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viernes, 4 de marzo de 2016

PILAR RAHOLA, EL ABSURDO,

Ayer el Parlament votó en contra de una resolución vinculada a la solidaridad internacional. Se debatió en comisión, y su finalidad era la defensa de las víctimas, el fin de la ocupación, el boicot a los opresores y el resto de las buenas intenciones. ¿Qué pasó, si todo era bonito, politically correct y estaba enmarcado en la lógica progresista de unos partidos y un Parlament que se preocupan por las víctimas del mundo?

¿Víctimas del mundo? Así debía ser, y por ello me puse rauda a leer la propuesta buscando desesperadamente alguna mención a las víctimas masacradas por Daesh. Quizás las jóvenes a las que les han arrancado la piel por no ir tapadas integralmente. Quizás las pequeñas nigerianas sistemáticamente violadas por Boko Haram. Quizás unos pocos cristianos perseguidos, homosexuales despeñados, pueblos gaseados…, nada. Entonces pensé que debía de ser una propuesta contra los financiadores de esta maldad totalitaria y busqué ilusionada las peticiones de boicot de la propuesta. ¿Pedirían el boicot a Qatar, y por el camino exigirían limpiar la camiseta del Barça? Quizás pondrían el acento acusador en Arabia Saudí, que va condenando a muerte a los opositores mientras financia el integrismo salafista en todo el mundo. O puede que la proposición, en un alarde de conocimiento geopolítico, se planteara el boicot a Turquía, que se forra con el petróleo de los yihadistas, permite que su frontera sea porosa para el Daesh y, por el camino, aprovecha el lío para masacrar a los kurdos. O incluso era posible que la propuesta planteara el boicot a Irán, simpático país que, aparte de represión, lapidación y etcétera, financia a las familias palestinas que envían a sus hijos a convertirse en bombas. O a Yemen, donde es legal casar a las niñas de nueve años. O…, pero nada.
Incluso, dotada de una ingenuidad alarmante, busqué la posibilidad de que la propuesta planteara el fin del terrorismo en Palestina y exigiera la voluntad de las partes de aceptarse como vecinos. Y, por supuesto, pidiera el boicot a los líderes de Hamas, convertidos en multimillonarios gracias a explotar financieramente su causa, mientras envían a su pueblo a la guerra eterna. Eterna y por supuesto ­santa.
Pero no. Resulta que sólo hablaba del boicot a Israel –a sus gentes, productos, medicinas, inventos– con el simplismo clásico de los ignorantes habituales, que reducen el conflicto árabe-israelí a cuatro esquemas maniqueos. Buenos palestinos y malos israelíes, y a ponerse la medalla del buen progre. Es decir, el mundo está sembrado de opresores brutales, de terrorismos macabros, de ideologías totalitarias y de miles de víctimas de todos ellos. Pero para estos solidarios de bolsillo sólo existe Israel, país que mantiene una democracia a pesar de sufrir una permanente situación de guerra.
En fin, lo llaman solidaridad, pero es un simple, viejo, atávico odio.

Pilar Rahola
pilarrahola@gmail.com
@RaholaOficial  Pilar Rahola --
La Vanguardi -- Barcelona - España --

sábado, 13 de febrero de 2016

ENRIQUE GUILLERMO AVOGADRO, NO FUE MAGIA, CRISTINA

"Con el totalitarismo no existe el debate, ni el pacto, ni el apaciguamiento. Al totalitarismo no se le convence, se lo vence. ... Es decir, hay que hablar claro, poner fin a la confusión y reaccionar con firmeza" Pilar Rahola
Mauricio Macri se ha recibido,  este verano y con honores, de político y, por ello, resulta más repugnante el modo en que el kirchnerismo continúa intentando ejercer su oposición al Gobierno. Y utilizo sin pudor ese calificativo porque ha sido precisamente su auto-exiliada líder y su extinto marido quienes han causado todos los males que hoy aquejan a la República, a su economía y, por ende, a la sociedad toda. Nada de esto ocurrió por magia; por el contrario, todo lo que sucede hoy ha sido planificado y ejecutado hasta diciembre con esmero y dedicación, y formó parte del proceso de latrocinio y corrupción más terrible que haya ocurrido en la Argentina. Ni siquiera la positiva ruptura de los bloques del ¿Frente para la Qué? en el Congreso parece haber servido para que sus totalitarios sicarios cedan en su pulsión destituyente.

