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jueves, 28 de mayo de 2020

LUIS BELTRÁN GUERRA: RÓMULO BETANCOURT,

Alguien se habrá preguntado qué hubiese escrito Tito Livio en lo concerniente a Rómulo, pero no el amamantado por una loba en la mitología griega. Por el contrario, a uno de los luchadores más exitosos en la construcción de la democracia en el continente. La Venezuela que edificó, hoy no existe.

Las ejecutorias de este “titán” exhiben preparación, laboriosidad, coraje y una alta dosis de jefatura y pragmatismo. Al convencerme de que el viaje a Tierra Santa sería largo, me propuse conversarles de sus ejecutorias, comenzando con el “compromiso explícito y solemne”, firmado en Barranquilla, en el cual jura con compañeros de lucha, oponerse a un gobierno militar para sustituir al régimen gomecista, alegando que la razón, la ideología y sus raíces cívicas no se avienen con la persistencia de los hombres de cuartel en el manejo de la cosa, el destacado venezolano perseguía, desde el inicio, una democracia civil, liberal y constitucional. Así lo revelan, inclusive, otras fuentes.

El “genio criollo” moldea una revolución propiciadora de lo “social y no meramente política”. Encaminada, por tanto, a conquistas primordiales inaplazables, acotando que de no alcanzarse, no iríamos más allá de una de las “clásicas danzas de espadas” venezolanas. Su logro, por el contrario,  pondría término a cien años de fracaso de los ideales democrático, desplazando a los enemigos históricos de la cultura y mejoramiento de las masas.

Nos estamos refiriendo al Plan de Barranquilla, guía para el gobierno democrático del devenir. Un periodo preconstitucional, con civiles en el provisional, pero con la participación del soberano en una Asamblea Nacional Constituyente, para elegir al permanente. Asumo que el documento fue elaborado por el histórico líder.

La secuencia en la lucha del “latinoamericano notable”, consta, asimismo, en “el acuerdo constitucional consensuado” ante la necesidad de un cambio determinante de rumbo del país, única forma de frenar a quienes, en beneficio propio, habían expoliado a la República. Me refiero a la Junta Revolucionaria y cuya razón y propósito radia desde el mismo Miraflores. En una rendición de cuentas al soberano.

No hay dudas de que comprometió su vida a una causa noble, para no abandonarla, y que cumple como un genio. A Rafael Caldera invita a participar en el proceso electoral convocado, cómo para lavarse la cara, por el gobierno dictatorial (1952), ya que toda coyuntura debe aprovecharse. Alguna vez, le dice, hablé contigo en Miraflores con respecto a tu candidatura y hoy vuelvo a recordártela. Se potenciarían sí manejándonos bien, salimos de la tiranía. Predijo, sin dudas, como profeta, el éxito presidencial del fundador de Copei.

En esa gesta de aportes sucesivos, no puedo dejar de mencionar la calificación que hace del gobierno provisional (1945), como “el legítimo personero de la voluntad del pueblo”. Esgrime que derrotado el fascismo, nació el derecho de las naciones para gobernarse. Agrega que la Junta es resultado de una Unión Patriótica Militar, por la falta de atención a una consulta electoral democrática, por el “gendarme” (Medina Angarita), imbuido de orgullo demoníaco.

Prosigue con un Código electoral para una Constituyente, sustitutiva de la caricatura legislativa que abochorna. En aras de pautas claras, los miembros de la provisionalidad no podrán aspirar a la Jefatura del Estado. Su titular, escogido electoralmente. Se establecía así la formula sensata. El pueblo decidiría libremente. Vislumbraba al país camino a la escogencia soberana del próximo Presidente. No equivocándose.

El líder inició sus arengas con “Conciudadanos”, prosiguiendo con la palabra como Presidente de la Junta Revolucionaria, no olvidándola en sus misivas como exiliado, y reverberándola en su campaña electoral para la segunda presidencia democrática que condujo y, por supuesto, durante los 5 años estatuidos, conforme a la nueva Carta Magna. No un día más.

Pudieran preguntarme si manejó un concepto integral de la política? La repuesta: “Un estadista medita sobre las futuras generaciones, al político solo le interesan las próximas elecciones” (B. Disraeli, 1867). “Un sí”, la respuesta.

