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lunes, 27 de febrero de 2017

PEDRO LUIS ECHEVERRIA, CUESTA ABAJO EN SU RODADA...

EL ENEMIGO QUE TE MANTIENE

El embustero, falaz e ignorante régimen venezolano, vocifera una supuesta convicción antiimperialista al atribuir a perversidades imperiales las serias acusaciones que formula el gobierno de USA  que comprometen a una importante figura del gobierno nacional. Igualmente, adopta una inexplicable actitud de complicidad al resistirse a ordenar una investigación por parte de la Fiscalía General de la República sobre este grave asunto y a sabotear cualquier iniciativa en tal sentido, de la Asamblea Nacional. 

Por otra parte, tan irreflexiva posición  de defensa a ultranza de la persona sindicada por las autoridades norteamericanas como   perpetrador de delitos comunes y a quien aspira someter  y procesar en su sistema judicial por las acciones ilegales que le atribuye que son violatorias de las leyes que protegen las políticas de seguridad de aquel país , es, por decir lo menos, una solemne  imbecilidad.

Sin  tener  legitimidad de desempeño, el régimen venezolano carece de la necesaria autoridad moral y política, para ignorar, como lo ha venido haciendo, la opinión de sus conciudadanos sobre el asunto de marras, a pesar que seremos, en última instancia, los pasivos pacientes de las consecuencias que se deriven de tan infantil actitud, y asimismo, por iguales razones, no está calificado   para adoptar unilateralmente decisiones que comprometan  el presente y el futuro del país. La actitud del régimen venezolano, sin duda,   enturbiará aún más las difíciles y escabrosas relaciones que mantenemos con los Estados Unidos de América, principal comprador de contado de las exportaciones petroleras de Venezuela y, por tanto, el mayor proveedor del flujo de  divisas que utiliza nuestro país para atender sus compromisos externos; igualmente, USA, es el más importante proveedor de las crecientes importaciones que demanda nuestro país, entre ellas, las de gasolina para poder atender las necesidades de consumo interno de ese producto y de los crudos de exportación, habida cuenta de las dificultades de producción,  mejoramiento de crudos y refinación por las que transita PDVSA.

Habrá medido el ocupante de Miraflores las difíciles circunstancias por las que transita el país como resultado de su irresponsable inacción como gobernante y del contenido de las estúpidas peroratas, plagadas de lugares comunes y de imitaciones a los dichos del que se fue?  

Habrá tomado en cuenta lo que hemos  perdido de respeto y consideración por parte de la comunidad internacional  por asumir acciones y posiciones políticas  que la mayoría de los países  del mundo han decidido rechazar por estar en contra de la corriente por la que se mueven las visiones modernas de democracia, libertad de expresión, respeto a los derechos humanos, crecimiento económico  y  mejoría de la situación social de los pueblos? Se habrá percatado este desangelado régimen del retroceso que significa el creciente aislamiento del país del concierto de naciones del mundo y lo  difícil que será recomponer dichas relaciones en el futuro inmediato? Por supuesto que no lo ha meditado.  

Estos “robolucionarios” de pacotilla,  con sus truculencias,  ditirambos y  frases exaltadas, desvirtúan el concepto de aquel  “buen gobierno” que adopta  decisiones que favorezcan a los ciudadanos. Bajo la égida de estos  filibusteros, los actos de gobierno no han sido otra cosa que  cobardes  y arteras agresiones contra  nuestra sociedad, su gente, el país como un todo y los valores y principios de la  civilización moderna. La gestión de Maduro es más de lo mismo, palabras, palabras y más palabras, pero sin ninguna realización ni beneficios tangibles para todos los habitantes de la sufrida Venezuela.

Si este gobierno observara un código de ética para su accionar, se percataría que no puede pretender  erigirse como defensor de los derechos humanos y de la libertad de expresión cuando en el país, que mal gobierna, la opinión y la dirección política de la disidencia, los medios de comunicación y las organizaciones sociales  sufren permanentemente de acoso, restricciones, chantajes y controles. Tampoco puede hablar de soberanía, un gobierno que ha permitido y auspiciado que un país extranjero controle y dirija nuestras instituciones más importantes y estratégicas que se supone garantizan la seguridad del país y la de sus ciudadanos. Menos aún, cuando es precisamente en este régimen cuando se han producido impunemente los más escandalosos actos de corrupción de nuestra historia sin  que se haya tomado ninguna acción gubernamental para castigar tales delitos, que por el daño causado al país, pudieran calificarse de lesa humanidad.

 Lo que mueve al gobierno no es otra cosa que tratar de presentarse como un adalid del antiimperialismo, para cooptar a los disidentes de su tolda y desviar el foco de la atención pública nacional de los problemas más acuciantes que confronta la sociedad venezolana.


Finalmente, como puede un gobierno que ha hecho de la mentira y de la práctica del espionaje a sus ciudadanos una razón de Estado, decirle al mundo que desconoce y rechaza las acusaciones de USA  porque actúa en defensa de la independencia, libertad,  democracia y estado de derecho. ¡Vaya descaro!

Pedro Luis Echeverria
pedroluis.echeverria33@gmail.com
@PLEcheverria
Miranda - Venezuela

viernes, 17 de febrero de 2017

PEDRO LUIS ECHEVERRIA, DIÁLOGO ¿PARA QUÉ?

NO ES POSIBLE UN DIALOGO QUE LLEGUE
A CONCLUSIONES POSITIVAS ENTRE 
DEMOCRACIA Y TOTALITARISMO

A medida que transcurren los días en nuestro país, la represión gubernamental aumenta, se perfeccionan y profundizan la crueldad oficial y los métodos y mecanismos para ejercerla. Aumenta el número de  víctimas fatales por la inseguridad e igualmente el de los lesionados, los torturados y los detenidos ilegalmente a los que no se les reconoce el derecho al debido proceso; impunemente los grupos armados e irregulares auspiciados, protegidos y financiados por el gobierno incrementan la virulencia de los ataques a las personas, a la propiedad privada y a las pertenencias ajenas. 

El régimen inventa tenebrosas conspiraciones nacionales e internacionales supuestamente orientadas a desestabilizarlo; maquilla y oculta las cifras de desempeño económico,  pretendiendo con ello vender un utópico país que está muy lejos del horror en que vivimos los ciudadanos. 

El Presidente, en lugar de asumir plenamente sus responsabilidades constitucionales e institucionales, prefirió transferirlas al estamento militar. 

