viernes, 8 de noviembre de 2019

RICARDO VALENZUELA: EL ESTADO HA INICIADO SU PUTREFACCIÓN, REFLEXIONES LIBERTARIAS, CASO MÉXICO,

Durante años los críticos honestos de los gobiernos de México se han dedicado a cuestionar las diferentes administraciones no solo por sus acciones que nos colocan en ese limbo que tanto comentara Milton Friedman, en algunos casos también a su falta de acciones, en especial, en lo que debería ser su prioridad; la protección de vida, libertad y propiedad de los ciudadanos. Sin embargo, siento que hemos fallado miserablemente al no ocuparnos de la emergencia de algo más grave que, con escandalosa realidad, apunta ya hacia el estadio de una fatal anarquía que dibuja un estado fallido. La inexplicable violencia que ya no permite la interacción de la sociedad sin que enfrenten ese cuasimodo mortal.

Pero el zenit de este infierno lo ha marcado lo sucedido en mi tierra (Sonora) hace solo unos días. El asesinato vil de 9 inocentes entre las cuales se cuentan mujeres, niños y, lo más diabólico, bebés de escasos 6 meses. Todos miembros de la familia LeBaron de colonias mormonas que durante más de cien años han vivido en el noreste de Sonora y noroeste de Chihuahua, ciudadanos de ambos países, México y EU, queridos, estimados y admirados por todos los moradores de los pueblos de esa región. Gentes que durante todo ese tiempo han traído civilización, progreso y desarrollo económico a los dos estados. Y ahora yacen asesinados por estos seres demoniacos. Y, más grave, hace poco Pancho Búrquez Valenzuela hizo una denuncia pública de las agresiones que la familia LeBaron sufría cuando les destruían cosechas, maquinaria, ganado, infraestructura. Claramente sicarios del estado de Chihuahua en sociedad con narcotraficantes. Nada hicieron gobierno estatal ni federal.

Los descendientes de hombres que durante muchos años tuvieron que luchar contra los sanguinarios apaches en esa región, dicen haber escuchado de las carnicerías que provocaban en los pueblos de Bavispe, Bacerac, Nacori, pero nada parecido a esto. Aun en los años 30 asesinaron a la familia de Francisco Fimbres degollándolos en su presencia, secuestraran a su pequeño hijo, y a él lo dejaran moribundo. El dedicaría el resto de su vida a la búsqueda de su hijo y cobrando venganza. En Marzo de 1931, encontraban el escondite de los indios en la profundidad de la sierra madre matándolos a todos y arrancarles sus cabelleras. Los Babispeños piden; “Eso deberían hacer con estos demonios, colgarlos y arrancarles sus cabelleras como lo hizo Pancho Fimbres”.

La violencia se ha adueñado del país y cabalga impune por toda la geografía nacional como los jinetes del apocalipsis. La advertencia que hiciera JD Davision en 1997 se ha hecho una aterradora realidad. La nación-estado ha iniciado su descomposición y los modernos bárbaros libremente ejercen ya su poder. Narcotraficantes, nomenclaturas, agencias de inteligencia renegadas se han estado convirtiendo en la única ley de la tierra. Aun cuando la gente no lo perciba, han ya penetrado las organizaciones gubernamentales sin cambiar su apariencia. Ellos son micro parásitos que se alimentan de un sistema moribundo. Tan violentos e inescrupulosos como un estado en guerra, emplean tácticas de violencia y destrucción similares.

Se han organizado y ya no dependen del viejo control central y los esfuerzos para controlarlos son nulos. El surgimiento de la actividad criminal y violencia dentro de las estructuras estatales se ha convertido en una exitosa sucursal, a medida que el mundo se transforma. Y en este colapso ya visible del estado está ya dominado por estos bárbaros de trajes finos y corbata. Los hombres encapsulados ya no son seres del espacio, sino criminales acomodados en puestos oficiales estableciendo alianzas fuera del orden constitucional. El fin de una era siempre han sido periodos de una gran corrupción y cuando los amarres del viejo sistema mueren, el ethos social muere con ellos en un ambiente en el que gente en los altos niveles combinan su propósito público con actividad criminal privada.

Es difícil saber lo que sucede porque los canales de información están comprados y no dan versiones honestas para entenderlo. Una persistente ola de información manipulada que disfraza su caída es el perfil típico de la descomposición de las entidades políticas. La media corrupta nunca dice la verdad. Algunos representan los partidos del pasado. Otros permanecen ciegos por el anacronismo ideológico comprometido con el socialismo y con el estado. Algunos han entrado en pánico y no revelan la corrupción que cada día crece y aporta a la a la pudrición del estado, porque no tienen el valor requerido para esta tarea. Otros son invadidos por el temor de perder sus trabajos y otro tipo de consecuencias. Y, por supuesto, no podemos esperar que reporteros y editores sean ajenos a la corrupción. Muchos tienen otras motivaciones, incluido su interés para apoyar el agonizante sistema, y rápidamente ubican al frente su interés al de su obligación de dar información honesta.

Desde Rusia hasta Japón y los EU, el crimen organizado es el factor más importante en la operación de las economías que lo que nos informan los medios. Lo que los sicilianos llaman “sistema del potere”, el sistema de poder del crimen organizado tiene un creciente papel determinando el funcionamiento de las economías. Los sindicatos del crimen organizado han tenido participación al financiar sangrientas guerras alrededor del mundo. El 80% de la heroína que llega a España ha sido labor de guerrillas en sociedad con residentes pakistanís en Madrid. Esas organizaciones han deprimido precios de otros productos. Lavan su dinero vendiendo productos ordinarios por abajo del costo y envían a muchos comerciantes honestos a la quiebra.

México es un indefendible ejemplo y lo describe la carta de renuncia de un honesto funcionario de la Procuraduría: “Nadie puede establecer un proyecto político en el cual las cabezas del narcotráfico y sus financieros no sean incluidos. Las jefaturas de policía son un tan atractivo arreglo que los aspirantes pagan hasta $5 millones de dólares para lograr su nombramiento. Y los narcotraficantes gustosos pagan esa extorción gubernamental en todos los niveles, porque con ello compran protección, impunidad y la libertad para seguir operando”. He ahí la desgracia del país.

Las sociedades robustas siempre han surgido sobre bases morales. La historia económica nos muestra esa relación entre moral y factores económicos. Países y sociedades que logran éxito en su desarrollo, en parte es porque tienen una ética que promueve virtudes económicas como autodependencia, trabajo, responsabilidad social, altos niveles de ahorro, integridad y honestidad. Ahora se impone una profunda reflexión. Los inocentes asesinados en Sonora hace unos días, miembros de la familia LeBaron, eran esposas e hijos de esos hombres tan escasos que llenan el perfil de miembros en sociedades morales, éticas, independientes, honestos, trabajadores que ahora están siendo asesinados por la peor de las escorias que se adueñan del país. Eso es lo que anuncia la pudrición del estado.  

