lunes, 27 de mayo de 2019

MIGUEL HENRIQUE OTERO, POPULISMO CONTRA DEMOCRACIA

El uso por Pablo Iglesias de la Constitución de España durante la pasada campaña electoral es más que un simple recurso de mercadeo político. Además de un descarado homenaje a su maestro y financista, Hugo Chávez Frías, es un recordatorio de la nuez estratégica del populismo: aprovechar bienes como las libertades políticas y de expresión, el respeto a los derechos humanos, el pluralismo y la tolerancia a la diversidad de las ideas, para enrumbarse al poder y destruir la democracia desde sus entrañas.

Ese proceso de destrucción de la democracia no se produce, como ocurre con los golpes de Estado, de un momento para otro. Ocurre de forma sostenida y paulatina. El método populista tiene un carácter universal, en el sentido de que resulta eficaz en países con distintas historias y culturas políticas. Consiste, y esto es lo primordial, en degradar el funcionamiento de la democracia.

La primera y más constante acción del populismo va dirigida contra la racionalidad y el debate de las ideas. Al populista no le interesa un ciudadano que razone, se haga preguntas y tome en consideración la complejidad de la convivencia. No lo llaman a capítulo las razones de fondo. El populista no promueve pensamiento alguno. Su faena diaria consiste en dejar a un lado la comprensión de lo real y reducirlo todo a propaganda, pero de forma muy insistente, a palabrerío e insulto.

Descalificar a quienes les oponen. Rebajar el espacio público a un constante torneo de dimes y diretes. Deslegitimar no solo las acciones o decisiones, sino también a las personas: la política populista se alimenta, crece y conquista la atención del público promoviendo confrontaciones, organizando escenas que rompen las formalidades, ensuciando el lenguaje con que se habla de las cuestiones que conciernen a los ciudadanos. El populista entiende la política como una sucesión de shows, lo más controvertido que sea posible, para así lograr la atención de los medios de comunicación.

Bajo el método del populista, los problemas de la sociedad no merecen análisis ninguno ni estudios sobre sus causas y efectos, ni tampoco ejercicios de planificación sustentables. El populismo detesta las lógicas institucionales y el valor que tienen el conocimiento y los méritos. Prescinde de todos estos factores para concentrarse en una cuestión: el señalamiento, la construcción de un culpable, incluso violando la lógica, el sentido común y la factibilidad de los hechos (es decir, el populista es capaz de afirmar y obcecarse en cosas que no pueden ocurrir o que son fruto de su imaginación bizarra).

Mucho se ha repetido, sobre todo en los últimos cuatro o cinco años: la facilidad, inmediatez y masificación de las redes sociales las convierte en un potente recurso a mano para distorsionar la realidad, lanzar incriminaciones desde el anonimato, desnaturalizar los preceptos, procedimientos y exigencias propias de la democracia. Esto explica por qué el populismo es tan afecto al sobreuso de las redes sociales: porque ellas son el canal privilegiado para las fake news o noticias falsas.

Las visiones del populismo, sus mensajes y eslóganes, tienen como plataforma un profundo desprecio por las personas: para el populista no hay personas sino pueblo, pero entendiendo pueblo como una masa más o menos ignorante, a la que se le puede decir cualquier cosa. Se le puede mentir, se le puede atizar los prejuicios, se la puede entrenar en la práctica del tic mental de un mundo dividido entre inocentes y culpables. El ejemplo de López Obrador exigiendo al rey de España que pida perdón por los hechos ocurridos durante la conquista de México guarda una dimensión reveladora: al populista no le importa hacer el ridículo, siempre que su mensaje desempolve prejuicios, resentimientos y viejas rencillas, y los ponga en movimiento.

Y es que en el núcleo populista está el que debe ser el más perverso y destructivo despropósito: la liquidación de la responsabilidad individual –moral, política, económica y social– sustituida por una visión donde cada persona es una especie de víctima, alguien que ha sido engañado y que debe ser salvado por el líder populista. De acuerdo con la metodología populista, la mayoría somos seres aplastados por la historia, las conspiraciones, los burgueses, las fuerzas invisibles, los pactos secretos, los acuerdos que tienen como objetivo robarnos y marginarnos.

En la prédica populista no existen los individuos sino, de forma excluyente, víctimas que estamos a la espera de un líder que venga a salvarnos: el líder que, instalado en el poder, se quita la máscara, desconoce la Constitución que tanto exaltaba para dar inicio a un desmantelamiento de las libertades, en su aspiración de construir un nuevo modelo de dominación de la sociedad, de inequívoca inspiración totalitaria.

Miguel Henrique Otero
@miguelhotero

JOSÉ LUIS MÉNDEZ LA FUENTE: EL DIALOGO DE OSLO


A  propósito  del  acercamiento,  calificativo con  el cual se  prefiere explicar, dado que apenas  se está iniciando,  el proceso facilitado por el gobierno de Noruega entre representantes de Nicolás Maduro y de Juan Guaidó. que pudiera llevar a otra dimensión más concreta esas conversaciones exploratorias; no está de más recordar de que manera han interpretado los gobiernos de Chávez y Maduro, la función  y la finalidad de los instrumentos de solución de diferencias y de conflictos, tales como diálogos, conferencias de paz, debates, negociaciones, mediaciones y otro tipo de iniciativas similares, en la política venezolana de los últimos veinte años.


En una entrevista realizada en el programa José Vicente Hoy, transmitido en el canal privado Televen, Hugo Chávez, remonta su vocación para llamar al dialogo, al año 1992, cuando el 4 de febrero de ese año, una vez fracasado el intento de golpe de estado contra Carlos Andrés Pérez y ya detenido, hizo un llamado por televisión a deponer las armas y a rectificar. En ese mismo programa del mes de febrero del año 2011, aseguró que la convocatoria  al dialogo la  hizo igualmente mientras estuvo preso y que la continúo haciendo después, pero que fue la oposición la que rompió el dialogo y el juego político al desestabilizar al país.

A raíz de los sucesos que lo sacaron de la presidencia y lo devolvieron a ella, entre el 11 y el 13 de abril del 2002,  Chávez, conformó la llamada Comisión para el Diálogo Nacional,  con la finalidad de poner fin a la polarización existente en el país. El organismo quedó conformado por representantes del gobierno, la Iglesia Católica, universidades, periodistas, el sector privado y profesionales en general con el fin de encontrar mecanismos de entendimiento. Se hicieron varios coloquios y reuniones en el Tatro Teesa Carreño y el presidente Chávez, lo definido como un proceso de conciliación sin ánimos de exclusión, celebrando la disposición de quienes acudieron a la cita para "lanzar puentes" y contribuir al diálogo efectivo.  La respuesta de la oposición fue de escepticismo total ante la propuesta oficial, asegurando  que lo que el país deseaba eran hechos concretos y menos palabras. Y palabras fue lo que quedaron como resultado de todo aquello, pues no obstante que Chávez había aceptado hacer cambios y rectificar, nunca lo cumplió.

