sábado, 4 de mayo de 2019

FERNANDO MIRES: ESPAÑA, ERRORES "CIUDADANOS" (C'S)

En términos generales lo puntos más importantes de las elecciones españolas ya han sido analizados. Sabemos que el PSOE recuperó más de dos millones de votos y también que junto con Antonio Costa de Portugal, Pedro Sánchez de España ha logrado remontar la marea baja del socialismo europeo.

Sabemos que las habilidades personales de Sánchez -un tipo nada ideológico, cien por ciento práctico y con un sentido de la oportunidad que envidiarían los mejores centrodelanteros del mundo- jugaron un papel importante. Sabemos que además de sus innegables habilidades, Sánchez debe su éxito al aparecimiento de una agresiva extrema derecha post-franquista, pero también que VOX no era un lobo sino solo un perro algo rabioso. Lo suficiente en todo caso como para empujar votos hacia el PSOE y no hacia PODEMOS, agrupación que seguirá siendo -por ahora- un partido parásito de la izquierda del PSOE. Sabemos también del crecimiento de las autonomías, de los federalismos y de los independentismos, representantes de un micro-nacionalismo pre-franquista muy superior al post-franquista de VOX. Y no por último, sabemos de la bancarrota del PP, mordisqueado desde la ultraderecha por VOX y desde la centroderecha por Ciudadanos (C's).

Pareciera entonces que en las elecciones del 28-A han pasado muchas cosas. Pero puede que no sea tanto así. Por supuesto, si nos concentramos en los crecimientos y decrecimientos partidarios podríamos pensar que hubo un verdadero terremoto político. Si realizamos en cambio una observación segmentaria, podríamos convenir en que España mantiene una más bien constante morfología: dos polos extremos y un centro (centro-derecha, centro izquierda, centro centro) Una plataforma suficientemente amplia para conformar acuerdos y concertar alianzas. La mantención de esa morfología depende de todos los partidos pero, como ocurre en la teoría de conjuntos, de unos menos y de otros más. Ahora, desde ese segundo punto de vista, la variable fundamental está representada por el C's de Arrimada y Rivera. ¿Por qué?

Simplemente porque C's es el partido que tiene mayores márgenes de acción. En contraste, PP será siempre lerdo pues los intereses económicos que clientiza son muy pesados. VOX nació para ser el epígono de la Reagrupación Nacional francesa: nacionalista, autoritario, facho. Y a las autonomías, aparte de las bellezas, costumbres, banderas y dialectos de sus nacioncitas, todo lo demás les importa un carajo. No así C's.

C's, surgido de lo más profundo de la cantera catalana, logró constituirse como un partido dotado de capacidad de desplazamiento nacional: el partido del liberalismo democrático. De ahí justamente provino la atracción que despertó tanto hacia la izquierda social como en la derecha civilizada. Con algunas excepciones en los extremos, C's está efectivamente en condiciones de conectar o por lo menos coincidir en diversos puntos con la mayoría de los partidos de la escena española. En síntesis: un partido con raíces regionales y follaje cosmopolita, impronta propia a los partidos post-modernos europeos, no atados a “intereses de clase” ni mucho menos estamentales. C's era una promesa política. ¿Era y ya no lo es?

Era mucho más de lo que es ahora. Eso no dice que C's no puede llegar a ser lo que podía ser: un partido hegemónico (directriz) de la contienda política hispana. Repito: hegemónico, no mayoritario.

La diferencia entre hegemónico y mayoritario dista de ser secundaria. Para hacer un paralelo con la ciencia física, se trata de una diferencia parecida a la que se da entre la física cuantitativa y la física cuántica. De acuerdo a la primera, lo que es determinante en toda acción es la cantidad de masa. De acuerdo a la segunda, el desplazamiento de las partículas elementales dentro y fuera de la masa. En términos políticos, un partido puede ejercer hegemonía sin constituir mayoría. Y bien, esas son condiciones que C's perdió durante el fragor pre-electoral.

El primer error, en cierto modo, la madre de todos los errores que después sobrevinieron, fue el peor que se puede cometer en política. El de confundir a un adversario político, el PSOE, con un enemigo principal. Un error funcional, decían algunos publicistas, pues Albert Rivera intenta erigir a C's como el partido hegemónico de la derecha. Exacto: ese fue el segundo error. Al situar a C's en una posición objetivamente aliancista, aún manteniendo una retórica centrista, nadie pudo borrar la imagen de “las tres derechas unidas”. Y este hecho puso a merced del PSOE grandes espacios de centro que por supuesto Sánchez, ni corto ni perezoso, supo ocupar. Más aún: la cercanía geométrica establecida por C's con VOX, representante de un anti-autonomismo extremo, llevó a los autonomistas moderados (sí: los hay) de Cataluña y el País Vasco hacia el lado del “sanchismo” cuya alternativa “federalista” no entiende nadie, pero suena mejor que la represión policial ofrecida por los partidos de la derecha extrema.

No obstante, aún sobre la base de errores de posicionamiento, nada obligaba a C's a desarrollar el estilo de lucha frontal, injurioso y excluyente en contra de Sánchez y el PSOE, hasta el punto de no dejar ninguna puerta, ni siquiera una ventana abierta para después de las elecciones. Y aquí el problema es más grave. Las elecciones que tienen lugar en diferentes países europeos, en España también, pueden ser consideradas antesalas de la gran batalla electoral que tendrá lugar en la elecciones europeas del 26- M.

Cierto es que en los debates ningún candidato se pronunció sobre el enfrentamiento que se avecina, como si España viviera en el orto del mundo. Explicable en el caso de Podemos y Vox. Ambos son partidos anti-europeos, aliados objetivos de Putin y de su campaña desestabilizadora. Pero PSOE, por su tradición histórica, PP, por los intereses que representa y C's, por su vocación liberal-democrática, son partidos europeos y europeístas, defensores a ultranza de la UE. De una u otra manera, frente a la ofensiva ultranacionalista, los tres están obligados a encontrar una coordinación que sobrepase a la simpleza del eje izquierda-derecha, estructura bi-frentista rehabilitada por el propio C's.

No haber tomado la bandera de la defensa de Europa para no lastimar mezquinos pactos nacionales puede costar caro a C's. El anuncio de Rivera relativo a liderar a las derechas en contra del PSOE, no puede ni debe superponer la razón de un partido por sobre la razón de la democracia euro-occidental. Aún es tiempo para que C's rectifique. Aún es tiempo para que Rivera salte por sobre sus propias sombras.

Fernando Mires
@FernandoMiresOl 
https://polisfmires.blogspot.com

LEONARDO MORALES P.: SIN ESTADO

El Estado venezolano visto desde la perspectiva actual no se presenta a los ojos de un observador como una institución que pueda satisfacer exigencias de diversa índole. El curso que le fue impuesto desde hace 20 años lo conduce en las actuales circunstancias por derroteros respecto del cual es posible advertir su absoluta inviabilidad.

Cualquier institución de rango y características como las que debe observar un estado moderno, debe poder satisfacer diversas exigencias: las relativas y destinadas a procurar la satisfacción del bienestar social que se inscriben en servicios públicos de salud, educación, de servicios básicos para cumplir con las responsabilidades individuales y colectivas, tales como servicio eléctrico, agua potable, servicios de comunicación terrestre y de otra naturaleza. Todas ellas entran dentro de las obligaciones mínimas de cualquier estado responsable.

