía ser criticada por los demagogos de izquierda como “destinada a justificar la reducción de los impuestos a los ricos”. Reagan se lo planteó a Laffer. Y que hizo Arthur Laffer? Para minimizar esa potencial crítica, Arthur Laffer hecho mano de un antiguo axioma económico, la ” Ley de la rentabilidad marginal decreciente “: que las utilidades de las empresas comienzan a decaer una vez que su producción ha superado cierto límite. En consecuencia, si las empresas están cerca de ese límite, los empresarios preferirán trabajar menos. Y si trabajan menos, producirán menos. Y si producen menos, ganarán menos. Y si ganan menos, el fisco recibirá menos impuestos. Para que la economía produzca más, y el Gobierno recaude más, lo correcto es, aunque suene paradójico, rebajar los impuestos a las rentas empresariales. Así, la curva de Laffer brindó el respaldo teórico y popular, requerido por la reducción de impuestos ordenada por Reagan en EEUU, y casi al mismo tiempo por Margaret Thatcher en Inglaterra. Tanto Ronald Reagan como Margaret Thatcher impulsaron la reducción de impuestos, la privatización de las empresas, la Des estatización, y un papel más limitado del Gobierno.

Eso también hizo China en sus zonas económicas especiales. Esto también lo hace Irlanda y esto debería hacer cualquier país pobre que quisiera dejar de serlo. Las reformas en Irlanda estuvieron enmarcadas en un gran “Acuerdo Social”que firmaron empresarios y trabajadores, con el Estado como árbitro. Las mismas, establecían que el Gobierno empezaría por reducir los impuestos, esto obligaría a los empresarios a no despedir empleados, los trabajadores, por su parte, limitarían sus exigencias salariales. El desempleo cayó de 17% en 1987, a 3% hoy con tendencia a casi cero.

Podrán pasar siglos y podrán pasar Gobiernos, lo que no pasará nunca será la forma o receta de Crear riqueza y prosperidad. Puede ser cierto que no solo de pan viva el hombre, pero, si lo que no es pan es lo que un político tiene en mente, debe ser honesto y decirle a su pueblo que su Gobierno le llevará todo menos pan, como lo hace, ya es otro discurso.

Un cambio de Rumbo, cualquiera que éste sea, requiere de dos cosas: deseo y conocimientos. El deseo de algo diferente, algo mejor, solo es posible si tenemos el conocimiento de la existencia de esa otra alternativa, esa otra opción. Venezuela si lo desea no lo demuestra y si lo conoce le ha sido indiferente. Nuestro pasado estatista, socialista, la confusión y los complejos, nos han obstaculizado la aplicación de la receta de la prosperidad. La reducción de los impuestos y la eliminación de las regulaciones, son fundamentales en la construcción de una sociedad y economía libre y próspera.

Nestor Suarez
nsuarez07@hotmail.com
@NestorSuarezRB

miércoles, 27 de abril de 2016

PEDRO LUIS ECHEVERRIA, CAMBIO DE RUMBO, YO TE AVISO CHIRULÍ

Después de la reciente visita de Maduro a los hermanos Castro, el “sacudón” anunciado, con bombos y platillos, ha venido siendo relegado al olvido y se han reactivado odios, amenazas y provocaciones contra la disidencia. El contenido del discurso gubernamental muestra una gran deriva desde los temas vinculados a las eventuales incipientes correcciones a las variables macroeconómicas, hacia el establecimiento de más represión a los adversarios del régimen, mayores regulaciones  a la iniciativa privada, creación de nuevas instancias burocráticas para  el  control, nuevos lineamientos para la acción de la fuerza armada y una escalada en el empeño de convertir a la Asamblea Nacional en un ente carente de enjundia y poder. Es decir, en esta etapa, el régimen se apresta  a ejercer un mayor control político, social y económico sobre la ciudadanía.