También en el  2011, año preelectoral, habla desde Miraflores sobre la obligación  de convencer  y de argumentar, pues eso no se decreta, como mecanismo para “asegurar la hegemonía perenne”, algo  que es vital. Invitando de paso, a  dejar  el sectarismo, pues  hay que abrir  puertas a través del debate y el dialogo en fábricas, trabajadores, calles, comercios, de ahí la importancia de la plataforma de propaganda y agitación, que más bien debe ser de argumentación convincente.

Y en el 2012,  en una rueda de prensa, dice que el proceso de paz que comienza, refiriéndose al dialogo  que se llevaría a cabo en los próximos días en Oslo, entre la guerrilla de las  FARC y el gobierno colombiano y lo de mañana acá en Venezuela, refiriendose a las elecciones presidenciales,  son elementos del mismo  proceso de democratización y de consolidación de Suramérica como una zona de paz, la Unasur. Como se recordará el gobierno de Chávez estaba apoyando, como acompañante, dicho  proceso de paz.

Por su parte, Nicolás Maduro tampoco se ha quedado atrás en eso de conformar comisiones de paz o mesas de dialogo, siguiendo los pasos de su antecesor. Tan solo recordemos  cuando en el 2014, con tan solo una  año de mandato,  inventó la denominada  Conferencia Nacional por la  Paz,  con el objeto de tratar de detener las continuas protestas y manifestaciones contra su gobierno, en la que la oposición no participó.  Sin embargo si lo hizo en la Mesa de Dialogo que se instaló en abril de aquel mismo año con resultados tan  nefastos para el dialogo mismo, como instrumento de búsqueda de soluciones políticas consensuadas, que todos los  venezolanos  que lo vieron en televisión se dieron cuenta de la imposibilidad casi absoluta de reintentarlo o de recuperarlo en el futuro.  

Pero no hacía falta haber llegado hasta allí de esa manera, perdiéndose el tiempo y el esfuerzo realizado. A la misma conclusión se hubiese llegado, simplemente observando la posición  del propio presidente Maduro,  quien en vísperas de la instalación de la mesa de dialogo en Miraflores, al referirse a unas  declaraciones del expresidente Lula, recomendándole bajar la intensidad del debate político y gobernar más, dijo textualmente:  "No tengo nada que negociar con nadie (...) ni negociación ni pacto, aquí lo que hay es un debate, diálogo, que es diferente a una negociación y un pacto". 

Visto el concepto que tenía Chávez del dialogo y demás mecanismos afines, como el de la argumentación, para asegurar la hegemonía perenne, o bien para resolver conflictos armados; así como la actitud de Maduro para sentarse en una mesa a dialogar, pero como si fuera un monologo y sin llegar  acuerdos, lo de Noruega luce esperpéntico. 

Tan solo esperemos a que en esta ocasión, la perspectiva de Maduro sobre el dialogo, en cualquier formato a realizarse, haya cambiado y esté convencido ahora, en este momento, que a quien le interesa más una negociación buscando una salida, es a él y solo a él.

José Luis Méndez La Fuente
@xlmlf

ARMANDO DURÁN: LABERINTOS, OSLO, APACIGUAMIENTO Y RENDICIÓN

Cada vez que los dirigentes de la mal llamada revolución bolivariana se han encontrado en aprietos, sectores de la “oposición” y de la comunidad internacional han acudido en su ayuda y le han proporcionado al régimen suficiente oxígeno y tiempo para recuperar el aliento y los espacios perdidos. Eso le ocurrió a Hugo Chávez después del sobresalto histórico de su forzada renuncia el 11 de abril de 2002 y eso le ha ocurrido a Nicolás Maduro dos veces, en 2014 y en 2018. Ahora, desde Oslo, en esta ocasión con la mediación del gobierno noruego, los colaboracionistas de siempre sencillamente intentan repetir la hazaña.

Esta pretensión, por supuesto, se adorna con la supuesta necesidad política y existencial de entablar un diálogo entre las partes, en este caso entre Maduro y Juan Guaidó, para eludir la tragedia de una indeseable y violenta confrontación recurriendo al pacífico, democrático y civilizado mecanismo de una consulta electoral. Recurso al que además se le da un carácter de “inevitabilidad”, o esto o lo otro, como esta semana han coincidido en señalar con presunta repugnancia y falsa resignación dos personajes tan disímiles como Moisés Naím, mediático ex ministro de Carlos Andrés Pérez, y Josep Borrell, ministro español de Asuntos Exteriores, quien con estos gestos sin duda trata de sumar puntos para fortalecer su aspiración a ser el próximo responsable de la política exterior de la Unión Europea.

El argumento no es nuevo. Hace 16 años, José Vicente Rangel, principal asesor político de Chávez en los primeros tiempos de la travesía del ex teniente coronel golpista como electo jefe del Estado venezolano, planteó el argumento teórica y éticamente razonable de que “o nos entendemos o nos matamos.” Gracias a lo que en definitiva era una trampa caza-bobos, Chávez logró sobrevivir a una tormenta que parecía irresistible y pudo consolidar un régimen que a todas luces agonizaba sin remedio. Actuando de acuerdo con esa misma y supuesta buena conducta pública que entonces, con el aval de César Gaviria, a la sazón secretario general de la OEA, y del ex presidente norteamericano Jimmy Carter, le sirvió a muchos para respaldar la astuta maniobra chavista, se pretende adornar ahora lo que de veras se persigue en Oslo: frenar al precio que sea el “cese de la usurpación” como primer paso imprescindible para restaurar en Venezuela la democracia y el estado de Derecho.

Más allá de la distracción que genera la polémica sobre la agenda y las propuestas que se manejan en la casi clandestina ronda negociadora de Oslo, la intención de sus promotores es ocultar la finalidad apaciguadora que en verdad se persigue, aunque disimulada tras un leve velo de aparente civilidad. En ello radica precisamente la perversidad de la maniobra, porque se recuerdan las dos monstruosas guerras mundiales del siglo pasado para imponerle a los políticos “serios” de Venezuela y del resto del planeta, así sea cubriéndose la nariz con un pañuelo perfumado, la ineludible tarea de impedir por todos los medios que se produzcan tragedias humanas como la que se vislumbra en el inmediato futuro venezolano si no se consigue impedir a tiempo que, por culpa de la estupidez ideológica y moral de unos pocos fanáticos de derecha e izquierda, los venezolanos se vean arrastrados a una aventura de consecuencias imprevisibles. Justa y hasta santa misión que le corresponde asumir a la comunidad internacional para propiciar la celebración de nuevas y prontas elecciones (lo de las condiciones electorales vuelven ahora a no tener la menor importancia), como único dispositivo aceptable para garantizarle al país, aunque sea desde un punto de vista exclusivamente formal, la posibilidad de avanzar hacia un porvenir de estabilidad política y social sin necesidad de disparar un solo cañonazo.

