jueves, 6 de agosto de 2020

RICARDO VALENZUELA, LA MALDICIÓN DE MÉXICO, REFLEXIONES LIBERTARIAS, DESDE MEXICO

Dicen que cuando el alumno está listo aparece el maestro. Creo que lo mismo se pudiera aplicar a los países cuando enfrentan crisis permanentes, porque, solo cuando están listos aparecen los verdaderos rescatistas. Pero, si el maestro ha sido formado por nuestro sindicato experto en la destrucción, arribarán los “mil usos” con sus potajes mágicos para engañarnos y destrozar nuestras esperanzas. Y en México tenemos ejemplos muy ilustrativos. Hay una leyenda que narra cómo, cuando los españoles destruyeran Tenochtitlan, uno de sus sacerdotes emitió una maldición para que todos los gachupines futuros líderes del país, lejos de ser los maestros inspiradores, fueran sus destructores.    

Desde su independencia México empezó a sufrir los primeros síntomas de esa maldición cuando se envolvía en interminables luchas intestinas que lo harían perder el siglo 19 y su revolución industrial, para sumergirse en el caos y la miseria. Pero, cuando era tiempo, aparecía Porfirio Diaz para apaciguarlo, ordenarlo y se iniciaba una era de crecimiento y desarrollo. EU (¿la maldición?)  ya empezaba a mostrar los colmillos de su intervencionismo persiguiendo su “destino manifiesto” y, con la victoria de los aliados en la primera guerra mundial, se ubicaba en una posición ideal para arreciar sus planes con un presidente Wilson quien, de forma descarada, blandiera esa bandera explotadora. 

Porfirio Diaz ya había recibido un aviso de parte del presidente Taft en su ríspido encuentro en El Paso-Ciudad Juarez en 1908, que fuera el anuncio de la revolución mexicana. El presidente Diaz, de forma tajante rechazaba las consideraciones del presidente de EU. Era un plan para desarrollar en nuestro país que incluía la socialización del campo implementando el ejido. Para darle potencia a ese plan, EU enviaba a México como embajador a un hombre diabólico, Henry Lane Wilson, quien, en su momento, lograría el control total de la política mexicana y el presidente Diaz, al resistir esas presiones, sellaba su suerte y tuviera que renunciar. 

Wilson le daba la bienvenida a Madero bien entrenado por las logias masónicas en su estancia en Nueva Orleans. En esos momentos se reafirmaría la maldición que perdura hasta el día de hoy. Madero, rápidamente se enfrentaría a un fenómeno especial, el hambre del pueblo, la ambición desmedida de los revolucionarios, y las garras de lo que ya era el embrión del EP cuando Lane Wilson, ante las negativas de Madero, amenazaba con una invasión de marinos. La maldición cobraba su primera víctima cuando Madero fuera asesinado por órdenes de Wilson, siguiendo instrucciones del naciente EP en esos momentos representado por su Departamento de Estado. El líder del golpe, Victoriano Huerta, era instalado como presidente, pero llegaba ya acompañado de la maldición y sería rápidamente derrocado para abandonar el país en desgracia. 

En los años siguientes, desfilarían en la presidencia Carranza que también fuera derrocado y asesinado. Era el turno de Obregon quien, al tratar de reelegirse, igualmente sería asesinado y otro sonorense tomara las riendas del país en lo que se conocería como el Maximato, Elias Calles. Los militares continuarían al timón del país sin disgustar a la maldición hasta que Miguel Alemán apareciera en el escenario político, se iniciaba el desarrollo estabilizador y México crecía y prosperaba. La maldición parecía haber desaparecido y, durante los 60s, México tendría un comportamiento ejemplar y el futuro lucía prometedor. No nos dimos cuenta qué, la maldición saldría de su madriguera con una poderosa fuerza montada sobre un taciturno burócrata llamado Luis Echeverria, a quien, desde su primer día en la oficina del poder, lo azotaba con la furia de un tornado. Seis años después, entregaba un país en ruinas, devaluado, endeudado, habiendo destruido el desarrollo estabilizador y el futuro de los mexicanos. 

Le cedía el bastón de mando a quien, por la misma desgracia y la desesperación del pueblo, se le identificara como el salvador, Jose Lopez Portillo. Pero con el bastón de mando recibía también la maldición y, lejos de administrar la abundancia que anunciara, nos dejara un país todavía más grave de cómo lo recibiera y, en 1982, tendría que declarar su bancarrota y mendigar ayuda de los EU. Un país que, con una pesada carga, navegaría sin rumbo en un mar embravecido sin tener en el horizonte un posible capitán que lo rescatara y llevarlo a puerto seguro. 

Sin embargo, en 1988, una nueva generacion de políticos tomaba control de esa nave que, una vez más, revivía su esperanza seguros que la cruel maldición ahora si desapareciera para siempre. Carlos Salinas de Gortari, a la cabeza del grupo, durante cinco años lograba resultados increíbles y en los círculos internacionales se hablaba del “Milagro Mexicano”. Pero la maldición una vez más anunciaba su presencia con el estallido de una guerrilla que era solo el inicio de un feroz tornado que le costara la vida al candidato Luis Donaldo Colosio y, quien lo sustituyera, acosado por la maldición, aceptaba una devaluación innecesaria que de nuevo tendía al país en estado comatoso.  

Con sus heridas sangrando, Mexico continuaba su vía crucis hasta que los mexicanos pensaran requerían un verdadero milagro. Y que mejor forma de ejecutarlo que dando esa responsabilidad a un imponente vaquero de casi 2 metros de estatura, una voz que hacia cimbrar la nación anunciando que finalmente llegaba el verdadero salvador y los mexicanos se postraban ante él como sus antepasados lo habían hecho con Cuauhtémoc y Moctezuma. Su nombre era Vicente Fox quien, calzando botas vaqueras y un abundante bigote, ratificaba la esperanza del país seguros era el Quetzalcóatl que tanto habían esperado. Pero, el mismo día de su victoria desaparecía el imponente vaquero y, como en la cinta “The Wizar of Oz”, de la trastienda, en lugar de un ogro feroz, emergía un hombre débil, hablantín, indeciso, para darnos cuenta la maldición regresaba para quitarle los espolones al bravo gallo. 

La nave regresaba a su penoso navegar y, ya invadidos por el pánico, desesperados preguntábamos ¿Quién podría destruir la maldición? Era natural pensar en aquella pandilla experta en los trucos inventados por los viejos revolucionarios. Regresemos a nuestros orígenes pues es sabido que vale más malo conocido que bueno por conocer, y para que la cuña apriete debe ser del mismo palo. El pueblo, invadido por la histeria, se volcaba ahora hacia un joven candidato y su bella gaviota, Enrique Peña Nieto, no enviado por un maestro, sino por una maestra, Alva Esther Gordillo, solo para comprobar que mala hierba nunca muere y esa pandilla era la victima original de la maldición que siempre habían cargado con ellos. 

