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jueves, 20 de diciembre de 2018

ANDRÉS OPPENHEIMER, EL PELIGRO DE UN ÉXODO DE 8 MILLONES DE VENEZOLANOS


Un nuevo estudio de Brookings Institution según el cual el número de refugiados venezolanos se disparará a 8 millones debería estar causando alarma en Estados Unidos y América Latina. Sería el mayor éxodo masivo del mundo en los últimos tiempos, más grande que la crisis de refugiados sirios, y podría desestabilizar la región.

El estudio, del economista venezolano-israelí de Brookings, Dany Bahar, y del investigador Douglas Barrios, dice que la proyección de 8 millones incluye a los 3 millones de venezolanos que según las Naciones Unidas ya han abandonado su país debido a la crisis humanitaria. La mayoría de los refugiados han huido a Colombia.

El estudio no especifica el marco de tiempo en que se llegaría a la cifra de 8 millones, por lo que llamé a Bahar y le pedí que fuera más específico. ¿Estamos hablando de una década, o de dos o tres décadas ?, le pregunté.

“No, estamos hablando de un período de tiempo mucho más corto, de unos dos o tres años”, me dijo Bahar.

El estudio toma en cuenta la tasa de pobreza del 87 por ciento de Venezuela, el colapso económico del país, los pronósticos mundiales de precios del petróleo y tambien las remesas familiares de los venezolanos que ya están enviando dinero desde el exterior.

Cuando le pregunté si la cifra de 8 millones de refugiados es el escenario más optimista o pesimista de su estudio, Bahar me respondió que “es un escenario con suposiciones bastante realistas. Si erra, erra para el lado conservador”.

Si el estudio es correcto, es difícil prever cómo Estados Unidos y América Latina podrían lidiar con este éxodo masivo. Colombia ya está pidiendo ayuda internacional, pero está recibiendo mucho menos de lo que necesita.

Cuando recientemente le pregunté a la vicepresidenta de Colombia, Marta Lucía Ramírez, si su país podría aceptar a un millón adicional de inmigrantes venezolanos en 2019, como lo ha proyectado la Oficina de Migración de su país, me dijo: “No, no podríamos realmente”.

De hecho, las ciudades colombianas en la frontera con Venezuela ya están desbordadas. Sus escuelas y hospitales están repletos, y difícilmente podrían recibir más inmigrantes.

Y el presidente Trump, a pesar de su retórica de línea dura contra la dictadura de Venezuela, no ha sido muy bondadoso con los inmigrantes venezolanos, probablemente porque tenderle una mano a los refugiados venezolanos socavaría su falsa demagogia de que Estados Unidos tiene una crisis migratoria.

De hecho, el número de inmigrantes indocumentados en Estados Unidos ha disminuido significativamente en los últimos 10 años, según el Centro de Investigación Pew. La semana pasada se presentó en el Senado un proyecto de ley bipartidista para otorgar el estatus de protección temporal (TPS, por sus siglas en inglés) a los refugiados venezolanos, pero el esfuerzo fue liderado por un demócrata, el senador Bob Menéndez.

Entonces, ¿qué pasaría si el exodo venezolano crece a 8 millones, como lo pronostica el estudio de Brookings?

Algunos especulan que el presidente-electo ultraderechista brasileño Jair Bolsonaro lideraría una intervención militar respaldada por Estados Unidos para derrocar al dictador venezolano Nicolás Maduro.

Quienes creen en ese escenario señalan que Bolsonaro ya se ha comprometido a ser un aliado cercano de Trump, y que la última vez que Brasil y Estados Unidos fueron aliados cercanos, en la década de 1960, las fuerzas brasileñas y estadounidenses invadieron República Dominicana.

Pero Bolsonaro va a estar demasiado concentrado en tratar de resucitar la economía de Brasil para gastar su capital político en una intervención extranjera.

Y lo mas probable es que Trump esté demasiado ocupado tratando de defenderse de cargos cada vez más serios de que habría cometido varios delitos antes y durante su campaña electoral de 2016. Aunque tambien es cierto que Trump —acorralado por sus propios errores— también podría iniciar una guerra para desviar la atención pública de sus problemas domésticos.

En cualquier caso, este nuevo estudio de Brookings debería tomarse muy en serio.

La comunidad internacional debería escalar sus sanciones diplomáticas a Maduro antes de que asuma el cargo el 10 de enero por un nuevo período de seis años. Si el mundo mira hacia otro lado, pronto estaremos ante una crisis regional mucho más grave.

Andres Oppenheimer
@oppenheimera

domingo, 16 de diciembre de 2018

CARLOS PADILLA, EL PELIGRO Y EL MIEDO


He estado pensando, investigando, leyendo sobre el tema que se enuncia en el título y de ello puedo concluir lo siguiente:

El peligro puede ser real, objetivo, pero el miedo está en el futuro por lo tanto no existe en el presente, es adelantar lo que nos puede pasar ante el peligro por lo que podemos sufrir sus consecuencias dos veces

Del latín periculum, el peligro es un riesgo o la contingencia inminente de que suceda algo malo. Puede tratarse de una amenaza física o de una circunstancia abstracta, que depende de la percepción de cada individuo.

