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jueves, 14 de noviembre de 2019

OSCAR ARNAL: LA CAÍDA DEL MURO, EVO Y MADURO

Hace 30 años la cortina de hierro se desplomó. Alemania dividida artificialmente a raíz de la guerra se reunificó. El comunismo sufrió su peor derrota. El pueblo de la Alemania del este no aguantó la dictadura del proletariado y en masa derribó el Muro de Berlín.

La Unión Soviética hizo aguas de manera progresiva. La construcción del Muro fue una prueba de cómo se le cerraba el tránsito a un pueblo que clamaba libertad. Muchos a pesar de todo siguieron escapando por las diversas fronteras y cientos perdieron la vida buscando un mundo mejor.

El 9 de noviembre un error en el mensaje que transmitió el vocero del partido comunista, hizo estallar la olla de presión, y el pueblo le puso fin al símbolo de la tiranía. El ser humano quiere vivir en libertad, sin imposiciones antinaturales, escogiendo su propio destino.

Las libertades políticas de occidente y el respeto a los derechos humanos, entre otros: prensa libre, autonomía de poderes, libre tránsito, democracia y alternancia, separación entre estado y gobierno, son principios que definen un ideal que se resumen en la inviolabilidad de la dignidad de la persona humana.

Cuando vemos un desgobierno alineado con países como: Cuba, Corea del Norte, Bielorrusia, Turquía, Rusia y China, nos damos cuenta que mal vamos en materia de violaciones a los derechos humanos y por qué hay importantes partidos y líderes políticos perseguidos, inhabilitados, presos y en el exilio. Las cifras según el Foro Penal hablan por sí solas: 429 presos políticos, 109 de ellos militares y 329 civiles. La arremetida contra los medios es feroz, el bloqueo de internet es el más alto del hemisferio occidental, incluyendo a Cuba. Cientos de medios impresos han sido ahogados con la crisis del papel y han desaparecido o se han transformados en simples portales.

A lo anterior se suma la crisis económica que se produce por calcar en buena medida políticas del pasado y las que aplicó una Unión Soviética, ineficiente e improductiva. En fin, la caída del Muro nos llama a la reflexión. Ante el absolutismo de la tiranía libertad. Así como un día Alemania despertó, así despertará Venezuela. Todos muy atentos. El 16 de noviembre todos debemos salir a la calle a clamar por libertad, la justicia, el respeto a los derechos humanos y el cambio. Lo que acaba de suceder en Bolivia podría suceder aquí y todo depende de nosotros.

Oscar Arnal 
oscar.arnaln@gmail.com
@OscarArnal

domingo, 16 de junio de 2019

MOISÉS NAÍM: ¿QUÉ TIENE MÁS IMPACTO, LAS ELECCIONES O LAS PROTESTAS?

La mayoría de movilizaciones logra concesiones menores o fracasa. Pero algunas provocan cambios importantes

¿Qué tienen en común Corea del Norte y Cuba? La respuesta obvia es que ambas son dictaduras. La menos obvia es que, este año, ambos países han celebrado consultas electorales. En Corea del Norte, el Gobierno informó de que el 12 de marzo el 99,99% de los ciudadanos votaron y que el 100% de los votos fue para los 687 diputados que fueron postulados por el régimen. No había otros. Semanas antes, los cubanos también se habían expresado a través de un referendo en el cual se les preguntó si aprobaban una nueva Constitución. El 91% de los votos fue a favor.

Esta propensión de las dictaduras a llevar a cabo elecciones fraudulentas es muy curiosa. Se basa en la suposición de que una elección, aunque sea solo teatro, puede compensar en algo la ilegitimidad de un Gobierno autocrático. De hecho, ahora hay más eventos electorales que nunca antes, en democracias y en dictaduras. Este año, 33 países tendrán comicios presidenciales y 76 naciones, elecciones parlamentarias. Pero hay otra forma de expresión política que está mucho más de moda que las elecciones: las protestas callejeras. Además de las marchas, los bloqueos a la circulación de vehículos se han convertido en un frecuente instrumento de expresión política.

Tan solo la semana pasada hubo masivas protestas populares en varios países. En Moscú, por ejemplo, la policía detuvo a más de 400 manifestantes que protestaban contra las autoridades que arrestaron a Ivan Golunov, un periodista que investiga la corrupción en el Kremlin. La policía lo acusó de tenencia y tráfico de drogas, cargos que periodistas y políticos denunciaron como espurios. Al mismo tiempo, en Hong Kong, más de un millón de personas tomaron las calles para protestar contra una ley de extradición que facilita la represión de Pekín en este territorio. Gracias a las protestas, Golunov ha sido liberado y en Hong Kong la ley de amnistía fue retirada.