¡Pobre México!

 Ricardo Valenzuela
chero.itesm@live.com
chero@refugioliberal.net
@elchero

Los grandes hombres son como las águilas. Construyen sus nidos en una majestuosa Soledad. Porque un alto grado de intelecto tiende a convertir al hombre en un ser antisocial. Arthur Schopenhauer

ALFREDO M. CEPERO: EL BUMERÁN DEL "IMPEACHMENT"

El bumerán que han lanzado contra el presidente podría poner ambas cámaras del Congreso y la Casa Blanca en manos republicanas.

Un juicio político−"impeachment"−ante el Senado es un tema tan complicado que hasta los expertos en derecho constitucional lo interpretan de distintas formas. Por eso me remonto a la frase del orador e historiador romano Marco Tulio Cicerón: "Antes de discutir, definir" para tratar de hacer luz en este oscuro túnel donde predominan los intereses políticos, los resabios ideológicos y hasta las pasiones personales. Esa es la tormenta que cuenta con altas probabilidades de abatir el panorama político norteamericano en los próximos doce meses hasta las elecciones generales del martes 3 de noviembre de 2020.

Veamos. El bumerán es un arma arrojadiza formada por una lámina de madera encorvada de tal manera que, lanzada con movimiento giratorio, vuelve al punto de partida. Fue diseñada y es usada con gran frecuencia por los aborígenes australianos. El "impeachment" es el proceso por el cual un cuerpo legislativo formula acusaciones contra un funcionario gubernamental. El "impeachment" por sí mismo no despoja de su cargo al funcionario. Se limita simplemente a ser un pliego de cargos. El funcionario será despojado de su cargo únicamente después de ser condenado por el cuerpo legislativo a cargo de juzgarlo.

En el caso de los Estados Unidos, el Artículo 2, Sección 4 de su constitución estipula que el Presidente, el Vice-presidente y todos los funcionarios civiles de la nación serán despojados de sus cargos por medio del "impeachment" −juicio político−si son condenados por delitos de traición, soborno y otros altos crímenes y delitos de menor cuantía. El problema reside en que esta definición es tan genérica que se presta a múltiples interpretaciones por parte de aquellos que promueven y aplican el proceso del "impeachment", sobre todo cuando tomamos en cuenta sus tóxicos ingredientes políticos.

Hagamos ahora un poco de historia. A pesar de que la mayor parte de los presidente de los Estados Unidos han sido amenazados con el "impeachment" , solamente dos de ellos−Andrew Johnson en 1868 y Bill Clinton en 1998− fueron acusados formalmente. Irónicamente, ambos fueron exonerados de sus acusaciones  y permanecieron en sus cargos. Por su parte, Richard Nixon renunció a su cargo antes de ser sometido a juicio en 1974. Cuando la Cámara de Representante votó−410 a 4−a favor de los Artículos de Enjuiciamiento Nixon se dio cuenta de que sería condenado y alzó la bandera blanca.  

El "impeachment", por otra parte, puede convertirse en un bumerán para el partido que lo utiliza como arma política contra un presidente del partido contrario. Los republicanos perdieron el control de la Cámara de Representantes cuando enjuiciaron a Bill Clinton en 1998. Los demócratas, por su parte, aunque no perdieron el  control, sufrieron pérdidas en las elecciones  siguientes cuando trataron de enjuiciar a Nixon en 1974. Por eso el demócrata Tip O’Neill afirmó que una campaña de juicio político necesita contar con el  apoyo de miembros de ambos partidos, tanto entre los votantes como entre los legisladores. En tal sentido, el analista político de Fox News, Brit Hume, declaró que si el "impeachment" contra Trump es percibido como injusto los demócratas tendrán problemas en las elecciones venideras. Por eso Nancy Pelosi, que es venenosa pero no tiene un pelo de tonta, se resistió por mucho tiempo a enjuiciar a Donald Trump.

Sin embargo, cediendo ante la presión del terrorismo político de la izquierda vitriólica del Partido Demócrata, la Pelosi se ha lanzado a esta tembladera política en un  intento desesperado por conservar la presidencia de la Cámara de Representantes. La realidad es que la Pelosi ostentará el cargo de presidenta pero el verdadero poder está en manos de fanáticas como Alexandria Ocasio-Cortez, Ilhan Omar, Ayanna Pressley y Rashida Tlaib, todas ellas miembros de una banda de forajidas que se hace llamar "La Escuadra". La palestina Rashida Tlaib llegó a la vulgaridad de decir en una conferencia de prensa que había prometido a su hijo someter a juicio al HP de Donald Trump.
Por otra parte, aunque los demócratas en el Congreso están cegados por el odio al presidente todos ellos saben contar. La Cámara de Representantes tiene los votos para solicitar al Senado que enjuicie a Donald Trump pero no hay votos suficientes para condenarlo en la Cámara Alta. Necesitan el voto de 20 republicanos para completar el requisito de 67 senadores que voten a favor de una resolución condenando al presidente. Ellos, ustedes y yo sabemos que esa es una imposibilidad política. La reciente votación en la Cámara de Representantes fue totalmente partidista y no logró un solo voto republicano.

Cabe entonces preguntarnos, ¿cuál es el objetivo de este circo político sin las más mínimas probabilidades de éxito? La respuesta nos la dio el congresista demócrata Al Green. En un inusitado momento de transparencia el legislador por el Estado de Texas admitió ante la prensa que si Trump no era condenado en un juicio político sería reelecto como presidente en las próximas elecciones. Traducción, esto quiere decir que Green acepta que ya sea que el desempeño de Donald Trump es tan formidable o que la agenda de los candidatos presidenciales del Partido Demócrata es tan aterrorizante que el pueblo norteamericano no votará por ninguno de ellos.

Otra interpretación de la descabellada estrategia de los demócratas nos la proporcionó el brillante analista político conservador Victor Davis Hanson. Los demócratas, según Hanson, están tratando de erosionar la resistencia física y mental de Donald Trump. Y agregó: "Ya vimos el ataque cardíaco que sufrió Bernie Sanders durante sus viajes de campaña. No es fácil para un septuagenario resistir las presiones de una campaña a la  presidencia. Ya sabemos lo que le pasó a Richard Nixon durante su pesadilla del Watergate. Padeció de flebitis, contrajo una neumonía y estuvo muy cerca de la muerte." Con estos vaticinios, los partidarios de Donald Trump tenemos que rezar por su salud, no sólo por él sino por la seguridad, la armonía y la prosperidad de unos Estados Unidos donde vivirán nuestros nietos.

