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lunes, 22 de febrero de 2016

NELSON ACOSTA ESPINOZA, LA SEMIOLOGÍA DEL HORROR, A PROPÓSITO DE LEOPOLDO LÓPEZ,

“La semiología del horror”. Estoy fusilando el título de un célebre texto que analiza en forma descarnada la aplicación de justicia en tiempos del nacional socialismo en la Alemania de Hitler. El libro se denomina “Los juristas del horror” y fue escrito por Ingo Müller. La traducción es obra del abogado venezolano Carlos Armando Figueredo.

En este texto se señala que todas las ilegalidades (atropellos, prisiones, torturas, exterminios en masa, etc.) se hicieron dentro de la “legalidad” vigente en la época del nazismo. El ordenamiento jurídico fue modificado de tal forma que para los tribunales germanos nadie cometía delito al perseguir y eliminar sistemáticamente los judíos.
En fin, el texto “Los juristas del horror” constituye una cruda denuncia y profecía. No tan solo describe sucesos que acaecieron en el siglo pasado sino que, igualmente, profetiza hasta donde pueden llegar los autoritarismos en su afán de conculcar libertades y derechos.
A partir de aquí, amigo lector, abordaré  el tema que anuncia el título de este artículo. La denuncia y profecía que describió  Ingo Müller en su libro se están cumpliendo en la Venezuela de Nicolás Maduro. El caso de Leopoldo López es un ejemplo paradigmático de lo manifestado por este autor alemán.
Leopoldo López está sentenciado y preso por hacer uso de la palabra. Un grupo de expertos en semiótica “interpretaron” lo que quiso decir en sus discursos y encontraron nexos (subliminales) entre sus palabras y lo acontecido en la fecha de los sucesos conocidos bajo el nombre de La Salida. 
Bajo los dictados de esta “semiología del horror”, los expertos de la fiscalía dictaminaron que sus mensajes ejercieron “una fuerte influencia no solo en su manera de pensar, sino en las potenciales acciones de sus destinatarios” Una argumentación de esta naturaleza cae en el terreno de lo mágico. Equivale, como ha sido señalado por diversos especialistas, a “haber traído un brujo a decir que los dioses le dieron el mensaje de que Leopoldo López era culpable”.
En fin, ¿fue la salida, una apuesta equivocada? El tema es controversial. Lo cierto que la situación económica y el deterioro institucional es hoy más profundo del existente hace dos años. En estas circunstancias, una salida cívica, pacífica y democrática se encuentra en el orden del día.
Diversos grupos de la sociedad civil, personalidades y grupos opositores han señalado  diversas opciones a la crisis terminal que padece la sociedad venezolana: renuncia, referéndum revocatorio, asamblea constituyente, acortar el periodo presidencial, entre otras. No hay acuerdo, aún, sobre cuál de ellas sería la apropiada. Cada partido político posee su concepción sobre cuál ha de ser el camino apropiado para iniciar la transición  en el país. Sospecho que las urgencias electorales pesan a la hora de decidir sobre la vía a seguir.  En fin, no existe un criterio unánime sobre cuál ha de ser la salida óptima.
Sin embargo, dada la incapacidad, tozudez gubernamental y profundidad de la crisis (comienza a escasear el circulante), pareciera necesario hacer uso de cierta radicalidad cívica. Esta radicalidad sería necesaria para impulsar una salida concreta al actual deterioro institucional. Desde luego, para que una política de esta naturaleza tenga posibilidad de éxito, deberá  ser asumida por todos los grupos opositores. De lo contrario, sus posibilidades de triunfo serian escasas.
Regresando a Leopoldo López. Su apuesta en lo estratégico fue correcta. Las penalidades que vivimos y las que están por venir así lo están demostrando.
Esperemos que las “tentaciones” electorales no se transformen en  obstáculo para el diseño de una política apropiada para este momento. Los ciudadanos que mostraron su voluntad de cambio el 6D y  sufren los avatares de esta catástrofe económica y social, demandan conductas  acordes con estas circunstancias.

Nelson Acosta Espinoza
acostnelson@gmail.com
@nelsonacosta64

Carabobo - Venezuela

domingo, 25 de octubre de 2015

JOSÉ FÉLIX DÍAZ BERMÚDEZ, EL JUEZ FREISLER, 70 AÑOS SE HAN CUMPLIDO DEL FIN DE LA II GUERRA MUNDIAL

Cuando Joseph Goebbels ordenó en la Alemania nazi que: "Aquellos que tienen una posición poco clara han merecido por ello la pena capital. [... ] Todos los oficiales que han interferido en la vida civil serán llevados ante el Tribunal del Pueblo y condenados a muerte", no hacía sino autorizar los delitos que cometían individuos como Roland Freisler.

Roland Freisler, antiguo comisario político de la Armada Roja, fue uno de sus más altos representantes de la jerarquía judicial penal, responsable de haber condenado a miles de personas como presidente del Tribunal del Pueblo, la principal corte del régimen nacional socialista.

Tal y como testimonió una de sus víctimas: "humillaba, insultaba y hacía torturar a los acusados menores o simples sospechosos, antes de hacerlos asesinar en condiciones indignas". Igualmente, los periódicos publicaban noticias degradantes sobre los acusados ante los juzgadores: "reteniendo entre sus dos manos los pantalones en los cuales habían sido retiradas las correas de la cintura".

La utilización de métodos expeditos y violentos; la inexistencia de reales garantías judiciales; la extensión de terror nacional como forma de sometimiento colectivo; la adopción de decisiones previas en todos los casos; la reducción de los tribunales a meros instrumentos políticos, fueron las prácticas constantes de un sistema que avaló los peores atentados contra la humanidad y contra la majestad del Derecho y la Justicia.

Freisler, doctor en Derecho de la Universidad de Jena en 1922, se adhirió al Partido Nazi en 1925, utilizó uniforme de la Sección de Asalto, fue abogado de miembros del movimiento, secretario de Estado del Ministerio de Justicia del Reich entre 1934 y 1942, presidente de aquel tribunal hasta su muerte en Berlín el 03-02-1945, cuando su cuerpo fue hallado entre las ruinas del infame edificio. Su nombre despreciado fue omitido en el sitio de su sepultura.

70 años se han cumplido del fin de la II Guerra Mundial.

Jose Felix Diaz Bermudez
jfd599@gmail.com

@jfdiazbermudez