En Sudán también hubo protestas. El Gobierno las reprimió brutalmente y murieron más de cien manifestantes. Desde diciembre, los sudaneses exigen el cese del Gobierno autocrático, elecciones limpias y libertades democráticas. Lo mismo que, al otro lado del mundo, piden los venezolanos liderados por Juan Guaidó.

Esto no es nada nuevo. La política y las actividades de calle siempre han ido de la mano. Pero, en su versión de este temprano siglo XXI, tienen varias peculiaridades.La primera es su frecuencia. Thomas Carothers y Richard Youngs, dos de los principales expertos en el tema de las protestas políticas en el mundo, han investigado esto a fondo y concluyen que las protestas de calle han aumentado en frecuencia y tamaño. El uso de teléfonos móviles y las redes sociales facilitan la organización. También ayuda que en muchos países ahora existen clases medias más numerosas, conectadas y activadas. Los motivos que impulsan las protestas son variados: algunas tienen objetivos genéricos como el repudio a la corrupción, por ejemplo. Otras, como las de Hong Kong, son concretas: impedir la aprobación de la ley de extradición. Otras comienzan con reclamos específicos pero, rápidamente, agregan demandas más ambiciosas.

La gran pregunta es si las protestas tienen éxito. No está claro. La mayoría logran concesiones menores o fracasan por completo. Pero algunas han provocado cambios políticos importantes. ¿Qué caracteriza a las que tienen éxito? La combinación de nuevas tecnologías con antiguos métodos de organización política es indispensable. Las redes sociales, por sí solas, no bastan. Para ser exitosas, las protestas deben involucrar a gran parte de la sociedad y no solo a través de Internet. En algunos casos, la presión internacional y de las fuerzas armadas ha sido determinante. Pero, como siempre, lo más importante es el liderazgo. El éxito requiere que haya jefes y jefas. La ilusión de un activismo político basado en decisiones colectivas y sin líderes claros suele terminar siendo eso, una ilusión.

Moisés Naim
@moisesnaim

miércoles, 6 de enero de 2016

CESAR GUILLEN CITTERIO, COREA DEL NORTE, EL COMUNISMO EN SU EXPRESION FINAL.

Contrario a la propaganda y la manipulación de la información, característica de todos los regímenes comunistas de repetir incansablemente que los males del mundo son producto del imperialismo americano y el mundo occidental industrializado, la realidad refleja el carácter criminal e hipócrita de esta ideología.

Al igual que la extinta para siempre Unión Soviética, la Europa comunista, la China de Mao y todo el remedo de los países latinoamericanos que se hacían o se hacen llamar como tales, Corea del Norte, no tiene otra forma de conseguir manteniendo esa dictadura, sino es por la amenaza con las armas y a la violación de los derechos humanos y la paz internacional.
Similar que el chillón de Fidel Castro, el régimen monárquico de Corea del Norte, reclama al mundo por el bloqueo. Pero si fuese cierto que el bloqueo es una agresión y una arbitrariedad, ¿porque ningún país va en su ayuda? Será que algunos países aun cuando no sean imperialistas ni pro-occidentales, entienden el degenerado sistema que ellos mantienen.
La quema de banderas norteamericanas y las denuncias como depredadores del ambiente y de los derechos humanos, no han impedido, que casualmente el país más contaminante del mundo sea la China postcomunista, que los invasores modernos estén en Rusia, que los genocidios abunden en los países del medio oriente y los violadores de los derechos humanos se encuentren en Corea del norte y Cuba. ¿Se habrá la democracia dado cuenta de ello?
La detonación de un artefacto nuclear en Corea del Norte, es muy grave si se entiende que es un régimen fanático, liderado por un desquiciado sobre un pueblo idiotizado que alaba y se arrodilla ante las fotografías de su sanguinario amo. Típico el de la idolatría de las imágenes en estos regímenes. (Stalin, Fidel, Kim il Sung, Chávez, El Che Guevara)
La manipulación de la ignorancia y la pobreza, es una cualidad del comunismo, mientras pasan los años explicando que su fracaso se debe al imperialismo, al capitalismo y al bloqueo. Difícil de explicar por qué en tantos años, siguen degenerándose a través de la mentira y la represión.
Una orgía de sangre para justificar someter al resto de sus semejantes a esa aberración política, que da sus últimos estirones de muerte. Por todo ello y la cantidad de daño infligido, no tiene otro lugar sino el basurero de la historia. El occidente debe entender que la firmeza ante ese sistema, es en los actuales momentos la única forma de supervivencia democrática.
Cesar Guillen Citterio
cesarguillencittrerio@gmail.com
"Adhuc Stantes"
“Todavía en Pie”

Caracas- Venezuela