A la par de las anteriores, un Estado moderno, que no puede concebirse sino como democrático, debe poder crear las condiciones para que la ciudadanía tenga plena confianza en las instituciones que deben satisfacer la posibilidad de dirimir sus decisiones políticas, de manera civilizada y apegada a la normativa que para tales efectos los ciudadanos se han establecido con anterioridad.

Todos los señalamientos anteriores no se corresponden a meros caprichos, sino que derivan de normas constitucionales, pero también, de manera clara y nítida, fueron establecidas en la Declaración Universal de los Derechos Humanos aprobada en 1948 por la Organización de las Naciones Unidas, y ratificadas en 1969 en el Pacto de San José, también conocida como Convención Americana sobre Derechos Humanos.

En Venezuela la conducción del Estado va a contrapelo de todos los acuerdos del cual ha sido signatario en los distintos foros internacionales, pero incluso de la misma Constitución. Los constantes y continuados varapalos de los que son objetos derechos humanos y las propias normas constitucionales, colocan a los detentadores del poder fuera del cauce democrático y, a quienes pactaron las normas que establecen el deber ser de la nación, en las circunstancias de insubordinarse frente a los trasgresores.

Frente a esa realidad, el Estado venezolano se convierte en un ente atrofiado en la que impera una profunda disfuncionalidad, al no poder garantizar y satisfacer los derechos básicos del ciudadano, pero, más aún, ni siquiera es capaz de lograr el funcionamiento mismo de las instituciones del gobierno. Hablar, comentar y argumentar sobre el Estado venezolano es ya una quimera.

Ya no avanzamos zigzagueantemente hacia la ingobernabilidad, simplemente, así como la hiperinflación es un fenómeno que reside en la vida de todos, hoy la gobernabilidad no es un producto del debate académico, sino que va de la mano con aquel.

Días atrás el colega Luis Salamanca advertía sobre otro fenómeno presente: la estatalidad, definiéndola como “…una crisis de dirección del Estado: ¿quién gobierna? ¿Quién controla el territorio? ¿Quién ejerce la soberanía, cuyo titular es el pueblo?” Ya sabemos: dos presidentes, uno reconocido por muchos países y otro desconocido, una AN legítimamente electa y una ANC de dudosa elección, dos Tribunales de Justicia, dos Procuradores, en fin, dos, dos, dos…

¿De cuál Estado hablamos? Cada día la extinción estatal es especialmente desesperante. Pueblo, por lo pronto hay uno, algunos buscan nuevos horizontes con sobradas razones. Otros nos anclamos es nuestras querencias esperando una buena mesa para, en un ejercicio de civilidad, dirimir nuestras diferencias.

Leonardo Morales P., 
@LeoMoralesP

THAYS PEÑALVER: GUAIDÓ, COMBATIENDO A TODO EL RÉGIMEN

Para mí, la frase aquella atribuida a Simón Bolívar de que “Colombia era una universidad, Quito un convento y Venezuela un cuartel”, me pareció siempre una exageración. Porque ser un cuartel, lo que se dice cuartel, eso nunca ha sido mi país en toda su historia. Un cuartel es sinónimo de orden, respeto, disciplina, planificación, logística, en fin, muchas otras cosas que en la pequeña Venecia brillan por su ausencia.

De hecho, a mi parecer, Venezuela es y ha sido siempre todo lo contrario a un cuartel. Por eso es tan difícil responder a los españoles a la pregunta “¿Por qué Guaidó no ha logrado su cometido?“. Que no es otra cosa que un eufemismo para ocultar una pregunta más directa: “¿Están realmente los militares venezolanos con el régimen?”. Por eso siempre será muy difícil responder “¿qué ocurrió, ocurre y qué ocurrirá en Venezuela?”.

Lo primero que usted debe saber, apreciado lector, no es si los militares están con Maduro, porque le puedo asegurar que no, no lo están, de hecho la mayoría siente por él un desprecio interesante. Ni siquiera lo quieren aquellos que usted ha llegado a creer que se rasgan las vestiduras por él o matarían por él. De hecho, la inmensa mayoría de ellos piensan que no está a la altura de su anterior comandante en jefe, piensan que está llevando al país al colapso total y, además, que habría que reemplazarlo y rápido.

Quienes no me conocen, dirán que puedo estar diciendo esto porque soy una opositora recalcitrante y porque apoyo al presidente encargado Juan Guaidó y a la recientemente institución que representa, razón por la que tiendo a analizar esta coyuntura histórica de Venezuela como si fueran mis deseos los que hablan. De hecho, usted con toda razón me diría: “¡Venga ya! Si Guaidó no ha podido convencerles de nada!”.

El problema, amigos míos, es que yo no digo esto porque Guaidó me caiga bien, lo digo porque me he ocupado, a lo largo de estos 20 años de chavismo en mi país, de estudiar minuciosamente a los militares, de quienes podría asegurar saben perfectamente el rumbo que lleva la nación, son conscientes de la gravedad de la situación y de que, si no ocurre un cambio en las próximas horas, podrían perderlo todo. Y, principalmente, entienden perfectamente que ya Venezuela es un estado fallido. Ahora bien, aquí está la confusión en la que todos caen en este momento delicado para mi país y que nadie o muy pocos entienden, inclusive la dirigencia política interna y externa. Y es que no se trata de un asunto de buscar con pinzas dentro de la FAN (Fuerza Armada Nacional) a quienes estén o no con el régimen: el problema es que todos en su conjunto son el régimen.

No se trata de buscar dentro de las Fuerzas Armadas a quienes estén o no con el régimen: el problema es que todos en su conjunto son el régimen

Nicolás Maduro es incidental. Un mal accidente, un error histórico tras la muerte de Hugo Chávez y es por esto que usted leerá lo mismo, no de mí -una conspicua socialdemócrata-, sino de boca de Juan Carlos Monedero, Heinz Dietrich o Alan Woods, por nombrar a alguno de los asesores reales del modelo venezolano. Porque saben de qué hablo, Maduro no existe, solo “el régimen” y los regímenes alternativos que lo usufructúan como un títere, mientras los hijos del “régimen” ya viven en España y creen que algo como Vox es la solución para Venezuela.

Por eso no deja de ser poético ver cómo hoy Garzón, Iglesias o Monedero saltan en la defensa de un Maduro que no puede salir de Venezuela, ni asilarse porque es un preso más, de los millones que tiene “el régimen”. Uno que comenzó establecido por el caudillo a imagen y semejanza no de la Cuba revolucionaria, aquella que inició su mito en Bahía de Cochinos, invadió Angola y peleó en las selvas de Vietnam, convirtiéndose en una leyenda latinoamericana para los comunistas del tercer mundo, sino precisamente en el régimen sobreviviente posterior, ese surgido tras el derrumbe del campo soviético, destinado a la supervivencia absoluta. En fin, no la Cuba de Fidel que pretendía cubrir de rojo el continente, sino la del pragmático Raúl, un solitario destinado a sostenerse en la precariedad.

No deja de ser poético ver cómo Garzón, Iglesias o Monedero saltan en la defensa de un Maduro que no puede salir de Venezuela

Por eso, Chávez a los militares les delegó no solamente funciones, sino que les encomendó ramas completas de la economía de Venezuela. La industria siderúrgica -empresas básicas-, por ejemplo, era regentada por un mayor general y cada uno de los rubros derivados estaban comandados por generales, es decir, había uno para el hierro, otro para el aluminio y así como para el cobre, el estaño, las briquetas y pare usted de contar.

