miércoles, 24 de abril de 2019

BEATRIZ DE MAJO, GUAIDÓ ENVIÓ MENSAJE A PEKÍN

El mensaje de Juan Guaidó a China llegó en el momento oportuno y su contenido fue directo, sincero y amigable. El mismo fue publicado en el sitio web de Bloomberg, una empresa global que tiene como vocación la de generar información financiera confiable y noticias de índole económica y analizarlas para beneficio de sus clientes. 

En este artículo publicado la semana pasada con el título “ Por qué China debería cambiar su posición en Venezuela “ Guaidó tiende su mano amiga a un país que se ha vinculado de manera estrecha con los gobiernos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro y le propone mantener hacia el futuro una relación próspera para las dos partes. El Presidente interino describe la dramática situación en la que se encuentra la economía venezolana y le hace notar que “está en su interés contribuir a un clima de paz, estabilidad y bienestar al que aspiramos en esta parte del mundo”.    

Como es sabido, el gigante asiático no ha sido de los países que reconocen como legítimo al gobierno del Presidente Guaidó , y por ello  ha escogido la vía de mantener una relación inalterada con el régimen de Nicolás Maduro. Las razones para esto pueden ser variadas, pero es lógico pensar que las que pueden estar privando son las de naturaleza económica. China ha mantenido en las dos últimas décadas una relación preferida con Venezuela en el terreno de lo financiero – ha aportado montos significativos en calidad de préstamo a proyectos del gobierno revolucionario-, ha participado como promotor y accionista de empresas del Estado venezolano, ha facilitado el comercio de importación de China y ha promovido una estrecha cooperación cultural y de otra índole con nuestro país. No es un secreto que buena parte de los créditos otorgados al gobierno han sido respaldados con la factura petrolera y que una porción significativa ha sido cancelada con suministro de petróleo a precios preferenciales para la nación asiática. 

Pero si bien es cierto que China ha materializado su interés en Venezuela de diversas maneras, lo que no se reconoce en voz alta es la manera en que los incumplimientos del gobierno de Nicolás Maduro han estado afectando los proyectos y los compromisos financieros acordados con China, la ineficiencia que ha provocado la paralización de las inversiones conjuntas y la corrupción que ha contaminado tales emprendimientos. El descalabro de la actividad petrolera en Venezuela ha sido más visible y más perjudicial para China que para cualquier otro de nuestros relacionados en la escena internacional. 

Sin duda que es en interés de la China progresista de Xi Jinping reorientar la interacción con el país venezolano de manera de generar un beneficio para los dos lados de la ecuación y detener el deterioro palmario que esta relación experimenta hoy. Frente a esta necesidad, Juan Guaidó propone un esquema de desarrollo que se convierta en “una fuente de prosperidad que garantice seguridad a sus inversionistas y que cumpla con sus compromisos. Visualizamos un país donde se honran y protegen -según nuestro marco jurídico- las inversiones extranjeras legítimas y también los acuerdos internacionales con los que nos hemos comprometido”. 

Juan Guaidó no dejó mucho para la interpretación. Su propuesta a China no pudo ser más directa de cara a un actor que conoce de cerca la barrena económica provocada por los gobiernos anteriores. Sin dejar de mencionar lo imperativo de la búsqueda de una inmediata y urgente solución a la espantosa crisis humanitaria provocada, Guaidó insiste en que es indispensable para Venezuela contar con el concurso de terceros para la reconstrucción del aparato productivo del país. 

No hay mucho más que decir. A buen entendedor.

Beatriz de Majo
@beatrizdemajo1.. 

RUBÉN CONTRERAS, GOBERNADOR Y GRAN PECULADOR

La historia del peculado es tan vieja como la humanidad misma y bien lo explica Guillermo Morón en su obra, Escrito en La Pared, cuando nos narra la conversación entre Jenofonte y Quirísoro, cuando hablan de los hurtos de los bienes de la república, después de ganar las batallas contra Ciro. P. 25 

Aquí en Venezuela nos explica el mismo autor que el Obispo de Coro y Maracaibo, Rodrigo de Bastidas, durante los años de 1532 y 1542, fue el primer peculador en Venezuela, al quitarle a los vecinos las monedas corrientes, casabe, verduras, maíz, gallinas y tal vez, algunas pepitas de oro, entre otras cosas. P. 26  

Hace algunos años, en una entrevista a Pompeyo Márquez le preguntaron como podía diferenciar las acciones llevadas a cabo por el chavismo y compararlas con las ejecutadas por los personeros de la 4ta república y Pompeyo expresó, que los adecos y copeyanos eran unos roba gallinas en comparación con Chávez y sus seguidores. 

Y eso es lo que hemos apreciado al ver y observer la acción irracional de desgobierno que realiza quien ocupa el solio gubernativo de la casa Guipuzcoana en Vargas, así como también, después de leer obras como los Papeles de Panamá de Armando Info, Poder y Delirio de Enrique Krauze, La Trama Esteril del Petroleo de Malavé Mata, Revés de un Sueño Prota-Agónico de Orlando Zamora, Del Pacto de Puno Fijo al Pacto de La Habana de José Curiel y de Eduardo Páez Pumar. Claro hay más obras que nos reflejan el robo a mansalva ejecutado por Chávez y sus seguidores, de los cuales hablaremos en otra oportunidad, porque ahora nos queremos referir a algunas acciones y decisiones llevadas a cabo por el negociante que tenemos en la gobernación de Vargas.  

Desde que el trisoleado gobernador de Vargas colocó la valla en el Pavero anunciando la construcción del estadio que pensaba inaugurar el 2013, no hemos visto que las obras construidas en Vargas tengan la respectiva valla anunciando el monto de la obra, fecha de culminación, así como los ingenieros responsables de la supervisión y control de la misma, motivo por el cual se han demolido puentes como el de Macuto, en la bajada de Galipán frente a la playa y aledaño al Pavero, o las columnas caídas en la suntuosa obra de La Cinta Costera, en la cual se ha hecho un movimiento de tierra billonario y de la que nadie en el litoral sabe cuánto cuesta esa obra para satisfacer el ego del citado gobernador. Pero si recordamos que el gobernador logró que la Asamblea Nacional durante el periodo 2010-2015, le aprobase cuantiosos recursos para dichas obras, así como los diversos Consejos Federales realizados en Miraflores, que no sabemos cuál fue su destino final, porque tanto el estadio como el terminal y los tres gimnasios verticales de La Guayra, Mare Abajo y Mamo, entre otras obras, todavía están inconclusos. 

De igual manera, no sabemos los varguenses cuanto nos costó los dos terminales de transporte construidos, así como tampoco sabemos el costo de las plazas Bolívar, también construidas al igual que los terminales en Catia La Mar y La Guayra. 