Puro disfraz. Lo cierto, lo únicamente cierto de una ronda de negociaciones de la que no sabemos los detalles con certeza, es que estas conversaciones que se han iniciado estos días a más de 8 mil quinientos kilómetros de distancia de Venezuela, en la tranquila ciudad de Oslo, nada tienen que ver con la turbulenta realidad que viven y padecen hoy en día 30 millones de venezolanos exasperados, al borde de un colectivo ataque de locura. Vaya, que mientras en las calles del país los efectos de la crisis acorralan a los ciudadanos de a pie, en Noruega los representantes de Maduro, con la habitual colaboración de presuntos opositores, buscan la manera de darle un giro de 180 grados a la agenda política planteada por Guaidó y respaldada por la inmensa mayoría de la población. No con la intención de acelerar el fin a un régimen culpable de la descomposición física, económica, humanitaria y moral de Venezuela como nación, sino para validar mediante una nueva manipulación electoral la desmesura de quienes en nombre de una revolución que nunca lo ha sido, y solo a cambio de favorecer a unos cuantos privilegiados, han arrasado al país hasta hundirlo en el fondo de un abismo de miseria física y espiritual sin precedentes en la historia nacional.

Lo llamativo de esta insólita situación es que todo el mundo, incluso muchos de quienes enarbolan la bandera de una urgente solución pacífica y electoral de la crisis venezolana, rechaza desde hace meses la legitimidad de Maduro como presidente constitucional de Venezuela. Un muero porque no muero casi místico que le permite a los promotores de la iniciativa europea achacarle al discurso de Donald Trump y a los errores cometidos por los dirigentes de la oposición, el último de los cuales ha sido el improvisado intento de sublevación cívico-militar del 30 de abril, el motivo para invertir así como así los términos de la ecuación planteada por Guaidó como hoja de ruta no transable a seguir. Y así, en lugar del cese de la usurpación, la conformación de un gobierno de transición y finalmente la celebración de elecciones limpias, democráticas y transparentes para devolverle a Venezuela la vigencia de su Constitución, desde Oslo se trata de impedir el estallido de una posible catástrofe convocando ya, lo que se dice ya, elecciones generales como primer paso para propiciar el anhelado cese de la usurpación.

En el marco de este confuso intercambio de falsedades e imposibles, lo que queda claro es, por una parte, que Maduro, en lugar de declararse dispuesto a negociar su salida del poder, ha ordenado arreciar la represión de sus adversarios y ha propuesto la celebración de elecciones parlamentarias con el único objetivo de desmontar definitivamente el único poder constitucional que no controla. Por otra parte, el lenguaje del presidente Donald Trump y el de sus asesores ha adquirido desde el 30 de abril un tono que deja entrever que en Washington, a pesar del optimismo de algunos, nunca se manejó la alternativa de una intervención militar en Venezuela o ya han dejado de pensar en ella. De ahí que hace un par de día el almirante Craig Fuller, jefe del poderoso Comando Sur, declaró que si bien su comando está muy pendiente de lo que ocurre en Venezuela, “nuestra planificación se centra en el futuro, en nuestra colaboración con un (futuro) gobierno legítimo.” Es decir, que aunque en la Casa Blanca se hayan barajado todas las opciones posibles para enfrentar la crisis venezolana, en este punto crucial del proceso, el gobierno de EEUU no tiene planes para aumentar las presiones sobre Maduro, sino para fortalecer lo que ellos llaman la “cooperación” con Guaido y los venezolanos. En decir, para nada de nada.

Estas nuevas circunstancias dejan en el mayor de los desamparos a los 30 millones de venezolanos que sufren a diario las crecientes y devastadoras consecuencias de la crisis. Y que ahora, en lugar de estar a un paso de conseguir la rendición de Maduro y compañía, el apaciguamiento de la oposición promovido por sorpresa desde Oslo, deja de lado por completo el anhelo ciudadano de cambiar cuanto antes de presidente, gobierno y régimen. 

Una nueva realidad que nos transmite un mensaje desalentador: si Guaidó, víctima de sus propios demonios y de los de su entorno, no recobra a muy corto plazo el nervio y el impulso necesarios para reconstruir una agenda política real, convincente y efectiva para derrotar a Maduro y sacarlo de Miraflores, lo que le toca a la Venezuela democrática que hasta hace muy pocos días acorralaba al régimen en un callejón sin salida es la rendición. Como si en Venezuela, a pesar de las apariencias, lo habitual es que lo que parece suele no ser.

Armando Durán
@aduran111

JOSÉ GREGORIO MEZA, EL CEMENTERIO CHAVISTA

La rabieta de Isaías Rodríguez va más allá de lo anecdótico, a pesar de que en muchos análisis se vea más la forma que el fondo. Su pataleo significa la ruptura definitiva de este gobierno con el pasado. Otra seña más. No es cualquier cosa que se distancie de Nicolás Maduro y su combo el que fuese el primer vicepresidente de la República en tiempos de Hugo Chávez y luego su adorado fiscal.

“Con fe absoluta me he aferrado al chavismo, cual una tabla de salvación en este océano de contradicciones que rodea su gobierno. He llegado, sin embargo, a comprender definitivamente que no puedo convertir el agua en vino, ni resucitar a los muertos”, señala.

Y añade otras frases dirigidas directamente a Maduro que no pueden pasar por debajo de la mesa: “Guardaré los recuerdos que de usted tengo en una caja con pelotas de naftalina”, la primera, y la segunda: “Renuncio, presidente, a mis dosis de insomnio, estrés, aflicción y a las víboras con cabeza triangular que desde hace mucho tiempo le acompañan”.

Julián Isaías, como se llama, se suma a los desertores, caídos en batalla, de la llamada revolución, afligidos y acongojados porque sienten que se traicionan los principios de su comandante-presidente: Rafael Ramírez, el otrora poderosísimo presidente de Petróleos de Venezuela; Luisa Ortega Díaz, la fiscal que se encargó de encerrar a Leopoldo López, a la que entrevisté hace una semana y me dijo que toda la gente decente debía ir contra Maduro; Héctor Navarro, que sirvió como ministro de Educación y hasta de Electricidad; Jorge Giordani, el sempiterno ministro de Planificación; Luis Velásquez Alvaray, ex magistrado del Tribunal Supremo de Justicia; Maripili Hernández, que todavía no termina de definir si es chicha o limonada; y Ana Elisa Osorio, que los más viejos recordamos como ministra del Ambiente.

