lunes, 4 de abril de 2016

ANTONIO JOSÉ MONAGAS,¿SE ACABARON LAS IDEOLOGÍAS?, PIDO LA PALABRA, VENTANA DE PAPEL, TIERRA DE VALIENTES

El recorrido teórico-conceptual y teórico-metodológico que a muchos les tocó sortear, no siempre terminó convertido en lecciones de audacia, entrega y valor.

Algunas décadas atrás, se manejaba un concepto de política a partir del cual se creía posible solucionar los problemas que mantenían en vilo al mundo. Así se comprendió la política, hasta un tanto entrado el siglo XXI. Revoluciones populares como las que vivieron Rusia, China, Vietnam y Cuba, libraban finalmente una dilatada y obstinada historia de férrea dominación. La política sobre la cual decantaron las distintas ideologías que sirvieron de apuntalamiento a esas revoluciones, se anotaba sobre fundamentos de teoría y praxis política que, de alguna manera, exaltaba actitudes y exhortaba aptitudes con la fuerza necesaria para zanjar diferencias. Aunque en otros casos, enardecía emociones a tal extremo que de su concepción, derivaron crudos esquemas que abonaron fórmulas de las que se valieron algunos gobiernos para incitar poblaciones y convencerlas del apoyo que necesitaban las correspondientes fórmulas, programas y proyectos políticos.

América Latina, no fue la excepción. Desde luego, sus realidades transitaron por capítulos de excepcional interés. Pero también, figurados por dramáticos y sangrientos episodios que utilizó la historia política para perfilar modelos políticos que, con el tiempo, se prestaron para edificar situaciones. Aunque no siempre, su modelación fue del todo ilustrativa y aleccionadora de posibilidades de desarrollo.

Muchos fueron los momentos que, inspirados en las huellas que dejaron importantes luchas por reivindicaciones sociales y económicas, sirvieron a tantos para animar poblaciones enteras sin que tal esfuerzo simbolizara instancias de garantía ante tiempos mejores. De todos modos, inmensos fueron los sacrificios que vivieron estos personajes. El recorrido teórico-conceptual y teórico-metodológico que a muchos les tocó sortear, no siempre terminó convertido en lecciones de temeridad, entrega y valor.

Sin embargo, los sueños en poco o nada coincidieron con las realidades que habían comenzado a consolidarse. Realidades éstas que fueron asaltadas por quienes sin haber vivido convencidos de las bondades y posibilidades de aquellos modelos armados sobre ideologías revolucionarias que apostaban a las libertades, los derechos humanos, a la búsqueda de la verdad, así como a la democracia, abusaron de posiciones de poder que fueron encontrando a medida que avanzaban en sus propósitos de sombrías razones.

Fueron momentos en que la inocencia de quienes se dieron a la tarea de forjar los cambios que aducían un mejor futuro, chocaba con la desvergüenza y soberbia de quienes presumían de líderes revolucionarios. O porque luego de tan esforzado periplo, algunos de estos “forjadores” de cambios políticos, se rindieron ante las oportunidades que la ambición por el poder político les presentó. Sus principios se resquebrajaron. Más pudo la codicia que los ideales que, en principio, defendieron. Fueron hechos que degeneraron y corrompieron no sólo ideales que devinieron en significativas movilizaciones políticas. También, las ideologías que infundieron proyectos.

Tales hechos, contaminaron la política que había alentado la construcción de ideales, tanto como de ideologías que fungieron como chispas de conciencia y estimulantes de la gesta política que se procuraba. Pero, justamente, en ese punto de la historia, las realidades conspiraron groseramente contra esas ideologías dirigidas, precisamente, a sustentar las transformaciones pretendidas en la dirección de apuntalar las libertades necesarias. Y así, apalancar el desarrollo económico y social anhelado y esperado.

