miércoles, 25 de marzo de 2020

ADRIANA MORÁN, LOS TAPABOCAS DEL MIEDO

Y las calles quedaron vacías. Millones de personas encerraron su miedo en casas sin agua, sin luz y sin alimentos ante el llamado del que por una vez en la vida, hizo lo que tenía que hacer. El llamado a la cuarentena de Maduro, fue un acto de responsabilidad inusitado si lo comparamos con el comportamiento folklórico de algunos gobernantes de países cercanos que juegan a la ruleta rusa con la vida de sus gobernados en actos más propios de un circo que de esta película de terror en tiempo real en la que todos participamos.

Y es cierto que después del tono severo e inusitadamente sobrio que el mandatario usó en la cadena nacional en la que nos mandaba a encerrarnos ha dicho cosas que no tienen nada que envidiarle a esos que en sus países aún le restan importancia a la amenaza invisible o que incluso los supera, pero la decisión impostergable está allí y es la única que puede salvarnos.

Hay mil argumentos en contra del encierro. Mil razones para pensar que es insostenible y que la muerte terminará por golpear a esas puertas cerradas sino en forma de virus, sí en forma de hambre o de cualquier otra enfermedad.

Pero ninguno de esos argumentos es tan fuerte como el de que sin romper ese contacto de unos con otros, en un país que ya estaba destruido y que no tiene ninguna posibilidad de atender en su sistema sanitario la menor de sus emergencias, la muerte es mucho más que una posibilidad. Es una certeza.

Que esta encerrona pueda mantenerse en el tiempo dependerá de que quienes están al mando de esta nación indefensa y de que quienes los adversan, puedan entender el momento al que nos enfrentamos. De que sean capaces de pasar por encima del juego de tronos que han venido jugando para mirar con compasión a ese país que no se parece en nada a esa foto con ciudadanos con mascarillas todas iguales y perfectamente ajustadas que viene de distintas latitudes.

Este es el país de los tapabocas multicolores. El país que fabricó como pudo con los retazos que encontró en su reclusión esas artesanías que usa para salir a comprar algo y regresar rápido a su casa a seguir conviviendo con el miedo.

Ese es el país real, conmovedor en sus deseos de sobrevivir a toda costa, dispuesto a cumplir con el encierro en espera de que la peste no lo roce.

Adriana Moran
adrianamoran@gmail.com 
@NuevaTec47
@DiarioTalCual  

VÍCTOR ANTONIO BOLÍVAR CASTILLO, LAS DOS PESTES

Difícil imaginar el próximo escenario en Venezuela luego de la permanencia del indeseado visitante. Dos importantes aspectos merecen merecen ser destacados en la trama de su estadía. Uno, los efectos y consecuencias que para nuestro país representa su exposición y contagio en las paupérrimas condiciones en las que se encuentra nuestro sistema de salud pública y el estado de precariedad de la mayoría de nuestra población casi famélica, sin anticuerpos, desnutrida y muchos en condiciones insalubres y antihigiénicas, que representa un dantesco cuadro del estado de postración, desprecio y abandono que ha ocasionado una revolución mediocre que derivó en narcocracia.

El otro aspecto es el que -por vía de consecuencia- refiere a las batallas que se deben librar contra el virus y contra el régimen. Un primer problema para ello, es que este régimen es precisamente el que asume el rol de gran componedor de una tragedia cuando por su irresponsabilidad son ellos la mayor parte del problema. Basta en este sentido mencionar que, por acabar con la institucionalidad democrática, este régimen de facto no aplica para solicitar ayuda en el ámbito internacional a organismos y países. Ni que se traguen sus improperios y majaderías.

El lamentable resultado es que no tienen con qué enfrentar el problema que significa mantener aislados por tiempo incierto a los venezolanos sin que pasen hambre y penurias. No tienen un plan que atienda esta grave contingencia. No hay política pública que implemente un verdadero control en el acceso a los alimentos mas básicos. El desmadre de la especulación, entre otros, es el mejor ejemplo de cuan mal se ha manejado este régimen.

La otra variable de este aspecto es que -a pesar de todo lo referido- se hace presente el proverbial despropósito de sacarle provecho político  a la desgracia humana, característica propia de estos gobernantes hegemónicos. Así lo hicieron en Vargas con el deslave cuando para mantener su discurso “antiimperialista” impidieron, en un acto de carroña política, la entrada de una ayuda estadounidense que seguramente hubiese evitado muchas muertes y enfermedades. Como también lo hicieron en Cúcuta cuando impidieron la entrada de la ayuda humanitaria. Y no se diga de las sanciones que pese a que solo aplican a quienes han incurrido en una conducta criminal y antidemocrática, son objeto de manipulación en el discurso patriotero.

Material hay para relatar nuestra tragedia, en tiempos de cuarentena,  en una especie de adaptación tropicalizada del Decamerón del siglo XXI ante los dos pestes, el coronavirus y  el castro chavismo narcocrático.

Víctor Antonio Bolívar Castillo 
vabolivar@gmail.com
@vabolivar

RAFAEL GARCÍA MARVEZ, EL CORONAVIRUS VERSUS LA POLÍTICA VENEZOLANA

Les anticipo que no trataré el tema del coronavirus desde el punto de vista netamente patológico —bastante tinta se ha usado en estas tres largas semanas—; lo haré más bien desde el ángulo de donde aparentemente fue su génesis, es decir: político, económico y comunicacional. Como Venezuela es nuestra particular preocupación, por allí caminaremos este trecho de hoy. 

A pesar de que la pandemia ha sido benevolente con nosotros, —pocos los infectados, ningún fallecido, no sé de alguno– el régimen de Nicolás Maduro ha montado una gigantesca campaña comunicacional para distorsionar los hechos con la finalidad de sacarle fruto político. Esta es una práctica muy común en los gobiernos de corte comunista para obtener beneficios de la crisis. Sin embargo, los tiempos mutan y las sociedades lo hacen junto con ellos. 

Esta pandemia llegó a nosotros justo en el momento en que los efectos de las medidas tomadas en contra del régimen por los gobiernos y organizaciones internacionales se patentizaban; sumándosele a la aceleración de los desquicios económicos de orden endógenos. Era evidente para los mandatarios que pocas gotas de gasolina quedaban en los depósitos. El país petrolero, de los más grandes del mundo, finalmente se quedó vacío. Cundió el pánico y la economía nacional terminó de paralizarse. ¡Culpa del coronavirus!, gritaban las voces irrazonables e insensatas desde Miraflores, frotándose las manos con fruición al mismo tiempo.    