Me vienen a la memoria esos nombres, pero usted puede añadir los que quiera, incluyendo además figuras extranjeras, donde el desencanto está para coger palco. ¿Se acuerdan, por ejemplo, de Eva Golinger, transformada en una controvertida analista de RT Actualidad, o de Heinz Dieterich, flamante sociólogo creador del concepto de socialismo del siglo XXI? Está claro que lo menos que hay entre el chavismo actual es intelectualidad y eso para la izquierda mundial es casi como un pecado mortal.

La lista es larga. El cementerio está lleno y parece que los muertos continuarán arrumándose. Si el chavismo se mantiene en el poder es porque de una manera admirable se reorganiza, se reconvierte, hace relucir las debilidades de los demás y, como gato panza arriba, hiere a sus adversarios, pero nada que ver con que esté fortalecido, ni que con Maduro haya algún futuro. Está claro que es una camarilla que se lleva por delante a cualquiera y que seguirá sumando fallecidos en su camino, y los difuntos no serán solo del lado de la oposición.

¿Los próximos caídos? Además de los militares, a los que tienen a monte, ¿quién será la próxima ficha en desaparecer, engullida por el voraz apetito de los que se aferran al poder? ¿Vladimir Padrino López, Tareck el Aissami, Tarek William Saab, Tibisay Lucena, Maikel Moreno, Diosdado Cabello o quizás el propio Maduro? Visto lo que ha que ha sucedido en el pasado ninguno debe sentirse totalmente seguro. Yo no lo estaría. ¿Y usted?

José Gregorio Meza
@josegremeza

ROBERTO MALAVER: DIÁLOGO PLATÓNICO

Arcipreste Montiel no lograba superar los conflictos que día a día tenía que enfrentar mientras vivía con Dorotea Ancizar. 

Era tal enfrentamiento, que Arcipreste decidió hablar con uno de sus amigos, quien le recomendó un asesor matrimonial. Y hasta allá se fue Arcipreste. Escuchó atentamente al asesor. Y supo que lo único que se podía hacer era dialogar con esa mujer para ver si llegaban a un acuerdo. 

El asesor le contó todo lo que se podía hacer para comenzar a lograr ese acuerdo. Y Arcipreste salió con la esperanza abierta a la paz y el amor. Dispuesto a proponerle a Dorotea todos los puntos que le había aconsejado su asesor.
Al abrir la puerta de su casa, y asomar la cabeza, Dorotea Ancizar comenzó a insultarlo porque estaba llegando tarde y con quién andabas desgraciado, tú crees que una mujer decente puede esperar a que su marido llegue a la hora que le dé su perra gana. 

Y Arcipreste sólo alcanzó a decir: “Tenemos que hablar, Dorothy”. Ella, sin dejar de gritar, parece que lo escuchó, porque le dijo: “Cuando tú quieras, Archie.”

Así fue como Arcipreste logró plantearle los términos del acuerdo. Le contó que era importante que los dos nombraran a unas personas que los representaran para que fueran los garantes del diálogo que vayamos a tener después. 

Era importante que esas personas viajaran a Oslo, Noruega, para que allí establecieran unos puntos mínimos para continuar la negociación. Y eso sí, que los representantes que ambos nombraran tengan la garantía de que tanto él como ella, aceptarán sus decisiones.

Nada de ponerse a dar declaraciones y mucho menos a enviar tuits informando acerca de lo que estaban haciendo, porque las familias de ambos tienen un altísimo nivel de chisme que son capaces de echar por tierra la negociación. 

Así, Dorotea, que se mantuvo en silencio durante el tiempo que Arcipreste hablaba y establecía el ordenamiento de la negociación, cosa que tenía admirado a Arcipreste, tomó la palabra y dijo: “de mi lado va mi comadre Aleja Pimentel Gil y mi compadre Julio Brusco Torres. Dos personas que gozan de toda mi credibilidad.”

Los negociadores viajaron a Noruega. Arcipreste y Dorotea mientras tanto siguen enfrentados. Algunos aliados de Dorotea insisten en que no participe en el diálogo, pero mientras espera, ella no deja en paz a Arcipreste.

Roberto Malaver
Periodista / Profesor UCV
@RobertoMalaver
robertomalaver@gmail.com

domingo, 26 de mayo de 2019

ACTUALIZACIÓN, EL REPUBLICANO LIBERAL II, LUNES 27-05-2019

MERCEDES MALAVÉ: NUESTRA DECLARACIÓN

EL REPUBLICANO LIBERAL en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 31 minutos
Hace una semana, la dirección nacional de Copei expresó su solidaridad con los venezolanos ante la catástrofe económica y social que estamos padeciendo. Son incontables las violaciones sistemáticas a los derechos humanos y políticos de los ciudadanos. El único responsable de tamaño fracaso es el gobierno de Nicolás Maduro y, mientras siga ejerciendo funciones de jefe de estado, la situación será cada día más grave y lamentable. Las sanciones económicas y el aislamiento internacional no tienen vuelta atrás; no obstante, miramos con optimismo hacia el futuro, y confiamos en el adve... más »

PEDRO ELÍAS HERNÁNDEZ, SOBREDOSIS DE REALISMO

EL REPUBLICANO LIBERAL en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 41 minutos
José Carlos Mariátegui, el filósofo marxista peruano que formuló las tesis sobre el indigenismo latinoamericano como sujeto revolucionario y de la contrahegemonía cultural, decía algo muy cierto: “en condiciones de normalidad la política sólo es administración y parlamento, pero en condiciones de revolución, es el centro de la vida” Pues bien, la política tiene siendo el centro de la vida de los venezolanos casi de forma continua en estos últimos 20 años, lo cual es un desastre y nos ha conducido a un desastre. Si la política se convierte en la prioridad de las personas, ya sea par... más »

CARLOS RAÚL HERNÁNDEZ: LOS PERROS MUERTOS

EL REPUBLICANO LIBERAL en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 48 minutos
Maravillosa noticia que hubo aproximaciones entre gobierno y oposición, auspiciadas por Noruega, y ojalá fructifiquen. No tan buena que se hace en trastienda, luego de años de someter a la gente a un largo lavado de cerebro con chorros de radicalismo e irracionalidad antidiálogo. Naturalmente que las transacciones de los procesos de negociación deben ser secretas, pero no el hecho mismo de estar negociando y mucho menos que lo sean para el resto de la oposición. Malo que ninguno de los factores asuma con claridad que lo que hace es correcto, decente y necesario, sino en medio de me... más »

DOMINGO ALBERTO RANGEL: CONVERSACIONES CHUCUTAS

EL REPUBLICANO LIBERAL en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 58 minutos
Es raro pero a veces “los extremos se tocan”… y sucede que los más encarnizados opositores al diálogo son Donald Trump y Diosdado Cabello. Quedarán como “habladores de pistoladas”… si las conversaciones en Oslo y La Habana prosperan. Como liberal no tengo duda alguna sobre que es preferible encontrar soluciones civilizadas a nuestra tragedia. Valga decir diálogo, negociación y acuerdos mediante… antes que continuar destrozando el país sin llegar al extremo de una guerra civil que nos llevaría a la edad de piedra, como los trogloditas. Escrito esto, adelanto que habiéndose filtrado... más »

