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miércoles, 15 de julio de 2020

JOSÉ L. ZAMBRANO P. UNA TOS QUE ABRUMA A MIRAFLORES, SAINETE EN CAPSULAS,

Venezuela vive el sentimiento de naufragio que genera el coronavirus. Se percibe como si fuese la primera vez. Quizá nunca se entendió como tal. Siempre se consideró como una excusa detestable para mantenernos encerrados. Un claustro impuesto para ocultar las carencias. Pero está enfermedad es verdadera y duelen sus estragos.

Ahora sí es más frecuente el temor. Costó abrir los ojos. No es solo un recurso del régimen para adormecernos y ocultar el desplome de su propio estado de ánimo. Esta enfermedad no tiene pausas. No hay ungüentos, fórmulas secretas ni efusiones para combatirla. Tiene pinta de ciclón que se lleva todo a su paso. Quien la sufre no tiene certeza de sobrevivir.

El clima tropical no lo acalla, como aquellos considerandos valientes de los primeros tiempos. El mundo ha lanzado sus premisas sobre las posibilidades de nuestro país frente a su asentamiento. Nuestro destartalado sistema asistencial amplía los malos augurios. Las predicciones son pavorosas. Se requerirá más de una ayuda humanitaria inagotable para subsanar sus secuelas.

 Nadie ha creído que Diosdado Cabello haya colgado su mazo por padecer Covid-19. El eterno picapleitos lo reconoció en las redes sociales. También me cuesta creerlo. Así como de Omar Prieto o Tareck El Aissami. Todos al mismo tiempo y con la cara resuelta para esconderse. Escabullirse de la opinión pública y planear su propio aislamiento. Es difícil saber si es verdad o es otra trama rancia para confundirnos.  

Pero ahora forman parte de esta lista diminuta de infectados. También corre la premisa sobre un importante brote de este padecimiento en más de un centenar de miembros de la Fuerza Armada. Todo confirmado a medias, entre los balbuceos terribles de Padrino López. Tampoco pueden asegurarse las cifras que se emiten a diario. Son tantos los conocidos que han fallecido recientemente por este mal. Pero los números siguen exiguos, insignificantes, que pareciesen crecer con la intención de no escandalizar a nadie. De ser inferiores frente al resto del planeta.

Me duelen las exequias de tantos galenos. Se maneja que han fallecido alrededor 14 miembros del personal médico, cuyos guarismos se arrojan por los comentarios en las redes sociales de los propios practicantes. Solo en el estado Zulia se cuantifican ocho. Un riesgo tremendo que no se compagina con la estructura hospitalaria.

Solo se sigue escuchando de medidas extraordinarias para combatir el coronavirus; de cuarentenas estrictas y la extensión del estado de alarma. Entretanto, el pueblo continúa un tanto escéptico. Eso resulta más que peligroso. No son banalidades u otra sarta de farfulladas gubernamentales para mantenernos entretenidos.

No sé si realmente el Cartel de los Soles se aproveche de la pandemia para efectuar sus negocios. O se convierta en la mortaja perfecta o una reclusión forzosa del venezolano contestatario. Pero el coronavirus infringe trastornos desbastadores y tiene estropeado a todos los continentes.

Con este virus no sirven los experimentos. No ha cesado en su andar y sumamos a diario los infestados a borbotones en el mundo. Es sordo a la clemencia y hace nido en los más vulnerables. El grosor poblacional de nuestra nación no tiene la compostura necesaria para sostenerse ante sus perjuicios.  

Entiendo que existan dudas razonables sobre los casos en jerarcas de la tiranía. Resulta suspicaz que empecemos a contarlos. Precisamente cuando Trump sostuvo una reunión en el cuartel general del Comando Sur, desde donde emitió unas afirmaciones fulgurantes. “A Venezuela la tenemos bajo control”, dijo sin mayores restricciones que las necesarias. Posiblemente sean declaraciones de campaña o tiene algunas acciones delirantes a concretar antes de noviembre.

