Mostrando entradas con la etiqueta DESDE TEXAS ESTADOS UNIDOS. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta DESDE TEXAS ESTADOS UNIDOS. Mostrar todas las entradas

lunes, 14 de diciembre de 2015

RICARDO ESCALANTE, HENRY RAMOS INTELIGENCIA Y EXPERIENCIA

Hay ciertos personajes que ahora opinan como si hubiesen estado libres de pecado en los grandes desaguisados nacionales, y lo hacen como si el país fuera una caja de Pandora que se puede manejar con improvisaciones y sorpresas.  ¡No aprenden! No terminan de entender que la población sufre penurias sin precedentes, que todas las instituciones están deshilachadas y ha llegado la hora de ser reflexivos.

Inmediatamente después de conocidos los resultados electorales del 6 de diciembre, luego de la borrachera de gloria que nos envolvió a todos, vimos signos inquietantes de inmadurez en ciertos aprendices de diputados que todavía no saben cuál es la función de la Asamblea Nacional. Empezaron a hablar como si la AN pudiera asumir las funciones del Ejecutivo y, por supuesto, de manera simultánea vimos la testarudez ramplona de Diosdado Cabello y de Nicolás Maduro.
Asimismo, las redes sociales se inundaron de comentarios a favor y en contra de los aspirantes a la presidencia de la AN. Claro, hubo también algunos inteligentes, ponderados, que llamaban a la tranquilidad, como debía ser.
Poco después el canal chavista Globovisión difundió una entrevista a Henry Ramos Allup, en la cual saltaban a la vista su dominio de la materia constitucional, la madurez política, la inteligencia, cultura y capacidad para debatir de manera reposada, sin las estridencias y exclusiones características de la vida venezolana de los últimos 17 años. ¿Quién tiene mejores credenciales?  Es posible que lo haya pero nadie sabe quién es ni dónde está. ¿Quién tiene mejores habilidades para la negociación política?  Deberíamos aceptar que eso no se produce ni de la noche a la mañana, ni crece en todas partes como la hierba mala.
Por lo demás, hay quienes descalifican a Ramos Allup por adeco, porque encuentran en AD el símbolo de lo que una vez hubo en el país y nunca más deberá volver.  Ahh, pero olvidan algo elemental: el país vive un delicado momento que reclama un líder preparado en las artes parlamentarias, con probada habilidad para la negociación política, corajudo, capaz de aguantar ataques sin perder la paciencia y de poner en su sitio a los afectados por cualquier variedad de sarampión. Alguien que inclusive no despierte celos entre los aspirantes a suceder a Nicolás Maduro en Miraflores.
Por ahí circula, además, la tesis de que la presidencia de la AN debería rotarse, cosa saludable pero nada extraña, porque su directiva se elige para períodos de un año. Más aún si quien ejerza el cargo incurriera en impudicias, pero, por supuesto, llama la atención el hecho de que los enemigos de la vieja política no hubiesen esgrimido las banderas de la no reelección para otras posiciones como la Presidencia de la República y las gobernaciones y, por qué no, para de sacar de juego a esos candidatos presidenciales eternos, desbocados, propietarios de una cadena meteduras de pata monumentales. ¿Por qué no pensar en candidatos presidenciales nuevos, distintos, preparados?
Ricardo Escalante
ricardoescalante@yahoo.com
@opinionricardo

Texas - Estados Unidos

jueves, 3 de diciembre de 2015

RICARDO ESCALANTE, DÍAZ RANGEL O EL ANTIPERIODISMO

El periodismo cumple una misión social grande y grave, que va mucho más allá del deber de informar y de formar opinión, para desafiar sin temor el poder cuando los derechos civiles y políticos son conculcados.  No se trata de transformar el oficio en fe política, sino de exigir el cumplimiento de la ley a la hora de denunciar camarillas deshonestas.