ALBERTO JOSE HURTADO B.: UNIONPAY CHINA. TARJETA BANCARIA

EL REPUBLICANO LIBERAL en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 1 hora
UnionPay es la organización de tarjeta bancaria de uso doméstico en la República Popular de China, tiene 17 años de fundada, pero se remonta cuando el Proyecto Tarjeta de Oro en China pretendió establecer un sistema unificado para la red de tarjetas bancarias. Es una asociación para la industria financiera doméstica y opera con la aprobación del Banco Popular de China, su máxima autoridad monetaria. Representa una red interbancaria y una red de transferencias de fondos electrónicos que enlaza las transacciones de todos los bancos alrededor de China. Goza de amplia aceptación, simil... más »

LEANDRO RODRÍGUEZ LINÁREZ: VENEZUELA: DOS GOBIERNOS, TRES PAÍSES

EL REPUBLICANO LIBERAL en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 1 hora
Maduro, como coloquialmente es llamado, puede ser acusado de mil cosas, pero no podrán achacarle haya bajado la guardia en su interpretación presidencial, deseo sepa estimado lector no es una opinión sino una descripción de hechos. Basta apreciar sus innumerables alocuciones, son variopintas en tonalidades, pero jamás se ha amilanado; da órdenes, pronóstica a futuro, amenaza, convoca y desconvoca a su real placer a todas las instituciones del Estado, trata de proyectar a nivel mundial solidez en su gestión. Por otro lado, Juan Guaidó hace lo propio, es probablemente el personaje p... más »

MERCEDES MALAVÉ: NUESTRA DECLARACIÓN

Hace una semana, la dirección nacional de Copei expresó su solidaridad con los venezolanos ante la catástrofe económica y social que estamos padeciendo. Son incontables las violaciones sistemáticas a los derechos humanos y políticos de los ciudadanos. El único responsable de tamaño fracaso es el gobierno de Nicolás Maduro y, mientras siga ejerciendo funciones de jefe de estado, la situación será cada día más grave y lamentable.

 Las sanciones económicas y el aislamiento internacional no tienen vuelta atrás; no obstante, miramos con optimismo hacia el futuro, y confiamos en el advenimiento de una nueva etapa en nuestra historia republicana con enormes desafíos, ciertamente, pero con un hermoso panorama de retorno y reconstrucción nacional, de la mano de tantos compatriotas que han tenido que abandonar el país para adquirir la experiencia y formación que luego pondrán al servicio de nuestra hermosa nación.

La ruta democrática 

Igualmente, fijamos una posición política, nacional y soberana, sintetizada en dieciocho puntos fundamentales. Somos conscientes de que compartimos esta visión con otras organizaciones políticas, instituciones, organizaciones no gubernamentales y movimientos sociales. Razones y principios nos sobran para conformar un frente democrático por la paz y la unión nacional que ofrezca una alternativa a la violencia, al golpe militar, a la invasión. Podríamos articularnos a través de estos puntos fundamentales que comparto a continuación: 

1. El interés nacional tiene que prevalecer sobre cualquier interés parcial, partidista o personal. Es Venezuela y su gente lo que importa. 

2. La solución de la crisis tiene que ser pacífica, democrática, electoral y consensuada. 

3. El único árbitro posible es el pueblo venezolano, depositario de la soberanía nacional. 

4. La alternativa democrática debe presionar a favor de un desenlace electoral lo más pronto posible. Desenlace electoral que debe estar protegido de todas las garantías necesarias. 

5. El gobierno alegará que las elecciones presidenciales ya se realizaron el día 20 de mayo de 2018. La alternativa democrática debe sostener que esas elecciones no resolvieron la crisis nacional y hoy se hace indispensable consultar de nuevo al poder soberano. 

6. La elección que proponemos puede ser de Presidente de la República solamente o incluir la elección de una nueva Asamblea Nacional. La Asamblea Nacional Constituyente debe desaparecer. 

7. La alternativa democrática debe constituirse como un movimiento político electoral unido y coherente. Se trata de un movimiento político que represente la voluntad de cambio de los venezolanos. 

8. El movimiento político electoral de la alternativa democrática debe tener una dirección política claramente definida con voceros autorizados, calificados y representativos; con un mensaje consensuado y con una organización eficiente. 

9. El mensaje de la alternativa democrática debe interpretar la realidad actual del país y anunciar la Venezuela nueva que se pretende construir. 

10. La organización de la alternativa democrática debe cubrir toda la geografía nacional y representar a todos los sectores de la población, y garantizar la defensa del voto popular. 

11. La estrategia de la alternativa democrática debe estar orientada por la necesidad de lograr una solución pacífica, democrática, electoral y consensuada. Por tanto, debe quedar claro que se descarta cualquier otra “solución”. 

12. La alternativa democrática debe prepararse para ganar las elecciones con una observación internacional seria, profesional y confiable. 

13. La alternativa democrática debe programarse para presentar una plataforma de unidad a esas próximas elecciones. Plataforma de unidad significa: Un candidato de unidad Un mensaje consensuado Una organización eficiente Una estrategia inteligente Y un claro compromiso de formar un gobierno de unidad nacional y de amplitud al pasar las elecciones. 

14. La escogencia del candidato presidencial debe tomar en cuenta las funciones que la Constitución le atribuye a ese alto funcionario: A. Jefe del Estado B. Jefe del gobierno C. Dirigir la política internacional de la nación. D. Comandante en Jefe de la Fuerza Armada Nacional. E. Responsable de la Hacienda Pública Nacional. 

15. La dirección política de la alternativa democrática debe prepararse para ganar las elecciones, para hacer efectivo el triunfo y lograr la entrega pacífica del poder, y para gobernar al país eficiente y honestamente por los próximos años. 

16. El nuevo gobierno debe ser un gobierno de amplitud y de unidad nacional. Así se le debe ofrecer al electorado nacional. 

17. El nuevo gobierno debe asumir el compromiso de garantizar la plena vigencia de la Constitución Nacional y de todos los derechos consagrados en ella para todos los ciudadanos. 

18. El nuevo gobierno debe promover un clima de armonía y de concordia que facilite la solución de los problemas políticos, institucionales, económicos, sociales, éticos e internacionales de Venezuela. 