Precisando, el hecho de que el régimen haya cursado una solicitud de préstamo al Fondo Monetario Internacional pone en evidencia su iliquidez para hacerle frente a la crisis. Rebajar su solicitud inicial, un poco más tarde, de cinco mil millones de dólares a mil quinientos millones es un adicional que corrobora su sequía financiera. Ya el FMI le comunicó algunos de los requisitos imprescindibles para un posible crédito; la mayoría de ellos tendrían que pasar por el visto bueno de la Asamblea Nacional, léase, por la oposición democrática. Esta oposición democrática debe entender que el Covid-19 para Venezuela tiene una perspectiva particularmente aterradora; que en el caso nuestro, es labor imposible desligarla del hecho político. Es muy complicado, por ejemplo, llegar a un acuerdo con quienes han sido miserables con los injustamente presos político, más expuestos a adquirir ese mal que cualquiera de nosotros. Situación que ha conllevado que tanto Juan Guaidó como sus dirigentes tengan que moverse con sigiloso y complicado equilibrio; pero teniendo presente que para los venezolanos el coronavirus es al alimón, una pandemia y un elemento político. Debemos deslindar una cosa de otra; es un chantaje la utilización afiebrada del coronavirus para sacar provechos. ¿Cuántas veces y cuándo ha llamado Nicolás Maduro al presidente encargado de la República de Venezuela, presidente de la Asamblea Nacional, y líder sin discusión de las fuerzas de oposición, para reunirse con él con la finalidad, frente a la emergencia, buscarles una salida a la crisis? Nunca, jamás. Por el contrario, sigue la persecución en contra de diputados y periodistas que informen sobre los daños de la pandemia. 

Termino con una corta referencia para mitigar la angustia de nuestros compatriotas por las medidas de corte económicas anunciadas por Nicolás Maduro el domingo pasado. Los venezolanos conscientemente, como lo han hecho en otras ocasiones, harán caso omiso de las medidas comunistas con la intención velada de Maduro y sus cómplices de acabar con la empresa privada. De manera, que agudizando la inteligencia y conviniendo entre las partes, de mutuo acuerdo, llegarán a acuerdos sin interferencias nocivas e interesadas.

Rafael García Marvez
garciamarvez@gmail.com
@RGarciaMarvez

HUMBERTO ACOSTA, ¿DESPUÉS DE LA CUARENTENA….QUÉ?, PROYECTO PAÍS

Los efectos sociales, económicos y políticos del CoronaVirus, supuestamente intercalado por el régimen Chino (“Chernóbil Chino”…), obliga a la Sociedad Venezolana actuar conscientemente. La vivencia de su ciudadanía exige repensar el camino a seguir y qué hacer… positivamente. El reclamo lógico es por ejecutar, responsable y oportunamente, acciones para condiciones que garanticen el funcionamiento del sistema, con certidumbre y congruencia; políticas integrales para acciones urgentes y esenciales, decisiones coherentes, sostenibles e ineludibles.

Después de la Cuarentena o del autoconfinamiento, período de aislamiento, con guerra viral y comunicacional amplia e intensa, la estratagema oficial ha sido habilidosa y eficaz. En Venezuela, el CoronaVirus está siendo confinado y las comunidades, con solidaridad han respondido a las instrucciones de los mandos y el régimen, invariablemente, ha aprovechado tiempo en preparar y organizar sus huestes para sus originarios e inquebrantables fines, especialmente cuadrar lo de sus “elecciones”, 2020.

A la ciudadanía le angustia no solo las condiciones médico-sanitarias existentes para resistir la guerra sino, también, las posibilidades de vivir, trabajar y producir para sobrevivir. El régimen, quien tiene los recursos y la mayor responsabilidad, debe despejar las incógnitas que oscurecen el presente y futuro inmediato y no continuar con la verborrea y ofertas, sin acciones ni resultados en contra del enorme caos social, lleno de dolor, abandono y miseria que se padece, acrecentado por la amenazante perturbación del virus, hasta ahora, perdurable.

La mayoría de los gobiernos en función de controlar la propagación del denominado, según ONU, COVID-19, han adoptado medidas inminentes para favorecer la vida a los ciudadanos en la etapa de aparición y posterior a la pandemia; afianzándose para que el virus y calamidad inherente desaparezcan.

Las circunstancias de guerra han sido propicias para que algunos gobiernos (Alemania, Canadá, Suecia, Israel, El Salvador, etc.) demuestren capacidad y voluntad resolutiva. Frente a la guerra respuestas coherentes, transparentes y efectivas. Se han preparado para contextos de paz o belicosos, reacciones y logros lo demuestran. En Venezuela, el régimen debería salir de su enfrascamiento y trabajar para todos, sin “colectivos” y con la verdad. Requerir ayuda internacional por los medios apropiados; emulando gobiernos con auténtica democracia participativa para superar conflictos, evitando más sacrificios al pueblo cuyos intereses hipotéticamente defienden.

Israel, es ejemplo mundial, país pequeño, democrático y desarrollado, sus autoridades informan que: “No hay ninguna víctima fatal por el Covid-19…” Según el Premio Nobel en Química, Michael Levitt, académico, profesor universitario, incorporado como vocero responsable de la sociedad civil, manifestó con credibilidad “…No habrá más de una decena de muertes en Israel. Me sorprendería si el número de fallecidos es mayor a diez...”

Cuál es la diferencia?

Organización social, capital humano, civiles y militares, lideres honestos y competentes, asociados conscientemente a la emergencia y lo no-emergente, sin necesidad de “carnet de la patria” u otros artefactos de factura similar. Infraestructura (sanitaria, económica, social e institucional) recursos disponibles e instituciones funcionando; lo urgente, lo esencial y lo importante, previstos en el modelo de vida e incorporados al sistema social israelita y a su proceso de trabajo planificado, con acciones basadas en una cultura que la Sociedad judía a través de su proceso de gobernanza establece al Estado y gobierno Israelí, para beneficio de las familias y ciudadanos.

En Venezuela, el régimen decretó cuarentena en escuelas y universidades prácticamente cerradas, por falta de presupuesto y de profesores. Hospitales destartalados, médicos emigrando y medicinas insuficientes. Empresas de producción, comercio y de espectáculos quebradas y fronteras incomunicadas. El sistema en un solo caos: sin producción ni ingresos, el bolívar?, estanflación, limitaciones al movimiento interno de sus ciudadanos, sin agua, luz, gasolina ni gas, diáspora de millones de venezolanos, con un consumo e intercambio mínimo de bienes y servicios; recesión económica. El Estado centralizado y hegemónico, aviva un gobierno corrupto, irresponsable e insensible frente a las demandas de la Sociedad Venezolana.

