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lunes, 2 de diciembre de 2019

LINDA D'AMBROSIO: EN PRO DE LA TRANSPARENCIA

Si hay algo que me agobia en particular, es el secretismo. Siempre he pensado que es la fuente de numerosos problemas y malentendidos. Cierto es que la prudencia debe imponerse sobre todo aquello que se dice, que hay momentos oportunos para que ciertas informaciones salgan a la luz, que hay detalles que es responsabilidad de otras personas divulgar, , o que hay datos que pueden ser dolorosos e inútiles para quien los recibe, pues no puede hacer nada al respecto. En suma: convengo en que a veces es adecuado callar, pero no debe ser la norma.

Estoy convencida de que pocas cosas son tan valorables como la transparencia. Es inútil fingir, correr un velo de silencio sobre algunas situaciones que, para colmo, a veces son tan evidentes que resulta vergonzoso negarlas. Y es que hay un estrecho margen entre el secreto y la mentira, y a menudo la una es hija dilecta del otro. Una patraña se urde tras otra para explicar aquello que no puede ser explicado sin recurrir a lo que estamos ocultando, y en nuestro interior crece el temor a ser descubiertos, a revelar algún detalle que no concuerde con nuestra versión original, y a que se constate, en fin, que somos unos mentirosos. El hallazgo de la verdad puede dar al traste con nuestra credibilidad y lesionar permanentemente la confianza que se tiene en nosotros. 

Pero ¿cuál es la necesidad no solo de callar, sino también de hacer uso de cualquier subterfugio para mantener ocultas ciertas verdades? Lo que me conduce a esta reflexión es el hecho de constatar cuán a menudo el secreto está dirigido a encubrir aquello que no nos parece adecuado en nuestra propia conducta o en nuestros sentimientos. La causa de que haya un secreto es, a menudo, la vergüenza y, consecuentemente, la culpa: pensamos que aquello que ocultamos puede ocasionar sufrimiento y queremos proteger a las posibles víctimas. Y queremos protegernos a nosotros mismos de tener que cargar con ese peso sobre nuestra conciencia, o intentamos eludir el juicio que otras personas puedan hacer de nosotros.

Deberíamos actuar de modo tal que nunca tuviéramos que avergonzarnos, es decir, que ocultar cosas. La alternativa no puede ser engañar, insultar la inteligencia de otros o falsear la realidad, exponiéndolos a un peligro aun mayor: descubrir la verdad y, además, ver su fe mancillada.

Tal vez subestimamos la capacidad de comprensión y la empatía de los otros y, en el peor de los casos, subvaloramos también su capacidad de elaborar sus duelos para sobreponerse al embate de lo que ocultamos. Preferimos proteger a los demás manteniéndoles en una fantasía, confinados a una situación ficticia que ni remotamente se parece a la realidad. 

Pero peor aun es autocondenarnos a vivir en esa dualidad, negando parte de nosotros mismos. En psicología se llama disonancia cognoscitiva: la tensión que experimenta una persona cuando tiene dos pensamientos que están en conflicto, o cuando su conducta no concuerda con sus ideas.

Nadie lo expresaría como Serrat en la letra de Sinceramente tuyo: “nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio”. Falsear los hechos lo que hace es postergar un desenlace que con frecuencia sobreviene de todos modos y de manera más traumática, cuando salen a la luz las verdades ocultas, hiriendo adicionalmente a nuestro interlocutor con la sorpresa de cuán poco sabe de nosotros y de cuán poco merecíamos su confianza. Y, sobre todo, debemos evitar autoengañarnos, traicionarnos a nosotros mismos. “Preferiría, con el tiempo, reconocerme sin rubor”, prosigue Serrat en otro punto de la canción. Y es que, quizá, la clave de la felicidad es la coherencia.

Linda D´ambrosio
linda.dambrosiom@gmail.com
@ldambrosiom
@ElUniversal

martes, 25 de junio de 2019

LUIS FUENMAYOR TORO: CORRUPCIÓN Y TRANSPARENCIA

Nuestros gobiernos, a lo largo de la historia, no se han caracterizado precisamente por la honestidad en la administración de los recursos públicos.