Asimismo, el régimen trata de infundir miedo, mediante la escandalosa manipulación de las leyes y la institucionalidad para acusar, acosar y calificar de enemigo, sin recurso de apelación, a todo aquel que profesa ideas y valores diferentes de lo que el oficialismo totalitarista asume como el bien común. Manipula a las masas de sus seguidores exacerbando sus peores instintos, creando así una avalancha de odios hacia la disidencia que nadie parece capaz de detener. Permite, con gran complicidad y otorgando impunidad, la profundización y expansión de una de las lacras sociales que más daño causa a una sociedad: la corrupción, al extremo que el afán de enriquecerse en el menor tiempo posible que domina a sus validos, sean éstos políticos, militares, comerciantes o figuras más o menos públicas, ha generado, entre ellos, confrontaciones de diversa índole.

En síntesis, el régimen está tratando por todos los medios a su alcance y con el poder totalitario del Estado, aplastar la voluntad de cientos de miles de personas, potenciar su sumisión y la desaparición del ansia de libertad que es la condición esencial de los seres humanos. 

El gobierno irresponsablemente asume el rol de feroz contendiente, en lugar de abrir, mediante acciones políticas contundentes y veraces, los caminos para el entendimiento y la paz; los cierra a través de un discurso altanero y desconsiderado en el cuál campean intentos de dominación gubernamental a la sociedad,  perversas órdenes de incremento y profundización  de la represión, falsedades, descalificaciones y violaciones a las leyes.  A pesar de ello, la fuerza de la  protesta crece, persevera, se mantiene, se reinventa y se extiende a diversas ciudades y sectores sociales.

Sin embargo, y ante  la inminencia de constitucionales  procesos electorales para elegir a los mandatarios regionales y a los Alcaldes, el régimen, a través de sus más calificados voceros  ha manifestado que las elecciones no son prioritarias, que son un factor de desestabilización y que se utilizarán para desprestigiar al Gobierno,(Cabello, Rodríguez y Padrino López, dixit) cerrando así  la posibilidad de mantener conversaciones, con eficacia política, sobre la forma de abordar conjuntamente las soluciones a la terrible situación que vive el país en todos los órdenes.

El régimen debe comprender y asumir que no es posible iniciar un proceso de rescate del país, mediante el diálogo eficaz y constructivo, cuando las causas y  cicatrices de la contienda que ha mantenido con la oposición y la empresa privada durante 19 años no han sido resueltas y sanadas. 

Después de esta fase de horror y abusos de los derechos humanos como la que hemos vivido y  estamos viviendo y para la que no se vislumbra con certeza su tiempo de terminación, nuestra sociedad requiere la reconstitución de su tejido social asegurando la convivencia mediante procesos de entendimiento sostenibles en el largo plazo. 

Establecer un diálogo veraz y efectivo, supone establecer una agenda de conversaciones en la que figuren: la edificación institucional de la democracia y el estado de derecho; crear instituciones políticas y judiciales respetadas y creíbles para la administración y solución de conflictos por vías no violentas; llegar a un consenso sobre lo que no es aceptable promover y los medios que resulta inaceptable emplear para proteger intereses por legítimos que sean. Sin ello, la paz será apenas el interregno de una inacabada espiral cíclica de conflicto y violencia. Si bien la resolución de los conflictos se debe encaminar en el corto y mediano plazo a llegar a arreglos que satisfagan mínimamente las demandas de los contendientes, la transformación del conflicto en compromiso de rescate del país, supone atender y dar solución a los profundos desajustes económicos, y a los  problemas estructurales y culturales que asolan al país y restablecer el tejido de convivencia social que ha sido roto durante los últimos cinco lustros y fracción, transcurridos. Así y solo así es que un diálogo gobierno-oposición puede ayudar a solventar la crisis.


La realidad actual es que el gobierno y sus amanuenses institucionales promocionan un diálogo que saben no llegará a ninguna parte por varias razones: no es un interlocutor  válido pues carece de la  legitimidad necesaria para comprometerse a nada, debido a los serios cuestionamientos a su permanencia en el poder que le hacen distintos grupos que hacen parte de su propia tolda política; carece, asimismo, de  la voluntad política que se necesita para negociar un desenlace conveniente a las partes en conflicto; sólo pretende ganar tiempo para crear un sistema de hegemonía gubernamental en donde no hayan elecciones, conforme lo ordena la Constitución, al tiempo que a través de triquiñuelas y subterfugios ilícitos,  se invaliden y defenestren los partidos políticos y se limite la libertad de expresión,  bastiones fundamentales del sistema democrático venezolano. 

Desde este punto de vista, no se explica, por tanto, que los flagrantes incumplimientos de los compromisos convenidos, las infames e ilegales acciones perpetradas contra la disidencia y la democracia y las aviesas intenciones del régimen para el futuro inmediato no sean del conocimiento de la perspicaz, eficiente y no cándida inteligencia vaticana. 

Entonces, con tan importantes elementos fácticos de juicio que fehacientemente conoce el Vaticano ¿qué sentido tiene que el Santo Padre convoque a un diálogo en la que participe un interlocutor  que no ha cumplido ni cumplirá con las condiciones mínimas requeridas para iniciar las conversaciones y que además  no está dispuesto a arribar a la resolución de los conflictos de manera institucional, honesta y no violenta, para dar respuestas a los anhelos de paz y de superación de la pavorosa crisis que sacude a la la sociedad venezolana?

Pedro Luis Echeverria
pedroluis.echeverria33@gmail.com
@PLEcheverria
Miranda - Venezuela

miércoles, 27 de abril de 2016

PEDRO LUIS ECHEVERRIA, CAMBIO DE RUMBO, YO TE AVISO CHIRULÍ

Después de la reciente visita de Maduro a los hermanos Castro, el “sacudón” anunciado, con bombos y platillos, ha venido siendo relegado al olvido y se han reactivado odios, amenazas y provocaciones contra la disidencia. El contenido del discurso gubernamental muestra una gran deriva desde los temas vinculados a las eventuales incipientes correcciones a las variables macroeconómicas, hacia el establecimiento de más represión a los adversarios del régimen, mayores regulaciones  a la iniciativa privada, creación de nuevas instancias burocráticas para  el  control, nuevos lineamientos para la acción de la fuerza armada y una escalada en el empeño de convertir a la Asamblea Nacional en un ente carente de enjundia y poder. Es decir, en esta etapa, el régimen se apresta  a ejercer un mayor control político, social y económico sobre la ciudadanía.