Esa maldición que gravara en la profundidad de sus interiores la tabla de esos mandamientos; corrupción, ineptitud, deshonra, la violencia y la traición. Una maldición que, como tiro de gracia, ahora nos ha servido al arriero del apocalipsis con sus mulas hambrientas anunciando la destrucción final, y ya no hay más tiempo para invertirlo en esa espera que nunca ha llegado, tal vez porque nunca la hemos merecido.          

Ricardo Valenzuela
chero@refugioliberal.net
chero.itesm@live.com
chero@reflexioneslibertarias.com
Ricardo Valenzuela <elchero@outlook.com>
@elchero
México
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El mercado libre no ofrece garantías, privilegios especiales, favores, monopolios, oligopolios, subvenciones, ventajas, protecciones, subsidios, apoyos, tratamientos especiales, distinciones, dádivas, cancelación de deudas, en pocas palabras, como lo afirmara Milton Freedman, no hay free lunch. Por eso es tan impopular y por muchos odiado.

ALFREDO M. CEPERO, RÉQUIEM POR LA CONCORDIA, DESDE ESTADOS UNIDOS

Así andan las cosas en esta tierra calcinada por el odio de una izquierda empecinada en convertir a la Casa Blanco en una Fortaleza de la Bastilla.

Comienzo por compartir con ustedes el significado de RÉQUIEM según el Diccionario de la Lengua Española que dice: "Composición musical que se canta con el texto litúrgico de una misa de difuntos." Paso entonces a aclarar quién o quiénes son los muertos por los que se celebra una simbólica y virtual misa de difuntos en este artículo. Veamos.

A mediados del Siglo XVIII, año 1748 para ser exactos, los regidores y vendedores de la ciudad de París decidieron erigir una estatua en honor de Luis XV para celebrar el restablecimiento del rey de una desconocida enfermedad que padeció en la ciudad francesa de Metz. Dicha estatua fue erigida en el centro de una plaza situada al comienzo de la avenida de los Campos Elíseos y cuyo nombre sería Plaza de la Concordia.

Irónicamente, la concordia duraría muy poco tiempo entre unos franceses cansados del despotismo de la monarquía y ansiosos de libertad. Como sabría cualquier sociólogo, la concordia conduce a la armonía entre personas que contienden o litigan sobre temas en los cuales discrepan. Pero lo más importante es que evita la confrontación violenta entre personas con ideas contrarias.

La realidad es que cuando las palabras fallan las balas hablan. Eso es lo que pasó en la Francia del Siglo XVIII y podría pasar en estos Estados Unidos del Siglo XXI. Porque la izquierda en este país está consciente de que sus argumentos no convencen a las mayorías y que no les queda otra alternativa que recurrir a la violencia para conseguir el poder por medio del terror. Un Reino del Terror  que se manifestó en Francia entre septiembre de 1793 y la primavera de 1794.

Por otra parte, aunque la concordia cayó herida de muerte por la violencia de la Revolución Francesa, la Plaza de la Concordia se convirtió en escenario de los hechos que cambiaron radicalmente a la sociedad francesa. La Plaza de la Concordia sería uno de los grandes lugares de reunión del período revolucionario, sobre todo cuando la guillotina estuvo allí instalada.

Allí fue donde Luis XVI y María Antonieta fueron ejecutados. Se estima que más de 1,000  personas fueron decapitadas públicamente en dicha plaza. Otro dato interesante es que el 13 de julio de 1789 los revolucionarios encontraron en la plaza un alijo de armas con las cuales tomaron  la Bastilla el día siguiente.

Paso ahora al tema de la revolución que está teniendo lugar en este momento en los Estados Unidos. Ya este no es el pueblo que gobernaron Franklin Delano Roosevelt y Dwight Eisenhower. Aquel era un pueblo con orgullo de patria, respetuoso de la ley, responsable de su destino, celoso de sus derechos y amante de la libertad. Por eso se enfrentaron con éxito a las plagas diabólicas del nazismo y el comunismo. El pueblo americano de este momento es muy diferente a aquel pueblo y ha elegido a gobernantes carentes de aquellos principios. Por eso tenemos hoy la corrupción y la maldad de esa cosa pestilente que es el pantano de Washington.

El reino del odio en la política americana comenzó con la elección de Richard Nixon. La entonces incipiente izquierda demócrata nunca le perdonó a Nixon la pateadura que le propinó a George McGovern en 1972. Cuando no pudieron derrotarlo en las elecciones de 1976 lo sacaron de la Casa Blanca con la crisis manipulada del Watergate. Nadie se habría atrevido a hacerle lo mismo al Mesías Barack Obama.  

Y ha sido el siniestro Barack Obama quién más ha contribuido a la división y al odio entre los americanos de todas las razas. Los multibillonarios blancos que lo financiaron tuvieron la idea peregrina de que la elección de un presidente negro pondría fin al racismo tanto por parte de los negros como de los blancos. Hoy ya sabemos que se equivocaron de medio a medio. Por el contrario, con el apoyo de Obama los mercaderes del racismo como Al Sharpton y Jesse Jackson se envalentonaron para seguir viviendo del chantaje y del  cuento.

Ahora el cáncer ha hecho metástasis en una izquierda que utiliza el racismo como bandera para esconder su verdadera meta de obtener el poder absoluto. Me refiero a los movimientos de Antifa y de Black Lives Matter, ambos apoyados por líderes del Partido Demócrata como Nancy Pelosi, Chuck Schumer, Bernie Sanders, Adam Schiff, Jerry Nadler y Alexandria Ocasio-Cortéz. La presión de la izquierda dentro del partido es tan intensa que hasta la momia de Joe Biden, para congraciarse con esta gentuza, ha dicho que él pasará a la historia como el presidente más izquierdista de los Estados Unidos.

La chusma callejera apoyada por esta gente se ha dado ahora a la tarea de derribar monumentos y borrar la historia de una nación que es ejemplo de libertad, estabilidad y prosperidad para el resto del mundo. Tengamos bien claro que un pueblo sin historia es como un barco sin brújula incapaz de apuntar al norte del papel y el destino que le corresponde entre las naciones de la Tierra. Cometeríamos un error galáctico si subestimamos la capacidad destructiva de estos maleantes. Luis XVI subestimó a la chusma que tomó la fortaleza de La Bastilla y terminó decapitado en la guillotina.