El predicador posibilita la primera jefatura democrática, presidida por Rómulo Gallegos, el de Dona Bárbara. Después del exilio alcanza por el voto la propia. Se le imputan errores, entre ellos, escisiones en AD al cual dedicara su vida, una por la influencia de Fidel Castro en la juventud, llevándola a la guerrilla. Al dictador cubano le contestó, por haberle solicitado para Cuba 300 millones: “Esos bolívares son para las necesidades de los venezolanos y no para planes de gobiernos ajenos”. Con esa misma sobrada agilidad, respondió a alguien inquieto por sus veleidades comunistas, en Costa Rica: “Yo he puesto mis trastadas fuera de la Nación”. Sin dudas, un erudito de la política, sabiendo combinar la teoría y la realidad práctica. Formula, ciertamente, beneficiosa.

El regreso a Venezuela derrotada la dictadura por el pueblo y sus soldados, lo planea con una misiva a sus compañeros de partido, planteándoles que se reorganizaran, a fin de restablecer un régimen de libertades. Además, les refiere conversaciones con Villalba y Caldera, en procura de lo que terminó siendo “el Pacto de Punto Fijo”, fuente de “una democracia pactada” de 20 años. Ante la pretensión de extremistas para abandonar la Presidencia, dijo: “Al frente del gobierno está una persona que no renuncia, ni la renuncian”.

El tren cercano a Jerusalén. El jesuita Pedro Alfínger ha conversado y Tomas Ortiz, dominico, escuchado. Colocarán su suplica en el “Muro de los Lamentos”: “Jesus, el mismo Dios. Pudieras ordenarle a Pedro que pregunte a Betancourt qué hacer con los latinoamericanos, pues tienen siglos tratando de enseriarse, pero: Bolsonaro con sus locuras, Fernández, la Vicepresidenta, enemiga. Perú, Ecuador y Colombia, económicamente debilitados. Chile, en las consecuencias negativas de la reelección. Bolivia, Morales casi regresando. Venezuela, ni hablar. Hazlo rápido para enviar a Pablo con oraciones y con el fuete para ver si los componemos. Ángel Echamendi, marista, el tercero en el vagón aconseja depositar el mensaje como los judíos, pues el Señor siempre les escucha.

El viaje de regreso termina en Caracas. El gobierno mandando y los venezolanos muriendo. Una historia que no termina. ¿Hasta cuándo Señor?

Luis Beltrán Guerra 
luisbeltranguerra@gmail.com
@LuisBGuerra
www.economiavenezolana.com
https://www.eastwebside.com/luis-beltran-guerra-romulo-betancourt-the-great.html
Eduardo Martínez 
ermartinezd@gmail.com
eduardo rafael martinez
@ermartinezd

miércoles, 26 de febrero de 2020

CARLOS CANACHE MATA: COLLAGE SOBRE RÓMULO BETANCOURT. ¿ADÓNDE VAMOS?

Guillermo Morón, en su “Historia de Venezuela” (2011, Los Libros de El Nacional), página 288, dice: “Carlos Canache Mata, antiguo dirigente de Acción Democrática (AD), ha publicado numerosos artículos sobre su jefe e ídolo político; acostumbraba escribir uno con motivo del cumpleaños de don Rómulo”. Y reproduce de seguidas un párrafo del que publiqué en El Nacional el 25 de febrero de 1965. He escrito mucho, efectivamente, sobre el gran líder y sobre AD, el partido en el que milito, en el contexto de variados análisis referentes al acontecer político nacional. El pasado 22 de febrero se cumplieron 112 años del nacimiento de Betancourt, y escribo de nuevo, tratando en lo posible de no ser repetitivo, sobre él, confirmando lo que apuntaba el citado y distinguido historiador.

El mismo año en que nace el fundador de AD, 1908, asciende al poder Juan Vicente Gómez. El historiador Manuel Caballero, quien considera que “Rómulo Betancourt es, junto a Juan Vicente Gómez, el hombre de poder más grande del siglo XX”, ha escrito que “se puede decir que, vitalmente, Rómulo Betancourt está relacionado con el gomecismo desde su nacimiento hasta que, al cumplir los 20 años, la meta de su vida sea combatirlo, liquidarlo; hacer todo cuanto su férrea voluntad imponga para que su propia historia sea el reverso de la biografía del tirano; para que la vida suya sea la vida del anti-Gómez”. Ese combate antigomecista tiene dos etapas, como lo señalan el sacerdote jesuita Arturo Sosa Abascal y Eloi Lengrand en su libro “Del garibaldismo estudiantil a la izquierda criolla”: “la del garibaldismo estudiantil que abarca desde 1928 hasta finales de 1930 y el proceso de surgimiento de un proyecto político de ‘izquierda criolla’ desde comienzos de 1931 hasta finales de 1935”.  La vía garibaldina propugnaba la acción armada, incluyendo movimientos guerrilleros, para el derrocamiento de Gómez (el joven Betancourt, de 20 años de edad, había participado en la rebelión militar del 7 de abri de 1928); la otra vía era el proyecto de movilización de las masas a través de organizaciones políticas.

