Mostrando entradas con la etiqueta CHARITO ROJAS. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta CHARITO ROJAS. Mostrar todas las entradas

sábado, 9 de abril de 2016

CHARITO ROJAS, ATILA EN VENEZUELA

“La violencia está desatada porque la barbarie es política de Estado”. María Corina Machado, en Valencia el viernes 1° de abril de 2016.
Las noticias sobre la violencia que arrasa Venezuela ya no salen en los medios de comunicación masivos. Los horrendos crímenes, con descuartizamiento y quema incluidos, aparecen solo en escalofriantes vídeos tomados por los teléfonos de indiferentes testigos. Los films americanos de horror más crudo, son comiquitas de Disney junto a esta oleada de fotos, vídeos y hasta selfies en la propia escena del crimen.

La palabra “saqueo” es tomada con pinzas en medios temerosos del castigo de la justicia, brazo ejecutor del régimen que nos quiere callados y sumisos. Los medios no reportan linchamientos, porque dicen que son como los suicidios: se transmiten como el sarampión. Pero los hay. El último ocurrió hace dos días en Los Ruices, Caracas, ante casi un centenar de espectadores. Un hombre acusado de ladrón yacía en el suelo con una herida en la cabeza, cuando lo bañaron de gasolina y prendieron fuego. Nadie lo apagó. Estaban ocupados filmando la espeluznante escena.

Así como nos acostumbramos a las colas, a los apagones, a la falta de agua y de servicios, también nos hemos acostumbrado a la muerte. Es un hecho cotidiano que aparece con demasiada frecuencia al lado de nosotros, sin que haya una gestión pública de seguridad que tenga el verdadero interés de proteger a los ciudadanos. Los más de 20 planes de seguridad inventados sin bases ni estudios son estruendosos fracasos.

La fórmula cubana es aplicada a traición sobre el país y sus habitantes, para reducirlo a un estado de pobreza que garantice la permanencia en el poder: 1) reducir al hambre a la gente, ocuparlos buscando comida debajo de las piedras, así no tienen tiempo de protestar. 2) Extirpar la educación de calidad, recortar presupuestos universitarios, acabar con la investigación, sueldos de hambre a profesores y profesionales, privilegiar la fidelidad al proceso por encima de los currículos académicos, lo que nos lleva a 3) obligar a la emigración masiva a los mejores profesionales y a la clase media, para dejar adentro solo a los sumisos que acepten sobrevivir con mendrugos. 4) Robar y dejar robar, para atornillar a los adeptos y asegurar el futuro, por si acaso la revolución naufraga.

En ambientes de inseguridad personal y jurídica no hay bien que valga nada. La bárbara práctica de despreciar el conocimiento, los méritos y la eficiencia los ha llevado también a matar la gallina de los huevos de oro. Comenzó cuando aquel bárbaro con un pito en la boca botó a 20.000 empleados de PDVSA, obligando después a todos los contratistas y empresas del país a no emplear a ninguno de los botados, que en su mayoría tuvieron que mudarse a brindar sus conocimientos a países donde sí han aprovechado su inmenso valor.

Hoy PDVSA produce a niveles de hace 30 años. Es una caja negra, sus recursos son utilizados para pagar caprichos revolucionarios, Venezuela ha negociado por espejitos y vendido por partes lo que queda del buque insignia del país. El presidente declaró con una sonrisita que merece un solo calificativo, que no hay dólares. ¿No hay dólares? ¿En un país con las mayores reservas petroleras del mundo, con gas, hierro, bauxita, oro, diamantes y no hay dólares? Como dijo Atila, el bárbaro rey de los hunos: “Donde pisa mi caballo no vuelve a crecer la hierba”.

Bárbaros son quienes llevaron la mayor potencia hidroeléctrica de Latinoamérica a sufrir esta cadena de apagones, que después de 7 años de advertencias de los ingenieros expertos para que ampliaran la red, hicieran mantenimiento, construyeran termoeléctricas y dieran un servicio digno de ser cobrado a su valor, echan la culpa al Niño. Claro, no hablan de que gracias a su gestión, una capacidad instalada de 17.600 Mw apenas tiene operativos 6.500 Mw. Tampoco dicen que no han podido ejecutar el 80% de las obras contratadas a dedo a nivel internacional, pero que se han gastado los 30.000 millones de dólares destinados a ellas. Ninguno de los altos funcionarios que han manejado la emergencia eléctrica ha sido obligado a justificar sus inmensas fortunas guardadas en bancos de Andorra, Suiza y Panamá.

Lo de la comida también ha sido una barbaridad. Y siempre los mismos nombres ligados a la importación, a los ministerios y organismos que han manejado miles de millones de dólares, nombres que hoy son de millonarios que poseen haras en Estados Unidos, propiedades en España y República Dominicana y gordas cuentas, jamás investigadas por un gobierno que prefiere mantener a sus soles contentos.

En el “imperio” los investigan. El gobierno español revela que el finado “donó” 7 millones de euros al partido Podemos para implantar la ideología bolivariana en España. El congreso brasileño indaga los opacos negocios entre los gobiernos de Lula y el finado. Un escándalo como el de los “Papeles de Panamá” ha producido aclaratorias del Presidente de Argentina, investigaciones en 22 países y la renuncia del Primer Ministro de Islandia, quien aparece con su mujer en una cuenta en las islas Seychelles y miles de islandeses le pidieron la renuncia, la cual él aceptó.

Pero eso sucede con gobernantes y países civilizados, no en esta barbarie, ya comparada con Zimbabwe por medios internacionales como The Economist. Barbarie es negarle el Teresa Carreño, templo de la cultura nacional, a esa gloria musical que es Yordano, pero celebrar allí sus vociferantes mitines. Barbarie es que este país petrolero tenga la más alta inflación del mundo; que el 73% de la población esté reducida a la pobreza (ver Encuesta Condiciones de Vida 2015 realizada por la UCV, la UCAB y la USB); barbarie es tener las ciudades más inseguras del mundo y una crisis de salud inhumana. Y para completar, una crisis de valores que hace de los pranes “rock stars”, que los malos sean los más deseados por las chicas, que las mujeres quieran estar “tunning” para lograr cualquier objetivo, que la moral pública no merezca el menor respeto.

Venezuela se recuperará económicamente y alcanzará la democracia con la voluntad de su gente. Pero le costará mucho tiempo y educación arrancar la cizaña de los bárbaros.

Éste es el dibujo de la niña de 10 años que en una escuela de Vargas escandalizó a su maestra, cuando expresó que de grande quiere ser “malandra”. La fractura de valores impuesta por una ideología violenta le hace pensar que el crimen sí paga y es una profesión aceptable.

Charito Rojas
Charitorojas2010@hotmail.com
@charitorojas
Notitarde

Carabobo - Venezuela

lunes, 4 de abril de 2016

CHARITO ROJAS, LOS JUDAS DE LA PATRIA

El traidor es traidor porque es cobarde. Tirso de Molina, seudónimo de fray Gabriel Téllez (1579 -1648), religioso español, dramaturgo, poeta y narrador del Barroco
Una semana no tan Santa la de Venezuela. Como todas las semanas cada vez más trágicas que viven los venezolanos, carentes de cualquier tipo de resguardo y protección. Sin embargo, a todo riesgo, más de siete millones de venezolanos buscaron alivio a sus males cotidianos dándose un bañito en la playa o pasando un par de días alejados de la asfixia citadina.