Como estoy convencido de que un ejemplo es el medio más eficiente de ilustrar cualquier mensaje mencionaré el más reciente. Hace  menos de quince días fallecieron dos americanos negros que deben ser ejemplo y estímulo para los americanos de todas las razas. Me refiero al demócrata John Lewis y al republicano Herman Cain. El primero dedicó su vida a la política y a la defensa de los derechos civiles. El segundo logró grandes éxitos en el campo de la empresa privada. Lewis fue uno de los seis líderes que organizó la gran marcha a Washington de 1963 que lideró el Dr. Martin Luther King. Cain tenía 40 años de experiencia en el sector privado como ejecutivo de la Coca-Cola y presidente de Godfather’s Pizza. Ambos nacieron en familias de limitados recursos y los dos fueron ejemplos del éxito que pueden lograr quienes se esfuercen en hacer realidad el sueño americano.  

Cualquiera diría que estos dos hombres se hicieron acreedores al respeto y la admiración de todos sus conciudadanos. Pero no fue así. Para la  prensa zurda y la izquierda vitriólica, Herman Cain había cometido el pecado capital de militar en el Partido Republicano. Mientras Lewis fue ensalzado, Cain fue atacado con furia por la tontería de haberse negado a usar una mascarilla contra el contagio del coronavirus. Mientras el demócrata Lewis fue elogiado por líderes republicanos como Mitch McConnell, el republicano Herman Cain no recibió reconocimiento ni elogio alguno por ningún miembro del Partido Demócrata. Así andan las cosas en esta tierra calcinada por el odio de una izquierda empecinada en convertir a la Casa Blanco en una Fortaleza de la Bastilla.

¿Cuál es entonces el recurso que nos queda a quienes rechazamos la violencia pero nos negamos a caer víctimas de esta chusma totalitaria? La estrategia más eficiente contra esta pandemia del odio es mantener los ojos abiertos y convertirnos en soldados de la libertad y la democracia. Es defender los derechos que nos han sido garantizados por la constitución y las leyes.

Es, asimismo, apoyar a los candidatos que se comprometan a defender los mismos principios y valores que profesamos. Es participar en todas las elecciones para cualquier cargo, hasta los más pequeños. Es votar el 3 de noviembre a favor de mantener a Donald Trump en la Casa Blanca. Él es el único muro que nos separa de la chusma comunista escondida en el vientre del Caballo de Troya en que se ha convertido Joe Biden. Si queremos seguir siendo libres no podemos bajar la guardia porque, ignorar el peligro, equivaldría a suicidio.

Alfredo Cepero
La Nueva Nacion 
alfredocepero@bellsouth.net
@AlfredoCepero
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Estados Unidos

ENRIQUE GUILLERMO AVOGADRO, RATA-PLAN, DESDE ARGENTINA

"Estamos dispuestos, y que el Gobierno lo sepa, a defender por encima de todo a nuestras familias y nuestros hogares, a proteger nuestro derecho al trabajo, la nobleza de nuestro obrar cotidiano creando nosotros mismo, para poner fin con toda clase de medios a una sucesión de actos intolerables y ruinosos, los medios de defensa que hasta ahora habíamos cedido a las leyes del Estado".  Asociación Bolognesa de Defensa Social (1920) 

Alberto Fernández dijo al Financial Times que no tenía un plan porque no creía en ellos. Como hace a cada hora mintió, pues sí lo tiene, aunque éste le haya sido impuesto por su jefa política. En el conurbano pregunté a muchos cuál era su principal preocupación en este momento tan complicado, y la unánime respuesta me sorprendió: es indispensable, aunque resulte carísima e inoportuna, una reforma del fuero federal criminal y el funcionamiento de la Corte Suprema. Me pareció raro, porque estaba convencido que el problema más grave era la pavorosa inseguridad cotidiana, traducida en una irracional violencia; luego seguían la proliferación del narcotráfico, la desocupación y el hambre, el futuro poscuarentena en la economía personal, el cierre de las escuelas y, claro, el aumento de los fallecimientos atribuidos al Covid-19. A partir de eso, entendí el por qué del enorme apuro que el Presidente para anunciar sus intenciones. 

Desde el 10 de diciembre de 2019, fueron liberados nada menos que 4.500 presos condenados por todo tipo de delitos, muchos de ellos gravísimos; un porcentaje nada desdeñable de ellos ha vuelto a las andadas, cometiendo todo tipo de crímenes de los cuales dan diaria cuenta las noticias policiales; esas son las hordas armadas que el kirchnerismo ha puesto al servicio de sus peores intereses. La ciudadanía reacciona, y muchos han decidido tomar las armas para defender sus vidas y sus propiedades. El narcotráfico ha vuelto por sus fueros, aquéllos que lo convirtieron en socios del poder durante el kirchnerismo, y los más pobres lo están pagando.

Tal como esperábamos, el Presidente cumplió el primer artículo del inmundo pacto que firmó con su mandante cuando ésta lo designó para encabezar la fórmula y, así, reunir a todo el peronismo bajo su bandera negra, con una calavera y dos tibias cruzadas: lo puso en marcha para satisfacer el principal objetivo de Cristina Fernández: la total impunidad para ella y sus hijos y, eventualmente, extenderla a sus cómplices y testaferros. El primer paso lo dio en el Consejo de la Magistratura, donde pretende revocar las designaciones -en realidad, los traslados- de algunos magistrados a Comodoro Py, casualmente aquéllos que fueron más estrictos en el juzgamiento de la sideral corrupción que encabezó, hasta 2015 nuestra actual y multiprocesada Vicepresidente. En esa prostituida institución, Graciela Camaño, teórico fiel de la balanza entre los dos grandes bloques de consejeros, votó a favor de esa inconstitucional tentativa. 

Ésta integra la agrupación peronista que encabeza políticamente Roberto Lavagna; por lo que se vio, ese bloque -y, quizás, también los legisladores de la oposición que responden a gobernadores que serán presionados- favorecerá al Ejecutivo al permitir la formación del quórum necesario para aprobar las leyes que propone; entre otras, y además de la reforma judicial, la moratoria fiscal a medida de Cristóbal López, el ladrón que se quedó con nuestro dinero, que debía ingresar a la AFIP, y lo usó para comprar empresas y medios de comunicación que alineó con el kirchnerismo. 

Sería muy engorroso entrar en los detalles de la reforma judicial propuesta y los ríos de tinta que ya corren sobre el tema me evitan hacerlo. Pero resulta imprescindible recalcar que todo esto está organizado para garantizar la impunidad que pretende esta curiosa monarca absoluta que nos hemos querido dar los argentinos, designando a jueces, fiscales y secretarios militantes. Es cierto que la Justicia y los códigos penales y procedimentales que la rigen tienen que ser mejorados, pero eso no justifica, en modo alguno, atropellarla y violarla, maniatarla y corromperla más de lo que ya está. Y hacia allí va esta pretendida reforma "fundacional". 