La cuestión es que el citado funcionario no ha tenido escrúpulos para hacer sus negocios como los realizados con las jardineras ornamentales, las cuales todos los días tienes que recubiertas con piedras por el mal cemento que le ponen así como la reposición permanente de plantas y palmeras y también tenemos la que divide la isla de la vía de La Guayra a Macuto, convertida en una mina, la cambió Rodríguez San Juan y ahora el Carneiro sin ningún tipo de planificación, construyó primero unas de piedras y como desentonan con la cinta costera, ahora colocan otras de cemento pre construidas. Estas han resultado uno de los mejores negocios de la familia de dicho gobernador.  

Como este pésimo, ineficiente e incapaz funcionario, no ha podido incrementar el flujo de agua para los varguenses y que no reclamó cuando el gobierno nacional, nos quitó a los varguenses los cuatrocientos litros de agua que nos llegaban del sistema Tuy III y se los dió a Ciudad Caribia, así como tampoco ha reclamado por las restauraciones de los hospitales del seguro social, el cual lleva 19 años de reparación o del periférico de Pariata, que tiene varios pisos inoperativos, o tampoco ha hecho méritos para reparar los cientos de autobuses Yutong, así como los comprados por él, los cuales tienes el rotulo de Ayúdame a Gobernar y Pa Lante Comandante, las ambulancias y camiones para la recolección de desechos, depositados en el estacionamiento de Camurí Chico, y que cortó la tubería de la red de aguas servidas construidas por Corpovargas, que debían llegar a la planta de tratamiento de Punta Gorda, al sacar la que pasa por el Pavero, al construir el estadio así como en Guanape al construir también la cortina de agua, así como tampoco ha podido demostrar para dónde van los recursos generados por la explotación de las canteras de la gobernación, ahora nos señala otro trapo rojo, con la decisión de quererle cambiar el nombre al estado Vargas.  

Es sorprendente como este funcionario, excelente esquilmador de los recursos del estado, no utiliza esa sagacidad como comerciante para utilizar su poder e influencia como jefe del ala militar de este narco hampo ducto que destruye el país, para tratar de solucionar algunos de los problemas planteados y propone destruir la memoria histórica de nuestro estado.  

Este pésimo funcionario no va trascender por el cambio de nombre del estado, ya él está en la historia como el gran depredador de los recursos del estado, todavía se recuerdan las fiestas privadas en el Ferry con el logo de la gobernación de Vargas, que estuvo durante años en el puerto de La Guayra y en el que ningún varguense viajó a Margarita, porque se han hecho virales el despilfarro o la gran vida que se da su familia en Dubái y en otros lugares del globo terráqueo, porque, que funcionario público con esta hiper inflación y sueldo de hambre puede salir a vacacionar en Venezuela. Pero ellos si pueden, a costa de esos grandes negocios. 

Pero el citado funcionario, que no respeta la constitución nacional ni la del estado, y que como militar pretoriano y primitivo quiere imponer sus acciones y decisiones sin autorización legal ni constitucional, le ha colocado algunos rótulos a los autobuses del estado anunciando el estado La Guayra y ha ordenado a su amanuense jurídico mal denominado procurador colocar en la indumentaria oficial el mismo rotulo, lo que significa un gran abuso y uso del peculado reiterativo en él y al cual nos hace referencia Morón y con el cual iniciamos este escrito.   

Este infausto y desalmado funcionario pudiese trascender a la historia con decisiones administrativas amparadas en la constitución, tal como se lo expresamos en la única conversación que tuvimos el 12 de marzo de 2012, cuando fuimos invitados a una reunión para hablar del cambio de nombre del estado y le propusimos que él podía incluir en la Curricula de la Pemsa de Estudios de la Escuela Básica, la Cátedra de Historia Regional y así los jóvenes podrían conocerla así como las fechas, efemerides y próceres del estado.  

Igualmente le propusimos en dicha reunión que, ante la pasión desbordada por la historia patria, que ellos demagógicamente expresan en sus alocuciones, que el consejo legislativo podría aprobar una ley regional, así como una ordenanza municipal, declarando fecha histórica regional el 20 de abril de 1810, ya que ese día los varguenses acudieron al llamado de Juan de Escalona, quien había sido designado el 19 de abril de 1810, como capitán político y militar de la plaza de La Guayra y que la Sociedad Bolivariana de La Guayra, había consignado por secretaria ante la gobernación del estado, del consejo legislativo, del alcalde y del concejo municipal, un Dossier con copias de la las obras de Caracciolo Parra Pérez, Feliciano Montenegro Colón, Francisco Rivodó, Los Textos de la Primera República y Las Actas del Cabildo de 1810, para que las revisasen, estudiasen y tomasen una decisión de esa propuesta, con relación a esa fecha  

A la gobernación le fueron consignados esos Dossier en septiembre de 2009, Febrero de 2010 y marzo de 2012 y hasta ahora, ese gobernador peculador, ineficiente e incapaz no ha tenido posibilidad de dar respuesta a ese planteamiento, y para ver su amor con que actúa por la historia de Vargas, podemos observar el estado de deterioro progresivo que tiene la Casa Guipuzcoana, actual sede del Gobernación, así como los otros 16 monumentos históricos nacionales que tiene La Guara y el propio casco histórico de La Guayra, que en otro país, a lo mejor, sería motivo de  atención y orgullo para sus habitantes y para quienes ejercen el gobierno. Claro su interés son los negocios y las comisiones que le dejan los mismos, mientras tanto continua sin pudor ni rubor, su obra peculadora. 

Ruben Contreras 
@RubenContreras‏ 

LEANDRO RODRÍGUEZ LINÁREZ, GUAIDÓ, ANC Y MÁS

Internamente en Venezuela la política parece estar estancada, como autodestructivo habito, los venezolanos parecen estar acostumbrándose a vivir con las fallas eléctricas que, según numerosos especialistas, lejos de estar solucionándose empeorarán rumbo a una catástrofe mucho mayor, a una penumbra larga en el tiempo, a honrosa similitud a lo que el chavismo ha significado al país.  

Guaidó se ha limitado convocar marchas y concentraciones cada 15 días, lo cual parece no surtir ningún efecto a un régimen caraetabla que irrespeta toda voluntad/opinión ciudadana, aunque el rechazo al chavismo día a día es más fuerte, la asistencia a estas convocatorias merma, cada quien debe ocuparse de su situación personal y familiar, los ciudadanos sienten que con estas convocatorias en intervalos de tiempo tan largos no se está llegando a ningún lado, en todo caso, ya demostraron lo que tenían qué demostrar… reclaman otro tipo de acciones más contundentes. 