Maduro cada día pierde más fuentes de financiamiento. La posible extradición de Álex Saab desde el archipiélago de Cabo Verde y lo infructuoso hasta la fecha, de sus enviados inoportunos para evitar ese desenlace, lo debe tener con las ojeras abultadas y con una mesita de noche repleta de calmantes. Los próximos meses serán decisivos, envueltos en una pandemia de la que debemos cuidarnos todos. Pero resulta parte de la bruma que tiene a un régimen a oscuras y que pierde día tras días, gran parte de sus alternativas para continuar en el poder.

José Luis Zambrano Padauy
zambranopadauy@hotmail.com
@Joseluis5571
Ex director de la Biblioteca Virtual de Maracaibo “Randa Richani”

jueves, 5 de marzo de 2020

TRINO MÁRQUEZ: MESITA REDONDA EN MIRAFLORES

El gobierno necesita una oposición mansa que le lave el rostro. Que no lo muestre tan autoritario como lo presenta el más reciente informe de Freedom House. Venezuela aparece entre los únicos tres países de América Latina donde no hay libertad o está reducida a su mínima expresión. Los otros dos son, desde luego, los socios ideológicos del socialismo del siglo XXI: Cuba y Nicaragua.

Nicolás  Maduro requería desde hace tiempo que alguien distinto a Jorge Rodríguez  le limara un poco las filosas aristas con las que ataca sin tregua a la oposición mayoritaria parlamentaria, a esa que obtuvo las dos terceras partes de la Asamblea Nacional en 2015. El trabajo para conseguir ese interlocutor comenzó hace tiempo. Al final lo logró. Encontró a los integrantes de la llamada, de forma eufemística, Mesa de Diálogo Nacional. El argot popular resulta menos piadoso. La trata de ‘mesita de noche’.

Sus integrantes más prominentes se reunieron en Miraflores hace pocos días con Maduro y otros representantes del régimen. Uno de los temas centrales de la tertulia giraba en torno a la necesidad de despolarizar el país y nombrar un nuevo CNE.  Llama la atención que en esa conversación no se encontrara Luis Parra, ‘presidente’ oficialista de la Asamblea Nacional. Había que suponer que los voceros de los acuerdos de Miraflores en materia electoral, tendrían que haber sido Parra y sus parlamentarios. Sin embargo, no fue así. Tan poco crédito le da la nomenclatura madurista a ese oscuro personaje, que no fue convocado al encuentro, a pesar de que la MDN no cuenta con representantes que puedan intervenir en la Asamblea con motivo del debate y las decisiones en torno al CNE.

Por lo que ha trascendido a los medios de información, el intercambio entre el gobierno y la MDN fue muy cordial. No podía ser de otro modo, pues se evadió el análisis de los principales problemas del país, entre ellos la violencia y el terrorismo de Estado. Dos días antes, las bandas armadas del gobierno, en este caso también del gobierno regional de Lara, habían atacado en Barquisimeto a Juan Guaidó y a la comitiva que lo acompañaba. En la cita, el tema fue eludido. Caballeros tan decentes como los que integran la Mesa, no podían colocar a Maduro y sus allegados en la incómoda posición de tener que pronunciarse frente a una agresión tan cobarde e injustificada como esa, que comprometió la vida de Guaidó y  sus acompañantes. Diosdado Cabello aprovechó el silencio para señalar exhibir su acerado cinismo: todo fue un montaje opositor. Un ‘falso positivo’. Guaidó pagó para que lo agredieran y  victimizaran.

En el encuentro en Miraflores tampoco se habló de los responsables de la ruina de Pdvsa, el desplome de la producción petrolera, la destrucción del bolívar, la dolarización salvaje, que ha empobrecido aún más a la ya golpeada clase trabajadora, el colapso de los servicios públicos, la devastación de la industria nacional, el incremento de la pobreza y la desnutrición infantil, la deserción escolar y la diáspora, que ha expulsado a millones de venezolanos de la nación y descapitalizado al país.  Estos temas resultan demasiado irritantes para tratarlos con pieles tan sensibles como las de Maduro y sus colaboradores, quienes después de haber provocado la tragedia nacional que vivimos, se niegan, con la colaboración de agentes como los de la MDN, a ventilar esos asuntos públicamente.

