viernes, 30 de noviembre de 2018

ELIDES J. ROJAS L., Y LLEGÓ EL MOMENTO


Finalmente, después de las menguadas hallacas y el chorrito de ron y algún toque de cocuy, pues no hay para más, llegamos al 10 de enero de 2019, fecha en la cual el mar se abrirá en dos y pasarán por la arena húmeda que deja a modo de pasillo glorioso montañas de libertad, democracia y buen vivir. Uno escucha esto en la calle, más o menos así, y no queda otra que tratar de descifrar lo que realmente va a ocurrir. Lo intentaremos. Pero nada más lejos de la escena creada por la febril imaginación de los venezolanos. Veamos varios pedazos de la mesa.

Y llegaron los gringos. El Grupo de Lima fue el primero en saltar. Maduro es ilegítimo de toda ilegitimidad. Rompen relaciones de inmediato con el régimen chavista y retiran embajadores a la carrera. Más tarde, la Unión Europea hizo lo mismo. Cuatro países individualmente se unieron a la decisión. Y, para rematar, Estados Unidos, además de meterle candado a la representación diplomática, se fue por todo el medio y prohibió relaciones comerciales con el castrochavismo. Maduro salió en cadena de radio y TV rodeado de militares en horas de la tarde y rechazó enérgicamente lo que calificó como una campaña internacional para derrocarlo, aunque mucha gente todavía busca cómo llegó a esa conclusión tan complicada. Hasta ahora un gran escándalo mundial, pero pura tinta y bulla.

El 14 de enero, en horas de la madrugada, se produjo un apagón que llenó de espantos y fantasmas a todo el país. El chavismo pensó que era lo normal. No hay luz en Venezuela, gran cosa. Ocurre todos los días. Pues esta vez se equivocaron. La invasión había comenzado. Apenas cortaron dos cables y el país se apagó. Cuatro portaviones se apostaron frente a las costas caribeñas y miles de paracaídas se abrieron en el cielo de apenas cuatro ciudades importantes, además de Caracas. La invasión terminó en tres días. Juicios, negociaciones, acuerdos y elecciones en dos años. Gobierno amplio de transición y medidas urgentes para rectificar la economía dejaron todo preparado para que la oposición busque candidato. Todavía están en eso. Lo que quedó del chavismo lidera las encuestas con un solo aspirante, un militar para variar. La oposición acusa a la otra oposición de colaboracionistas por aceptar ir a elecciones contra un chavista que debería estar preso. Llaman a abstenerse. Gana el chavista solo. Y la historia vuelve a repetirse.

Negociación y acuerdo. Estados Unidos, la Unión Europea y el Grupo de Lima, más otros países anti chavismo, lo dicen con claridad. Es ilegítimo, pero Maduro es el que contesta el teléfono en Miraflores. Así que hay que negociar. Pero primero la oposición con la oposición y cuando finalmente estén de acuerdo nos llaman. Ya estamos en el 2021 y no hay acuerdo. Las negociaciones terminaron a insultos en Twitter, mentadas en Facebook aderezadas con historias falsas desde Miami. De hecho ya Trump no es presidente del imperio.

No pasa nada. Este escenario es el más probable. Lo único que lo puede alterar es lo terrible que debe estar el hambre y las necesidades de los venezolanos para enero y febrero del próximo año. Ya Maduro, apoyado en Rusia y China y otros amigos, encontrará la manera de vender pedazos de Venezuela para seguir en el poder y mantener la limosna suprema y eterna a Cuba. La oposición, dividida, discute la nueva directiva de la Asamblea Nacional y asoma el plan para ejecutar el referendo revocatorio por ahí en el 2022.

Y pendientes: llegó la harina a Guaicaipuro y la leche a San Martín. Vaya rápido que se acaba.

elidesr@gmail.com
@ejrl

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