El país necesita modernizar las estructuras del Estado, hacer eficiente y mejorar la productividad de las instituciones públicas y garantizar a la ciudadanía seguridad y un sistema de justicia y legalidad. El Gobierno desestima irreflexiva e irresponsablemente tal necesidad y obcecadamente responde con más centralización administrativa y más presencia del Estado en las actividades económicas; menos autonomía de acción para los entes públicos y mayor control gubernamental para las actividades privadas  Así encontramos:
Se profundiza la centralización y monopolización de las actividades de importación y exportación ; nuevas prohibiciones a la circulación de productos de la cesta básica y farmacéuticos;  puesta en práctica de diversos sistemas de racionamiento de alimentos a la población, cuyos niveles de escasez se ubican arriba del 50%; amenazas de encarcelación, multas, confiscaciones y expropiaciones al sector privado; erradicar del discurso oficial toda referencia a un ajuste macroeconómico para corregir el déficit del 8% del PIB que tendremos este año, la esperada inflación anual de 800% con cifras mensuales superiores al 20%- la más alta del mundo- , el incremento del porcentaje de personas por debajo de la línea de pobreza- 73% de la población- ; las acciones a adoptar para obtener del exterior los recursos financieros necesarios para evitar el colapso- se estiman en US$ 30 billones-; como enfrentar la crisis de generación de electricidad más allá de las soluciones cortoplacistas de racionamiento; los temas de violencia e inseguridad  que están en límites de entregar al hampa y la anarquía la seguridad ciudadana; no se habla de las divisas que es menester asignar al sector privado para reactivar la economía ni tampoco de la pérdida de las reservas internacionales que se han esfumado a ojos vista y mucho menos de la destrucción de PDVSA. Tampoco se refiere al "complot" institucional del régimen contra la Asamblea Nacional.
 El discurso gubernamental habla de represión; de descalificaciones políticas y acusaciones sin fundamento;  de un "mundo feliz" inexistente; de planes y proyectos  sin viabilidad racional ni recursos para ejecutarlos; de la reafirmación política de la vigencia del ineficiente  modelo socialista; creación de nuevas instancias burocráticas para definir y  establecer los términos del  "modelo económico de transición al socialismo" .
En las peroratas que pronuncia Maduro queda claramente establecido que el único objetivo que persigue es mantenerse en el poder a cualquier costo y ejercer un mayor control sobre la iniciativa privada para endilgarle a ésta todos los males y avatares por la que transita y transitará la economía nacional. En tal sentido, le atribuye las distorsiones que en este momento tiene la economía nacional, pero sin admitir que las referidas distorsiones son de la exclusiva responsabilidad de las erradas políticas instrumentadas por el régimen. Una vez más, se atribuyen los males de nuestra economía al acaparamiento, especulación y otras perversas prácticas supuestamente realizadas por lo que queda del sector privado nacional. Se pretende crear el “chivo expiatorio” para las dificultades presentes y para las que sobrevendrán por la tozudez suicida de mantener el modelo estatista que no ha dado resultado positivo alguno en los tres lustros y fracción  en que se ha venido aplicando.
De esta manera, el gobierno sepulta la esperanza que tenían muchos ciudadanos de ver la puesta en práctica de algunos cambios para mejorar el desenvolvimiento de la economía y consecuentemente su situación personal.
Maduro reafirmó la “guerra económica”, no a los corruptos e ineficientes burócratas que medran a su alrededor para lucrarse ilegalmente, ni  a las inconvenientes e irresponsables políticas que aplica su régimen, ni a las limitaciones ideológicas y políticas que le impiden realizar las correcciones y ajustes necesarios; sino a unos supuestos saboteadores, que obviamente no están en el gobierno. Eso significa que en lo sucesivo, los empresarios y la ciudadanía en general debemos esperar fuertes ataques de descrédito y represión a nuestras actividades, más controles burocráticos a la gestión económica, más entornos adversos para el desempeño empresarial, menos seguridad personal y jurídica, más deterioro del clima de inversión, más obstáculos para mejorar la productividad, más incoherencia gubernamental y mayor sobrevaluación monetaria, cierre paulatino de los canales para que la oposición pueda expresarse y ejercer su derecho, conquistado por el voto popular, de participar en la conducción del país. Es decir, el caos, la incertidumbre y la desesperanza
Pedro Luis Echeverria
pedroluis.echeverria33@gmail.com
@PLEcheverria

Miranda - Venezuela