En 3 meses (Julio) la ANC caducará, institución que, a parte de lidiar con su ilegalidad, ilegitimidad y rechazo internacional, debe afrontar su absoluto fracaso, no ha resuelto absolutamente nada, es más, desde su instalación todos los problemas de la nación empeoraron exponencialmente, se convirtió en un problema más.  

Opinamos, el régimen no tendrá más remedio que “alargar la vida de la ANC”, su otra opción sería convocar un referéndum aprobatorio el cual le brindaría otro funesto triunfo, al igual que todos los procesos electorales desde 2017. Este “triunfo” también estaría caracterizado por otra abstención histórica, lo que conllevaría a una carta magna anegada en ilegalidad, ilegitimidad e incrementaría el repudio internacional, pero lo más grave es para el pueblo, “constitucionalizaría” el castrismo en Venezuela, es decir, todo lo que padecemos como racionamientos, controles, enajenaciones de libertades, derechos, la hegemonía de un partido único de élites, colectivos, el hampa y la corrupción impune serán desde ese momento “constitucionales” porque quedarían atornillados en el poder los responsables de la desvenezolanización y su proyecto atroz ¡Trágico!  

Sin embargo, a nivel internacional nada se ha estancado, Estados Unidos, la Unión Europea, países de América, organizaciones, entre otros, continúan su apremio contra el chavismo, a través de sanciones a sus personalidades, a través de su sistemático aislamiento económico, financiero y comercial, pero insistimos, este aislamiento tiene dos vertientes muy negativas; la primera es que inercialmente afecta al pueblo. La segunda, éstas por sí solas han demostrado ser ineficientes, en las casi 50 dictaduras que infectan al planeta, están atiborradas en sanciones y tienen décadas en el poder.  

El régimen juega con el tiempo, sin embargo, a diferencia de otros escenarios, esta vez el tiempo es su peor enemigo. El que las multitudinarias convocatorias quincenales a marchas y concentraciones vayan perdiendo masa, no quiere decir que los venezolanos no deseen cambio, en primera instancia, crece a niveles de cataclismo el rechazo/repudio contra el chavismo, al mismo tenor las problemáticas del país se agravan, ello es una bomba de tiempo indetenible y peligrosa, insistimos, la coyuntura actual no tiene nada que ver con los episodios anteriores… es inédita. 

Lo determinante es la presión social, más allá de la tutelada por los políticos y sus organizaciones, es la presión social espontánea contra el castrismo venezolano, esa que crece en las barriadas, en las comunidades, en los cerros y urbanizaciones de todo tipo, son las que está dando pie a nuestra segunda independencia. 

Leandro Rodríguez Linárez 
leandrotango@gmail.com
@leandrotango  

ALFREDO M. CEPERO, SIN GUERRA SE PIERDE VENEZUELA

"Todo tiene su momento oportuno; hay un tiempo para todo lo que se hace bajo el cielo: un tiempo para nacer y un tiempo para morir; un tiempo para callar y un tiempo para hablar; un tiempo para la paz y un tiempo para la guerra". Eclesiastés 3 Nueva Versión Internacional (NVI).

Esta cita del Eclesiastés resume en gran medida la experiencia del pueblo venezolano en los últimos 20 años. El 6 de diciembre de 1998, un carismático Hugo Chávez ganó las elecciones presidenciales con el 56,20 por ciento de los votos, superando ampliamente a su contrincante más cercano: Henrique Salas Römer con 39,97 por ciento. Nacía una esperanza de justicia y de libertad para las grandes mayorías de un pueblo cansado del engaño y la corrupción de los partidos tradicionales.

Pero el nuevo Mesías ganó la partida con cartas marcadas que le fueron proporcionadas por una tiranía foránea. La corrupción del chavismo fue una copia al carbón de la corrupción del castrismo. Y cuando el pueblo trató de hablar en subsiguientes elecciones fue no sólo burlado en las urnas sino reprimido con la violencia brutal de los totalitarismos. Muy pronto, la represión del chavismo aplicaba la misma fórmula de la represión del castrismo donde el pueblo tenía la razón pero el gobierno tenía las armas y las utilizaba en forma indiscriminada. En muy poco tiempo, había nacido y muerto una esperanza que los hechos han demostrado que sólo podrá ser resucitada con las balas.

De ahí que, en estos momentos, la oposición venezolana confronte una disyuntiva ineludible entre la esclavitud y la libertad. La esclavitud de la intervención militar castrista y la libertad a través de una intervención armada internacional. En ambas están presentes las armas y las balas. El tiempo apremia porque las esperas benefician a los dictadores. Tampoco es la hora de falsos resabios de soberanía. La soberanía venezolana ya está comprometida y tiene que ser arrancada por la fuerza de las garras de sus usurpadores castristas. Eso es lo que haría una fuerza militar interamericana. Aquellos que, como Capriles, insisten en fracasados diálogos electorales son unos traidores a Venezuela y unos apóstatas de la libertad de América.

Al mismo tiempo, quienes trabajamos por esa libertad sabemos que, en estos instantes, ella pasa por Venezuela. Lo que ocurra en Caracas será determinante en Managua y en La Habana. Por eso no podemos andarnos con rodeos, con hipocresías, ni con falsos escrúpulos. La llave para esa puerta hacia la libertad en América se encuentra en Washington y la tiene en su mano Donald Trump. Este es un hombre que piensa siempre en grande y se propone nada menos que hacer realidad un continente donde, por primera vez desde su independencia, sea erradicada en su totalidad la mala hierba de las tiranías.

Por otra parte, las condiciones están dadas para la aplicación del Tratado Interamericano de Asistencia de Recíproca (TIAR) firmado el 2 de septiembre de 1947 en Río de Janeiro. Según el artículo 3.1 en caso de (...) "un ataque armado por cualquier Estado contra un País Americano, será considerado como un ataque contra todos los Países Americanos, y en consecuencia, cada una de las Partes Contratantes se compromete a ayudar a hacer frente al ataque en ejercicio del derecho inmanente de legítima defensa individual o colectiva que reconoce el Artículo 51 de la Carta de las Naciones Unidas". La presencia de tropas rusas, efectivos militares iraníes y terroristas de Hezbollah activos actualmente en territorio venezolano constituye una invasión armada contra esa nación por potencias extra continentales y justifica la aplicación del TIAR.