En el año 1929 fracasaron varios alzamientos, el más importante fue la invasión del Falke, liderada por el general Román Delgado Chalbaud (a la que Betancourt se iba a unir, pero se lo impidió el naufragio de la goleta ‘La Gisela’ en aguas dominicanas). Esos intentos armados fallidos, más la ampliación de su formación ideológica y su paso militante por el Partido Comunista de Costa Rica, inclinan a Betancourt a mutar, en la resistencia antigomecista, del garibaldismo a la etapa de la organización popular en un partido político. A la cabeza de unos cuantos compañeros exiliados, redacta, en marzo de 1931, el famoso Plan de Barranquilla en el que se hace una radiografía de la realidad nacional de entonces: “Caudillismo y latifundismo son y han sido, en lo interior, los dos términos de nuestra ecuación política y social…entre el capitalismo extranjero y la casta latifundista-caudillista criolla ha habido una alianza tácita en toda época…la Standard Oil, la Royal Dutch, el Royal Bank, cuatro o cinco compañías más con capitales integrados en su totalidad en dólares o libras esterlinas, controlan casi toda la economía nacional…precisados en el orden interno y en las relaciones internacionales los factores determinantes de la situación venezolana hemos suscrito un programa mínimo de acción política y social con vistas a esos factores…los que suscriben este Plan se comprometen a luchar por las reivindicaciones en él sustentadas y a ingresar como militantes activos en el partido político que se organizará dentro del país sobre sus bases”. 

Con el Plan de Barranquilla surgió la Agrupación Revolucionaria de Izquierda (ARDI), antecedente de lo que después serían el Partido Democrático Nacional (PDN) y Acción Democrática (AD). Sobre el Plan, escribió Mariamo Picón Salas que “quizás con un poco de tropicalismo he llegado a pensar que ese ‘Plan de Barranquilla’, pudiera ser en la nueva revolución de independencia de Venezuela uno como nuevo Mensaje de Cartagena o una nueva Carta de Jamaica”.

En enero de 1932, Betancourt publica su folleto “Con quién estamos y contra quién estamos”, en el que ratifica “la concepción multitudinaria de la política, la política de masas” y declara que “somos, necesariamente, vehementes convencidos de la urgencia en que estamos en Venezuela de disciplinar fuerzas, hoy anarquizadas, dentro del molde riguroso de la ideología y de la táctica partidista”, a la vez que sostenía que la lucha tenía que ser no sólo contra la dictadura política de Gómez, sino también  contra “su base social, la alianza capitalista-caudillista”. En consecuencia, “contra ellos estamos y estaremos”.

En la columna de la próxima semana, continuaremos con este análisis.

Carlos Canache Mata
canachemata@hotmail.com 
@CarlosCanacheMa
@enpaiszeta 

viernes, 13 de septiembre de 2019

CARLOS JORQUERA TOLOSA: EN 1940 RÓMULO BETANCOURT “BAUTIZÓ” AL NUEVO PARTIDO EN LA CAPITAL DE CHILE.

En 1940 Rómulo Betancourt "bautizó" al nuevo partido en la capital de Chile. Para despistar, al PDN le pusieron nombre de apóstol y el líder fundador transmitió su receta a los incipientes adecos: "estudiar", renunciando al "sensualismo fácil". En vísperas de un nuevo aniversario de la fundación de Acción Democrática el 13 de septiembre de 1941, publicamos este trabajo del periodista chileno

Al nacer, Acción Democrática le sucedió lo que a algunos hijos de diplomáticos: vio la luz en el extranjero, conservando la nacionalidad de sus padres. Lo hizo en Santiago de Chile, en una noche de 1940. AD es hija directa del Partido Democrático Nacional (PDN) y esto, hasta entonces y un tiempo después, discurría por las catacumbas de la clandestinidad, escudado tras el nombre de un apóstol: "Pedro".