Es larga la lista de hermosas lecciones de periodistas y medios que en distintas partes lo han hecho sin importar las consecuencias. Muchos han dejado sus vidas en el camino o han ido a parar a la cárcel o al destierro, pero la verdad siempre ha terminado por imponerse aunque los culpables no hubiesen recibido el merecido castigo.
Uno de los grandes ejemplos de esa lucha son Carl Berstein y Bob Woodward con la memorable investigación que culminó con la caída del entonces todopoderoso Richard Nixon en agosto de 1974, después de haber sido amenazados incluso con prisión. Claro, tanto The Washington Post como su director, Ben Bradlee, también se revistieron de coraje para respaldar a sus reporteros con una firmeza sin precedentes. Bradlee pasó a ser el director de periódico más importante del siglo XX en el mundo entero y el Post se transformó en una referencia global.
Viene esto a colación por los conceptos emitidos por Eleazar Díaz Rangel en sus columnas dominicales en Últimas Noticias, reiterativos de su apoyo irracional al peor y más opresor de los gobiernos venezolanos, que ha traído sufrimientos sin precedentes.  ¿Por qué, a pesar de su trayectoria profesional, Díaz Rangel devino en espadachín de un régimen abominable? Para dibujar una respuesta es bueno hacer un vuelo rasante sobre sus más de 6 décadas en la política y el periodismo en Venezuela.
Con trato amable, sonrisa a flor de labios y el aspecto a lo Dorian Gray que lo acompañó hasta hace pocos años, Eleazar se labró en la Universidad Central y en los organismos sindicales y profesionales, el respeto tanto de innumerables generaciones de noveles como de experimentados periodistas que veían en él un exponente de virtudes irrenunciables. Fue, además, un excelente reportero deportivo y un líder gremial portentoso.
En la juventud del Partido Comunista luchó contra la dictadura de Marcos Pérez Jiménez. Luego, cuando los desmanes de dictadura soviética quedaron al desnudo y Teodoro Petkoff publicó el libro Checoslovaquia, el socialismo como problema, el PCV se escindió y dio lugar al MAS, cuyos primeros años cobijaron a contingentes de izquierdistas que se negaban a aceptar el fracaso de sus quimeras. Así, montado en esa ola, el personaje de marras llegó al Congreso de la República en planchas del MAS y junto a otros hizo de la colegiación de los periodistas su bandera principal.
Ascendió a la presidencia de la Asociación Venezolana de Periodistas, de la Federación Latinoamericana de Periodistas y fue dirigente fundamental del Colegio Nacional de Periodistas, esgrimiendo valores esenciales de la libertad de prensa y expresión de los ciudadanos y, sobre todo, de los trabajadores de los medios. Eso lo proclamaba en la UCV, en el CNP y en la calle, hasta el día menos esperado, en que casi como por obra y gracia de los ángeles…
En los primeros meses de 1998 Díaz Rangel andaba alumbrado por la hermosura de Irene Sáez y su proyecto presidencial frívolo. No lo ocultaba, parecía ingenuo. Elogiaba las “ideas” de la reina de belleza y criticaba a Hugo Chávez cuando todavía los vientos no soplaban a su favor, pero cuando la candidata perdió el halo y ocurrió lo sabido por todos, el curtido periodista no resistió el embrujo del militar que -a pesar de los muertos y heridos de la trastada del 4F-, encandilaba a insensatos y oprtunistas.
Luego, mientras las brasas de la disputa entre los herederos de Miguel Angel Capriles ardían al rojo blanco y el olor a chamuscado era penetrante, el poderoso Chávez no vaciló para meter baza en el asunto.  Bastó la amenaza suya de inclinar la balanza judicial en el pleito, para que los Capriles López dejaran a Teodoro Petkoff agarrado de la brocha y lo reemplazaran en la dirección de El Mundo por el flamante Díaz Rangel, quien con el traje rojo rojito casi nuevo pasó poco después a dirigir Últimas Noticias. A la larga los Capriles vendieron la Cadena, que como la mayoría de los medios nacionales se convirtió en instrumento de mentiras y propaganda del régimen.
Con toda esa historia aquí comprimida, Díaz Rangel vino a demostrar que en el avanzado otoño él pudo haber sido el mismo de toda la vida... Había tenido posiciones políticas, gremiales y éticas invariables, ahh pero el despiadado transcurrir del tiempo hizo que la política y la ética sí se corroyeran y apestaran cada vez más. Él se escondía en su antifaz, pero…  ¿Díaz Rangel creerá ahora su propia historia?
Ricardo Escalante
ricardoescalante@yahoo.com
@opinionricardo

