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jueves, 14 de mayo de 2020

RAÚL AMIEL: QUÉ DECIR EN LUGAR DE "NO SÉ" A LA PREGUNTA ¿QUÉ HACER?

La política del VirusChino ha hecho que parezca indecente hablar sobre el futuro. ¿Cuándo podemos llevar éticamente a las personas de regreso al trabajo o a la escuela y comenzar a reanudar los ritmos habituales de la vida ciudadana? ¿Cuándo le darán fin al confinamiento?

No soy muy optimista, sería mi respuesta. 

Si, estamos pensando en un muy largo periodo de este tipo de encierro. Ya se esta hablado de seis meses a un año, entonces realmente necesitamos pensar en las consecuencias que no sean en términos de muertes por el VirusChino. Creo que las consecuencias son terribles, en términos de desempleo en particular, que se ha demostrado que tiene un efecto muy grave en el bienestar, y particularmente para las personas más pobres. ¿Realmente podremos continuar con un paquete de asistencia para todas esas personas durante tanto tiempo?

Esa es una pregunta que cada país tendrá que responder. Quizás algunos de los países ricos sí lo pueden, pero tenemos muchos países pobres que simplemente no tienen la posibilidad de proporcionar ese tipo de asistencia a sus pobres. Ahí es donde entraremos a decir: Sí, la gente morirá si nos abrimos, pero las consecuencias de no abrirse son tan graves que quizás tengamos que hacerlo de todos modos. Si lo mantenemos bloqueado, más personas más jóvenes morirán porque básicamente no obtendrán suficiente comida u otros elementos básicos. Entonces, esas compensaciones saldrán de manera diferente en diferentes países.

A veces, no sabes la respuesta a una pregunta porque no hay forma terrenal en la que puedas responder. No estoy seguro de ser la mejor persona para responder eso. Esto es lo que puedo decirte. De cierta esta manera, aún le damos una gran importancia a dar una respuesta precisa (al no adivinar accidentalmente mal) pero tratando de no preocupar a nadie al decir "No sé" a lo que debería ser una pregunta básica y una respuesta lógica. En la vida, la honestidad es siempre la mejor política, pero eso no significa que no puedas elegir tus palabras sabiamente de una manera que inspire confianza, sin tener que sacrificar la verdad o los detalles.

La campaña silenciosa para restablecer el estándar de oro se está volviendo más fuerte.

Durante mucho tiempo ha sido descartado como un mandado de tontos, a la par del abandono de la Reserva Federal y otras trampas de la economía moderna. Los economistas convencionales lo ridiculizan casi sin excepción. La reintroducción del patrón oro "sería un desastre para cualquier economía avanzada grande", dicen.  La idea de que cada dólar estadounidense debe estar respaldado por una pequeña cantidad de oro real es más popular de lo que las opiniones de los economistas podrían sugerir. Los defensores incluyen miembros del Congreso y el presidente Donald Trump. 

En los tiempos modernos, los gobiernos suelen ser los culpables de la inflación. Dado que disfrutan del monopolio de imprimir dinero, pueden emitir nueva moneda prácticamente sin costo. Pero los gobiernos están dirigidos por políticos que buscan votos, que podrían imprimir más dinero para impulsar el crecimiento a corto plazo necesario para ganar la reelección, causando inadvertidamente que la inflación se dispare más tarde. Este dilema no es teórico, y ha sucedido con sorprendente frecuencia a lo largo de la historia. Para citar un ejemplo reciente y destacado, de nuestro propio acontecer patrio. Baste recordar los 21 años del desgobierno del socialismo del siglo XXI.

En teoría, el estándar de oro, por lo tanto, limita el gasto del gobierno a solo lo que puede aumentar en impuestos o pedir prestado contra su reserva de oro, y evita que simplemente imprima dinero para pagar sus deudas. También le quita poder sobre la oferta monetaria a los banqueros centrales. De hecho, podría hacer que los bancos centrales sean en su mayoría innecesarios. Tengan en cuenta que durante la mayor parte de la era del patrón oro clásico, Estados Unidos no tenía un banco central, que se introdujo en 1913.