Después de la Cuarentena? Que? El peligro del caos social, global, de continuar como vamos… entra irremediablemente a plena ebullición. Cuaresma, es tiempo de reflexión y acción para el cambio positivo con planificación coherente y liderazgo admisible. Reconocimiento al Personal médico y paramédico venezolano.

Dios, Padre de Todos, ayuda a Venezuela. Te lo rogamos.

Humberto Acosta
humbertoacosta648@yahoo.com
@HumbertoAcosta9
ExRector UNET. Dr. en Ciencias del Desarrollo 

NOEL ÁLVAREZ, LA FE NOS TRAJO LA LLUVIA

A quienes no saben mucho acerca de mí, quiero confesarles algo: soy profundamente creyente en Dios, cristiano, católico, miembro-directivo de una orden dependiente de la Iglesia Católica, sin embargo, como hombre de fe, me caracterizo por la amplitud de pensamiento, es así como entre mis amigos cuento con evangélicos, testigos de jehová, judíos, mormones, musulmanes, entre otros. Como columnista procuro no mezclar los temas religiosos con los políticos o económicos. Para mantener la gimnasia alejada de la magnesia, en esta oportunidad abordaré un tema religioso exclusivamente.

En un mundo cada vez más politeísta, procrastinador de la figura del Supremo Creador. No quiero causar polémica entre los adelantos técnicos utilizados para el tratamiento del coronavirus y el poder sanador residente en la oración, por el contrario, estoy convencido de que, la acción complementaria puede dar mejores resultados. A los efectos de matizar las controversias, reubicaré los términos del viejo refrán: “con el mazo dando y a Dios rogando”. Creo que la fe sí mueve montañas y su efecto purificador viene envuelto en la oración. Cuenta la leyenda que cuando Hitler iba a invadir Inglaterra, Churchill pensó que el único recurso que les quedaba era orar y mandó a crear grupos de oración por todo el país. Hitler nunca logró llegar a Inglaterra porque al parecer una niebla muy intensa la cubrió. Tiempo después la Reina de Inglaterra expresó: «Le temo más a un ejército de personas orando, que a un ejército militar».

Para continuar transitando el camino de la fe, me viene a la mente un hecho que presencié a inicios de la década de los 70. En aquella época era yo, junto a mi difunto padre, un labriego cultivador de maíz en el Batatillo, mi terruño trujillano. Estábamos atravesando una época de intensa sequía, no recuerdo el mes, pero la ausencia de lluvia ya duraba un año y las cosechas estaban a punto de perderse. Alguien del caserío tuvo la idea de proponer que se hiciera una rogativa para solicitarle a Dios, a través de San Isidro Labrador, que perdonara nuestros pecados y permitiera que la lluvia retornara.

Quedé momentáneamente sorprendido porque siempre había escuchado que a San Isidro se le invocaba para que quitara el agua y no para que la pusiera. Con el paso del tiempo llegué a saber que este santo es el patrono del clima, y por lo tanto no solo “quita el agua y pone el sol”, sino que también quita el sol y pone el agua. El caso es que, unas 100 personas, entre hombres, mujeres y niños comenzamos la rogativa como a las 2 de la tarde. A la cabeza de la procesión iba un señor, llamado Andrés Manuel, portando la imagen del santo, este señor de repente hizo la siguiente proclama: “lo más seguro es que al final de esta invocación, todos retornemos emparamados a consecuencia del palo de agua que caerá”.

El escepticismo de la juventud me hacía poner en duda la afirmación efectuada por el señor que llevaba el santo, esto corroborado con lo que pude percibir al momento. Utilizando el sombrero que llevaba puesto, como escudo, miré al cielo, estaba azul, limpio, claro, sin ninguna nube surcando el horizonte. El sol de los llanos trujillanos azotaba la tez curtida de cada uno de nosotros, 36 grados a la sombra, más o menos era

la temperatura, en ese momento. Esta perspectiva me hizo dudar que nuestra iniciativa pudiera tener éxito, sin embargo, no hice ningún comentario para no contrariar las creencias de mi padre, quien era merecedor de todo mi respeto.

Iniciamos el recorrido en la primera parcela, con dirección Norte-Sur, deteniéndonos en cada una de ellas, cantábamos y orábamos por el bienestar de su propietario. La extensión a recorrer era muy larga y la marcha, con sus cánticos y rezos, era muy lenta. Acercándose las 4 de la tarde y próximos a llegar a la última parcela, de repente, el cielo comenzó a oscurecerse, apresuramos el paso para intentar guarecernos en lo que llamábamos la casa de la hacienda. Sin embargo, con rapidez la tempestad no nos dio tregua. La intensidad de la lluvia y la fuerza del viento eran tales que, tuvimos que sujetarnos a los árboles para no ser arrastrados por el torbellino. Pasó la tempestad, pero quedó el frescor de la lluvia y la tierra quedó regada abundantemente. Retornamos al pueblo emparamados, tal como había vaticinado el señor Andrés Manuel, pero muy satisfechos y agradecidos con Dios y San Isidro.

Algunos incrédulos podrían argumentar que, a través de los modernos aparatos electrónicos se podría haber determinado que, en ese día, a esa hora y en ese pueblo estaba previsto que lloviera. Por el contrario, estoy convencido de que, aquel no fue un previsible hecho natural, sino que respondió a la fe que pusimos en nuestras oraciones. Como dice el dicho: el corazón tiene razones que la razón no entiende. Si todo fuera tan previsible no sería necesario salir con un paraguas cuando los meteorólogos anuncian que ese día no lloverá. Para concluir, quiero pedirle, con la mayor humildad, a todos los ciudadanos del mundo, creyentes o no, que roguemos a Dios para que nos bendiga y proteja de esta peste que amenaza acabar con nuestras vidas ¡Amén!

Noel Álvarez
Noelalvarez10@gmail.com  
@alvareznv  
Coordinador Nacional del Movimiento Político GENTE 

JOSÉ L. ZAMBRANO P., EL EXTRAÑO PODER DE UN MICROBIO

Es imposible evitar una catástrofe de magnitudes insospechadas.  Es fácil que un país completo salga salpicado y hasta hundido por un ser microscópico. Nadie está preparado, por más que la infraestructura bélica esté fortificada. No hay batallón reflexivo para estos pormenores. Un dilema más que enrevesado. Tumba las razones elementales y regala una novedad casi siniestra. La humanidad pende de un hilo por algo insignificante.