Cabe, asimismo, preguntarnos quienes serán los ganadores en este sicodrama del "impeachment" de Donald Trump. A corto plazo, Trump ha perdido cierta fuerza en las recientes semanas pero en los últimos días ha recuperado gran parte del terreno perdido. A largo plazo, nos encontramos en la antesala de varias investigaciones criminales como las de Michael Horowitz y John Durham donde los investigados son los enemigos de Trump. El Senado , por su parte, jamás condenará al presidente y los votantes se darán cuenta muy pronto que la única muralla entre ellos y el socialismo es Donald Trump.

Por el bando demócrata, Elizabeth Warren o su copia al carbón es un candidato más débil que el balbuciente Joe Biden. Su falta de viabilidad constituye un gran beneficio para Donald Trump. Las recaudaciones del presidente han alcanzado niveles de estratósfera.  Wall Street y el Silicon Valley seguirán atacando en público a Donald Trump, pero por debajo de la mesa harán donaciones millonarias a su campaña. Los aumentos de impuestos con que los amenaza la Warren serían el comienzo de la cubanización de los Estados Unidos.

Así que si Trump se mantiene en buena salud, si los Estados Unidos no caen en una recesión, si no cometen el error de entrar en una guerra opcional y si el presidente es capaz de soportar el bombardeo constante de estas últimas semanas, las elecciones de 2020 podrían convertirse en un paseo para este hombre acostumbrado a ganar. En conclusión, los demócratas, tal como los republicanos que enjuiciaron a Clinton en 1998, podrían estarle haciendo un favor a Donald Trump en el 2020. El bumerán que han lanzado contra el presidente podría poner ambas cámaras del Congreso y la Casa Blanca en manos republicanas.

Alfredo M. Cepero
www.lanuevanacion.com
@AlfredoCepero

LEANDRO RODRÍGUEZ LINÁREZ: EL SECRETO DEL CHAVISMO ES…

Lo que muchas veces se ignora en política es que las oposiciones también disfrutan de las mieles que se le derraman al poder, en todo el mundo, sobre todo donde los regímenes son tan ilegales e ilegítimos como el chavismo. De allí que surjan cuentos e historias, algunas ciertas otras falsas, pero cuando el rio no deja de sonar es porque rocas trae, más aún cuando hay tantas evidencias y ambos bandos, seguros uno del otro, desechan las apariencias dejando todo al más impúdico exhibicionismo… a ver sí nos explicamos:  

Lo del CNE es probablemente la puñalada trapera que más duele a los demócratas venezolanos en los últimos 5 años, la participación pagana en las presidenciales 2018 de un sector colaboracionista al régimen pasó por debajo de la mesa, era demasiado obvio la pantomima, pero el que la oposición formal/única (la de Guaidó) haya aceptado en la AN conformar un “nuevo CNE” sí que duele… no ahondaremos en los razonamientos pues ya los hemos explayado (Artículo anterior “Nuevo CNE ¡Fin de la oposición!”). Sea como sea, queda al desnudo el secreto del chavismo.  

Ese secreto no son las oposiciones serviles y tarifadas que le han dado un falso matiz democrático. Tampoco lo es el populismo salvaje que buenos fruto les da. La violencia institucionalizada, una de las patas fuertes del taburete donde reposa un poder amenazado por propios y extraño, es determinante si… pero el secreto que mantiene al chavismo anclado en el poder es: La domesticación de la calle.  

El castrismo venezolano, alias chavismo, sabe el único antídoto contra su mortífero veneno es la explosión social, así lo fue cuando se derrocó a Chávez en 2002, cuando trastabilló en 2014 y 2017, solo la violencia atroz pudo frenar ese sentimiento popular, pues el pueblo quedó solo ante el equívoco destino de las armas del Estado. De este modo, el chavismo supo que el fin supremo fue y será evitar la calle coja vuelo... allí se les va lavida.  

El boom petrolero puso unas barandas ficticias, era cuestión de tiempo (más bien duró demasiado) para que la corrupción, despilfarro y la desidia dieran al traste con el frágil proyecto, tanto que en 2011, con Chávez gobernando, Pdvsa comenzaba mermar su producción, de ese modo, imposibilitados de pagar conciencias, lo electoral desde 2015 dejó de ser una opción y la violencia institucionalizada pasó ser (definitivamente) la única herramienta efectiva para domar oposiciones, calmar las in crescendo exigencias populares… retener el poder.  

Lo del CNE ha dejado a los demócratas de buena fe boquiabiertos, dejando también al descubierto que muchísimas historias tejidas en torno a una oposición aliada del régimen tienen asidero. Al igual que las presuntas presidenciales 2018, la elección de los nuevos rectores en este marco de inconstitucionalidad, de desdemocratización, al más inhumano margen de las urgentes necesidades de la población, dejó de ser un cuento y se convirtió en un triste hecho. 

A los venezolanos nos falta aprender todavía, nos falta asimilar que la única ideología útil a la nación es la búsqueda/exigencia de gobernantes capaces, las demás ideologías idiotizan, generan élites enclaustradas al poder y pueblos oprimidos, manipulables a través de necesidades inducidas. Debemos aprender, en política no hay mesías, ni en filas gubernamentales ni opositoras, solo deben existir funcionarios públicos momentáneos. Creer en comandantes eternos o supremos, en líderes incuestionables es cuna de atraso, de tercermundismo, de lo que exactamente ocurre en esta Venezuela desnaturalizada. 

Entiéndase, lograr la Venezuela añorada no está en manos de gobernantes, siempre susceptibles a aferrarse al poder, ni en ningún político autoproclamado insustituible, está exclusivamente en manos de su gente, de su población, en su capacidad de exigir y jamás rendirse. 

Leandro Rodríguez Linárez 
leandrotango@gmail.com
@leandrotango   

ACTUALIZACIÓN, EL REPUBLICANO LIBERAL II, VIERNES 08/11/2019

MIBELIS ACEVEDO DONÍS: LECCIONES… ¿AJENAS?

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 8 minutos
Un demos ahogado bajo el peso de un gobierno opresor. Un conflicto en apariencia irresoluble, un caminar hacia el vacío sin mayor esperanza a cuestas. De pronto, la candela surgida en medio del socavón, la voluntad que desafía la continuidad del statu quo, que aglutina e invoca el conatus desordenado, perdido, aletargado; la proeza que apela a la encarnación simbólica de la razón, la tensa lucha agonista. Luego, tras la puja entre fuerzas opuestas, el clímax, la eventual resolución. ¡Ah! No ha faltado épica en la historia gruesa de las transiciones a la democracia. No en balde Whit... más »

TRINO MÁRQUEZ: EL 16 DE NOVIEMBRE: ¡A LA CALLE!