Más allá de las preferencias políticas de cada uno de nosotros, cabe preguntarnos cómo y por qué hemos entregado nuestro futuro, el de nuestros hijos y nietos, a un crápula mentiroso compulsivo conducido por una abyecta mujer tan mayor, tan enferma y tan escandalosamente corrupta, ambos capaces de encarar cualquier adefesio anti-republicano e irracional para conseguir sus objetivos de poder, aunque implique demoler la República. ¿Dónde quedaron los redaños de esta nación que, en otros tiempos, supo hacer tanto por sí misma y por sus vecinos? 

Usted se pregunta qué puede hacer para evitar que Cristina Fernández logre sus objetivos; por hoy, la respuesta es simple: vaya, y convenza a sus conocidos de acompañarlo, el 17 de Agosto al Obelisco y a todas las plazas del país. Si somos un millón de personas gritando, los obligaremos a oír y obedecer nuestro unánime clamor: "¡Basta!": basta de prepotencia y de avasallamiento, basta de impunidad, basta de infecto-dictadura. Si decide no acompañarnos, por miedo o por desidia, suya será la responsabilidad y con ella deberá convivir el resto de su vida, y explicarlo a su descendencia.

Enrique Guillermo Avogadro
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Argentina

ARIEL PEÑA, PADRE DE LA CORRUPCIÓN, DESDE COLOMBIA

El acto universal más corrupto que se ha cometido en mucho tiempo, lo realizó el partido comunista de China, al no haber alertado a la humanidad de forma temprana sobre la Covid-19, lo que ha ocasionado una tragedia para el planeta de incalculables consecuencia y todos los desastres que sufren países como Colombia, tienen su origen en la actitud del régimen comunista de la nación asiática; advirtiendo que los dos fundamentos principales del marxismo son la violencia y la mentira, por lo que no es extraño la postura del gobierno de Pekín frente al resto del mundo; quedando evidenciado que el marxismo también es padre de la corrupción.

En atención a lo cual en lo que respecta a la corrupción, lo más parecido al ladrón que en una calle grita “cojan al ladrón”, es el marxismo en sus diferentes presentaciones, y que en estas calendas tiene la moda de llamarse “progresista”, en donde desde luego también se incluyen a los idiotas útiles y a los aliados de coyuntura; aunque seguidores de esa malhadada corriente sacan como excusas con respecto a la perversidad y la corrupción comunista, de que el marxismo ha sido mal aplicado, mal interpretado o los más avispados se atreven a decir que “el comunismo ya no existe”, pero como un ardid para poder engrupir a los crédulos, pero lo cierto es que la corrupción hace parte del ADN marxista leninista, a cuyos jefes solo les interesa el poder político, sin importar el precio.

Porque para las élites de la secta marxista leninista en diferentes partes del mundo, utilizar la corrupción es una “forma de lucha” ya sea para buscar o conquistar el poder y así consolidar por siempre a sus camarillas en el manejo del Estado; de tal manera que para el caso de Latinoamérica indiscutiblemente que el foro de Sao Pablo bajo la batuta de Lula da Silva dio la orientación política para que se materializara la corrupción de la empresa brasileña Odebrecht, que pagó coimas en más 12 países a funcionarios del sector privado y público, y también dio dinero para campañas políticas, comprometiendo a futuros gobiernos con el proyecto del socialismo de siglo XXl de diferentes maneras.

Los regímenes más corruptos que se han conocido en el planeta en el último siglo, son los de las dictaduras marxistas o ¿Quien puede controlar la corrupción en Norcorea, Cuba, Nicaragua, China o Vietnam? Porque no se conoce de algún castigo a funcionario, y si lo hay es porque cayó en desgracia con la cúpula del partido comunista, de la misma manera la corrupción de la pandilla del PSUV(partido socialista unido de Venezuela) es inocultable y los controles a los bandidos de esa burocracia inhumana, son inexistentes, recordando que en Venezuela fue el país en donde Odebrecht repartió más sobornos, pues la cuantía sobrepasó los 100 millones de dólares, entonces ahí está retratado de cuerpo entero el comunismo totalitario con la corrupción.

En Colombia necesariamente con el conocimiento del foro de Sao Pablo, entraron a las campañas presidenciales de Santos en 2010 y 2014 dineros que no se registraron de la empresa Odebrecht, y se podría pensar que dicho apoyó se enmarcó para promover el proceso de paz entre el gobierno y las Farc, dado que desde que se creó el foro de Sao Pablo en 1990, el sátrapa de Fidel Castro(1926-2016) diseñó como estrategia para tomarse el poder en los diferentes países de Latinoamérica, en primer lugar utilizar las elecciones, teniendo como tareas previas grandes protestas y movilizaciones sociales como ocurrió en Bolivia, Ecuador y Argentina, o intentonas de golpes de estado como sucedió en Venezuela con Hugo Chávez en febrero de 1992.

Y para Colombia el proceso de paz era la mejor manera de poner a las puertas de la toma del poder a las fuerzas marxistas leninistas, usando diferentes disfraces, con la narrativa “progresista”, así que las coimas que pagó Odebrecht no eran únicamente para enriquecer aún más a los propietarios de esa empresa, sino que también había un programa político de por medio.

Hubo denuncias desde Brasil, acerca de que las Farc durante 20 años recibieron dinero de la compañía Odebrecht, y cabecillas de la banda narco-marxista taxativamente lo admitieron en su momento, alegando la economía de guerra; con semejante afirmación prácticamente cualquier argumento político es válido para justificar la corrupción en un país, porque si esa califa comunista totalitaria se exculpó de esa manera, un político corrupto puede argumentar razones altruistas o cualquier entelequia, diciendo por ejemplo, que lucha por el pueblo y los pobres.

Queda claro que la corrupción para las dictaduras marxistas leninistas, es una adicción, en vista de que el flagelo no es cuestionada ni combatido en esos regímenes, sino que se usa únicamente en ocasiones de caballito de batalla para purgar a los enemigos políticos (como ocurrió en Cuba en 1989 con el general Arnaldo Ochoa), porque como lo dijimos anteriormente, en los regímenes comunistas no se reprime a la corrupción cuando es practicada por la camarilla, puesto que ella es inherente al marxismo leninismo, cuyas pandillas buscan el poder del Estado eternamente y para que eso ocurra la corrupción debe de ir de la mano del comunismo totalitario.