Si el rubro económico eran las minas y canteras, pues había otro mayor general a cargo y varios a quienes les fue adjudicada la administración del oro, la plata, los diamantes, el coltán, etc. Si se trataba del rubro dedicado al trasporte, pues ese comandante del transporte respondía como si se tratara de una División de Infantería. Había pues un mayor general siempre a cargo de posiciones en la administración pública, como por ejemplo el transporte aéreo, naval, terrestre, las líneas aéreas y las navieras; en fin, que todo era gobernado por los generales de Hugo Chávez.

A la muerte de Chávez, cerca de la mitad de la economía real de Venezuela era manejada por los militares

A la muerte de Chávez, cerca de la mitad de la economía real de Venezuela era manejada por los militares, pero Hugo como buen comunista se reservó para los “otros suyos” -es decir, para sí mismo- el poder real económico. Tenía a la inmensa mayoría de la fuerza armada tratando de producir desde bombillos hasta briquetas, mientras su planificación estaba a cargo de civiles comunistas principalmente europeos, su ministro de planificación era un ministro comunista cuyo padre combatió en la Guerra Civil española y el 90% del flujo de caja respondía directamente a él.

Pero muerto Chávez el panorama cambió, todos esos ministros civiles comunistas fueron expulsados, junto a los asesores extranjeros y no pocos fueron purgados, encarcelados y sustituidos por “el régimen”. Cuando Maduro empezó a darse cuenta del error que había cometido, ya era demasiado tarde y trató de cambiarlo, pero en vez de eliminarlo buscó afectos propios, dando paradójicamente cada vez más poder al “régimen”, a tal punto que hoy, el 96% de la economía o lo que queda de ésta, responde al estamento militar.

Es allí donde usted entenderá mis palabras iniciales. ¿Quiere el régimen a Maduro? La respuesta es no. Lo detesta. Pero es útil para que Iglesias o Garzón salten a protegerlo en el nombre de quien sabe que, como la gran paradoja que es, un nacionalismo militarista que consume como un parásito las rentas, que ascienden a miles de millones de dólares y que por ahora no cederán hasta verles los huesos. El régimen es la peor de las derechas, una que está más allá de “ultra”, es casi decimonónica, es un modelo diseñado para que se capaz de usar al pobre, para explotar al pobre.

De ahí la difícil y grave crisis política que usted ha visto en Venezuela en estos últimos meses. Que el liderazgo democrático exija el “cese de la usurpación” es una tarea muy compleja de cumplir si entendemos bien a qué clase de enemigo nos estamos enfrentando. Usted se preguntará como algo obvio que el presidente Guaidó le ha ofrecido a Maduro marcharse y de igual forma le ha propuesto a los militares una ley para perdonarlos si estaban dispuestos a abrir los caminos hacia la democracia. ¿Y cómo es posible que se negaran a semejante idea? Pues la respuesta ya la sabe, es simple una vez que se conoce la complejidad: Maduro es una máscara que oculta el rostro del “régimen”. No es un tema de rusos o cubanos (aunque lo es indirectamente), no es se trata de un hombre, nuestro problema es mucho más inquietante.

¿Quiere el régimen a Maduro? La respuesta es no. Lo detesta. Pero es útil para que Iglesias o Garzón salten a protegerlo

Por eso usted ha visto cómo en las últimas horas el presidente Guaidó ha pasado a la ofensiva y ya no pide el cese de la usurpación, ya ha decidido salir en su condición de comandante en jefe de la Fuerza Armada de Venezuela con hombres armados, a conquistar él mismo ese tan necesario “cese de la usurpación”. Pero en la Venezuela moderna o menos bárbara, y luego de 1939, solo existe una referencia real de pronunciamiento militar exitoso, y ese fue en 1958: “Conforme a los deseos de las Fuerzas Armadas”, como dijo el general Marcos Pérez Jiménez, “que trajo 40 años de democracia”.

Pero en el mundo civil y político venezolano, de tanto repetir una mentira muchos han terminado por creerla y por eso existe un mito que todos sin excepción creen, una épica fantástica que sostiene que han sido los civiles los que lograron que el 23 de enero se consiguiera la democracia en Venezuela, cuando la realidad es que el tirano salió, porque desde el 1 de enero las bombas le estaban cayendo en la cabeza y además porque la poderosa División de Infantería de Maracay estaba en su contra. A la semana siguiente el dictador Pérez Jiménez ya sabía que 32 de las 36 guarniciones a nivel nacional estaban alzadas y solo contaba con el apoyo de los nada despreciables y emblemáticos batallones Bolívar y Caracas.

En apenas una semana, el día 18 de enero, los principales periódicos españoles explicaban que le sucedería lo mismo que a Perón y el día 19 de enero ya Marcos Pérez Jiménez había caído técnicamente, solo era cuestión de horas para que los jefes que lo apoyaban en los dos últimos batallones le retiraran su respaldo.

El propio general, quien murió plácidamente en su palacete de La Moraleja de Madrid, en su biografía explicaría que: “Cuando ya los recluidos en los sótanos –incluido Miraflores- sobrepasaban los dos mil quinientos oficiales (..) y la situación lucía irreversible (..) llamé al Batallón Bolívar y, cuando no me contestaron, sabía que estaba todo perdido (..) nadie se me acercó a decirme: tiene usted que irse”.

Quería decir con esto Pérez Jiménez que en Venezuela solo se puede ser exitoso en un pronunciamiento militar si se tiene prácticamente a todos los militares consigo. De hecho, todo presidente de la democracia sabia perfectamente que nunca habría golpe posible si controlaban, como Pérez Jiménez, los dos batallones más grandes de Caracas y además la casa militar, a la que Chávez convirtió en una poderosísima Brigada. Todos los presidentes de la democracia sabían que aunque cualquier golpista contara con todas las demás guarniciones de Venezuela, nadie marcharía a Caracas contra estas unidades. Y esto es lo que ocurrió en los dos intentos de golpes contra de democracia en el año 1992.

¿Puede el pueblo de Venezuela saltar a las calles y vencer el tableteo de las ametralladoras? No. ¿Forzar una negociación? Quizás

¿Qué está hoy pasando en Venezuela y mientras escribo estas líneas? Veamos, aquí lo único que está claro es que el pronunciamiento ha sido hecho a muchas millas de donde está el verdadero poder militar y todo luce que las bayonetas, de manera desproporcionada, siguen del lado del régimen que usurpa el poder y tiene a todo un país secuestrado. Por eso es difícil entender qué es lo que se pretendía ayer martes con esta extraña movida.  ¿Habrá una carta bajo la manga? Esa es para hoy la esperanza de la inmensa mayoría.

¿Puede el pueblo de Venezuela saltar a las calles y vencer el tableteo de las ametralladoras? No. ¿Forzar una negociación? Quizás.

El problema es que primero hay que decidir con quién se pelea y con quién se negociará realmente, con Maduro o con “el régimen”. Y eso deben tenerlo a esta hora muy claro los actores tanto a nivel nacional como internacional.

Venezuela se está jugando su libertad, que Dios ilumine y guíe a los decisores.