En medio de tan crudas contrariedades, Venezuela comenzó a desaforarse toda vez que esos truhanes  de oficio desviaron el contenido de inmutables filosofías políticas. Incluso, su atrevimiento llegó al extremo de abatir la valentía política redentora de dignos demócratas y luchadores sociales que entregaron su vida a cultivar el pensamiento donde florecen las libertades del hombre. Hoy tristemente se vive en el oscurantismo. Aunque las convicciones democráticas nunca abandonaron el campo donde se pelea por recuperar la política. Sin embargo, ante tan crítica realidad, muchos pudieran preguntarse si fue que desde entonces ¿se acabaron las ideologías?

VENTANA DE PAPEL

TIERRA DE VALIENTES
No necesariamente, deben ocurrir eventos o serias contingencias, para dar cuenta que el coraje de individuos o colectividades ante la inminencia de decisiones que invoquen sentimientos y valores morales como banderas de lucha política y social, es oración de gracia. Lo acaecido en Mérida, específicamente en el sector El Playón, enclavado dentro de la atractiva zona de desarrollo turístico conocida como El Valle, es digno no sólo de contar. Particularmente, de considerar como referencia y ejemplo de cómo una población sabe validar sus derechos constitucionales, humanos, patrimoniales, culturales e históricos ante el asedio de personas que, en nombre del régimen, pretendieron imponerse a fuerza de amenazas y acciones dirigidas a arrebatarle la vida a cualquiera que se interpusiera a sus arbitrariedades.

El abuso, en este género de personas sumisas al régimen sólo por intereses individuales, es el modo que signa sus conductas. Por tanto, asumen actitudes tan insolentes como se los permite el porte de arma, una credencial gubernamental o de alguna relación de consaguinidad con figuras del alto gobierno. En consecuencia, aprovechándose de la primera ocasión, hacen lo que en gana puedan o quieran. Pasando por encima de toda ley formal o de entera tradición.

Sin embargo, ante lo ocurrido por causa del atropello cometido por parte de quienes actuaron en nombre de la pareja presidencial, el valor de los pobladores de El Playón, logró hacerse sentir. Fue ocasión para que el gobierno regional, en perversa asociación con el régimen, ordenara la movilización de casi una tropa de personal militar, posiblemente de la más baja ralea, para atentar contra la paz del poblado ahí asentado. Pero la decisión de arremeter con toda la injusticia posible y la rabia más acérrima, fue insuficiente.

La valentía de estos merideños supo aventajar la humillación que quiso provocar la desmedida e injustificada determinación del oficialismo cuando envió un contingente militar para sofocar la protesta que, con derecho y por derecho, llevaban a cabo los afectados habitantes de El Playón. Podría decirse que, antes que surtiera efecto la desmedida represión decretada por el gobierno, se impuso la fuerza de una justicia popular, asentida con el mayor sentimiento de rechazo a lo que nunca debió suceder. Pero en medio de la impudicia que el régimen socialista permite a sus afectos, todo terminó en inconveniencia, malestar y daños compartidos.

No obstante, el coraje decidido de gente conciente de sus tradiciones, derechos y sentido de vida, hizo que no se amilanaran ante el prepotencia de uniformados que con desvergüenza e irrespeto, embistieron con saña a su propio pueblo. Pues todo se suscitó en el lugar donde el cielo suele hablarle a las montañas. Y que no fue en otro sitio distinto que en El Playón. O lo que realmente es: tierra de valientes.

“Cuando un proceso de gobierno recurre a paliativos en respuestas problemas estructurales, es porque sus decisiones son debatidas con base en proyectos políticos infundados o improvisados. Son propuestas elaboradas a desdén de ideologías políticas”

Antonio José Monagas
antoniomonagas@gmail.com
@ajmonagas
Merida - Venezuela

1 comentario:

  1. Aunque en verdad las ideologías van, vienen, se transforman, o desaparecen, siempre están ahí para estructurar el andamiaje sobre el cual se construyen las realidades. Sólo que su utilización es relegada por darle paso a pragmatismos fútiles. O peor aún, a improvisaciones insolentes. Es lo que ha sucedido repetidas veces. La propuesta de gobierno que intenta acatarse en Venezuela, es reflejo de la precaria comprensión que adolece el manejo conceptual y metodológico de lo que se ha formalizado bajo el nombre de: socialismo bolivariano. Léalo en esta nueva entrega de PIDO LA PALABRA.

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