El país necesita modernizar las estructuras del Estado, hacer eficiente y mejorar la productividad de las instituciones públicas y garantizar a la ciudadanía seguridad y un sistema de justicia y legalidad. El Gobierno desestima irreflexiva e irresponsablemente tal necesidad y obcecadamente responde con más centralización administrativa y más presencia del Estado en las actividades económicas; menos autonomía de acción para los entes públicos y mayor control gubernamental para las actividades privadas  Así encontramos:
Se profundiza la centralización y monopolización de las actividades de importación y exportación ; nuevas prohibiciones a la circulación de productos de la cesta básica y farmacéuticos;  puesta en práctica de diversos sistemas de racionamiento de alimentos a la población, cuyos niveles de escasez se ubican arriba del 50%; amenazas de encarcelación, multas, confiscaciones y expropiaciones al sector privado; erradicar del discurso oficial toda referencia a un ajuste macroeconómico para corregir el déficit del 8% del PIB que tendremos este año, la esperada inflación anual de 800% con cifras mensuales superiores al 20%- la más alta del mundo- , el incremento del porcentaje de personas por debajo de la línea de pobreza- 73% de la población- ; las acciones a adoptar para obtener del exterior los recursos financieros necesarios para evitar el colapso- se estiman en US$ 30 billones-; como enfrentar la crisis de generación de electricidad más allá de las soluciones cortoplacistas de racionamiento; los temas de violencia e inseguridad  que están en límites de entregar al hampa y la anarquía la seguridad ciudadana; no se habla de las divisas que es menester asignar al sector privado para reactivar la economía ni tampoco de la pérdida de las reservas internacionales que se han esfumado a ojos vista y mucho menos de la destrucción de PDVSA. Tampoco se refiere al "complot" institucional del régimen contra la Asamblea Nacional.
 El discurso gubernamental habla de represión; de descalificaciones políticas y acusaciones sin fundamento;  de un "mundo feliz" inexistente; de planes y proyectos  sin viabilidad racional ni recursos para ejecutarlos; de la reafirmación política de la vigencia del ineficiente  modelo socialista; creación de nuevas instancias burocráticas para definir y  establecer los términos del  "modelo económico de transición al socialismo" .
En las peroratas que pronuncia Maduro queda claramente establecido que el único objetivo que persigue es mantenerse en el poder a cualquier costo y ejercer un mayor control sobre la iniciativa privada para endilgarle a ésta todos los males y avatares por la que transita y transitará la economía nacional. En tal sentido, le atribuye las distorsiones que en este momento tiene la economía nacional, pero sin admitir que las referidas distorsiones son de la exclusiva responsabilidad de las erradas políticas instrumentadas por el régimen. Una vez más, se atribuyen los males de nuestra economía al acaparamiento, especulación y otras perversas prácticas supuestamente realizadas por lo que queda del sector privado nacional. Se pretende crear el “chivo expiatorio” para las dificultades presentes y para las que sobrevendrán por la tozudez suicida de mantener el modelo estatista que no ha dado resultado positivo alguno en los tres lustros y fracción  en que se ha venido aplicando.
De esta manera, el gobierno sepulta la esperanza que tenían muchos ciudadanos de ver la puesta en práctica de algunos cambios para mejorar el desenvolvimiento de la economía y consecuentemente su situación personal.
Maduro reafirmó la “guerra económica”, no a los corruptos e ineficientes burócratas que medran a su alrededor para lucrarse ilegalmente, ni  a las inconvenientes e irresponsables políticas que aplica su régimen, ni a las limitaciones ideológicas y políticas que le impiden realizar las correcciones y ajustes necesarios; sino a unos supuestos saboteadores, que obviamente no están en el gobierno. Eso significa que en lo sucesivo, los empresarios y la ciudadanía en general debemos esperar fuertes ataques de descrédito y represión a nuestras actividades, más controles burocráticos a la gestión económica, más entornos adversos para el desempeño empresarial, menos seguridad personal y jurídica, más deterioro del clima de inversión, más obstáculos para mejorar la productividad, más incoherencia gubernamental y mayor sobrevaluación monetaria, cierre paulatino de los canales para que la oposición pueda expresarse y ejercer su derecho, conquistado por el voto popular, de participar en la conducción del país. Es decir, el caos, la incertidumbre y la desesperanza
Pedro Luis Echeverria
pedroluis.echeverria33@gmail.com
@PLEcheverria

Miranda - Venezuela

lunes, 18 de abril de 2016

PEDRO LUIS ECHEVERRIA, UNIDAD: UN COMPROMISO INSOSLAYABLE

  La Unidad es el más valioso instrumento del que disponen las fuerzas  disidentes para derrotar al régimen y auspiciar e instrumentar el profundo, necesario e impostergable cambio, tanto, de de la dirigencia gubernamental, como,  en la forma en que ésta ha venido conduciendo los destinos del país.  Ese es y debe ser el objetivo fundamental a alcanzar por parte de  la oposición venezolana. Pero, es importante destacar que la  salida de Maduro y sus adláteres del poder, solo es posible con la férrea unidad de todos aquellos que creemos que su ineficiente desempeño, su errada y escasa visión de lo que debe ser el desarrollo integral de una sociedad y su pasividad frente a los grandes problemas del país, exigen su inmediata remoción de las delicadas y complejas funciones y atribuciones de las que está transitoria e ilegítimamente investido.