La buena noticia proviene de la Corte Suprema, que ha decidido hacer público la lista de causas por corrupción que involucran a los ex-funcionarios y, quizás, a sus cómplices privados. La ciudadanía sabrá así, que la Justicia se ha puesto finalmente las botas, y que avanzará en la investigación, juicio y condena de los responsables, aunque llame la atención que haya sido nada menos que Oyarbide uno de los primeros en, por olfato, cambiar de actitud.

El kirchnerismo, absolutamente adrede, nos hizo perder la calidad de auto-suficientes y exportadores de hidrocarburos e intentó congraciarse con la clase media urbana mediante la populista medida de congelar las tarifas. Mientras que durante la década anterior se realizaron grandes inversiones, la crisis que acompañó su final dejó una gran capacidad ociosa en producción, transmisión y distribución de electricidad; pero, cuando de la mano de la soja, comenzó el crecimiento nacional, ese stock se consumió y las tarifas dejaron de retribuir adecuadamente los costos, por lo cual no hubo nuevas inversiones, bloqueadas además por el cepo cambiario. De allí a los habituales cortes del suministro no hubo más que un paso.

Mientras intenta generar el descontento ciudadano -ver el manual de micro-militancia que el ¿Frente para la Qué? distribuye- no explica cómo debería hacer el Gobierno para, al mismo tiempo, mantener congeladas las tarifas de algunos privilegiados, mientras el resto del país debe pagar hasta cuatro veces más por el mismo suministro, y evitar las interrupciones del servicio, y todo ello en el marco de un país que quiere y necesita volver a crecer, es decir, que demandará más energía. La magia, en este caso, se la están pidiendo a Macri, como si un gobierno que lleva menos de sesenta días en el poder fuera el responsable de doce años y medio de calamidades.

Entre éstas se destaca la colonización del Estado en sus tres niveles, que llevó a la incorporación de tres millones de empleados públicos en los años en que el matrimonio imperial ocupó la Casa Rosada. En los últimos meses de su gobierno, Cristina firmó centenares de resoluciones que, publicadas en el Boletín Oficial, significaron páginas y páginas de nuevos nombramientos, en cargos injustificados e innecesarios, cuando no inexistentes; la Cámara de Senadores, por ejemplo, tenía 6.000 empleados para atender a 72 legisladores.

Ya se sabe que el Presidente recibió un Estado quebrado, saqueado, ocupado y atado de pies y manos por las leyes que propició el kirchnerismo precisamente para lograr su propósito esencial, es decir, que Mauricio Macri abandone su cargo y huya en un helicóptero: ley "cerrojo", devolución de participación impositiva a las provincias, etc.. Sin embargo ahora, el "buenismo" progresista -encarnado en intelectuales y periodistas estúpidos y sindicalistas de izquierda- reacciona con fingido horror ante la no renovación de los contratos temporarios que privilegiaban a estos subsidiados militantes con sueldos enormes y sin cumplir ninguno de los requisitos exigidos para el acceso a los cargos que detentaban. No sólo no explican con qué fondos se pagarían sus salarios ni por qué deberían gastarse así nuestros ya excesivos impuestos, sino que parece no importarles la duplicación de funciones, la inexistencia de espacio físico, lo prescindibles que resultan esos cargos para un Estado exánime. Sólo falta que le compren a Macri un frac y un bastón, y le exijan que saque palomas de la galera.

Ese mismo "buenismo", al cual se incorporó algún nuevo funcionario (Claudio Avruj, que además se lamentó cuando algunos tribunales aplicaron la ley y otorgaron la prisión domiciliaria a algunos de los muchos militares detenidos que reunen los requisitos legales), aterrado por la reacción de los organismos de derechos humanos cooptados por el kirchnerismo, salió a "matar" a Darío Lopérfido cuando éste sostuvo una verdad simplemente matemática: los desaparecidos nunca fueron 30.000 sino que esa cifra, tal como confesara quien la inventó, fue fabricada para sostener ante las ricas ONG's de izquierda europeas la teoría del genocidio y obtener fondos para solventar la militancia. Y ese número se impuso como un dogma indiscutible.