Esa noche santiaguina, la criatura nació un gusto de su progenitor quien, antes, durante y después del alumbramiento, no agotó las cajas de cigarrillos sino cajas tabacales de su pipa inseparable. Rómulo Betancourt lució, esa noche, una permanente sonrisa de satisfacción, arengó sus escasas huestes pedenistas y recibidos los abrazos fraternales de los compañeros chilenos que le entregarán aquella clase de solidaridad que solo un exiliado político puede calibrar. En ese modo, el salón de un hogar chileno-venezolano había dos personajes que hicieron historia, cada uno por los senderos incluidos por sus propias realidades nacionales: Rómulo Betancourt y Oscar Schnake Vergara, Secretario General del Partido Socialista de Chile.

BANDERAS UNA FOTO Y DOS

El suceso no sucedió en un lugar público, ni siquiera en esos estrechos locales comerciales a los cuales tienen que recurrir los exiliados en todas las ciudades del mundo. Fue en una quinta de la Comuna Nuñoa, algo así como La Florida caraqueña. Ahí, en la avenida José Domingo Cañas, vivía el venezolano Elías Casado conocido como diplomático, quien prestó su hogar para este agasajo que, con el correr de los años, alcanzar ribetes históricos. En el salón no hubo más adornos que las banderas de Venezuela y Chile, entrelazadas en una pared. Y, naturalmente, los consabidos tragos de vino tinto y las ineludibles empanadas (a falta de arepas y hallacas). Todo en medio de una emoción emocionada alegría y con la visión proyectada hacia el futuro.

Entonces, la cosa era al revés: la democracia era residente en Chile y buscaba desesperadamente domicilio en Venezuela.

Alguien tuvo la buena ocurrencia de tomar una foto y así legó a la historia este encuentro singular. Porque, como ocurre con las obras maestras, esta foto se valoriza a medida que fueron pasando los años. Aparece como una de las tantas en "Multimagen de Rómulo"; sin embargo, tiene su propia historia y vale como las buenas monedas: tanto por su cara como por su sello o cruz. Es decir, provocativo, ahora, emocionado impacto, ya sea por los personajes que posaron para el fotógrafo anónimo y también por los mensajes que se leen en el reverso del original.

Este es uno de los tesoros que cuidaba como "palito de romero" uno de los "sobrevivientes" de ese episodio y pedenista de alma: Gilberto Gómez, Cónsul General de Venezuela en Chile para la época.

En efecto, el reverso de la foto esta cruzado por una frase de Rómulo Betancourt, escrita con letra clara, tinta verde y emoción venezolana: “Recuerdo de una hora de afirmación de fe pedenista y revolucionaria, en fraternal camaradería con los compañeros del PS chileno. Rómulo Betancourt ”.

Hasta que no se movió, en cualquier otro rincón del mundo, un documento similar, esta foto fue afectada por la consagración del alumbramiento del PDN y, consecuentemente, la siembra de la semilla orgánica que germinó en el frondoso partido Acción Democrática .

ROCA CON MAYÚSCULA

En esa época, Rómulo era Roca. Así, con R mayúscula. Ese era su nombre en la clandestinidad y con él firmaba los mensajes que enviaba a los distintos frentes pedenistas que fermentaban la libertad, tanto en los ilegales rincones venezolanos como en los atajos del exilio.

Pero en Santiago sus amigos chilenos lo llamaban por su nombre de pila y así abrieron las puertas de la solidaridad. Donde sus inquietudes latinoamericanistas encontraron mayor afinidad fue en el joven y ya bullente Partido Socialista. Un partido que, como tantas cosas que sorprendían del socialismo chileno, había estado en el poder e instaurado nada menos que una "República Socialista". Claro que apenas duró 12 días. Pero, lo más curioso no fue tanto su brevedad ejecutiva sino un pequeño detalle que tuvieron problemas olvidados a aquellos incipientes estadistas: no tenían partido político. Es decir, en Chile tendrá algo realmente insólito, una fórmula sin solución para los "ayatollas" de cualquier ideología: los socialistas se tomarán el poder y solo al año siguiente, cuando ya estaban perseguidos, organizaron su partido.

Al revés de Rómulo Betancourt, que comprendió que primero había que estructurar un partido, como sustento imprescindible para tomar las riendas gubernativas y afianzar la democracia.