Si esta convicción que subyace en la mente de la mayoría de los venezolanos, se organiza y actúa unitariamente, sin dudas, tendrá la capacidad suficiente para poner fin a una era de despotismo, arbitrariedades, violaciones a la Constitución, envilecimiento de las instituciones públicas, al sistemático y artero engaño a la población  y a  la más profunda ineficiencia operativa del Estado que registra  la historia de Venezuela. Ella, conduciría a sellar el final del mandato de un régimen que se identifica y representa el pasado, y que, por lo mismo, quiénes lo dirigen, no pueden ser los conductores del país hacia el futuro. En efecto, la agobiante continuidad de errores y omisiones de Maduro y su gobierno en la definición y conducción de las políticas públicas y el asociado despilfarro de los recursos de la Nación, ha generado  un amplio ámbito de riesgos que ha puesto en peligro la supervivencia y la factibilidad del país.
 Cabe destacar, por otra parte, que las alianzas que se han construido al amparo de la MUD forman parte del juego democrático unitario. De hecho, las plataformas de apoyo político y electoral opositoras constituyen un cuadro de acuerdos entre diversos partidos políticos y organizaciones de la sociedad civil para actuar coordinadamente y para observar y cumplir con una misma hoja de ruta política. En tal sentido, la unidad política opositora  se fundamenta en el  principio que  todos los ciudadanos y organizaciones civiles y políticas disidentes construyen la gran alianza nacional y trabajan, en favor de concretar cualquiera de las opciones constitucionales previstas en la Carta Magna que permiten la remoción del Presidente de la República, para  posteriormente constituir un gobierno de unidad nacional que garantice la gobernabilidad del país. Esta actitud unitaria de la oposición, encarna la respuesta del país democrático al bloque autoritario gobernante para establecer garantías y adoptar medidas que impidan  la continuación de la destrucción del orden constitucional y el hundimiento de una normalidad existencial.
 Tal cosmovisión unitaria  se fundamenta en el establecimiento de una nueva relación entre el Estado y la sociedad que garantice una amplia coalición social y la vigencia de una verdadera comunidad de ciudadanos dispuestos a darle un rumbo diferente a la marcha del país. Se trata, en síntesis, de construir, con la fuerza que confiere la unidad, determinados principios y valores sociales que rompan con los conceptos  populistas y el estatismo aberrante impulsados por el régimen actual. Estos nuevos valores societarios deben sustentarse en un eficiente sistema de gobernabilidad democrática y en un paradigma de progreso compartido y equitativo para impulsar políticas que permitan superar los  niveles de pobreza,  intolerancia,  autoritarismo, exclusión social, arbitrariedad estatal y  abusos institucionales que caracterizan al caos establecido en Miraflores y remover, los factores que restringen la libertad de las personas en su individualidad y como miembros de una comunidad que aspira el progreso y el bienestar
 Este gran esfuerzo de cambio demanda la participación activa de todos los agentes sociales fundamentales y la voluntad política de asumir  un pacto de compromiso cívico para la convivencia, la paz y la solidaridad societaria. Igualmente, es necesario que este gran esfuerzo erradique de su ideario escepticismos, demoras, dudas, vacilaciones y temores.
 ¡Viva la Unidad que nos facilitará el camino redentor de nuestras penurias!   
Pedro Luis Echeverria
pedroluis.echeverria33@gmail.com
@PLEcheverria

Miranda - Venezuela

lunes, 11 de abril de 2016

PEDRO LUIS ECHEVERRIA, SIN REVOCATORIO NO HAY FUTURO

He sido y soy opositor a este nefasto régimen que ha dividido y engañado al país con el subterfugio de hacer creer que el modelo social que ofrecía  era el camino para la redención e inclusión de los más necesitados. Los pésimos y desastrosos resultados obtenidos en todos los órdenes de la vida nacional, después de más de tres lustros de gobierno, nos indican que el ideario chavista ha sido una perversa quimera.

La Venezuela de hoy después de 17 años de mandato de los golpistas de 1992, no ha progresado. Los males sociales se han acrecentado a pesar de los ingentes recursos políticos y financieros de los que dispuso el régimen. El odio, la división del país, el envilecimiento ciudadano, la escandalosa e impune corrupción, la inseguridad ciudadana y la exclusión social es el legado que nos deja. Asimismo, una economía destruida, las arcas del tesoro vacías y depredadas, carencia de  realizaciones, destrucción del aparato industrial público y privado, un enorme déficit fiscal, una difícilmente pagable deuda interna y externa, escasez, desabastecimiento, inflación, desempleo, son, entre otros, los índices que representan y  miden el descomunal fracaso de la gestión económica de los golpistas de otrora. Se ha acentuado la inseguridad jurídica, se ha hipertrofiado el tamaño del Estado, la economía venezolana ha perdido  la capacidad generadora de empleos; el régimen ha convertido a los ciudadanos en cazadores de canonjías en lugar de formarlos para contribuir a la ampliación de la producción y mejorar la prestación de los servicios. Presos políticos, exiliados, perseguidos, familias destrozadas, la ilegitimidad de desempeño, la usurpación de funciones y la sistemática violación de la Carta Magna son otros de los pasivos que acumula en su contra el periodo del gobierno chavista. La incertidumbre respecto al futuro atenaza y angustia a los venezolanos. Las visiones de irracionalidad,  improvisación,  ineficiencia y  corrupción de los facinerosos gobernantes se abatieron sobre Venezuela y ejercen un efecto devastador en los valores fundamentales de la democracia, el respeto mutuo, la tolerancia y la libertad de actuar que representaban el ideario de nuestro pueblo y que regían la convivencia social en nuestro país.
Responsablemente queremos y debemos poner fin al autoritarismo, a las arbitrariedades, a la corrupción monstruosa y al desatino de quienes conducen, por ahora, al país. La Constitución nos ofrece las vías legales y legítimas para lograrlo y entre ellas destaca el referendo revocatorio, como el más idóneo instrumento político del que, por los momentos, dispone la ciudadanía para participar activamente en la construcción de un destino mejor para nuestro país.
 Por tales razones, lo que está en juego, en estos apremiantes momentos, es el presente, nuestros valores como sociedad civilizada, y nuestro derecho al porvenir. No nos jugamos cosas menores. Nos jugamos el derecho a la vida: la del hombre pleno, su libertad de conciencia, de pensamiento, de religión, de trabajo, de asociación, de movilización, de libérrima búsqueda de su propio destino. 
Esa libertad plena  que queremos rescatar  tiene un gran enemigo. Se llama, totalitarismo - el Estado es todo sobre la tierra-. Desde hace 17 años, nos confrontamos con esa visión absolutista y negadora  de la maravillosa aventura que es la vida y las ansias naturales del hombre por su progreso individual. Y luchamos en contra  porque en esa visión totalitaria de la sociedad  se conjugan el odio, la aberrante exclusión  y la pérdida del derecho a la libertad. De  modelos similares a las creencias del PSUV y sus adláteres, nacieron modelos de sociedad que llevaron a la miseria, la cárcel, la muerte, al exilio y a la intransigente división ideológica a millones de personas en  todo el mundo como es sabido que lo hicieron el nazismo, el fascismo, el comunismo y la más reciente infeliz síntesis: el socialismo del siglo XXI.
Se nos acaba el tiempo político y material para reflexionar y llegó el momento de asumir nuestras responsabilidades ante la oportunidad y necesidad impostergable de revocar a quién mal conduce la suerte de la Nación. Los ciudadanos y las organizaciones políticas de la oposición, sin pausas ni demoras, debemos focalizar nuestra atención en la concreción de ese derecho constitucional, en mantener, por sobre todas las cosas, el concepto de la unidad, subordinar nuestras legítimas visiones y expectativas personales al interés superior de la Nación. Debemos tener en mente que, con nuestros votos revocatorios, vamos a expresar un grito redentor: ¡no podemos, no queremos, ni nos vamos a entregar a la vesania totalitaria!
La libertad es la condición insustituible que le da sentido a la sociedad humana; por eso  debe ser  plena y hay que defenderla. A los pueblos no se los puede conducir con el  látigo, la prebenda y la mentira porque esa es la negación del ser humano. Demasiado tiempo hemos estoicamente soportado tal manera de gobernar.
Hagamos, con sentido de urgencia, lo que tenemos que hacer y que sean la historia y nuestra conciencia las que  nos pidan cuentas si fuimos o si resultamos inferiores a ese compromiso que reclamamos la gran  mayoría del país. Usemos como armas para alcanzar nuestro empeño el valor de la unidad, nuestra inteligencia, convicción  y voluntad de  progreso.
Pedro Luis Echeverria
pedroluis.echeverria33@gmail.com
@PLEcheverria
Miranda - Venezuela 