Si la historia hubiera funcionado de manera diferente, el dólar podría haberse vinculado a conchas de cauri (moneda de cambio en la antigua China), granos de pimienta o  discos de piedra amatista, todos los cuales, como el oro, han servido como dinero en un momento u otro. Pero por razones tanto estéticas como prácticas, el reluciente metal se convirtió en el activo de elección. La respuesta simple a eso es que durante los últimos 5.000 años, hasta donde sabemos, el hombre ha usado el oro y la plata como dinero, y particularmente el oro. Es duradero, la gente respeta que tiene valor, en realidad es tan simple como eso. Es algo que los mercados deberían ser libres de elegir, y han elegido el oro. El oro es parte integral de la historia del crecimiento y la prosperidad del mundo.  El metal, y su toque seductor de riqueza ilimitada, se conectan con una fuente psicológica que va más allá de cualquier cualidad puramente física.

Probablemente no sea una coincidencia que el resurgimiento más reciente del interés del oro haya llegado en un momento de aguda ansiedad pública sobre la estabilidad del dinero y la economía en franco declive. Ahora mas con producto de la pandemia por el virus chino y el eminente colapso económico- financiero al que nos encaminamos.

Muchas noticias que circulan por internet y por medios de comunicación alternativos, que dan lugar a la esperanza, de un cambio gradual y controlado, o bien, abrupto y de rápida resolución, hacia un modelo socioeconómico utópico. En relación a esto, está bien que conozcamos tales noticias.  El peligro de esto es que quizás tales noticias sean una cortina de humo, para que caigamos en la complacencia y pensemos que algo externo a nosotros está velando por la Humanidad y por el Planeta, haciendo el trabajo duro de mejorar la economía mundial y así, no tengamos que preocuparnos ni hacer nada al respecto. 

Compartiré brevemente algunas de ellas, porque pudieran arrojarnos algo de luz sobre la posible verdad que hay detrás, pero que esto no nos desprovea de nuestra actitud proactiva para el cambio hacia el Mundo que Queremos. Veamos un poco sobre esto:

Al parecer, “en el año 2000 se aprobó la Ley NESARA en EEUU para hacer frente al poder omnímodo de la Reserva Federal a nivel económico y así favorecer los verdaderos intereses de los ciudadanos de Norteamérica. Posteriormente, esta Ley evolucionará y se expandirá a nivel mundial hasta convertirse en el Plan GESARA, un gran acuerdo que no es público aún y al que, parece ser, se han unido la gran mayoría de países del mundo. Este Plan, tiene como principal impulsor a la “Alianza Terrestre”, una especie de fuerza soberana y secreta internacional, que pretende salvar a la Humanidad y a la Tierra de las oscuras y maquiavélicas intenciones de la parte contraria, a la que yo mismo suelo denominar élite financiera o élite global, pero que también se la conoce como el Cabal Terrestre (compuesto por distintos grupos de poder humano y no humano)”.

“El cometido principal del Plan GESARA es impulsar una serie de medidas en varias fases bien definidas durante dos años, a contar desde principios del 2019 y a través de lo que se denomina el Reseteo Financiero Mundial gracias al Sistema Financiero Cuántico QFS, o lo que es lo mismo, gracias a un poderoso sistema de computación cuántica al servicio de la “Alianza Terrestre”, que está preparando el terreno para provocar el colapso controlado de las finanzas hasta ahora dominadas por el Cabal y, permitir así, que poco a poco se vayan implementando distintas medidas muy beneficiosas para todo el mundo, como son, por ejemplo:  El regreso al patrón oro, el jubileo de la deuda o abolición de ésta en todos los países y en distintas etapas, la abolición de los impuestos, los Fondos de Prosperidad para los países más necesitados, la liberación de las patentes ocultas, captura y procesamiento judicial de los principales responsables del Cabal por los inmensos daños y perjuicios que han causado y siguen causando a la Humanidad, etc., etc., etc.”.