Thays Peñalver
@thayspenalver 

viernes, 3 de mayo de 2019

ACTUALIZACIÓN, "EL REPUBLICANO LIBERAL II”, SÁBADO 04-05-2019,

MIBELIS ACEVEDO DONÍS. LA ÉTICA DE LOS RESULTADOS

EL REPUBLICANO LIBERAL en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 27 minutos
Acuciado por su propio desasosiego respecto a lo que llamó la “degeneración de la democracia italiana”, Norberto Bobbio retomaba en su lúcido ensayo, “Política y moral”, la añeja pero no menos vital discusión sobre la relación entre ambas nociones. En el marco de la diferenciación de los dictámenes que rigen la vida pública y la privada, Bobbio admitía la instrumental divergencia, la tensión entre principios y responsabilidad, el contraste entre idealismo y realismo; la certeza de que el criterio que determina si una acción es buena o mala en política (donde es preciso mirar el fin... más »

JOSÉ TORO HARDY. VENEZUELA: AUGE, CAÍDA Y RECONSTRUCCIÓN

EL REPUBLICANO LIBERAL en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 38 minutos
Venezuela fue una de las sociedades más exitosas de la historia. Con la aparición del petróleo el país inicia un proceso de transformaciones impresionante, logrando en pocas décadas lo que otras naciones tardaron siglos o incluso milenios en alcanzar. De ser una de los países más pobres de Latinoamérica, pasamos a ser el más rico. Entre 1920 y 1980 fuimos la economía de más rápido crecimiento en el mundo. Gracias al petróleo sembramos al país de liceos, escuelas y universidades. Acabamos con el analfabetismo y fuimos ejemplo mundial en la lucha contra el paludismo e infinidad de en... más »

GABRIEL BORAGINA, LA ESCUELA AUSTRÍACA DE ECONOMÍA (2° PARTE)

EL REPUBLICANO LIBERAL en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 48 minutos
"Muchas de las ideas de los principales economistas austriacos de mediados del siglo XX, tales como Ludwig von Mises y F.A. Hayek están fundadas en las ideas de economistas clásicos tales como Adam Smith y David Hume, o en las de algunas figuras de principios del siglo XX como Knut Wicksell, además de Menger, Böhm-Bawerk y Friedrich von Wieser."[1] Confluyen en las vertientes de la Escuela la de los autores clásicos de los cuales aquí solo se dan algunos pocos nombres. Habría que agregar a Edmund Burke, Adam Ferguson, John Locke, Herbert Spencer y varios otros más que, desde postur... más »

EUGENIO MONTORO, PERCEBES Y MADURO

EL REPUBLICANO LIBERAL en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 59 minutos
Un percebe es un crustáceo (como los cangrejos y las langostas) sumamente raro que trataremos de describir. Es tan especial que hasta Charles Darwin le dedicó muchos años de estudio. Es un animal pequeño, unos ocho a diez centímetros de largo, y tiene dos partes bien definidas. Una parte es la unión de pequeñas placas blancas muy duras que entre todas forman una especie de cono y que generalmente se le llama la “uña” del percebe y la otra parte es un trozo cilíndrico y flexible. Con esta parte flexible, o pedúnculo, el percebe se fija fuertemente a las rocas marinas de la costa. E... más »

LUIS FUENMAYOR TORO, GOLPE O ESCARAMUZA

EL REPUBLICANO LIBERAL en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 1 hora
Pese a que considero que la mejor solución de las diferencias y de los conflictos entre los seres humanos debe ser pacífica, lo que en política significa diálogo, negociaciones y acuerdos, rubricados luego con consultas a la voluntad popular, entiendo que en la lucha por el poder son válidas otras acciones, no necesariamente pacíficas, entre quienes luchan. Y cuando digo válidas es porque existen independientemente de lo que pensemos, hagamos o querramos. Entre éstas opciones están los golpes de Estado, las insurgencias armadas y las insurrecciones populares, todas mucho más traumá... más »

LEANDRO RODRÍGUEZ L., ¡OJO!

EL REPUBLICANO LIBERAL en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 1 hora
Lo ocurrido el 30 de abril posee varias aristas, opositoras y chavistas. Por el lado opositor se vislumbra la intención de agilizar sus movimientos, el gran problema es que esa velocidad (y coyuntura) impide una comunicación efectiva entre sus partes, por temor se filtre información, por la necesidad estratégica de sorprender a un régimen cada vez más represivo, incluso, velocidad que imprimen ciertos intereses aislados, sea como sea, esa pretendida asonada cívicomilitar deja entrever va mucho más allá, no fue un salto al vacío como muchos quieren obligar creer, evidencia una profu... más »

MIBELIS ACEVEDO DONÍS. LA ÉTICA DE LOS RESULTADOS

Acuciado por su propio desasosiego respecto a lo que llamó la “degeneración de la democracia italiana”, Norberto Bobbio retomaba en su lúcido ensayo, “Política y moral”, la añeja pero no menos vital discusión sobre la relación entre ambas nociones. En el marco de la diferenciación de los dictámenes que rigen la vida pública y la privada, Bobbio admitía la instrumental divergencia, la tensión entre principios y responsabilidad, el contraste entre idealismo y realismo; la certeza de que el criterio que determina si una acción es buena o mala en política (donde es preciso mirar el fin, alertaba Maquiavelo) es distinta al que se aplica para una acción moral.

“No es casual –escribía Bobbio- que la máxima virtud del político sea no tanto la sabiduría sino la prudencia, es decir, la suprema capacidad de entender las cuestiones concretas, de adaptar los principios a las soluciones de hechos particulares que requieren agudeza y mesura”. De allí que colija que la distancia entre moral y política atiende“casi siempre a la distinción entre la ética de los principios y la ética de los resultados, en el sentido de que el hombre moral actúa y valora las acciones ajenas a partir de la ética de los resultados. El moralista se pregunta: “¿qué principios debo observar?”. El político se cuestiona: “¿qué consecuencias derivan de mi acción?” (…) El moralista puede aceptar la máxima “Fiat iustitiapereatmundus”, pero el político actúa en el mundo y para el mundo. Y no puede tomar una decisión que implique la consecuencia de que “el mundo perezca”.

La reflexión del teórico turinés -de la que se desprende no la idea de la absoluta incompatibilidad entre ambas categorías, sino la de dos prácticas sociales con desiguales aplicaciones, dos modos de juzgar la misma faena; de allí la sospecha de la necesaria autonomía de la política respecto a otros sistemas de acción, a sabiendas de esa compleja búsqueda del bien común- viene a santo del intenso baile que han desplegado palabras como “moral” y “dignidad”, asociadas al quehacer político en Venezuela. Según algunos de nuestros avispados sofistas resulta inadmisible moverse en la ciénaga gris de los relativismos, así que para “salvar” a la sociedad de los mercenarios del pragmatismo toca depurar a fondo e instalarse en la petrificada esquina del orgullo; parte de la cura consistiría entonces en voltearle los ojos, sacarle la lengua, cerrar puertas al farsante que ose cruzar ese inmaculado zaguán: y sí, “hacer justicia aunque el mundo perezca”. Al más rancio estilo del jacobinismo francés (cuyo ascenso a partir de la derrota girondina fue avivado por el extremismo) cunde una soflama de “rabiosos” y “exagerados”, emponzoñada por el delirio de una minoría “selecta”, últimos “reductos de dignidad”: una estirpe en extinción, auto-ungida parala tarea de conducir a las masas hacia la instauración de un régimen de virtud, pero cuya intolerancia parece llevar el mismo sello del autoritarismo que censura.

