martes, 29 de octubre de 2019

MARYHEN JIMÉNEZ MORALES: SÍ AL ESTADO Y LA SOCIEDAD PODEROSA

Hoy más que nunca la pregunta sobre cuál es la receta perfecta para sostener y consolidar una democracia está más que vigente. Los economistas James Robinson (Universidad de Chicago) y Daron Acemoglu (MIT) nos han iluminado sobre algunos elementos que son necesarios para que las naciones no colapsen.

En su bestseller ¿Por qué fracasan los países? Acemoglu y Robinson desarrollan un marco global para explicar por qué la libertad florece en algunos Estados, pero no en otros. El argumento central de la obra resalta que los países no florecen o caen por temas culturales, geográficos o de oportunidades, sino por el poder de sus instituciones. Es decir, la fortaleza de las instituciones estatales, realmente importan.

En su nuevo libro Narrow Corridor (pasillo o corredor estrecho) estos autores hacen un análisis de la historia mundial y dinámicas contemporáneas y elaboran una nueva teoría sobre cómo se alcanza la libertad y democracia. Robinson y Acemoglu sugieren que la libertad solo se consolida cuando se alcanza un equilibrio delicado entre el poder del Estado y el poder de la sociedad. En otras palabras, para que la libertad, y con ello la democracia, florezca, los países requieren tanto un Estado fuerte, como una sociedad civil fuerte. Desde su punto de vista, el Estado es fundamental para abordar temas importantes como crisis financieras, desigualdades contemporáneas y estructurales, así como para brindar seguridades sociales a los ciudadanos. En sus propias palabras: «Se necesita un Estado fuerte que controle la violencia, haga cumplir las leyes y proporcione servicios públicos esenciales para una vida en la que las personas estén facultadas para tomar y seguir sus propias decisiones».

Al mismo tiempo, los autores destacan que los países deben tener sociedades civiles fuertes para poder exigirle al Estado que rinda cuentas y para que se enfoque en alcanzar el bienestar común de la sociedad. Robinson y Acemoglu explican que «el despotismo fluye de la incapacidad de la sociedad para influir en las políticas públicas y acciones del Estado». Es por ello que, según esta obra, la democracia y la libertad, surgirá en un «pasillo estrecho», en el cual exista un balance adecuado entre un Estado fuerte y una sociedad civil fuerte. Es esa la combinación que garantiza una dinámica ideal de movilización, políticas públicas y transparencia.

Dado nuestro contexto de Estado fallido, deberíamos considerar los argumentos propuestos por Robinson y Acemoglu. Por un lado, el liderazgo político tendrá que trabajar para recuperar las capacidades básicas de un Estado, tales como el control efectivo del territorio nacional, y, la capacidad para poder brindar servicios públicos básicos a la ciudadanía, por ejemplo, el acceso al agua, la luz, la seguridad ciudadana, el transporte, la educación, entre otros. Pero, además de esos temas, el Estado venezolano también deberá proteger a los ciudadanos de diferentes formas de desigualdades sociales y económicas. Al mismo tiempo, para poder vivir en democracia, necesitamos una sociedad civil fuerte que pueda exigirle al nuevo Estado que rinda cuentas sobre sus acciones y de esa manera lograr que nunca más seamos sujeto de un sistema de dominación política por unos cuantos. Mientras el primer factor aún está ausente, el hecho de que en Venezuela ya exista una sociedad civil vibrante, nos permite tener esperanza en cuanto al segundo elemento.

Las últimas semanas han puesto a prueba al Estado en toda nuestra América Latina. Igualmente, hemos visto cómo las sociedades, mayoritariamente de una manera pacífica, han logrado expresar sus inquietudes por desigualdades estructurales y deseos de cambio. Viendo hacia Chile, hemos podido constatar el inmenso poder que tiene la sociedad para exigirle al Estado un cambio de dirección en su política pública. El gobierno de Piñera, sabiendo que las demandas son legítimas, está atendiendo –paulatinamente– las solicitudes de la población chilena. Quizás este puede ser el surgimiento de un nuevo “pasillo estrecho” en Chile, en el cual se vaya fortaleciendo la democracia como resultado de una interacción sana entre un Estado fuerte y una sociedad fuerte.

Mientras Venezuela llega a la anhelada transición, la ciudadanía y el liderazgo político debería estudiar y aprender de otras experiencias. Las conclusiones que podamos sacar del análisis comparado nos podrán servir de inspiración para ir diseñando nuestro propio “pasillo estrecho”, que algún día nos permita vivir en libertad y democracia.

Maryhen Jiménez Morales 
maryhen.jimenezmorales@politics.ox.ac.uk. 
@maryhenjimenez

ÁNGEL R. LOMBARDI BOSCÁN: GUASÓN,UN ALMA COMO UN DESIERTO

A Semprún le sirven para concluir que el horror no es el Mal, es sólo su apariencia, su maquillaje, pues el Mal, trágicamente, es "uno de los proyectos posibles de la libertad constitutiva de la humanidad del hombre". La libertad puede ser raíz tanto de la humanidad como de la inhumanidad del ser humano.

Armado de esta convicción, Semprún puede aceptar la muerte en Buchenwald no en los términos mortales del régimen nazi, sino, valga la nueva paradoja, en los términos vitales de la fraternidad. La escritura o la vida es un conmovedor relato de cómo se escoge la fraternidad en la muerte, porque si para el pensamiento racional la muerte es el único evento cuya experiencia individual nos es vedada, la experiencia colectiva del campo permite vivir la muerte como hecho fraternal. Un poema de Vallejo, maravillosamente evocado a lo largo del libro como parte de la belleza rapsódica de Semprún, da la dimensión trágica de esta forma de morir:

Carlos fuentes
Un alma como un desierto
Desiertos del alma

“Nadie tiene derecho a obrar mal, ni aun cuando a él le hubieran hecho daño “. Víctor Frankl

"Al fin de la batalla, / y muerto el combatiente, vino hacia él un hombre / y le dijo: '¡No mueras, te amo tanto!'. / Pero el cadáver, ¡ay!, siguió muriendo... ". César Vallejo               

Hay dos libros que he leído y aprendido mucho de ellos. El primero es de Romano Guardini y lleva por título: “Las edades de la vida” (1960) dónde éste insigne teólogo alemán hace un repaso de la evolución humana desde la psicología y pedagogía con un sentido cristiano ineludible resaltando como la principal condición del adulto la de llevar una vida responsable en libertad. Algo que por cierto riñe con la vida de ficción de éste anti-héroe humanizado por el Director Todd Phillips y caracterizado por un excepcional Joaquín Phoenix, desde ya gran favorito para ganar el Oscar a la mejor actuación masculina.