lunes, 4 de abril de 2016

PEDRO LUIS ECHEVERRIA, LA GUERRA OCULTA CONTRA VENEZUELA

Hoy hablaremos de los inconformistas, los que cuestionan a la autoridad írrita, de los que cada día asisten atónitos al espectáculo del fanatismo y la creciente estupidez ideológica del gobierno. Vamos hablar del poder, pero no del poder nominal que dicen detentar los que nos gobiernan, sino del poder real, del que ejercen desde la sombra individuos e instituciones que muchas veces pasan desapercibidos pero con capacidad para variar drásticamente el curso de los acontecimientos e influir en la vida de millones de venezolanos.

El imperio mediático erigido por el gobierno, con dinero y amenazas, busca sustraernos una parte sustancial de la dura realidad en que vivimos. No obstante, siempre la verdad encuentra los caminos para expresarse; el tiempo del secretismo llega a su fin y serán muchas las sorpresas que continuarán apareciendo y que desenmascararán a un régimen que quiere aparentar lo que no es pero que, en la práctica, conculca impunemente el orden constitucional. El país ha comprendido que un sano escepticismo y contrastar la información que nos ofrece elrégimen son actitudes sumamente recomendables en la vida cotidiana de estos tiempos. Aquí hay muy poco lugar para la fantasía y mucho espacio para el dato veraz e incontrovertible.
 Desde hace 16 años, los usurpadores del poder han tratado de patrocinar y cimentar la mayor falsificación histórica de nuestra Nación, al tiempo, que han desatado una desmedida campaña de censura e intimidación destinada a silenciar y engañar a los ciudadanos. La ideologización de la educación, el acoso a las Universidades, el control del funcionariado gubernamental, el abusivo uso de los medios de comunicación del país, la criminalización de la disidencia, la conspiración contra la libertad, la anulación de la capacidad de crítica y el escarnio a los derechos humanos son, entre otros, algunos de los hechos que han  caracterizado las sofisticadas técnicas de “lavado de cerebros” utilizadas por el gobierno para convertir e imponer al chavismo como religión de Estado; un anteproyecto pensado para la completa dominación de la sociedad venezolana. Un programa de múltiples tentáculos dedicados a destruir los valores, principios y creencias del hombre común e infiltrarse y dominar las instituciones políticas, sociales y económicas. Resulta asombroso comprobar cómo la institucionalidad del país se ha ido adaptando como un guante a los puntos de vista contenidos en el discurso gubernamental; una suerte de psicodrama repleto de símbolos y significantes que sólo tienen sentido para los líderes del régimen y que engañan y confunden a las masas de sus seguidores. Pero, detrás de todo esto, en la sombra, y al amparo de la complicidad, servilismo y cobardía del gobierno,  han proliferado  organizaciones mafiosas que han venido saqueando al país con total impunidad, movidos por la codicia y el dinero fácil y sembrando, a su alrededor, la devastación económica, el envilecimiento y la mediocridad de hombres e instituciones. Individuos sin capacidades ni cualidades, sin inteligencia ni fortaleza de espíritu, han escalado las más altas posiciones y disfrutado del poder y, en su sordidez maliciosa, han urdido y erigido la más grande corruptela de nuestra historia reciente. Situación  ésta  que debemos combatir y denunciar constantemente para evitar constituirnos en secuaces pasivos y cándidos de sus flagrantes latrocinios.
La conflictividad social sin precedentes que vive el país está marcada por el profundo resentimiento que alberga una gran parte de la población hacia la aristocracia gubernamental. Las desigualdades sociales se profundizan y el escandaloso tren de vida de la “nomenklatura” contrasta con la descarnada miseria en que viven los que menos tienen.
La conciencia y tenacidad de las mujeres, la juventud, los intelectuales, la academia, los obreros, los campesinos y, en general, de la población disidente, han sido los factores que han impedido la entronización definitiva del ideario chavista y paulatinamente lo han alejado de la consecución de su principal objetivo político.
Entre tanto, continúa la lucha para ganar la guerra que contra Venezuela libran, tanto solapada  como abiertamente, las mafias “enchufadas”en el gobierno y evitar  que el país termine de derrumbarse y lo hacemos con la certidumbre que todos los esfuerzos que se realizan en tal sentido, conducirán a garantizar una vida digna y enaltecedora para todos.
Pedro Luis Echeverria
pedroluis.echeverria33@gmail.com
@PLEcheverria
Miranda - Venezuela

miércoles, 30 de marzo de 2016

PEDRO LUIS ECHEVERRIA, UN RÉQUIEM PARA EL RÉGIMEN

Preocupa como la intolerancia y la violencia irracional está gravitando en el clima político del país. No hay día en que los medios de comunicación no reporten situaciones de esa naturaleza. Los desafueros del gobierno írrito enquistado en Miraflores y  el inexplicable empeño en  ocultar la verdad sobre la terrible realidad del país conducen a una mayor polarización y tensión social, cuyos rasgos fundamentales se evidencian  el endurecimiento del contenido del discurso político que acentúa las diferencias; las acciones violentas e ilegales  de los grupos de apoyo al gobierno, que son realizadas con la complicidad de las autoridades y exacerbadas por la dirigencia “madurochavista”. Asimismo, la actitud decidida de los grupos opositores a realizar acciones de calle con mayor decisión y audacia, compelidos por la actitud gubernamental de no dar espacios para el debate y el entendimiento respecto al futuro de la Nación y sobre la importante transición política que debe producirse en breve, habida cuenta que el gobierno ha demostrado que no puede administrar al país y resolver los graves problemas que confrontamos.