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 23 minutos
Durante los meses recientes -a partir del momento en el cual se evidenció que, en el corto plazo, la usurpación no cesaría, no habría gobierno de transición, ni elecciones libres- la política opositora ha sido demasiado palaciega. Los ciudadanos han quedado fuera del escenario. Resulta fundamental que la gente vuelva a la gran pantalla. Regrese a las calles de vez en cuando. El próximo 16 de noviembre representa una extraordinaria oportunidad para demostrar que los ciudadanos no se han rendido y que el cambio les interesa. Los conflictos con Maduro se han pretendido resolver en cl... más »

LUIS MARIN: CONVULSIÓN POLÍTICA

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 36 minutos
La convulsión política en América Latina: ¿Hacia la revolución militar-socialista-bolivariana y la liquidación del neoliberalismo? Pregunta la Cátedra Pío Tamayo de la Universidad Central de Venezuela y se responde lo siguiente. Primero, nos restringimos al contexto de América Latina, en particular, las manifestaciones en Ecuador, luego en Chile, el retorno de Cristina Kirchner en Argentina, el descomunal fraude electoral de Evo Morales en Bolivia y los más recientes disturbios en Colombia: “La brisita bolivariana a punto de convertirse en huracán”. Luego, la explicación del Foro ... más »

THAYS PEÑALVER: VENEZUELA ES UN PAÍS QUE SE HA ‘CASTRIZADO’

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 3 horas
Cuando explico la “cubanización” de Venezuela, quizás cometo una injusticia porque conozco a muchos cubanos que representan con dignidad su gentilicio. Por eso voy a explicar que nos hemos más bien “castrizado”, porque quiero dejar sentado que no se trata de socialismo, ni de comunismo, sino de algo mucho más profano, pues cuando se derrumbó el muro en Berlín y cayó el telón de acero, lo que quedó fue un grupo de dictadores tercermundistas desnudos. Por eso Venezuela hoy no se ha “castrizado” en forma de socialismo, sino más bien ha terminado convertida en un “Gran Birán”, una haci... más »

AMÉRICO MARTÍN: QUE CREZCA LA AUDIENCIA

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 4 horas
Desde que Juan Guaidó, desde su alta magistratura, llamó a la Asamblea Nacional a designar el Comité de Postulaciones para escoger un nuevo CNE el país tuvo la oportunidad de apreciar que la lucha electoral estaba en trance de comenzar. ¿Es que en algún momento nos hemos librado de ella? Respondería uno de esos calculadamente depresivos, cuya función en la vida es predicar pesimismo y levantar sospechas contra políticos y parlamentarios cuando dan pasos llamativos en busca de salidas pacífico-electorales como podría serlo la convocatoria del Comité de Postulaciones. El Comité de... más »

GABRIEL BORAGINA:REFLEXIONES POSELECTORALES, CASO ARGENTINA

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 4 horas
Finalmente pasaron las elecciones presidenciales con amargos resultados para quienes valoramos las virtudes republicanas y las libertades individuales, habida cuenta que los triunfadores[1] son quienes abominaron de ellas en el pasado y continúan rechazándolas en el presente (y seguramente también en el futuro inmediato). Si para algo sirven las elecciones políticas en Argentina es para tomarle el pulso a las ideas y sentimientos del votante porque, al emitir su voto, no sólo expresa su sentir político sino lo más significativo de su psicología o manera de pensar y de vivir. Ya que... más »

MIBELIS ACEVEDO DONÍS: LECCIONES… ¿AJENAS?

Un demos ahogado bajo el peso de un gobierno opresor. Un conflicto en apariencia irresoluble, un caminar hacia el vacío sin mayor esperanza a cuestas. De pronto, la candela surgida en medio del socavón, la voluntad que desafía la continuidad del statu quo, que aglutina e invoca el conatus desordenado, perdido, aletargado; la proeza que apela a la encarnación simbólica de la razón, la tensa lucha agonista. Luego, tras la puja entre fuerzas opuestas, el clímax, la eventual resolución. ¡Ah! No ha faltado épica en la historia gruesa de las transiciones a la democracia. No en balde Whitehead equipara esas dinámicas con la de una representación, “una obra de teatro” en la que cada actor interpreta un papel altamente comprometido con el desarrollo del drama.

Pero lo cierto es que si escarbamos más allá de la impronta que suele hermosear la biografía de cada uno de estos procesos, más allá de la idea del poder de la sola voluntad moldeando el devenir o anticipando el final feliz, probablemente encontremos mucho menos romanticismo y más plasticidad terrenal de lo que nos gusta imaginar. Nos referimos, especialmente, al performance del liderazgo político. Vapuleados por dilatados y zigzagueantes cursos, si algo caracteriza a esos “conductores de masas” (seres humanos, sí, dotados de un sentido pragmático de la urgencia, un olfato especial para despejar señales en medio de la incertidumbre y talento para ganarse el respeto de propios y extraños) ha sido la capacidad para adaptarse a la circunstancia y asegurar espacios que contrarresten la restricción; para reformular, si hace falta, sus más sólidas premisas ideológicas y programáticas.

Con tonos y perfiles distintos, con costumbres, escenarios y talegos culturales del todo diferenciados, si algo acerca las humanas gestas de figuras como Mandela y Mbeki en Sudáfrica, Walesa y Mazowiecki en Polonia, Chamorro en Nicaragua, Betancourt en Venezuela, Cardoso en Brasil, Kufuor en Ghana o Aylwin y Lagos en Chile, fue su disposición a hacer concesiones que, en su momento, permitiesen conjurar la inercia y “salir del pozo” (tal como sugirió Felipe González a miembros de la concertación chilena, según cuenta el propio Lagos). “Todos estos líderes consideraban importante aprovechar la más mínima oportunidad, aunque fuera parcial, para avanzar, en lugar de rechazar los progresos paulatinos con la esperanza (aunque sin garantía) de poder efectuar posteriormente un cambio mayor”, explican Bittar y Lowenthal en su trabajo sobre transiciones democráticas; “rechazar las posturas maximalistas requirió en algunos casos más valentía política que ceñirse a unos objetivos mayores o aferrarse a principios que resultaban atractivos pero que quizás no eran realistas”.

Podría decirse que en medio de esta odisea sin finales escritos, los líderes que aspiran a motorizar cambios democráticos y pacíficos lidian con tres desafíos: el primero, convencer a los suyos sobre la virtud de su lucha y la pertinencia de su plan, amarrar adhesiones que garanticen masa crítica a favor de la causa. El segundo, convencer a los adversarios de la necesidad del cambio, facilitar su eventual cooperación en la transición, asumiendo que en esquema político donde la democracia sea “the only game in town”, la inclusión es condición indispensable. Pero hay un tercer desafío que apunta al convencimiento íntimo, a la sensibilidad de ese líder para identificar los escollos que podría estar auto-generando; para evolucionar, volviéndose principal objeto del ejercicio de la autocrítica.