El Guasón de Phillips es un básicamente un niño. Nunca llega a los niveles del hombre adulto consciente de sus posibilidades y límites. El Guasón es una persona enferma y dañada en lo más profundo de sus entrañas psicológicas que sólo procura darse una identidad genuina más allá de las propias taras, y fracasa. Su psicopatía está latente todo el tiempo hasta que irremediablemente explota y se encauza hacia un nihilismo caótico que uno supone que es liberador y auto afirmativo aunque represente la negación de la vida misma.

En realidad, el arquetipo es un comic, el opuesto a Batman, otro héroe tan sombrío como el mismo Guasón sólo que uno es bueno y el otro malo de acuerdo a las convenciones establecidas.

Lo interesante de la película es que Batman brilla por su ausencia y todo se reconcentra en el camino a la perdición total y absoluta de Arthur Fleck, un auténtico paria humano, en su metamorfosis hasta asumir la identidad del Guasón.

Arthur Fleck, no tiene plan político/social. Es más, ni le interesa. Tampoco es un criminal sediento de venganza por una vida llena de infortunios y abusos. El pobre hombre lo único que quiere es ser comediante y a través de su risa imposible lograr la aceptación y el reconocimiento que la mayoría buscamos. Sólo que es un ser humano maldito incapaz de conectar con nadie porque es pobre, no tiene familia ni empleo. Quienes dicen quererle terminan defraudándole y avergonzándole y esto es la marca de su tragedia.

El sufrimiento que padece, humillación tras humillación, al final le convierte en un rebelde sin causa, en un revolucionario urbano de los despreciados de la tierra: un anticristo. El final es apoteósico porque desde el barro otea una grandeza que nunca imaginó presidir. La insania del Guasón, fría e indolente, termina siendo purificadora. Un mensaje para los postmodernos anti sistemas que no terminan de saber las alternativas a lo que cuestionan con tanto estruendo agitador.

En el cine durante la proyección del Guasón, la película, nadie habló ni se prendieron los teléfonos celulares ni se abandonó la sala de cine para ir al baño y tampoco hubo el inevitable cuchicheo. Y me estoy refiriendo a la experiencia de una sala de cine en Venezuela cuyo relajo es más que evidente. Todo el público quedó paralizado e hipnotizado por éste payaso mediocre que cuando tiene que llorar lo hace riendo y cuando tiene que reír sus emociones quebradas se lo impiden.

El venezolano es hoy una población aplastada por el infortunio de vivir en una cárcel al aire libre y cuya prosperidad física y material nos fue robada por el gobernante de turno.

Así que hubo una especie de epifanía, una conexión espiritual entre el público y las desgracias de Arthur Fleck y sus naturales ansias de cobrarse tanto rencor sobre sus más directos maltratadores.

Hoy, que hay inexplicables disturbios en los “prósperos” Ecuador, Perú, Chile, Colombia y Bolivia es inevitable no relacionarlos con la propuesta de un Guasón que hace del resentimiento su principal apuesta liberadora sin medir las consecuencias de sus actos. ¿La película inspiró a quienes protestan y saquean en contra del status quo? No lo creemos. Pero sí alienta un programa acerca de una distopía fundamentada de una marcha de la locura muy propio de la mayoría de los gobiernos latinoamericanos, muy especialmente, el venezolano de hoy en día cuya esencia es la de atropellar y mancillar a sus gobernados.

El otro libro paradigmático para relacionarlo con la película corresponde al psiquiatra Viktor Frankl, un sobreviviente de los campos de concentración de los nazis en el concurso de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), y que lleva por título: “El Hombre en Busca de Sentido” (1946). A diferencia del Guasón y de las acciones de los resentidos de la tierra que proclaman la venganza, piedra filosofal del credo populista latinoamericano, aquí se nos ofrece el triunfo de la razón. Frankl, no perdona a sus bestiales carceleros, eso se lo deja a Dios.

Lo que sí reivindica es las capacidad del hombre de ser genuino y digno consigo mismo afrontando las pruebas más extremas, incluso, las que implican perder la vida por un acto de la maldad desperdigada. “El hombre puede conservar un reducto de libertad espiritual, de independencia mental, incluso en aquellos crueles estados de tensión psíquica y de indigencia física”. Y complementa con esto que es lapidario y el eje de su propuesta terapéutica bajo el nombre de: “Logoterapia”: “la última de las libertades humanas –la elección de la actitud personal que debe adoptar frente al destino- para decidir su propio camino”.

Fiódor Dostoyevski nos invitó a ser dignos de nuestro sufrimiento, de cargar nuestra cruz desde un silencio templado sobrellevando la soledad de la que somos prisioneros desde el mismo nacimiento.

En un mismo sentido el Buda oriental también hacía referencia a esto al señalar que nacemos para morir y en ese ínterin hay que lidiar con la enfermedad y la vejez. La Biblia advierte sobre éste “Valle de lágrimas” mientras que los vendedores de felicidad niegan todo esto. El sufrimiento no es popular en una época de hedonismo vendido por las redes sociales, muy especialmente, el Instagram donde la felicidad es perpetua.

El Guasón/Arthur Fleck es un analfabeto emocional y ésta condición le impide asumir su destino desgraciado desde la agudeza del humilde que no espera nada de la vida porque sabe que la vida siempre espera algo de nosotros. Finalmente la sordidez del Guasón, su pena andante, termina disipándose cuando se disfraza de payaso e irrumpe a la fama al son de una música retadora y con pasos de baile a lo Fred Astaire. Su furia redentora es una apuesta al caos sin disimulos.

Guasón no sólo es una buena película en un sentido formal sino que su contenido es denso y crudo para un debate desde la psiquiatría como disciplina del dolor mental humano. Dolor por existencias fallidas y sufrimientos recibidos por la maldad de la gente que nos rodea, y que paradójicamente, muchas veces son los más cercanos y que dicen querernos. Cuando en realidad, bien sabemos, que otra precondición del adulto es aquel que se quiere así mismo.

Ángel Rafael Lombardi Boscán
angelrafaellombardiboscan@gmail.com
@lombardiboscan
http://www.ideasdebabel.com/?p=92932  vía @ideasdebabel2

LUIS FUENMAYOR TORO: EL GUARALEO GUBERNAMENTAL

Inmediatamente después de la contundente derrota sufrida por el gobierno chavecista en diciembre de 2015, el amigo Luis Brito García, literato y político del régimen, señaló que al presidente Maduro no le quedaba otra que “guaralear”, para poder mantenerse en el poder y terminar su período en 2019. Posiblemente estaba pensando en la arremetida opositora que vendría, la cual incluiría con toda seguridad la convocatoria a un referéndum revocatorio presidencial, en el cual, dado los resultados adversos en los comicios parlamentarios y la ya deteriorada situación económico-social del país, era bastante fácil predecir una segura destitución del Presidente. 