El coronavirus no es un mal menor como algunos jerarcas pensaban. Ha trastornado el humor a siete mil millones de habitantes en el planeta. Nadie está protegido y hasta alucinan con el mal. Ha corrido el pánico en poblaciones donde todo estaba en calma. Los viajeros y emigrantes se han vuelto casi enemigos acérrimos; los culpables descorazonados y son tratados con hosquedad.

La soledad de las calles, los faroles apagados y la incertidumbre haciendo mella en todos. Nadie está inmune a la enfermedad y a tener los ánimos revueltos. De nada sirve la tecnología desmesurada y los avances científicos. Un pobre microbio tiene espantada a la tierra entera. Su trepidar nada benévolo ha enlutado a familias. Hasta las cifras son reservadas.

Mandatarios boquiabiertos, apesadumbrados y perdidos en ecuaciones fallidas, se consumen en el fragor de la confusión. No se lo esperaban. Un radio de acción incomodo, contumaz y férreo. Se confiaron por los porcentajes mínimos de fallecidos. No llegaban a tres por ciento. Pero las caravanas de féretros como en Italia, oxidan cualquier andamiaje de perspectivas. Más de mil 600 defunciones en dos días en el país de la bota. Es una mala noticia para los gobernantes porfiados. Sí, el mundo está débil y desguarnecido frente a este mal silencioso.    

No sirve de nada los miles de millones de dólares invertidos en energía atómica y nuclear. Tantas naciones poderosas pueden quebrarse en un tris, con solo un sobre, una bacteria, un microorganismo pertinaz. La gran fisura de los eruditos. Supuestamente lo visionó Bill Gates en una conferencia hace cinco años. Un microbio puede acabar con el planeta. No es para dudarlo, pues los territorios más poderosos han sido los más golpeados.

Lo sorprendente es la desestimación a la enfermedad. Todavía sigue sucediendo, pero a la par cumpliéndose el otro vaticinio, dejando su estela de infectados y muertos. Se inventan conjeturas sobre la creación. Si fue de probeta y con intención programada. No lo sabemos. Quizá no. Posiblemente sí fue un chino atragantado con un murciélago como festín. Una cazuela de alas y colmillos. Un menú inapropiado.

Solo sabemos que nadie está inmune a una guerra bacteriológica. Sobran las mentes diabólicas para engendrar una pandemia descomunal. Y esta prueba de supervivencia, con un coronavirus aparentemente no tan mortal, se convirtió en un fracaso tremendo. El imaginarnos a un científico experto, con sonrisa divertida y conciencia trastornada, trabajando para algún gobernante con amplios deseos de poder, creando un síndrome, un minúsculo organismo para contagiar a las naciones enemigas y devastarlas, propiciando una mortandad despiadada, puede hacernos meditar de lo fácil que resultaría el acabar con la humanidad.

Por eso, no existe ciencia exacta para estos casos. Nadie imaginaba que apenas tres meses después de la aparición del coronavirus, tendríamos más de 170 mil infectados activos y más de diez mil defunciones. Nadie estaba programado para entender su magnitud. Todos empeñados en que estaba en China, lejos y soterrado en las costumbres asiáticas. Pero no. Salió a la luz en los demás continentes, tenaz, impenitente y sublevado.  

Las imágenes de calles desiertas son inquietantes. Como también puede ser admirable la necesidad de la gente por socializar. Se hablan los vecinos por las ventanas comunitarias, mientras los edificios se abrazan como en una gran casa. Se cantan canciones y se emiten consignas positivas. Eso ha sido bueno y notable. Permite ser optimista frente a tanto descalabro.

La economía en las naciones muere de un tiro en el entrecejo. La recesión está cantada y muchos auguran dos años desorbitados. Ha dolido en el dedo de las decisiones, el decretar cuarentena. Paralizar todo el aparataje productivo es una decisión crucial y difícil. Pero debe hacerse, pese a todo. El fácil contagio es el dilema y no hay forma de detenerlo si no se cerca la proximidad.

La revista “The Economist” ya avizora más de dos millones de estadounidenses fallecidos por este padecimiento. El articulista Carlos Alberto Montaner lo ha comentado, con una frase casi clarividente: “esa cifra es mayor, que la de los americanos muertos en todas las guerras a lo largo de su historia”.

 Un simple virus nos mantiene con una ansiedad tremenda. Se señala a los irresponsables que siguen desestimando los estragos y salen impávidos a vacacionar, llevando posiblemente el virus a cuestas. Sigue sucediendo en muchos países. Lo fundamental es la prevención. Es una necesidad rígida y apropiada para evitar el seguir agrandando las cifras funestas. Depende de nosotros mismo y de la agudeza e inflexibilidad de los gobernantes, el poder responder a este mal, tan microscópico como mortal.

José Luis Zambrano Padauy
zambranopadauy@hotmail.com
@Joseluis5571
Ex director de la Biblioteca Virtual de Maracaibo “Randa Richani”

martes, 24 de marzo de 2020

ACTUALIZACIÓN, EL REPUBLICANO LIBERAL II, MIÉRCOLES 25/03/2020

ELSA CARDOZO, NOTAS SOBRE LO (IN)CIERTO

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 30 minutos
Cuesta comprender lo inconmensurable de los efectos y consecuencias de la pandemia que paraliza al mundo, afecta todas las esferas de la vida y ante la que nadie está a salvo. En su alcance global, es una manifestación extrema de interdependencia que se manifiesta en la expansión acelerada de la epidemia, pero también en la conjunción de esfuerzos para atenderla y para lidiar con sus múltiples impactos globales, de los que ningún país está a salvo, todos son vulnerables, unos menos preparados que otros. Las contraproducentes reacciones de arrogancia geopolítica parecen ignorar todo... más »

OFELIA AVELLA, UNA MIRADA NUEVA

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 37 minutos
Pienso que todas las circunstancias tienen un sentido. Es cierto que a veces no se le discierne con facilidad, pero justo en lo que consideramos males, hay gracias ocultas, más preciosas que las visibles. Esta pandemia altera nuestra percepción de las cosas, nuestros esquemas de pensamiento y nuestra valoración de la vida y las relaciones humanas. Tanto como lo pudieron hacer tantas guerras, tantas catástrofes naturales, tantas situaciones que han podido resultar extrañas a los hombres a lo largo de la historia, por haber parecido en su momento (y todavía) más ficción que realidad.... más »

BEATRIZ DE MAJO, ESPAÑA SALDRÁ ADELANTE, SOBREDOSIS

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 49 minutos
No tengo una bola de cristal. Ni tampoco soy versada en los temas científicos ni de sanidad pública. Mucho menos me siento cómoda en los tópicos que tienen que ver crisis relacionadas con pandemias globales. Pero si he tenido la suerte de ser testigo de excepción de cada uno de los pasos que el país español ha estado dando para extraer a su país de la calamidad de la contaminación del Corona Virus. Me he referido al país español y no a sus autoridades porque el proyecto diseñado desde el Palacio de la Moncloa, con ayuda seguramente de los mejores asesores en cada rama, ha sido a... más »