Existe asimismo otro acuerdo interamericano que condena al ostracismo a la tiranía venezolana. Se trata de la Carta Democrática Interamericana, aprobada el 11 de septiembre de 2001, en sesión especial de la Asamblea de la Organización de Estados Americanos (OEA) en Lima, Perú. La misma proclama que la ruptura del orden democrático o su alteración, que afecte gravemente el orden democrático en un país miembro, constituye "un obstáculo insuperable" para la participación de su gobierno en las diversas instancias de la OEA. Dicha carta ha sido invocada en dos ocasiones (junio de 2016 con respecto a Venezuela y enero de 2019 con respecto a Nicaragua) por el actual Secretario General de la OEA, Luís Almagro.

Ahora bien, los argumentos que acabo de presentar a favor de una solución internacional al conflicto venezolano son rechazados por quienes ven detrás de ella la mano del "Imperialismo Yanqui", una diatriba propagada por tiranías resentidas y fracasadas como la de La Habana y sus apandillados en el mundo. La realidad es que los Estados Unidos liberaron a Europa y a Asia del fascismo y del nazismo sin apoderarse de un metro de terreno. De hecho, reconstruyeron las economías de sus antiguos enemigos.

Al final de la Segunda Guerra mundial, en 1945, Japón fue ocupado por las fuerzas aliadas, lideradas por el general norteamericano Douglas McArthur. Seis años más tarde, el 8 de septiembre de 1951, finalizó la ocupación aliada, con lo que Japón se convirtió nuevamente en un estado independiente, competidor comercial de los Estados Unidos y poseedor de la tercera economía mundial.

Lo mismo hicieron los Estados Unidos en Europa por medio del Plan Marshall. Los norteamericanos dedicaron 13 mil millones de dólares para la reconstrucción de los países que quedaron devastados por la pesadilla desatada por Adolfo Hitler. Como contraste, las naciones que quedaron bajo el control de la Unión Soviética sufrieron opresión política y permanecieron en la más abyecta miseria. Moraleja, mientras el "imperialismo comunista" destruye y explota naciones prósperas, el "imperialismo yanqui" reconstruye naciones destruidas. Quienes nieguen esta realidad o crean la patraña diseminada por los comunistas son unos ignorantes o unos fanáticos.

Afortunadamente, el alineamiento de los astros en el firmamento político nos da motivos para el optimismo. Por primera vez en más de medio siglo hay un presidente en Washington dispuesto a pasar de la retórica a la acción en defensa de la libertad en el continente. Los tratados y acuerdos interamericanos tienen ahora dientes de inminentes acciones militares y los tiranos tiemblan en Caracas, en Managua y en La Habana. Vaticino que el desenlace no se hará esperar.

Por su parte, si los venezolanos quieren recuperar la paz de que nos habla el Eclesiastés y la libertad ganada por Bolívar a plomo y sable les llegó el momento de la guerra venga de donde venga. No hay otra vuelta. Porque, sin guerra, se pierde Venezuela.

Alfredo M. Cepero
Director de www.lanuevanacion.com
@AlfredoCepero

martes, 23 de abril de 2019

ACTUALIZACIÓN, "EL REPUBLICANO LIBERAL II”, MIÉRCOLES 24-04-2019,

MIBELIS ACEVEDO DONÍS, NO SOMOS SALVAJES

EL REPUBLICANO LIBERAL en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 17 minutos
Sobre la vulnerable condición de la democracia y sus enemigos íntimos, William Golding hace un trágico recordatorio en su obra “El señor de las moscas”. Allí, un puñado de niños, un variopinto grupo de náufragos sin supervisión de adultos lidia con sus miedos y debilidades para sobrevivir como incipiente comunidad en una isla. El sentido común los lleva a escoger a un líder por mayoría y a adoptar, asimismo, acuerdos mínimos, reglas que les permitan coexistir e interactuar, que eviten que la sombra de la irracionalidad, el “demonio escondido” los devore. “Después de todo, no somos ... más »

BEATRIZ DE MAJO, ¿NOS HACE FALTA UN CANCILLER?,

EL REPUBLICANO LIBERAL en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 29 minutos
Estamos viviendo, sin duda, un fenómeno atípico para quienes nos observan y se relacionan con el gobierno transitorio de Juan Guaidó. Ello es un asunto complejo visto a través de los ojos de terceros, aun en el caso de que entiendan a cabalidad y que compartan el hecho de que el gobierno interino es la salida legal más cabal y ortodoxa para el restablecimiento de la paz y la normalidad en nuestro país y su retorno a la democracia y al crecimiento. No existe incomprensión de parte del mundo que nos rodea en torno a la situación “sui generis” que atravesamos ni de la necesidad de pon... más »

DULCE MARÍA TOSTA, OSCURIDAD

EL REPUBLICANO LIBERAL en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 43 minutos
La oscuridad no solo se presenta por ausencia de luz visible en algún lugar, dificultando la visión. También estamos en la oscuridad cuando no encontramos soluciones a nuestras angustias e inquietudes. Desde hace aproximadamente 60 años, Venezuela transita por caminos oscuros y llenos de dificultades. A partir del año de 1998, una población hastiada, sometida a engaños durante las campañas electorales de los anteriores 40 años, dirigidas por individuos adiestrados en generar ilusiones y hacer olvidar las anteriores promesas electorales incumplidas, aquella, que llamaban democracia ... más »

JOSÉ LUIS ZAMBRANO PADAUY, PERDÓN POR LA CONFUSA DEMORA,

EL REPUBLICANO LIBERAL en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 52 minutos
Parece no llegar el santo y seña para la libertad. A tenor de recibir todos los días la ácida dosis de confusión, desgaste y excesos del régimen -sin cautela y para hacernos sentir con los ánimos irritados-, todo tiene su tiempo medido. Las soluciones no pueden aparecer de la chistera del mago de los encantos. Vivimos un proceso político turbio, diseminado por años para hacerse eterno y acostumbrar a la sociedad a su particular perversidad. Esta realidad brutal parece antojarse demasiado difícil para la gente. Verse a oscuras, con las emociones apagadas y a la vista gorda de un gob... más »

LEANDRO AREA PEREIRA, VENEZUELA: UN ENSAYO EXPLICATIVO (2ª. PARTE)

EL REPUBLICANO LIBERAL en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 1 hora
El capítulo sobre la “orfandad” estará dedicado a reflexionar sobre primero de los cuatro “miradores” propuestos y anunciados anteriormente para el establecimiento y discusión de un esquema perspectivo y prospectivo desde donde analizar el proceso político venezolano e incidir sobre él. Como recurso excesivo y provocador a los fines de esta segunda entrega me serviré de la mención que se hace de tal cuestión en el Acta del 19 de abril de 1810, más de doscientos años hacen ya: “En la ciudad de Caracas a 19 de abril de 1810, se juntaron en esta sala capitular los señores que abajo fi... más »