Penosamente, a merced de la molienda, la fatigosa incertidumbre y los tropiezos con la misma piedra, del desamor que nace como pago por el pecado de incoherencia, esa tendencia a la moralización de la política, esa dislocada aplicación de los valores particulares de la moral cotidiana a la vida pública parece seducir ahora a la dirigencia con su súbito sex-appeal, su boca roja, el puñal de su verbo bello e hiriente. De allí que en aras de una verticalidad que, en teoría, serviría de alcázar frente a la inmoralidad indomeñable del entorno, la alternativa es confinarnos al callejón sin salida del “todo o nada”, encadenarnos a la talanquera del pensamiento binario y evadir las luces del pensamiento estratégico. Menuda tragedia. La inercia de los “decentes” se ha disfrazado de solución.

¿Cómo explorar una transición a la democracia a partir de tal rigidez? ¿Cómo aspirar a definir una ruta de concreciones que incidan en el beneficio colectivo cuando se trafica sólo con lo apolíneo, lo inasible, con el fervor por lo impoluto? ¿Cómo zanjar el dilema entre opciones en apariencia excluyentes -participar o no- sin mutilar un espacio de maniobra que podría redundar en saldos relevantes para la vida en la polis? No en balde quienes han vivido las encrucijadas que empujan este tipo de procesos apuntan que la inflexibilidad no sólo es infamementora, sino un rasgo de ingenuidad que emparentada con la antipolítica suele urdir peligrosas engañifas.

Asumiendo así que la acción política no debe juzgarse como “buena” o “mala” sino por ser pertinente o no, por estar estratégicamente apegada al objetivo o no, la clave podría estar en apartar la estorbosa moralina y activar el pensamiento integrador: esa capacidad para “movernos con soltura entre dos aguas”, casar ideas contrarias y sintetizarlas para encontrar un mejor resultado. Eso es lo que hay que pedir, diría Savater: “no se trata de exigir moral”, entonces, ”sino que el político funcione bien como político”.

Mibelis Acevedo D.
@Mibelis

JOSÉ TORO HARDY. VENEZUELA: AUGE, CAÍDA Y RECONSTRUCCIÓN

Venezuela fue una de las sociedades más exitosas de la historia. Con la aparición del petróleo el país inicia un proceso de transformaciones impresionante, logrando en pocas décadas lo que otras naciones tardaron siglos o incluso milenios en alcanzar. De ser una de los países más pobres de Latinoamérica, pasamos a ser el más rico.

Entre 1920 y 1980 fuimos la economía de más rápido crecimiento en el mundo. Gracias al petróleo sembramos al país de liceos, escuelas y universidades. Acabamos con el analfabetismo y fuimos ejemplo mundial en la lucha contra el paludismo e infinidad de enfermedades endémicas y epidémicas. De tener una de las tasas de mortalidad más altas del planeta en pocos años igualamos a las naciones desarrolladas.

No había inflación. El bolívar venezolano, junto con el franco suizo, eran las dos monedas más sólidas. Para 1947 éramos en cuarto país con mayor renta media per capita, superados solamente por EEUU, el Reino Unido y Francia.

Caminos vecinales, grandes sistemas de riego, mecanización del campo, fertilizantes, insecticidas y apoyo financiero del Estado contribuyeron a la expansión extraordinaria del sector agrícola.

Carreteras y autopistas cruzaron nuestra geografía. Electrificamos a Venezuela y construimos puertos, aeropuertos, plantas termoeléctricas y la segunda mayor represa del mundo. También cloacas y acueductos en todas las ciudades y pueblos. Levantamos hospitales, liceos, escuelas y universidades que preparaban extraordinarios profesionales. Desarrollamos uno de los sistemas de salud más avanzados de la América Latina y la educación era gratuita y obligatoria.

Se urbanizó el país y se adelantó un rápido proceso de industrialización basado en la sustitución de importaciones con créditos blandos de la CVF y el Banco Industrial. El sector financiero creció de forma extraordinaria poniéndose a la cabeza de la América Latina. Se construyeron millones de viviendas a través del Banco Obrero y a través de la banca hipotecaria privada.

Fuimos considerados ejemplo de convivencia porque todos esos logros se alcanzaron en paz con una asombrosa permeabilidad social que atenuaba las inevitables diferencias que surgen en cualquier sociedad en rápido crecimiento.

Lamentablemente, ya alcanzando la década de los ochenta, comenzaron a surgir dificultades. Cometimos algunos errores. El crecimiento económico se desaceleró. No fuimos capaces de mantener la misma energía de las décadas anteriores y enfrentamos devaluaciones y controles de cambio. La industria petrolera nacionalizada incrementó su vitalidad, pero el enorme peso relativo del Estado, ahora dueño del petróleo, comenzó a asfixiar progresivamente al sector privado. Venezuela, que durante 60 años había experimentado un prodigioso y vibrante crecimiento, comenzó a estancarse.

Pero nada nos había preparado para la tragedia que llegaría comenzando el Siglo XXI.

Un grupo político que a lo largo de las décadas anteriores había quedado marginado en las preferencias de los electores por representar posiciones extremas que el país rechazaba, por haber propiciado guerrillas y golpes de estado sangrientos, súbita e inesperadamente llega al poder.

Lo hizo de la mano de dos protagonistas: uno de ellos fue uno de los mayores demagogos que ha conocido la historia de este continente y el otro fue el jefe de una nación caribeña que por décadas había intentado invadir a Venezuela. En esta oportunidad conquistó a un solo hombre y se apoderó del país exigiendo el tributo del conquistador.

Circunstancias excepcionales los favorecieron porque en los años siguientes se produjo un incremento nunca antes soñado en los precios de los hidrocarburos. Populismo y precios altos del petróleo nos llevaron al desastre. Bien aprovechados esos ingresos han debido transformar a Venezuela en una nación desarrollada. Pero solo sirvieron para alimentar un absurdo proceso político, un carnaval de expropiaciones, corrupción e inseguridad jurídica que destruyó en apenas 20 años buena parte de lo que se había logrado en las nueve décadas anteriores, incluyendo a PDVSA que había llegado a ser la segunda mayor empresa petrolera del mundo. Según el FMI a finales del 2019 Venezuela será el segundo país más pobre de las Américas. El Estado ya no es capaz de cumplir con ninguna de sus funciones esenciales: la educación, la salud, la seguridad, la justicia, la defensa y ni siquiera atender los servicios públicos esenciales. Se trata de una destrucción masiva, un colapso brutal alimentado por dogmatismos e incompetencias y una ausencia total de valores. Líderes sin formación ni criterio marcaron el rumbo del caos.

Así como deslumbrante fue el crecimiento que experimentó Venezuela durante 60 años -entre 1920 y 1980- asombrosa fue también la destrucción del país en solo 20 años transcurridos entre 1999 y 2019.

Ahora que el colapso se ha consumado y que la revolución está implosionando, el cambio resulta incontenible. Venezuela tiene ante si la opción de emprender una vibrante etapa de reconstrucción. Retomando el rumbo de la racionalidad, Venezuela -según estima el Barclays Bank de Londres- podría transformarse en el mayor boom de Latinoamérica en los próximos cinco años. Las condiciones están dadas. 

