domingo, 5 de abril de 2020

RAUL AMIEL: EL RETORCIDO ARTE DE MENTIR DICIENDO LA VERDAD

No es ético y empeora nuestra democracia. Pero así es como funciona la conciencia humana. Si bien es común en la política, también lo es en la vida cotidiana.

Piensen por un momento en un  vendedor inmobiliario que le dice a un posible comprador que una propiedad impopular ha tenido "muchas consultas" cuando se le preguntó cuántas ofertas reales ha habido. O el vendedor de autos usados qué dice que anda extremadamente bien y le hace escuchar al cliente el ruido del motor, sin revelar que lo rectificaron  la semana anterior. Ambas afirmaciones son ciertas, pero enmascaran la realidad de la propiedad impopular y un automóvil dudoso.

Mentir puede y sirve claramente para un malvado propósito social. Puede ayudar a alguien a pintar una imagen mejor que la verdad, o ayudar a un político a esquivar una pregunta incómoda.

Y a pesar del hecho de que ahora esperamos con frecuencia mentiras de quienes están en el poder, sigue siendo un desafío detectarlos en tiempo real, especialmente si mienten con desdén.  

Cuando la gente en el poder nos miente, arruina nuestra confianza en las instituciones políticas; hace que la población sea muy cínica con respecto a sus motivaciones reales.

Abraham Lincoln, dijo una vez que "ningún hombre tiene la memoria suficiente para ser un mentiroso exitoso".

No es ningún secreto que los políticos a menudo mienten, pero consideren esto: pueden hacerlo simplemente diciendo la verdad. ¿Confuso? Esa confesión se vuelve más clara cuando te das cuenta de que probablemente todos lo hemos hecho.

Engañar al "decir la verdad" es tan generalizado en la vida cotidiana que los  psicólogos han empleado recientemente un nuevo término para describirlo: “Palpitar”. El hecho de que esté tan extendido en la sociedad ahora nos da más información sobre el área gris entre la verdad y la mentira, y tal vez incluso por qué mentimos.

Las personas a menudo ocultan hechos claves para ganar entendimientos, y no creen que hayan hecho mal. La línea entre la verdad y la mentira se está volviendo cada vez más oscura. Incluso con esta palabra para distinguir una forma muy diferente de mentir. Ahora solo se palpita.

“Palpitar es cuando un comunicador dice cosas verdaderas y en el proceso, a sabiendas, lleva al oyente a una conclusión falsa. Tiene el mismo efecto que mentir, pero permite que el comunicador diga cosas verdaderas y, según sugieren algunos de nuestros estudios, siente que no están siendo tan engañosas como los mentirosos", afirma Todd Rogers, un científico del comportamiento de la Harvard Kennedy School que es coautor de un artículo con investigadores de la Harvard Business School y la Wharton School. 

Digno de echarle una ojeadita. Cuando Todd Rogers y sus colegas observaban con qué frecuencia los políticos esquivaban preguntas durante los debates, se dieron cuenta de que algo más estaba sucediendo. Al declarar otro hecho veraz, podrían evitar responder una pregunta. Incluso podrían implicar que algo era verdadero cuando no lo era. Los políticos hacen esto todo el tiempo, dice Rogers,

La verdad no teme preguntas. Es una afirmación que yo me hago todo el tiempo. Estoy firmemente a favor del sentido común, la honestidad común y la decencia común. Esto me hace probablemente inelegible para un cargo público. Pero sigo firme en mi empeño por la verdad. Es la lucha, o mejor dicho, la cruzada que llevo años fomentando para el logro de una nueva dimensión de hacer política. 

La reputación, la confianza y la credibilidad son activos que ninguna organización puede permitirse perder y la forma más segura de perderlos es mentir. Construir confianza es como construir una torre, piedra por piedra. Pero no importa cuán alta o fuerte parezca la torre, si quitas una piedra del fondo, la torre colapsará. Eso es lo que hace la mentira: elimina la piedra angular de la confianza.

La verdad sobrevive en el ser, e incluso las verdades necesarias requieren una explicación de por qué son verdaderas. De hecho, requieren más. Requieren explicación de por qué son necesariamente ciertas. Requieren creadores y hacedores de verdad. Toma tiempo y esfuerzo. Pensamiento profundo y cambios de actitud. Es posible y es real. Y eso no es mentira.

Vivimos un momento de irritación política y endureciendo de las diferencias partidarias. Pero si hay algo en lo que prácticamente todos están de acuerdo, es que las noticias y la información que recibimos están sesgadas. Gran parte de la indignación que inunda las redes sociales, que ocasionalmente se filtra en las columnas de opinión y difunde entrevistas, no es simplemente una reacción a los eventos en sí, sino a la forma en que se informan y enmarcan. No se debe negar la amenaza de desinformación y propaganda.

En política, a veces los hechos si importan. Nos gustaría creer que la mayoría de lo que sabemos es exacto y que si se nos presentan hechos para demostrar que estamos equivocados, aceptaríamos modestamente la verdad y cambiaríamos nuestros puntos de vista en consecuencia.

Tú mereces la verdad. Transformemos la historia que dieron forma a nuestra distorsionada sociedad actual y construyamos una Nación que cambie el rumbo de nuestro devenir.

Los liberales tomamos la palabra. Llegó la hora y más nada. Los liberales si sabemos gobernar. Tenemos con que y vamos con todo. Los ciudadanos lo merecemos. Otra Venezuela es posible.

Estoy ganado en el empeño. Dedicare todo mi esfuerzo y energía a la convocatoria del Conversatorio de los Liberales a efectuarse en la ciudad de Caracas. Ya les anunciaremos el sitio de la reunión y la fecha definitiva. La del 29 de abril ha quedado pospuesta para próxima ocasión. A la fecha presumimos que la cuarentena será alargada. Un providencial “Time Out” para el status. 

Sigamos pendientes a una nueva convocatoria. Hemos apreciado una muy buena aceptación a la propuesta y gran entusiasmo para su realización.

Y recuerda… Ciudadano en Acción. ¡Juntos es Mejor!

Raul Amiel
raulamiel@gmail.com 
@raulamiel 

OFELIA AVELLA:HACIA UN HUMANISMO CRISTIANO

No es posible agotar un tema tan importante en un solo artículo, pero intentaré esbozar unas primeras ideas en las que profundizaré más adelante. Se trata además de una inquietud con la que crecí y que sin pretenderlo mucho, me ha ido implicando con los problemas del país, pues no es posible vivir aquí sin advertir lo poco cubiertas que están tantas necesidades básicas en muchos venezolanos.

Para hacer un apretado resumen e ir al núcleo de lo que deseo transmitir, me centraré en las ideas tratadas en el capítulo “¡No tengáis miedo!” de la biografía escrita por Weigel sobre Juan Pablo II y, más concretamente, en el apartado que aborda la visita del Papa a Puebla (en México) en 1979  y el significado de la liberación cristiana.