No sé si Brito García efectuaba una recomendación sobre la conducta política que Maduro debería asumir o simplemente le abría campo a lo que ya sabía que vendría. En cualquier caso, el guaraleo como respuesta política no era nada nuevo en Venezuela, pues ya había sido utilizado en el pasado reciente y remoto para ganar tiempo ante situaciones comprometidas. El mismo Chávez lo utilizó en momentos apremiantes, como fueron los vividos desde 2001 hasta 2004, cuando debió lidiar con un golpe sangriento de Estado, el sabotaje a la industria petrolera, grandes manifestaciones de calle y llamados diarios a huelgas generales. 

Pero una cosa es utilizarlo en escenarios complicados a tener que utilizarlo siempre en todas las situaciones. Y esto es lo que ha pasado realmente desde diciembre de 2015 para acá en prácticamente todos los contextos. Ante la crisis, las demandas de la población, el caos de los servicios públicos, la destrucción de PDVSA, las contradicciones internas y la rectificación necesaria de las políticas, el gobierno tiene como respuesta el guaraleo. Le da largas a los conflictos, ignora los problemas, no toma decisiones, sin darse cuenta que no hacer nada es también una decisión, que tiene muchas veces consecuencias más dramáticas. 

En el caso de los diálogos y las negociaciones que ha llevado adelante con las oposiciones venezolanas, el guaraleo gubernamental, junto con la actitud inmediatista y violenta de la oposición extremista, han sido los elementos básicos de los fracasos habidos, los cuales sin lugar a dudas le han dado tiempo para tratar de recuperarse. Pero, si bien guaralear puede diferir los enfrentamientos y permitir una cierta recuperación, no es una conducta que resuelva los problemas en forma más duradera y lleva a una normalización del escenario político y social venezolano. Guaralear no resuelve los problemas; si no hay soluciones estos se vuelven peores.  

Chávez guareleó la realización del referendo revocatorio en su contra y ganó tiempo. Y en ese período ganado instrumentó las misiones sociales iniciales, que a la postre le permitieron no ser revocado en 2004. El guaraleo era para ganar tiempo, no para evitar el revocatorio. Aquel guaraleo fue transitorio, mientras el actual se ha convertido en una actitud permanente. Esta es la impresión que tengo de la conducta gubernamental actual en la mesa nacional de diálogo. Se retardan decisiones importantes, no se asumen oportunamente, no se respeta debidamente al sector opositor democrático dialogante. Y todo ello conspira contra el éxito de esta negociación.    

No he sido tocado por el inmediatismo extremista acostumbrado y entiendo los problemas internos que tienen, pero o los resuelven y proceden con seriedad, respeto y sentido de oportunidad o se perderá un esfuerzo que tiene costos políticos para todos, sobre todo para quienes se sentaron a negociar contra viento y marea y quienes los apoyamos. Ah… Una cosa que no puedo dejar pasar. No están negociando con la derecha, como dicen groseramente sus locutores de VTV y alguno que otro líder. Aprendan a respetar.   

Luis Fuenmayor 
lft3003@yahoo.com
@LFuenmayorToro   

DOMINGO ALBERTO RANGEL: MILENIOS CHILENOS

Tan inesperadas como el jonrón de José Altuve repentinamente nos enteramos que en Chile hay protestas violentas. ¿En Chile?

Se suponía que el país austral era modelo y vean que también allí salen las masas a la calle, queman estaciones del metro, saquean supermercados y tiendas de electrodomésticos, en unas protestas que el ejército chileno, conocido desde Pinochet por su brutalidad… no ha podido acabar. En seguida cada quien inventa realidades inexistentes… para “explicar” de acuerdo a sus intereses.

La oposiciòn maleta señala a nuestro gobierno como el master mind que desestabiliza Chile. Los más sofisticados incluyen en esa lista al gobierno de La Habana y el Foro de Sao Paulo.

Nuestro gobierno no acepta la acusación… pero tampoco la niega: ¡Le conviene que hayan gafos repitiendo porque esa mentira envanece, es propaganda y potencia!

Sobre esta fábula aclaro que la rebelión chilena luce que fue planificada en secreto y llevada a la práctica con precisión de neurocirujano… y un gobierno incapaz de entregar las cajas CLAP… el mismo día del mes o la semana… al mismo precio… y con los mismos productos… jamás lograría nada parecido. Tampoco parecen las protestas chilenas ser obra del Foro de Sao Paulo: Esa alianza política tampoco puede ser tan poderosa… cuando no ha podido excarcelar a su fundador Lula da Silva.

Lo de Chile tampoco es por hambre y a ese respecto vale la pena recordar que en el mundo ocurren protestas violentas… en otras latitudes donde hay prosperidad… digamos en Hong Kong, Cataluña, Francia y el Líbano.

En esas tierras no se viven las penurias de otras como nuestro caso, pero igual se protesta. Lo cual me lleva a preguntar por el común denominador que ya dije ni es el hambre ni el neoliberalismo inexistente en Honduras donde también queman tiendas.

La respuesta está a la vista pero el bosque no deja ver: Occidente entró hace años en una etapa de recesión y protestan los milenios menores de treinta años. Lo hacen por el descaro de las clases dominantes… tanto en la economía como en la política.

Los jóvenes exigen igualdad de oportunidades y que los políticos –Bachelet gana treinta mil dólares al mes como ex presidenta- se ajusten el cinturón y que no sigan robando ellos… o sus parientes más cercanos.

Domingo Alberto Rangel
doalra@yahoo.com
@DomingoAlbertoR

JOSÉ LUIS ZAMBRANO PADAUY: CHILE EN LAS LLAMAS DE UNA SOCIEDAD INCONFORME

Está encerrado en su casa, casi a cuatro llaves. Desde la ventana el estrépito de las cacerolas lo estremece y las consignas desgañitadas, frenéticas y exaltadas parecen perpetuas. Dos años en Chile y jamás imaginó repetir los mismos descalabros e inestabilidades ya polvorientos en su memoria. Se grita mil veces que Venezuela vivió lo mismo, mientras los memes en las redes sociales parecen hacer mofa de esta realidad perturbadora.

Los primeros días los saqueos fueron interminables. Santiago parecía una ciudad saturada por una guerra de bandos desconcertados. Más de cuarenta estaciones del metro calcinadas y una turbamulta sin niveles de moderación. Supermercados enteros devastados y una batalla fraguada en las calles, que los carabineros confundidos no daban abasto para menguar una acción insospechada.

