martes, 25 de abril de 2017

JOSÉ JOAQUÍN URDANETA CASTRO, CRISIS TERMINAL

LLEGÓ LA HORA

Venezuela atraviesa una crisis terminal de gobernabilidad, crisis solamente vivida en la postguerra independentista a mediados del siglo XIX, tiempos aciagos vividos donde los campos, cultivos y ganados quedaron diezmados con la tierra arrasada, tiempos amargos dónde el bandolerismo y el caudillismo inundó el país entero, época ruin en que la miseria, las enfermedades y el hambre plagaron gran parte del territorio nacional, mejor dicho, la historia se repite, se repite porque dimos un salto atrás al siglo XIX. El ser humano es el único animal que se tropieza dos veces con la misma piedra, lo dije en un artículo anterior titulado” Venezuela Primitiva”, allí claramente expresaba que la decisión que debíamos tomar en esos momentos anteriores al fulano diálogo, la decisión era simple y densa, “o ellos o nosotros”.

Un país como el nuestro donde la renta petrolera se usa para pagar arreglos, financiar acuerdos, el ascenso y la promoción de los políticos desde los cargos públicos. Un país donde el afecto y el apoyo político se compran con dineros públicos siendo este el delito más común. Un país dónde el estado se confunde con el gobierno, donde este invade los espacios que forman los poderes republicanos. Un país donde los corruptos son respetados y aplaudidos. Un país donde abundan los estadísticos y los políticos, pero escasean la ética y los estadistas. Un país donde los militares prefieren los ascensos de su carrera y los negocios a la defensa de la constitución nacional. Es Venezuela un país dónde el Estado aplasta las libertades individuales utilizando la justicia para criminalizar la protesta, confisca la propiedad privada frenando el progreso y el desarrollo social. Por estas y otras múltiples razones es que vivimos una crisis terminal.

Hemos dicho hasta el cansancio que para sepultar la quinta república debía nacer la sexta, que debíamos convocar al poder originario, invocar al poder constituyente y aplicarle una extirpación y quimioterapia a estas células malignas, atacar sin piedad a los tumores malignos que representan la banda pseudobolivariana. La metástasis chavista invadió el corazón y el cerebro de muchos venezolanos que prostituyeron su dignidad por dos lochas a cambio de dinero y comida, en la actualidad todos sin excepción quedaron sin las lochas, sin comida y sin libertad.

Un país como el nuestro dónde un escaso alimento se convierte en misiles culinarios para recordarle al intruso indocumentado que este país no es el suyo, que los venezolanos de bien desde los más recónditos lugares del territorio nacional reclamamos que se vaya, que está despedido, que entregue el cargo presidencial. Desde la muerte de Chávez hasta el presente, los actos de este sucesor de Chávez  son nulos de nulidad absoluta, nunca tuvo legitimidad de origen y menos de desempeño. Al día de hoy un clamor nacional impera en cada avenida, en cada calle, en cada camino polvoriento, “Maduro fuera, vete ya”.

Este grito de libertad está avanzando indeteniblemente hasta el final del túnel en el que hemos estado atrapados en los últimos 18 años, gracias a Dios el monstruo venezolano despertó; despertó el espíritu democrático de los venezolanos que construyeron la democracia para acabar con esta pesadilla, espíritu que fue heredado por la juventud del siglo XXI, juventud que poniendo el corazón, el coraje, que arriesga su vida y su libertad, ahora avanzan arrolladoramente hacia la conquista del poder usurpado por un extranjero dirigido desde Cuba por un gobierno senil e indigente.


Por primera vez en los últimos 50 años, la agenda política no la tienen solamente los políticos, esta vez. la agenda no es simplemente electoral, la meta es salir del régimen desconociendo su autoridad, la dueña del momento histórico es la sociedad venezolana dignamente representada por la juventud venezolana, esta juventud es la generación del siglo XXI que con claridad histórica heredó el postigo democrático para enfrentar y arrollar con su arrojo, su valentía incansable y su flama libertaria a este régimen que vive los últimos estertores agónicos de su mal llamada revolución bolivariana. Llegó el momento, llegó la hora de expulsar del poder al régimen que vive una crisis terminal gracias al presidente más inepto, malvado, mentiroso e incapaz de toda la historia venezolana.

Jose Joaquin Urdaneta Castro
josejoaquinurdanetacastro@yahoo.es
@josejurdaneta
Zulia - Venezuela

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