José Toro Hardy
@josetorohardy

GABRIEL BORAGINA, LA ESCUELA AUSTRÍACA DE ECONOMÍA (2° PARTE)

"Muchas de las ideas de los principales economistas austriacos de mediados del siglo XX, tales como Ludwig von Mises y F.A. Hayek están fundadas en las ideas de economistas clásicos tales como Adam Smith y David Hume, o en las de algunas figuras de principios del siglo XX como Knut Wicksell, además de Menger, Böhm-Bawerk y Friedrich von Wieser."[1]

Confluyen en las vertientes de la Escuela la de los autores clásicos de los cuales aquí solo se dan algunos pocos nombres. Habría que agregar a Edmund Burke, Adam Ferguson, John Locke, Herbert Spencer y varios otros más que, desde posturas más o menos afines, confluyeron en un núcleo de ideas que daría punto inicial a la Escuela Austríaca de Economía. No obstante, se pueden encontrar algunos denominadores comunes en la diversidad de los nombres citados. Y esos puntos coincidentes son la coincidencia de todos ellos en la necesidad de la libertad y la propiedad privada como basamentos de toda economía sin las cuales ninguna economía podría llegar a merecer ese nombre. De todos ellos, Ludwig von Mises es quizás el más enfático a este último respecto.

"Esta diversidad de tradiciones intelectuales en la ciencia económica es todavía más evidente entre los economistas de la Escuela Austriaca en la actualidad, quienes han recibido la influencia de algunas de las figuras más relevantes de la economía contemporánea. Estos incluyen a Armen Alchian, James Buchanan, Ronald Coase, Harold Demsetz, Axel Leijonhufvud, Douglass North, Mancur Olson, Vernon Smith, Gordon Tullock, Leland Yeager y Oliver Williamson, además de Israel Kirzner y Murray Rothbard. Mientras que algunos pueden afirmar que una única Escuela Austriaca de economía opera dentro de la profesión económica en la actualidad, también se podría argumentar con cierta sensatez que el rótulo “austriaco” ya no posee ningún significado sustantivo."[2]

Ciertamente el rótulo "austríaco" ha perdido todo su significado como para designar con precisión los postulados de la escuela, pero resulta ser que ha alcanzado su arraigo a través de una tradición que se mantiene en nuestros días y resulta bastante difícil de erradicar. Maxime si se tiene en cuenta -como bien dice el párrafo - la multiplicidad de aportes que han realizado a la escuela intelectuales que -en principio- son ajenos a la misma o empezaron siéndolo y finalmente terminaron adhiriéndose a sus proposiciones. Algunos autores, como el profesor Alberto Mansueti, han preferido -con acierto a nuestro juicio- utilizar las palabras "escuela austriana" y referirse a sus miembros como "austrianos". De todas maneras, más que de las etiquetas, nos interesa ocuparnos de los contenidos, y en este sentido las contribuciones de todos los mencionados (faltan muchos nombres más, por cierto) son de una importancia y relevancia fundamental.

Veamos seguidamente algunas de las propuestas más relevantes de nuestra escuela:

"Proposición 1: Sólo los individuos eligen.  El hombre, con sus propósitos y planes, es el principio de todo análisis económico. Sólo los individuos eligen; las entidades colectivas no hacen elecciones. La tarea principal del análisis económico es hacer inteligible el fenómeno económico, apoyándolo en los propósitos y planes de los individuos. La tarea secundaria de la economía consiste en indagar las consecuencias no intentadas o no previstas que pueden surgir como consecuencia de las elecciones individuales."[3]

Toda acción es individual y toda acción es fruto de una decisión, mucho o poco meditada, pero, siempre deliberada que es lo que va a desembocar en una acción, la cual -por definición- solo puede ser individual y humana. No hay actos no deliberados ni automáticos en el campo de la acción humana. Aun las conductas más impulsivas han sido fruto de un cierto grado de deliberación sobre la misma. De tal suerte que, no cabe sino metafóricamente hablar de acciones "colectivas" lo cual no es más que una impropiedad, tal como cuando de ordinario se alude a "decisiones" de países, naciones, gobiernos, sociedades, grupos, etc.". Sólo pueden concebirse estas últimas expresiones en un sentido puramente figurado, pero nunca literal. La acción siempre es humana y siempre es individual, no colectiva.

"Proposición 2: El estudio del orden del mercado versa fundamentalmente sobre el comportamiento de intercambio y las instituciones dentro de las cuales tiene lugar el intercambio. El sistema de precios y la economía de mercado se entienden mejor bajo el término “catalaxia”, y la ciencia que estudia el orden de mercado cae bajo el dominio de la “cataláctica”. Estos términos se derivan de la palabra griega katalaxia –que significaba la acción de intercambiar y convertir a un extraño en amigo, como consecuencia del intercambio. La cataláctica centra el análisis en las relaciones de intercambio que surgen en el mercado, la negociación que caracteriza el proceso de intercambio, y el contexto institucional en el que estos intercambios tienen lugar."[4]

En un campo más amplio aún, toda relación social implica acciones de intercambio de todo tipo, pero esos intercambios (que pueden ser, incluso, de ejemplo, afectivo o familiares) adquieren interés para la cataláctica cuando se realizan por un precio, entendido como síntesis del entrecruzamiento de valores dispares que son, en suma, los que motivan a los agentes económicos a intercambiar. Es cuando alcanza sentido entonces esta última locución "agentes económicos". Para que exista cataláctica, entonces, han de haber relaciones de intercambio dentro de un proceso que se denomina de mercado. Los elementos de este proceso se distinguen como de oferta y demanda. Friedrich A. von Hayek ha caracterizado el sistema de precios como un tablero de señales que ofician de guía pare indicar -tanto a compradores como a vendedores- dónde existen escaseces relativas que son -en definitiva- los renglones a los cuales se orientarán los recursos, dando lugar a un mecanismo más: el de inversión.

Sin precios, sin propiedad privada y sin moneda, sencillamente, no hay mercado, y sin mercado no hay economía. Por eso, se dice que constituyen tres pilares fundamentales para la existencia de un verdadero sistema económico.

[1] Peter J. Boettke. *Hacia una Robusta Antropología de la Economía**La Economía Austriaca en 10 Principios* Instituto Acton Argentina. Trad: Mario Šilar

[2] Peter J. Boettke, Ibidem.

[3]Peter J. Boettke, Ibidem.

[4] Peter J. Boettke, Ibidem.

Gabriel S. Boragina 
gabriel.boragina@gmail.com 
@GBoragina  

EUGENIO MONTORO, PERCEBES Y MADURO

Un percebe es un crustáceo (como los cangrejos y las langostas) sumamente raro que trataremos de describir. Es tan especial que hasta Charles Darwin le dedicó muchos años de estudio.

Es un animal pequeño, unos ocho a diez centímetros de largo, y tiene dos partes bien definidas. Una parte es la unión de pequeñas placas blancas muy duras que entre todas forman una especie de cono y que generalmente se le llama la “uña” del percebe y la otra parte es un trozo cilíndrico y flexible. Con esta parte flexible, o pedúnculo, el percebe se fija fuertemente a las rocas marinas de la costa.

En la parte de la “uña” se encuentran protegidos los órganos vitales del bicho. El percebe no tiene corazón y recibe el oxígeno directamente del disuelto en el agua y por eso vive principalmente en costas y piedras donde las olas rompen fuertemente. El percebe es hermafrodita y posee los dos órganos, masculino y femenino, en su cuerpo, pero no se autofecunda. Para reproducirse requiere a otro percebe y ese día definen quien es el macho y quien es la hembra.