Preferible era hablar de las elecciones parlamentarias, como lo hizo Claudio Fermín con José Vicente Rangel en Televen. Ese caballero llevó el onanismo a la zona del éxtasis. La prioridad en 2020, según Fermín, es realizar las elecciones parlamentarias. Los comicios presidenciales ya se efectuaron en 2018 y no es necesario repetirlos. Para que el gazapo no resultara tan burdo, se alió con Rangel para magnificar la polarización entre el gobierno y sus adversarios, y las posibilidades de una invasión extranjera.  Ningún patriota que ame  y le duela Venezuela pueda aplaudir una aventura tan irresponsable. Ambos saben que la incursión extranjera es una posibilidad remota. Casi inexistente en la actualidad. En realidad, se trata de un ardid utilizado por el régimen para opacar los verdaderos y urgentes dramas reales que padecen los venezolanos.

Esas carencias no se resolverán mientras Nicolás Maduro permanezca en Miraflores. El centro de la crisis nacional reside en el Gobierno. El principal problema nacional se encuentra en la economía y su expresión más agresiva es la inflación. El causante de ese daño es el Ejecutivo, con Maduro al frente. Este dato lo registran todas las encuestadoras serias. Otro dato que también recogen es que Juan Guaidó representa el principal líder nacional, y los partidos que estuvieron agrupados en la MUD, la referencia partidista más atractiva de la oposición. 

A los miembros de la MDN les conviene contener la envidia. Saben que continúan ocupando el sótano en las preferencias, el reconocimiento y la representación del país. Deberían convencerse de que el gobierno es tóxico. Peor que el corona virus. Se puede dialogar con él, pero sin dejarse utilizar. Sin comicios presidenciales, Freedom House no le mejorará la calificación a Maduro. 

Trino Marquez Cegarra
trino.marquez@gmail.com
@trinomarquezc

sábado, 13 de julio de 2019

HÉCTOR SILVA MICHELENA: CUÍDATE, MIRAFLORES, DE TUS PROPIAS FLORES

En su magnífico relato La silla, José Saramago construye la metáfora de un poder que se derrumba: el del dictador portugués António de Oliveira Salazar, quien fue cabeza y la principal figura del llamado Estado Novo, el cual abarcó el período de 1926 a 1974. El escritor comienza imaginando una silla que empieza a desplomarse muy lentamente, con un hombre sentado en ella, que, por el imperceptible trabajo de la carcoma, no se da cuenta de que está a punto de caer y partirse la cabeza. 

La silla es de caoba, desgraciadamente, y no de ébano, pues este resiste el ataque de la carcoma, en tanto aquella es lentamente devorada por el coleóptero. Fue en algún lugar, escribe Saramago, “donde el coleóptero, perteneciente al género Hilotrupes o Anobium u otro, se introdujo en aquella o cualquier otra parte de la silla, desde la cual viajó después, royendo, comiendo y evacuando, abriendo galerías a lo largo de las venas más suaves, hasta el lugar ideal de fractura…”. 

Y es que aquellos encaramados en las sillas de todos los niveles del poder, desde el más alto hasta el casi puramente ilusorio del burócrata de bolsas o cajas, no son conscientes de que esa silla es constantemente corroída por la carcoma de sus propios actos. Es su propia conducta ―autoritaria, arbitraria, déspota y violenta― la que va carcomiendo la silla en que se sienta diariamente, desde donde cree que ejercerá el poder, como De Oliveira Salazar, como Pérez Jiménez, como Maduro, por siempre. 

Pero también el piso donde se asienta la silla es lentamente socavado por otra clase de animal: el topo, lo cual, asimismo, ha servido de metáfora a lo largo de la historia para describir la condición de un poder que se derrumba. 

En cualquier tradición cultural, determinados animales han sido siempre fuente de inspiración para la creatividad alegórica, espejos metafóricos en los que los grupos sociales han querido ver reflejada la proyección de cualidades humanas y la ejemplificación de ciertas virtudes y defectos. 

 Así es el topo, un símbolo de una resistencia que no es del todo visible, pero que va cobrando eficacia imperceptiblemente hasta aflorar y visibilizarse en un momento dado del proceso histórico; representa la estrategia a plazo humanitario, la construcción de un nuevo Poder, la constancia en el hacer de aquel que trabaja para que algún día pueda ser derribada la dictadura de Maduro y su pandilla.