De manera hipócrita en Colombia, partidos afiliados al foro de Sao Pablo patrocinador de la corrupción de Odebrecht, se rasgan las vestiduras y promueven campañas en contra de ese azote, pero no renuncian a pertenecer a semejante engendro, buscando engañar a la ciudadanía; en razón de que todos los partidos que se visten de “progre” prácticamente en su totalidad hacen parte de la internacional comunista del foro de Sao Pablo, aunque en algunas ocasiones dirigentes de esas colectividades lo niegan, sin embargo no es sino mirar la página web del conciliábulo y hay aparecen como miembros, pues al no ser cierta su pertenencia en sana lógica se deberían hacer borrar, pero como la mentira es un principio comunista, solamente pretenden timar a los ingenuos para tratar de mostrar que luchan en contra de la corrupción, cuando está patentado que el marxismo en sus diferentes expresiones es generador de la corrupción.

Ariel Peña
arielpena49@yahoo.com
@arielpenaG
Colombia

ACTUALIZACIÓN, EL REPUBLICANO LIBERAL II, JUEVES 06/08/2020


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Y lo hicieron oficial. Esa oposición apoyada en la representatividad que le da haber conseguido en 2015 la mayoría de la AN y apoyada por 50 y pico de países hizo público un comunicado para anunciar que no enfrentará a Maduro en las próximas parlamentarias. Y no es que no se supiera o que no lo hubieran dicho ya de muchas maneras, pero ver ahí, plasmada en blanco y negro esa voluntad de renuncia a la lucha por mantener ese bastión que les dio impulso para ser escuchados por el mundo democrático, es un golpe duro a cualquier expectativa que todavía pudiéramos tener en medio de tanta incertidumbre.

Y hay mucho más que esa renuncia, o mejor dicho, hay mucho menos. Porque no es solo la enumeración de razones que los desmotivan a seguir adelante, es también la representación gráfica de un vacío sin más nada que agregar a la colección de negativas con las que armaron el triste documento. Sin alternativas, sin un plan que pudiera justificar el abandono.

Como si un NO fuera suficiente para poner punto final al evento político que solo podrá desconocerse en las consigas y en la negación del hecho mismo pero que de cualquier forma, más tarde o más temprano, ocurrirá cuando los aterradores tiempos de la pandemia lo permitan.

Y si el contenido no fuera ya lo suficientemente dañino, es peor el orgullo con el que los cuatro partidos grandes y los muchos muy pequeños que engrosan la lista de firmantes hacen pública su no intención de hacerse responsables por la pérdida de una Asamblea Nacional que debería representar a los millones que nos oponemos al proyecto chavista.

Sin más ideas que la de “seguir luchando por la libertad» del mismo modo equivocado que hasta ahora no ha hecho sino reforzar en el poder a un gobierno cuya mayor fortaleza es nuestra propia debilidad, los que estaban llamados a enfrentarlo se retiran y le dan a esa minoría que aún apoya al artífice del desastre la posibilidad de ganar uno de los principales poderes convirtiéndola en mayoría.

Tienen años pidiendo la renuncia de Maduro. Pero terminaron por renunciar ellos antes. Maduro los venció.

Adriana Moran
adrianamoran@gmail.com 
@NuevaTec47 
https://laruta2019.blogspot.com/search?q=capitulacion

JEANETTE ORTEGA CARVAJAL, EL MIEDO EN LA ESPALDA

Hace media hora se dictaminó que no le corresponde ni a usted leer ni a mí escribir. Lo impide el último dígito de nuestro número de cédula. ¡La semana pasada salió publicado en Gaceta y su vigencia, aunque sorpresiva, comenzó a regir desde el mismo miércoles! Y si no lo sabía, recuerde: “la ignorancia no exime el cumplimiento de la ley”, así que, cumpla o le acarreará consecuencias.

¿Continúa leyendo? Ya no es ignorancia, es audacia, razón por la que merece que le confiese un secreto que ha marcado mi vida al punto de hacerla insufrible.

No. No es lo que piensa. No hablaré de política. No haré referencia al hecho de que en Venezuela llevamos más de 20 años entrenándonos para sobrevivir con hospitales que hace mucho que entraron en terapia intensiva y a los cuales la indolencia de un gobierno de izquierda ha logrado colocar en el coma inducido más largo de la historia, ni siquiera ha intentado aplicar desfibriladores para ver si, ante una carga eléctrica de alto voltaje como la cuarentena por la COVID-19 y la falta de gasolina, mejora o al menos reacciona. Me refiero a los habitantes, no al país.

No hablaré tampoco de corrupción, de presos políticos, de racionamiento de agua, gas, electricidad, falta de efectivo, devaluación e hiperinflación. No. Tampoco hablaré de desnutrición, desempleo, deserción escolar ni de un Wi-Fi deficiente que podría impedir el desarrollo exitoso del próximo año escolar, mucho menos plantearé el tema de la migración que ha separado familias y destruido amores.

Referencias a médicos, enfermeras y a profesores mal pagados, no las verá aquí. No mencionaré nada de eso, ni “votar o no votar”, ese hoy no es mi dilema. Lo que quiero es escribir un texto apocalíptico, perdón, apolítico.

¿En qué momento pasamos a ser personajes del realismo mágico? No lo sé, pero estoy cansada. Estoy obsesionada con algo que no puedo controlar… paso día y noche escribiendo y si no lo hago, me da un ataque irreprimible de histeria y pierdo la razón.

Un amigo médico me dio el diagnóstico: “Hipergrafía –dijo– es lo que tienes”. Suena interesante, pero ¿qué es eso? –pensé– Jamás me había enfrentado a un término de tan elevado ruido semántico”.

—¿Es un cumplido? –pregunté entusiasta.

—No –respondió de inmediato– es un trastorno mental. Es la necesidad imperiosa e irrefrenable de escribir siempre y constantemente acerca de cualquier cosa.

No acepté el diagnóstico de mi amigo el psiquiatra. Lo que yo  necesitaba era un exorcismo. Siento que dentro de mí hay otra persona y me resulta imposible parar de escribir e incluso deseo hacerlo mientras usted lee. Eso me produce un placer indescriptible y ya que llegó hasta aquí, por favor, siga adelante. No se pierda el final.

Estoy poseída por el alma antigua de un hombre que acostumbraba a escribir sin censura ni restricciones. Un hombre que en su tiempo afirmó que los tres grandes majaderos de la historia habían sido Jesucristo, Don Quijote y él. He aquí lo que hoy les quiere decir: llevo años muerto, soportando la anarquía que en Venezuela ha adquirido el significado de la palabra libertad. Me siento impotente ante la paraplejia de quienes no hacen nada para definirla y defenderla.

Nadie lo sabe, pero la libertad se sublevó. Reprochó al hombre su abuso. Reclamó años de explotación, miserias y promesas incumplidas. Se alzó contra aquellos quienes al esgrimir una pluma, la utilizaron de manera despótica, hiriendo la dignidad de su significado.

Por eso, la libertad, herida en su concepto, aglutinó verbos de diferentes tiempos. Los agrupó. Los conjugó. La indignación logra eso.