El tema a tratar en su participación en la asamblea general de la Celam (Consejo Episcopal Latinoamericano) era “la cuestión de qué clase de Iglesia iba a ser en América Latina el catolicismo posterior al Vaticano II”, pues “la solución a la pregunta determinaría el futuro de una mitad del catolicismo mundial”.

El Vaticano II preveía un diálogo del humanismo cristiano con la modernidad, de modo que las estructuras sociales se abrieran a un gradual cambio que redundara en todo tipo de beneficios para los pueblos. En nuestros países, las inquietudes giraban en torno a las injusticias sufridas por los más pobres y la urgencia de satisfacer sus demandas. Así, “después del Vaticano II, la pregunta no era si la Iglesia se comprometía con los profundos problemas y las injusticias con que se enfrentaban los pobres de América Latina, sino cómo lo haría”. Algunos se inclinaban por una “estrategia revolucionaria, inspirada en las categorías marxistas del análisis social y económico”. Otros insistían en lo que yo veo como fundamental: más que las llamadas “estructuras de pecado”, el núcleo de toda transformación es el corazón humano, pues lo que nos daña proviene de esa intimidad en la que cada uno se decide o no, a amar. Lo que brota hacia afuera es solo una consecuencia de lo que hay dentro.

La Iglesia no puede “tomar postura” por unos “en contra” de otros. Ese no es el mensaje de Jesús, quien vino a dar su vida por todos. Es cierto que “en América Latina, la Iglesia tenía un déficit histórico en dar poder a los pobres. El hecho de haber estado aliada demasiado tiempo con la oligarquía y los privilegios la había llevado a perder su incisividad profética en el trato con el poder terrenal.” Se precisaba, sí, de una renovación, como lo han requerido también tantos otros momentos de la historia. Había que “devolver la Biblia al pueblo” y “vincular la liturgia de la Iglesia y la celebración de los sacramentos a la vida diaria de la gente”: algo en lo que insistían las teologías de la liberación.

Ahora bien, Juan Pablo II dejó claro que Jesús no podía ser reducido a un revolucionario, a un Libertador, que incitara a la violencia. El Hijo de Dios había venido a salvar a todo el género humano y solo en virtud de la conversión de cada uno podía generarse un impacto sobre la dinámica política, social y económica de los pueblos. La violencia, la rabia interior, toda pasión irracional –no dominada- que derive en un enfrentamiento con el prójimo, no es cristiano. Por eso, cuando se interpretan los documentos de la Iglesia desde la óptica del marxismo, la liberación se reduce a sacar al otro de una situación de opresión criticable, injusta, sí, pero no la fundamental, pues esta última remite a su situación interior. Para que el amor invada el corazón, todo hombre debe disponerse -si quiere- a la purificación de todo lo que le es contrario. Algo difícil, pero lo realmente reclamado por Jesús.

Cuando Él curaba a los enfermos, también les perdonaba sus pecados. Se aseguraba, además, de decirlo, pues el milagro material era signo de lo que podía hacer en las almas: “¿Qué es más fácil decir: «Tus pecados te son perdonados», o «Levántate y camina?». Para que ustedes sepan que el Hijo del hombre tiene sobre la tierra el poder de perdonar los pecados -dijo al paralítico- yo te lo mando, levántate, toma tu camilla y vuelve a tu casa” (Lc 5, 23-24).

Así, pues, en Puebla, Juan Pablo II insistió en que la verdadera liberación provenía del humanismo cristiano, no politizado y secularizado, del Vaticano II. El contenido salvífico del Evangelio no debía ser interpretado desde las categorías de opresores y oprimidos en enfrentamiento continuo. Acostumbrado, además, a lidiar “con la cuestión moral de la violencia revolucionaria como respuesta a la injusticia social” (experimentada en Polonia), el Papa sabía bien de qué hablaba. Muchos lo tildaron, sin embargo, de “conservador” y “ortodoxo”. Poco después, cuando habló en Culiacán, manifestó esa “sed de justicia” de la que hablan las bienaventuranzas. De un modo apasionado, como sugiere Weigel, “cargó contra las injusticias que habían alterado las vidas de los pobres de América Latina y acusó a los responsables de que siguiera oprimiéndose a los que no tenían poder”.

Muchos interpretaron que ambos discursos eran contrarios, pero lo cierto es que hablar de la conversión del corazón no equivale a ser “conservador teológico”, así como exigir justicia no implica ser “malo”, “liberal social y político”. Lo que el papa había dicho en Puebla “estaba implícito” en lo que dijo en Culiacán, donde habló con fuerza sobre las injusticias que sufren los más pobres. La santa sed de justicia no está  penetrada de rabia, sino movida, al contrario, por un profundo deseo de que el reino de Dios, con su poder transformador de los corazones, baje a la tierra, pues el verdadero amor mueve a actuar al alma en la que habita.

La palabra de Dios, impregnada de amor, nos salva a todos en nuestras personales circunstancias. Todo es bastante más complejo: la riqueza y la pobreza no son exclusivamente materiales. Las hay también espirituales, lo que no excluye la necesidad de solucionar -de manera urgente- los problemas de los más pobres.

El punto es que la Iglesia y, por tanto, el humanismo cristiano “«no necesita recurrir a sistemas ideológicos  para amar, defender y colaborar en la defensa del hombre». Le basta con mirar a Cristo”. El no odió a nadie y ese es el amor que pide a quien quiera seguirle.

Digo esto porque al marxismo subyace un “error antropológico” grave que penetra luego la política y la economía. Bajo esta óptica el hombre es un ser anónimo que se reduce a una pieza del engranaje de una dinámica en la que se le oprime. Un verdadero humanismo reconoce en el hombre a una persona con una particular vocación: con talentos que deben ayudársele a descubrir y desarrollar para que, lográndolo, se inserte en la dinámica de la sociedad siendo actor de su vida y no esclavo de los demás o una “víctima de fuerzas ciegas”.

Con la pandemia, nuestro mundo está evidenciando que los hombres nos necesitamos unos a otros. Muchos han experimentado la alegría de servir a los más vulnerables ante la llamada a responder hasta el “extremo” en la donación de sí mismos. Otros han experimentado la necesidad de ser amados y ayudados. El valor de la vida ha adquirido otro rostro al recordarnos nuestra finitud.

Nuestros problemas, como país, ameritan de una visión del hombre que redefina nuestra ubicación en el mundo y que trascienda, al hacerlo, esas categorías de explotadores y oprimidos que tanto daño nos ha hecho. Más allá del fracaso económico innegable, una de las grandes lecciones palpables es que el desorden que se ha desbordado nace en el corazón del hombre, independientemente de su clase social. Pienso que urge ahondar en una antropología que responda a las más íntimas exigencias del ser humano: una que disponga a la comunión con los demás y en concreto, con los más vulnerables. De lo contrario, todos los esfuerzos por salir de este colectivismo sin alma podrían revertirse, pues los problemas que teníamos se han agravado. Y mientras haya pobreza, el marxismo y el recurso a la violencia son siempre una amenaza.