Nada es eterno y mucho menos el poder que algunos seres humanos ejercen sobre otros, con toda su cauda de abusos y vejaciones. Por una parte, la silla en que creen firmemente asentado su poder es constante y silenciosamente carcomida por los coleópteros y, por otro lado, el piso debajo de la silla es también constante y lentamente socavado por los topos; así que tarde o temprano la silla cederá y el dictador caerá con todo estrépito.

Pero no lo anticipemos, aunque sepamos que la silla se va a partir. Primero tiene que sentarse el hombre, y este Tiranosaurio tiene que posar las manos o agarrar con fuerza los brazos de la silla, para no dejar caer bruscamente las nalgas arrugadas en el asiento que le ha soportado todo, como resulta necesario especificar, pues todos somos humanos y lo sabemos. Del lado de las tripas, aclárese, porque de esta subespecie hay muchas y diversas, se ha recostado en el respaldo, se ha inclinado, incluso un casi nada hacia el lado frágil de la silla. Y esta se parte…

Ahí va… las patas patalean, y todo el cuerpo acompaña, el dictador ya no sujeta los brazos de la silla, las rodillas en el suelo obedecen ahora a otra ley, y los pies, que siempre han calzado botas disimuladas, ya están en el aire… Y no hay nadie en ese momento de bufón. Mi reino por una isla, gritó este Ricardo III, y nadie le ayudó porque no había una balsa. Ay, estos pies en el aire, cada vez más lejos del suelo; ay, aquella cabeza cada vez más cerca…

La historia confirma la metáfora: la Silla está carcomida: hambre, miseria, muerte, destrucción, desolación, diáspora, demolición de la república, fin de la soberanía popular, verborrea desde la Silla contra el informe Bachelet, vale decir, contra los derechos humanos.

Hoy, que la metáfora se vuelve historia, habrá que darle una manito a la carcoma aliándose con coraje e inteligencia a la carcoma y al topo.

Héctor Silva Michelena 
@hectorsilvam

domingo, 10 de marzo de 2019

FERNANDO EGAÑA, UN AVESTRUZ EN MIRAFLORES


La creencia popular afirma que los avestruces esconden su cabeza en el suelo ante la proximidad de un peligro. Así, continúa la creencia, evaden la realidad al no reconocerla. Según entiendo, el proceder del avestruz es muy distinto, pero a los fines de estas breves y sencillas líneas, vamos a seguir la creencia popular.

Cuando el señor Maduro y sus colaboradores declaran que no le hacen caso a Guaidó, que lo ignoran, que no le dan importancia, "parecen" portarse como un avestruz. Y pongo las comillas, porque de lo que más hablan es, precisamente, que no les interesa ni Guaidó ni lo que representa. Si en verdad así fuera, ¿por qué están obsesionados con el tema?

Resulta que quieren parecerse a la flemática ave, pero no lo logran. Granma , el "periódico oficial" del castrismo, casi no dice nada al respecto del presidente interino de Venezuela. Y si partimos de la premisa de que en La Habana se deciden las cosas importantes que tienen que ver con nuestro país, entonces habría que concluir que la "estrategia del avestruz" es una política concebida en Cuba y tratada de ejecutar en Venezuela.

¿Tiene o no tiene sentido dicha política? Estoy seguro que no, ya que desde el poder se hacen analogías con situaciones precedentes y ya lejanas en el tiempo, que por momentos supusieron una amenaza al régimen, pero que este simuló ser indiferente, no estar preocupado, y al final, la amenaza se disolvió por su propia cuenta.

Es un error asimilar esas situaciones con lo que ocurre en el presente. No solo por la importancia institucional, política y diplomática que ha alcanzado Guaidó, dentro y fuera de Venezuela; sino muy especialmente por la catástrofe humanitaria en lo social y económico que agobia al país, y de la cual el "fenómeno Guaidó" –como expresa Rafael Arráiz Lucca– es una respuesta esperada y recibida con muchas expectativas favorables por la inmensa mayoría del pueblo venezolano.

Si la hegemonía considera que lo mejor es desconocer esa realidad, no lo pueden conseguir, porque la misma es tan avasallante que es imposible que pase inadvertida. Imposible. ¿Se puede tapar el sol con un dedo? No. ¿Se puede pretender que se es un avestruz que no admite la verdad porque no la quiere ver? Tampoco.

