domingo, 10 de abril de 2016

CHARITO ROJAS, ATILA EN VENEZUELA

“La violencia está desatada porque la barbarie es política de Estado”. María Corina Machado, en Valencia el viernes 1° de abril de 2016.
Las noticias sobre la violencia que arrasa Venezuela ya no salen en los medios de comunicación masivos. Los horrendos crímenes, con descuartizamiento y quema incluidos, aparecen solo en escalofriantes vídeos tomados por los teléfonos de indiferentes testigos. Los films americanos de horror más crudo, son comiquitas de Disney junto a esta oleada de fotos, vídeos y hasta selfies en la propia escena del crimen.

La palabra “saqueo” es tomada con pinzas en medios temerosos del castigo de la justicia, brazo ejecutor del régimen que nos quiere callados y sumisos. Los medios no reportan linchamientos, porque dicen que son como los suicidios: se transmiten como el sarampión. Pero los hay. El último ocurrió hace dos días en Los Ruices, Caracas, ante casi un centenar de espectadores. Un hombre acusado de ladrón yacía en el suelo con una herida en la cabeza, cuando lo bañaron de gasolina y prendieron fuego. Nadie lo apagó. Estaban ocupados filmando la espeluznante escena.

Así como nos acostumbramos a las colas, a los apagones, a la falta de agua y de servicios, también nos hemos acostumbrado a la muerte. Es un hecho cotidiano que aparece con demasiada frecuencia al lado de nosotros, sin que haya una gestión pública de seguridad que tenga el verdadero interés de proteger a los ciudadanos. Los más de 20 planes de seguridad inventados sin bases ni estudios son estruendosos fracasos.

La fórmula cubana es aplicada a traición sobre el país y sus habitantes, para reducirlo a un estado de pobreza que garantice la permanencia en el poder: 1) reducir al hambre a la gente, ocuparlos buscando comida debajo de las piedras, así no tienen tiempo de protestar. 2) Extirpar la educación de calidad, recortar presupuestos universitarios, acabar con la investigación, sueldos de hambre a profesores y profesionales, privilegiar la fidelidad al proceso por encima de los currículos académicos, lo que nos lleva a 3) obligar a la emigración masiva a los mejores profesionales y a la clase media, para dejar adentro solo a los sumisos que acepten sobrevivir con mendrugos. 4) Robar y dejar robar, para atornillar a los adeptos y asegurar el futuro, por si acaso la revolución naufraga.

En ambientes de inseguridad personal y jurídica no hay bien que valga nada. La bárbara práctica de despreciar el conocimiento, los méritos y la eficiencia los ha llevado también a matar la gallina de los huevos de oro. Comenzó cuando aquel bárbaro con un pito en la boca botó a 20.000 empleados de PDVSA, obligando después a todos los contratistas y empresas del país a no emplear a ninguno de los botados, que en su mayoría tuvieron que mudarse a brindar sus conocimientos a países donde sí han aprovechado su inmenso valor.

Hoy PDVSA produce a niveles de hace 30 años. Es una caja negra, sus recursos son utilizados para pagar caprichos revolucionarios, Venezuela ha negociado por espejitos y vendido por partes lo que queda del buque insignia del país. El presidente declaró con una sonrisita que merece un solo calificativo, que no hay dólares. ¿No hay dólares? ¿En un país con las mayores reservas petroleras del mundo, con gas, hierro, bauxita, oro, diamantes y no hay dólares? Como dijo Atila, el bárbaro rey de los hunos: “Donde pisa mi caballo no vuelve a crecer la hierba”.

Bárbaros son quienes llevaron la mayor potencia hidroeléctrica de Latinoamérica a sufrir esta cadena de apagones, que después de 7 años de advertencias de los ingenieros expertos para que ampliaran la red, hicieran mantenimiento, construyeran termoeléctricas y dieran un servicio digno de ser cobrado a su valor, echan la culpa al Niño. Claro, no hablan de que gracias a su gestión, una capacidad instalada de 17.600 Mw apenas tiene operativos 6.500 Mw. Tampoco dicen que no han podido ejecutar el 80% de las obras contratadas a dedo a nivel internacional, pero que se han gastado los 30.000 millones de dólares destinados a ellas. Ninguno de los altos funcionarios que han manejado la emergencia eléctrica ha sido obligado a justificar sus inmensas fortunas guardadas en bancos de Andorra, Suiza y Panamá.

Lo de la comida también ha sido una barbaridad. Y siempre los mismos nombres ligados a la importación, a los ministerios y organismos que han manejado miles de millones de dólares, nombres que hoy son de millonarios que poseen haras en Estados Unidos, propiedades en España y República Dominicana y gordas cuentas, jamás investigadas por un gobierno que prefiere mantener a sus soles contentos.

En el “imperio” los investigan. El gobierno español revela que el finado “donó” 7 millones de euros al partido Podemos para implantar la ideología bolivariana en España. El congreso brasileño indaga los opacos negocios entre los gobiernos de Lula y el finado. Un escándalo como el de los “Papeles de Panamá” ha producido aclaratorias del Presidente de Argentina, investigaciones en 22 países y la renuncia del Primer Ministro de Islandia, quien aparece con su mujer en una cuenta en las islas Seychelles y miles de islandeses le pidieron la renuncia, la cual él aceptó.

Pero eso sucede con gobernantes y países civilizados, no en esta barbarie, ya comparada con Zimbabwe por medios internacionales como The Economist. Barbarie es negarle el Teresa Carreño, templo de la cultura nacional, a esa gloria musical que es Yordano, pero celebrar allí sus vociferantes mitines. Barbarie es que este país petrolero tenga la más alta inflación del mundo; que el 73% de la población esté reducida a la pobreza (ver Encuesta Condiciones de Vida 2015 realizada por la UCV, la UCAB y la USB); barbarie es tener las ciudades más inseguras del mundo y una crisis de salud inhumana. Y para completar, una crisis de valores que hace de los pranes “rock stars”, que los malos sean los más deseados por las chicas, que las mujeres quieran estar “tunning” para lograr cualquier objetivo, que la moral pública no merezca el menor respeto.

Venezuela se recuperará económicamente y alcanzará la democracia con la voluntad de su gente. Pero le costará mucho tiempo y educación arrancar la cizaña de los bárbaros.

Éste es el dibujo de la niña de 10 años que en una escuela de Vargas escandalizó a su maestra, cuando expresó que de grande quiere ser “malandra”. La fractura de valores impuesta por una ideología violenta le hace pensar que el crimen sí paga y es una profesión aceptable.

Charito Rojas
Charitorojas2010@hotmail.com
@charitorojas
Notitarde

Carabobo - Venezuela

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