El verbo “ser” se acercó y de modo imperativo, dijo: sé tú.

En futuro perfecto del modo subjuntivo, contesté: Yo hubiere sido, pero no me dejaron –y añadí– “bajo la dictadura, ¿quién puede hablar de libertad?”.

Con tristeza, la libertad se alejó. Le dio la espalda al alma antigua del hombre que vive en mí y con valor, utilizando mis manos, abrió la Constitución. No había leyes. En su lugar borrones a conveniencia y páginas en blanco.

Dentro de mí, el alma antigua se paralizó ante un futuro imperfecto que no aceptó, no comprendió y no merecía. Este ya no es mi tiempo, ni mi sueño, ni mi país. Lo siento… ¡Cómo duele! ¿Qué pasó con las leyes? ¿La justicia existe? ¿Qué hicieron con la libertad que les heredé?

“Cuando la tiranía se hace ley, la rebelión es un derecho”, dije con su voz ronca. Intentaré hacer algo. Escribiré un libro de 47 páginas, una por cada año que viví. Tomaré una licencia literaria. Me conjugaré. Permiso, Real Academia. Mis acciones pasadas hoy se convierten en verbo: yo libre, tú libre, él libre… nosotros libres. ¿De quién depende?

“Echemos el miedo a la espalda y salvemos la patria”, fue lo último que con mis labios dijo el Libertador Simón Bolívar, el hombre de alma antigua que había poseído mi cuerpo.

Jeanette Ortega Carvajal 
@Jortegac15
@ElNacionalWeb

LINDA D’AMBROSIO, “EL SÍNDROME DE LISBOA” UNA NOVELA DE EDUARDO SÁNCHEZ RUGELES

Durante la mañana del 15 de febrero del año 2013, los habitantes de varias provincias rusas contemplaron cómo un objeto en llamas cruzaba por el cielo antes de estrellarse a 80 kilómetros de la ciudad de Cheliábinsk, al sur de los Urales: un meteoroide había explotado al penetrar en la atmósfera terrestre, liberando una energía de 500 kilotones ( el equivalente a la que generarían simultáneamente 30 bombas como la de Hiroshima). Más de 1.000 personas resultaron heridas. 

Este evento, que atrajo la atención sobre la posibilidad real de que en cualquier momento nuestros planes -y hasta nuestra propia vida- se vieran truncados por algo tan aleatorio como un cataclismo, llevó a Eduardo Sánchez Rugeles a plantearse diversas preguntas: ¿Qué pasaría si el fin del mundo comenzara en Europa? Y más aún: ¿qué pasaría si el fin del mundo acaeciera en un lugar en el que ya se acabó el mundo? El síndrome de Lisboa, su más reciente novela, gravita, pues, sobre dos polos: la capital portuguesa, arrasada por un fenómeno celeste, y una Caracas erosionada por el sistema. 

¿Por qué Lisboa? Porque Sánchez Rugeles reconoce su fascinación por la literatura portuguesa, melancólica, pesarosa, signada por la saudade y, sin embargo, tan pródiga en respuestas…. A lo largo de todo el libro se evidencian los vínculos que existen a diversos niveles entre nuestro país y la nación lusa. 

La ausencia de luz, en un Caribe ensombrecido por la catástrofe, viene a ser una metáfora de la desesperanza. Fernando Morales, un confundido profesor de secundaria, se convierte en un faro para sus estudiantes en medio de la podredumbre moral y material del contexto 

Dicho sea de paso, muchas imágenes que incluye el autor responden a la más rigurosa descripción de la realidad. La historia no solo se emplaza en una topografía que concuerda, efectivamente, con la de Bello Monte, sino que cita lugares y personajes reales: edificios y centros educativos; hechos que sobrevinieron durante las protestas de 2014 y 2017; los olores y el aspecto de la ciudad… Recuerda, además, el rol que personajes como Nicolás Curiel, José Ignacio Cabrujas o Romeo Costea desempeñaron en el desarrollo del movimiento teatral venezolano. 

Durante una entrevista, que tuvo lugar en la librería Los Pequeños Seres, Sánchez Rugeles definió la novela como una obra “apocalíptica, intercultural, que es simultáneamente global y local”. Es también una historia de amor marcada por un sentimiento “de pérdida moral, de pérdida de todo”. 

El síndrome de Lisboa es esa sensación de tristeza y desesperanza que sobreviene después de lo ocurrido. ¿Para qué luchar, o soñar, si en cualquier momento un meteorito (u otros eventos posibles) pueden dar al traste con todo? Así mismo, la novela calibra las repercusiones que el entorno ha de surtir en entre los más jóvenes, si sobreviven. ¿Cuál es el horizonte que les aguarda? 

La esperanza está en la honestidad del héroe, noble, pese a ser humillado. Está en la caída de los villanos perversos. Está en la idea de que, para bien o para mal, todo pasa (un mensaje ostensible en la sucesión de eventos por los que atraviesa Lisboa). Y está también en el influjo que tienen unos personajes sobre otros, cuya intervención puede considerarse “salvadora” (Morales, sobre sus estudiantes; Moreira -que Sánchez Rugeles considera uno de los personajes más nobles que ha creado- sobre Morales, por ejemplo). 

¿Es la mejor novela del laureado escritor y guionista? Dependerá de los criterios que se empleen para juzgarla. Pero constituye sin duda, y en sus propias palabras, “una apelación a la dignidad de los venezolanos”.

Linda D´ambrosio
linda.dambrosiom@gmail.com
@ldambrosiom
@ElUniversal

TRINO MÁRQUEZ, NUEVOS RETOS DE LA OPOSICIÓN DEMOCRÁTICA

Los argumentos señalados por las 27 organizaciones opositoras firmantes del documento unitario, en el cual manifiestan que no participarán en el fraude electoral convocado por Nicolás Maduro para el próximo diciembre, resultan categóricos.

Es cierto que el régimen, prevalido del control que ejerce sobre todos los poderes públicos y en su capacidad represiva, acabó con la posibilidad de cualquier tipo de elección libre y competitiva.

Las condiciones con respecto al proceso de 2015 variaron de forma significativa. El gobierno secuestró el uso de la tarjeta de la UNIDAD. Los directivos que la representaban aún se encuentran sometidos a procesos penales. En el documento, además, se muestra una reláfica muy completa de lo ocurrido luego del concluyente triunfo de la oposición en los comicios de diciembre de 2015: la Sala Electoral del TSJ, presidida entonces por Indira Alfonzo -quien como recompensa ahora fue designada presidente del CNE- dictó una sentencia cautelar que suspendió la elección parlamentaria del estado Amazonas, dejando sin representación a esa entidad. El TSJ nunca emitió una sentencia favorable, con el fin de impedir que dentro del Hemiciclo se conformara la mayoría calificada que le dio el pueblo venezolano a la oposición democrática. Luego, los magistrados de la cúpula judicial declararon de forma inconstitucional en ‘desacato’ a la Asamblea Nacional. Esto le ha impedido, en la práctica, ejercer plenamente las competencias constitucionales que le son propias, artículo 187 de la CRBV.