En este sentido, ¿de qué peroran Maduro, Cabello y los demás que conforman la cúpula de la hegemonía? Pues de Guaidó y su significación. De la catástrofe humanitaria ni pío, ciertamente, pero lo primero no puede destacarse sin también destacarse lo segundo. Son componentes de una misma realidad.

La trágica realidad que padecen los habitantes de Venezuela para sobrevivir día a día. La diferencia es que ahora la catástrofe tiene una representación política, con amplio respaldo internacional, lo cual era solo una aspiración hasta no hace mucho. Una aspiración que se ha vuelto dinámica política, no solo por la catástrofe socioeconómica sino por la perseverancia de tanta gente en la lucha constitucional que va más allá de la trampa electoral.

Tenemos un avestruz en Miraflores. O por lo menos alguien que quiere parecerse al avestruz, pero sin conseguirlo. En Miraflores debe estar un gobernante serio, de buena voluntad y decidido a superar este período de mengua de la historia venezolana. 

Fernado Luis Egaña
flegana@gmail.com

OMAR ÁVILA, EN MIRAFLORES “POR AHORA” SIGUE LA OSCURIDAD


Luego del anuncio hecho por Nicolás Maduro acerca del “reimpulso productivo” en las empresas básicas, Venezuela entera vivió su episodio más oscuro de su historia. 

Y es que a propósito de haberse cumplido 6 años de la muerte de Hugo Chávez, cada día sufrimos más las consecuencias de su “legado”, no solo por el mayor apagón de nuestra historia, sino de la mayor inflación, diáspora, inseguridad, corrupción y pare usted de contar. 

Venezuela está en emergencia eléctrica desde hace 10 años, por la nula inversión, la corrupción, la falta de mantenimiento y dragado que casi llevaron al colapso del Guri hace 4 años; donde según Motta Domínguez, se “robaron” parques eólicos enteros, (torres de 60 metros, motores de 400 kilos, con aspas de 20 metros), pero lo que está ocurriendo es "premeditado" y producto de un “ataque cibernético”. 

Al momento de escribir esta columna, hay sectores que continúan sin luz, después de 72 horas de haberse producido el apagón nacional, hay que recordar que Chávez en junio de 2010 dijo: "Hemos superado la grave crisis eléctrica de finales de 2009 y todo este primer semestre". Seguramente entre los que recién celebraron su "legado", estaban los de Derwick y los que se enriquecieron con la crisis eléctrica. 

Por ello, cada vez que ocurran estos apagones, hay que recordar las plantas “bolichicas Derwick” de respuesta “rápida”, donde lo único rápido fue como se llenaron sus bolsillos y el país sin luz, y unos cuantos miles de millones de dólares en las cuentas de unos pocos. 

En 20 años de socialismo se “destinaron” más de 100.000 millones de dólares al sector eléctrico. Se lo robaron. Las muertes de venezolanos que se han producido y que lamentablemente seguirán en hospitales, las penurias en los hogares, tienen un solo responsable: El régimen socialista y revolucionario. 

Esta oscurana también trae como consecuencia la incomunicación, hampa, desinformación, falta de transporte, de agua, y lo más grave, el abastecimiento de los pocos alimentos y las vidas que dependen del servicio eléctrico. 

Desde Unidad Visión Venezuela dudamos que haya otro "país potencia" en condiciones tan deplorables. En fin, no tienen excusas. La ineptitud de este régimen rebasa con creces la paciencia más elástica. 

Es lamentable que a estas alturas existan seres tan despiadados y sin vergüenza, que sigan culpando a otros del caos que ellos mismos crearon por su eterna incompetencia. El descaro mayor: Mota "sabotaje Domínguez, que lo único que sabe decir cada vez que ocurre un apagón es que nuevamente fue un sabotaje. 

El sabotaje son los miles de millones de dólares que se robaron. Si hubiesen invertido bien al menos los 25.000 millones de dólares aprobados en 2009 le hubiesen dado luz a toda Sur América. 