Sin embargo, para desmentirlo basta un pequeño dato: en el Parque de la Memoria, en la Costanera norte porteña, un muro tiene espacios para esos 30.000 nombres, pero sólo se ocuparon menos de 8.000, y eso que, para tratar de salvar la diferencia, se retrotrajo esa memoria tuerta hasta 1955 y se incorporaron a los terroristas que fueron eliminados por las propias organizaciones subversivas, se suicidaron, cayeron combatiendo contra las fuerzas armadas o murieron por la explosión de las bombas que ellos mismos portaban. Todo el tema alrededor de ese mágico número debe ser investigado por la Justicia porque permitió un singular negocio de más de US$ 3.000 millones en indemnizaciones a cargo del Estado, repartidas bajo un manto de secreto. Ni un sólo desaparecido puede ser justificado, pero de allí a lucrar con los derechos humanos -sólo para los subversivos y sólo para esa época-, y robar el dinero del Estado, como hicieron Hebe de Bonafini y Sergio Shocklender con sus "Sueños Compartidos" o Milagro Sala con la Tupac Amaru, hay un abismo.

Por ello no puedo pasar por alto la extraña actitud del Obispo Jorge Lozano, quien se manifestó preocupado por la detención de ésta, imputada de graves delitos comunes, mientras la Iglesia calla ante la situación de los dos mil militares presos para los cuales, como lo demuestran los 335 muertos en cautiverio, no hay derechos humanos que valgan ni discriminación alguna que no les sea impuesta.

Parece que ahora Macri ha comenzado a desoír a quienes le recomendaban no hacer el inventario real y detallado de cómo es la situación del Estado que le ha dejado el kirchnerismo por temor a perder el interés de los inversores extranjeros; aparentemente, el discurso del 1° de marzo será duro, y eso es lo mejor, dado que sólo podrá mantener los altos índices de aprobación con que hoy cuenta -esenciales para el ejercicio del poder- diciéndole la verdad a una ciudadanía a la cual, al menos por un tiempo, sólo podrá ofrecer las dolorosas y antipáticas, pero imprescindibles, medidas necesarias para sacarnos del pozo en que nos sumergió la "magia" de ambos Kirchner.

Enrique Guillermo Avogadro
ega1@avogadro.com.ar
@egavogadro

Argentina

martes, 19 de enero de 2016

PILAR RAHOLA, DISPARATE EN BELLATERRA, PUBLICADO EN LA VANGUARDIA.

    En estos días en que se paró el mundo en Catalunya, poco tiempo hubo para asuntos menos inmediatos aunque importantes.

Por ejemplo, el disparate que aprobó el claustro de la Universidad Autónoma, y que le otorgó el patético honor de ser la “primera” universidad peninsular en declarar el boicot a las universidades israelíes.

Es decir, en aprobar una declaración racista, que estigmatiza a las personas por su origen y que llega al delirio de pedir el boicot a la ciencia.

Por supuesto, detrás está una entidad que practica un antisemitismo primario y que ya enseñó su patita racista cuando intentó el boicot al cantante norteamericano Matisyahu por ser judío y no pronunciarse contra Israel.

Estos mismos nunca pedirían el boicot a universidades turcas, sino se declaran a favor de los kurdos, o a cualquier universidad del golfo, por formar parte de tiranías misóginas y despóticas.

Es lo que tiene el antisemitismo en todas sus ramas, izquierdas, derechas, islamistas, ultracatólicas...,que siempre confluye en un mismo lugar: el odio a los judíos, eficazmente disfrazado de odio a los israelíes.

     En el caso de la Autonoma, el hecho de que se aprobara con la presencia de menos de la mitad con derecho a voto  -y con voto secreto-, y que no sea una decisión vinculante –depende del equipo de gobierno-, permite imaginar que esta barbaridad no se efecturá y la Autónoma saldrá de esta repugnante foto-fix racista.

Una foto-fix que alimenta la incitación al odio. Pero en estos tiempos, el buen sentido no siempre impera.

 Y así, de la mano de la extrema izquierda antisemita,  la Autónoma podría poseer el indeseable honor de boicotear a todo un pueblo, a su ciencia e investigación y al mundo de la cultura.

Y por el camino, actuar como una entidad racista cualquiera. Que una universidad catalana aparezca en los listados de la vergüenza –la Liga Antidifamación Americana tomará buena nota-, es una vergüenza para todos.

    En paralelo, los avances de las universidades israelíes no paran.