Para el chileno común ha llegado el gran día para expresar su necesidad indómita por un cambio. Para nosotros es el temor de ver fraguarse el mismo modelo y las mismas razones para complicarlo todo.

Maduro perdió el recato nuevamente y habló de un plan perfecto, cuyas metas propuestas en el Foro de Sao Paulo, reunido hace unos meses, se han ido cumpliendo. Cabello espetó lo mismo, mencionado a los países donde estaría sembrando la discordia. ¿Tienen acaso sus grupos de tareas como en el pasado? ¿Resulta fácil llamear el conflicto en el país austral? Lo han llamado la contraofensiva de América Latina.

Posiblemente sí han llegado a Ecuador, Perú, Chile, Colombia y Brasil, puñados y puñados de extranjeros, excarcelados, diseminados en esa parte del hemisferio, con prontuarios borrados y documentación falsa. Muchos venezolanos estamos convencidos de este tipo de maniobras y, posiblemente, las manifestaciones violentas y desatadas sin recato, no han sido tan espontáneas.

Lo cierto es que más allá del detonante, existe una brecha social en Chile incuestionable. La desigualdad económica es abismal. Pese a tener unos índices de pobreza de apenas ocho por ciento -segundo más bajo de Latinoamérica-, existe un salario mínimo incompleto, desproporcionado e incapaz de sustentar el presupuesto total de una familia.     

 Chile está sostenido por un sistema tope, por sus exacerbaciones en el capitalismo. No fue solo el aumento del pasaje del metro el que puso a la población en desorden emocional, más allá de ser uno de los sistemas de transporte más costosos del mundo y capaz de llevarse el 30 por ciento de la mensualidad.

También existen amores inciertos por el consumo. Hasta las conciencias están en vitrina y tienen un precio en rebaja. Los establecimientos compiten por encantar, sobrepasando los mismos niveles de entendimiento. Por eso el ciudadano vive endeudado, ahogado por sus facturas y sin resultado providencial para salir airoso al final de mes.

Es innegables que las cifras macroeconómicas parecieran generar un chasquido triunfante. El crecimiento es de 2,5 por ciento, sin hablar de un ingreso per cápita de 20,000 USD. Pero el sistema de salud público es frágil y poco eficiente, manejado por letras de niveles de ingreso para el cobro. La educación superior es elitista. Por ser tan elevada, la clase media deben recurrir a préstamos bancarios, quedando con una deuda enorme a pagar por décadas.

El arriendo mensual de un departamento puede sobrepasar el salario mínimo. Los costos de las viviendas han subido en los últimos tiempos en 150 por ciento. Por eso estamos ante una Chile que vive del crédito y la deuda, paradigmática, con sus cabos sueltos y sus acrobacias para acomodar un buen estilo de vida.

El grito desmesurado son las AFP. Las pensiones son tan bajas y desproporcionadas a la realidad, que no ofrecen a la vejez ni una tercera parte del mínimo, por lo cual el anciano debe continuar trabajando para no vivir en la precariedad.

El gobierno del presidente Piñera las está pasando canutas. Las manifestaciones abrumadoras son ciertas, concurriendo a diario miles de ciudadanos en las plazas Italia y Ñuñoa, así como en diferentes espacios públicos de la capital y en otras provincias del país.

En la nación de la cueca se vive un hervidero de reclamos. Se mezclan los pacíficos atisbando cacerolas, pancartas ingeniosas, bailes de calle y hasta nudistas pintorescos -que no han tenido otra ocurrencia que quitarse la ropa en plena vía pública-, con una delincuencia desatada para allanar los bienes particulares y las cadenas de supermercados más grandes de la nación.

Por eso Piñera se vio en la tarea de decretar un toque de queda, que ha ido disminuyendo en la medida que se reducen los actos vandálicos. Él es un hombre de empresa. Estos últimos dos años no les han resultado sus planes y ha nadado en unas aguas infestadas de expectativas que no ha podido solventar.

Le tocó arriar con un problema social difícil de resolver de buenas a primeras. Se le ve con el rostro distorsionado y altamente confundido. Su discurso no complace y debe apresurar un anuncio más convincente, tal vez, arriesgar más para no perder el cargo y no quedar su gobierno reducido a cenizas.

Una de las primeras medidas es destituir a un manojo de ministros irrespetuosos y poco sutiles. La otra necesaria es iniciar una transición para que el seguro social no esté en manos privadas o, en todo caso, generar otras alternativas. Parte de la economía chilena se sustenta por el sistema de pensiones, por lo cual los gobiernos anteriores tampoco lograron resolver este difícil rompecabezas social.

Mientras, los venezolanos se hallan de espanto y brinco, con una sensación de catástrofe y los ánimos contrariados, al volver a experimentar las intensas colas para adquirir los alimentos. Se abstienen de opinar y de no inmiscuirse en este ideograma convulso. Lo duro es ver espejismos del pasado y ansiar una isla recóndita donde esconderse.  

Las protestas van más allá de izquierda o de derecha. Las verdaderas son pacíficas y sostenidas. Pero es menester evitar el oportunismo de quienes saben infringir en la ansiedad y desencadenar tormentas. Venezuela perdió la república por una constituyente en la que el régimen asumió todos los poderes. Hoy Chile debe prevaler prevenido para no extraviar su gran país, por unos cambios sociales necesarios, pero que no deben ser extremos.

La patria de Bolívar se tomó su cuchara amarga de revolución. La nación del gran Gatica debe disminuir su brecha, pero con cabeza pensante y sabiendo que el modelo venezolano acabó con su propio porvenir.
      
José Luis Zambrano Padauy
zambranopadauy@hotmail.com
@Joseluis5571
Ex director de la Biblioteca Virtual de Maracaibo “Randa Richani”

ARIEL PEÑA: EN LATINOAMÉRICA,DEFENDER LA DEMOCRACIA ANTE EL ASALTO COMUNISTA

Si  en Ecuador y  Chile han habido semejantes protestas sociales, por el alza de la gasolina y   los pasajes del Metro, valdría la pena preguntar: ¿por qué no hay un gran levantamiento popular en Venezuela,  que tiene 5 millones de refugiados que a mediano plazo pueden ser 8 millones, con la posibilidad de que otros 4  millones de sus habitantes se pueden morir de hambre  en los próximos años, si no cambia la situación política en ese país? La respuesta es  muy sencilla, porque el comunismo es una bestia que mediante la tortura y crimen somete a las masas, sin importarle  las calamidades de la población, ya que lo que les interesa a las camarillas marxista que usan diferentes máscaras, es el poder por toda la eternidad.  