No somos tampoco en este aspecto ninguna excepción en el continente americano, donde los gobernantes siempre han estado envueltos en grado apreciable en casos de corrupción administrativa y enriquecimiento ilícito.

Si a ver vamos, con casi toda seguridad ningún país en el mundo está libre de este flagelo, aunque algunos, poquísimos, han alcanzado niveles tan bajos que pudieran ser considerados como libres de esta plaga. Por otra parte, la corrupción no es ajena al sector privado de la economía, como muchos quisieran aparentar, ni en Venezuela ni en ninguna parte ni en ningún período histórico. Es imposible pensar en que todos los empresarios son honestos y trabajadores, en medio de gobiernos que tienen como denominador común condiciones totalmente opuestas. Lo contrario también es cierto.

Lo señalado no constituye ninguna excusa de la existencia del fenómeno, ni tampoco que se pretenda igualar a todos en este aspecto, ni en su extensión ni en su intensidad. Tampoco significa la existencia de una homogeneidad que no permita diferenciar entre quienes lo son y quienes no, y me refiero de nuevo a gobernantes y empresarios. La afirmación de que todos son unos corruptos no es en absoluto válida, no sólo por no ser cierta sino por ser además perversa y contraproducente, pues quienes la pronuncian están, voluntaria o inadvertidamente, excusando su existencia o minimizando su importancia. Si todo el mundo es corrupto, se trataría de una característica indisolublemente ligada a las prácticas gubernamental y empresarial, por lo cual no habría razón ni para alarmarse ni para enfrentarla. De hecho, en un gobierno o una empresa muy corrompida no sólo puede haber sino que de hecho hay gente que no lo es.

Cuando hablo de gobierno no me refiero sólo al Ejecutivo sino a todos los poderes públicos, pues la conducta de los altos funcionarios es idéntica.También hablo de los poderes estatales y municipales, que también participan entusiastamente de la francachela en un nivel acorde con sus recursos y su jerarquía política, pero no por ello menos grosera y dispendiosa. Y esta conducta en absoluto se hace diferente porque un organismo esté en manos de la oposición. Y me estoy refiriendo a los niveles de toma de decisiones, no a los empleados públicos en general o a los trabajadores ordinarios del sector privado. Esos son ajenos, en principio, a los manejos fraudulentos o a la existencia de privilegios cuestionables. Estos últimos constituyen parte de las corruptelas y de hecho las impulsan y terminan haciéndolas legales y “tolerables”, además de constituir gastos importantes, que merman los fondos públicos requeridos para el funcionamiento cabal de la administración.

A lo anterior se une la obscuridad, el secreto con que se manejan estos aspectos, la ausencia de transparencia que siempre está presente en los  espacios donde reina el delito, pero que termina por ser conocida por lo menos en sus generalidades a través de distintos medios y, ocasionalmente, explota a través de un escándalo en la prensa nacional e internacional. Si el manejo del presupuesto oficial fuera totalmente transparente, de manera de ser conocido en todos sus aspectos en forma oportuna, probablemente se reduciría su uso ineficiente y se prevendría su malversación y el enriquecimiento ilícito de funcionarios y de empresarios. 

Las operaciones de financiamiento estatal deberían ser realmente públicas, lo mismo que las contrataciones dentro y fuera del país, la asignación y el uso de divisas, las inversiones, los gastos de funcionamiento y de representación. Se requeriría también de contralorías independientes en todos los ámbitos y niveles, que nunca deberían estar en manos de quienes son controlados.

Luis Fuenmayor Toro
@LFuenmayorToro 

martes, 26 de enero de 2016

MANUEL CORAO, TRANSPARENCIA DERROTA SECRETISMO COMUNISTA, CASO VENEZUELA

Nicolás Maduro Moros presentó a la Asamblea Nacional decreto de emergencia económica por sesenta días para enfrentar la dificultad por la cual atraviesan las finanzas públicas del país.