REINALDO J. AGUILERA R., UNA SEMANA NO TAN SANTA

EL REPUBLICANO LIBERAL en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 1 hora
Para empezar me referiré a algo que sucedió en el Vaticano justo antes de iniciar la Semana Mayor, resulta que en un acto que a muchos causó impacto, el papa Francisco en un gesto de humildad procedió a besar los pies de los líderes de Sudán del Sur quiénes están enfrentados en una guerra sin fin y les pidió que terminara el derramamiento de sangre, sin duda que hubo muchos a favor y otros en contra, lo cierto es que el papa trata de que se superen las divisiones políticas y étnicas, y que haya una paz duradera para el bien común de todos aquellos ciudadanos que sueñan con comenzar ... más »

MIBELIS ACEVEDO DONÍS, NO SOMOS SALVAJES

Sobre la vulnerable condición de la democracia y sus enemigos íntimos, William Golding hace un trágico recordatorio en su obra “El señor de las moscas”. Allí, un puñado de niños, un variopinto grupo de náufragos sin supervisión de adultos lidia con sus miedos y debilidades para sobrevivir como incipiente comunidad en una isla. El sentido común los lleva a escoger a un líder por mayoría y a adoptar, asimismo, acuerdos mínimos, reglas que les permitan coexistir e interactuar, que eviten que la sombra de la irracionalidad, el “demonio escondido” los devore. “Después de todo, no somos salvajes”. La libertad emerge entonces como un bien precioso, pero que toca administrar con mesura y responsabilidad. 

Así logran funcionar por un tiempo, contenidos por el toque de la caracola y los mecanismos de la improvisada asamblea; toreando la embestida autoritaria de la legión de los “cazadores”, el ejército comandado por Jack, un muchacho obsesionado con ser “el jefe”. Pero la anarquía llega junto con la pérdida de la esperanza de ser rescatados, la promesa que antes dio credibilidad al liderazgo de Ralph. La revuelta cobra cuerpo, la idea de que sólo a través de la violencia y la fuerza es posible mantener la cohesión de lo que ha devenido en tribu. Es el mal que salta a la yugular, que tiraniza, más cuando las convicciones democráticas de las sociedades no son tan robustas como para distinguir y cortar el paso a la irrupción de la bestia. 

La historia y su cruda alegoría son especialmente relevantes para Venezuela, en momentos en que tanto se especula acerca de la posibilidad de una transición hacia la democracia. Una meta, claro está, a la que no falta el fuelle de un imaginario que prosperó en las candelas truncas del octubrismo y que, una vez madurado, dio buen piso a la biografía de los 40 años de democracia civil, al ethos que cultivado entre glorias y bandazos hoy casi luce lejano y vaporoso. Aferrados al propósito de conjurar la regresión autoritaria que tanta rotura nos ha causado -y no hablamos sólo de la escabechina evidente, sino de la pérdida de valores, la degradación de la más básica dinámica de intercambio- el ideal democrático sigue apareciendo como vital punto de llegada. De arribar allí, finalmente, ¿qué nos garantizaría obtener resultados sostenibles? ¿Qué nos salvará de recaer en la atávica celada del despotismo? 

“Cuando llegue ese puente, lo cruzaremos”, dirán algunos, los mareados quizás por el sofisma de que los medios no condicionan los fines, los seducidos por la falacia de que la diferenciación existencial respecto al adversario no hará mayor peso en una etapa signada por un utilitarismo desligado de la ética, fase en la que “vale todo”. Pero lo cierto es que observar las reglas de la política es crucial para evitar hundirse de nuevo en el tremedal de la autofagia. Así que no está de más revisar desde ya cuán comunes son nuestras convicciones y prácticas democráticas; detectar, por ejemplo, si la deliberación que exige la búsqueda de una verdad común es ejercicio regular hacia lo interno de organizaciones como los partidos políticos. Si se admite plenamente que sólo los acuerdos amplios, explícitos, verificados y basados en la confianza son los que asegurarán la gobernabilidad, una vez se encuentre una fórmula para zanjar la crisis. Si a ese ethos igualitario y plural en términos de reconocimiento y participación en los asuntos públicos, se ancla la noción de una autonomía signada por la mutua limitación: la que ejerce la comunidad sobre la voluntad del individuo y la que los asuntos privados del ciudadano oponen al colectivo, como indica Todorov. 

Sin esa “infraestructura de microdemocracias que sirven de base a la macrodemocracia de conjunto” (Sartori dixit) el ideal democrático boquea. De allí la importancia de enfocarse en la creación-rescate-reforzamiento de una cultura política que por interrumpida y boicoteada de todas las formas posibles, prácticamente se ha borrado de nuestros referentes. Tal cultura exige de los ciudadanos que piensen y se comporten como demócratas, que “se crean” la democracia, en fin; que entiendan que no es una opción pasarle por encima, pues saben que el poder que ayudan a gestar reside también en cada uno de ellos. 

No basta con servirse de la dificultad que impone el contexto para esquivar lo que ya antes fue postergado por la urgencia; más si se asume que sin esas certidumbres, la bestia autoritaria no tardará en asomar su hocico, presta a lanzarnos sus detritus, a malograr el avance. Sí, el paisaje del recomienzo es casi tan fragoso como el que han enfrentado los jóvenes náufragos. Pero incluso nuestra propia historia brinda pistas para armar esa ofensiva contra la irracionalidad: allí está la lección de Puntofijo, allí la huella de actores serenados por el aprendizaje que dejaron los viejos errores, empujados por su afán de dotar de estabilidad, profundidad y efectividad a esa frágil criatura que estaba por nacer. Ah, es que después de todo, no somos salvajes. 

Mibelis Acevedo D.
@Mibelis

BEATRIZ DE MAJO, ¿NOS HACE FALTA UN CANCILLER?,

Estamos viviendo, sin duda, un fenómeno atípico para quienes nos observan y se relacionan con el gobierno transitorio de Juan Guaidó. Ello es un asunto complejo visto a través de los ojos de terceros, aun en el caso de que entiendan a cabalidad y que compartan el hecho de que el gobierno interino es la salida legal más cabal y ortodoxa para el restablecimiento de la paz y la normalidad en nuestro país y su retorno a la democracia y al crecimiento.

No existe incomprensión de parte del mundo que nos rodea en torno a la situación “sui generis” que atravesamos ni de la necesidad de ponerle punto final al gobierno que usurpa el poder en Venezuela para iniciar una etapa de solución de su emergencia humanitaria y de re institucionalización del país. Es claro igualmente para todos, que sin ello Venezuela permanecerá en el caos que afecta al conjunto de la población que aún permanece dentro de las fronteras y al conjunto de la diáspora dispersa por el planeta.