También es verídico que la Asamblea Nacional instaló un Comité de Postulaciones electorales, integrado incluso con diputados de la fracción del régimen, con la finalidad de designar un

nuevo CNE, pero el TSJ nombró de manera arbitraria a los cinco rectores principales y los diez suplentes del organismo, abortando la posibilidad de contar con un árbitro confiable.· El TSJ ha violado la inmunidad parlamentaria de más de treinta diputados activos de la AN, dictando además sobre la mayoría de ellos, medidas privativas de su libertad; hoy se encuentran presos, en el exilio o resguardados en sedes diplomáticas. Hay 139 diputados sometidos a acoso o persecución política y cinco en prisión.

Las condiciones que los partidos exigen para participar son las que prevalecen en todos los países democráticos: 1) Restablecer el derecho al voto para todos los venezolanos, incluyendo a los que han tenido que emigrar y el Registro Electoral auditado y confiable; 2) Garantizar que el voto sea ejercido libremente, sin coacción o intimidación; prohibir la migración de electores de sus centros electorales naturales; 3) Detener las inhabilitaciones y enjuiciamiento de los dirigentes políticos y restablecer plenamente sus derechos a la actividad política; 4) Participación plena de todos los partidos políticos; reposición de sus legítimas autoridades, suprimidas por la ilegal intervención de los tribunales, al igual que el uso de los símbolos y colores partidistas; liberación de los presos políticos; 5) Un CNE independiente, nombrado por el Comité de Postulaciones Electorales de la AN, conforme a lo pautado por la Constitución y la Ley; designación de todos los órganos subordinados de manera independiente, así como de las Juntas Electorales y miembros mesa. Respeto al trabajo de los testigos electorales y demás funcionarios; 6) Cronograma electoral que garantice el derecho al voto y el acatamiento a los lapsos para cada una de las actividades del proceso desde su convocatoria; 7) Campaña electoral equitativa con igual acceso a los medios de comunicación públicos y privados; prohibición de cadenas oficialistas. Asistencia equitativa a los espacios públicos y garantía de libre tránsito por todo el territorio nacional; 8) Imparcialidad del Plan República, de modo que la FAN asuma que el proceso electoral es esencialmente un acto civil; 9) Auditorias de todos las estaciones

del sistema electoral, incluyendo las nuevas máquinas de votación y el proceso automatizado; 10) Observación Electoral nacional e internacional calificada en todas las fases del ciclo electoral.

Tanto el diagnóstico de la situación –presentado por mí de forma sintética- como la definición de las condiciones para realizar unos comicios transparentes, son acertados. Estos son los temas que fueron discutidos con Noruega en República Dominicana y Barbados. El desafío consiste en cómo actuar, también en el plano electoral, frente a un régimen situado al margen de la ley, que desprecia la democracia, aferrado de forma obsesiva al poder, afincado en sus cuerpos represivos y apoyado por potencias mundiales en donde dominan dictaduras o teocracias a las que les importa un rábano los derechos humanos, los periodos acotados, los gobiernos alternativos, la soberanía popular y todos los principios republicanos y democráticos.

Ante esos retos concretos el documento unitario no ofrece opciones. Surgen, entonces, preguntas como las siguientes: ¿para volver a participar en comicios hay que restituir previamente el Estado de derecho y lograr la plena garantía de todas las condiciones que los principios democráticos exigen? ¿En un régimen autoritario –y el de Maduro lo es en abundancia- las fuerzas democráticas no pueden participar en comicios hasta que se restablezca el orden constitucional? La respuesta de los firmantes a esas interrogantes resulta demasiado vaga: afirman que lucharán por “verdaderas elecciones libres”. ¿Cómo lo harán sin partidos, ni sindicatos, ni gremios, ni federaciones estudiantiles; sin sociedad civil organizada; solo con el apoyo de la comunidad internacional? Los firmantes prometieron elaborar en los próximos días una estrategia de cambio. Esperemos que la presenten para volver a opinar.

Trino Marquez Cegarra
trino.marquez@gmail.com
@trinomarquezc

VÍCTOR A. BOLÍVAR, USURPACIÓN

La usurpación no debemos circunscribirla al ámbito presidencial. Es un delito que, a gran escala,  adquiere en Venezuela naturaleza sistémica. Solo basta mencionar la usurpación de nuestra soberanía cuando estamos sometidos a la autoridad de gobernantes, militares y funcionarios extranjeros, que ejercen funciones públicas en el país; así como la de los Poderes Constituyente, Ciudadano, Judicial, Electoral, las FANB y la pretendida AN de Parra y sus secuaces. La legítima AN y su presidente Guaidó, con su interinato, son los únicos poderes que escapan al circuito de la usurpación.

De manera, que el planteamiento del cese de la usurpación es tan grueso que va más allá de ser un objetivo subalterno que se circunscriba solo a ser solo una frase mediante la cual los venezolanos y el mundo entero nos percatamos de que Maduro es un dictador. Este  es un régimen totalitario que se ha adueñado de la nación, manejando ilegítimamente sus instituciones mediante la usurpación. Los cubanos, Maduro, Cabello, Saab, Moreno, Alfonzo, Padrino y Parra, son sus portaestandartes.

El excelente artículo de Carlos Blanco “Enredo nacional”, con sus claves, nos anima a abordar el tema nuevamente. Aún refiriéndonos a la sola usurpación presidencial, pensamos que haber dejado de lado  al cese de la usurpación, como condición sine qua non en la estrategia trazada por la dirigencia opositora, fue una desacertada decisión que trajo consigo la perdida de la confianza y la esperanza, que finalmente se tradujo en una significativa disminución del respaldo popular.

Todavía no están claros los argumentos que llevaron a desestimarlo como postulado en un insólito cambio de estrategia privilegiando el tema electoral en el ámbito parlamentario. Menos claros aún, cuando el vigente “Estatuto que rige la transición a la democracia para restablecer la vigencia de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela”, en lo que respecta a su aplicación progresiva,  establece las tres etapas de la transición democrática, que en orden de prelación,  están consagradas en el artículo 2 del dicho Estatuto: 

1. La liberación del régimen dictatorial, que ocurrirá con el cese de los poderes de facto que ejerce Nicolás Maduro Moros. 

2. La conformación de un Gobierno provisional de unidad nacional que asegure restablecer el sistema democrático y convocar elecciones libres. 