Lo último, rasgo señero de los grandes líderes transicionales, es especialmente útil cuando un conflicto luce trabado en un estancamiento que tiende a beneficiar a quien controla el poder fáctico, el dueño del establishment. Una situación que no genera progresos para la oposición –tal como estaría ocurriendo en Venezuela- indicaría que la estrategia aplicada hasta el momento debe ser revisada. Sobre todo si en vez de las victorias parciales, se ha apostado a la narrativa de la “batalla final”, un fardo que toca ajustar cuando la circunstancia obliga a moderar las expectativas de las bases de apoyo.

No extraña, por tanto, que el tránsito desde el radicalismo hacia la moderación sea un factor común en la historia de estos actores de carne y hueso. Descubrirse víctimas del compromiso irracional, tomar consciencia de que se invierten recursos en situaciones desfavorables y con costos crecientes, tiende a generar el turning point, el punto de inflexión, la necesidad de avanzar apelando a planteamientos realistas… indicio de madurez política que, por cierto, cuesta vislumbrar en nuestro caso.

Tropezar de nuevo con el muro y empeñarse en derribarlo con herramientas vistosas pero equivocadas, pone a nuestro drama en catastrófica pausa. ¿No es hora de tomar nota del error recurrente, eludir el rumboso pero frustrante maximalismo y, como otros antes que nosotros, aprovechar la oportunidad de unas elecciones para acumular real fuerza, para hacer presión real?

Mibelis Acevedo Donís
@Mibelis

jueves, 7 de noviembre de 2019

TRINO MÁRQUEZ: EL 16 DE NOVIEMBRE: ¡A LA CALLE!

Durante los meses recientes -a partir del momento en el cual se evidenció que, en el corto plazo, la usurpación no cesaría, no habría gobierno de transición, ni elecciones libres- la política opositora ha sido demasiado palaciega. Los ciudadanos han quedado fuera del escenario. Resulta fundamental que la gente vuelva a la gran pantalla. Regrese a las calles de vez en cuando. El próximo 16 de noviembre representa una extraordinaria oportunidad para demostrar que los ciudadanos no se han rendido y que el cambio les interesa. 

Los conflictos con Maduro se han pretendido resolver en claustros donde se analizan y evalúan los tropiezos que se levantaron para alcanzar los objetivos fijados en enero pasado, cuando Juan Guaidó asumió la presidencia de la Asamblea Nacional y, posteriormente, se convirtió en Presidente interino.

En esa ocasión, la gente se desbordó de entusiasmo. Parecía que la presión internacional tan poderosa que se había desatado y la intensa movilización interna, lograrían forzar la salida de Maduro y colocar el país en una nueva fase. No ocurrió así. El curso de la realidad fue otro. El régimen, aunque aislado, amenazado e impopular, se mantiene tan firme como siempre.

La política desmovilizadora y de cenáculos solo favorece a Maduro y su gente. Para lograr algún cambió importante, detener el éxodo hacia el exterior, sacudirse a Maduro y convocar unas elecciones generales en el mediano plazo, resulta indispensable que los ciudadanos se mantengan activos de forma permanente. Los sondeos de opinión indican que los venezolanos no se han resignado,  ni acostumbrado a vivir en la miseria en la que el gobierno los hundió. 

Las protestas por la escases de agua, la falta de bombonas de gas, las fallas eléctricas, el deterioro de la salud pública y el transporte colectivo, el costo de los alimentos de primera necesidad, son permanentes en todo el país. El Observatorio Venezolano de  Violencia registra el descontento. Ocurre, sí, que ese malestar se expresa de forma desarticulada. No existe ninguna organización política que lo potencie y convierta en una fuerza transformadora. 

La insatisfacción de la población nace y muere a diario, sin que haya una plataforma que la agrupe y le dé una dirección coherente. En Venezuela, no hay conformismo, sino falta de liderazgo. Esta ausencia de conducción le permite al gobierno ejercer una  represión implacable en los sectores populares. El círculo se ha convertido en vicioso: el pueblo protesta de forma inorgánica, el régimen ataca con ferocidad; los problemas se agravan; el gobierno reprime con mayor brutalidad, hasta que logra paralizar el descontento por un tiempo; un poco después, el ciclo se reinicia. 

Activar los ciudadanos debería interesarles incluso a los políticos agrupados en la mesa integrada por Avanzada Progresista y otros pequeños grupos. Por el camino que van, obtendrán algunas migajas del régimen. Eventualmente, hasta se nombrará un nuevo CNE, aunque sin fuerza para convocar unas nuevas elecciones presidenciales. Sin que aparezcan en el horizonte cercano los comicios para elegir un nuevo Presidente, las votaciones para seleccionar los nuevos diputados a la Asamblea Nacional que deben realizarse en 2020, carecerán de  todo atractivo. 

Me encuentro entre quienes creen en la virtudes curativas del voto para sanar las heridas provocadas por las crisis políticas profundas, pero no dejo de recordar la amarga experiencia de las elecciones de 2015, cuando Nicolás Maduro cercenó todas las competencias importantes del Parlamento, luego de haber perdido esa votación. 

Lo mismo podría volver a ocurrir el año entrante, sobre todo porque ahora se encuentra más acorralado que en aquel momento. El hombre ha demostrado con terquedad que no le importa dejar arrasada la tierra por donde pasa, y que prefiere cualquier otra alternativa antes que salir por la acción de las instituciones democráticas. Su meta es llegar sano y salvo a 2025, cuando se realizarían las próximas votaciones para elegir el Presidente de la República. Ese año, si es que no opta por una nueva reelección, aspirará a entregarle la banda presidencial a algún compañero de su partido. 

La desmovilización y la política versallesca que se ha venido adoptando, favorecen esa opción. Seis años más con Maduro tendrá consecuencias nefastas para Venezuela. Así será el panorama si la política se circunscribe a la esfera de las cúpulas, no importa cuán grandes o insignificantes sean.

El sábado 16 de noviembre los venezolanos debemos dar una demostración de fuerza, entusiasmo y determinación. El pesimismo derrotista de quienes apuestan por el fracaso de la convocatoria, hay que ignorarlo. Conviene comenzar a calentar los motores para las duras jornadas que vendrán el año entrante. Los venezolanos tenemos que demostrar que no estamos dispuestos a aceptar que Maduro y su camarilla continúen destruyendo el país. El 16: ¡a la calle! 

Trino Márquez
@trinomarquezc

LUIS MARIN: CONVULSIÓN POLÍTICA

La convulsión política en América Latina: ¿Hacia la revolución militar-socialista-bolivariana y la liquidación del neoliberalismo? Pregunta la Cátedra Pío Tamayo de la Universidad Central de Venezuela y se responde lo siguiente.