La mejor muestra de cuánto el entorno externo entiende nuestra crisis es que cerca de 60 de los más destacados países de la escena internacional reconocen al gobierno del Presidente interino, lo que por imperio contrario quiere decir que desconocen al régimen que aun actúa desde el país y maneja a su guisa las cuentas nacionales.

En lo externo, el Presidente de la Asamblea ha dado un importante paso al designar a un grupo de representantes para interactuar formalmente frente a otras naciones y hacer evidente los fines y propósitos de la nueva administración del Presidente Interino Juan Guaidó. Buen parte de este grupo de Embajadores se han encontrado con reacciones diferentes de parte de los países dentro de los cuales van a desempañar sus tareas.

Una de las razones puede deberse al hecho de que uno de los pasos que aún falta por completarse es el de la designación de un Canciller que cuente, a su vez, con un equipo de primera línea para generar políticas externas y abordar profesionalmente las dificultades políticas particulares y específicas de cada destino . El esfuerzo que viene realizándose a este fin por parte de la Comisión de Política Exterior de la Asamblea es encomiable y habría que calificar de heroico el desplegado por el Parlamentario Francisco Sucre. Ello es así por la complejidad de la escena internacional, por el peso grande que Venezuela hoy tiene dentro del concierto de naciones dada su situación política, económica y social y sobre todo por la atipicidad de la relación que se intenta mantener y desarrollar con terceros países. Todo ello sin contar, además ni con sedes adecuadas ni con medios económicos que lo hagan posible.

La realidad es que lo que se está desarrollando por fuera de nuestras fronteras resulta ser un factor esencial de la resolución de nuestros conflictos y de nuestro retorno a la vida democrática y, por tal motivo, necesitaríamos emplear, de manera organizada, todo el talento del que disponemos en la esfera formal del conocimiento de la geopolítica mundial. Esta sería la menor manera de apoyar a nuestros nuevos representantes en la doble tarea de establecer relaciones formales con los gobiernos frente a quienes están acreditados, a la vez que dotarlos de las herramientas necesarias para atender a la inmensa diáspora venezolana en esos países, lo que es una función principalísima e impostergable de su función. Ni hablar de la importancia

de la resolución pronta de las dificultades logísticas y económicas que estos Embajadores deben enfrentar en el exterior en el cumplimiento de sus tareas.

Nuestros mejores capitanes en las lides internacionales deberían ser convocados a este fin de convertirse en un centro de pensamiento, de acción y de resolución de dificultades para quienes les toca desempeñarse por fuera de nuestras fronteras en la difícil tarea de evidenciar el plan que se intenta acometer con la transición propuesta por el Presidente Juan Guaidó y de llevar a los escenarios gubernamentales, empresariales y a las academias, además de a los organismos multilaterales, los postulados del Plan Pais y su manera de viabilizarlo.

El sector externo, hoy por hoy, debe ser cuidado con esmero porque buena parte de nuestro desempeño futuro se hará con la participación de esas terceras naciones y organizaciones que nos han tendido la mano, Pero con el concurso, también, de aquellos que aún no han entendido ni comparten el fin último de recuperar la libertad y el derecho al progreso perdidos en nuestro país.

Beatriz de Majo 
@beatrizdemajo1

DULCE MARÍA TOSTA, OSCURIDAD

La oscuridad no solo se presenta por ausencia de luz visible en algún lugar, dificultando la visión. También estamos en la oscuridad cuando no encontramos soluciones a nuestras angustias e inquietudes.

Desde hace aproximadamente 60 años, Venezuela transita por caminos oscuros y llenos de dificultades. A partir del año de 1998, una población hastiada, sometida a engaños durante las campañas electorales de los anteriores 40 años, dirigidas por individuos adiestrados en generar ilusiones y hacer olvidar las anteriores promesas electorales incumplidas, aquella, que llamaban democracia representativa, subsistida del bipartidismo de adecos y copeyanos, también reconocida como la guanábana, y cerrando el ciclo con el chiripero de Caldera y de la cual era una especie de sistema de cheques en blanco; se entregó como única alternativa de escapar de la oscuridad que en ese momento pesaba sobre los partidos políticos, en los brazos de Hugo Rafael Chávez Frías.

Chávez, desde el «por ahora», hasta el juramento sobre la «moribunda» Constitución de 1961, fue la esperanza viva de millones de venezolanos, cansados del bipartidismo, de la corrupción, de las amantes y de todo lo que se moviera tras ellas y de unos gobernantes alejados cada vez más de los verdaderos intereses de los ciudadanos.

Chávez era hábil para dar sedal y recogerlo, de acuerdo a las circunstancias, y pragmático en el trato con los hombres. Prefería tranzar que reprimir, comprar que confrontar y dejaba la violencia y la ira para aquellos que tozudamente rechazaban sus cantos de sirena. Era conocedor de los hombres y siempre tuvo un gran desprecio por los políticos de esa «republiquita» que él llamó «la cuarta». «Engañados»  (13/08/2017)

Aparentemente una fugaz luz se visualizó en ese oscuro túnel. Digo  fugaz, porque duró muy poco, trastocándose en una inmensa oscuridad, en un calvario al que nadie pudo escapar. Chávez, mostró sus verdaderas intenciones y no solo eso, también creó una oposición a su medida.

Es sabido que los regímenes antidemocráticos le temen a una oposición verdadera y la reprimen de cualquier manera, a objeto de que no tome cuerpo y ponga en peligro su vil existencia; por ello, construyen la suya de acuerdo a sus miserias, para alcanzar y mantener todos los espacios políticos de la nación, haciendo creer que entre ellos existe un auténtico debate democrático mientras, en realidad, el pensamiento único soñado se hace presente.

Con el transcurso de los años se hace más evidente la componenda entre los que se dicen rivales u oponentes; se va notando con mucho más fuerza la desatención a los ciudadanos de a pie, siempre los más afectados en todas estás patrañas, sumiéndose estos en la oscuridad más aterradora; algunos aun esperan en vano que los llamados líderes de los partidos políticos, llámese Coordinadora Democrática, MUD, o ahora Frente Amplio, les solucionen sus pavorosos problemas, pero como nada es eterno, un día muy cercano despertarán y la luz brillará nuevamente, gracias a esos hombres y mujeres que a diario vienen luchando con infatigable amor a la Patria y a la libertad. 

Dulce María Tosta
turmero_2009@hotmail.com
@DulceMTostaR

JOSÉ LUIS ZAMBRANO PADAUY, PERDÓN POR LA CONFUSA DEMORA,

Parece no llegar el santo y seña para la libertad. A tenor de recibir todos los días la ácida dosis de confusión, desgaste y excesos del régimen -sin cautela y para hacernos sentir con los ánimos irritados-, todo tiene su tiempo medido. Las soluciones no pueden aparecer de la chistera del mago de los encantos. Vivimos un proceso político turbio, diseminado por años para hacerse eterno y acostumbrar a la sociedad a su particular perversidad.

