viernes, 3 de marzo de 2017

NELSON CASTELLANO-HERNÁNDEZ, LA GUERRA DE LAS NEURONAS

INCAPACIDAD PARA DISCERNIR

Maduro es como un billete falso, no vale nada. Todo en él es un disfraz, se viste de rojo para demostrar que es comunista, se viste de bandera para aparentar ser venezolano, se viste de verde para parecer militar, adopta poses y los discursos de Chávez, habla de tropas, de guerras. Mientras más vocifera, más se asemeja a la marioneta de madera de un ventrílocuo.

Ser títere es su verdadera naturaleza, aparenta hablar sin mover los labios, la voz sale del vientre residenciado en la Habana. En realidad, habla sin mover las neuronas, situación que toma visos de patología, además contagiosa, visto como se difunde entre los representantes del régimen y en algunos opositores.
Las guerras de las que habla Maduro existen solo en su imaginación, eso lo saben bien los militares corruptos, disimulan el asco que sienten, repiten la frase “Chávez vive”, para justificar que lo hacen por el muerto… así soportan la vergüenza de tener que fingir, frente a tamaño deshonor que es servirle a Maduro… el títere traidor de la Patria.

Pero que se le va a hacer, es cuestión de negocios, con este “Cantinflas” del caribe, y que me perdone el artista, tienen asegurada su cuota de poder y su participación del botín.

En Venezuela la única guerra es de las neuronas, la gente parece haber perdido la capacidad de discernir, por eso tenemos soldados idiotizados violando el juramento de defender la patria y hacer respetar la Constitución. Banqueros, comerciantes y boli-burgueses que, sin creer en el marxismo habanero, aprovechan la situación para llenarse los bolsillos, sin considerar que están destruyendo al país.

Jueces vendidos, violadores de la ley, sin importarles la deontología profesional; diputados oficialistas que asisten a la Asamblea Nacional para torpedear sus funciones, sin importarles el principio democrático de la separación de poderes. Un Tribunal Supremo de Justicia, abocado a destruir la voluntad popular; un CNE en manos de unas delincuentes que impiden elecciones; bandas de colectivos asesinos y ladrones, armadas por el régimen, que han transformaron la ciudad en terreno minado, convirtiéndose en el verdadero problema del estado de derecho.

Una población sometida por el chantaje, el hambre y la miseria, que no termina de concientizar de que es mayoría… y que de tomar una decisión no podrían contra ella.

Y una parte de la oposición que prefiere fingir que estamos en democracia, exigiendo respeto a sus derechos, pidiendo elecciones y pequeñas cuotas regionales, sin enfrentar como se debe a un verdugo a la cabeza de una dictadura. Una trágica situación que al final significa, que todos se encuentran …fuera del perol.

Mientras Maduro realiza ejercicios militares, para supuestamente ganar la guerra, nuestras fuerzas armadas, ni siquiera pueden dar con el paradero de un helicóptero caído en territorio nacional.

Mientras sumas astronómicas se dedican para comprar armas, destinadas a ser usadas contra los venezolanos, la guerra del hambre hace estragos entre la población… y la guerra de la escasez se apodera definitivamente de los hospitales, los abastos y los estómagos del pueblo.

Las únicas guerras del chavismo, fueron contra la libre empresa, la inversión privada, las fuentes de trabajo, contra PDVSA, contra los servicios de agua y luz, contra la educación, las universidades, los sindicatos y los estudiantes… siguiendo el consejo de Fidel. Y vaya que lograron destruir.

La guerra que si perdieron fue la del apoyo popular, esa es nuestra arma… con esa indiscutible mayoría podemos ganar.

La guerra que no se atreve a enfrentar, es la de Trump, el gobierno del Norte ha sancionado al vicepresidente Tarek el Aissami, por narco traficante, lavado de dólares y apoyo a grupos extremistas, investigación que tiene años realizándose. El implicado ha respondido, como era de esperarse, la mini canciller, contrario a su naturaleza “perrerosa” (en lenguaje maracucho), ha sido cauta.

El régimen ha exigido al Ministro de la Defensa Padrino López, que se haga garante de la honestidad de Tarek, menudo compromiso, de ahora en adelante tendrá que velar por su reputación, para terminar de volverse loco.

A Maduro el cerebro no le da, para brindarle seguridad al país, tendría que acabar con sus socios colectivos, tampoco le sirve para producir en el país los alimentos que necesita, como hacerlo si con los CLAP somete al pueblo, como acabar con la corrupción sin meter preso a la mitad de los dirigentes chavistas y sus respectivos testaferros. Difícil rompe cabezas para quien tiene que consultar todo con la Habana.

Le guerra de las neuronas dejó a mucha gente idiota, sino como explicar las declaraciones del presidente del Banco Bicentenario del Pueblo, Pérez Abad, quien aseguró que “la revolución es indetenible, porque tiene la lealtad de todo un pueblo”, ¡pobre hombre! Cada vez que ve una encuesta entra en crisis, calculando los días que le quedan con casi un 90% de opinión negativa.

Las personas no trastocadas como él, tenemos que interpretar lo que quiso decir cuando agregó, “Con el legado del comandante Chávez y ahora junto al Presidente Maduro sigamos construyendo el socialismo productivo”, tengo que concluir que perdió el juicio o no es normal, este régimen puede ser de todo… menos productivo.

Aquí son muchos los que perdieron la cabeza, recientemente el propio Maduro generó una crisis nacional, al suprimir el billete que existía de mayor denominación, sin que hubieran llegado al país los que servirían para sustituirlo, un verdadero desquiciado que generó una ola de protestas, con terribles consecuencias humanas.

Al final tuvo que echarse para atrás, luego que voceros del régimen mintieron diciendo que los billetes estaban en Venezuela. Locos como Vielma Mora gobernador del Táchira y Reverol ministro del interior, se apresuraron a afirmar que los disturbios no eran por hambre, sino planificados y orquestados por la oposición, el único problema que enfrentaron es que nadie les creyó.

Una buena amiga me repetía el consejo de su excepcional abuela, me estimuló a seguir adelante en mis denuncias, una y otra vez, que al final lograremos que la verdad sea vista. Porque en realidad el país está como los tres monitos: ciego sordo y mudo… pero también deberíamos hablar de un cuarto “el indiferente” el que está esperando que otros hagan, lo que todos deberíamos estar haciendo.

Ese que también parece haber perdido el sentido común y no se da cuenta que, si no enfrentamos la dictadura de frente, esta pueda acabar con todo espacio de libertad. Ante la estupidez de los slogans del régimen, acompañado de los golpes sucios, las violaciones constitucionales, las “marramuncias leguleyas” y el atropello a los ciudadanos, el único camino es recuperar la fuerza del espíritu libertario del venezolano.

Nelson Castellano-Hernandez
nelsoncastellano@hotmail.com
@VFutura
Venezuela-Futura,  
Francia

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