Al reconocer el nivel de un riesgo se puede actuar con valentía o con su contrario la cobardía o con la exageración de la valentía que se le conoce como temeridad.

La temeridad casi siempre está basada en una decisión irracional en la cual actúan sentimientos ajenos a la razón.

Ante cualquier peligro debe actuarse evaluando las realidades y comparándolas con las reales posibilidades de enfrentarlas valerosamente y superarlas. Si las realidades no son evaluadas y se actúa temerariamente la posibilidad de fracaso aumenta y podemos ser vencidos por el peligro detectado, pero no evaluado.

Una actitud temeraria se refiere a las acciones de quienes piensan sin motivo, razón o fundamento. Una persona temeraria es la que se expone a peligros o a situaciones complicadas de forma totalmente imprudente y que lo hace sin tener ningún fundamento o motivo. Una especie de acción con imprudencia. La temeridad implica aumento del riesgo o del peligro.

La palabra miedo proviene del término latino metus, y es una sensación de angustia provocada por la presencia de un peligro real o imaginario. Es un sentimiento de desconfianza que impulsa a creer que ocurrirá un hecho contrario a lo que se desea. El concepto también se utiliza para nombrar al rechazo o aversión que siente un individuo a que le pase algo malo u opuesto a lo que pretende para sí mismo y para sus seres queridos. El miedo resulta desagradable para quien lo padece. Esta emoción, sin embargo, también funciona como un método de supervivencia ya que pone en alerta a las personas y los animales frente a una amenaza.

Es importante destacar que, más allá de su función biológica y psicológica y de su calificación como emoción desagradable para los individuos, el miedo también aparece en el arte como una forma de entretenimiento. Por eso constituye un género literario (como los cuentos o las novelas de miedo) y un género de la industria cinematográfica (el cine calificado como de terror) por sí mismo.

Debemos concluir que al peligro hay que enfrentarlo venciendo al miedo sin caer en la cobardía ni en la temeridad, hay que abordarlo con el valor necesario y nuestras acciones deben estar acordes con las posibilidades de vencerlo. Si no podemos superarlo de inmediato debemos esperar mejores oportunidades en las cuales contemos con los recursos para enfrentarlo con reales posibilidades de éxito.

A quien recomienda acciones temerarias debemos preguntarle si él está dispuesto a realizarlas para eliminar un peligro que se detecta. Usted no puede recomendar acciones que no se sienta en capacidad de acometer por sí mismo.

No tengáis miedo, dijo Jesus de Nazaret a sus discípulos. No hay que tener miedo. Nunca. A nada. Salvo a nuestro propio miedo.

Carlos Padilla
@carpa1301

jueves, 30 de marzo de 2017

NELSON CASTELLANO-HERNANDEZ, PELIGRO

EL GARROTE DEL SOCIALISMO

Venezuela está en peligro, como país libre y democrático, no solamente porque la injerencia cubana nos desdibuja como Nación, sino también porque, el gobierno nos ha convertido en un estado forajido, narco traficante, dirigido por una mafia corrupta dedicada a robar el ingreso nacional, a través del lavado de divisas, que transitan a través del sistema financiero internacional.

Inexorablemente, tal situación, ha terminado por convertir el régimen de Maduro en un profundo problema geopolítico, que amenaza con violentar la estabilidad de la región.

Se acostumbra a decir que los países no desaparecen, pero no es cierto, a través de la historia han caído imperios, han desaparecido países y otros nuevos se han formado. Tan solo algunos ejemplos, en 2011, nació Sudán del Sur, en África, que se escindió de Sudán; en 2006, nació Palaos, en el Pacífico Sur, que se independizó de Estados Unidos.

En 1991, nacieron muchos países que formaban parte de la Unión Soviética: Moldavia, Rusia, Tayikistán, Turkmenistán, Ucrania y Uzbekistán. También Armenia, Azerbaiyán, Bielorrusia, Estonia, Georgia, Kazakstán, Kirguistán y Letonia.

Otros desaparecieron como el antiguo ducado de Prusia, que incluía parte del norte de Alemania y del oeste de Polonia, fue anexado a Alemania en 1933. Entre 1992 y el 2006 desaparece la República Federal de Yugoslavia, desintegrándose en Bosnia, Herzegovina, la República Federal de Yugoslavia, Montenegro y Serbia, y en 2008, nació Kosovo, que se independizó de Serbia.
Por eso alertamos que el país desaparece entre el proyecto de dominación trazado en la Habana y puesto en práctica por Chávez y Maduro, con la complaciente complicidad de las fuerzas armadas venezolanas y una generación de políticos y empresarios que no ven más allá de sus narices.

La pregunta sería, ¿porque la oposición no logra imponerse a una minoría gubernamental? que tiene actualmente tan poca aceptación popular, una respuesta incompleta seria… porque nos faltan armas y dinero.