La Iglesia, con su mensaje de amor, puede ayudarnos mucho en este proceso de clarificación de lo que sea el verdadero humanismo cristiano. Pienso que nuestras circunstancias nos piden ver que todas las vidas están entrelazadas y son muchas las personas que precisan de ayuda (bien sea material o espiritual) para surgir.

Ofelia Avella
ofeliavella@gmail.com
@ofeliavella
@ElNacionalWeb

ROMÁN IBARRA: EL PLAN TRUMP

El Gobierno de los Estados Unidos ha presentado un plan para la transición en Venezuela, que en síntesis, se parece mucho al que ya había presentado Guaidó en medio de las negociaciones realizadas en Noruega y Barbados, y que el oficialismo rechazó en su momento. 

Ello demuestra la sintonía que existe entre la oposición liderada por Guaidó, y los aliados internacionales, en cuanto a la posibilidad de buscar salidas políticas, pacíficas y electorales. 

En los encuentros previos, el oficialismo utilizó esos eventos para ganar tiempo y evitar el objetivo para el cual se creó la negociación, es decir, para no llegar a nada. 

Hoy, las cosas han cambiado sustancialmente en términos del empeoramiento de las condiciones de vida de los venezolanos, y de las posibilidades de maniobra del régimen de Maduro, habida cuenta de que las sanciones internacionales han producido mermas significativas en sus ingresos, pero sobre todo, un deterioro cada vez mayor en la calidad de vida de la gente común. 

Evidentemente, las sanciones son la consecuencia y no la causa de la crisis profunda por la que atravesamos los venezolanos; esta crisis fue creada por la incompetencia, y la corrupción de los peores gobiernos que haya tenido la República en toda su historia, y me refiero obviamente a los 21 años de ejercicio ininterrumpido en el poder de Chávez y Maduro. 

Hasta el momento, el oficialismo luce un tanto dividido entre quienes lo rechazan de plano, y otros como Jaua, quien propone algo similar, pero con el matiz de que lo lidere, precisamente Maduro, a todas luces el menos conveniente, pero ineludible en cualquier negociación porque es quien ejerce el poder real. Igual diferencia de criterios existe en sectores de la oposición. 

Se trata de otra oportunidad para buscar soluciones pacíficas en medio de un ambiente polarizado, característica ésta que no auspicia entendimientos en breve. No obstante, no podemos rendirnos ante la adversidad, seguir buscando salidas, y evitar más deterioro. 

En medio de este difícil panorama aumenta la presión internacional, pues por una parte la Fiscalía General de Estados Unidos luego de larga investigación, incluye en la lista de narcotraficantes y terroristas a 13 funcionarios del oficialismo venezolano, encabezados nada menos que por Maduro, Diosdado, y el ¨presidente¨ del tsj, y días después, el ejecutivo norteamericano ordena la operación militar antidrogas más grande realizada hasta el presente, y que abarca el Caribe y parte del Pacífico para contrarrestar la acción del narcotráfico internacional. 

En nuestra opinión, más allá de las consideraciones catastrofistas que algunos le imprimen, según sus intereses, es hora de encontrar una salida política al drama humanitario venezolano, el peor del hemisferio sin duda, y ahora con el añadido de la pandemia mundial del Coronavirus, en medio de la destrucción casi total de nuestro sistema de salud con la imposición del socialismo del siglo XXI. 

Esta pandemia evidentemente cambia todo, especialmente por los lapsos legales que habría que cumplir para la designación de un nuevo CNE, la depuración del Registro Electoral, y decidir luego de que se controle finalmente al COVID-19, si habrá elecciones conjuntas para la presidencia y el parlamento, con la participación de los organismos internacionales que le den credibilidad al proceso, lo cual incluye, que en la transición no participen directamente ni Maduro, ni Guaidó. 

Lo que sí se puede acordar ya, como muestra de buena voluntad de las partes es el reconocimiento del oficialismo de la AN liderada por Guaidó, para juntos gestionar los préstamos respectivos del FMI, y la CAF para enfrentar la crisis de la pandemia, así como la restauración de los sistemas hidrológico y eléctrico a nivel nacional, y la liberación plena de todos los presos políticos. 

Hagámoslo! 

Román Ibarra:  
romanibarra@gmail.com
@romanibarra

ANTONIO JOSÉ MONAGAS: LA PATÉTICA SOCIEDAD DE LOS “CARITAPADAS”

El mundo, actualmente, presencia asombrado, perturbado y además temeroso, los embates inducidos por el furor de un microorganismo que por su naturaleza, ha buscado subsistir arrebatándole intempestivamente la vida al hombre. Sin violencia alguna, golpes de Estado o episodios de fuerza aprovechándose de una gesta revolucionaria o militar, este minúsculo organismo propio de una biología mutada o simplemente originado en un proceso de extraña genética, se ha propagado por  casi todo el planeta. Así ha hundido al planeta en una patética oscuridad.  

Su sigilosa forma de diezmar importantes segmentos de población, no ha requerido de un comando central apoyado por furibundos sicarios, encrespados soldados y enardecidos mercenarios. Ni tampoco de una estrategia ofensiva planificada con la antelación suficiente para lograr su cometido. Sin embargo, su ofensiva le ha resultado para haber descompuesto los mecanismos a partir de los cuales ha venido articulándose la economía mundial a la exigencias y necesidades de la sociedad. Sobre todo, en su afán de imbuirse en procesos políticos por lo cual le ha sido posible controlar los cambios que perfilan la dinámica del mundo en términos de las manifestaciones de mayor pujanza y capacidad de intervención en todas las esferas funcionales posibles. 

Las iracundas incursiones de tan minúsculo ser vivo, caracterizadas por una voracidad inimaginable, ausentes de alguna subversión organizada, provocaron el caos sanitario, y al mismo tiempo la corrida financiera jamás imaginada por estudiosos de la macroeconomía. Pareciera que su ímpetu podría investirlo de la disposición para azuzar al mundo a plantearse un nuevo orden social, una teoría política de nueva ascendencia y un reacomodo de la fuerzas que mueven la economía mundial. 

En consecuencia, el tamaño monumento de poder detentado por tan reducido virus, mentado como SARS COVID-19 por los virólogos y estudiosos de patologías de crítica base, por su condición de pandemia, entraña una continua amenaza de movilización de todos los factores que le imprimen forma y sentido al mundo. Tanto, que hay quienes aseguran que su incidencia devino en un desarreglo casi total y a nivel mundial. 