Mercedes Malavé
@mercedesmalave
mmmalave@gmail.com

PEDRO ELÍAS HERNÁNDEZ, SOBREDOSIS DE REALISMO

José Carlos Mariátegui, el filósofo marxista peruano que formuló las tesis sobre el indigenismo latinoamericano como sujeto revolucionario y de la contrahegemonía cultural, decía algo muy cierto: “en condiciones de normalidad la política sólo es administración y parlamento, pero en condiciones de revolución, es el centro de la vida” Pues bien, la política tiene siendo el centro de la vida de los venezolanos casi de forma continua en estos últimos 20 años, lo cual es un desastre y nos ha conducido a un desastre.

Si la política se convierte en la prioridad de las personas, ya sea para adherirse y movilizarse por una causa o para adversarla, se consumen muchas energías, recursos, tiempo y activos económicos en ese proceso, descuidando la producción de riqueza, el emprendimiento y la innovación. La política en términos modernos es la lucha por el poder, lo cual le imprime una dinámica muy competitiva, ruda, descarnada y hasta cruel. Si ella se transforma en el centro de la vida de los ciudadanos, éstos quedan exhaustos, agotados, lo que genera una inmensa fatiga mental e existencial. Ese es, a mi juicio, el verdadero problema de Venezuela en el presente.

El país demanda una inmensa dosis de normalidad, de estabilidad, de certidumbre. La estabilidad no es todo, pero sin estabilidad no hay nada. La lucha entre las facciones del gobierno y de la oposición por la hegemonía nos ha llevado a un disparadero. Dos minorías agresivas tienen atenazado el país. La revolución socialista bolivariana ha agitado a la nación y la ha sometido a una inmensa turbulencia de la que da cuenta la destrucción de buena parte de su músculo económico. Los sectores que la adversan han ido a su terreno del conflicto, una y otra vez, y una y otra vez han salido maltrechos.

La estrategia opositora que arrancó el 5 de enero de este año está muerta, lo único que faltan son sus enterradores. El apoyo de EE.UU y el hecho de que importantes propiedades estatales venezolanas en el exterior, como Citgo, estén en manos del gobierno encargado de Juan Guiadó, es lo que la mantiene sobregirada. A las posiciones que han estado en poder de las fuerzas democráticas y que se han consumido inútilmente en el holocausto de activos políticos ocurrido durante estos 20 años, hay que agregarle la Asamblea Nacional que está a punto de perderse.
Sin otra oposición no habrá otro gobierno. Ya por lo menos sabemos que el problema del liderazgo opositor no es de relevo generacional, sino de visión estratégica de mediano y largo plazo. Mientras más temprano se admita este asunto mejor. Hay que rectificar pero sobre bases nuevas. No hay que recoger los tizones del incendio que pasó, sino prepararnos para las batallas democráticas que vendrán, encarando sobre todo la nueva demografía venezolana debido a los factores de expulsión que han producido la diáspora de compatriotas que están sobreviviendo en el extranjero.

Hay que trabajar con el material que va quedando. Trazarse metas, las cuales deben alcanzarse a través de medios pacíficos, democráticos y electorales, mediante la negociación, el diálogo y el entendimiento, si tal cosa todavía es posible y no estamos a merced del juego de tronos y geopolítico de las potencias. Apostar, por ejemplo, a que procesos como los iniciados con la intermediación de Noruega, lleguen a buen término.

A la izquierda marxista en la década de los 60 del siglo pasado le costó 15 años recuperarse del error garrafal de la lucha armada. Y la rectificación empezó reconociendo el error. Lo cual no fue un ejercicio de autoflagelación sino de intenso debate. Petkoff, Maneiro, Américo, Pompeyo y otros, a través de toneladas de papel con libros, artículos y densas entrevistas construyeron la rica historiografía sobre el período. Se sacaron lecciones, muchas de ellas evitaron que una parte importante de esa izquierda respaldara el golpe militar del 4 F de 1992. Luego, es verdad, el cálculo oportunista hizo que muchos de ellos apoyaran electoralmente a Chávez.

Lo cierto es que hay que admitir que la oposición venezolana ha fracasado, ha sido derrotada política y militarmente. Son dos décadas de hacer siempre lo mismo esperando resultados diferentes. Tanto los que intentaron la absurda vía aventurera, como los que opinamos distinto respecto a estas estrategias pero que no fuimos capaces de evitar que se ejecutaran, nos corresponde responsabilidad por el fracaso.

El régimen revolucionario ganó, por ahora, y tiene posibilidades de estabilizarse si acomete la mutación económica que tímidamente adelanta y por la cual presionan los chinos. Es verdad que el tema eléctrico y del combustible, lo tiene contra la pared, pero no hay indicios todavía de que tal cosa sea terminal. A lo mejor decir todo esto constituye una sobredosis de realismo pero es lo que procede.

En el largo plazo, no es verdad que todos estamos muertos como decía Keynes, sino que la batalla cultural contra el atraso y la barbarie está ganada. Las nuevas generaciones no han comprado el relato socialista revolucionario pregonado desde el poder, sino que más bien los incentivos de corte capitalista y de mercado son los que están presentes en las mentes y los corazones de los jóvenes venezolanos, tanto de los que se fueron como de los que permanecen en el país. La hora más oscura de la noche es la que precede la aurora, como suele decirse. Pues bien, a riesgo de ser iluso, lo digo.

Pedro Elías Hernández
@pedroeliashb  

CARLOS RAÚL HERNÁNDEZ: LOS PERROS MUERTOS

Maravillosa noticia que hubo aproximaciones entre gobierno y oposición, auspiciadas por Noruega, y ojalá fructifiquen. No tan buena que se hace en trastienda, luego de años de someter a la gente a un largo lavado de cerebro con chorros de radicalismo e irracionalidad antidiálogo. Naturalmente que las transacciones de los procesos de negociación deben ser secretas, pero no el hecho mismo de estar negociando y mucho menos que lo sean para el resto de la oposición. Malo que ninguno de los factores asuma con claridad que lo que hace es correcto, decente y necesario, sino en medio de mentiras, disimulos y saboteos. 

Crean torvos escándalos para distraer la atención. La noticia asombrosa es cómo varios que llevan mucho tiempo denigrando de colaboracionistas y dialogantes, se cambiaron rápidamente de canal sin siquiera ver por el retrovisor. El gobierno anuncia unas ociosas elecciones parlamentarias para provocar al interlocutor. Del otro lado utilizan cagatintas, perros muertos que caminan, para montar trapisondas periodísticas que distraigan la opinión pública de su sorpresa por el cambiazo. Aun así tenemos esperanza de que el diálogo nos rescate de un destino incierto, mucho peor de lo que vivimos en la actualidad, porque otras opciones resultan tenebrosas. 

A quienes se han batido por el retorno a la política civilizada, el diálogo, nos han arrojado montañas de tales perros muertos, como diría Isaac Deutscher. Con la irrupción de las redes sociales, calumniar lo hacía la guerrilla comunicacional revolucionaria, que luego se fastidió del trabajo y lo heredaron ciertos grupos supuestamente de la oposición, varios de ellos desde fuera del país, incluido su sargento. La táctica es nacionalsocialista: no discutir planteamientos sino degradar al emisor, pero eso solo funciona cuando el ataque se basa en cosas ciertas y en lugares donde éste no puede defenderse. 