Avavit (Asociación de Agencias de Viajes y Turismo) declaró un descenso de hasta el 50% en la ocupación hotelera y parques temáticos. Conseturismo registra una caída del 40% en el movimiento turístico de la Semana Mayor, lo cual habla de la crisis económica que castiga el bolsillo de los venezolanos, los problemas en el transporte aéreo y terrestre, pero también del temor de abandonar el nicho del hogar y arriesgarse a la aventura de vacacionar en el país más inseguro del mundo.
Ante una crisis eléctrica que el gobierno no quiere comunicar en sus gravísimos alcances al país, decide dar una semana de vacaciones obligadas a toda la masa laboral del país, con el impacto que esto produce sobre una economía ya moribunda. Los cortes programados y los aún más frecuentes apagones imprevistos amargaron las vacaciones y el descanso. Hoteles, centros vacacionales padecieron fallas eléctricas que crearon conflictos con los huéspedes y visitantes. Las hidrológicas también aprovecharon la semana santa para hacer reparaciones que al final, son como intentos de tapar algunos huecos a un colador que no se ha renovado en 17 años.
La inseguridad habla desde las morgues: más de 300 muertos por el hampa en Caracas, asaltos en clínicas, iglesias, centros comerciales. Bandas dirigidas por pranes desde la cárcel organizando razzias entre ellas, muertes de policías, ataques a comandos policiales.
Y otra inseguridad más terrible: la falta de asistencia, de comida, de medicinas. El caso de la joven zuliana que murió en Morrocoy es una imagen dramática del riesgo a que estamos expuestos todos los ciudadanos de Venezuela: morir sin asistencia, sin medicinas, sin auxilio de un gobierno responsable por la vida de sus ciudadanos.
El miércoles Santo, Laura Gabriela Polanco, de 18 años, compartía en Cayo Sal con su familia. Habían venido desde el Zulia a pasar unos cortos días de relax y playa. La muchacha comenzó a sentirse mal y vomitó. Su familia lo atribuyó a unos camarones y como la muchacha no mejoraba pidieron ayuda a Protección Civil, quienes la sacaron del cayo en una lancha y la llevaron hasta un punto de control del Instituto Nacional de Espacios Acuáticos (Inea). De allí, en vista que presentaba un edema de glotis, fue transportada al ambulatorio de Chichiriviche. Dicen que la recibió una médico comunitaria que recomendó llevarla al hospital de Puerto Cabello. En ninguno de los sitios había antialérgicos, oxígeno ni equipos médicos para auxiliarla.
Esta joven venezolana murió porque en Venezuela hay una crisis humanitaria de proporciones mortales. Murió porque el gobierno prefiere gastar el dinero del país en campañas mediáticas que aúpan su fantasía chavista, antes que invertir en los problemas reales que matan a venezolanos inocentes como Laura Gabriela.
La familia de la muchacha cargó con el dolor de la insólita muerte de la bella joven, no sin antes pasar por el calvario de recorrer toda la costa en busca de una urna y un vehículo que llevara el cuerpo de regreso al Zulia. No la encontraron sino en Yaracal. Y en cuanto al transporte, ni siquiera una ambulancia estaba disponible para eso. En su propio vehículo tuvieron que llevarse el féretro e irse con su dolor inasistido a enterrar a la muchacha en su tierra.
Cuando médicos, ingenieros, abogados, economistas y periodistas advierten la debacle en puertas en todos los servicios y asistencias humanas, el gobierno mira hacia otro lado. El Guri está a poco más de un metro de llegar al nivel crítico que obligaría a apagar todo el sistema que alimenta el 70% de la red eléctrica del país. Las clínicas han suspendido todas las cirugías que no sean estrictas emergencias y piden a los familiares hasta el suero para atender al paciente. Esta semana un médico oncólogo anunció que se iba a tomar sus vacaciones vencidas porque ya no tenía cara para recetar a sus pacientes medicinas para dolores oncológicos que no se consiguen en el país y ya hasta las alternativas se agotaron. Badan está vacío y en este país petrolero los pacientes están muriendo de enfermedades tratables y del dolor que no encuentra alivio medicinal. Desde noviembre de 2015 no se hacen trasplantes de médula porque no hay con qué. Las clínicas tienen parados por repuestos equipos vitales de diagnóstico por imagen y de quirófanos. Y no hay acceso a dólares ni para remediar los casos más urgentes.
Pero sí hay dólares para continuar giras mundiales para explicar lo maravillosa que es la revolución del finado y lo malos que son la oligarquía opositora y el imperio. Sí hay dólares para la gran vida de los boliburgueses en París, en Madrid, en Florida. Sí hay dólares para seguir pagando la “asesoría” cubana, los subsidios petroleros de Petrocaribe y a los chuletos del Alba. Sí hay para construir una fábrica de fusiles kalashnikov en Aragua pero no para construir laboratorios que fabriquen medicinas y suplan las que ya no fabrican los grandes laboratorios farmacéuticos que han huido de Venezuela. Ni siquiera los Diablitos de Underwood se quieren quedar en un barco que está zozobrando mientras los timoneles cantan y beben agarrados al último mástil.
Vergüenza es una virtud que desconoce el oficialismo. Siguen diciendo que Venezuela es una potencia, el presidente anuncia que en los próximos tres meses se va a recuperar la economía, exhiben su dinero mal habido sin pudor, callan ante la evidencia del descarado narcotráfico que raya a Venezuela ante el mundo y además de eso, no reconocen su absoluto fracaso a la vista de esta nación arruinada.
En Bélgica, el gabinete en pleno renunció porque se siente responsable de no haber previsto un ataque terrorista. O sea, no tienen la culpa del ataque pero reconocen su responsabilidad en no haber cuidado que no pasara. Estos descarados ni siquiera reconocen su fracaso o piden ayuda en vista de su manifiesta incapacidad.
Lo que viene es sequía, oscurana, hambre y enfermedad. No es alarma, es la realidad clarísima. Y todavía el judas del Psuv dice que no permitirá que la oposición tome el poder. No entiende que es la aplastante mayoría de los venezolanos quienes quieren botarlos. Como decía mi abuela canaria: “¡A correr, miñosos!”.
Charito Rojas
Charitorojas2010@hotmail.com
@charitorojas
Notitarde
Carabobo - Venezuela

domingo, 20 de marzo de 2016

CHARITO ROJAS, VANDALISMO OFICIAL

“Porque es tocando fondo, aunque sea en la amargura y la degradación, donde uno llega a saber quién es, y donde entonces empieza a pisar firme”.  José Luis Sampedro (1917-2013)  escritor, humanista y economista español.
Cada día, las informaciones que manejamos los periodistas son más y más degradantes para la humanidad de los venezolanos. Violencia, vandalismo, ante la anomia total de autoridades cuyo único interés es aferrarse al poder y raspar lo que queda de los fondos del país. “De Miraflores no me saca nadie” dice un presidente de poder heredado, un poder que podría evaporarse ante una partida de nacimiento que nadie hasta ahora ha visto.

La complicidad de la cúpula militar ha sido asegurada otorgándoles gobierno, manejo de inmensos recursos y ahora hasta una empresa paralela de esa PDVSA arruinada que exporta apenas un millón 900 mil barriles diarios y no los 5 millones que debía estar exportando si se hubiesen cumplido las proyecciones e inversiones de la empresa meritocrática que fue acabada a sangre y fuego, literalmente. Esos uniformes que antes garantizaban la estabilidad democrática, iniciaron su degradación en 1992 cuando las armas de la república fueron usurpadas por golpistas fracasados. Pero triunfaron en la destrucción de la democracia, con los mismos instrumentos constitucionales que el sistema de libertades generosamente les brindó para que accedieran al poder un grupo de resentidos, planetarios e ineptos, que acabaron con el desarrollo y la prosperidad del país a punta de populismo y corrupción.

Todos los venezolanos sabemos el proceso de extinción de las instituciones que brindaban seguridad jurídica. Pero cuando la integridad de las personas es violada con fines de dominación política la vileza toca techo. Jamás los venezolanos habían conocido la humillación para sobrevivir. Marcados como animales, exigiéndoles cédula para comprar comida, tomadas sus huellas digitales como vulgares delincuentes y la última novedad: la rifa de los cupos para entrar en los mercados. Colas para comprar hasta pan, pago de vacunas por los puestos para adquirir cauchos o baterías a precios de infamia. El venezolano es extorsionado hasta para acceder a su casas, cuando los malandros cobran peajes en los barrios, vacunas a los ganaderos y terratenientes. Secuestros express y extorsiones comandadas por los pranes desde las cárceles hablan de un país donde el ciudadano está completamente desamparado por el gobierno y desvalido frente al hampa.

Vemos cosas tan insólitas como una Asamblea Nacional discutiendo una ley para prohibir los celulares en las cárceles, ya que el ministerio de asuntos penitenciarios no dicta las órdenes pertinentes para que los presos (menos a Leopoldo López, claro está) no posean teléfonos ni armas en las prisiones. Aunque usted no lo crea.