El percebe se fija a las rocas con una glándula que produce una especie de duro cemento y allí vivirá sin desplazarse. Para compensar su falta de movimiento la naturaleza le puso al percebe el pene más largo del mundo en relación a su tamaño (el negro del WhatsApp es aquí un pobre aficionado).

Los percebes viven en costas rocosas, frías y de olas violentas y su recolección solo se puede hacer a mano y es peligrosa. Su pedúnculo es comestible y solo requiere hervirse con agua y un poco de sal. El sabor del percebe es muy especial y es considerado una de las mayores exquisiteces del mar. Dicen los gallegos que los mejores son los de sus costas y posiblemente eso sea verdad.

Para muchas personas el percebe, por lo alejado de lo normal, es un animal difícil de entender y es exactamente lo mismo que nos ocurre cuando intentamos contarle nuestra rutina a alguien que no vive en Maracaibo.

Las dificultades diarias causadas por la falta de electricidad de más de doce horas diarias, el racionamiento de agua que obliga a pagar costosos cisternas, la falta de transporte, el racionamiento de gasolina, el alto costo de la vida, la falta de posibilidades de empleo y cuando lo tienes el salario es miserable, la inseguridad en casi toda actividad desde un robo a mano armada hasta la extorsión directa, la falta de dinero en efectivo y otras muchas calamidades, hacen que nuestro sistema de vida sea imposible de entender para cualquier país medianamente civilizado.

Esto nos hace una rareza, como lo es el percebe, sobre todo cuando recordamos que hace 20 años estos males primitivos e infrahumanos no existían y , por el contrario, el nivel de desarrollo era bueno.

Cansados de tanta penuria los venezolanos buscan afanosamente una solución y todas convergen en la salida del principal responsable que es Nicolás Maduro de manera que se pueda avanzar hacia un proceso de elecciones limpias.

Sencillo habría sido que el percebe*de Maduro luego de haber mostrado hasta la saciedad su incompetencia pues hubiese renunciado, pero el tipo es obstinado y además tiene mucho miedo de que lo metan preso por lo mucho malo que hizo.

Después de largos años de protestas de todo tipo se ha presentado la oportunidad cuando, el presidente encargado Juan Guaidó, tomó las riendas de un arriesgado proceso que está en marcha. Los ciudadanos ilusionados por un posible fin de la usurpación, han salido a las calles en grandes cantidades. También la presión internacional está en marcha y en aumento y es muy probable que en las próximas horas se de con un acuerdo que saque al usurpador para siempre.

La participación ciudadana es fundamental para mantener la presión sobre el proceso de salida del tirano. Todos a la calle a una protesta que, si bien reclama la solución a los muchos problemas que existen, también busca con pasión el recuperar la democracia perdida y la libertad.

No te pierdas el último capítulo de esta larga tragedia. La calle es nuestra, la ciudad es nuestra, el estado es nuestro y el país es nuestro. Fuera el usurpador. Viva Venezuela.

* En muchos lugares de España llamar percebe a una persona es equivalente a decirle tonto o ignorante

Eugenio Montoro
montoroe@yahoo.es
yugemoto67

LUIS FUENMAYOR TORO, GOLPE O ESCARAMUZA

Pese a que considero que la mejor solución de las diferencias y de los conflictos entre los seres humanos debe ser pacífica, lo que en política significa diálogo, negociaciones y acuerdos, rubricados luego con consultas a la voluntad popular, entiendo que en la lucha por el poder son válidas otras acciones, no necesariamente pacíficas, entre quienes luchan. Y cuando digo válidas es porque existen independientemente de lo que pensemos, hagamos o querramos. Entre éstas opciones están los golpes de Estado, las insurgencias armadas y las insurrecciones populares, todas mucho más traumáticas y costosas que las vías pacíficas señaladas. Al tratarse de salidas nacionales, son preferibles de todas maneras a las intervenciones militares extranjeras, sin que esta afirmación signifique que se las debe promover.  

Calificar como golpe de Estado, en toda la acepción de la palabra, a lo sucedido en Venezuela el primero de mayo pasado, quizás no sea lo más adecuado desde el punto de vista de las características de la acción insurgente ni de los logros alcanzados por sus ejecutores. Y no estoy utilizando el lenguaje engañoso de quienes quieren esconder sus responsabilidades y justificarse con retóricas inútiles y ridículas, que colocan lo ocurrido como la “acción luminosa de liberación del pueblo venezolano”, que “marcó el comienzo del cese de la usurpación”, ni nada por el estilo. Fue realmente una escaramuza, una reyerta, una refriega, o si se quiere, la mayor de las guarimbas planificadas hasta ahora, es decir una “guarimbota”, que no por ser caricaturesca deja de ser un intento violento contra el Estado.  

Un golpe no se da desde un distribuidor vial, sin disparar un solo tiro, con menos de 30 efectivos, ni en vivo y en directo a través de las redes sociales, ni mucho menos es enfrentado por el gobierno que lo sufre con bombas lacrimógenas. Los golpes tienen objetivos gubernamentales y militares importantes, que buscan eliminar la resistencia de quienes defienden al régimen a derrocar; con armamento de cierta magnitud: tanques, cañones y vehículos para transportar las tropas, movilizados o listos para movilizarse desde sus sedes. No se hacen con dos o tres tanquetas de las destinadas al control del orden público, capturadas apresuradamente a última hora; no se ejecutan con cestas que contienen municiones y cambures, no ocurren sin la presencia de oficiales de distintas jerarquías comandando las acciones ni tampoco sin enfrentamientos importantes concretos o potenciales.  

A menos que hayan fallado los apoyos militares previamente concertados o que se sea extremadamente irresponsable, ambas situaciones perfectamente posibles con esta oposición de la Asamblea Nacional, los objetivos han tenido que ser otros muy distintos de la caída de Maduro. Puede haberse tratado de profundizar la política de hostigamiento hacia el régimen, de debilitarlo, de estimular sus contradicciones, demostrar su vulnerabilidad y horadar el respaldo militar que tiene. Hacia las filas opositoras puede haberse querido enfrentar la desesperanza de sus seguidores, ratificar la voluntad y el valor de los dirigentes, en concreto de Juan Guaidó; hacer claro el papel ductor de Voluntad Popular y la jefatura de Leopoldo López, cuya liberación fue el mayor acicate para el llamado a respaldar la insurgencia. 

Llama la atención que López estuvo libre en las calles de Caracas durante varias horas, sin que el gobierno, a pesar de las declaraciones vehementes de Diosdado Cabello y del Fiscal General, haya hecho algo por capturarlo. Se ve claramente que prefirió dejarlo ir, algo similar aunque no idéntico a lo que hizo con Ledezma, Rosales, Carlos Ortega y otros en su momento. Llamó la atención también que el alto mando militar tardó varias horas en aparecer y pronunciarse, como si no estuviera seguro de lo que pasaba y a la espera de confirmar la lealtad de la mayoría de la institución, o dando tiempo para ver si se producían otros pronunciamientos de respaldo a la acción insurgente de Guaidó. 

