sábado, 1 de abril de 2017

NEURO J. VILLALOBOS RINCÓN, LA DULCE Y AMARGA AGONÍA

LOS SIGNOS DE LA DECADENCIA

“A mitad del camino de la vida yo me encontraba en una selva obscura, con la senda derecha ya perdida.” Dante

Los intentos desesperados del régimen por aparentar que aquí en este país todo está bien, que todo funciona normalmente, con algunos apremios en vías de solución, pero, que es el imperio norteamericano el causante de todos los problemas, valiéndose de sus cachorros en los cinco continentes y los propios residenciados en este modelo de nación, ya nadie se lo cree. El mundo entero se ha enterado de la pesada cruz que carga el pueblo venezolano, pero, los crucificados en definitiva van a ser otros, menos los que ya están pagando su condena en el noveno círculo del infierno, donde van a parar los traidores a la patria y a su familia, según Dante.

Los glotones, lujuriosos y ladrones siguen disfrutando sin mengua las mieles del poder sin reparar que hay un pueblo inmenso que batalla diariamente para no caer en la miseria a la cual lo empujan esos mismos depravados carentes de moral. Un pueblo que se esfuerza por mantener sus principios y valores intactos.

Los signos de la decadencia son ya perceptibles. La agonía que les produce la proximidad de la pérdida del poder causa un rictus de amargura, de miedo, de terror, difícil de esconder por los máximos exponentes de la podredumbre oficial. Sólo la ineficacia y la miopía política de quienes los adversamos los alivia de espanto cada cierto tiempo, para reaparecer con mayor crudeza y virulencia cuando observan un reagrupamiento de fuerzas internas y externas en su contra. Se han convertido en una especie de pigmeos cuyas sombras se agigantan con la puesta del sol. Cada mañana, al observar su real estatura, corren a ejecutar cualquier desfachatez.


Atreverse a organizar una exposición con el rimbombante título de “Venezuela potencia 2017” es una clara expresión de la ridiculez, del engaño permanente y de la desesperación de un régimen que ha robado mucho y no tiene algo de importancia por exhibir que no sea pura utilería como si de un teatro se tratara. Mantienen una hiperactividad inútil y un derroche de recursos. 

En la Venezuela de los apagones, de la inseguridad que campea en todo el territorio; sin insumos, sin alimentos; con una estructura de transporte inservible; con internet intermitente; en un país endeudado; con sus ingresos disminuidos; sin credibilidad y sin una pizca de confianza; con un volcán político y social en erupción, es una inmoralidad hacer una exposición para exhibir el cuerpo exánime de un país que solo se le puede ocurrir a mentes muy perversas y corruptas y a algunos corifeos con fines de lucro personal para prolongar su dulce y a la vez amarga agonía de tener que volver muy pronto a la nada.

Neuro Villalobos
nevillarin@gmail.com
@nevillarin
Zulia - Venezuela

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