Primero, nos restringimos al contexto de América Latina, en particular, las manifestaciones en Ecuador, luego en Chile, el retorno de Cristina Kirchner en Argentina, el descomunal fraude electoral de Evo Morales en Bolivia y los más recientes disturbios en Colombia: “La brisita bolivariana a punto de convertirse en huracán”.

Luego, la explicación del Foro de Sao Paulo, dicho por ellos mismos: todo corresponde a un plan diseñado en Caracas, en su encuentro XXV, del 25 al 28 de julio, donde se desglosan país por país, sus resoluciones.

Por ejemplo, en Ecuador apoyan al prófugo Rafael Correa y sus secuaces, Ricardo Patiño, Jorge Glas y la enrevesada trama de espionaje internacional representada por Julian Assange y Oli Bini, enfrentando al “tránsfuga” Lenin Moreno.

En Chile, impulsan “la cumbre de los pueblos”, contra el foro de Cooperación Económica Asia Pacífico (APEC) y la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP25), con los resultados conocidos. Hoy celebran la suspensión de ambos eventos, una pedrada en la vitrina del liberalismo: “Hacia los 50 años del triunfo de Salvador Allende”.

En Argentina, respaldan a la pareja de Alberto y Cristina Fernández contra el gobierno de Mauricio Macri; así como en Bolivia apoyan al “hermano Evo” en su aspiración a un cuarto mandato, siendo ya el dictador que más tiempo a gobernado Bolivia en toda su historia.

En Colombia tercian por los acuerdos de La Habana FARC-Santos, calificando al gobierno de Ivan Duque como “genocida”, a favor del “Movimiento Defendamos la Paz”; así como acusan al presidente de Paraguay, Abdo Benitez de “neofascista”, por su entendimiento con Bolsonaro y Macri en la llamada Triplefrontera.

En Nicaragua apoyan la “pacificación” de Ortega-Morillo, como en Cuba promueven el “Encuentro antiimperialista de solidaridad, por la democracia y contra el neoliberalismo” realizado en La Habana del 1º al 3 de noviembre.

En Brasil impulsan la campaña “Lula libre” a quien proponen otorgarle el Premio Nobel, promovido por el inefable Adolfo Pérez Esquivel, mientras orquestan la guerra sucia nacional e internacional contra el presidente Jair Bolsonaro.

Finalmente, la explicación de la Socialdemocracia, expresada por sus más conspicuos voceros, admite que sí puede haber cierta intervención del F de SP, pero no debe sobrestimarse, como ellos pretenden, exagerando su poder e influencia; en realidad existe un caldo de cultivo para que estas incitaciones hayan tenido tanto impacto y extensión.

Estas razones serían la desigualdad y la corrupción. Pero, ¿era Chile menos desigual y  corrupto durante los períodos de Bachelet? Al contrario, la desigualdad en Chile no ha cesado de disminuir, como de aumentar la transparencia, según los índices internacionales generalmente aceptados.

Por otra parte, todos los países de AL son desiguales y corruptos, más que Chile, pongamos por caso, México y ¿por qué no? Cuba, donde más de la mitad de la población está por debajo del umbral de la pobreza y la nomenclatura lleva una vida principesca.

Es más, en qué país del mundo no existe desigualdad y corrupción, ¿en Rusia? ¿China? Esta explicación de la socialdemocracia no explica nada y solo sirve para enarbolar la única bandera que le queda, que es la apelación a la “desigualdad”, sin que se sepa exactamente a qué se refiere.

La respuesta verdadera siempre resulta ser la más sencilla: la razón es que hay una voluntad política detrás de los disturbios. Pero, ¿por qué es tan difícil verlo o admitirlo? Por la devoción que tienen las Internacionales Comunistas y Socialistas por las actividades clandestinas. Siempre procuran actuar tras bastidores y presentar sus decisiones políticas como si fueran fatalidades históricas.

En realidad estos disturbios se fraguan en unos comités, alrededor de unas mesas directivas. Todo lo demás es movilización de las organizaciones y difusión de propaganda, para lo que se prestan gustosos los medios de comunicación colonizados por el marxismo cultural. La causa de los disturbios es el aumento de las tarifas del metro, claman al unísono, luego los disturbios se extienden a ocho ciudades donde ni siquiera hay metro y de allí a todo el  país.

Las verdaderas razones hay que buscarlas en el endurecimiento del embargo a Cuba, las sanciones contra Raúl Castro y su familia, de las que ellos no han hecho la menor mención, así como a los agentes de su entorno, incluso en Venezuela y Nicaragua; suspensión de los cruceros, vuelos regulares y remesas familiares; la aplicación del Título III de la Ley Helms-Burton, contra la que vociferan abiertamente las declaraciones del F de SP.

Replican según la máxima de que la mejor defensa es el ataque: “Si ustedes quieren derrocar a nuestros gobiernos, nosotros derrocaremos a los suyos”. Así de simple.

Luis Marín
@lumarinre 

THAYS PEÑALVER: VENEZUELA ES UN PAÍS QUE SE HA ‘CASTRIZADO’

Cuando explico la “cubanización” de Venezuela, quizás cometo una injusticia porque conozco a muchos cubanos que representan con dignidad su gentilicio. Por eso voy a explicar que nos hemos más bien “castrizado”, porque quiero dejar sentado que no se trata de socialismo, ni de comunismo, sino de algo mucho más profano, pues cuando se derrumbó el muro en Berlín y cayó el telón de acero, lo que quedó fue un grupo de dictadores tercermundistas desnudos.

Por eso Venezuela hoy no se ha “castrizado” en forma de socialismo, sino más bien ha terminado convertida en un “Gran Birán”, una hacienda particular de un pequeño grupo que bajo el pretexto del comunismo, sencillamente esconde un régimen feudal como el de las grandes haciendas cubanas de la colonia, donde todos son peones y se les paga con una cuasimoneda de la hacienda, que no puede cambiarse y solo puede comprar los pocos bienes que el hacendado quiera, en las tiendas del hacendado.

Mi país se ha “castrizado”, en el entendido de que tiene un “comandante supremo” al que todos deben reverenciar, uno que debe estar presente en todas las entrevistas porque en su filosofía política se ha suprimido el valor individual y el éxito personal, pero no sustituido por otro colectivo, sino nada menos que por el hacendado. Uno cuyos ojos están en las azoteas de los edificios y su firma en las fachadas, su rostro en gigantografias por doquier, hasta en las lavadoras y secadoras o detrás de lo que queda del transporte, en señal de que todo le pertenece.