Esta realidad brutal parece antojarse demasiado difícil para la gente. Verse a oscuras, con las emociones apagadas y a la vista gorda de un gobierno que se desenvuelve en excusas y señalamientos, tiene a la población incrédula y en el delirio del recelo.

A toda ojeada, las definiciones en la historia, por lo general, son sorpresivas. La lógica las espera. Pero el ciudadano sometido termina acostumbrado a la injusticia y a no ver tabla de salvación en el horizonte. Cuando en un tris, el resultado comienza a escribirse. Los protagonistas aparecen y sus hechos son rotundos.

Juan Guaidó sabe de esta situación y, con la conciencia resuelta, emitió una disculpa sin reparos. En un cabildo abierto mostró sus argumentos estrictos para la transición. Reconoció que existen motivos para la duda. Que pareciera ir demorado. Que el panorama arde en una dictadura que olvidó hace tanto el sentido del humanismo.

Hizo énfasis que el cambió sucederá. Apeló a la confianza y paciencia de sus seguidores, que podrían contarse en más de 90 por ciento de una población en estado de pobreza. “Les pido disculpa a todos los venezolanos”, alegó con palabras compasivas, en una suerte de genio para la conciliación.

Se esmeró para dejarnos claro que el sacrificio no será en vano. Con una certeza previsible en los líderes auténticos, manifestó que quienes tienen miedo son los que usurpar la esperanza de un país entero. Por eso calmó los temores y, pese a no haber llegado a tiempo para muchos, está activo para sacar a nuestra nación hacia adelante.

Pero el país se halla tan irritado, con las mandíbulas apretadas y despotricando a diestro y siniestro de cualquier esfuerzo, que a veces olvidamos que nos encontrarnos sumidos en un momento definitivo. Jamás Estados Unidos había puesto por Venezuela, la carne en el asador de las soluciones como ahora. Nunca la tiranía había estado asfixiada, presionada mundialmente y con las arcas rasguñadas.

La comunidad internacional se ajustó los espejuelos y ve con una claridad sin grumos, que en nuestro territorio se vive una guerra por la supervivencia. También sabe que Maduro tiene a 25 mil cubanos resguardando sus espaldas e insertados en la estructura militar. Que Rusia lo asesora militarmente. Que China aspira recuperar sus dólares. Que no saldrá por convenios ni armisticios imaginarios. Por eso la presión ha aumentado también hacia La Habana y no deja escapar ningún abuso, sin ofrecer alguna consideración o tomar alguna decisión al respecto.

The Washington Post ha publicado recientemente en sus páginas, un trabajo redaccional del cual pueden desprenderse varias consideraciones. Se convierte casi en una sentencia evidente ante el mutismo castrense en Venezuela: hay una ausencia de rebelión militar contra el dictador. Por ese lado no se inclinará la balanza.

Pero se ha revelado en el mismo análisis, un marco esperanzador de posibilidades. “Es un error decir que las cosas se han estancado. La presión continúa cada día”, cita el diario a un alto funcionario del Ejecutivo norteamericano, que quiso permanecer en el anonimato. “No veo cómo podría lograr Maduro mantenerse en el poder. Casi se ha paralizado su gobierno”.

Mientras, el secretario de Estado norteamericano, Mike Pompeo, sigue recorriendo Sudamérica. Se reunió la semana pasada con los presidentes de Chile y Colombia. El tema siempre fue Venezuela y sus visiones futuras.

También declaró, luego de su periplo estratégico, que EEUU “activará desde el dos de mayo, una norma que permite demandar en tribunales estadounidenses a empresas extranjeras presentes en Cuba, que gestionan bienes confiscados tras la revolución”.

Ya el silencio no mora en esta nefasta situación nacional. El destino no está hecho jirones ni tendrá la misma redacción de los últimos años. Quedan, tal vez, algunos sacrificios que tratarán de imponernos los facinerosos de Miraflores. Pero las ecuaciones están casi resueltas para la independencia. Al régimen le sobran las encrucijadas y los dédalos interminables. Nuestra lucha no es solitaria como en el pasado. Hoy la fe nos pide un poco más de tiempo y armarnos de empeños para la libertad.

José Luis Zambrano Padauy
zambranopadauy@hotmail.com
@Joseluis5571

LEANDRO AREA PEREIRA, VENEZUELA: UN ENSAYO EXPLICATIVO (2ª. PARTE)

El capítulo sobre la “orfandad” estará dedicado a reflexionar sobre primero de los cuatro “miradores” propuestos y anunciados anteriormente para el establecimiento y discusión de un esquema perspectivo y prospectivo desde donde analizar el proceso político venezolano e incidir sobre él. 

Como recurso excesivo y provocador a los fines de esta segunda entrega me serviré de la mención que se hace de tal cuestión en el Acta del 19 de abril de 1810, más de doscientos años hacen ya:
“En la ciudad de Caracas a 19 de abril de 1810, se juntaron en esta sala capitular los señores que abajo firmarán, y son los que componen este muy ilustre Ayuntamiento, con motivo de la función eclesiástica del día de hoy, Jueves Santo, y principalmente con el de atender a la salud pública de este pueblo que se halla en total orfandad, no sólo por el cautiverio del señor Don Fernando VII, sino también por…”

Esa circunstancia que subrayo a los fines señalados, nos aterriza de golpe y porrazo en lo que posiblemente hemos sido y seguimos siendo, hoy más que nunca: huérfanos, ausentes de un “nuestro”, permanente y solido, civil y democrático, núcleo imantador.

 Arrancados y expulsados a la fuerza del “Edén originario”, “Tierra de Gracia” , ¿qué es si no La Conquista?; faltos de madre y padre ciertos, aunque España y el Rey lo fueran aún “postizos”, durante más de 300 años; anclados después en Bolívar, el “Padre de la Patria”, el monarca que no fue, huérfano él mismo, despreciado y enterrado por “traidor” por los suyos, sus hijos, y luego trasmutado por los mismos en héroe sacrosanto; sin raíces culturales y emocionales propias, ¿cuál raíz?, ¿las originarias? (ya ni aborígenes ni europeos, ¡zape!, Decreto de Guerra a muerte); con prejuiciada pluralidad racial  (ni indios, ni negros, ni blancos, criollos inciertos, pardos, mulatos, ni etcétera siquiera, “crisol de razas” edulcorado); sin territorio firme, definido y defendido, ¿cuál territorio?; sin autoridades incontestables por legítimas que no sean el miedo o el culto por los que portan armas o el terror al infierno y sus regentes, o la combinación de ambos más una coletilla de “letrados” ( La espada, la cruz y la tinta como testigos oficiantes); ahora para más señas sin mitos ni símbolos políticos claros que ordenen y organicen nuestro destino como nación, antes bien caudillaje que vendría a ser aquella, y también esta, reunión dispersa y circunstancial de tribus desorientadas cuyo lazo en común es la necesidad de seguir vivos (el hambre, el miedo y la rapiña, el rebusque, el mando y la obediencia); el idioma en común si acaso; sin organización social estable, y demás.