Será que nos falta vivir profundamente ese valor esencial de libertad, que brinda fuego, pasión y legitimidad a la lucha, aun estando consientes que se acompaña de riesgos, temores y persecución. Estaremos escasos de fe, de sacrificio o de sueños, que nos permitan luchar por un ideal, por el que vale la pena vivir o morir.
No incluyo en estas reflexiones innumerables ejemplos de personas que están dando lo mejor de sí, sino a esa inmensa mayoría que está esperando que otros hagan el trabajo, Los ideales no bastan sino están acompañados por la acción.

Frente a los “ideólogos” del garrote del Socialismo del siglo XXI, que nos arrastran a la hambruna, al aislamiento internacional, al sometimiento por el chantaje, a las enfermedades o la guerra civil. La única salida son un proyecto de país distinto, héroes y el efecto de masa.

Solo así lograremos la reacción necesaria para garantizar el cambio, la salida necesaria. El gobierno tiene miedo, sabe que una chispa puede prender el incendio, por eso arrecia la dependencia, la escasez, aumenta las colas, las necesidades y la amenazas.

Ante los ideales, los valores y las aspiraciones de los hombres libres, el Dictador cierra sus tenazas autoritarias, dispuesto a violar la Constitución y las leyes para evitar su salida y garantizarse el poder.

Todo sucede ante los ojos de las naciones vecinas, que solamente ahora parecen percibir la tragedia que se vive al lado y el peligro que puede representar, para sus propias realidades.

El héroe necesariamente va a ser atacado, desacreditado, insultado, amenazado, con la intención de desmoralizarlo o hacerlo pasar por culpable. El héroe debe deslastrarse, sobreponerse al dolor, a la prisión, a la calumnia y al riesgo de morir, hacer uno con sus ideas, valores y gestos.

Venezuela está en peligro, por que destruyeron PDVSA y se robaron las divisas, por eso no hay gasolina, ni electricidad, ni dólares. Hay hambre y escasez por que destruyeron la producción nacional, no hay trabajo, porque se acabó la inversión, desde que el régimen eliminó la seguridad jurídica y expropió tierras productivas, cementeras, compañías eléctricas, arroceras, productoras de pastas, azúcar y harina, también bancos, medios de comunicación, edificios, galpones, estacionamientos, universidades, envasadoras, papeleras, frigoríficos, hoteles, centros comerciales, textileras, supermercados y panaderías.

El país actual representa un peligro en Latinoamérica y el mundo, porque el Presidente permitió carteles de droga gubernamentales, porque funcionarios, familiares, banqueros y empresarios ligados al gobierno, se encuentran incursos en el lavado de capitales. Porque tiene como Vicepresidente al promotor del extremismo islámico en la región, el que dio verdaderos falsos pasaportes a terroristas y permite que una red de financiamiento funcione desde nuestro territorio.

La nación peligra porque sus recursos los maneja Raúl Castro, por que las autoridades militares, los sistemas de defensa e identificación nacional están en manos de cubanos… y peligra porque el Ministro de la Defensa, solo sirve para mantener un equilibrio entre corruptos, contrabandistas, narcos y agentes extranjeros, quienes se encuentran a la cabeza de los ejércitos.

Peligramos porque la violencia es promovida desde las altas esferas, por la permisividad ante los delitos del hampa común, porque se armaron los colectivos y las milicias, porque la ministra de las prisiones, Iris Varela, es amiga de los pranes… y les permite salir y entrar a su antojo, mientras continúan controlando sus bandas y “despachando” desde sus celdas.

El país se cae por que no existe la Justicia, ni el respeto al orden jurídico, desde el TSJ hacia abajo, la institución se encuentra al servicio del gobierno y para perseguir la oposición.

Estamos en peligro porque el país está dividido en bandos que se odian, donde el minoritario oprime a la mayoría, esta grave porque muchos dirigentes democráticos solo piensan en cargos y en elecciones. Por que impera el desánimo, la incomprensión y el desengaño.

Entonces ¿cómo conseguir, la reacción popular que necesitamos? ¿cómo recuperar la fe y la esperanza? En primer lugar, el proyecto de país debe ser trasmitido por un líder, accesible a la colectividad en pocas ideas, trasmisibles a través de los nuevos medios de comunicación. Tenemos que estar informados y motivados por fuentes reconocidas.

El compromiso debe ser claro, contundente, creíble y en sintonía con las necesidades, imprescindible cumplir con la palabra empeñada. Se debe confiar en los otros y actuar unidos, las posturas fingidas son evidentes, Si logramos trasmitir que el país que queremos es posible y que será producto de la participación de todos, recuperaremos la esperanza, la voluntad y el compromiso.

Le daremos una oportunidad a la solidez y a la coherencia, humanizaremos la lucha con un mensaje responsable y realista. Pasaremos de la utopía a lo posible, si demostramos que no vamos a retroceder, que luchamos por los intereses nacionales y no los personales, que el país que soñamos puede ser una realidad y que nos guían valores y principios.

Nelson Castellano-Hernandez
nelsoncastellano@hotmail.com
@VFutura
Venezuela-Futura,  
Francia