En todo caso, en esa noche fundacional de 1940, ya los socialistas chilenos tienen experiencias propias que cuentan. Oscar Schnake, Secretario General, había sido líder universitario, exiliado político, médico, ministro y uno de los constructores del gobierno socialista. Parecía demasiado para un período tan breve. Rómulo, a su vez, ya era cotidiano transeúnte del exilio y no desperdiciaba un minuto en su afán que, a menudo aparentemente obsesivo, de coordinar esfuerzos e iniciativas para organizar la herramienta partidista que sirviera de instrumento idóneo para derribar dictaduras y vertebrar democracias. Ese era el principal objetivo que motorizaba la tenacidad de Rómulo-Roca, al comenzar la década de los 40, en Santiago de Chile.

Fue una iniciativa de Betancourt que se organizó la reunión político-social. El líder pedenista considerado que ya era tiempo de agradecer la solidaridad de sus compañeros socialistas chilenos, en la persona de su líder máximo, Oscar Schnake y, a la vez, dar un impulso vital al nuevo partido que pugnaba en las entrañas venezolanas para hacer historia de las buenas. Los contertulios fueron dos docenas: 18 hombres, 5 mujeres y una niñita: Virginia Betancourt que, en la foto, aparece en brazos de su madre, Carmen Valverde. De ellos, 20 eran venezolanos. Oscar Schnake estuvo acompañado por su esposa Graciela, que ocupó la alcaldía de Santiago, la más importante del país. En esos días, Chile vivía la apasionante experiencia del Frente Popular, concitando por ello la atención del mundo entero: un gobierno presidido por radicales (socialdemócratas), con el apoyo particularmente de socialistas y comunistas. Consolidó la democracia y, en muy poco tiempo, instaló al país en el umbral de su desarrollo económico.

En ese mismo año de 1940, con los cañones de la Guerra Mundial retumbando el escenario americano, el PS chileno convocó al Primer Congreso de Partidos Democráticos y Populares de América Latina. Rómulo Betancourt formó parte de su comisión organizada e integró la Mesa Directiva de ese evento, cuyas proyecciones se extendieron por todo el territorio continental. Junto con él, representantes de partidos hermanos de Argentina, México, Perú, Ecuador, Panamá. Uruguay y Bolivia.

LA "CARTA MAGNA"

Poco después, Rómulo Betancourt regresa a Venezuela. Su reencuentro con la patria le consume todo su tiempo. Pasan algunos meses sin que los pedenistas de Santiago puedan dormir tranquilos, a la espera de orientaciones del líder fundador. El 5 de agosto de 1941, por fin, Gilberto Gómez recibe una carta de Roca. Escrita a máquina: una cuartilla y media, tamaño oficio, a renglón seguido. Vale como una "Carta Magna" de lo que sería la conciencia y la acción accionista democrática, todavía están impregnadas del ímpetu y emoción pedenistas.

Explica Rómulo en esa carta: - “Apoyada e impulsada nacionalmente, la candidatura de Gallegos resultó en el remate lógico de esa campaña por la conquista de la legalidad para la oposición democrática. En la catacumba, no éramos aptos para cumplir nuestra tarea histórica en Venezuela. Se necesitó de la arena libre de la acción legal, para estructurar sobre ella “un gran movimiento de liberación nacional y social. Es "Acción Democrática". Lo preside Gallegos y en él estamos actuando todos, abierta y públicamente. De modo tal que el producto de este esfuerzo realista, terco y perseverante que se ha llegado a realizar el movimiento permitido, no solo la legalización del Partido amplio de oposición, sino también el sector de expulsados ​​del 37 que no estamos afiliados al comunismo ".

- "Ahora podremos actuar abiertamente en Venezuela y eso le garantiza al movimiento recién legalizado el informe de una experiencia política, forjada a través de muchos años de lucha y de una consagración entera, sin regateos, a la acción política".

ETAPA “DE TANTEO”

La primera mitad de esta carta-documento la destinataria Rómulo Betancourt a diseñar la situación interna que entonces vive Venezuela: “estamos todavía en una etapa nacional de tanteo”, anterior a sus discípulos de Santiago.

Y luego, enfoca la posición que asumió el nuevo partido, ya con el nombre de Acción Democrática, en el campo internacional, el cual bajo otras circunstancias sigue conservando apremiante actualidad. Al respecto, dice:

- “En materia internacional, es la misma que asumimos desde que estalló la guerra. Ahora reforzada por el triunfo de nuestra línea, por la justeza de nuestra actitud. Dijimos que el fascismo era el máximo peligro para la humanidad, y lo dijimos cuando era exponerse a que el sectarismo militante nos acusara de agente de Roosevelt. La agresión a Rusia ha confirmado que Hitler sí aspira a la dominación mundial; y que el combate a Hitler, y el régimen por él encarnado, es el primer deber de los pueblos libres del mundo. La heroica resistencia rusa, que gustosamente reconocemos, porque alguna vez hemos sido enemigos de ese pueblo, no le resta ni un átomo de fuerza a nuestra prédica convencida de que contra el fascismo debían coordinarse todas las naciones y todos los partidos empeñados en la liberación del hombre de la ignominia de las tiranías ".