CARLOS PADILLA, UNA PROPUESTA

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 55 minutos
No creemos pertinente iniciar esta propuesta con una enumeración repetitiva del diagnóstico de los males que nos aquejan que ya son conocidos y sufridos por todos quienes vivimos en esta tierra que amamos y por la cual estamos dispuestos a dar todo lo que podamos hasta el último de nuestros suspiros sin perder ni por un minuto nuestra inquebrantables esperanza y la fe en la recuperación de una autentica república democrática con la participación de todos los ciudadanos para un gobierno limitado, descentralizador, respetuoso de las libertades y en el marco de las leyes que nos posi... más »

REINALDO AGUILERA R., LA EPIDEMIA DEL FIN DEL MUNDO

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 1 hora
La libertad es quizás una de las cosas más preciadas por el ser humano y con el avance del Coronavirus la estamos perdiendo, mientras llevamos ya semanas observando como el mundo se va aislando, países enteros van cerrando sus fronteras ante la cruda realidad, el Coronavirus o COVID-19 esta modificando al planeta entero ante nuestros ojos. Hasta el momento y con seguridad en aumento, tenemos que los casos ACTIVOS de COVID-19 (incluyendo muertes reportadas) por país, tiene como más afectados luego de China, a Italia: 46.638 (5.476); EEUU: 32.681 (417); Alemania: 24.513 (94); España:... más »

RUBÉN CONTRERAS, ADEMÁS DE DÉSPOTAS, PROMOTORES DEL CAPITALISMO SALVAJE.

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 1 hora
Revisando algunos de los chats, que están circulando por las redes comunicacionales, pude ver un video del máximo representante de la peste militar que subyuga a nuestro estado Vargas y al país, emitiendo un mensaje acerca de la obligatoriedad, para todos del uso de tapabocas y, participa que, redactó un decreto en la gaceta del estado, ahora mal llamado la Guayra, que debe ser de fiel y estricto cumplimiento para todos, y el que no lo cumpla, será sancionado a través de la matraquera ley de convivencia ciudadana. No dice, ni explica este procaz y soez gamonal militar, acerca de l... más »

ELSA CARDOZO, NOTAS SOBRE LO (IN)CIERTO

Cuesta comprender lo inconmensurable de los efectos y consecuencias de la pandemia que paraliza al mundo, afecta todas las esferas de la vida y ante la que nadie está a salvo. En su alcance global, es una manifestación extrema de interdependencia que se manifiesta en la expansión acelerada de la epidemia, pero también en la conjunción de esfuerzos para atenderla y para lidiar con sus múltiples impactos globales, de los que ningún país está a salvo, todos son vulnerables, unos menos preparados que otros.

Las contraproducentes reacciones de arrogancia geopolítica parecen ignorar todo lo que la pandemia revela sobre la fragilidad del orden mundial y nacional que conocemos, en el que tanto daño hacen actitudes autoritarias y de autosuficiencia. En contraste que alienta, es particularmente valioso, más allá de Alemania, el discurso de la canciller Ángela Merkel, como llamado franco a asumir responsablemente, con solidaridad y transparencia la magnitud y trascendencia de esta crisis.

Entre las declaraciones de concertación entre gobiernos que contribuyen a impulsar la complementación de esfuerzos internacionales, se encuentran los de la Unión Europea, el Grupo de los 7, y aparte de otras reacciones regionales, las de los países latinoamericanos miembros de Prosur y el Mercosur. Las organizaciones internacionales de alcance mundial se mueven con dificultad, tanto por sus recursos como por lo que sus miembros están dispuestos a asumir en una situación que los desborda. Con todo, se producen respuestas en el sistema de Naciones Unidas, particularmente de la Organización Mundial de la Salud y, en el ámbito americano, de la Organización Panamericana de la Salud. Las organizaciones no gubernamentales de alcance internacional también se movilizan y desde diferentes ángulos ofrecen información, orientación y apoyo.

Ahora bien, en un ámbito en el que lo político revela su inevitable e indispensable vinculación con lo humano, en el que se manifiesta el delicado balance entre la seguridad y la libertad, entre las medidas de emergencia a las que obliga la pandemia y la protección integral de los derechos humanos, un grupo de expertos de las Naciones Unidas declaró que ante la gravedad de la actual crisis de salud reconocen «que el derecho internacional permite el uso de poderes de emergencia en respuesta a amenazas significativas”, a la vez que recordó especialmente que “cualquier respuesta de emergencia al coronavirus debe ser proporcionada, necesaria y no discriminatoria” y de ningún modo pretexto para la acción represiva. De modo similar se expresó la alta comisionada para los Derechos Humanos.

También respetables  iniciativas y organizaciones no gubernamentales se han manifestado en ese mismo sentido. Entre ellas se encuentran Amnistía Internacional, Human Rights Watch y el ICNL (International Center for Non Profit Law). En sus documentos se recuerdan las obligaciones del Estado, en el marco del derecho internacional, al momento de tener que restringir ciertos derechos para responder a la emergencia, entre ellas: que las restricciones deben definirse en el marco de los principios y procedimientos del Estado de Derecho; que deben fundamentarse en razones científicas y técnicas; que no  han de aplicarse de modo indefinido, descontrolado, discriminatorio ni arbitrario; que debe protegerse el ejercicio responsable de la libertad de expresión y del acceso a información cierta, oportuna y significativa; que es por supuesto fundamental la protección de los derechos a la salud -también los socioeconómicos- así como especialmente la de los grupos vulnerables y particularmente la de los trabajadores de la salud.

El reto es enorme y la necesidad de cooperación internacional evidente, tanto más en países que como el nuestro se encuentran en una situación de gran vulnerabilidad por donde se les mire. Para movernos en este complejísimo trance con los menores daños posibles, nos toca aceptar los consejos y asumir los mandatos recién enunciados, sin desmesuras ni fantasías geopolíticas. El problema es global, pero las respuestas posibles comienzan por la entereza, solidaridad y voluntad local… y personal.