Y para completar el asalto comunista en Latinoamérica, Evo Morales fortalece su autocracia  y se roba las elecciones en Bolivia, mediante un vulgar fraude, siguiendo las enseñanzas de un dirigente comunista de la guerra civil española, quien decía: “las elecciones sirven, pero si las ganamos”, no importa  si hay que hacer fraude como ya ha sucedido en varias ocasiones en la región, cuando los gobiernos totalitarios del socialismo del siglo XXl están en el poder; entonces defender la democracia es vital para que las acechanzas absolutistas no conduzcan a nuestros pueblos a la esclavitud política, con la engañifa de la “patria grande”, que es una consigna desgraciada del foro de  Sao Pablo para envilecer a las naciones.  

Decretar unas alzas por parte de  gobiernos, como sucedió en Chile y Ecuador, son medidas impopulares que llevan a la protesta social, pero  las fuerzas  totalitarias aprovechan la situación de manera oportunista para conspirar en contra de la democracia y  derrotarla,  utilizando a los estudiantes y a los indígenas siguiendo las enseñanzas del comunista italiano Antonio Gramsci, pues hay que ganar la  “guerra cultural” dentro de la estrategia de lograr el poder hegemónico, por eso se observa en las protestas el  terrorismo y  el saboteo, buscando la caída  de gobiernos constitucionales, para seguir los ejemplos de Bolivia en 2003 en donde fue defenestrado Gonzalo Sánchez de Lozada, Lucio Gutiérrez en el 2005 en Ecuador y Fernando  de  la Rúa  en Argentina  en el 2001, y con  ello las fuerzas comunistas totalitarios buscan que haya ingobernabilidad agudizando las crisis, tumbando  mandatarios y así seguir con sus planes desestabilizadores que necesariamente llevan a dictaduras como las de Cuba, Venezuela y Nicaragua, sin importar que para sostenerse en el poder haya que cometer genocidios como los que se han visto en los regímenes de Daniel Ortega y Nicolás Maduro.  

Las camarillas comunistas en Latinoamérica que están  en la dirección de algunos Estados, no solo buscan la hegemonía en el plano  político, económico, social y cultural de sus países, sino que además desarrollan fervientemente sus planes para que el resto de naciones de la región caiga en sus fauces, teniendo como base para sus torvas intenciones la enajenación y el adocenamiento de la ciudadanía tomando a  las llamadas “clases subordinadas” las cuales pretenden convertir  en  rebaños para consolidar el poder del partido, que en la primera etapa cuenta con la colaboración de algunos socios e idiotas útiles, que con el tiempo van desapareciendo o plegándose a los designios omnímodos de la pandilla comunista.  

Los actos violentos que hemos visto en diferentes naciones  latinoamericanos en estos días, no son el producto del espontaneísmo de las masas, sino que eso corresponde a un diseño adobado por el foro de Sao Pablo, con la participación de agentes venezolanos y cubanos para llevar el caos con propósitos políticos muy bien planificados, en donde el desgaste del enemigo  es fundamental y para ello poco importa la voluntad popular, pues lo que interesa es acabar con la democracia a cualquier precio.  

Latinoamérica por su rezago ideológico, tiene que soportar los embates de las fuerzas totalitarias del marxismo leninismo, como está sucediendo actualmente, porque a 30 años de la caída del muro de Berlín, todavía en nuestra región ello no se ha asimilado y no se ha podido comprender la magnitud de ese hecho histórico, a pesar de haber ocurrido hace tanto tiempo,  o sea que la actual  ofensiva del castrochavismo(otra denominación del comunismo) es además producto de la falta de discernimiento de los partidos y movimientos democráticos, que aun no han percibido el signo de los tiempos y por eso no le han respondido con grandes movilizaciones al asalto comunista, contrario a lo que sucede en Venezuela y Nicaragua  en donde a cada movilización de la oposición, los regímenes comunistas convocan contramarchas. 

 Así que es una necesidad que los partidos democráticos de la Latinoamérica se tomen las calles para contrarrestar la sedición marxista, pues la democracia no solo tiene que estar en el manejo del Estado, sino también con las masas que son las que más pierden con las dictaduras comunistas y, en Colombia ya es hora de que el partido Centro Democrático y otras fuerzas republicanas se estén movilizando para apoyar al gobierno del presidente Iván Duque.  

Ariel Peña  
arielpena49@yahoo.com
@arielpenaG

lunes, 28 de octubre de 2019

ACTUALIZACIÓN, EL REPUBLICANO LIBERAL II, MARTES 29/10/2019

JEANETTE ORTEGA CARVAJAL: VENEZUELA DESNUDA

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 7 minutos
En Venezuela, el paso destructivo de un huracán comunista está devastando la esperanza y entre sus vientos tormentosos, hemos extraviado sueños, principios democráticos, morales y éticos. En Venezuela hemos perdido la capacidad de asombro y adquirido habilidad para superar adversidades. Sin embargo, esto no es de agradecer. No debemos acostumbrarnos, por ejemplo, a ver en la calle a personas, como si de animales se tratara, escarbar la basura para comer. Es inhumano e inaceptable, pero está ocurriendo. En Venezuela (esperemos que no le cambien el nombre) la vida se ha transforma... más »

CARLOS ALBERTO MONTANER: LA DESTRUCCIÓN EN CHILE

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 16 minutos
Dice Andrés Oppenheimer, el primer analista de la realidad latinoamericana en Estados Unidos, que los motines callejeros chilenos son la expresión de la revuelta de una sociedad exitosa que demanda estándares de vida como los de Estados Unidos o Europa. No es un pobre país qontrario, se trata de una nación triunfadora que desea acelerar su desarrollo. “Vayamos por partes”, diría Jack el Destripador. Chile, efectivamente, es una sociedad muy exitosa. Encabeza casi todos los índices económicos y sociales de América Latina, incluido el de la honradez (Transparencia Internacional). H... más »

LEANDRO AREA PEREIRA: POLITORIUM

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 26 minutos
A lo mejor es que seguimos pensando en la democracia aquella, como si ella continuara existiendo en definitiva primavera, impávida eternidad de nuestro orgullo. Y lamentablemente esa ilusión es con la que estamos atados a un patrón de anhelos y conductas que es ficticio e implica que el resultado de frustración, relación entre aspiraciones y logros, esté asegurado. Esta romántica y perversa concepción ya dicha, trae como consecuencia que la decepción colectiva e individual con sus consabidas respuestas de indiferencia, abulia, evasión, desesperanza, fragilidad anímica y rechazo, i... más »