Con horror, hemos visto en las redes sociales no solo al hampa en acción matando personas, robando, agrediendo, sino que los vídeos ya son de una crudeza que ponen en relieve un hamponato violento e inhumano. Tan inhumanos como quienes con voracidad ven estas grabaciones hechas con celulares (y hasta “actuadas” para ese público necrófilo), donde aparecen despedazando cadáveres con sierras, linchando personas, matando a un ser humano de forma insoportablemente cruel.

Toda esta violencia está empujada por discursos oficiales que azuzan el odio contra quienes no son como ellos; por unos agentes policiales formados en la corrupción y la segregación política; por una calle violenta donde se ha perdido el respeto a la vida, la moralidad, la educación.

La violencia 2.0 aupada o promocionada en las redes, en los medios de comunicación, está haciendo de Venezuela el país más peligroso del mundo, donde la muerte está presente en todas las actividades, donde un niño puede morir convulsionando por falta de medicinas, un buen padre de familia es asesinado comprando pan o  un estudiante fallece en un accidente provocado por un vehículo con cauchos lisos. Porque la anarquía y falta de autoridad también son aliados de la muerte.

Todos estamos en peligro y lo sabemos. Vivimos rogando no enfermar, conseguir leche para los hijos, pañales para el viejito. El impacto económico ya se está notando en la higiene de los venezolanos, en sus zapatos y ropa. Pero sobre todo en sus ojos de miradas tristes, desesperadas, furiosas o incrédulas. En su andar cansado, decepcionado o desesperanzado.

Los últimos pasos del gobierno, desconociendo la autoridad de la Asamblea Nacional, conferida por la constitución y por la mayoría calificada de los venezolanos para que promulgase leyes, investigase la corrupción y diera seguimiento a las necesidades de la gente, han sellado su destino. Desconocer la voluntad de cambio de un pueblo, utilizar a sus tarifados del TSJ, comprar el resto de honor militar con concesiones e ignorar con sonrisa burlona el clamor desesperado por la supervivencia y la dignidad que grita el país, obliga sin la menor duda a utilizar todos los caminos constitucionales para cambiar esta barbarie.

Por eso la Mesa de la Unidad Democrática decidió a partir de hoy activar tanto el referendo revocatorio, como la enmienda constitucional y la petición de renuncia. El presidente cumple el 19 de abril de 2016 la mitad del período de 6 años. Habría que consignar ante el CNE 3.900.821 firmas apoyando la iniciativa, equivalentes al 20% de los 19.504.106 inscritos en el Registro Electoral. Se requerirían 7.587.579 votos para revocarlo, 119.843 votos menos que los obtenidos por la oposición el pasado 6 de diciembre.

La renuncia es petición ya en marcha, mientras que la enmienda está introducida en la Asamblea Nacional, para reducir el período presidencial a 4 años con una sola reelección.

La MUD ha interpretado así el deseo de la inmensa mayoría de los venezolanos de buscar ya respuestas a esta situación insostenible. El riesgo de una salida violenta, proveniente de cualquier grupo de poder o del mismo pueblo, es un riesgo que no se debe correr y el tiempo opera en contra con esta crisis indetenible. Aplicar todas las alternativas constitucionales en paralelo será el aliviadero para evitar la explosión que solo este temerario e irresponsable gobierno no ve venir.

Pranes y bandas no moran solo en cárceles y calles. En la Asamblea Nacional un grupo de violentos, pagados por la Alcaldía de Libertador, insultan y lanzan tomates y objetos contundentes a diputados de la bancada mayoritaria de la MUD. El diputado Carlos Paparoni fue herido de un botellazo en la cabeza el pasado jueves y el sábado estas bandas penetraron en las áreas externas del Capitolio, dañando paredes, puertas de madera y zócalos de mármol de este patrimonio histórico de la nación con sucios grafitis.

Charito Rojas
Charitorojas2010@hotmail.com
@charitorojas
Notitarde

Carabobo - Venezuela

sábado, 12 de marzo de 2016

CHARITO ROJAS, VANDALISMO OFICIAL

Porque es tocando fondo, aunque sea en la amargura y la degradación, donde uno llega a saber quién es, y donde entonces empieza a pisar firme. José Luis Sampedro (1917-2013) escritor, humanista y economista español.
Cada día, las informaciones que manejamos los periodistas son más y más degradantes para la humanidad de los venezolanos. Violencia, vandalismo, ante la anomia total de autoridades cuyo único interés es aferrarse al poder y raspar lo que queda de los fondos del país. “De Miraflores no me saca nadie” dice un presidente de poder heredado, un poder que podría evaporarse ante una partida de nacimiento que nadie hasta ahora ha visto.

La complicidad de la cúpula militar ha sido asegurada otorgándoles gobierno, manejo de inmensos recursos y ahora hasta una empresa paralela de esa Pdvsa arruinada que exporta apenas un millón 900 mil barriles diarios y no los 5 millones que debía estar exportando si se hubiesen cumplido las proyecciones e inversiones de la empresa meritocrática que fue acabada a sangre y fuego, literalmente. Esos uniformes que antes garantizaban la estabilidad democrática, iniciaron su degradación en 1992 cuando las armas de la república fueron usurpadas por golpistas fracasados. Pero triunfaron en la destrucción de la democracia, con los mismos instrumentos constitucionales que el sistema de libertades generosamente les brindó para que accedieran al poder un grupo de resentidos, planetarios e ineptos, que acabaron con el desarrollo y la prosperidad del país a punta de populismo y corrupción.
Todos los venezolanos sabemos el proceso de extinción de las instituciones que brindaban seguridad jurídica. Pero cuando la integridad de las personas es violada con fines de dominación política la vileza toca techo. Jamás los venezolanos habían conocido la humillación para sobrevivir. Marcados como animales, exigiéndoles cédula para comprar comida, tomadas sus huellas digitales como vulgares delincuentes y la última novedad: la rifa de los cupos para entrar en los mercados. Colas para comprar hasta pan, pago de vacunas por los puestos para adquirir cauchos o baterías a precios de infamia. El venezolano es extorsionado hasta para acceder a su casas, cuando los malandros cobran peajes en los barrios, vacunas a los ganaderos y terratenientes. Secuestros express y extorsiones comandadas por los pranes desde las cárceles hablan de un país donde el ciudadano está completamente desamparado por el gobierno y desvalido frente al hampa.
Vemos cosas tan insólitas como una Asamblea Nacional discutiendo una ley para prohibir los celulares en las cárceles, ya que el ministerio de asuntos penitenciarios no dicta las órdenes pertinentes para que los presos (menos a Leopoldo López, claro está) no posean teléfonos ni armas en las prisiones. Aunque usted no lo crea.
Con horror, hemos visto en las redes sociales no solo al hampa en acción matando personas, robando, agrediendo, sino que los vídeos ya son de una crudeza que ponen en relieve un hamponato violento e inhumano. Tan inhumanos como quienes con voracidad ven estas grabaciones hechas con celulares (y hasta “actuadas” para ese público necrófilo), donde aparecen despedazando cadáveres con sierras, linchando personas, matando a un ser humano de forma insoportablemente cruel.
Toda esta violencia está empujada por discursos oficiales que azuzan el odio contra quienes no son como ellos; por unos agentes policiales formados en la corrupción y la segregación política; por una calle violenta donde se ha perdido el respeto a la vida, la moralidad, la educación.
La violencia 2.0 aupada o promocionada en las redes, en los medios de comunicación, está haciendo de Venezuela el país más peligroso del mundo, donde la muerte está presente en todas las actividades, donde un niño puede morir convulsionando por falta de medicinas, un buen padre de familia es asesinado comprando pan o un estudiante fallece en un accidente provocado por un vehículo con cauchos lisos. Porque la anarquía y falta de autoridad también son aliados de la muerte.
Todos estamos en peligro y lo sabemos. Vivimos rogando no enfermar, conseguir leche para los hijos, pañales para el viejito. El impacto económico ya se está notando en la higiene de los venezolanos, en sus zapatos y ropa. Pero sobre todo en sus ojos de miradas tristes, desesperadas, furiosas o incrédulas. En su andar cansado, decepcionado o desesperanzado.
Los últimos pasos del gobierno, desconociendo la autoridad de la Asamblea Nacional, conferida por la constitución y por la mayoría calificada de los venezolanos para que promulgase leyes, investigase la corrupción y diera seguimiento a las necesidades de la gente, han sellado su destino. Desconocer la voluntad de cambio de un pueblo, utilizar a sus tarifados del TSJ, comprar el resto de honor militar con concesiones e ignorar con sonrisa burlona el clamor desesperado por la supervivencia y la dignidad que grita el país, obliga sin la menor duda a utilizar todos los caminos constitucionales para cambiar esta barbarie.
Por eso la Mesa de la Unidad Democrática decidió a partir de hoy activar tanto el referendo revocatorio, como la enmienda constitucional y la petición de renuncia. El presidente cumple el 19 de abril de 2016 la mitad del período de 6 años. Habría que consignar ante el CNE 3.900.821 firmas apoyando la iniciativa, equivalentes al 20% de los 19.504.106 inscritos en el Registro Electoral. Se requerirían 7.587.579 votos para revocarlo, 119.843 votos menos que los obtenidos por la oposición el pasado 6 de diciembre.
La renuncia es petición ya en marcha, mientras que la enmienda está introducida en la Asamblea Nacional, para reducir el período presidencial a 4 años con una sola reelección.
La MUD ha interpretado así el deseo de la inmensa mayoría de los venezolanos de buscar ya respuestas a esta situación insostenible. El riesgo de una salida violenta, proveniente de cualquier grupo de poder o del mismo pueblo, es un riesgo que no se debe correr y el tiempo opera en contra con esta crisis indetenible. Aplicar todas las alternativas constitucionales en paralelo será el aliviadero para evitar la explosión que solo este temerario e irresponsable gobierno no ve venir.
Pranes y bandas no moran solo en cárceles y calles. En la Asamblea Nacional un grupo de violentos, pagados por la Alcaldía de Libertador, insultan y lanzan tomates y objetos contundentes a diputados de la bancada mayoritaria de la MUD. El diputado Carlos Paparoni fue herido de un botellazo en la cabeza el pasado jueves y el sábado estas bandas penetraron en las áreas externas del Capitolio, dañando paredes, puertas de madera y zócalos de mármol de este patrimonio histórico de la nación con sucios grafitis.
Charito Rojas
Charitorojas2010@hotmail.com
@charitorojas
Notitarde