Elsa Cardozo
elsacardozo@gmail.com
@ElNacionalWeb

OFELIA AVELLA, UNA MIRADA NUEVA

Pienso que todas las circunstancias tienen un sentido. Es cierto que a veces no se le discierne con facilidad, pero justo en lo que consideramos males, hay gracias ocultas, más preciosas que las visibles. Esta pandemia altera nuestra percepción de las cosas, nuestros esquemas de pensamiento y nuestra valoración de la vida y las relaciones humanas. Tanto como lo pudieron hacer tantas guerras, tantas catástrofes naturales, tantas situaciones que han podido resultar extrañas a los hombres a lo largo de la historia, por haber parecido en su momento (y todavía) más ficción que realidad. Y es que a veces las “llamadas” o “invitaciones” para que cambiemos ciertas actitudes, vienen “disfrazadas” de acontecimientos que nos fuerzan a mirar la vida de otro modo.

Asombra que el mundo entero se haya hecho tan pequeño de pronto. En segundos, los países desarrollados dejaron de sentirse seguros en un patio que no les resultaba riesgoso. En poco tiempo, todos nos hemos llegado a reconocer como iguales. Ver alterados nuestros planes; tener que abrirnos forzadamente a la indeterminación, a un futuro sin condiciones, a un aislamiento que nos detiene y nos hace pensar, no es en sí mismo malo. Un simple virus nos lleva a reconocernos como lo que somos: seres humanos.  Ver la muerte tan cerca, tan posible, tan real. Advertirnos frágiles, vulnerables, limitados, nos asombra quizás por la costumbre de imponerle nosotros condiciones a la vida.

Enfrentar que no lo controlamos todo; que siempre se nos escaparán cosas de las manos; que la realidad se impone y nos supera; que no somos Dios, en definitiva, no es en sí mismo malo. Debería, de hecho, ser una percepción bastante más común de lo que es. No quiero decir con esto que subestimo la vida. La considero, por el contrario, muy valiosa; pero eventos como los que nos afectan dejan en evidencia que tanto como sagrada, la vida es también un soplo. Lo que la hace, tal vez, más preciosa. Por eso cabe aquí la reflexión que hace un Abad cisterciense a raíz de la situación actual: “(Dios) nos revela de esta manera que nuestra vida, tanto en la prueba como en el consuelo, tiene un significado infinitamente mayor que la resolución del peligro presente. El verdadero peligro que se cierne sobre la vida no es la amenaza de muerte, sino la posibilidad de vivir sin sentido, de vivir sin tender hacia una plenitud mayor que la vida y una salvación mayor que la salud”.

Esto no quiere decir que no debamos cuidarnos y obedecer las medidas que han tomado las autoridades civiles, pues todos somos responsables unos de otros. Lo que él transmite es que tenemos la oportunidad de detenernos para reflexionar sobre el sentido que tiene nuestra vida, lo que nos llevará a valorarla todavía más. El encuentro con los otros, en las pruebas, así como con ese otro que nos sostiene en el ser, debería ayudarnos a trascender lo inmediato para conferirle un significado más profundo a lo que hacemos. El Abad cita el Salmo 45, en el que Dios nos pide detenernos para que reconozcamos que Él es Dios, de modo que no temamos nunca ante lo que pueda ocurrir en nuestra vida. Dios, dice el Abad, “entra en nuestras pruebas, las sufre con nosotros y por nosotros hasta la muerte en la cruz”.

Esta clausura universal ha puesto a los monjes a escribir al mundo. Algo hermoso y particular. El hombre moderno, dice el Abad, no está acostumbrado a detenerse y resulta que ahora el mundo está detenido. “La situación actual –sigue diciendo el Abad Mauro-Giuseppe Lepori, monje cisterciense- nos recuerda a nosotros y a todos los cristianos un poco lo que dice San Benito sobre el tiempo de Cuaresma (cf. RB 49,1-3): deberíamos vivir siempre así, con esta sensibilidad al drama de la vida, con este sentido de nuestra estructural fragilidad, con esta capacidad de renunciar a lo superfluo para salvaguardar lo más profundo y verdadero en nosotros y entre nosotros, con esta fe de que nuestra vida no está en nuestras manos sino en las manos de Dios.

También deberíamos vivir siempre con la conciencia de que todos somos responsables unos de otros, solidarios unos con otros para bien o para mal, de nuestras elecciones, de nuestros    comportamientos, incluso    los    más    ocultos    y    aparentemente insignificantes” 
(https://alejandromarius.wordpress.com/2020/03/18/el-verdadero-peligro-de-la-pandemia/).
Recomiendo la lectura de esta bella carta. Es bueno tomarse el tiempo para hacerlo. En estos momentos disponemos de mucho más que antes.

Ofelia Avella
ofeliavella@gmail.com
@ofeliavella

BEATRIZ DE MAJO, ESPAÑA SALDRÁ ADELANTE, SOBREDOSIS

No tengo una bola de cristal. Ni tampoco soy versada en los temas científicos ni de sanidad pública. Mucho menos me siento cómoda en los tópicos que tienen que ver crisis relacionadas con pandemias globales. Pero si he tenido la suerte de ser testigo de excepción de cada uno de los pasos que el país español ha estado dando para extraer a su país de la calamidad  de la contaminación del Corona Virus. Me he referido al país español  y no a sus autoridades porque el proyecto diseñado desde el Palacio de la Moncloa, con ayuda seguramente de los mejores asesores en cada rama,  ha sido abrazado por el país entero - oposición política, gremios profesionales, militares y fuerzas del orden, empresas y academia, además del hombre de la calle y del campo-  con una dosis de compromiso  y de civismo difícil de transmitir,  pero sin duda ejemplar y yo diría que irrepetible.

El desbordamiento de la cifras de contagio los encontró en un mal momento político para un gobierno recién estrenado: un enfrentamiento muy cáustico de las izquierdas en el poder con las derechas de la oposición, las iniciativas independentistas reactivadas con enorme fuerza, una economía severamente amenazada en primer término por la salida de Gran Bretaña de la Unión Europea y, en segunda instancia, por el descalabro de la economía china que significará una descolgada enorme en la dinámica europea.  

España en pocas semanas, después del pico de contagio, chino llegó ocupar el puesto de tercer país en cifras de contaminación detrás de China e Italia, como consecuencia de un abordaje tardío de una pandemia cuya agresividad aún no se aquilataba con propiedad. Ello tiene una explicación en la falta de experiencia en el tema específico de la contención unido a la desestimación de su peligrosidad, asuntos ambos comunes a cada uno de los países que se han ido infectando progresiva y exponencialmente. No haber prohibido a tiempo las concentraciones masivas de ciudadanos produjo un desbordamiento del cual seguramente darán cuenta las autoridades españolas, no solo moralmente, cuando las aguas regresen a su cauce. Caminos similares han estado recorriendo los países asiáticos y europeos con sesgos particulares en cada caso.