Los tiempos que se avecinan seguirán signados por la violencia, la intransigencia y la confrontación. Así lo indican  el contenido y las acciones del discurso gubernamental. El irresponsable  aprovechamiento por parte del gobierno de la institucionalidad del país en desmedro de la legalidad, el orden y la justicia; el comportamiento irracional de las masas adeptas aún al gobierno, fundamentado en la intolerancia y en el odio de clases, es una de las estrategias que ha venido siendo utilizada  para tratar de amedrentar y acorralar a los grupos opositores.
La violencia institucional del gobierno al pretender gobernar sin haber dado cumplimiento a las exigencias constitucionales y sin la apertura de espacios para el diálogo y la concertación, imponiendo, por cualquier medio, un modelo de sociedad autoritario, excluyente y antidemocrático, y;  el cierre deliberado de las instancias a las que se podría acudir  en demanda de justicia y control a tales exabruptos, son factores engendradores de violencia. A pesar de los llamados pacifistas de la oposición, podría desatarse en el seno de los desafectos al gobierno acciones de legítima defensa ante el arrinconamiento y las provocaciones de las que son objeto.
 La sociedad venezolana no puede  permitir que sean la violencia, la confrontación y la subversión social la única salida política que le queda a la oposición frente a las  inaceptables pretensiones gubernamentales de conculcar los derechos básicos a la vida, la libertad y la dignidad. No se debe tolerar que el gobierno acose a la oposición y prosiga en el descabellado empeño de  imponer un modelo de sociedad concebido para hacer a todos los ciudadanos vasallos del Estado.
La oposición transita una ruta pacífica, respeta las normas democráticas ha formulado planteamientos que no han sido respetados por los poderes públicos y el aquelarre chavista. Es deber y responsabilidad del régimen, tomar las acciones necesarias que eviten llevar al país por un sendero de inútiles enfrentamientos fratricidas, y si no quiere o no puede hacerlo, que se dedique en el tiempo que le queda en el gobierno a reflexionar fría, objetiva y profundamente sobre el enorme daño que este malhadado régimen le ha causado al país y que se prepare a enfrentar las responsabilidades que sus desaciertos reclaman. Tengan un poco de cordura y acepten lo que es irremisible: el 6D, el régimen recibió de los venezolanos un caudal de votos en su contra que reflejan el deseo de cambio, la certeza que 17 años de horror y penurias han de terminar y el enorme y profundo hastío que tenemos de todo lo que representan-un naufragio inexorable de la historia-. Por favor, no sigan jugando con fuego con sus irresponsables balandronadas y piensen que el mejor y único servicio útil que  ustedes le pueden rendir a la Nación, es irse con su música a otra parte.  
Pedro Luis Echeverria
pedroluis.echeverria33@gmail.com
@PLEcheverria

Miranda - Venezuela

lunes, 9 de noviembre de 2015

PEDRO LUIS ECHEVERRIA, CADA CUAL TIENE EL DIABLO QUE MERECE

El colapso que sufre la República después de 17 años de la pésima gestión del "chavismo-madurismo" demanda nuestra más decidida participación. El país ya no soporta, a un estrafalario, negligente y perverso régimen -que emergió de la nada- y que solo ha traído miseria, hambre, depauperación, dolor y división familiar, desolación y desesperanza a la mayoría de los venezolanos. El tiempo transcurrido desde que esa cofradía del chavismo-madurismo, integrada trashumantes de la política y del delito, confabulados con una logia de militares felones, obtuviera el poder y estableciera como forma de gobernar su criminal e irresponsable uso. 

La Nación cayó en un profundo hoyo de corruptelas, destrucción institucional, falacias, inconvenientes cambios en los valores de la sociedad y falsas promesas de progreso que  no han dejado nada que pueda ser reconocido o valorado como una obra o definición de políticas cuyos resultados  hayan producido positivas consecuencias para el presente y el futuro  de los ciudadanos.
La degradación que ha sufrido la patria a través de esos lúgubres,  largos y estériles 17 años que el régimen ha  desgobernado, no tiene parangón en nuestra historia. Los desastrosos resultados que muestran todos los indicadores que se relacionan con la condición humana, con el desenvolvimiento económico y con el fortalecimiento y consolidación del país, nos gritan estentóreamente que el gobierno y su modelo no han servido para nada, que ha fracasado rotundamente y que, por tal razón, hay que cambiarlos antes que la profundidad de la destrucción que están causando hagan inviables y sumamente onerosos los esfuerzos y acciones que hay que realizar para su futura recuperación.
No se trata exclusivamente que la oposición obtenga la mayoría de los curules en disputa, lo importante a considerar, al momento de ejercer el derecho al sufragio, es que las consecuencias del evento comicial influirán decisivamente -con una relevancia muy superior a las del pasado-  en la futura dinámica gobierno-sociedad y en las relaciones entre los diferentes grupos sociales que conforman la urdimbre de la sociedad venezolana.
La necesaria reestructuración del país no será producto de la espontaneidad. Requiere que el gobierno, la sociedad civil y la Asamblea Nacional desempeñen un papel fundamental para lograrlo. Es necesario reconstruir una sociedad donde exista y se practique una auténtica separación y autonomía de los poderes del Estado; que los roles del gobierno y del mercado estén más equilibrados y ello constituya la base sobre la que se edificará el cambio del nivel de vida- económico, político y social- del venezolano. Debe haber un proceso en  el cual la sociedad  se reestructure con base en el respeto a la disidencia, la vigencia plena de los derechos ciudadanos y la revalorización de la institucionalidad.
A fin de cuentas, el 6D constituye el preámbulo o la condición necesaria y suficiente para que el país pueda iniciar el tránsito hacia su recuperación.
Ante tales consideraciones, cabria formularnos la pregunta: Deberían, los que aceleradamente destruyeron al país que teníamos, merecer el favor del voto de los que han sufrido las consecuencias de sus corruptelas, ineptitudes y desvaríos?  
La respuesta que presumo que tendrá usted, amigo lector, aunada a las referidas circunstancias y a la torpeza de gestión de los autócratas que gobiernan, nos obligan a realizar todo lo que sea necesario y más, para acelerar la terminación de un régimen  falaz y perverso. Esa es la realidad política que debemos enfrentar. Ese debe ser  nuestro compromiso con el país, nuestra familia y nosotros mismos. Pongamos en marcha nuestras capacidades, hagamos de la unidad nuestro baluarte para la acción. En síntesis, no desperdiciemos la posibilidad de hacer sentir nuestra opinión, ratificar  nuestra tradición democrática y valorizar nuestra participación política para influir en los hechos venideros que marcarán la suerte futura del país. Empujar los necesarios cambios que nuestra conciencia y  convicciones nos reclama, no acepta demoras, dudas o vacilaciones; no habrá mañana si hoy no hacemos lo que debemos hacer.
Si el 6 de diciembre acudimos masivamente a votar por las fuerzas de la oposición, tengamos la certeza que habremos colaborado con el inicio de una nueva etapa en el devenir político del país; ese día estaremos  iniciando el rescate de Venezuela. 
Pedro Luis Echeverria
pedroluis.echeverria33@gmail.com
@PLEcheverria