No sólo ha sido la dinámica política y la funcionalidad de la economía, los estamentos que han comenzado a transformarse desde adentro para entonces trazar nuevos conceptos y prácticas ante desconocidos derroteros. La sociedad no podría escapar de los avatares que vayan articulándose a las reformulaciones que en lo sucesivo se impondrán de manera inexorable. De hecho se ha dicho que una crisis económica envolvente “(…) está en ciernes”. 

Si bien los destrozos causado en la economía, y desde luego en la relaciones geopolíticas y diplomáticas son indiscutibles, los estragos que afectarían la sociedad como conjunto de vinculaciones que exhortan las capacidades del ser humano a partir de las cuales hace posible su desarrollo en todos los ámbitos de la vida, serán catastróficos. Especialmente si se tiene como premisa, que la vida se fragua en el encuentro natural entre personas al momento de expresar sus afectos o demostrar sus diferencias. Y desde esta perspectiva, se entiende que el apego interpersonal es predominante pues expresa la necesidad de compartir espacios y anudar sentimientos. Y es precisamente, lo que no calza con los rasgos que comporta el llamado CoronaVirus. Más, cuando su contagio se alcanza en el encuentro cercano entre personas cuando actúan en cercanía. Y la única forma de evitarlo, es el distanciamiento social por cuanto restringe el roce social. 

Pero al margen de la importancia que tiene el roce social, al actuar a favor de la felicidad y bienestar humano, habida cuenta de que es sabido que un abrazo beneficia al organismo al activar hormonas que contribuyen a generar salud mental, emocional y física, se tiene el problema que representa la situación inducida por la pandemia del coronado virus. Tan necesaria y natural manifestación de afecto, se convirtió ahora en una espantosa condena.  

La desgracia suscitada por su calamitosa incidencia, ha obligado a renunciar a tan hermoso e imperioso gesto de amistad o querencia. Igualmente, a dar la mano como signo de saludo. Y es porque resulta difícil inhibirse de acusar tan ancestral costumbre. Incluso, propuesta entre las recomendaciones de cortesía y urbanidad esbozadas por el profesor Manuel Antonio Carreño. Las mismas expuestas con el fin de establecer y motivar a que la sociedad adquiriera un comportamiento social que bien se correspondiera con una cordialidad que implica coexistir con otros a la orden de un ancho concepto de ciudadanía. 

Son variadas las contrariedades que se tienen a sabiendas que la forma más expedita de prevenir el contagio, es evitando el acercamiento que se consigue en el roce social normal de contacto entre personas. Desde luego, esta es razón de peso para solicitar el uso de tapabocas o mascarillas cuando se está cercano a alguien. Pero aún así habrá que aceptarlo pues ahora se vive en medio de una realidad perdida y abrumada por el miedo y la confusión. Además, oscura por causa de las tinieblas bajo las cuales el poder del CoronaVirus luce horrendamente radical. Y es lo que ha valido la determinación de autoridades sanitarias para ordenar el empleo de las caretas o máscaras. Todo así, cual carnaval en tiempos de la “Divina  Comedia”, obra del florentino Dante. 

El distanciamiento social es ahora el castigo que, según el poeta Dante Alighieri, deben pagar todos los pecadores del infierno. Así que cuanto mayor ha sido el pecado, menor es el espacio físico para compartir con el otro. De ahí que el alejamiento o distancia social que en adelante debe marcarse, se convirtió en la peor psicosis que ha afectado el hombre en términos de su convivencia. Dicho escenario, proyecta la imagen de pretéritas realidades en que la sarna (de revelación bíblica) o escabiosis cundió buena parte de la geografía mundial. Asimismo, fue la “gran peste” que se irrigó con sorprendente fuerza a mitad del siglo XIV.  

Aunque las actuales realidades justifican estas limitaciones en el proximidad como un “mal necesario”, es posible que la depresión juegue en ello el papel de perturbador en la mente de quien pueda padecerla. No obstante, la esperanza de superar la crisis producida por tan terrible pandemia, no desaparecería. Más, si se entiende que por encima de cualquier contingencia que pueda vulnerar emociones y sentimientos, el ser humano jamás dejará de ostentar la complejidad que distingue su esencia y determina su sensibilidad garantizándole así la satisfacción de reconocerse desde su existencia plena.  

Y no hay duda que con cada pálpito de vida, nadie aceptará que su existencia se vea restringida por el impedimento de vivir desde la condición natural que hace al hombre una especie social o comunitaria. O que a juicio de Arsióteles, denominó “hombre político”. Y es, precisamente, lo que choca con esa obligación de acatar  el distanciamiento social impuesta por el temor a ser contagiado del terrible virus coronado.  

Por tan siniestra razón pareciera obvio que, mientras se viva sometido por el reinado de tan maléfico virus, deberá aprenderse a andar como el propio “enmascarado”. Aunque finalmente esto haga de la persona, un simple anónimo. Que viva en una sociedad en la que nadie conoce a nadie. Y en consecuencia, asumiendo la situación de vivir castigado por rechazos y rebotes de afecto. Tan cierto, como porque en adelante deberá aceptarse que, por un tiempo incógnito, habrá de vivirse a desdén de lo que la psicología define como “la felicidad humana”. Donde poco o nada se justificaría el adagio de Juan M. Donoso Cortes, filósofo y político español, cuando refirió que “hay que unirse no para estar juntos, sino para hacer algo juntos”. O acaso habrá que supeditarse a los mandatos que habrá de imponerse en la patética sociedad de los “caritapadas”.  

Antonio José Monagas
antoniomonagas@gmail.com
@ajmonagasAntonio José Monagas  

ACTUALIZACIÓN, EL REPUBLICANO LIBERAL II, DOMINGO 05/04/2020

MIBELIS ACEVEDO DONÍS: EL PEOR MOMENTO

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 4 minutos
Seguimos inmersos en los tiempos espesos de la cuarentena, expuestos al alud de lo real-irreal. Navegar en la historia ajena, transitar en redes -confinados en mundo sin volumen, asesta Martín Caparrós- a menudo anuncia un transitar entre lápidas. Cunden noticias rayanas en lo esperpéntico, personas desplomándose en las calles y cuerpos que esperan ser recogidos; gente que muere sola, sin aire, lejos de los suyos. Hijos, padres, abuelos o esposos que se despiden sin verse, sin estar preparados para esa mudanza fulminante, estrafalaria, aséptica. Naturalmente, todo nervio y recurso... más »

JUAN GUERRERO: HECHO EN CHINA

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 13 minutos
Digámoslo de manera sarcástica: en China dejaron libre un murciélago que vivía encerrado en un laboratorio, y un chinito lo cazó y se lo comió. Sobre esto puede el lector, si así lo desea, indagar en una noticia (ver: https://youtu.be/FdZr59QC-E8 ) aparecida en la televisión italiana, en 2015, sobre experimentos adelantados por los chinos. Tan semejante es esa realidad a esta que ahora experimentamos, que sorprende y estremece la razón y el alma. Y es que más allá de las catastróficas consecuencias que desató para la humanidad este desafortunado ‘desliz chino’ con tantas muertes d... más »

VÍCTOR ANTONIO BOLÍVAR CASTILLO: ¿CON QUIÉN NOS VAMOS A ENTENDER?