Henry Ramos Allup, presidente de la Asamblea Nacional, luego de la negativa del gobierno a informar detalles del mismo en comparecencia abierta de sus ministros con la presencia de los medios de comunicación social, informó a la opinión que sería rechazado el proyecto de ley por inconsistencia informativa por parte del Poder Ejecutivo venezolano, cuyo vicepresidente Aristóbulo Istúriz adujo razones “secretas” para no asistir.
Tal solicitud no guarda los parámetros mínimos de independencia de los poderes y los elementos formales requeridos para respaldar la gravedad esgrimida. Pretende por lo contrario concentrar aún más en el ejecutivo la hegemonía del poder. Maduro ensayó se le otorgue un documento en blanco para ser aplicado a su justo saber y entender. Ello no puede ser.
Con gobernantes irresponsables como Chávez Frías y Maduro Moros, quienes dilapidaron los ingresos de la nación, la mayoría parlamentaria tiene la oportunidad de asumir iniciativas para un referéndum revocatorio del mandato presidencial.
Los más versados economistas, como por igual gremios profesionales, instituciones especializadas, partidos políticos, sindicatos, miembros de la iglesia, universidades, centros de intercambio comunitario, cooperativas de trabajadores en el sector agropecuario y oficiales de las Fuerzas Armadas, consideran negativa la aprobación del precepto en cuestión como se propuso.
Para expertos en materia macroeconómica la calificación crediticia, según Standard & Poor’s, no existe ya que Venezuela irá a la quiebra irremediablemente. Pudiera superar el primer trimestre con una colocación por parte de China de miles de millones de dólares. Esta circunstancia sería única por cuanto a los precios actuales del petróleo, rondando los 20 dólares, obliga al país asiático recortar la manufactura del oro negro por no ser rentable.
Tal endeudamiento del mandatario arrastró a PDVSA, empresa que produce único lucro fiscal. Las petrolera a la quiebra y Venezuela también.
Otro aspecto es la reserva en moneda extranjera. Estas, ubicadas cerca de los 18,000 millones de dólares en el inicio del 2015, para noviembre escasamente ascienden a 13,500 millones, lo cual para mediados de este 2016 será escaso para la adquisición de víveres y curas indispensables.
Una inflación que ya para el pasado año superó el cien por ciento y amenaza llegar al 500 porcentual de aquí a diciembre afectará el diario acontecer del oriundo, quien tendrá que subsistir entre el hambre y el hampa desatada en la calle.
El especialista Aurelio Useche resume la actual coyuntura: “La economía venezolana padece de varios aspectos críticos que inciden directamente en la calidad de vida de la población. Alta inflación, devaluación, escasez, recesión, desempleo, déficit de balanza de pagos, déficit del presupuesto nacional y consolidado sector público, déficit en PDVSA, tasas de interés reales negativas, devaluación progresiva acelerada del bolívar y unas autoridades que no toman decisiones para corregir estas situaciones”.
La Asamblea con la actitud asumida por los miembros de gabinete deberá actuar en consecuencia y tomar las decisiones que considere pertinentes para salvaguardar lo que queda de la infraestructura física y productiva del país.
Nadie sabe por cuáles conceptos el ejecutivo dispensó cerca de 10 millardos de dólares en estos dos lustros.
Maduro pretende destruir lo que queda de entes productores de bienes y servicios esenciales. No es este gobierno bolivariano y el PSUV las instauraciones que pueden solventar la crisis ya que sus miembros son los culpables de haberla producido.
Venezuela tiene una deuda consolidada para inicios del 2015 de 249,000 millones de dólares, según reportan los economistas Asdrúbal Oliveros y Gabriel Villamizar. Este año debe honrar 16,000 millardos.
Producto de las expropiaciones y pretender junto a los cubanos depender malignamente solo del bitumen energético, el petróleo se estima ingresará a las arcas tan solo 20,000 millones de dólares. A claras luces no habrá dinero dispuesto para solventar las carencias internas y cumplir las responsabilidades adeudadas.
La Asamblea Nacional es el foro de los valientes. Solo un cambio político hacia la democracia podrá lograr que el mundo y sus fundaciones financieras dirijan su atención hacia la patria de Bolívar apoyando esfuerzos internos. Estas sociedades mundiales para el desarrollo de las regiones aportarían recursos para solventar el desequilibrio social implantado por los comunistas venezolanos y sus aliados los asaltantes cubanos Fidel y Raúl Castro junto a prédicas totalitarias del Partido Podemos español. El soberano exige la partida inmediata de Nicolás Maduro.
Manuel Corao
manuelcorao@yahoo.com
@manuelcorao
Director de VeneNoticias

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