Carabobo - Venezuela

lunes, 7 de marzo de 2016

CHARITO ROJAS, LAS AVENTURAS DE MAD MAX

“Soy el único que huye tanto de los vivos como de los muertos. Cazado por carroñeros. Acosado por aquellos que no pude proteger. Así existo en esta tierra desolada. Un hombre reducido a un solo instinto. Sobrevivir”. Frase escuchada en el film “Mad Max”, triunfador en los premios Oscar.
Nicolás Maduro comenzó su gobierno bajo dos estigmas que no ha podido refutar: su nacionalidad venezolana y su aptitud para conducir a esa Venezuela post Chávez, arrasada por una revolución analfabeta de democracia y moral.

Desde el comienzo se apoyó en una tal “unión cívico militar” que no es más que la entrega del gobierno a los jefes de la FANB, cuya opacidad en el manejo de los dineros públicos conocemos desde los tiempos del Plan Bolívar 2000, cuando el finado engolosinó a los militares enseñándoles que es mejor la abundancia de un cómodo cogobierno a cambio de sostener a la revolución en el poder, en lugar de estar sometidos al poder civil y relegados a los cuarteles, como lo ordena la constitución nacional.

El 48% de los altos cargos gubernamentales está ocupado por militares, la mayoría activos. Las gordas negociaciones de las importaciones son llevadas adelante por bolichicos y enchufados,  muchos de ellos con uniforme. La complacencia del presidente hacia los militares no se limita a su defensa sino que persigue activamente a quienes osan pensar diferente dentro de los componentes. Los nueve oficiales condenados sin pruebas fehacientes por lo que Maduro llamó el “golpe Tucano” o el “golpe azul” muestran la complicidad total entre los intereses del ejecutivo con la cúpula militar y el estamento judicial.

La obsesión por no ser sacado del poder teniendo enemigos tan temibles como el capo rojo, lleva al presidente a permitir la represión salvaje contra las protestas del año 2014, donde 43 venezolanos murieron, cientos resultaron heridos y miles atropellados en su libertad de protesta y expresión. Como siempre, el gobierno culpó a la derecha, a las guarimbas, al imperio y a “La Salida”, esa protesta promovida por Leopoldo López, Antonio Ledezma y María Corina Machado que solicitaba “pacifica y constitucionalmente” la renuncia de Nicolás Maduro, quien a un año de gobierno, ya había hecho amplias demostraciones de sus capacidades para dirigir a una cada vez más convulsionada nación.

Hoy más que nunca, “La Salida” ha demostrado que tenía razón. Venezuela va cuesta abajo en un barranco económico, social y político que no parece tener fin. Las razones que produjeron los resultados del 6D están en la boca de cualquier venezolano. Lo indignante es que en una actitud que escapa a la más mínima sensatez, el presidente no se da por enterado de lo que sucede y sigue con el cuentico de vaqueros de la guerra económica, culpando a la “burguesía parasitaria” y dando explicaciones que hacen sentir estúpido a quien escucha tales disparates, usualmente en cadena nacional.

Mientras Maduro habla, canta, baila, inventa, viaja, el país es entregado a pedazos a una casta de aprovechados, que tal como ocurrió en la Rusia post Unión Soviética, son los millonarios que dejara la revolución y son quienes van a ser los dueños de esa Venezuela que quedará como un cuero seco, mientras los boliburgueses compraran  por dos monedas lo que quede de esta debacle de empresas quebradas, terrenos baldíos y propiedades  cuyos dueños no pueden mantener.

El régimen se está defendiendo de su anunciado fin. Le está dando “tenteallá” a los militares. Según el diario Tal Cual, desde julio de 2013 hasta febrero de 2016, se han creado 11 empresas para el desarrollo económico de la Fuerza Armada: Banco de la Fanb (Banfanb), Empresa Agropecuaria de la Fanb (Agrofanb), Empresa Militar de Transporte (Emiltra), Empresa Sistemas de Comunicaciones de la Fanb (Emcofanb), Televisión Digital de la Fanb (TVFanb); Fondo de Inversión Negro Primero (Fimnp); Constructora de la Fanb (Construfanb) y Agua Mineral Tiuna (empresa mixta dentro del complejo industrial del Fuerte Tiuna).

En enero  de este año apareció la Compañía Anónima Militar de Industrias Mineras, Petrolíferas y de Gas (Camimpeg), la cual realiza las mismas funciones que Pdvsa, con la diferencia que no tiene que rendir cuentas sino al ministro de la Defensa y al presidente. Y ahora también tendrán el control del “plan de rescate” agrícola y pecuario, sobre tierras y propiedades expropiadas.

El presidente sigue creando más burocracia, inventando ministerios ridículos como el de “ecosocialismo” y “agricultura urbana”, mientras la contaminación de las aguas, la basura que inunda el país, la escasez desesperante de alimentos y medicinas agobia a un venezolano que ve al gobierno de espaldas a esta realidad mortal. Decirle a un pueblo que pasa hambre que el plan de siembras en los balcones y gallineros verticales en las habitaciones va a dar de comer a 30 millones de habitantes, insulta la inteligencia del país.

Las calificadoras de riesgo internacionales dan como altamente probable un “default” de Venezuela para sus compromisos en octubre. La ola de expropiaciones y nacionalizaciones del finado hacen de Venezuela el país con más demandas internacionales, 38 en total, que le podrían acarrear condenas por más de 20.0000 millones de dólares. Desesperado por divisas, el panorama del gobierno es desalentador: un discurso en el que ya nadie cree, deudas mil millonarias con proveedores, líneas de créditos cerradas, importaciones de alimentos y medicinas sin recursos, el barril de petróleo por debajo de los 25 dólares, un revolcón electoral que habla del fracaso del régimen y una incapacidad total para entender su responsabilidad en la inflación galopante y en la inseguridad que acaba con toda prosperidad. Y todavía no entiende que debe cambiar su política económica y buscar a gente capacitada para evitar el cataclismo que se anuncia.