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 30 minutos
En memoria a los jóvenes caídos en su lucha contra la dictadura El tema es muy grueso como para esquivarlo, el planteamiento de un gobierno de emergencia nacional en los términos expuestos por el presidente Guaidó, contenidos en el llamado Marco de Transición Democrática para Venezuela propuesto por Estados Unidos a través de su vocero Elliott Abrams plasmado en un artículo de The Wall Street Journal, tiene muchas aristas que pudieran complicar su cabal comprensión y desde luego su eventual implementación. La motivación, como base fundamental de la propuesta, es muy clara: “Ayudar ... más »

VICENTE BRITO: LAS DECISIONES ESPERADAS NO SE TOMAN… PERO SI SE RESTRINGEN DERECHOS CIUDADANOS

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 42 minutos
Las decisiones esperadas y algunas anunciadas no se toman, lo cual contribuye a profundizar la compleja situación que afecta a las familias Venezolanas; como el crecimiento de la inflación, reducción de los ingresos familiares, menor consumo, perdidas de empleos, etc. Lo observado es que en la actual coyuntura con la presencia del coronavirus en el país, se toman decisiones antagónicas a los derechos ciudadanos como el decreto 6522 publicado en la gaceta oficial con fecha del 23 de marzo del 2020, donde se congela hasta el primero de septiembre del presente año los pagos de alquile... más »

LEANDRO RODRIGUEZ L.:GOBIERNO DE EMERGENCIA NACIONAL ¡UNA QUIMERA!

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 48 minutos
Sin titubeos, el régimen de Nicolás Maduro dirá ¡No! a la quimera del “Gobierno de Emergencia Nacional” por la única razón de ser una iniciativa de Guaidó, sería oxigenarlo. El castrismo venezolano sencillamente responderá con más y más China – Cuba como lo ha venido haciendo en la coyuntura del coronavirus, de hecho, ha afirmado reiteradamente cuenta con todo lo necesario, además, controla férreamente todo el flujo informativo nacional. No sabemos cómo calificar esta jugada de Guaidó, sí el objetivo es mal poner al régimen lo ha hecho muy bien, pues seguramente los venezolanos ... más »

LEONARDO MORALES P.: UN MUNDO SACUDIDO

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 56 minutos
Dentro de las angustias y vicisitudes que suponen vivir en circunstancias que amenazan la existencia y que desnudan las debilidades mundiales para atender una emergencia sanitaria como la de ahora, destacan otras preocupaciones que rondan en las oficinas y demás despachos desde donde se ejerce el poder estatal. La pandemia llegará a su fin dejando en algunos la amarga experiencia de unos cuantos días encerrados y, en otros casos, el dolor por la pérdida de seres queridos, pero en ese devenir, antes de que la vacuna sea descubierta, bien por EE.UU., Japón, Alemania, China, Rusia o c... más »


sábado, 4 de abril de 2020

MIBELIS ACEVEDO DONÍS: EL PEOR MOMENTO

Seguimos inmersos en los tiempos espesos de la cuarentena, expuestos al alud de lo real-irreal. Navegar en la historia ajena, transitar en redes -confinados en mundo sin volumen, asesta Martín Caparrós- a menudo anuncia un transitar entre lápidas. Cunden noticias rayanas en lo esperpéntico, personas desplomándose en las calles y cuerpos que esperan ser recogidos; gente que muere sola, sin aire, lejos de los suyos. Hijos, padres, abuelos o esposos que se despiden sin verse, sin estar preparados para esa mudanza fulminante, estrafalaria, aséptica. 

Naturalmente, todo nervio y recurso se enfoca en lo que promete hacer de 2020 el epítome del annus horribilis. No hay tiempo para desvíos, la lucha por sobrevivir aplaza otras agendas, por importantes que sean. En Venezuela, sin embargo, la historia parece desacompasada. Como ajenos aún al efecto borderline de lo que ocurre a escasos kilómetros de nuestras fronteras, vivimos una emergencia sui generis.

Y no es que nuestro país sea inmune a la catástrofe global. El virus ya muestra sus dientes filudos a una población despellejada, anémica, carente de todo; nos vuelve amenaza grosera, bomba de tiempo para los vecinos. No obstante, el conflicto político no da tregua. Bandos enfrentados ex-ante –y sus principales aliados- no dejan de recordar que la puja sigue viva, retando con su apretado nudo la posibilidad de que un desbordamiento de la peste nos agarre mirando hacia otro lado, inermes y furiosos.

Sin duda, la situación de base obliga a no desconectarnos del descalabro que se arrastra y que la nueva urgencia redimensiona. Allí sigue un gobierno autoritario que adueñado del poder fáctico, no parece proclive a habilitar espacios plurales y efectivos para la articulación de vida o muerte que muchos demandan. Pero en coto opuesto campea también la inoportuna intransigencia, ahora a lomos del “cisne negro” de la pandemia para empujar, sí-o-sí, una transición rápida hacia la democracia.

Sanciones por concesiones, anuncia por primera vez la dupla Pompeo-Abrams: carnada dirigida, según se infiere, sólo a un sector influyente del chavismo (FANB incluida) pero menos “expuesto”; elegible por tanto para efectos de dispensas. Sobra decir que esa remozada apuesta al quiebre –vista, quizás, como “audaz” respuesta a la percepción de ventaja, como frío aprovechamiento del imprevisto que debilita al enemigo en plena guerra- luce altamente explosiva cuando se suma a la variable de la riada humanitaria. Si anticipamos, además, el cierre de filas del régimen frente a la amenaza externa y la promesa segura de radicalización, la estrategia de acorralamiento podría incluso resultar contraindicada.

Tras exordio de garrote y “amenazas creíbles” de dudosa eficacia, de acopio de motivos que sugerían el casus belli, esgrimir la tardía zanahoria para reavivar una negociación (que al excluir de entrada a cabezas del bloque dominante, toma el cariz de ultimátum) no es lo único llamativo. El problema es el “cómo”, suponer que la transición puede ser impuesta a troche y moche, cortada y pegada desde afuera y en el peor momento imaginable. El cambio político no deja de ser parte de nuestras más caras aspiraciones, pero cabe preguntarse si el costo de oportunidad no luce demasiado alto en este instante, si se cuenta con plan B en caso de que la presión falle y las vidas de venezolanos no operen (¡cuánto asusta verbalizarlo!) como tácita ficha de cambio. También si a lo interno la opción de salida resulta suficiente para el adversario, si la potencial unidad de la oposición supera la potencial división del régimen, o si se contempla el hecho de que procesos sustentables de democratización están asociados a esfuerzos prolongados y coherentes, no a ocurrencias puntuales y aisladas.