NOEL ÁLVAREZ: HONESTIDAD DE LOS POLÍTICOS

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 37 minutos
Hace unos años, cuando yo aún estaba activo en el movimiento gremial empresarial, un político amigo, me describió la política de la siguiente forma: “la política partidista es una actividad que debe ser practicada las 24 horas del día y los 365 días del año. Los procesos electorales, por el contrario, son solo una circunstancia en la carrera política”. Luego se extendió en la explicación: “la actividad política es equiparable a un maratón y los procesos electorales a las estaciones de hidratación dentro de la carrera”. Según el símil utilizado, vas corriendo, te detienes para hidra... más »

REINALDO AGUILERA: “NO HAY MAL QUE DURE 100 AÑOS Y YA VAN 21”

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 49 minutos
Famoso refrán de profundo arraigo popular en muchas regiones de Latinoamérica, el cual pareciera que en el caso específico de Venezuela se ve muy lejos de que ese “Mal” termine. Se trata efectivamente de un dicho que encierra mucha sabiduría, objetivamente hablando; es que, en efecto, o bien el mal o enfermedad acaba con el cuerpo, llevándolo al sepulcro antes de llegar a los reseñados cien años, o el cuerpo se revela y derrota al mal que lo aqueja. Llevando lo antes mencionado al caso Venezolano, a la sociedad (País), vale decir algo más o menos así: una sociedad no puede y no deb... más »

RUBÉN CONTRERAS: EL HURACÁN BOLIVARIANO

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 56 minutos
Como una cosa normal, observamos que, desde hace muchos años, algunas zonas del hemisferio norte son azotadas por tormentas, tifones y huracanes, los cuales por la fuerza e impetuosidad de sus vientos causan grandes destrozos, a los espacios a los cuales llegan y los cineastas han sido tan pródigos, que los han utilizados para llevarlos a las pantallas de cine con el fin que los ciudadanos del mundo observen la magnitud del daño que causan o generan estas tempestades. El diccionario de la lengua española, define la palabra Huracán de la siguiente manera: 1.- “Viento muy impetuoso ... más »

JEANETTE ORTEGA CARVAJAL: VENEZUELA DESNUDA


En Venezuela, el paso destructivo de un huracán comunista está devastando la esperanza y entre sus vientos tormentosos, hemos extraviado sueños, principios democráticos, morales y éticos.


En Venezuela hemos perdido la capacidad de asombro y adquirido habilidad para superar adversidades. Sin embargo, esto no es de agradecer. No debemos acostumbrarnos, por ejemplo, a ver en la calle a personas, como si de animales se tratara, escarbar la basura para comer. Es inhumano e inaceptable, pero está ocurriendo.

En Venezuela (esperemos que no le cambien el nombre) la vida se ha transformado en un suplicio que inicia a las 4:00 de la mañana, hora en la que muchos trabajadores y estudiantes tratan de tomar un metro sucio, sin aire ni vigilancia, con escaleras mecánicas perennemente averiadas y donde, porque ya ha ocurrido, se corre el riesgo de sufrir un asalto, un descarrilamiento o quedarnos atrapados por un corte eléctrico.

En Venezuela, casi a diario, debemos hacer cola en el banco para retirar una cantidad limitada e insuficiente de dinero porque, irónicamente, hasta en las entidades bancarias el efectivo escasea.

En Venezuela, pinceladas o mejor dicho, grandes brochazos en un cuadro dantesco hecho por un pintor demencial, exhibe sin decoro la agonía de servicios médicos y el deterioro de hospitales. Muestran, además, galenos abnegados y mal pagados que ponen de su dinero para atender a pacientes que no pueden costear medicamentos, los cuales sí, es verdad, ya no escasean, pero son inalcanzables por sus elevados precios.

En Venezuela, la familia ha sido desmembrada. Los más jóvenes, en su mayoría, emigran en contra de su voluntad buscando no un sueño, sino el derecho de lograr una vida acorde a su esfuerzo. Muchas historias, abrazos y lágrimas de rupturas obligadas, reposan en mosaicos del otrora feliz y ahora adolorido Cruz-Diez del Aeropuerto Internacional de Maiquetía.

En Venezuela, en el área educativa, la crisis es grave. El índice de deserción estudiantil ha aumentado de manera alarmante. Cada vez es mayor el número de profesores capacitados que emigran y quienes, estoicamente se quedaron para impedir el deterioro de la enseñanza de nuestros hijos, deberían devengar un salario digno. Hay que cuidar a nuestros docentes, de ellos depende la formación del estudiante. Nelson Mandela, de manera certera, dijo: “Sólo la educación de las masas puede liberar al pueblo. Un hombre educado no puede ser oprimido si es capaz de pensar por sí mismo”.

En Venezuela, los abuelos, nuestros pobres viejos, son humillados al verse obligados a hacer colas denigrantes para cobrar pensiones vergonzosas cuyo monto es una estocada a la dignidad. A su edad están solos y muchos han fallecido con sus hijos lejos del hogar. Así de injusto, a grandes trazos, es el panorama.

Entonces, ¿qué? Pretendemos que un hombre haga lo que un país unido podría lograr. Lo dejamos solo. Lo criticamos. En agradecimiento, nos hacemos eco y partícipes de difamar su nombre y el de su esposa, difundiendo videos e información que destruyen la imagen de quienes meses atrás eran símbolo de esperanza.

Entonces, ¿qué? Achacamos la responsabilidad y condenamos a quienes han tenido el valor de enfrentar al diablo y a su séquito, como si veinte años de destrucción pueden recuperarse en pocos meses y como si nosotros, dioses quizás, fuéramos dueños de la verdad para juzgar y sentenciar. Como si en la vida real existieran superhéroes. No. No existen. Lo que hay son hombres valientes, honestos y comprometidos con una causa libertaria que necesita de nuestro apoyo, porque sin eso, sin unión y sin fe, no conseguiremos nada.

Pareciera que en Venezuela no hay una fuerza cohesiva que tenga por objeto algo tan noble como luchar por el bien común. Quizás ese es nuestro error. Quizás por eso no hemos avanzado con los pasos agigantados que amerita la emergencia. Quizás, esa es la razón por la que muchos se han convertido en seres egoístas, criticones, conformistas, ingratos y pasivos.

Todavía podemos salvarnos. Todavía, tenemos esperanzas. Consolidémonos en un bloque único e indivisible. Evitemos caer en campañas nefastas cuyo objetivo es la desunión, sembrar desconfianza y transformarnos en agentes multiplicadores que destruyen y desprestigian a todo aquel que intenta recuperar nuestro país. Diseñemos una nación mejor. Nuestros hijos lo merecen.

No caigamos en la trampa. Sabemos quién es el enemigo. No permitamos que nos manipulen. Allí está nuestro error. Por difícil que sea, tengamos paciencia, recuperemos la esperanza, seamos perseverantes y activos, solo así lograremos cambiar las condiciones atmosféricas y entonces podremos ver cómo el huracán llega a su fin.