En fin, este apagón se debe a la corrupción, a preferir leales antes que personal calificado en cargos sensibles, a mantener mal subsidiada la electricidad, a pagar los salarios más bajos a ingenieros eléctricos en todo el planeta, a politizar una gerencia que debería ser técnica. Sumado a la errática decisión de fusionar Edelca con Cadafe, para darle paso a este elefante burocrático llamado Corpoelec, dirigida además por un militar incapaz. 

Un régimen que hoy se debate en medio de la luz versus la oscuridad. Y aun cuando se fue la luz en todo el país, y poco a poco volverá por ahora a todo el país, en Miraflores y en el alma de Maduro y su combo seguirá reinando la más absoluta oscuridad.  Allí no hay luces ni tampoco moral. 

La verdadera luz va a llegar una vez que logremos salir de esta peste roja. 

Omar A. Ávila H.
dip.omaravila@gmail.com
@OmarAvilaVzla

martes, 8 de enero de 2019

ORLANDO VIERA-BLANCO, EN MIRAFLORES CUNDE EL MIEDO, PERO


No olvidaré el 2018. Fue un año crucial para quienes deseamos la restitución democrática y la libertad de nuestro país. Un año en el que tuvimos la posibilidad real de salir de la era Chávez-Maduro, y se nos deslizó como agua entre las manos. Un año de lecciones creo no aprendidas que nos coloca en un piso arenoso y movedizo para visualizar salidas al menos inminentes.

Masivo divisionismo

No es un tremendismo. La oposición venezolana no recuperará espacios de poder si sigue dividida, diseminada y enfrentada. Uno de los antivalores de la política es la propagación negativa de fuerzas vivas. Y si lo quieren ver desde la toma del poder contra la tiranía, la historia nos dice que solo coronan quienes operan en bloque, organizada y disciplinadamente. Desde el referéndum convocado por la sociedad civil el 16J 2017 comenzó a entretejerse una fractura muy peligrosa en términos operativos. No hablo de una división simplista entorno a lo electoral. Hablo de una fragmentación realmente ideológica, ciudadana y nocivamente cultural: “Ese no es mi p…, tu a mí no me j..., el culpable eres tú”. De ahí al discurso de colaboracionistas y traidores, un suspiro…

Pero la ingratitud ciudadana no es del todo inmerecida para algunos. Tenemos un tipo de oposición personificada por un liderazgo político pragmático, discursivo, desconectado con los ciudadanos que lucharon hasta dejar el pellejo en la calle. Son los pragmáticos que todo lo hablan, lo negocian, lo pactan soterradamente y muy grave: lo sabotean. Para ellos la política es la supervivencia propia. No de sus seguidores, que son muy pocos… Un segundo sector opositor sigue dando la pelea desde diferentes gradas; desde la AN, recorriendo el país, en el exilio, la opinión pública, el lobby internacional, desde una ONG o la ayuda humanitaria. Representa un grueso muy legítimo, pero muy vulnerable de la oposición. Tiene gente que aún confía en sus líderes políticos, pero con sentimientos encontrados que no les apetece seguir en pie. Son los desesperanzados, los desplazados, los idos, los decepcionados. Un tercer segmento es el llamado legalista, normativo, positivista, con una visión pura y dura de la política que no tolera le conjuguen ni por asomo el verbo votar…

Y un cuarto sector. Muy grave: el pueblo llano, indefenso, acéfalo de dirección y liderazgo empático. Aunque un el sector más silencioso es más numeroso. Sus tripas, sus deudos, sus penas y su miseria hacen un ruido ensordecedor que nadie ha sabido transformar en movimiento ciudadano. 20 años más tarde aún la oposición no ha sabido cortejarles, seducirles, persuadirles, atraparles ¿Por qué? Falta de amor, afecto, deferencia, presencia, caricia, mano en el hombro. Los líderes de la oposición se dedicaron a ser presidentes y cabezas de sus partidos en un país que perdió el formato republicano-sic. Y el pueblo lo sabe y lo resiente. Nadie se volcó a ellos… A redimirlos, a ganarlos, ayudarlos desde su tragedia. El liderazgo de oposición -aun recorriendo el país-diseñó una campaña electoral, no una cruzada humanitaria. Sin duda muchos opositores han sudado la gota gorda de pueblo en pueblo, de casa en casa, ¡pero no de corazón en corazón!. Y en esas prédicas voluntaristas el pueblo se cansó, se hartó, se marchó y al decir de Otero Silva, ha muerto…