Vista de esta forma, la acción desarrollada tuvo éxito en lograr la liberación de Leopoldo López, aunque algunos se preguntan si valió el costo político de toda esa parafernalia. ¿Por qué no se liberó a otros presos políticos, algunos en situaciones muy comprometidas como el caso de Gilber Caro, también de Voluntad Popular? Otro resultado de la escaramuza guarimbera, y éste no puede ser considerado positivo, fue el regreso a la Dirección del SEBIN del general González López, quien tiene múltiples acusaciones de desatender órdenes judiciales, de secuestrar prisioneros, de promover tratos inhumanos y de violentar el debido proceso y los DDHH. Recordemos su destitución a raíz de la extraña muerte del concejal Fernando Albán, mientras estaba detenido en este organismo de inteligencia.  

No sabemos si la súper guarimba y las declaraciones de los jefes gringos han logrado sembrar desconfianzas al interior del alto gobierno, ni tampoco su repercusión sobre el apoyo de la FANB al régimen. John Bolton y Marco Rubio, dos de los encargados por Trump para derrocar a Maduro, respaldaron la aventura opositora y señalaron la existencia de un acuerdo con Padrino López, Ministro de la Defensa; Maikel Moreno, Presidente del Tribunal Supremo, y Rafael Hernández Dala, Jefe de la Guardia de Honor Presidencial. Acuerdo negociado por la oposición de Guaidó, bajo el cual se removería a Maduro y se pasaría la Presidencia a Guaidó, de manera de cambiar un gobierno bajo control cubano por uno controlado por EEUU. El embajador de Guaidó en la OEA, ratificó esta explicación, sin duda una violación grave de la soberanía.        

El régimen de Maduro, por su parte, actúa tratando de sacar el mayor provecho político posible al supuesto golpe, tanto internamente como en el exterior, aunque sin emprender acciones que conjuren la crisis y recurriendo a la violación de los DDHH en el mantenimiento del orden público. Sus declaraciones, además, son muy contradictorias, pues por una parte ridiculiza la acción insurgente como bufa, mientras que por otra la presenta como una confabulación criminal de grandes dimensiones, derrotada “por el esfuerzo conjunto del pueblo y su fuerza armada”. Retórica ajena a lo sucedido, pues la verdad es que el pueblo no salió a defender al gobierno, pese a los llamados efectuados. Nada que ver con la movilización popular exigiendo el regreso de Chávez en 2002.  

Por su parte, los seguidores de Guaidó tampoco salieron a apoyar sus acciones; la marcha realizada tuvo mucha menor asistencia que la habida en la menos numerosa de las marchas efectuadas este año. Sin embargo, los hechos no afectaron negativamente a la movilización opositora del primero de mayo, la cual tuvo muy buena asistencia en todo el país. Por su parte, la asistencia a la marcha gubernamental fue también positivamente influida por los sucesos. De nuevo se demuestra que los adversarios tienen fuerzas para mantenerse, pero no para doblegar al contrario, lo que obliga al diálogo y a la negociación, no para conspiraciones y componendas como las confesadas por las autoridades gringas, sino para darle salida democrática a la crisis en función de los intereses de la nación y el bienestar de la población.      

Hay y habrá una serie de incógnitas no resueltas y muchas dudas, pues la información de que se dispone es incompleta y ha sido distorsionada para manipular a la opinión pública e influir negativamente en el adversario. Hay, empero, realidades objetivas obvias con las cuales efectuar aproximaciones confiables en la comprensión de lo sucedido, aunque los bandos enfrentados y muchos de sus seguidores fanatizados no quieran aceptarlas y se sigan empeñando en construir y mantener ficciones. El devenir político señalará los aciertos y responsabilidades en el curso de la confrontación actual. 

Luis Fuenmayor Toro 
@LFuenmayorToro 

LEANDRO RODRÍGUEZ L., ¡OJO!

Lo ocurrido el 30 de abril posee varias aristas, opositoras y chavistas. Por el lado opositor se vislumbra la intención de agilizar sus movimientos, el gran problema es que esa velocidad (y coyuntura) impide una comunicación efectiva entre sus partes, por temor se filtre información, por la necesidad estratégica de sorprender a un régimen cada vez más represivo, incluso, velocidad que imprimen ciertos intereses aislados, sea como sea, esa pretendida asonada cívicomilitar deja entrever va mucho más allá, no fue un salto al vacío como muchos quieren obligar creer, evidencia una profundidad que al lograr acoplarse puede concretar sus objetivos.

En la forma como se desenvolvieron los hechos, desde primeras horas de la mañana los venezolanos que se oponen al régimen vieron cifradas esperanzas de un cambio de proyecto país, a medida transcurrieron las horas, aunado a una larga ausencia de Maduro, el día se tornó frio y monótono, al menos, en la política visible, estamos a punto de trivializar este tipo eventos. Hay demasiadas dudas, subyace una grave falta de información y mucho temor ciudadano (y de actores) en responder llamados como estos, temores bien fundados ante una represión “atroz” como la calificara el mismo ministro de defensa en 2017.

Por el lado del chavismo, por séptima vez en tiempos recientes, logra superar otra prueba militar, sus componentes no acudieron al llamado de Guaidó, se mantuvieron en sus cuarteles atentos a órdenes superiores. Ello es positivo para un régimen que, al saberse repudiado popularmente, depende exclusivamente del ala castrense, sin embargo, ante la reiterada concurrencia de hechos como este está obligado analizar hondamente qué tan monolítica son las FANB, toda vez que se permitió ser una organización políticamente activa, donde sus lemas alaban a un expresidente, a un líder partidista… opinamos.

Los tiempos de regocijo gobiernero pasaron hace mucho de la mano de un boom petrolero dilapidado y una empresa petrolera destruida, el régimen trata sacarle punta a su “victoria”, trata hacerlo desesperadamente a través de su férreo control informativo, sin embargo, la realidad del país sobrepasa sus estrategias, el tiempo es su peor enemigo, los problemas nacionales empeoran, la paciencia ciudadana se agota. Infundir el temor en los venezolanos es la única manera de conservar el poder con que el chavismo cuenta.

¡Ojo! aunque visiblemente el juego político en Venezuela parece estancado no es así, la política invisible, la de las estrategias, apoyos y acciones, está hirviendo, por primera vez la oposición tiene la batuta y es el régimen quien está a la defensiva.

Los factores determinantes para la oposición son; la unión “real” entre sus factores políticos, la reconstrucción de una confianza/conexión para con sus seguidores y una comunidad internacional en sintonía con la coyuntura nacional verdadera, estos tres factores día a día cuajan satisfactoriamente.

Los factores determinantes del régimen son; intentar anticipar las acciones de la oposición y amalgamar su aparato de contención, el represivo, toda vez que ni económica, financiera, ni mucho menos en términos reales de calidad de vida, puede ofrecer/cumplir a los venezolanos, él propio chavismo es responsable de su hundimiento, por su corrupción, desidia y adhesión a una maleva ideología/mentalidad como la castrista, paraíso para gobernantes, castigo para el pueblo.

Las cartas están sobre la mesa, toca esperar ¡y no mucho! El proceso de salida del chavismo comenzó con la “constituyente y llega a su fin. Insistimos, lo que ocurre en el país es consecuencia directa de un chavismo ajeno a la venezolanidad, al cual se le hizo tarde para cambiar, bueno, tampoco ha mostrado voluntad de hacerlo. 

Leandro Rodríguez L.
@leandrotango