Las encuestas señalan que un 82% de los ciudadanos quiere que el gobierno de Maduro termine antes del 2019. La oposición venezolana busca acuerdos sobre los mecanismos convenientes para dar fin a este desastre que compite con la película de horror Mad Max.  Renuncia, enmienda, constituyente, revocatorio. Lo que sea efectivo, pero YA, antes que Venezuela zozobre

Quienes apoyaron La Salida en 2014, dicen que los hechos les han dado la razón. María Corina Machado inició esta semana una campaña para pedir la renuncia del presidente como la vía constitucional más expedita e indolora para la gravísima crisis de Venezuela. La campaña se llama “La Tuya, Maduro”.

Charito Rojas
Charitorojas2010@hotmail.com
@charitorojas

Carabobo - Venezuela

lunes, 29 de febrero de 2016

CHARITO ROJAS, MEMO DE LA QUIEBRA

No podemos aceptar que el objetivo central de la política económica del gobierno sea la destrucción del país. Cada vez que se confisca una empresa privada, Venezuela pierde calidad de vida y oportunidades para construir un futuro esperanzador. Noel Álvarez (12 de octubre de 2010), entonces presidente de Fedecámaras, en el acto de cierre de la 66 Asamblea Anual

¿Cómo hemos llegado a esta Venezuela quebrada económicamente, en penumbras, sin agua, sin comida, con la infraestructura destruida, la inseguridad reinando en las calles y una pérdida de valores sin antecedentes? Pues todo parte del empoderamiento de un caudillo con mucha labia y poca democracia, que hizo con el país y con su Constitución lo que le dio la gana, apoyado por cómplices militares y enchufados que se volvieron multimillonarios a cambio de su traición a la patria.
Como la memoria es frágil, aquí estamos los periodistas para recordar cuales fueron los polvos que trajeron esta avalancha de lodo sobre Venezuela. En este artículo refrescaremos los hechos económicos que nos llevan a nuestra pobreza actual.
Luego de ganar las presidenciales de diciembre de 2006, Chávez anuncia su plan de nacionalizar empresas de “sectores estratégicos”. Desde 2002 había iniciado una discreta ofensiva contra la propiedad privada nacional, a cuenta del “interés público”. Pero a partir de 2005 es su plan de gobierno: sacar a propietarios nacionales y a la inversión transnacional de la cadena productiva.
Haciendo caso omiso del NO recibido a su Reforma Constitucional, se vale de una Habilitante para promulgar Leyes que ponen en su mano a todas las propiedades. Inventa lo de la propiedad pública, la propiedad comunal, la propiedad social, aunque al final de la cadena de expropiaciones ningún consejo comunal o grupo de trabajadores fue nunca propietario de nada. Así, aprueba la Ley Orgánica de Seguridad y Soberanía Alimentaria y la Ley para la Defensa de Personas en el Acceso a Bienes y Servicios, que declaran de utilidad pública toda actividad de producción y comercialización de alimentos, lo cual es el primer paso para expropiar activos. La ley de Tierras Urbanas facilita la expropiación de terrenos en zonas urbanas. La Ley Orgánica de Participación y Poder Popular ratifica el derecho del Estado a conservar medios y factores de producción.
Durante su gobierno, Hugo Chávez expropió casi 1.200 empresas y alrededor de 3 millones de hectáreas en producción. Obviando las evidencias históricas que muestran el fracaso de los estados en poseer, producir y controlar, el chavismo cerró los ojos a las consecuencias garrafales de allanar un derecho universal como es la propiedad, quitar a sus legítimos dueños el bien para darlo a quienes no son dolientes y solo se aprovechan de lo que puedan exprimir. La ineptitud, carencias gerenciales y extrema corrupción han quebrado todo lo expropiado, con el panorama desolador que hoy vemos.
Una pequeña panorámica del horror expropiador: en enero de 2007 expropia la sucursal de la empresa estadounidense Owens Illinois, líder mundial en la fabricación de envases de vidrio. Posteriormente anunció la “adquisición forzosa” de las empresas Envases Internacional y Aventuy, fabricantes de envases de aluminio y cartón para alimentos. Ese mismo año, Pdvsa cancela unilateralmente los contratos de la Faja de Orinoco a Exxon Mobil y Conoco Philips, las cuales demandaron al país y hasta el momento Venezuela ha perdido todos los juicios internacionales, debiendo indemnizar a esas empresas.
Ese mismo año expropió a la cementera francesa Lafargue, a la suiza Holcsim y a la mexicana Cemex. A las dos primeras el gobierno les pagó y la tercera aun esta en litigio. También le llegó el turno a las empresas de servicio: Cantv, Electricidad de Caracas. A fincas ganaderas como El Charcote, operada por la inglesa Agroflora. A las fincas del Sur del Lago.
Con cada victoria electoral, las apropiaciones, estatizaciones, expropiaciones o “robos” como lo llamo la entonces diputada María Corina Machado, arreciaban. En 2009 estatizó 76 empresas de servicios petroleros en el Lago de Maracaibo (hoy, abandonadas, quieren devolverlas a sus dueños); la multinacional Cargill fue intervenida porque producía arroz “parboiled” en lugar de arroz regulado (¿se acuerdan del arroz Cristal?). También fue expropiada Monaca, los silos de Tiquire Flores, una cadena frigorífica y la empresa Lácteos Los Andes, para garantizar la “soberanía alimentaria”. En 2009 el gobierno ordena la intervención y control militar de empresas arroceras a las que acusa de los desabastecimientos. La principal afectada es Alimentos Polar.
Ni los bancos se salvaron. El gobierno anuncia la compra del Banco de Venezuela y amenaza en cadena nacional al BBVA (Provincial) con expropiarlo. El gobierno no renueva o quita las concesiones a las cadenas Hilton e Intercontinental, con consecuencias a la vista. Además, en 2010 hospeda a damnificados en decenas de hoteles medianos y pequeños, a los que jamás paga daños ni el hospedaje. La mayoría de ellos quebró. Ni el Teleférico de Caracas se salva de la ola expropiatoria.
Las empresas de Guayana sufren el toque también: 32 campos petroleros expropiados; la empresa Matesi, Sidetur y Sidor, operada por el grupo ítalo argentino Ternium Techint. El gobierno nacionaliza las minas de oro “Las Cristinas”, operada desde 2002 por la canadiense Crystallex. El transporte de gasolina, con gandolas en manos privadas, es nacionalizado en su totalidad, así como las estaciones de gasolina.
En 2009 el gobierno interviene 1.500 hectáreas de la multinacional papelera irlandesa Smurfit Kappa, “para sembrar caraotas (frijoles), maíz, sorgo, yuca, ñame”. Ahora no hay papel, mucho menos ñame. El presidente también expropió 10.000 hectáreas alrededor de la autopista regional del centro, sembradas de caña de azúcar desde tiempos inmemoriales, para que Bielorrusia instalara unos galpones para cultivar pimentones, tomates y ajíes. Hoy están abandonados. Y no hay azúcar. El gobierno opera 11 de las 16 centrales azucareras del país.
Pero quizás uno de los casos más escandalosos fue la “compra” de 6 Hipermercados Éxito y la cadena Cada. Convertidos en Abastos Bicentenario, los resultados de su operación no requieren comentarios. También fueron expropiadas textileras como Silka, planta de pastas Cargill, la línea Aeropostal, plantas de tubos y de gas, galpones de Polar en La Yaguara y Barquisimeto (“No me provoques, compadre, que tienes bastantes cosas por allí”, amenazó Chávez a Lorenzo Mendoza en cadena)… y hasta el Sambil La Candelaria.
La nacionalización de “Agroisleña”, la principal distribuidora de productos para el campo, con 82 puntos de venta y ocho silos en todo el país, supuso una debacle para los productores. Agropatria jamás ha podido cumplir con ellos.
Poco antes de caer enfermo, el presidente hizo historia con su paseo transmitido en cadena por el centro de Caracas, expropiando a diestra y siniestra edificios de histórica vocación comercial, como el centro joyero La Francia. El delirio expropiador había tocado estacionamientos, condominios y terrenos privados.
Ni la muerte ha detenido la locura destructora. La estocada del heredero a la economía, en nuestra próxima columna.
Charito Rojas
Charitorojas2010@hotmail.com
@charitorojas
Notitarde  

Carabobo - Venezuela

lunes, 22 de febrero de 2016

CHARITO ROJAS, LOS MISERABLES

 “Ningún ejército puede detener una idea a la que le ha llegado su momento”. Del libro “Los Miserables” de Víctor Hugo (1802-1885), poeta, dramaturgo y novelista francés, considerado el político e intelectual más influyente en la historia de Francia en el siglo XIX.
No nos hace falta que el informe Bloomberg, uno de los reportes económicos más respetados del mundo, diga que Venezuela está entre los diez países más miserables, aquellos donde durante 2016 será más difícil vivir o trabajar, gracias a sus índices de desempleo e inflación.