Lowenthal y Bitar no desestiman el impacto de traumas políticos, sociales o económicos en la decisión de los autócratas de renunciar al poder, pero observan que esto desembocó en transiciones democráticas “sólo cuando ciertos segmentos del gobierno autoritario toleraron o apoyaron las demandas democráticas de la oposición”. Eso reafirmaría la necesidad de una labor de convencimiento que afecte al círculo del poder, distinta a la monda amenaza que podría fungir de bumerang a mediano-largo plazo… ¿se está considerando acá ese escenario complejo, o se abraza más bien el fast-track, un “como vaya viniendo” adoquinado por EEUU? En cualquiera de los casos, ¿cómo maniobrar al margen del pulso propio que impone la pandemia?

El timing, crucial para fijar hoja de ruta, añade una fricción ineludible al plan. El alcance incierto del virus bloquea la visión, igual que aquella niebla que en Austerlitz, como narra Tolstoi, impidió a rusos y austriacos aplastar a un Napoleón al que suponían derrotado de antemano. Sí: la amenaza del “muro de sombras” subraya otras certezas, eso que Feliciano Reyna resume sin efugios: ante el Covid-19, proteger la vida y la dignidad de las personas debe ser el centro de todas las decisiones. He allí la batalla que no espera.

Mibelis Acevedo D.
mibelis@hotmail.com
@Mibelis

JUAN GUERRERO: HECHO EN CHINA

Digámoslo de manera sarcástica: en China dejaron libre un murciélago que vivía encerrado en un laboratorio, y un chinito lo cazó y se lo comió. Sobre esto puede el lector, si así lo desea, indagar en una noticia (ver: https://youtu.be/FdZr59QC-E8 ) aparecida en la televisión italiana, en 2015, sobre experimentos adelantados por los chinos. 

Tan semejante es esa realidad a esta que ahora experimentamos, que sorprende y estremece la razón y el alma. Y es que más allá de las catastróficas consecuencias que desató para la humanidad este desafortunado ‘desliz chino’ con tantas muertes de inocentes, -que para muchos estrategas chinos, …y no tan chinos, son apenas daños colaterales- lo cierto es que ahora resulta una verdadera incertidumbre saber cómo saldremos de este macabro ensayo de la ingeniería genética asiática 

Pensando en un reordenamiento global del poder mundial, es claro que el Estado comunista chino está buscando acentuar su presencia en Occidente y para ello, esta circunstancia de una pandemia mundial, le permite posicionarse aún más, tanto por poseer el arma letal más mortífera, su propia población, organizada y en aumento (poco más de 1.395.380.000 habitantes), como por su creciente industria de biotecnología, aeroespacial, robótica y cibernética. 

China emerge de este desastre en mejores condiciones económico-financieras que los EE.UU., la Unión Europea y Rusia. Su población, que para los jerarcas del partido comunista se traduce sólo a números y porcentajes, es un recurso natural renovable. Organizados como sociedad inducida al trabajo colectivizado, y por lo tanto mano de obra de servidumbre a bajo costo, sus valores son impuestos por el Estado, con la planificación política que los convierte en mercancía utilitaria. 

Por consiguiente, para el Estado comunista chino y su sociedad, democracia, libertad, individualidad, no son valores ni principios indispensables para su existencia como Estado y nación. El trabajo incesante y la retribución que el Estado, a través de miles de fábricas, concede al obrero, muchas veces apenas con techo y comida, es suficiente para satisfacer a los millones de hombres y mujeres que anhelan una oportunidad para sobrevivir. 

Esa espantosa realidad de una sociedad de servidumbre hizo que miles de industrias y trasnacionales de Occidente se instalarán en suelo chino, para abaratar costos y hacer más rentable sus negocios. Por eso el repentino virus chino los sorprendió y de la noche a la mañana, en las bolsas de valores del mundo, las acciones bajaran y en un abrir y cerrar de ojos, fuera el gobierno chino la dueña y señora de esas acciones. 

Pero no creo que sea China quien fije después que pase la cuarentena, el rumbo de la humanidad ni menos, de la economía mundial. Pero sí hemos de ver a una China mucho más involucrada y afianzada en todos los escenarios donde se tomen decisiones fundamentales para el devenir de la humanidad.

China, aún con la duda sembrada sobre el origen de este virus y su propagación como pandemia, aparece ahora como un verdadero y real competidor del liderazgo global frente a los EE.UU., la Unión Europea y Rusia, centros tradicionales del poder mundial. 

La tecnología de punta, de origen que siempre exhibió el país del norte, junto con la tradición de los valores, principios y religión que usaron durante siglos los países europeos, están siendo desafiados por la cultura global de la China continental. No olvidemos que esa nación conforma en sí misma un continente, un mundo. Tanto por su población como por la férrea organización impuesta por un Estado totalitario y centralizado, a más de ser, por tradición, una cultura imperial.

El resto de las sociedades y países que conforman el llamado mundo occidental, con sus seculares valores y tradiciones, tanto de Europa, América, Oceanía, tendrán que adecuarse a las nuevas estructuras del poder global que tendrá a China como paradigma de nuevas relaciones de poder. Y donde la libertad, igualdad, democracia, solidaridad, entre otros valores, estarán siendo revisados y adecuados a la llamada sociedad de la servidumbre.

Juan Guerrero
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@camilodeasis   

VÍCTOR ANTONIO BOLÍVAR CASTILLO: ¿CON QUIÉN NOS VAMOS A ENTENDER?

En memoria a los jóvenes caídos en su lucha contra la dictadura

El tema es muy grueso como para esquivarlo, el planteamiento de un gobierno de emergencia nacional en los términos expuestos por el presidente Guaidó, contenidos en el llamado Marco de Transición Democrática para Venezuela propuesto por Estados Unidos a través de su vocero Elliott Abrams plasmado en un artículo de The Wall Street Journal, tiene muchas aristas que pudieran complicar su cabal comprensión y desde luego su eventual implementación.

La motivación, como base fundamental de la propuesta, es muy clara: “Ayudar a los venezolanos a escapar de la crisis nacional que la caída de los precios del petróleo y el coronavirus han profundizado”, por lo que se propone como “un camino para que Venezuela salga de años de represión y conflicto político”. Un leitmotiv impecable.

Para procurar esos objetivos, se plantea esencialmente: a) “que tanto Maduro, el ex presidente que se ha aferrado al poder, como Juan Guaidó, el presidente interino, se hagan a un lado para que los miembros electos de la Asamblea Nacional de ambos lados puedan crear un Consejo de Estado que sirva como gobierno de transición, que celebre elecciones presidenciales libres y justas”.- b) “Un nuevo Consejo Nacional Electoral, equilibrado e independiente, es también crítico, y una Corte Suprema independiente debe reemplazar a la actual”.- c) “unos medios de comunicación libres e independientes con el fin de la censura generalizada del régimen”. d) “que cada partido, incluido el del régimen, el PSUV, pueda competir en igualdad de condiciones en elecciones libres y justas”.- f) “Los militares desempeñarán un papel esencial en el cambio pacífico y en la configuración del futuro de Venezuela”.