Dos elementos han favorecido la toma de decisiones y el montaje de un proyecto de rescate que va a terminar dando los mejores resultados. El primero, sin duda, fue la fortaleza del sistema sanitario de la Madre Patria. Un tema que es común  también a todos los países  afectados es carecer de un número importante de Unidades de Cuidado Intensivos con fortaleza en crisis respiratorias. España no ha sido una excepción en la insuficiencia de equipamientos, pero la excelente formación de su personal sanitario y su inclinación a la entrega, unido a una capacidad de adaptación veloz de las cadenas sanitarias a las contingencias y a la voracidad de este mal, han sido claves en poder acusar el impacto del mismo. 

Otro tema que ha aportado de manera decisiva a la contención y al manejo de las cadenas de contagio ha sido el ánimo cívico de una población solidaria y proactiva. Al ser decretada oficialmente la Situación de Alarma Nacional la reclusión de la ciudadanía fue abrazada por la colectividad sin reservas y dentro de un espíritu de compromiso admirable. 

Está claro para los españoles  y han conseguido compartir con su gobierno la postura de “ganar tiempo” y lo respetan con entusiasmo. Ello es necesario para preparar al sistema sanitario para una respuesta más adecuada y eficiente- nunca llegará a ser perfecta- y para permitir que surja, por parte de los científicos del planeta, una solución clínica. Mientras tanto, gracias a la obediencia de los connacionales  podrán preservarse las cadenas de suministro que es indispensable mantener para no ahondar la crisis humanitaria.

En síntesis, es gracias a una dosis de sacrificio colectivo monumental, asumido no con resignación sino con entusiasmo, que los españoles conseguirán esta semana iniciar el camino de retorno al equilibrio sanitario de su país y a la recuperación de la economía, lo que, de nuevo tendrá que ser una tarea del colectivo. Deben ser un ejemplo para el mundo. Su tesón nace del convencimiento de la fortaleza inherente a la solidaridad y al compromiso de cada uno con el sitio que les vio nacer, un país y que les ha ofrecido, hasta el presente, una de las mejores calidades de vida del planeta.  

Beatriz de Majo
beatriz@demajo.net.ve
@beatrizdemajo1

CARLOS PADILLA, UNA PROPUESTA

No creemos pertinente iniciar esta propuesta con una enumeración repetitiva del diagnóstico de los males que nos aquejan que ya son conocidos y sufridos por todos quienes vivimos en esta tierra que amamos y por la cual estamos dispuestos a dar todo lo que podamos hasta el último de nuestros suspiros sin perder ni por un minuto nuestra inquebrantables esperanza  y la fe en la recuperación de una autentica república democrática con la participación de todos los ciudadanos para un gobierno limitado, descentralizador, respetuoso de las libertades y en el marco de las leyes que nos posibiliten vivir con bienestar y libertad.  

Sin ambages ni cortapisas declaramos que tenemos un compromiso con la salida pacífica, constitucional, democrática y electoral de la crisis que nos castiga, todo ello dentro del camino indicado por La Asamblea Nacional reconocida nacional e internacionalmente como la única autoridad legítima en la búsqueda del cese de la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres.  

Todo ello siempre y cuando no ocurran situaciones sobrevenidas que enturbien las aguas de las vías democráticas y nos obliguen a tomar cursos de acción diferentes a los enunciados.  

Si creemos, como lo hacemos, en la fuerza y resolución de nuestros conciudadanos no debemos apelar a otra solución de la crisis que sufrimos más que una vía pacífica, democrática y electoral mediante un referendo consultivo tal como está pautado en el Artículo 71 de la Constitución vigente y por la vía de la iniciativa popular, la cual implica la recolección del 10% de las firmas de los electores inscritos en el registro electoral y civil.    

La pregunta que se le formularía a los ciudadanos, en espera de su respuesta validadora mediante su voto, sin más requisito que la presentación de su documento de identidad, sería: ¿Está de acuerdo con la convocatoria de elecciones generales en la que se escojan la totalidad de las Autoridades Nacionales, regionales y municipales?  

Todo ello mediante la premisa que dicho proceso sería organizado, dirigido y supervisado por los órganos especializados en materia electoral de la Organización de Estados Americanos, la Organización de las Naciones Unidas, La Unión Europea y con el apoyo logístico y técnico de instituciones nacionales e internacionales de indudable idoneidad e imparcialidad.    

Esta propuesta, que sabemos se ha hecho pública, palabras más y palabras menos, por reconocidas instituciones nacionales y por ciudadanos de reconocida raigambre democrática, la hacemos nuestra con la pretensión de que sea acogida por nuestros conciudadanos como una salida en el marco de paz, bienestar y libertad que todos anhelamos. 

Carlos Padilla 
carpa1301@gmail,com
@carpa1301 

REINALDO AGUILERA R., LA EPIDEMIA DEL FIN DEL MUNDO

La libertad es quizás una de las cosas más preciadas por el ser humano y con el avance del Coronavirus la estamos perdiendo, mientras llevamos ya semanas observando como el mundo se va aislando, países enteros van cerrando sus fronteras ante la cruda realidad, el Coronavirus o COVID-19 esta modificando al planeta entero ante nuestros ojos.

Hasta el momento y con seguridad en aumento, tenemos que los casos ACTIVOS de COVID-19 (incluyendo muertes reportadas) por país, tiene como más afectados luego de China, a Italia: 46.638 (5.476); EEUU: 32.681 (417); Alemania: 24.513 (94); España: 24.421 (1.772); Francia: 13.170 (674).
El Coronavirus en EEUU, tiene como casos CONFIRMADOS más muertes reportadas, sumamente afectados a los estados de New York: 15.793 (117); Washington: 1.996 (95); New Jersey: 1.914 (20); California: 1.642 (30) e Illinois: 1.049 (9).

Mientras escribimos ésta columna, se habla de una segunda ola de contagios de coronavirus en Asia, dónde inició todo y se redoblan esfuerzos,  se acaba de registrar una segunda etapa de contagios en regiones en las que se creía que la pandemia estaba bajo control, de allí que es muy preocupante lo que pueda suceder en las próximas semanas en el resto de la tierra.

El COVID-19 ha ifectado a más de 374.000 personas en 184 países del mundo, la mayoría (más de 81.000) en China, donde se han registrado 3.274 muertes, la cifra de decesos en todo el mundo supera los 16.400 y la de los recuperados 100.000.

Muy preocupante el cómo se ha extendido a países de latinoamerica el virus y más terrible la situación en nuestra Venezuela que carece desde hace ya mucho tiempo de una infraestructura hospitalartia acorde con lo que se viene y cuyas autoridades antes de aceptar el fracaso, luchan por ocultar lo que todos sabemos. 