EL MAESTRO

Párrafos más adelante, Rómulo Betancourt saca a relucir sus dotes de maestro director de juventudes:

- “Quiero volver, compañeros, mi terca y sistemática cantinela: estudien. Prepárense intelectualmente. No malgasten ese hermoso presente de la vida, que es la juventud. Tenemos la obligación de transformar este país, de re-crear a nuestra Venezuela, de forjarles a nuestros hijos ya los hijos suyos una Patria grande, esclarecida, feliz. Esa gran tarea echada sobre nuestros hombros es apenas comparable a la que realizó la generación del año 10. Y no podremos situarnos a la altura de nuestro deber sino mediante el sacrificio, el estudio, el esfuerzo creador, la renuncia al sensualismo fácil, la consagración heroica a Venezuela ".

EL "PEDRO" VIVO

Pero el PDN –el “Pedro” de la clandestinidad- siguió latiendo tras bastidores, como un seguro de vida para la democracia, que comenzó a asomarse en el horizonte venezolano. Así lo consagró y lo subrayó Rómulo-Roca, en esa carta inolvidable:

- “Nuestro querido Pedro se mantendrá, unido y vivo. Sería ingenuo que no lo hiciera. No sabemos lo que el porvenir reserva ”.

Carlos Jorquera Tolosa,

El autor de esta nota, Jefe de prensa del Gobierno de Salvador Allende,  fallecio el 5 mayo de. 2018  
http://www.eneltapete.com/historia/727/accion-democratica-nacio-en-una-noche-de-santiago

sábado, 7 de septiembre de 2019

EDUARDO FERNÁNDEZ: PARTIDOS POLÍTICOS

La reconstrucción institucional de la República supone la existencia de partidos políticos serios y representativos. Un partido político es, en primer lugar, una visión, una propuesta, una interpretación de la realidad, una doctrina, un programa, un proyecto de país. Lo primero y más importante para la existencia de un partido político es su mensaje, su posicionamiento ante la opinión pública.

Además del mensaje, un partido político supone una organización. Cuando Rómulo Betancourt se decidió a crear el partido Acción Democrática comenzó por redactar un mensaje. Se reunió con su amigo Raúl Leoni que vivía exiliado en Barranquilla y allí elaboraron un modesto documento que llamaron el Plan de Barranquilla.

Allí estaban los lineamientos fundamentales de la interpretación de Venezuela y de la propuesta de cambio que asumían: sufragio universal directo y secreto. Tierra para el que la trabaja. Incremento de la participación de la nación en la riqueza petrolera y un largo etcétera.

Pero en seguida se dedicaron a la organización. Se recuerda la frase según la cual no debía existir ni un estado, ni un municipio, ni una parroquia, ni una aldea en la que no funcionara una casita de Acción Democrática. 

Hoy, la organización de un partido moderno y eficiente supone otras exigencias. Basta que sirva para la divulgación del mensaje y para la defensa de los votos cuando se presenten las coyunturas electorales.

Además del mensaje y de la organización, un partido político supone una estrategia inteligente llevada adelante con coherencia y disciplina. En la realidad actual de Venezuela la definición estratégica gira en torno a dos palabras: votos o balas. Yo, desde luego, recomiendo la opción de los votos.

Finalmente, un partido político supone la presencia de líderes comprometidos con la causa. Líderes preparados e identificados con las esperanzas y los sufrimientos de los ciudadanos.

Líderes que entiendan que la política es una actividad muy noble inspirada en el servicio a la gente y en trabajar por el bien común. Un político modélico es aquel que coloca los intereses de la nación por encima de las agendas partidistas. Un político modélico es el que entiende que la política es para servir al prójimo, y no para servirse del prójimo. La reconstrucción institucional de Venezuela requiere partidos serios y representativos.

Euardo Fernandez
@EFernandezVE 
http://www.ultimasnoticias.com.ve/noticias/opinion/partidos-politicos-2/