¿Cómo llamar entonces si no orfandad, desapego, desarraigo, a esa errancia? Antes y ahora por igual. Porque sentir el abandono del que hablo, la falta de vínculo afectivo, no es un hecho personal o familiar en este caso, sino social e histórico, normalmente inconsciente, de mitos y símbolos disueltos o pertenencias truncadas y ya dichas, que estructuran la razón, el nido, el piso, de lo que creíamos ser y no hemos sido.

En tal destierro, después de 1810, a partir de allí o ya incubado desde antes, hay autores que explican y dan razones varias, nos persiguen el abandono colectivo, el relinche de “pueblo” como argucia demagógica, el apetito pertinaz por los caudillos, la violencia, el botín, la sumisión, la inmadurez, la corrupción, el exceso de legalismo, la costumbre por la esclavitud mental, el servilismo transformado y aprovechado por otros en turbación nuestra y en falta de vocación y respeto por lo individual y por lo colectivo.

Sucumbimos igual frente a las montoneras, al clasismo, al feudalismo territorial y al viciado ejercicio del poder amparado en todas estas premisas, por las maneras de creer, de pensar y de hacer, en urgencia de progenitores ficticios (héroes, caudillos, Estado, gobierno, autoridades eclesiásticas, civiles o militares, el honor es su divisa, ni se diga).

 Allí en ese abandono, cómodos de barbarie al mayor y al detal, se instalan los nuevos-viejos reyes, los nuevos-viejos esclavos, los nuevos-ancianos códigos, los nuevos-importados ideales, los nuevos cacareados hombres viejos o los hombres viejos reencauchados de nuevos, en negociado consentido por las partes; dando y dando.

Nuevos decrépitos en todo caso inconexos, pobres, condicionados, abriendo huecos, minerales, estirando la mano, saltando de árbol en árbol, trashumantes, mendicantes hasta el sol de hoy, bienvenida la ayuda humanitaria, culpando a otros. Manumisos.

Cada conductor privilegiado, cada meritorio esfuerzo, cada logro, cada éxito particular, abulta la evidencia del desatino colectivo, la falta de organicidad, de unidad de propósito, de sentido (en) común, el disparate social,  la ausencia de bienestar con ciudadanía

Ahora necesito definir la orfandad que por sí sola no explicará sino una cara del múltiple caleidoscopio de nuestras tribulaciones. Por algún lado hay que comenzar a buscar el hilo originario y aún sabiendo de antemano de esa empresa imposible, saber que de ese esfuerzo pertinaz por comprender, entender y orientarnos, al menos dejaremos de ser engullidos tan fácilmente por la perplejidad que en la actual hora nos fulmina: distorsión del pasado, exceso de presente y ausencia de futuro. ¡Hasta cuándo!

Encuentro además que el parto biológico es único, y los partos sociales, históricos y múltiples y que en estos últimos somos capaces de renacer constantemente y en compañía de otros pero a diferencia de los primeros, estos corren bajo nuestra plena responsabilidad, los provocamos, pues somos libres de escogerlos y hasta de moldearlos y de tener éxito; son posibilidades que están allí frente a nosotros para ayudarnos a renacer, enmendar el camino, aprender a aprender, con otros, en terapias cívicas e intensivas, para ser arquitectos de nuestro propio destino y también de caer, por qué no, y saber levantarnos. A ello apuesto.

La orfandad entonces no es el fin del camino ni cicatriz oprobiosa ni pecado original, pero si la dejamos hacer y socavar de su cuenta nuestras existencias es de una voracidad que nos atenaza, engulle y regurgita a su gusto. Nos hace prisionero, víctimas de su hilar corrosivo, del poder, en un repetir que no nos deja, que nos indetermina, ensimisma y desanima, y con el que nos dejamos indiferentes en manos del que llena el vacío: el dogma, el camarada, el militar, el partido político el imperio, la frustración; siempre el otro.

En esos territorios desolados el poderoso es el que administra soberano el hospicio, el país, al que acudimos; el que maneja a su capricho la electricidad, el agua, la medicina, la comida, los estados de ánimo, el dueño y señor de nuestras vidas, todo por taquilla, a su gusto y a cambio; ese es el “Estado Misional” al que recurrimos diariamente, haciendo “la cola” y expectantes a ver si nos dan algo, si nos tiran algo: el populismo, la dictadura, la militancia, el compañerismo, el anonimato, el carnet, todo como dejadez de nuestra autoestima y a fin de cuentas la llaga que no dejamos de lamer en público, llorar lastimeros y pedir limosnas enseñando pobreza, teniendo toda la riqueza en derredor, con una desfachatez que da lástima, vergüenza y rabia. 

Y así permanentemente, con triunfos individualidades, tipos raros, fulanito por aquí, zutanita por allá, paréntesis históricos que parecen más bien construidos por seres extraordinarios, infrecuentes planetas, se reinicia inclemente la máquina de destruir, de repetir, Sísifo, esclavo-amo, huérfano-caudillo, el reino lucrativo de la sumisión para ambas caras del poder corrupto: al que le gusta mandar y al que le fascina obedecer. No hay amos sin esclavos. No hay República.
En esa lógica trituradora y multiplicadora, en ese andamiaje, pastamos hoy como nación, así lo siento, así lo entiendo, y si me equivocase es por tener razón al denunciar que pedir, implorar, mendigar, no pueden ser los verbos que mejor nos identifiquen como seres humanos ni como sociedad.

Mirar mirándonos en subjetividad militante y sincera, puede ser un primer paso para entender lo que no queremos seguir siendo. Tomar conciencia de haber sido una sociedad marcada históricamente por la orfandad, sin saberlo o consintiéndolo, nos puede enseñar a tomar la iniciativa en el difícil pero necesario arte de la ciudadanía, parto en común, virtud cívica productiva que surge del encuentro entre la libertad y la responsabilidad, la conciencia nuevamente, con la que podemos llegar a ser y construir en el desenvolvimiento diario si tomamos las riendas del destino de Venezuela, a través de la Política como guía-maestra, en manos de nuestras voluntades prósperas.

Leandro Area Pereira
@leandroarea