Según se manifiesta, “el Plan GESARA (reseteo financiero, regreso al patrón oro, jubileo de la deuda) se está llevando a cabo gracias a que hay un gran consenso mundial para favorecer la deseada transición hacia un sistema económico-financiero global más justo y solidario y, para ello, se está trabajando intensamente en el Libro Mayor que poseen todos los países que lo apoyan y donde se están anotando todos los activos y riquezas que posee cada país para respaldar la nueva economía cuántica global”.

Además, según he leído y escuchado en algunos artículos y vídeos, el jubileo de la deuda o reseteo mundial pretende restituir la dignidad humana mediante una indemnización proporcional para las personas más afectadas, estafadas y engañadas por los jerarcas del cabal, sin necesidad de represalias, más bien al contrario, actuando con Justicia hacia ellos, aunque también con indulgencia y misericordia.

Todo lo anterior suena fenomenal y ojala sea cierto, pero todo esto no nos debe restar ni un ápice de energía en la intención de que nosotros, los ciudadanos, seamos  los que trabajemos individual y colectivamente por ese Mundo Mejor y más Justo que Queremos. Tema fundamental en el propósito del Conversatorio Liberal  de Caracas a realizarse el sábado 13 de junio 2020. 

Y recuerda… Ciudadano en acción. ¡Juntos es mejor!

Raul Amiel
raulamiel@gmail.com 
@raulamiel

viernes, 25 de octubre de 2019

EDUARDO FERNÁNDEZ: ¿QUÉ HACER?

Venezuela necesita un cambio político lo más pronto posible y lo más civilizadamente posible. Hay que cambiar al gobierno y sustituirlo por un gobierno de unidad nacional que asuma la solución de los graves problemas que aquejan a la nación.

Se ha dicho muchas veces, pero repetirlo no es ocioso: Los gobiernos se cambian con balas o con votos. Un país civilizado cambia el gobierno con votos. En el caso de Venezuela las balas las tiene el gobierno. Los votos podría tenerlos la oposición. Más del ochenta por ciento de los venezolanos manifiesta su deseo de que se produzca un cambio de gobierno.

El año que viene 2020 es año de elecciones. La Constitución Nacional así lo ordena. Hay que elegir una nueva Asamblea Nacional. Es una brillante oportunidad para que la voluntad de cambio de la mayoría de los venezolanos se ponga de manifiesto.

Sería magnífico que se produjera un acuerdo para lograr una elección presidencial. El cambio en la dirección del gobierno es más apremiante que la renovación del Parlamento. Pero la elección que está ordenada por la Constitución es la de la Asamblea Nacional. Ojalá la dirección política de la oposición no desaproveche la oportunidad para dar una contundente demostración de fortaleza política y de músculo electoral.

La elección debe producirse en el segundo semestre del año 2020. Hay tiempo de estructurar una dirección política amplia e inclusiva que logre interpretar al universo opositor.

No se trata de conciliar intereses partidistas o de satisfacer ambiciones personales. Se trata de atender el interés superior de Venezuela y de los venezolanos.

En el año 2015 la oposición logró un triunfo espectacular, concurrió con una plataforma de unidad y con candidatos unitarios en cada estado y en cada circunscripción electoral, con una tarjeta única y con un propósito coherente.

En esta nueva oportunidad hay que lograr la mayor unidad, los mejores candidatos, los más representativos en cada estado y en cada circuito. Sin consideraciones partidistas o sectarias. Es el interés nacional el que debe prevalecer.

Un triunfo contundente en las elecciones legislativas ayudará a lograr el cambio de gobierno y la elección de un nuevo Presidente.

No podemos desaprovechar la oportunidad. Estamos a tiempo para lograr un éxito rotundo. Venezuela y los venezolanos esperamos mucho de nuestros dirigentes políticos.