Eso lo sabemos los venezolanos porque lo vivimos diariamente cuando a duras penas logramos comprar algunos víveres a precios exorbitantes y con una calidad digna de comida de cochinos; cuando necesitamos alguna medicina, porque como dice la ministra de salud, nos da la gana de tomarla y no encontramos el antihipertensivo para las subidas de tensión ante los precios, el acetaminofén para el zica o la toalla sanitaria para la visita mensual. Se hace ya imposible pagar colegios privados, comprar seguros, repuestos para los carros o pagar el condominio. Las tarjetas de crédito engordan desordenadamente, tratando de sobrevivir a esto, que no es una crisis pasajera, sino la consecuencia de 17 años de revolución y patria.

El agua está escasa y más podrida que el gobierno. La electricidad falla desde 2007 y no se han ocupado. El 40% del país no recibe agua regularmente y el 90% está intermitentemente en penumbras. Tenemos el Internet más lento de América, cuando lo tenemos. Y viene el informe Bloomberg a decir que estamos miserables. Pero no es así. Nosotros tenemos un problema de suministros, un problema de inflación, que según el Fondo Monetario (ya que el Banco Central no se atreve a decírselo al país) fue de 275% en 2015 y será de 720% en 2016. Éste es un problema de pobreza. Miserables son otros.

Miserables son los que han regado con negligencia y aprovechamiento el jardín de pranes que se ocupan de aterrorizar, secuestrar, extorsionar y “sicariar” a los ciudadanos. Miserables son los que han expropiado casi 10.000 empresas productivas y casi 4 millones de hectáreas que ahora no dan ni yuca. Miserables son los que expropiaron el 52% de las plantas de harina de maíz precocida para no producir nada  y echarle la culpa a Polar, que produce el 100% del  48% restante. Miserable es expropiar las torrefactoras para que no haya café en el país. Miserable es expropiar 11 centrales azucareras de las 16 existentes, para que penemos por azúcar. Miserable es dejar que los enchufados obtengan dólares a 6,30 para luego venderlos a 200, mientras que padres desesperados no encuentran la medicina para sus hijos, ni siquiera a dólar negro. Miserable es que mientras los boliburgueses roban miles de millones para vivir como jeques árabes en el exterior, los venezolanos, legítimos dueños de la riqueza nacional, vivan entre penurias increíbles.

Miserable es ver que la gente está matándose por un pollo y gastar en fiestas de carnaval. En Guanta, el “alcalde comunal socialista hijo de Chávez”, como se describe Jhonnathan Marín en su tw, organizó unos rumbosos carnavales… en dólares. Contrató nada menos que al colombiano de moda, Maluma, a Sixto Rein y a Jerry Rivera. Todos cobran duro, por adelantado  y en efectivos verdes. Dicen que la gracia salió en 250.000 dólares, pero la crítica estalló junto con una multitud desesperada por ingresar al estadio del concierto, rompieron una puerta y la poblada fue contenida con tiros en el aire, lacrimógenas y arrestos. Más de 60 personas con contusiones y la indignación en las redes, donde se podían ver fotos del deplorable estado del hospital Razetti, cuya remodelación no ha cumplido la Alcaldía. El alcalde declaró que ningún organismo oficial había pagado los dólares, sino unas empresas privadas. No aclare que oscurece. ¿Cuáles empresas privadas en esta situación país y con un control de cambios desde hace 13 años tienen dólares? Y si los tiene ¿quién se los dio para montar espectáculos? ¿Por qué una empresa privada invertiría dólares en un concierto en lugar de comprar insumos y repuestos?

En El Callao también se vio, aparte del calipso y las comparsas, cuáles son las prioridades de los miserables. La primera combatiente de Bolívar y su esposo el gobernador Rangel fueron nombrados madama y madamo de la fiesta, que es así como reyes de ese carnaval. Pues a la doña no se le ocurrió otra cosa que disfrazarse de garota brasileña, luciendo dos días consecutivos trajes bordados en cristales de swarowski, plumas, lentejuelas y pare usted.  El colega Marcos  David Valverde, en una detallada crónica en El Correo del Caroní, entrevista a entendidos que estiman que el costo de los trajecitos podía superar el millón de bolívares. La miseria de esta gente no se conmueve ante los desesperados pedidos de Carboplatino, Avastin y otros reactivos para el tratamiento del cáncer que hacen familiares desesperados a través de las redes sociales, ya que son medicinas de alto costo que no consiguen en los hospitales porque el gobierno le debe a cada santo una vela y no le fían las medicinas.

La prioridad es darles circo a quienes quieren escapar de la horrorosa realidad de pobreza y escasez. Porque pan no hay. Y no quieren producirlo ni dejan que nadie lo produzca. El empresario más exitoso del país tiende puentes y da recetas para activar la producción y los miserables le mentan la madre y lo amenazan con expropiar Polar. Y son tan miserables que no se dan por enterados que acaba de perder atronadoramente la Asamblea Nacional, que el presidente según encuestas de enero tiene apenas 10% de aceptación y que el 85% de los venezolanos se opone a la intervención de Polar. Ellos a lo suyo: hacerse los locos ante las necesidades del país y empeñar las reservas de oro a dos bancos europeos. Raspando la olla antes de irse.

Charito Rojas
Charitorojas2010@hotmail.com
@charitorojas
Carabobo - Venezuela

sábado, 20 de febrero de 2016

CHARITO ROJAS, LA CAÍDA DEL CARTEL

“Bajo la toga del magistrado se esconde el puñal del sicario”. Piero Calamandrei (1889 - 1956), jurista, político y periodista italiano, refiriéndose a los magistrados que refrendaban todos los deseos de Benito Mussolini.
Desde que el finado llamó “plastas” a los magistrados del TSJ que se atrevieron a sentenciar que lo del 2002 no fue golpe de estado sino “vacío de poder”, la revolución se movió a buscar fichas dóciles, jueces tras una buena jubilación, políticos que a duras penas superaban un post grado, para que llenasen esos cargos claves para dar el baño “constitucional” a un gobierno que se pasaba la constitución por el mero forro.

Valiéndose de una Asamblea roja (por “autosuicidio” de la oposición), ampliaron a 32 el número de magistrados y poco a poco fueron sustituyendo alfiles y caballos por viles peones. Y peonas. El “Uh, ah! Chávez no se va” que coreaba el cartel de las togas impúdicamente en las aperturas del Año Judicial, derrumbó la moral en lo que debía ser el palacio de la justicia para todos los venezolanos.

En los últimos diez años, el descarte de verdaderos magistrados, a quienes jubilan incluso antes de vencerse su período, ha dejado cada vez más ciega a la dama de la balanza. Jamás emiten una sentencia que perjudique al gobierno,  o que tan siquiera lo disguste. El afecto apasionado por el caudillo y su revolución perturbó incluso a algunos que con poco currículo para ser magistrado como Luis Velázquez Alvaray o uno que sí conoció al dragón porque era el portador de sus llamas, como Eladio Aponte Aponte, decidieron desertar cada uno por sus razones pero ambos echando el cuento de cómo el finado llamaba  pidiendo que le pusieran preso o que le abrieran juicio a opositores. Debían seguir las directrices de la Fiscal y les advertían que no se preocuparan por las pruebas, porque también el contralor Clodosvaldo Russián (Dios lo tenga donde merece) colaboraría gustoso, aportando “pruebas”.

El TSJ ha seguido la misma política de cartel con el gobierno de Maduro. Los magistrados, supuestos garantes de la Constitución, se han dado desde hace años a la tarea de corregirle la plana a la Carta Magna y emitir sentencias supra constitucionales. Como aquella que admitió la reelección indefinida, aprobada en un dudoso referendo, pues la verdadera consulta sobre la reforma constitucional rechazo todas las propuestas del finado, incluida la reelección indefinida.