La viabilidad de su implementación es la parte más neurálgica del planteamiento. La sola posibilidad de que haya el más mínimo atisbo de su consideración por parte del régimen parece impensable, ni siquiera con el inexplicable gancho de la paridad que por cierto no aparece mencionado en ninguna parte del marco de transición. Para ellos, ceder a esas condiciones, es una inaceptable capitulación en la que entregarían en bandeja de plata la cabeza de Maduro y sus secuaces. No lo van a hacer.

No hay hueso sano en el chavo-madurismo.  Es muy difícil que haya algún funcionario o ex funcionario que por acción u omisión no haya formado parte de alguna de las mafias que fueron y son verdaderos subsistemas de corrupción, represión, narcotráfico y terrorismo de ese macrosistema que es el régimen como organización criminal y que son los tumores cancerosos que están causando su metástasis.

De nuestro lado, el “solo no podemos” no debe llevarnos al extremo de plantear un gobierno paritario, que no proporcional, con quienes actuaron o se hicieron de la vista gorda de terribles delitos de tráfico de armas, violación de los derechos humanos, corrupción, extracción ilegal y tráfico de oro, contrabando de gasolina, robo al tesoro nacional, coimas, extorsión y secuestro, delitos electorales, usurpación, etc., que aunados con la incapacidad, chapucería y mediocridad ha generado la destrucción del país y sus instituciones.

Basta revisar la lista de diputados del régimen para darse una idea la dificultad de llevar adelante la propuesta en la AN. Son diputados electos, entre otros, integrantes de la bancada oficialista: Tania Diaz, Freddy Bernal, Darío Vivas, Fernando Soto Rojas, Jesús Montilla, Pedro Carreño, Julio Chávez, Ramón Lobo, Marleny Contreras de Cabello, Diosdado Cabello y  Blanca Eekhout. Hasta pudiera regresar para participar el diputado Adel el Zabayar, hoy en Siria combatiendo a favor de Bashar al Assad. ¿Permitirá el régimen la mutilación profiláctica de su bancada para integrar un gobierno de emergencia nacional y decidir la conformación de un Consejo de Estado?

Por otro lado, nos preguntamos si por no estar señalados como perpetradores de los delitos de narcotráfico y terrorismo, pudieran integrar ese Consejo de Estado Jorge Rodríguez, Delcy Rodríguez y Jorge Arreaza, entre otros. ¿Querrán ellos, queremos nosotros? ¿Estarán los militares en ese Consejo de Estado y quiénes serían?

La última interrogante, simple pero necesaria, es ¿con quién nos vamos a entender?

Víctor Antonio Bolívar Castillo 
vabolivar@gmail.com
@vabolivar

VICENTE BRITO: LAS DECISIONES ESPERADAS NO SE TOMAN… PERO SI SE RESTRINGEN DERECHOS CIUDADANOS

Las decisiones esperadas y algunas anunciadas no se toman, lo cual contribuye a profundizar la compleja situación que afecta a las familias Venezolanas; como el crecimiento de la inflación, reducción de los ingresos familiares, menor consumo, perdidas de empleos, etc.

Lo observado es que en la actual coyuntura con la presencia del coronavirus en el país, se toman decisiones antagónicas a los derechos ciudadanos como el decreto 6522 publicado en la gaceta oficial con fecha del 23 de marzo del 2020, donde se congela hasta el primero de septiembre del presente año los pagos de alquileres de locales comerciales y vivienda principal Si bien esta medida luce como un alivio a la compleja situación económica que afecta a los arrendatarios, los cuales se han visto obligados a cerrar sus negocios o permanecer en sus casas sin poder ejercer sus actividades cotidianas y disminución en el ingreso familiar. La misma constituye una afectación de los derechos de propiedad y le crea una perdida significativa a los propietarios; no solo por no poder percibir los arrendamientos sino por el efecto causado en el valor de los inmuebles para aquellos que han sido puestos en venta. A los estos haber sido afectados con tales medidas.

Las medidas aplicadas en los demás países del mundo donde se han visto afectados por el coronavirus, se han aprobados paquetes de auxilio financiero a las empresas y las familias necesitadas, utilizando los recursos públicos para apoyar a los que resultan afectados por esta coyuntura económico social causado por esta pandemia. Lo que hemos observado en Venezuela es otra medida limitativa de los derechos de propiedad pretendiendo apoyar a unos en desmejoras de otros, creando más efectos negativos que beneficios en las actividades económicas con sus consecuencias en el empleo y el necesario crecimiento de la actividad privada como solución a la crisis social en que nos encontramos.

Lo mismo observamos en el suministro de combustible para camiones y maquinarias agrícolas para facilitar la actividad productiva tan necesaria en estos momentos. Paralizando la preparación de tierras para lograr metas de siembra para el venidero ciclo de invierno o el transporte de los productos agrícolas y ganadero. Muy pocos países del mundo tienen estas restricciones de combustible actualmente. Aquí, menos se justifica en donde se cuenta con las mayores reservas de petróleo y posee refinerías con capacidad de procesar más de un millón de barriles por día. No existe repuesta oficial a esta situación que no se justifica ni se entiende, ya que dependemos de la importación de combustible para cubrir las necesidades de consumo.

La Nación espera soluciones que permitan resolver aunque sea parte de las distintas limitantes que nos afectan. Para ello se requieren decisiones que faciliten salidas convenientes al interés nacional; y no que se sigan afectando los derechos ciudadanos especialmente el de propiedad como mecanismos de solución a la conveniencia del estado todopoderoso.

Vicente Brito
vicent.brito@gmail.com
@vicentejbrito
Presidente Red por la defensa al Trabajo, la Propiedad y la Constitución 
Caracas-Venezuela

LEANDRO RODRIGUEZ L.:GOBIERNO DE EMERGENCIA NACIONAL ¡UNA QUIMERA!

Sin titubeos, el régimen de Nicolás Maduro dirá ¡No! a la quimera del “Gobierno de Emergencia Nacional” por la única razón de ser una iniciativa de Guaidó, sería oxigenarlo. El castrismo venezolano sencillamente responderá con más y más China – Cuba como lo ha venido haciendo en la coyuntura del coronavirus, de hecho, ha afirmado reiteradamente cuenta con todo lo necesario, además, controla férreamente todo el flujo informativo nacional.  

No sabemos cómo calificar esta jugada de Guaidó, sí el objetivo es mal poner al régimen lo ha hecho muy bien, pues seguramente los venezolanos mirarán con muy malos ojos el régimen niegue esa alianza toda vez que la crisis del país es estructural, no solamente médica. Creemos firmemente ese debe ser el objetivo porque siquiera pensar el régimen aceptaría es una niñería.  