Miranda - Venezuela

miércoles, 4 de noviembre de 2015

PEDRO LUIS ECHEVERRIA, PAMPLINAS, SANDECES Y ALGO MÁS

Maduro, haciendo como si de verdad gobernara, en las postrimerías de su desesperada gestión se ha dedicado a amenazar al país con frases que reflejan su talante no democrático y su eventual disposición a desconocer el abrumador triunfo, en las próximas elecciones parlamentarias, de quiénes lo adversamos.

Sus "como sea" y la "revolución entrará en otra etapa" son pamplinas; para pensar que ello pueda significar algo requiere un liderazgo del que usted carece y un apoyo popular que tampoco tiene, el 80% de rechazo a su gestión, como lo indican los sondeos de opinión, constituye un poderoso mentís a sus angustiadas elucubraciones golpistas. Convénzase, Señor Maduro, que usted no tiene como, ni con qué, realizar tan descabellada acción. Muy pocos, por no decir nadie, lo acompañarán; ni al interior del PSUV, ni en la FNB y, mucho menos en el sufrido pueblo venezolano, encontrará usted aliados dispuestos a secundar tan disparatadas intenciones.
El descrédito político del que usted disfruta y que se ha ganado con creces a lo largo de su errática, corrupta e ineficiente administración, las sandeces que constituyen el contenido fundamental de sus inútiles y fastidiosas peroratas y las demagógicas promesas que no cumple, han sido y serán los factores que lo inhabilitan para ser un líder de fuste, determinante para que, bajo su influjo y dirección, se puedan concretar sus inalcanzables pesadillas. Seguramente, la historia contemporánea de Venezuela lo registrará como el más fracasado e inepto ocupante de la silla de Miraflores. Lo poco que usted es, no lo ha logrado por méritos propios, el arbitrario dedo  del eterno y gran farsante ha sido lo que le ha permitido alcanzar la posición que actualmente ocupa. Como diría un aficionado al Baseball, usted no tiene "nada en la bola". Dedíquese en el tiempo que le queda en el gobierno a reflexionar fría, objetiva y profundamente sobre el enorme daño que su malhadado régimen le ha causado al país y prepárese a enfrentar las responsabilidades que sus desaciertos reclaman. Tenga un poco de cordura y acepte lo que es irremisible: el 6D, su régimen recibirá de los venezolanos un caudal de votos en su contra que reflejan el deseo de cambio, la certeza que 16 años de horror y penurias han de terminar y el enorme y profundo hastío que tenemos de usted y de todo lo que usted representa. Por favor no siga jugando con fuego con sus balandronadas y piense que el mejor servicio que  usted le pueda rendir a la Nación, es acatar lo que la voluntad popular expresará, el día aludido, en las urnas de votación.
 Finalmente, no olvide que la falta de credibilidad y sindéresis en sus palabras y realizaciones, lo han aislado de la comunidad internacional, para ellos, usted representa el arquetipo latinoamericano del rotundo fracaso de un modelo económico y político que dispuso de enormes recursos de todo orden, pero que fue dilapidado por la incompetencia y corrupción.  Sus "amigos" de otrora lo han abandonado a su triste suerte, ninguno hará nada por ayudarle; usted no los convence por lo vacío y estólidos que son sus argumentos y porque no tiene formación, chequera, obra, ni trayectoria que lo respalden.   
Pedro Luis Echeverria
pedroluis.echeverria33@gmail.com
@PLEcheverria
Miranda - Venezuela