Miranda - Venezuela
Texas - Estados Unidos

miércoles, 4 de noviembre de 2015

RAFAEL BELLO. OPOSICIÓN Y CAMBIO, CASO VENEZUELA


 En el pueblo venezolano hay una actitud persistente de cambio. Esta actitud sobradamente vinculante a la realidad que se vive tanto en el campo como en la ciudad, refuerza la lucha democrática. Tiene lugar entonces en todos los sectores del país la firme disposición de ponerle término a lo que conlleva una situación de empobrecimiento generalizado en la sociedad venezolana.

  Hay que ponerle término a ese cuadro de carencias que priva de los productos esenciales para la vida al venezolano. Hay que ponerle término por cuanto este es un país que no puede continuar bajo los designios del atraso. Aquí en este país hay hombres y mujeres con la condición que ennoblece al ser humano: honradez, trabajo y preparación. Eso es lo que priva en un país para alcanzar niveles de bienestar económico y social.
  En la nación tiene lugar el caso extremadamente grave de la instauración de un régimen que contraría elementos sobre los que ha de fundamentarse una sociedad en ascenso económico-social. Donde el desarrollo sea sobresaliente en la determinación de la sociedad en el bienestar y la seguridad. Eso es lo deseable en Venezuela: un régimen para la subsistencia. En un régimen contrario a los valores democráticos, el derecho libre no es posible. El derecho a la propiedad es negado en todos los ámbitos.
  Pero de lo deseable a la realidad que se vive, hay una distancia del cielo a la tierra. Se está frente a un cuadro lastimoso de la vida del venezolano que lo priva de los elementos indispensables de la subsistencia. Y cómo lo priva de los medios de subsistencia, más todavía, de las posibilidades de su formación para asumir con el saber que prodiga la condición del conocimiento, la responsabilidad ante los retos de la vida.
  El retrato en gran formato de lo que se vive en Venezuela está en las colas de hambre a lo largo y ancho de la geografía venezolana. En esas colas de hambre está un pueblo que hierve de impaciencia por un cambio. Que grita y pelea porque haya en esta nación una conducción opositora valiente y determinante a los cauces de la democracia en sustentación de los derechos que van más allá del electoralismo que bandea entre la debilidad y la formalidad. La formalidad ante las acciones represivas que dejan una estela de muerte entre la juventud valiente que protesta y asume los derechos de la causa del pueblo venezolano.
  Que asume con valentía la defensa de la Venezuela aun a costa de sus vidas. Eso es lo que tienen que mirar con profunda inquietud quienes se creen en la oposición que nada obliga a una conducta valiente por la sociedad venezolana con sus derechos fundamentales de la libertad. La diferencia entre un pueblo que vive las carencias. Que lucha a diario para vivir como Dios manda. Y quienes se recrean en las tertulias domingueras de una inicua campaña electorera, temerosa, huidiza y blandengue, no lo creen así.
  Aquí hay un país que quiere cambio. Que grita y pelea y que no renuncia a sus derechos de ser libre. Esta es la Venezuela de la libertad. Que la ama y la defiende a todo trance. Que no se acobarda, porque no renuncia a sus derechos.

Rafael Bello
bello.rafael@yahoo.es
@unidadylagente

Texas - Estados Unidos