3. El restablecimiento del Estado democrático con la celebración de elecciones libres, transparentes y competitivas en el menor tiempo posible.

En anteriores oportunidades, hemos sostenido que las decisiones de incorporar la bancada chavista a la AN y la conformación mixta de un Comité de Postulaciones electorales, con miras a la celebración de unas elecciones parlamentarias antes que las presidenciales; más el planteamiento de un cogobierno de emergencia nacional, fueron   decisiones erróneas que indirectamente llevaban a fortalecer la pretendida legitimidad de Maduro en el poder. Se obviaba deliberadamente el cese de la usurpación.

En el comunicado de los partidos políticos mediante el cual fijan posición frente al fraude de las parlamentarias, nada refiere al cese de la usurpación; por el contrario, insisten en dar por buenas las decisiones que se adoptaron en torno a la celebración de esas elecciones, como las ya mencionadas sobre la incorporación de la bancada oficialista a la AN y la designación conjunta de del Comité de Postulaciones. De forma tal, que a esos 27 partidos pareciera que les resbala que no hayan elecciones presidenciales si les aceptan las condiciones para unas parlamentarias.


Es en esto último donde tienen lugar las claves de Carlos Blanco, cuando pone el acento en el cese de la usurpación en vez de plantear  condiciones electorales, para finalmente concluir: “Cuando la participación en esas elecciones es jugar el juego de comparsa del régimen y la abstención sin estrategia es inútil, vale la pena volver a preguntarse por qué no volver al asunto central: la concertación nacional e internacional para salir del régimen”

Afirmó el presidente Guaidó en una oportunidad, que si no llega el “cese de la usurpación” se optará por la ayuda internacional y el “uso de la fuerza”. Es hora de avanzar hacia otras metas: insistir en aplicar nuevas fases del TIAR, el R2P y la aprobación del 187/11 CRBV, es poner en otros términos una confrontación que requiere superar métodos convencionales que hasta ahora no han funcionado.

Víctor Antonio Bolívar Castillo 
vabolivar@gmail.com
@vabolivar

AMÉRICO MARTÍN, NAUFRAGIO DE LA UTOPÍA SOCIALISTA

Aunque el título de esta columna lo sugiere, no me apartaré ni un milímetro de las realidades actuales del poder y de la incontenible presión social a favor de un cambio democrático urgente en Venezuela. El caso es que muchos autores aluden a la crisis del socialismo del siglo XXI como factor básico de los lamentables resultados del modelo implantado por Hugo Chávez y sus seguidores, por más de dos largas décadas. Comparto ese criterio, pero es preciso explicar la incidencia del factor ideológico en tan doloroso proceso.

Como se recordará, Hugo Chávez trabajó activamente para alcanzar el liderazgo principal en Venezuela, luego en el Continente y, a ratos, en el mundo entero.

Su audacia despertó la ambición de muchos movimientos, países y personalidades que no dejaron de ver lo obvio, la inmensa fortuna petrolera con las mayores reservas del planeta y con un enorme desarrollo refinador, construido –por cierto– por los gobiernos democráticos, de los que se convirtió en la Némesis implacable.

Como quiera que el curioso personaje encontró rentable convertirse en la antípoda del poderoso imperio norteamericano, el interés por alentarlo se multiplicó en varios continentes.

No obstante, Chávez , ingenioso e imaginativo, creyó carecer de una cualidad propia de los grandes líderes socialistas y comunistas, a saber, una teoría original asociada a su persona que elevara su rango intelectual.

Fidel y el marxismo fueron entonces su modelo personal, porque la democracia se unía a dos condiciones que no podía aceptar: la alternancia y los “excesivos” límites del ejercicio del poder establecidos por los derechos de la persona humana.

Autorizados por el marxismo, los líderes tradicionales gozaron del privilegio de la perpetuidad, solo se iban del poder, muertos o derrocados por sus émulos. En ese particular, el vigoroso dirigente barinés se sintió seguro de sus leales y de su perspicacia para frustrar cualquier intentona mal encaminada.

Sin embargo, el marxismo y Fidel ofrecían otra complicación, tenían todas las respuestas preelaboradas. Había un leninismo, un stalinismo, un trotskismo, un bujarinismo, un titoismo y, por supuesto, un fidelismo. Eran muchas las resistencias que se fueron creando contra todos esos ensayos, era preciso -entonces-, sin abandonar los grandes privilegios que el sistema otorgaba al totalitarismo, poner su firma personal en el modelo que se implantaba en Venezuela.

Fue así que por sugerencia de sus aliados o por ocurrencia propia, fundó el socialismo siglo XXI. Con el ímpetu que le caracterizaba, le calzó la fórmula “hecho en socialismo” a cualquiera de sus ejecutorias.

Su problema comenzó a crecer en la medida en que la democratización se fue convirtiendo en la idea fuerza en –virtualmente– todo el universo, la democracia era una idea destinada a permanecer si sabía renovarse, porque era también un sistema organizado para atender los dos problemas fundamentales del Estado: la socialización de la democracia mediante la participación y, con el respeto a los derechos humanos, el control social para garantizar la funcionalidad del conjunto.

Enfrentarse a eso con un mejunje ideológico de ideas nada novedosas, con un vacío de respuestas prácticas, por fallidas en todos los territorios, que la mención al siglo XXI por sí sola no podría alzar su reputación.

Lanzó entonces un llamado abierto a debatir sobre el socialismo del siglo XXI y, ni siquiera, sus más cercanos compañeros –por no decir él mismo– aportaron cosas de interés. ¿Por qué ese debate no prosperó? La mejor explicación, según creo, la proporciona el profesor Alfredo Ramos Jiménez, director de la revista Ciencia política, señala que el mundo está cada vez más interesado en los avances de la democracia posible porque, en las condiciones de la globalización, las fórmulas ideológicas chocan con un universo de situaciones y hechos cada vez más desideologizados.

En consecuencia, el socialismo siglo XXI ha terminado en la fosa común donde yacen el socialismo, el marxismo, el maoísmo, el stalinismo, el trotskismo, el titoismo, el bujarinismo. Es una utopía al igual que todas las mencionadas.

La definición más apropiada de lo que es una utopía la proporciona el DRAE, en dos acepciones: 1) lo que no existe y 2) programa optimista inaplicable en el momento en que fue formulado.

Entonces, ¿qué es?

La gris realidad de los controles, las estatizaciones, la propensión totalitaria y la violación de los derechos humanos.

Haber luchado durante veinte años por “lo que no existe” o por “lo que no es aplicable” ofrece todas las explicaciones del naufragio de la utopía chavista.

Américo Martín
amermart@yahoo.com 
@AmericoMartin
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