Eduardo Fernández
@efernandezVE

martes, 21 de marzo de 2017

VICENTE BRITO, BAJOS PRECIOS DEL PETRÓLEO Y LIMITADAS RESERVAS VAN A CREAR MAYOR CRISIS SOCIAL. ¿QUÉ HACER?

RED POR LA DEFENSA
AL TRABAJO, LA PROPIEDAD Y LA CONSTITUCIÓN
                       
Cuando analizamos la drástica reducción de las reservas del Banco Central y la casi inexistencia de recursos en dólares en los distintos fondos de ahorro público, así como  las dificultades para que el petróleo alcance niveles de 70 u 80 dólares el barril en los próximos meses, lo cual es necesario para mejorar los ingresos en divisas, pero se dificulta debido a la complejidad de tener un mayor volumen de petróleo generado por los países productores que supera actualmente la demanda de los consumidores, cuya recuperación de precio se dificulta por la deceleración económica observada en algunos de los de mayor consumo.

Lo cual nos indica un evidente estancamiento de los ingresos en dólares por venta de petróleo que recibiremos este año.

Lo preocupante son los pagos que tenemos que realizar para cubrir las amortizaciones de intereses y capital que vencen en el 2017 por concepto de la deuda externa.

Siendo estas amortizaciones de carácter obligatorio, estas absorberán buena parte de los ingresos petroleros, así como de las reservas del Banco Central; lo cual nos indican que los recursos disponibles en dólares para importaciones, según estimaciones de analistas serán aproximadamente la mitad de los utilizados en el 2016.
                                                                                        
Esto nos muestra que aumentara nuestra crisis social, con mayor inflación y que se proyecta muy alta para el 2017. Sostenida por la política monetaria expansiva del Banco Central, siendo estos bolívares utilizados para cubrir déficit de PDVSA y la Tesorería Nacional. También como la sostenida y continua caída en el consumo de productos originada por los crecientes precios, nuestra mayor demanda y la imperiosa necesidad de adquirir lo esencial.

Todo esto unido a los bajos niveles de producción nacional que nos hace ser más dependientes de las importaciones, que necesitan ser realizadas en dólares.

Nos encontramos con preocupantes índices sociales negativos por la caída en la capacidad de consumo del venezolano; que para este año son las más bajas desde que se llevan estadísticas por parte de organismos públicos y privados.

Así lo demuestran las estimaciones de los primeros meses del año, sobretodo en alimentos esenciales como carne, pollo, pescado y leche.

Se estima que el consumo de carne se redujo por habitante anualmente de 30 kilos hace 20 años a 8 kilos actualmente; la leche igualmente demuestra en el mismo tiempo una caída preocupante de 100 litros por año a unos 30 litros. Sus efectos son visibles por la afectación física que observamos en gran parte de la población.

Los otros alimentos de mayor demanda como: Maíz, Arroz, Huevos, Azúcar, Margarinas, Caraotas, Aceite vegetal, Café, etc. También presentan drásticas caídas en el consumo de las familias Venezolanas.

¿QUE HACER? Urge aumentar producción nacional. Siendo indispensable incorporar a los empresarios privados en un programa de emergencia nacional que facilite el uso de la capacidad productiva de nuestras tierras y empresas paralizadas. Desmontar los controles que asfixian a las empresas y propiciar la confianza. Así como restablecer la seguridad jurídica para estimular inversiones masivas de capitales nacionales y extranjeros.

Lo contrario sería crear mayores limitaciones y seguir con la disminución del consumo en las familias, lo que para la gran mayoría de ellas ya está en graves limitaciones para obtener lo necesario y sostener las necesidades mínimas.

Verse obligados a reducir aún más sus necesidades de alimentos y medicinas se les hace imposible. Lo que puede causar consecuencias devastadoras en nuestra fortaleza física y salud de la mayoría de los venezolanos.

Vicente Brito
vicent.brito@gmail.com
redporladefensaaltrabajo@gmail.com 
@vicentejbrito
Presidente
Red por la defensa al Trabajo, la Propiedad y la Constitución