Jeanette Ortega Carvajal 
@Jortegac15

CARLOS ALBERTO MONTANER: LA DESTRUCCIÓN EN CHILE

Dice Andrés Oppenheimer, el primer analista de la realidad latinoamericana en Estados Unidos, que los motines callejeros chilenos son la expresión de la revuelta de una sociedad exitosa que demanda estándares de vida como los de Estados Unidos o Europa. No es un pobre país qontrario, se trata de una nación triunfadora que desea acelerar su desarrollo.  

“Vayamos por partes”, diría Jack el Destripador. Chile, efectivamente, es una sociedad muy exitosa. Encabeza casi todos los índices económicos y sociales de América Latina, incluido el de la honradez (Transparencia Internacional). Ha reducido los niveles de pobreza muy notablemente. Ha aumentado los años de vida de las personas hasta ser de los más altos del planeta, lo que demuestra la calidad de sus servicios públicos de salud. (Los médicos cubanos radicados en Chile me dicen que sus homólogos chilenos cuentan con mucho mejores conocimientos, adiestramiento y equipos que a los que ellos accedieron en la Isla). 

A ese panorama hay que agregar el bajo desempleo (6,5%), la mínima inflación (2,2%), el alto per cápita conseguido ($24,600) y el hecho innegable de que ese perfil de Primer Mundo se debe a los mercados libres y abiertos, impulsados, primero, por Pinochet. Y luego, a la democracia lograda por la transición, en la que figuran dos democristianos (Aylwin y Frei), dos socialistas (Lagos y Bachelet) y un conservador (Piñera). Cuando comenzaron las reformas había 200 compañías exportadoras. Hoy hay casi 2,500 y el país ha firmado docenas de “Tratados de Libre Comercio” con todas las naciones accesibles. 

No creo que la motivación tras los desórdenes callejeros sean producto de las frustraciones de las clases medias. No conozco a ninguna persona razonable capaz de quemar una estación de trenes por alcanzar la calidad de vida de los norteamericanos y europeos. Los chilenos no viven peor que los húngaros, polacos o portugueses. Viven mejor que los rumanos, búlgaros y montenegrinos, todos pueblos de Europa, y las perspectivas eran que seguirían mejorando.  

Sin embargo, a lo largo de mi vida he visto numerosos fanáticos capaces de destruir los fundamentos de una sociedad, como ocurrió en Cuba o Venezuela, incluso en Argentina, basados en supersticiones ideológicas. Basta conque se tengan las ideas y percepciones erróneas. Basta con que se desprecie al adversario por sus imaginadas fallas de carácter y humanidad. Basta con caracterizarlos como “burgueses al servicio del imperialismo yanqui” para salir a asesinarlos. A lo largo del siglo XX, entre nazis, fascistas y comunistas mataron mucho más de cien millones de “enemigos del pueblo”. 

A mi juicio, está bastante claro que los comunistas querían destruir a Chile. ¿Por qué? Porque es un ejemplo nocivo para ellos. Era una sociedad exitosa en la que se empeñaban en ver solo las supuestas fallas. Si se había logrado el más abarcador de los éxitos educativos de América Latina, era a costa de explotar a los estudiantes, como denunciaba la joven comunista Camila Vallejo, acompañada por su pareja cubana.  

Si los niveles sociales medios habían aumentado notablemente, exhibían el equivocado libro del francés Thomas Piketty sobre el capitalismo, o el índice Gini de Chile (50) para tratar de demostrar que la falta de equidad era terrible, ocultando que el coeficiente menor de Hispanoamérica lo ostenta El Salvador (35), lo que implica que ese dato no sirve para casi nada. Incluso, ocultaban que Chile, en la medida que se desarrollaba, reducía ese dato esquivo. En el año 2000 el Gini de Chile era 55. En el 2018 ya se había reducido a 50. 

¿Quiénes fueron los encapuchados que cometieron esos desmanes contra la sociedad chilena? En primer lugar, creo que hay mucho de diversión siniestra en la tea incendiaria. Es tremenda la mezcla de las hormonas juveniles con las causas políticas, como se vio en París en el 68. Pero también hay que tomar en serio a Nicolás Maduro y a Diosdado Cabello cuando indican que ellos fueron los instigadores, pero los ejecutores fueron los comunistas locales. No se trató de una explosión espontánea, sino de un plan meditado.  

Como dijo el analista Juan Lehuedé, en un vídeo que se ha transformado en viral (https://mail.google.com/mail/u/0/#search/Juan+Lehuedé?projector=1), no es posible quemar simultáneamente decenas de estaciones de trenes sin una previa coordinación. Por eso Estados Unidos y Europa van a aumentar las sanciones contra Cuba y Venezuela. Para esas naciones es muy clara la relación entre el pecado y los pecadores.

Carlos A. Montaner
montaner.ca@gmail.com 
@CarlosAMontaner  

LEANDRO AREA PEREIRA: POLITORIUM

A lo mejor es que seguimos pensando en la democracia aquella, como si ella continuara existiendo en definitiva primavera, impávida eternidad de nuestro orgullo. Y lamentablemente esa ilusión es con la que estamos atados a un patrón de anhelos y conductas que es ficticio e implica que el resultado de frustración, relación entre aspiraciones y logros, esté asegurado.

Esta romántica y perversa concepción ya dicha, trae como consecuencia que la decepción colectiva e individual con sus consabidas respuestas de indiferencia, abulia, evasión, desesperanza, fragilidad anímica y rechazo, individual y social, sea el mercado más próspero para los socios que invierten concienzudamente en tal negocio, el de la dictadura digo, que son sin duda el gobierno y sus aliados, a los que tendríamos que sumar, paradójicamente, algunos que deambulan guasones por los pasillos de la oposición.

Y es que el modelo de respuesta opositora que nos domina desde hace algunos años y que parece más bien de siglos interminables, debe ser revisado y transformado, con Juan Guaidó a la cabeza de esos trámites, para generar los cambios que nos permitan superar la etapa estacionaria, empantanada, especie de guerra de trincheras, a la que se nos ha llevado calculadamente.

Porque la acción política no puede reducirse enfermiza a la tensión entre gobierno y oposición, a lo que se cocina en  Miraflores y se responde o no en la Asamblea Nacional, ni queda exclusivamente en las redes sociales, ni se expresa solo en artículos de opinión, ni más faltaba. Para nada, la política queda en la gente, en el cada quien y su compleja relación con los otros, en la vida cotidiana comenzando por el bolsillo y después que venga lo demás. Y si allí reside su geografía, por qué no llegarnos hasta allá y dirigimos todo nuestro esfuerzo a caminar y encontrarnos en ese su territorio natural. Eso es lo que espera la ciudadanía de los que se dicen políticos y no el espectáculo de hoy.