Maduro y oposición: sin base popular

Los pragmáticos no representan un 5% de la oposición. Otros, los partidistas ex MUD; parlamentarios, exiliados, activistas de DDHH, factores de opinión, gremialistas, curas, encarcelados, no llegan a un 10% de preferencia. Los terceros -para algunos radicales y puristas- prefiero llamarles normativos, [Soy Venezuela, Bloques Constitucionales, Académicos, tecladistas] tampoco pisan un 10%. En otras palabras: la oposición venezolana ha quedado entramada en un 25% de aprobación, registro similar al de Maduro. El rechazo promedio (de todos): 80%. En datos netos más de la mitad de la población venezolana-80% de estrato popular, se encuentra acéfala de liderazgo, preferencia y dirección. Nada nuevo bajo el sol. Regresamos al mismo reparto que se sembró entorno a Chávez desde el RR 15 Agosto/2005… donde un sector popular no migra a la oposición por no encontrar identidad. El éxodo del chavismo-madurismo no lo capitaliza ningún líder de oposición. Gravísimo. ¿Lección no-aprendida? Humildad. Sobran las palabras…

El miedo es libre. Pero peligroso

El régimen no le teme a la oposición. La oposición de la oposición ha resultado más eficiente e hiriente que el G-2 Cubano (buen entrenador). Y ellos ríen y se rascan la barriga. Pero si le temen inmensamente a dos factores: i.- Al pueblo incontenible, al hambre, al caos (que algunos piensan que es inducido y no lo es) y ii.- A la comunidad internacional. Dos actores que deben trabajar con un liderazgo unido que además se acerque mejor a las FFAA.

Entender estos factores y ejecutar la ecuación: pueblo, humildad, unidad, organización, FFAA y comunidad internacional, es ganar, es forzar desenlaces. El temor de Maduro es que la oposición lo vea y lo aplique. ¿Lo hará? No tengo la menor duda que será el propósito y objetivo del 2019. El resto, como el home run, saldrá solo…

Para todos un feliz y próspero 2019 ¡En libertad!

Orlando Viera Blanco
@ovierablanco

martes, 1 de enero de 2019

JAVIER ANTONIO VIVAS SANTANA, ¿SE ACERCA OTRO 23 DE ENERO A MIRAFLORES?


Desde antes de navidad y cuando se aproxima el final de 2018, las protestas por pernil se han intensificado en todo la geografía nacional. Desde trancas en la avenida Juan Bautista Arismendi en la isla de Margarita, hasta manifestaciones del sector 23 de Enero hacia el Palacio de Miraflores reclamando a Nicolás Maduro que el susodicho pernil jamás llegó a sus mesas, a pesar que el presidente de la República dijo hacia finales de octubre, "este año no vamos a fallar con el pernil"¹, reconociendo que mintieron con semejante promesa en 2017, resulta obvio que nuevamente la codiciada carne del plato navideño, que supuestamente esta vez no faltaría en los hogares venezolanos, la realidad ha sido muy distinta si nos atenemos que prácticamente todos los días de este diciembre ha habido inconformidad pública y levantamientos populares exigiendo los perniles.

Pero en sí misma, ¿qué es la protesta del pernil? ¿Es acaso, una simple protesta que realiza la gente por tal pernil? ¡No! Tenemos que señalar que semejantes protestas demuestran el hambre que tiene una parte importante de la población, que curiosamente no sale a protestar por libertad, derechos humanos, democracia, colapso de servicios públicos, delincuencia, corrupción o hiperinflación, sino que implícitamente le están diciendo al madurismo que su paciencia tal vez no está agotada en los aspectos señalados, pero que precisamente es el estómago lo que les está haciendo rebasar su "lealtad y tolerancia".