¿Publicidad negativa? 

Pero si hay algo de pluralismo y posibilidad de responder, se cumple la tesis de Vance Packard, que cita Di Caprio en El lobo de Wall Street: “no existe nada parecido a publicidad negativa. Solo hay publicidad”. De demostrarlo se encargaron Chávez, Trump y Bolsonaro, entre otros. Es de suponer que el o los encuentros de Oslo sean producto de la presión de la comunidad internacional que ya debe estar harta de la incompetencia de los venezolanos para manejar sus problemas, demostrada ampliamente en estas tres décadas del país tomado por camadas consecutivas de destructores.

Para no ir a la historia referimos algo actual: hay financiamientos disponibles del gobierno alemán y la CAF para reparar el sistema eléctrico y solo se requieren las firmas del Ejecutivo y del Parlamento. Nadie lo hace. Los problemas de la gente no parecen importarle a quienes viven inmersos en un debate intestino en el más estricto sentido. Una primera materialización del diálogo, la negociación, el acuerdo o cualquier eufemismo que se use, debería ser esa. De la importante etapa durante la cual la oposición democrática se autoimpuso no hablar de política sino de tales problemas, y triunfó, se ha involucionado hasta la antítesis. 

Desde hace tiempo el gobierno tiene 80% de la ciudadanía en contra, con lo que se demuestra que se puede ser una mayoría impotente. En otras palabras, para que una mayoría social sea efectiva, debe convertirse en mayoría política y eso solo es posible con la participación en procesos electorales que convierten los ciudadanos en votantes y los votos en escaños. Fuerzas que no participan de los procesos políticos reales, elecciones, gobernaciones, alcaldías, consejos legislativos y municipales, simplemente están fuera y solo les quedan las manifestaciones callejeras y depositar su esperanza en la machtpolitik, en la prepolítica. 

Concentraciones y votos

De muy poco sirven las concentraciones si no terminan en comicios. Francis Fukuyama hace años llegó a esas conclusiones en un ensayo sobre el tema como consecuencia de la experiencia venezolana. La política es un debate en estado práctico entre posiciones diferentes de factores que divergen o coinciden. Unos ganan y otros pierden las batallas por errores y aciertos respectivos. El condotiero, el príncipe moderno, decía Gramsci, es un ente colectivo, aunque la capacidad individual del líder es esencial. 

Es el partido político, porque en él se discuten largamente los peligros y las posibilidades desde diferentes ángulos antes de tomar decisiones. Las teorías de historiadores, sociólogos, politólogos, explican el origen, desarrollo y conclusión de los fenómenos, como obra de esas acciones humanas acertadas y desacertadas. Ningún gerente, líder, conductor que merezca este nombre y que dirija grandes empresas, resuelve asuntos importantes sin pasarlos por el filtro de las direcciones, las directivas, los expertos y los consultores. 

Y se formula la pregunta esencial. Esta es: ¿cuáles serán las consecuencias de la acción que emprenderé? Si a posteriori no se balancean las resoluciones y se pretende guardar silencio frente al error, no aprendemos. Y uno puede callar los errores, pero no tendrá éxito si pretende que todos lo hagan. Con el advenimiento de la antipolítica y los partidos débiles, en los que los líderes pasaron a ser más bien patrones, el debate se convirtió en crimen y se pide fe en vez de confianza. 

Carlos Raúl Hernández
@CarlosRaulHer

DOMINGO ALBERTO RANGEL: CONVERSACIONES CHUCUTAS

Es raro pero a veces “los extremos se tocan”… y sucede que los más encarnizados opositores al diálogo son Donald Trump y Diosdado Cabello.

Quedarán como “habladores de pistoladas”… si las conversaciones en Oslo y La Habana prosperan.

Como liberal no tengo duda alguna sobre que es preferible encontrar soluciones civilizadas a nuestra tragedia. Valga decir diálogo, negociación y acuerdos mediante… antes que continuar destrozando el país sin llegar al extremo de una guerra civil que nos llevaría a la edad de piedra, como los trogloditas.

Escrito esto, adelanto que habiéndose filtrado –grave precedente- los nombres de quienes merced al rol de mediadores de los noruegos conversan a nombre de las partes en conflicto, como si ellos fuesen la Nación… me veo obligado a expresar que los liberales tenemos fuertes objeciones.

Y no solo se trata de que nuevamente nos han excluido arriesgando los excluyentes que más tarde se llame a abstenerse de votar porque no queda más remedio.

Tampoco es lo más relevante recordar que entre quienes aspiran representarnos, uno viene de un fracaso rotundo en la alcaldía de Baruta precisamente por no escuchar a nadie fuera de su círculo íntimo… fracaso que resalta cuando se eligió otro alcalde que con menos hace más. Otro es un ex ministro devenido en banquero… personaje que en Argentina señalarían como “promotor de fondos buitres”.

Quien no entienda que me excuse pero esto es corto y siempre queda Wikipedia.

Pero la objeción mayor se relaciona con que todos los dialogantes son políticos que jamás se han dignado a opinar sobre los verdaderos problemas que nos afligen a los venezolanos. Estos problemas son económicos… por eso más que por la guerrita entre polarizados estamos tan pobres.

Repasando los nombres de quienes dialogan es obvio que esos caballeros no piensan cambiar un ápice el tinglado filosófico y legal que nos empobrece… a ellos les ha ido muy bien.

Apoyando este parecer recuerdo que las filtraciones colaron los posibles acuerdos, todos políticos, dirigidos a que se firme un nuevo Pacto de Punto Fijo con otros protagonistas y en un contexto distinto al de 1958.

Plantean repartirse a doce las gobernaciones por bando y alternar Presidente y Vicepresidente.

¡Pretenden cambiar para que nada cambie!

Domingo Alberto Rangel
doalra@yahoo.com
@DomingoAlbertoR

ALBERTO JOSE HURTADO B.: UNIONPAY CHINA. TARJETA BANCARIA

UnionPay es la organización de tarjeta bancaria de uso doméstico en la República Popular de China, tiene 17 años de fundada, pero se remonta cuando el Proyecto Tarjeta de Oro en China pretendió establecer un sistema unificado para la red de tarjetas bancarias. Es una asociación para la industria financiera doméstica y opera con la aprobación del Banco Popular de China, su máxima autoridad monetaria. Representa una red interbancaria y una red de transferencias de fondos electrónicos que enlaza las transacciones de todos los bancos alrededor de China. Goza de amplia aceptación, similar a lo que ocurre con Visa, MasterCard y American Express, y su uso se ha extendido en Hong Kong, Macao y demás países en toda Asia, así como en otras partes del mundo donde se encuentran instituciones bancarias como: Standard Chartered Bank, Bank of East Asia, Citibank, HSBC, Hang Seng Bank, Woori Bank, OCBC Wing Hang Bank, OCBC Bank, Mitsui Sumitomo Bank, y United Overseas Bank. 