domingo, 25 de octubre de 2015

PEDRO LUIS ECHEVERRIA, REFLEXIONES PRESIDENCIALES

En la semipenumbra de su oficina, sentado en su escritorio y apenas iluminado por la mortecina luz de una pequeña lámpara, Maduro reflexiona sobre la evolución y resultados de su mandato, la situación política del país, sus perspectivas  y un tsunami de incertidumbre, miedo y angustia lo sacude y envuelve. Se formula preguntas y no encuentra respuestas, o si las encuentra éstas no presagian nada bueno para el país ni para su liderazgo político.
Piensa:
-A pesar de todos mis esfuerzos sigo cayendo en las encuestas. La matriz de opinión me hace responsable de todo lo malo que acontece en el país. En el partido no me paran y no logro consolidar, junto a Cilia y los pocos que me siguen, una tendencia hegemónica que me permita contrarrestar a mis enemigos; ellos y muchos más, que no me quieren aquí.
-Los militares que me rodean, exhiben rostros pétreos e inescrutables, desapareció la alegría de antaño. Cuando hablo y hago gala de mis dotes de orador y utilizo terminología castrense para congraciarme con ellos, no me miran o lo hacen de reojo, y, entre ellos, cruzan miradas de reprobación a lo que digo. Será que sienten que mis actuaciones los ponen en un brete del que se quieren salir o es que no les satisface el gran poder que tienen en mi gobierno y todavía quieren más?
-Aporrea y los de Marea Socialista que allí escriben no me dan tregua ni paz. Quieren que haga lo que jamás haré: cambiar la orientación de mi gobierno. Creo que a Aporrea le sale cierre, en breve.
-Las desavenencias y desencuentros al interior de mi gobierno y dentro del partido son de gran magnitud; trato de participar en dichos pleitos y no paso de ser un simple espectador, blanco de todas las criticas. Esos desagradecidos no toman en cuenta mis esfuerzos por cambiar el negativo resultado electoral que se avizora: He insultado, calumniado, acosado, amenazado y apresado, sin razón ni fundamento jurídico, a dirigentes opositores; he hecho de la intimidación mi forma preferida de hacer  política; he espiado y pinchado teléfonos privados; he decretado estados de excepción en zonas en las que, en condiciones normales, perderíamos el 6D; me he peleado con Colombia y Guyana; he cerrado fronteras; no he permitido la observación internacional para los comicios venideros; incondicionalmente he puesto, al servicio del partido, el ventajismo de uso de todos los bienes y servicios del Estado; he ahogado presupuestariamente a las Universidades; a la tan cacareada libertad de expresión la tengo bajo mi férreo control; al grupo Polar y a todos los empresarios privados los tengo permanentemente acosados e intimidados; a pesar que no dispongo de los recursos para ello y que no sé cómo se financiará, decreté un aumento de sueldos y salarios que, como se sabe, no alcanzará a resarcir la pérdida que mi gobierno, y el del que se fue, hemos causado al valor adquisitivo del salario del venezolano; a fin de mantener unido al partido y a los militares con mi liderazgo, he permitido y tolerado la corrupción y el estratosférico y escandaloso enriquecimiento de unos cuantos, asimismo,  el saqueo y la destrucción de PDVSA y otras empresas del Estado. Por éstas y otras cosas que se me escapan en este momento de reflexión, mi gobierno se habrá hecho merecedor del voto castigo?
-El país ha entrado en una profunda recesión económica. La producción y la inversión  no crecen a pesar de las enormes sumas de dinero, sin respaldo, que les transfiero, gracias a la complicidad e irresponsabilidad del BCV.  El PIB continuará declinando este año y con perspectivas que también lo continúe haciendo en los años venideros. La verdad es que no entiendo nada sobre economía. Habré perdido la "guerra económica" que inventé?
-La inflación ya es de tres dígitos y no encuentro la manera de detenerla y abatirla sin cambiar el modelo que he venido aplicando. La nueva Ley de Precios Justos-que organiza el incompetente Arreaza- me funcionará esta vez? A fe cierta que no, pero, estoy convencido que esta demagógica jugada podría ayudarnos electoralmente.
-El descontento generalizado, el desempleo, la corrupción  la escasez, el bachaqueo, las colas, el deterioro de la cuantía y calidad de suministro de los servicios públicos, la inseguridad, y el dólar paralelo, suben como la espuma y la aceptación y popularidad de mi gobierno bajan como taladro o precio petrolero. Será que he gobernado mal?
 Diosdado….. aplaude…..
Pedro Luis Echeverria
pedroluis.echeverria33@gmail.com

@PLEcheverria

martes, 20 de octubre de 2015

PEDRO LUIS ECHEVERRIA, LLEGÓ LA HORA

El país está cansado y obstinado de soportar, durante más de tres lustros, a un estrafalario, negligente y perverso régimen -que emergió de la nada- y que solo ha traído miseria, hambre, depauperación, dolor familiar, desolación y desesperanza a la mayoría de los venezolanos. 

El tiempo transcurrido desde que esa cofradía del chavismo-madurismo, obtuviera el poder, y su criminal e irresponsable uso,  para usufructuar sus dones como un botín de guerra o como el reparto de proventos entre filibusteros.

Desde ese entonces, la Nación cayó en un profundo hoyo de corruptelas, falacias, inconvenientes cambios en los valores de la sociedad y falsas promesas de progreso que  no han dejado nada que pueda ser reconocido o valorado como una obra o definición de políticas cuyos resultados  hayan producido positivas consecuencias para el presente y el futuro  de los ciudadanos de esta Nación.

La degradación que ha sufrido la patria a través de los largos y estériles 17 años que el régimen ha  desgobernado, no tiene parangón en nuestra historia. Los desastrosos resultados que muestran todos los indicadores que se relacionan con la condición humana, con el desenvolvimiento económico y con el fortalecimiento y consolidación del país, nos gritan estentóreamente que el gobierno y su modelo no han servido para nada, que ha fracasado rotundamente y que, por tal razón, hay que cambiarlos antes que la profundidad de la destrucción que están causando hagan inviables, sumamente onerosos y lastren los esfuerzos y acciones que hay que realizar para su futura recuperación.
El que gobierna ha sido un régimen que no supo entender la realidad del país, que no pudo resolver los acuciantes problemas que el común de la gente aspiraba que fueran resueltos. Eso ha sido así porque el régimen imperante siempre ha tenido como objetivos fundamentales:  subyugar y degradar a la sociedad  hacerla cada vez más vulnerable y dependiente del Estado, mediante la perversa distribución selectiva de cuotas de poder, dádivas y prebendas; mantener el poder a cualquier costo sin importarle las consecuencias que tal actitud le pueda acarrear a los ciudadanos;  permitir que una gigantesca y obscena red de corrupción en la que medran diversas camarillas afectas al gobierno, se hayan enriquecido escandalosamente en desmedro de la atención hospitalaria de la educación en todos sus niveles, del adecuado suministro de alimentos, medicinas, insumos  y otros bienes y servicios que necesita la gente.
Ante tales consideraciones, cabria formularnos la pregunta: Deberían permanecer en el poder, los que aceleradamente destruyeron al país que teníamos que, a pesar de sus problemas, era uno de los más exitosos de América Latina? La respuesta que presumo que tendrá usted, amigo lector, aunada a las referidas circunstancias y a la torpeza de gestión de los autócratas que gobiernan, nos hacen pensar que  el poder se les está yendo irremisiblemente  de las manos y que debemos hacer todo lo necesario para acelerar esa realidad política. 
Ese debe ser  nuestro compromiso con el país, nuestra familia y nosotros mismos. Pongamos en marcha nuestras capacidades, hagamos de la unidad nuestro baluarte para la acción. Aprovechemos cabalmente la oportunidad de seleccionar a los que queremos que nos representen en la AN y, al mismo tiempo, también la de rechazar a quiénes consideramos no aptos para ejercer tan delicada y compleja función parlamentaria. 
En síntesis, no desperdiciemos la posibilidad de hacer sentir nuestra opinión, ratificar  nuestra tradición democrática y valorizar nuestra participación política para influir en los hechos venideros que marcarán la suerte futura del país. Empujar los necesarios cambios que nuestra conciencia y  convicciones nos reclama, no acepta demoras, dudas o vacilaciones; no habrá mañana si hoy no hacemos lo que debemos hacer.
Si el 6 de diciembre acudimos masivamente a votar por las fuerzas de la oposición, tengamos la certeza que habremos colaborado con el inicio de una nueva etapa en el devenir político del país; ese día estaremos  iniciando el rescate de Venezuela. ! A por ellos!
Pedro Luis Echeverria

@PLEcheverria