Y es el patrón, un solo hombre el que gana las batallas, sus generales deben decir no solo que era un visionario, sino un adelantado a su época, un adivinador del futuro y un profeta. El hacendado es también el médico o el economista supremo, enseña solo su historia en los libros de texto, pero también en el de matemáticas y biología. Cualquier descubrimiento o éxito se deben a él, porque al fin y al cabo, él es la filosofía, es la política y también es la economía, pues de él, aunque esté muerto, dependen todos los medios de producción.

Ha ocurrido que montados sobre la gigantesca mentira de que un pueblo improductivo y sin preparación si encontrarán el camino que no lograron los industrializados soviéticos, ni los cientos de millones de chinos, porque trabajando unas pocas horas nuestras fábricas alcanzarán lo que no pudieron los alemanes en la RDA y bailando salsa nuestros campos lograrán más que los de Hungría o Checoslovaquia. Por eso nos “castrizamos” porque lo único que prospera es la mentira y el autoengaño.

Las del coordinador de la fábrica que infla los números, su jefe los duplica y el ministro se llena la boca hablando de récords históricos, cuando la verdad es que la fábrica se paralizó hace años. El del maestro que para cumplir su “tarea socialista” miente sobre sus alumnos, o el coordinador habla de avances educativos cuando la verdad es que los alumnos y los maestros ni siquiera van a clases. Y así llega el hacendado a explicar sus récords o que tiene la mejor educación del planeta.

Nos hemos “castrizado” porque ahora también “necesitamos el fin del embargo”, una revolución tan digna y tan llena de héroes antiimperialistas, que necesitan que Wall Street los financie, los bancos imperialistas les den créditos y sus enemigos, a los que viven insultando comercien e inviertan en ellos y a eso también lo llaman “dignidad”.

Nos hemos “castrizado” en el entendido que nos convertimos en un gigantesco “candonga” angoleño donde todos recurren al mercado negro y a las pocas mercancías importadas o de valor. Un país en el que el capitalismo más agresivo se ejecuta en las calles y a eso lo llaman socialismo.

Terminamos convertidos en un modelo que podría llamarse “socialismo parasitario” en el que primero destruyeron el valor del trabajo, luego toda la industria y todo el sistema de producción, para que millones dependan de que los expulsados de la hacienda, “toda la gusanera que huyó en aquella dirección” del imperialismo, los “locos, lumpens, vagos” que no quisieron reverenciar al hacendado, les envíen ayuda humanitaria en forma de remesas y bienes, mientras que otra parte depende del trabajo de unos pocos miles de médicos en condiciones de alto riesgo, porque esas son los únicos “medios de producción” que dejó como legado el hacendado.

Y además luego de destruir como buen parásito el cuerpo propio, se marchan a ocupar otros y destruirlos, para crear juntos “el Gran Birán”.

Thays Peñalver
@thayspenalver.

AMÉRICO MARTÍN: QUE CREZCA LA AUDIENCIA

Desde que Juan Guaidó, desde su alta magistratura, llamó a la Asamblea Nacional a  designar el Comité de Postulaciones para escoger un nuevo CNE el país  tuvo la oportunidad de apreciar que la lucha electoral estaba en trance de comenzar.

¿Es que en algún momento nos hemos librado de ella? Respondería uno de esos calculadamente depresivos, cuya función en la vida es predicar pesimismo y levantar sospechas contra políticos y parlamentarios cuando dan pasos llamativos en busca de salidas pacífico-electorales como podría serlo la convocatoria del Comité de Postulaciones.

El Comité de Postulaciones tiene, según el art 296 CRBV, el CNE estará integrado por cinco personas NO VINCULADAS a organizaciones con fines políticos; tres de ellas postuladas por la sociedad civil. Uno por las facultades de ciencias jurídicas y políticas de las universidades nacionales y uno  por el Poder Ciudadano. Es un mecanismo que, junto con el requisito del voto de las dos terceras partes de la AN difícilmente podría favorecer fraudes, razón por la cual, en el marco de la insistente presión internacional para inducir la vía electoral, intentar burlarla sería altamente costoso.

La política suele desenvolverse entre contrapunteos y equilibrios transitoriamente estabilizadores, hasta que sus líderes construyan espacios de mayor consistencia. Aunque nada pueda descartarse  parece que las salidas extremas siguen perdiendo terreno mientras se abren paso las menos violentas. La indesmayable solidaridad con la Venezuela que pelea por su democracia y la recuperación de su prosperidad  han sido armas defensivas al punto que permiten formular esta defendible  política. En países de instituciones debilitadas, sumidos en crisis con vocación de perpetuidad, los retos electorales deben estudiarse en su singularidad, sin dogmas perfectamente sostenibles en  sociedades probadamente estables. Colombia es un caso digno de estudio. Conté diez guerras civiles, un golpe de Estado -El Bogotazo- y la guerra  revolucionaria conducida por Marulanda y sometida a virajes impresionantes desde su etapa de autodefensa de liberales “resistiendo” a terratenientes conservadores, luego estallaron los Años de la Violencia, de insólita crueldad como degollar rivales y sacarles la lengua por el cuello cortado, simulando una como corbata o burla demoníaca. La última etapa de la cruel guerra, hizo de Marulanda, y su   Secretariado los comandantes de un ejército para la  guerra regular dirigida a capturar el poder a la manera de Fidel y Ortega. Eso ocurrió en 1964 cuando fundaron las FARC-EP (ejército del pueblo) y la guerra llegó al tope, financiada por las industrias del secuestro y el narcotráfico y tal vez inicialmente más disciplinada y armada que la oficial de Colombia. ¡Y nada de eso impidió que los colombianos dejaran de votar!

¿Cuál, entre la Presidencia y la Asamblea Nacional, si pudiéramos decirlo así es el poder más importante? De hecho, al describirlos uno a uno, la Constitución comienza por el Poder Legislativo Nacional y   al conferirle la función de legislar, base del principio de legalidad, y el control con valor probatorio de los actos del Gobierno y la Administración Pública (187, 1 y 3 constitucionales), confirma esa primacía. No obstante,  el presidente de la República  ha sido de hecho el mandamás, más en tiempos de auge hiperpresidencialista.  No por azar el socialismo SXXI es minoritario en las Universidades y demás establecimientos educativos,  en los gremios,  en la Cultura, escritores y artistas,  sindicatos, sociedad civil, en la economía productiva y no productiva. Para contener tan desproporcionada  relación de fuerzas, el gobierno se suele  refugiar en la represión, intensificando el conflicto político-social y la peligrosa participación militar que  a nadie conviene.

Lo cierto es que si hablaran en serio todos los que dicen favorecer soluciones electorales,  hace tiempo hubiésemos superado la crepitante lucha que tiene en la primera línea de fuego a Nicolás Maduró y Juan Guaidó.   Guaidó  habló más claro que el agua clara y la positiva respuesta de diputados del PSUV no lo fue menos. De confirmarse tan notables anuncios quizá estemos cerca del cauce de unas elecciones convenidas e impulsadas por los dos agrupamientos decisivos de la sociedad, atraídos por el método más brillante imaginado por el ser humano para resolver civilizadamente sus confrontaciones.