Lo volvemos a repetir, el castrismo venezolano, alias chavismo, tiene como norte fijo lo político-ideológico, ello ha funcionado en Cuba por más de 60 años y es la misma fórmula que aplican en Venezuela, con resultados diversos, pero, al fin y al cabo, aún retienen el poder. No importa cuales serán las consecuencias de asumir el virus chino solo, pero el régimen de Maduro lo hará a capa y espada.  

Por otro lado, hay un costo político importante. En una sociedad irremediablemente radicalizada, extremista políticamente, el que Guaidó haya insinuado trabajar en conjunto con el “régimen usurpador” hará mella en sus bases, sobre todo luego del acido recrudecimiento de las acciones internacionales, concretamente de Estados Unidos contra los cabecillas rojos. Mientras los aliados internacionales tratan de hundir al régimen, Guaidó les lanza un salva vidas, repetimos, no es nuestra opinión, es una interpretación que desde los primeros momentos del anuncio de Guaidó ya se hizo sentir.  

El régimen ha entrado, desde la evasión del revocatorio en 2016, en una etapa de predictibilidad agobiante, ya no hay cálculos sino ley del garrote, depende exclusivamente de la violencia institucionalizada, recurrirá a ella como nunca antes porque su precariedad ha alcanzado niveles tan históricos como insalvables. 

Rusia recoge a su petrolera Rosneft ante las recompensas fijadas a sus socios venezolanos, sin embargo, tratará de continuar metiendo la mano a Venezuela de una manera menos notoria. Al igual China que siendo el aliado comercial más importante de USA seguramente fue advertido de las recompensas (y todo lo que lo implica), el gigante asiático también reconducirá su relación con el chavismo.  

El “Gobierno de Emergencia Nacional” murió al nacer, los réditos que acumule Guaidó serán iguales a sus críticas, pero creemos lo negativo sopesará más. Por parte del chavismo continuará sumando reveses, pero ello es una alcancía insaciable toda vez que aún controle las armas, recursos e instituciones del Estado venezolano. 

Venezuela continúa su rumbo dependiendo de factores internacionales, de sus movimientos, de su lentitud, mientras que la realidad venezolana es cada vez más avasalladora, mortal. Al coronavirus le acompaña una escasez absoluta de gasolina que agudiza la escasez de medicinas, de alimentos, amén del caos total de los servicios públicos como salud, agua y electricidad. Todo está muy definido fuera de nuestras fronteras, dentro el panorama se complica cada día más, principalmente para el venezolano de a pie. 

Leandro Rodríguez Linárez 
leandrotango@gmail.com
@leandrotango   

LEONARDO MORALES P.: UN MUNDO SACUDIDO

Dentro de las angustias y vicisitudes que suponen vivir en circunstancias que amenazan la existencia y que desnudan las debilidades mundiales para atender una emergencia sanitaria como la de ahora, destacan otras preocupaciones que rondan en las oficinas y demás despachos desde donde se ejerce el poder estatal.

La pandemia llegará a su fin dejando en algunos la amarga experiencia de unos cuantos días encerrados y, en otros casos, el dolor por la pérdida de seres queridos, pero en ese devenir, antes de que la vacuna sea descubierta, bien por EE.UU., Japón, Alemania, China, Rusia o cualquier otra nación, lunares de diversas magnitudes se observan en el mundo.

América: perpleja

El continente americano va mostrando las debilidades de su liderazgo político: en Ecuador, lamentablemente sacudido por la pandemia, Lenin Molina se ve pequeño frente a la crisis; Bolsonaro y su populismo corren el peligro de ser barridos en poco tiempo; en Venezuela la insolidaridad y el particularismo van conduciendo a una profundización de la crisis social y política.

Frente a estos muy puntuales señalamientos nadie asoma su frente para dar alguna orientación: la OEA como el organismo más importante de la región nada ha dicho y seguramente nada dirá. Recién, cuando ya la emergencia sanitaria internacional se había apoderado de la atención mundial, fue reelegido el “diplomático” Almagro. Luego de una distraída nota de prensa mas nada se supo del “diplomático”. El Grupo de Lima parece haber entrado en estado catatónico.

Unión quebrantada

La Unión Europea que se izaba como unos de los referentes fundamentales dentro de un mundo multipolar mostró que la unidad en el día a día es posible, no obstante, cuando las dificultades son complejas, el interés nacional, voltear a lado contrario de la dificultad y desechar la necesaria cooperación priman sobre los fundamentos que le dieron vida. Frente a la emergencia sanitaria internacional, la región europea se mostró mezquina, con escasa solidaridad respecto a otros países, al punto que un estado opta por negar a Italia el suministro de mascarillas, así como a Serbia la ayuda en equipos médicos y medicinas.

“La inclusión, la tolerancia, la justicia, la solidaridad y la no discriminación”, valores sobre los que se edifica la UE palidecieron frente a la acción de algunos de sus Estados miembros. De manera pública o muy privada, superada la emergencia sanitaria internacional, se verán las caras los defensores de la UE, se interpelarán sobre la pertinencia de una Unión que no es capaz de actuar en consonancia con los valores suscritos. También tendrán al frente, con potentes y sólidos argumentos, a los euroescépticos que no dejarán escapar la oportunidad que los “unionistas” le sirvieron en bandeja de plata.

Competencia vigorosa

La búsqueda de la vacuna, su logro y su distribución global permitirá la superación de la pandemia, pero otras preocupaciones se ciernen sobre un mundo en el que cada quien busca ejercer su hegemonía.

Los norteamericanos insistirán en mantenerse como la potencia indiscutible en un mundo en el que aparecen otros actores estatales. Sus potencialidades son innegables, parecieran contar con todo, no obstante, la superpotencia militar y económica nacida junto a la URSS en 1945, de manera inverosímil acepta la ayuda que Rusia y China, competidores reales en un mundo multipolar, le dispensan para que enfrente la emergencia sanitaria que ha tocado con fuerza el suelo de Franklin, Hamilton, Jay, Jefferson, Madison, y George Washington.

Un debate que recorrerá las academias, think tank y otros espacios propios de la política tendrá que ver sobre la eficacia de los regímenes autoritarios frente a las dificultades de la democracia liberal para atender certeramente los problemas nacionales. El mundo post-pandemia será distinto a lo pensado por Fukuyama luego de la caída del mundo comunista. China pasará a ratificar su importancia global, no solo por haberse convertido en la fábrica del mundo, sino también porque es capaz de competir en otras áreas, incluida la solidaridad, vergonzosamente extraviada en Occidente, y exhibir un sistema de gobierno aparentemente eficaz.

Leonardo Morales P. 
leonardomorale@gmail.com
@LeoMoralesP