sábado, 22 de abril de 2017

GERMÁN GIL RICO, LA TIRANÍA: ENGENDRO DE SERPIENTES

SIMILITUDES

Los tiranos que se valieron  de las bondades de la democracia para acceder al poder no fueron totalmente falaces. En actuaciones previas, así como en el inicio de sus funciones, lanzaron mensajes encriptados que debieron ser descifrados por los líderes del Sistema Democrático. Es lo que se conoce en la jerga gallerística como enseñar la punta de las “espuelas embotadas”. 

En ese aspecto Adolfo Hitler y Chávez guardan sorprendente similitud. Vivieron enyugados a valores antidemocráticos, además de ser patrioteros y fetichistas.

Así tenemos que Hitler al recuperar la libertad, luego del conocido golpe de Múnich o de la cervecería utilizada como puesto de comando, se dedicó a perorar denunciando el Tratado de Versalles como conspiración de judíos, comunistas y masones para conducir a su amada Alemania al infierno de la miseria; prometiendo sacarla de su postración mediante la resolución del Tratado y la reunificación de los pueblos germanos. El fetiche pangermánico cobra corporeidad en el patrioterismo, el odio racial, la intolerancia político-religiosa y de género que desembocó en la Segunda Guerra Mundial, holocausto incluido.

Así, en 1933 el Bundestag lo eligió Canciller (Primer Ministro) La violencia ejercida por las hordas NAZI, obligó a los parlamentarios a obedecer las exigencias de la minoría que, para el momento, era ese partido. Le fue aprobada la Ley de Emergencia y corrió desbocada la actividad delincuencial amparada en leyes restrictivas consustanciales al totalitarismo. El control de instituciones fundamentales del Estado como el Poder Judicial y de toda actividad social. Se desataron los demonios. Autorizó incendiar el Reistag  y la Noche de los Cristales Rotos; emprendió una guerra expansionista y con la derrota el derrumbe del Tercer Reich, el suicidio. Junto con la devastación física y económica, infligió graves lesiones a la moral y ética alemanas. El pistoletazo con el cual el enloquecido tirano segó su diabólica vida, marcó el inicio de la liberación de la miseria en la que había hundido buena parte de la civilización mundial.

Por su parte el teniente-coronel Hugo Chávez comenzó su andadura política antes de egresar de la Escuela Militar. Quienes lo conocieron aseguran que en vacaciones colaboraba con la Juventud Comunista, animando las veladas de canto, joropo y ron, así como en jornadas de propaganda. Desde entonces se distinguió por su insuperable cualidad de parlanchín y de un ego tan inflado como el de Narciso. De Sub-teniente se mantuvo agazapado hasta que el azar lo hizo comandante de una división de paracaidistas en la guarnición de mayor concentración de efectivos y poder de fuego. 

El parlero incansable abrió paso al insigne demagogo para, desde la posición de comando, ampliar su área de influencia en mandos medios y subalternos, magnificando errores y focalizados casos de corrupción, en momentos en los cuales el descenso de los precios del petróleo amenazaba la calidad de vida del venezolano. Deturpó la historia, embojotó a Bolívar con su patrioterismo y avanzó en su perverso accionar. Cuando creyó “dadas las condiciones objetivas” hizo armas contra el gobierno constitucional (04-02-1992). Fue derrotado y encarcelado. El Presidente Caldera opto por el sobreseimiento de la causa (27-02-94). La impunidad hizo de garrocha para saltar por sobre una acción delictiva que inundó de sangre y alfombró de cadáveres las calles de Caracas, Valencia y Maracaibo.

Recobrada la libertad, de la mano de Luís Miquelena, viejo comunista agazapado, recorrió el país predicando el fracaso de la democracia representativa, la que había ocupado el territorio nacional con escuelas, liceos, universidades, teatros y orquestas; sembrado acueductos, redes cloacales, medicaturas rurales y hospitales; cruzándolo de autopistas, carreteras y caminos de penetración agrícola; construido puentes de primera importancia; ampliado la frontera verde y proporcionando seguridad alimentaria; extendió la comunicación radio-eléctrica hasta los confines de la patria; que nacionalizó las industrias petrolera y del hierro. Pero que el ajuste de la economía muy mal ofertado y la Reforma del Estado impulsada por el Presidente Carlos Andrés Pérez, más el bajonazo de los precios del petróleo causaron desasosiego en el empresariado, sindicatos, partidos y en el ciudadano de a pié, 

Los electores compraron la oferta engañosa del demagogo como si fuera el vengador de los pobres y de la clase media. El que sacaría de la marginalidad a unos y a los otros permitiría reanudar los trajines del tá barato, dame dos. Por su parte los empresarios, mayoritariamente beneficiarios de créditos blandos otorgados por el Estado y los más de ellos no honrados, financiaron al catequista creyéndolo amarrado al botalón de sus intereses. Lucía seguro ganador. A todo lo cual es menester agregar la parálisis cataléptica que inutilizó a los partidos pivotes de la democracia.

Chávez triunfó. Incumplió gruesas promesas. Coartó las libertades, expropió empresas y las hizo improductivas, arruinó el país con el robo y las donaciones. Degolló la moral y la ética. Cooptó el Poder Judicial. Impuso la tiranía castro-comunista que, en 18 años, ha destruido una civilización construida a pulso en el curso de 500. Por cobarde o narcisista no se suicidó pero nos dejó a Nico, muñeco de ventrílocuo que, en manos de Raúl y el alto mando militar, ha profundizado la destrucción del país, protegiendo la corrupción y el narco tráfico hasta en su entorno familiar. Por ser reos de lesa patria inhabilitan líderes de la oposición con peso específico y se proponen ilegalizar los partidos. Aspiran ir a elecciones sin confrontación. Un candidato presidencial y una lista para diputados, todos  del PSUV. El propio “huevo de la serpiente”.   

German Gil Rico
gergilrico@yahoo.com
@gergilrico
Miranda - Venezuela

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