Porque en Venezuela la política ha quedado clausurada, vaciada de contenido y por tanto de propósito, de partidos, de gente, y de líderes también. La política venezolana, con los políticos adentro, ha sido succionada, abducida, como en una especie de acción llevada a cabo por seres extra terrestres. Más que de ficción, de película macabra o de hadas pareciera.

Se ha convertido en vacío lleno de un listado o agenda impuesta desde el gobierno a la que la oposición responde con total inocencia, supongo. Ahora esta vedette incomprensible, especie de fenómeno de circo que todos observan con sorpresa y que llaman “la política venezolana” se hace, maquilla, discute y determina desde distintos escenarios y foros, en su gran mayoría internacionales, que vendrán a ser buenos o malos dependiendo de todas las circunstancias posibles menos de una voluntad surgida de entre nosotros mismos.

La política que vivimos o padecemos es en todo caso circunstancial y no sustancial, está alienada, responde a un inexistente diálogo entre marionetas sordas que no tienen público real, en un país o selva más bien, arruinado a conciencia, material, moral y políticamente.

Pero si nos ponemos a ver en ese espasmo perentorio que llamamos calle, con nuestros ciudadanos que la habitan padeciéndola, es hacia dónde debemos fijar prioridades y acciones. Porque es en esa inmediatez existencial, la vida diaria, donde la gente padece, escarba y muere sin voz ninguna de esperanza, sin horizonte alguno.

Desde adentro hacia adentro así debemos ir, con todo lo demás que sume y ni estorbe ni encandile, sin caer en la alucinación de la salida externa y mágica que no vendría sino a corroborar las cuatros hipótesis que manejo sobre las razones profundas del comportamiento sociopolítico del venezolano que nos ha traído históricamente hasta estas orillas, a saber: inseguros por huérfanos; resentidos de invasión; turbios de libertad; y, viciosos de poder o por no poder.

Leandro Area Pereira
leandro.area@gmail.com
@leandroarea

NOEL ÁLVAREZ: HONESTIDAD DE LOS POLÍTICOS

Hace unos años, cuando yo aún estaba activo en el movimiento gremial empresarial, un político amigo, me describió la política de la siguiente forma: “la política partidista es una actividad que debe ser practicada las 24 horas del día y los 365 días del año. Los procesos electorales, por el contrario, son solo una circunstancia en la carrera política”. Luego se extendió en la explicación: “la actividad política es equiparable a un maratón y los procesos electorales a las estaciones de hidratación dentro de la carrera”. Según el símil utilizado, vas corriendo, te detienes para hidratarte y continúas corriendo, independientemente de lo que haya ocurrido en la estación de abastecimiento. El mejor operador político que he conocido, rubricó este comentario de la siguiente forma: Para el político de corazón, no existe el descanso, colgará el flux, pero nunca su vigilia.  

Pareciera que los procesos electorales son a la política, lo que el aire es a la vida: indispensables. pero si esos procesos vitales no son manejados cautelosa y estratégicamente, podrían convertirse en una guillotina para los dirigentes políticos y por extensión para sus organizaciones. Este comentario no está traído de los cabellos, tiene su asidero en los signos que últimamente está emitiendo la AN, los cuales permiten columbrar que los partidos del g-tanto, se están preparando para asistir a un proceso electoral parlamentario, donde ni por asomo se menciona el cese de la usurpación. Sin olvidar que, el símil de la hidratación es fundamental para el desarrollo y consolidación de la democracia, así como también para el fortalecimiento de las organizaciones políticas, es imperativo señalar que cuando sabes que los organizadores del maratón, son individuos sin escrúpulos, es muy probable que los envases de hidratación contengan ácido muriático.  

Por experiencia propia, sé lo difícil que resulta para una organización política negarse a concurrir a un evento electoral y tener que lidiar con los costos políticos que implica, la decepción de la militancia, bien porque algunos se han venido preparando para aspirar a un cargo de elección popular, o bien porque, es el momento de la zafra, como señalan otros. No obstante, prendo una señal de alerta: Si algo debemos agradecer al reciente evento electoral boliviano es que, nos demostró que frente a los regímenes autoritarios no existen procesos electorales limpios y confiables, sin que importe cuantos observadores internacionales asistan, los tiranos siempre se las arreglaran para que, antes, durante y posterior al evento electoral, se pueda consumar el fraude.  

Es una ingenuidad supina, por decir no decir una estolidez, el haber permitido la reincorporación de los diputados del Psuv a la AN y el pretender concurrir a un proceso electoral, sin antes haber exigido el desmontaje del mamotreto constituyente. El permitir que se reincorporara un grupo de diputados que había aceptado otros cargos remunerados, coloca en una situación de violación constitucional, tanto a los reincorporados como a los aceptantes. Haber puesto en peligro la supervivencia democrática del único ente legítimo que queda en el país no tiene precio y ni siquiera tiene asidero el falaz argumento de que, por no reconocer la validez de la constituyente, no habría violación por haber ejercido como constituyentista. Me pregunto entonces ¿Qué pasa con los que ejercieron como ministros u otros cargos dentro de la administración pública? ¿tampoco existen esos entes?   

Si tomamos como bueno el otro argumento esgrimido: de que se está respetando la voluntad del pueblo que eligió a los diputados el 6 de diciembre del 2015, en consecuencia, todos tienen derecho a estar presentes en las sesiones del hemiciclo. Nuevamente me pregunto ¿Dónde queda el respeto a la decisión del soberano que eligió a los diputados de la oposición que hoy se encuentran presos, refugiados o exiliados y que también deberían estar presentes en esas sesiones? ¿O es que la guasacaca que se le pone al pollo, no sirve también para la gallina?   

Desde hace muchos años vengo pensando y sosteniendo que los políticos piensan y miden los acontecimientos en tiempo ontológico, es decir en hechos y no en horas, ni minutos, y por tanto les resulta muy cómodo seguir detentando sus posiciones actuales, con las que algunos, según leyendas urbanas, resolvieron su situación de por vida, mientras que el pueblo llano vive su crisis y su hambruna cronológicamente, minuto a minuto, y en consecuencia, se muere de hambre y mengua, mientras que sus representantes se pasean por el mundo disfrutando de la buena vida que proporcionan las mieles del poder ¡La historia ineluctablemente pasará factura!

Noel Álvarez
Noelalvarez10@gmail.com 
@alvareznv 
*Coordinador Nacional del Movimiento Político Gente