Con las irreversibles rectoras del CNE, conforman un grupo deleznable de violadores de la voluntad popular. Para que el caudillo no se les muriera en la campaña, adelantaron las elecciones presidenciales a octubre, aún cuando la toma de posesión siguió en su fecha del 10 de enero. Todo este cartel de magistrados, rectoras, defensor, contralora, asambleístas engañaron al país: sabían con toda certeza que al presidente le quedaba poco tiempo de vida y no debían admitir su reelección. Pero todos ellos arriesgaban sus jugosos cargos y el poder absoluto. Y siguieron adelante pese a que los periodistas, la oposición y medio planeta sabíamos que el hombre jamás podría cumplir otro mandato.

Apostaron al amor ciego que muchos tenían al caudillo y ganaron. Pero vendría lo peor: mentir al país sobre la verdadera condición del líder. A los 3 días de la victoria, el entonces reelecto presidente nombra a su entonces canciller Nicolás Maduro como vicepresidente. Regresa de Cuba para despedirse el 8 de diciembre en una cadena para el recuerdo histórico, nombra encargado de la presidencia a Maduro y pide votar por él en caso (que él sabía seguro y por tanto, mentía) de que no regresara.  Así Nicolás Maduro, alguien  cuya partida de nacimiento es el secreto mejor guardado del régimen, llega a la presidencia de la República. Pasado un mes y a sabiendas de que la ausencia era total y absoluta, el TSJ se hace sordo ante clamor de los juristas y deja en el limbo la ausencia presidencial. Hasta que en marzo la verdad indiscutible de la muerte del finado (no, no es redundancia) obliga al TSJ a emitir una sentencia declarando que quien debe encargarse de la presidencia es el vicepresidente y no el presidente de la Asamblea Nacional, como ordena la constitución en caso de ausencia presidencial antes de la primera mitad del mandato.

Para ayudar aún más, no tomaron en cuenta que el finado ni siquiera se había encargado por lo que muy extrañamente el vicepresidente podía tomar un cargo cuyo titular nunca se juramentó. Pero necesitaba otro empujoncito para asegurar la silla, así el TSJ declaro que el Vicepresidente sí podía lanzarse a la presidencia sin  separarse del cargo temporal que ocupaba, violando así el artículo 229 de la constitución. El heredero no pudo tener peor desempeño, ajustado a su escaso currículo.  Así que ni la complicidad de poderes pudo evitar la rebelión de los votantes el 6 de diciembre. Como despedida, la derrotada AN nombro a la carrera y violando lapsos y condiciones, magistrados que ayuden a conservar los privilegios del poder aún por encima del voto de los venezolanos.

A pesar de la paliza, el cartel no entiende el rechazo de la mayoría hacia sus tramposas, por decir lo menos, conductas. Lo primero que hicieron los recién vestidos magistrados fue quitarle la mayoría calificada a la oposición, anulando la elección de tres diputados de Amazonas. Y el CNE que los proclamo, mudo. Por su parte el presidente solo afrenta a un pueblo que está sufriendo una crisis humanitaria: en lugar de hacer cambios indispensables hasta para su gobierno, que tiene el agua al cuello, aumenta la burocracia creando cinco ministerios más, entre ellos una burla que se llama “agricultura urbana”. En sus discursos amenaza a los productores con intervenirlos, a los medios con cerrar la importación de papel, a Mendoza con encarcelarlo. Pero jamás menciona el 270% de inflación que acabo con la clase media, ni el racionamiento eléctrico que  extermina hoteles y centros comerciales; tampoco habla del agua podrida y de la crisis sanitaria y medicinal de Venezuela. Ejemplo de esa conducta a espaldas al país es su visita a Valencia, donde su paso desde el aeropuerto a la fábrica que inauguró fue cubierta metro a metro por soldados, que también ordenaron cerrar las puertas del Hyperlíder cercano, para que el presidente no viera las gigantescas colas.

Ahora el TSJ declara “constitucional”, por encima de la constitución, un decreto de emergencia económica que permitirá al gobierno tomar a manos libres toda clase de decisiones incluidas expropiaciones y corralitos. Este cartel ineficiente y corrupto, ha arruinado en tiempo récord lo que quedaba de Venezuela, pero tendrá que rendir cuentas pronto. Todos sus pasos afrentan al país decente. Que la Asamblea Nacional y la MUD determinen de una vez cual es la formula constitucional para deshacernos 

CONSTITUCIONALMENTE de este cartel. Nadie quiere aventuras suicidas. Y si ellos fueran responsables tampoco las querrían. El país cruje  agobiado y molesto. La salida es ya.

Charito Rojas
Charitorojas2010@hotmail.com
@charitorojas

Carabobo - Venezuela

sábado, 13 de febrero de 2016

CHARITO ROJAS, LOS MISERABLES

Ningún ejército puede detener una idea a la que le ha llegado su momento. Del libro “Los Miserables” de Víctor Hugo (1802-1885), poeta, dramaturgo y novelista francés, considerado el político e intelectual más influyente en la historia de Francia en el siglo XIX
No nos hace falta que el informe Bloomberg, uno de los reportes económicos más respetados del mundo, diga que Venezuela está entre los diez países más miserables, aquellos donde durante 2016 será más difícil vivir o trabajar, gracias a sus índices de desempleo e inflación.
Eso lo sabemos los venezolanos porque lo vivimos diariamente cuando a duras penas logramos comprar algunos víveres a precios exorbitantes y con una calidad digna de comida de cochinos; cuando necesitamos alguna medicina, porque como dice la ministra de salud, nos da la gana de tomarla y no encontramos el antihipertensivo para las subidas de tensión ante los precios, el acetaminofén para el zika o la toalla sanitaria para la visita mensual. Se hace ya imposible pagar colegios privados, comprar seguros, repuestos para los carros o pagar el condominio. Las tarjetas de crédito engordan desordenadamente, tratando de sobrevivir a esto, que no es una crisis pasajera, sino la consecuencia de 17 años de revolución y patria.
El agua está escasa y más podrida que el gobierno. La electricidad falla desde 2007 y no se han ocupado. El 40% del país no recibe agua regularmente y el 90% está intermitentemente en penumbras. Tenemos el Internet más lento de América, cuando lo tenemos. Y viene el informe Bloomberg a decir que estamos miserables. Pero no es así. Nosotros tenemos un problema de suministros, un problema de inflación, que según el Fondo Monetario (ya que el Banco Central no se atreve a decírselo al país) fue de 275% en 2015 y será de 720% en 2016. Éste es un problema de pobreza. Miserables son otros.
Miserables son los que han regado con negligencia y aprovechamiento el jardín de pranes que se ocupan de aterrorizar, secuestrar, extorsionar y “sicariar” a los ciudadanos. Miserables son los que han expropiado casi 10.000 empresas productivas y casi 4 millones de hectáreas que ahora no dan ni yuca. Miserables son los que expropiaron el 52% de las plantas de harina de maíz precocida para no producir nada y echarle la culpa a Polar, que produce el 100% del 48% restante. Miserable es expropiar las torrefactoras para que no haya café en el país. Miserable es expropiar 11 centrales azucareras de las 16 existentes, para que penemos por azúcar. Miserable es dejar que los enchufados obtengan dólares a 6,30 para luego venderlos a 200, mientras que padres desesperados no encuentran la medicina para sus hijos, ni siquiera a dólar negro. Miserable es que mientras los boliburgueses roban miles de millones para vivir como jeques árabes en el exterior, los venezolanos, legítimos dueños de la riqueza nacional, vivan entre penurias increíbles.
Miserable es ver que la gente está matándose por un pollo y gastar en fiestas de carnaval. En Guanta, el “alcalde comunal socialista hijo de Chávez”, como se describe Jhonnathan Marín en su tw, organizó unos rumbosos carnavales… en dólares. Contrató nada menos que al colombiano de moda, Maluma, a Sixto Rein y a Jerry Rivera. Todos cobran duro, por adelantado y en efectivos verdes. Dicen que la gracia salió en 250.000 dólares, pero la crítica estalló junto con una multitud desesperada por ingresar al estadio del concierto, rompieron una puerta y la poblada fue contenida con tiros en el aire, lacrimógenas y arrestos. Más de 60 personas con contusiones y la indignación en las redes, donde se podían ver fotos del deplorable estado del hospital Razetti, cuya remodelación no ha cumplido la Alcaldía. El alcalde declaró que ningún organismo oficial había pagado los dólares, sino unas empresas privadas. No aclare que oscurece. ¿Cuáles empresas privadas en esta situación país y con un control de cambios desde hace 13 años tienen dólares? Y si los tienen, ¿quién se los dio para montar espectáculos? ¿Por qué una empresa privada invertiría dólares en un concierto en lugar de comprar insumos y repuestos?
En El Callao también se vio, aparte del calipso y las comparsas, cuáles son las prioridades de los miserables. La primera combatiente de Bolívar y su esposo el gobernador Rangel fueron nombrados madama y madamo de la fiesta, que es así como reyes de ese carnaval. Pues a la doña no se le ocurrió otra cosa que disfrazarse de garota brasileña, luciendo dos días consecutivos trajes bordados en cristales de swarowski, plumas, lentejuelas y pare usted. El colega Marcos David Valverde, en una detallada crónica en El Correo del Caroní, entrevista a entendidos que estiman que el costo de los trajecitos podía superar el millón de bolívares. La miseria de esta gente no se conmueve ante los desesperados pedidos de Carboplatino, Avastin y otros reactivos para el tratamiento del cáncer que hacen familiares desesperados a través de las redes sociales, ya que son medicinas de alto costo que no consiguen en los hospitales porque el gobierno le debe a cada santo una vela y no le fían las medicinas.
La prioridad es darles circo a quienes quieren escapar de la horrorosa realidad de pobreza y escasez. Porque pan no hay. Y no quieren producirlo ni dejan que nadie lo produzca. El empresario más exitoso del país tiende puentes y da recetas para activar la producción y los miserables le mentan la madre y lo amenazan con expropiar Polar. Y son tan miserables que no se dan por enterados que acaba de perder atronadoramente la Asamblea Nacional, que el presidente según encuestas de enero tiene apenas 10% de aceptación y que el 85% de los venezolanos se opone a la intervención de Polar. Ellos a lo suyo: hacerse los locos ante las necesidades del país y empeñar las reservas de oro a dos bancos europeos. Raspando la olla antes de irse.
Charito Rojas
Charitorojas2010@hotmail.com
@charitorojas