Lo merecemos.  Millones en diáspora y más millones viviendo en condiciones desgraciadas podemos  vivir en prosperidad con el corazón pleno de esperanzas.

Américo Martín
@AmericoMartin

GABRIEL BORAGINA:REFLEXIONES POSELECTORALES, CASO ARGENTINA

Finalmente pasaron las elecciones presidenciales con amargos resultados para quienes valoramos las virtudes republicanas y las libertades individuales, habida cuenta que los triunfadores[1] son quienes abominaron de ellas en el pasado y continúan rechazándolas en el presente (y seguramente también en el futuro inmediato).

Si para algo sirven las elecciones políticas en Argentina es para tomarle el pulso a las ideas y sentimientos del votante porque, al emitir su voto, no sólo expresa su sentir político sino lo más significativo de su psicología o manera de pensar y de vivir. Ya que el que vota hace más que simplemente elegir un candidato. Elige un modo de vida.

De ser ciertos los resultados finales (siempre he expuesto públicamente mis serias dudas sobre cifras oficiales de las que sean) la lectura que hago es que un 47% votó en favor de la corrupción, el narcotráfico, la delincuencia, el latrocinio, el odio, la violencia, el autoritarismo, etc.

Lo curioso del caso es que este 47% triunfó por sobre el 53% restante que votó por lo contrario a lo mencionado antes. Esta particularidad (que una minoría pueda llegar a gobernar por sobre la mayoría disidente) es una característica introducida por la reforma de 1994 a la Constitución de la Nación Argentina incorporando el nefasto art. 97 a la Carta Magna entre otras aberraciones incrustadas por tan desafortunada innovación. Pese a que -desde ese año- la "nueva" constitución dice que la Argentina es una “democracia”, en los hechos y a contramano, los arts. 97 y 98 de la modificación establecen una verdadera oligarquía, ya que el propósito original de los reformadores del año 94 era el de prolongar los mandatos presidenciales (mediante la reelección) reduciendo simultáneamente el número de sufragios para ello.

De allí que, desde dicho año, resulta gracioso (en realidad patético) que se siga hablando de la Argentina como una “democracia” cuando su propia Constitución determina que basta un 40% o un 45% de los votos para ser presidente. Desde Aristóteles hasta acá que el gobierno de una minoría es una oligarquía, lo inverso a una democracia.

De la última elección esto es lo negativo (que sea una minoría la que gobernará, y que esa minoría sea lo peor que le puede pasar al país) lo positivo y -de alguna manera- consolador es que la mayoría del 53% se oponga al proyecto totalitario del peronismo "K".

Decimos lo peor porque gobernaron durante 12 años y no se cansaron de saquear al país dejándolo en medio de una catástrofe económica fenomenal.

Pero volviendo a la psicología del votante ¿Cómo entender estos resultados?

Quizás la praxeología de Ludwig von Mises puede acudir en nuestra ayuda para ello. Según esta ciencia, el axioma fundamental de la acción humana es la de pasar de un estado menos satisfactorio a otro de mayor satisfacción. Esto se verifica siempre, por eso mismo es un axioma. La acción humana se compone de dos partes: medios y fines. Estos fines -como explica el mismo L. v. Mises- pueden ser sublimes o ruines.

De acuerdo a este axioma, el ciudadano al votar al "político X" lo transforma en un medio para llegar a un fin que es coincidente tanto para el votante de "X" como para el "político X" mismo. Y como los fines pueden ser ruines o sublimes, si el ciudadano le da su voto a un candidato que cuando estuvo en la función pública integró un gobierno en el que imperó y campeó a sus anchas la corrupción, el narcotráfico, la delincuencia, el latrocinio, el odio, la violencia, el autoritarismo, etc. protagonizada por el "político X" en persona o por miembros del gobierno que componía, significa que estos hechos le permitieron (al votante de "X") mejorar su estado en mayor grado que lo hizo cualquier otro gobierno diferente (anterior o posterior al del "candidato X").

Y viceversa, si el candidato "Z" conformó o encabezó un gobierno en el que imperó la decencia, la rectitud, la honradez, el orden, el respeto a la ley, la cordialidad, la paz, la armonía, la libertad, etc. el ciudadano que lo vota lo hace por los mismos motivos, es decir, porque sus fines personales coinciden con los del "candidato Z", y porque considera que (de ese modo) mejorará su estado personal (y/o familiar, social, etc.). En suma, todos al votar lo hacen persiguiendo un mismo fin último (pasar de una situación de menor satisfacción a otra de mayor) aunque sus medios sean diferentes en un caso y en el otro.

De esta manera se explican no sólo los resultados de esta elección nacional sino la de todas las elecciones humanas.

En el campo de los juicios de valor (órbita que excede a la praxeología) será una cuestión de inclinaciones volcarse por unos medios y fines o por otros encontrados. Desde mi personal punto de vista, en las elecciones argentinas ultimas, el 47% del Padrón electoral se volcó (sintetizando) por la indecencia, la delincuencia y la decadencia, es decir, por los disvalores, antivalores o contravalores, en tanto el 53% restante por los valores (reales, valga la redundancia). Pero, optimistamente, creo que la diferencia existente fue menor a la de 6 puntos (por lo que he mencionado antes en cuanto a "datos oficiales" dudosos).

De todas maneras, es bastante doloroso observar la opción final de ese 47% que, si bien minoritario (lo positivo) será, paradójicamente, el que gobernará (lo negativo). Y el imaginable daño que provocarán los electos, dado el grado de odio y resentimiento con el que regresan al gobierno a completar la obra destructiva que comenzaron en el año 2003.

Corroboro también que mucha gente sigue siendo tan ignorante de la economía como siempre, exceptuando que lo único que quieren es tener mayores bienes y servicios (fines) y que los medios para conseguirlos carecen de importancia para ese 47% que cree que los métodos delictivos para mejorar su estado personal son tan válidos como los antidelictivos. Por eso nunca estuve de acuerdo con quienes decían que el equipo de Macri fracasaba en comunicar eficazmente la pesada carga económica recibida del gobierno anterior. Mas allá de que lo explicó muchas veces, si no lo hubiera hecho no hubiera cambiado el resultado electoral. Como diría un amigo mío, la gente promedio vota con el estómago o el bolsillo. No entiende de sofisticadas explicaciones económicas. Elige al gobierno que mejor le promete alimentarlo, y le retira su apoyo al que no lo hace.

[1] El "Frente de Todos” secta peronista de A. Fernández y C. Kirchner.

Gabriel Boragina
@GBoragina