En tal sentido, cuando a pesar de que algunos – cúpula madurista y opositores - dicen que esos manifestantes son unos "pendejos", la verdad es que parte de esa población muy pobre, también observa el cómo los jerarcas del gobierno aparecen degustando sendos banquetes, mientras ellos son lanzados con todo y carnet de la patria al destierro social del hambre y el desprecio, esperando que se les olvide tal promesa del pernil, porque diciembre tendrá su fin, como lo afirmó palabras más, palabras menos, a través de un audio un supuesto e inefable viceministro de "alimentación", que aún no desmiente tales palabras², tal pragmatismo, si interpretamos a dicho "funcionario", sería algo así como también decir, que esa gente sólo tendrá hambre en fechas de fin de año, y luego, pues aunque sea le queda hurgar en la basura para no morir de inanición.

Que veamos comunidades en todos los estados del país protestando por el pernil, por cajas o bolsas de alimentos, o por juguetes, o lleguemos a ver la aberración de que ahora hasta el Ministerio del Poder Popular para Educación (MPPE) venda paquetes navideños de comida pagando el "50% de inicial" y el otro 50% ser descontado por nómina, cuando en algunos casos ni siquiera los trabajadores dependientes de tal institución cobran ese 50% como quincena o semana de salario³, demuestra la depauperación social y la miseria en que ha caído el pueblo de Venezuela, cuando sus ingresos no les permiten ni siquiera comprar mínimos alimentos de subsistencia. Esa es la realidad.

Las protestas del pernil, aunadas con estas demagógicas políticas de vender comida a crédito a los empleados públicos, y las llamadas cajas que distribuyen los llamados Comités Locales de Abastecimiento y Producción (Clap), y que a su vez, por el déficit que se presenta en que tales "políticas sociales" no están alcanzando para satisfacer las necesidades de los sectores más "vulnerables", como eufemísticamente le están llamando a la pobreza crítica y la miseria, demuestra que estamos cada vez más cerca de una gran conmoción social.

De hecho, que la compra de un kilo de carne, un kilo de queso y un cartón de huevos, dupliquen o tripliquen el monto de un salario mínimo, reconocido para esta fecha por el propio madurismo según la tasa oficial en unos 7 dólares mensuales aproximadamente⁴, son realidades que van minando la resistencia social de la población, porque ni siquiera los mendrugos de dinero inorgánico otorgados en "bonos", permiten satisfacer el hambre más allá de dos o tres días, lo cual deja en evidencia que lo que ahora algunos denominan como protestas del pernil, mañana serán las protestas por ese bono, o se multiplicarán las protestas por ese Clap, hasta que finalmente un gobierno no podrá tener margen de maniobra para atender los mínimos requerimientos de demagogia que han venido haciendo con la población en los últimos años.

El madurismo viven hablando idioteces de que Venezuela "no está sola" ¡Hipócritas! Si China, Rusia y los turcos quisieran ayudar a Venezuela, entre los tres países prestarían al régimen neototalitario unos 100 mil millones de dólares para estabilizar la economía, pero la verdad es que éstos jamás harán semejante acción multilateral, y los únicos recursos que están enviando son para sus propias empresas que están explotando una decadente producción petrolera, así como el oro que encuentran en el sur de Bolívar destruyendo nuestra naturaleza.

La neodictadura de Maduro está contra las cuerdas. Las protestas por el pernil son simplemente el torso desnudo de un gobierno que agoniza. Cuando la hiperinflación se acelere en este 2019, y los salarios deban ser "ajustados" de manera quincena, semanal o incluso diaria, la explosión social será inevitable y esa comunidad del 23 de Enero que se acercó hasta Miraflores, es probable que en una nueva protesta que en ese caso será por más que un pernil, también se unirá con el resto del oeste, del este, del norte y del sur, pero no sólo de Caracas, sino del resto del país.

No hay nada qué hacer. La historia no podrá ser alterada en el curso de sus acontecimientos. Cuando los regímenes totalitarios han sumido a la población en la destrucción económica y el padecimiento del hambre, esa misma historia ha demostrado que sus días como sistema hegemónico de poder no pueden resistir ante la presión social de los pueblos.

¿Se acerca otro 23 de Enero a Miraflores? La protesta del pernil en este diciembre de 2018 parece darnos la respuesta de lo que será el 2019, que probablemente termine siendo muy feliz para muchos venezolanos, aunque no creo termine siendo así para la cúpula del poder y la senectud resentida del madurismo. A propósito de ser ciego. Quien tenga ojos que vea.

Javier Antonio Vivas Santana
@jvivassantana