Carabobo - Venezuela

domingo, 7 de febrero de 2016

CHARITO ROJAS, LA RENUNCIA

Todo tiene su final, nada dura para siempre, tenemos que recordar que no existe eternidad. Héctor Lavoe (1946 – 1993), cantante puertorriqueño de salsa.
“No veo a Maduro llegar al final del periodo constitucional. Dejar tres años más al gobierno para que se achicharre en su propio aceite sería una irresponsabilidad”, dijo con toda crudeza el presidente de la Asamblea Nacional, Henry Ramos Allup, a la prensa internacional, la cual destacó este anuncio de que la oposición venezolana buscará la salida del jefe de estado, pero por vías constitucionales.

Los dirigentes de oposición se están moviendo hacia ese fin común, aunque con acciones y declaraciones diversas. María Corina Machado, al frente de su Vente Venezuela lo dijo en su tajante estilo: “Maduro debe renunciar para evitar que Venezuela explote, para evitar que se desencadene una tragedia de consecuencias gigantescas”. Andrés Velázquez y la Causa R introdujeron un proyecto de enmienda constitucional para reducir el período a los cargos de elección popular y despojarlos de la reelección indefinida. Si el congreso aprueba la enmienda se produciría un referendo que, de resultar positivo, provocaría unas elecciones presidenciales inmediatas.

Y muchos promueven la posibilidad de un referendo revocatorio, que como dijo Henrique Capriles, ya está en el lapso constitucional de ser convocado, al cumplirse este año la mitad del periodo presidencial. Se barajan estas opciones: revocatorio, asamblea constituyente o enmienda constitucional.

Sin embargo, a Maduro no lo están sacando del poder la oposición ni el parlamento. Se está eyectando él mismo con su absoluta ceguera ante los gravísimos problemas económicos y sociales. La torpeza de su insistencia en justificar con una supuesta guerra económica el caos del país, genera indignación. La incapacidad del gobierno, aderezada con declaraciones y acciones de una estulticia ilimitada, obligan a los venezolanos a concluir que no tienen remedio, que no enderezarán el rumbo, que no tomarán las medidas necesarias para evitar el apocalipsis de Venezuela.

Insisten en mentiras repetidas por todos los niveles oficialistas, sin un gramo de vergüenza. No reconocen el rechazo que se produjo el 6 de diciembre y lo acrecientan amenazando a los beneficiarios del gobierno, dejando bien en claro que sólo son favorecidos los incondicionales. Se niegan a ser interpelados sobre el destino de los recursos públicos, amenazan con usar el poder judicial para detener investigaciones, sin entender que su conducta es de culpables, porque quien la debe la teme.

Cuando el presidente habla, la realidad cae como una lápida sobe él. Por ejemplo, Primero Justicia a través de su misión Lupa estableció que el gobierno no ha construido un millón de viviendas a través de la Gmvv. Dicen que son 280 mil y que por eso no quieren que se apruebe la ley que da titularidad a los ocupantes, porque sencillamente serían contados, dejando la mentira al descubierto.

A Maduro lo están tumbando la escasez, la inflación, las carencias y la estupidez. El barril de petróleo está a 23 dólares. Y da pena que el gobierno venezolano vaya de gira por los países de la Opep pidiéndoles que recorten la producción, cuando Pdvsa, que declara tener las mayores reservas del mundo, es incapaz de extraerlas. Negociaron políticamente la Faja del Orinoco, se cansaron de regalar petrodólares a aprovechados socios, para ahora pedirles ayuda en la Celac. Allí vimos quienes son los “amigos” de Venezuela.

La situación financiera del país es más que comprometida: este año debe pagar en servicio de la deuda externa unos 10.500 millones de $$; las reservas internacionales están en su nivel más bajo; el gobierno está empeñando en el mercado internacional lo que queda de las reservas de oro; no hay un solo barco en los puertos porque no hay divisas para importar; la producción nacional está afectada por el incumplimiento del gobierno con los proveedores de materias primas; el sector alimenticio enciende alarmas por niveles mínimos de inventarios; al sector medicinas se adeuda 6.000 millones, por lo que afrontan una falla de 80% de la producción. Además el gobierno tiene deudas tan sensibles como la de los 10.600 jubilados que viven en el exterior y no perciben sus pensiones desde septiembre pasado. O la que incumplieron con los estudiantes en el exterior, que no pueden culminar estudios y están pasando penurias. Cencoex está seco: no hay divisas. Menos para Rosinés, que se fue a estudiar a París.

Los economistas coinciden en que el gobierno no podrá pagar la deuda externa, cancelar aunque sea parcialmente a proveedores en el exterior, importar alimentos y medicinas, amortizar algo la deuda interna, sin buscar un préstamo serio, consolidado, con planes y cifras claras. El mercado internacional le otorga a Venezuela una probabilidad de default del 70% en 2016. Y Maduro no da una sola señal de rectificación política ni económica. Mientras los venezolanos no consiguen medicinas vitales, las madres penan por pañales y leche, los enfermos mueren de mengua, el Despacho presidencial gastará este año en alimentos y bebidas Bs. 174.531.279. Casi 175 millones.

Lorenzo Mendoza, presidente de Empresas Polar, dio una rueda de prensa donde destacó que “ el país ya no aguanta más discusiones políticas y nos reclama un diálogo transparente”. Sin embargo, él no ha sido invitado a dialogar. Aún así, ofreció al gobierno siete propuestas concretas para destrabar la producción nacional. Un gobierno prudente oiría al mayor productor nacional. Pero no. VTV ni siquiera cubrió la rueda de prensa. A esa hora, pasaban un discurso del finado en las pantallas.

Lo que viene, según los economistas, es devaluación, aumento de la gasolina, más inflación y más carestía. Venezuela se cansó y está ofreciendo la decorosa salida de la renuncia. El tiempo se acaba: o se va o lo van. El juego se trancó.

Charito Rojas
Charitorojas2010@hotmail.com
@charitorojas
Notitarde

Carabobo - Venezuela