A pesar de las diversas interpretaciones respecto al desarrollo y los resultados de este sistema doméstico de tarjetas de débito y crédito de la República Popular China, se reconoce que el mencionado sistema contribuyó a la fuga de capitales debido a la escasa regulación de operaciones y por la oportunidad que daba para realizar Hawala en los principales centros financieros del Sureste de Asia. No se puede negar lo relevante de su aplicación luego de desarrollada el QuickPass que, a diferencia del MasterCard PayPass y del Visa payWave, no operó como un sistema transaccional basado en la confianza, sino como tarjeta de valor almacenado, donde los pagos son hechos usando los fondos de la cuenta de ahorro y almacenado en las tarjetas como dinero electrónico, es decir, fondos para el uso pre-autorizados que eliminan la posibilidad de una transacción sin conexión y de una transacción que exceda el balance de la cuenta del titular. 

Es UnionPay un sistema usado en más de 141 países alrededor del mundo. Su valor de transacciones procesadas lo ubica en tercer lugar, luego de Visa y MasterCard. Sin embargo, el comercio electrónico es aún un reto para UnionPay a pesar de la alianza con PayPal. 

Ello se pudo constatar cuando la OMC, mediante resumen de diferencia DS413, informó a las economías miembros de la diferencia entre China y Estados Unidos en relación con las medidas que afectan al comercio electrónico. Destacó el organismo multilateral las restricciones y prescripciones que mantiene China en relación con los servicios de pago electrónico para las transacciones con tarjetas de pago y sus proveedores, ya que solo permite realizar las operaciones por medio de UnionPay en yuan y a los demás sistemas de pago por medio de divisas extranjeras. También se mencionó que China exige llevar el logotipo de UnionPay en los equipos de tecnología usados para las transacciones. Además de que existen restricciones para el uso de tarjetas de pago de otros proveedores y cuya aceptación deriva de negociaciones para su aceptación en los comercios.

Ante esta situación China solicitó un plazo prudencial para aplicar las recomendaciones y obligaciones en el marco de la OMC. Pero UnionPay no solo ha avanzado como sistema doméstico de pago para el e-commerce, sino que ha alcanzado autorización para la transacción en tiempo real por medio de la asociación con Latitude19 Technology. Esta nueva tecnología permite, previa autorización, capturar, anular y reembolsar transacciones con tarjetas de crédito en tiempo real en las que se identifica fraude, manejo riesgoso de autentificación de datos, servicios alojados de carrito de compras y terminal virtual de compras. 

Alberto José Hurtado B.
@ajhurtadob

LEANDRO RODRÍGUEZ LINÁREZ: VENEZUELA: DOS GOBIERNOS, TRES PAÍSES

Maduro, como coloquialmente es llamado, puede ser acusado de mil cosas, pero no podrán achacarle haya bajado la guardia en su interpretación presidencial, deseo sepa estimado lector no es una opinión sino una descripción de hechos. Basta apreciar sus innumerables alocuciones, son variopintas en tonalidades, pero jamás se ha amilanado; da órdenes, pronóstica a futuro, amenaza, convoca y desconvoca a su real placer a todas las instituciones del Estado, trata de proyectar a nivel mundial solidez en su gestión.

Por otro lado, Juan Guaidó hace lo propio, es probablemente el personaje político más fuerte o, al menos, el que más daño le ha infringido al régimen chavista, tanto, que ha resultado intocable. Goza del reconocimiento de los demócratas connacionales y de la comunidad internacional determinante e influyente, asume su rol presidencial con entereza, seguro de sus minuciosos actos.

Del mismo modo, el chavista militante, el remanente del pueblo que aún tiene fe en las promesas de cambio y desarrollo provenientes de la vetusta cúpula roja, se aferra a su mentalidad (insistimos, el chavismo está lejos de ser una corriente política, es una mentalidad). Es incapaz de aceptar errores y fracasos, siempre se pliega a una excusa prefabricada con la cual espera recibir alguna dádiva gubernamental a cambio de su fidelidad, para ellos el país marcha bien.

Igualmente, una mayoritaria base social opositora desesperada, pero super optimista, que no se circunscribe tácitamente al renglón partidista, sino al descontento contra el chavismo, descontento que por primera vez en 20 años capitalizan las fuerzas opositoras, eso sí, bajo el manto de un liderazgo emergente, joven, llamado Guaidó. Para este vasto conglomerado social la oposición venezolana marcha bien, aseguran “¡Vamos bien!”

Para analistas o periodistas foráneos los venezolanos muy probablemente no estamos cuerdos, una abismal diferencia entre bandos que involucra mentalidad, concepto de patria, hasta de interpretación de nuestra historia. Un país sumergido en la peor inflación mundial de los últimos tiempos donde se puede palpar a primera vista las crudas tragedias, como las de una guerra sin que exista, pero al mismo tiempo exhibe un estilo de vida de numerosos “enchufados” o beneficiados por remesas que contrasta con el resto, pero la verdad es la mayoría pasa hambre, trabajo, padece todo tipo de parvedades, una sociedad que a pesar de sucumbir ante la descalidad de vida más acelerada que se recuerde aún no voltea la mirada hacia los lados, sino, se enfoca en su sobrevivencia personal o familiar.

Así Venezuela sobrevive sus días presentes, para los afectos al régimen Maduro se encuentra fuerte, estable, en pleno ejercicio de sus funciones presidenciales. Para los opositores Guaidó se encuentra más energizado momento a momento, a punto de consolidar los cambios que anhela la patria… todo ello ocurre mientras los días pasan y pasan, los problemas se agravan, existen dos gobiernos, tres tipos de ciudadanos (pueblo llano, enchufados y remeseros), es decir, tres países.

Alguien está equivocado, garrafalmente, no pueden existir tres realidades tan antagónicas y que todas tengan la razón ¡No es posible! Como todo, el tiempo asignará la razón a quien la tenga, el problema es que para la mayoría de los venezolanos el tiempo es su peor enemigo, cada hora consumada es una antesala a un país más caro, más inseguro, anarquizado y caotizado, ese pueblo llano no tiene nada que ver con enchufados ni recibe remesas. La intriga empeora, sí el bando errado de la historia triunfa las consecuencias serán catastróficas, sí el bando correcto se alza victorioso Venezuela volverá ser el país predilecto de inversionistas y turistas… no fuente de emigrantes, escándalos y bochornos como lo es hoy. 

Leandro Rodríguez Linárez
@leandrotango