Maduro en una disputa sin cuartel, trata a diario de imponer su relato de lo que sucede, según su versión o cuento, el COVID-19 no se originó por los graves problemas de insalubridad que existen en los mercados de animales vivos de la ciudad de Wuhan, sino que fue el malvado Imperio Norteamericano que lo desarrolló en un laboratorio y lo envió a los pobres Chinos, una ridiculez para cualquiera que se diga dirigente de un país, pero no podemos esperar menos de alguien como Nicolás. 

Según su historia fantástica, todos los casos en Venezuela son “importados”, porque en el país nadie se contagia, gracias a la cuarentena y a la eficiencia del régimen en materia de salud pública, sigan creyendo que lo que se avecina no es juego.

Por el momento más de 1.000 millones de personas en más de 50 países o territorios fueron instadas por sus autoridades a permanecer confinadas en sus casas para luchar contra la propagación del COVID-19, algunos países tomaron medidas coercitivas, como Francia, Italia y Argentina, al igual que el Estado de California, en Estados Unidos en dónde pareciera que muchos aún dudan de la gravedad de los hechos y los han obligado a a permanecer en sus hogares.

Todo lo que estamos viviendo parece sacado de una película de ficción, pero es de verdad, tenemos que aceptar que la vida tal y como la conocemos cambiará, miles perderán a alguien cercano, otros quizás quedarán afectados por alguna secuela del virus, en fin no sabemos el planeta que tendremos cuando se logre controlar y vencer el mal, que hasta este momento no tiene cura alguna.

La esperanza, dicen que es lo último que se pierde, aún la tenemos, pensamos en todas las pestes y males que la humanidad ha superado como por ejemplo: “La Peste Negra”, que fue la pandemia más mortal en la historia de la humanidad, hasta ahora al menos, este brote de peste bubónica mató a 200 millones de personas o lo que sería ⅓ de la población mundial de ese entonces,  fue el segundo brote generalizado de este tipo de peste y dejó marcas imborrables en la historia humana, especialmente en Europa donde sucedió la misma, de allí que la esperanza hay que tenerla siempre, es un principio de vida.

Lo cierto es que el COVID-19 se presenta como una amenaza sin precedentes, pero también una ocación que nos obliga a unirnos como un todo contra un enemigo común, un enemigo de la humanidad, así de simple y sencillo.

Reinaldo J. Aguilera R.
reinaldoaguilera1968@gmail.com
@raguilera68 / @AnalisisPE

RUBÉN CONTRERAS, ADEMÁS DE DÉSPOTAS, PROMOTORES DEL CAPITALISMO SALVAJE.

Revisando algunos de los chats, que están circulando por las redes comunicacionales, pude ver un video del máximo representante de la peste militar que subyuga a nuestro estado Vargas y al país, emitiendo un mensaje acerca de la obligatoriedad, para todos del uso de tapabocas y, participa que, redactó un decreto en la gaceta del estado, ahora mal llamado la Guayra, que debe ser de fiel y estricto cumplimiento para todos, y el que no lo cumpla, será sancionado a través de la matraquera ley de convivencia ciudadana. 

No dice, ni explica este procaz y soez gamonal militar, acerca de los planes de contingencia, que debe preparar el despacho gubernativo para subsanar, dotar y suministrar a los ciudadanos de los insumos e implementos básicos, como el tapabocas, requeridos para atenuar este virus chino que está azotando a buena parte de muchas naciones del mundo. 

Tampoco se ha dedicado este infausto gobernante tampoco a explicar el estado de los centros de salud, a los cuales si se comprueba la posible existencia de algunos infectados en nuestra región pudieran ir a buscar auxilio médico; pero en lo que, si hace énfasis el susodicho gamonal, es que habrá una penalización pecuniaria por no portar dicho tapabocas. Lo que demuestra su afán y pasión desmedida de buscar recursos para terminar la cinta costera y el estadio. En días pasado nuestro diputado César Alonzo, denunció a una cadena de farmacias por vender 
tapabocas a un precio que dobla a quien gane salario mínimo y conversando con algunos amigos, me comentaban que, en un supermercado de Naiguatá, vendían el kilo de limón en 450 mil bolívares. 

Ante esto, pudiéramos decir que, ante las necesidades de muchos ciudadanos, algunos se han dedicado a hacer negocios o a especular sin importar lo difícil de la situación para muchos y no se aprecian acciones de los entes del gobierno por regularizar estas anomalías; pero haciendo una analogía de lo que acontece en el mundo, observamos que en naciones como Francia, España, Alemania, Italia, Inglaterra y USA, entre otros, todos capitalistas del imperio mismo, se ha tomado la decisión que el estado cubra las acciones sanitarias que ocasione este virus chino, así como el respaldo a las pérdidas de las empresas que no pudiesen operar normalmente por esta pandemia. 

Todo lo contrario, a lo que está aconteciendo en Venezuela, ya que una de las primeras medidas adoptadas por el gobierno fue, sin importar ni medir las consecuencias que acarree en el pueblo llano, fue aumentar la unidad tributaria del Bs 50,00 a bs 1.500,00, y lo que están haciendo con relación a la solicitud de documentos por parte de la ciudadanía y apostillamientos de los mismos, son medidas rastreras y rapaces, para sacarles el dinero a los solicitantes de estos documentos. Es tanto el desafuero y voracidad del citado personaje, por ubicar recursos para sus francachelas que dolarizó todos los servicios de la ciudad vacacional de Los Caracas, el primer centro recreacional construido para los trabajadores en América Latina, quitándole ese servicio asistencial y recreativo a los trabajadores de nuestro país, que no se tragan el cuento de tener un presidente obrero. De igual manera, este funcionario, que dé socialista no tiene nada, implementó otra medida que tiene que ver con el uso de las instalaciones 
aeroportuarias, así como el tránsito de vehículos de carga, pechándolos impositiva mente también con cifras en dólares, nada de bolívares. 

Estos personajes, integrantes de esta peste militar han sido muy hábiles en diseñar un discurso propagandístico, colocando a la ciudadanía como protagonista y benefactor de sus acciones, lo cual ha resultado una mentira más grande que el monte Everest, lo vemos en el estado actual de los centros dispensadores de salud, las escuelas públicas, PDVSA, las empresas básicas, la situación de la energía eléctrica, y como descuartizaron, quebraron y robaron al país, ahora buscan recursos de la manera más impía y grotesca, sin importarles como los obtienen, porque en realidad, ellos son los felones que encarnan el capitalismo salvaje.

Rubén G. Contreras G.
rubencontrerasg@gmail.com
@RubenContreras