Por poner solo el ejemplo de los mismos días del boicot, estas fueran las noticias: científicos israelíes descifran el enigma del plutonio, cuyo origen estaría en las colisiones estelares; la Universidad Monte Scopus ha conseguido un gran avance en la destrucción de células infectadas por el VIH; el equipo dirigido por Udi Qimron de la Universidad de Tel Aviv ha descubierto la clave para la lucha contra la resistencia a los antibióticos; científicos del Weizmann estudian el uso de células madre embrionarias para reparar el tejido pulmonar dañado por la fibrosis quística, el emfisema y otras enfermedades pulmonares...

Podría continuar y la suma nos llevaría a lo mismo: la ciencia y el conocimiento.

 Contra esto pide el boicot una universidad catalana. A partir de ahora ¿sus universidades de referencia serán las de Qatar, Yemen, Arabia Saudita?
Sería patético, sino fuera malvado.

Pilar Rahola
pilarrahola@gmail.com
@RaholaOficial 

La Vanguardi -- Barcelona - España – 

lunes, 28 de diciembre de 2015

PILAR RAHOLA, VENEZUELA COMO CÁRCEL, DESDE CATALUÑA,

Incluso aquellos que consideramos que con Hugo Chávez llegó la negrura a Venezuela no podíamos imaginar que lo malo se convertiría en peor, pero Maduro ha quebrado los augurios. Es un aprendiz de dictador con la misma falta de conciencia democrática de Chávez, con su misma demagogia populista, pero con mucha menos inteligencia.
A pesar de que ha vivido muchos infiernos y que debe de haber endurecido la lágrima, no pudo evitar emocionarse cuando vio las imágenes. Josep Cuní emitía el momento en que el Sebin (el Servicio Bolivariano de Inteligencia) detenía a su marido, el pasado febrero.
Hacía dos meses que Antonio Ledezma había sido reelegido alcalde de Caracas y según contó su mujer, Mitzy Capriles, no había visto aún las imágenes, censuradas por el régimen. Fue detenido sin orden de arresto, sin conocer el motivo y sin garantía legal. Horas después se emitía la orden y la acusación era la tradicional de los régimenes con presos políticos: "Intento de derrocar al Gobierno bolivariano". Es decir, etiqueta de conspirador y cárcel para un líder opositor que, para más inri, es el alcalde de la capital. Su nombre, pues, se añadía a la larga lista de presos políticos que pudren sus razones y sus huesos en las cárceles venezolanas. Y todo en nombre del pueblo.
Incluso aquellos que consideramos que con Hugo Chávez llegó la negrura a Venezuela no podíamos imaginar que lo malo se convertiría en peor, pero Maduro ha quebrado los augurios. Es un aprendiz de dictador con la misma falta de conciencia democrática de Chávez, con su misma demagogia populista, pero con mucha menos inteligencia. Por ello mismo ni tan sólo dedica esfuerzos a disimular su represión política, y ha convertido Venezuela en una gran cárcel para todos aquellos que no siguen las directrices del régimen. Con un neocomunismo de laboratorio -que no ha impedido llenarse los bolsillos a los dirigentes del invento- ha conducido al país a una situación primaria, empobrecida y falta de espectativas, y ello a pesar del enorme potencial económico derivado del petróleo. Esa gran Venezuela de clases medias dinámicas, de emprendedores y empresarios está hoy derrotada, y lo que queda es un país entristecido y paralizado por los resortes represivos del régimen.
Y no parece que nada ni nadie pueda impedir que la represión continúe.
De ahí que las lágrimas de Mitzy Capriles viendo la detención de su marido sean un puñetazo en el estómago. ¿Cómo es posible, en pleno siglo XXI, y en la zona democrática del mundo, que existan presos políticos? ¿Cómo es posible que ningún organismo internacional alce la voz contra la represión que perpetra el régimen bolivariano? Y, sobre todo, ¿cómo es posible que no nos importe nada el sufrimiento de los venezolanos? Es posible, y ahí está el enorme escándalo de tener en la cárcel al alcade de Caracas, convertido, a su pesar, en el preso político más importante de Latinoamérica. Su situación retrata la perversión represiva del régimen, pero también es el espejo de nuestra debilidad. Porque la impunidad de Maduro nace de la inoperancia, incompetencia y impotencia de las instituciones internacionales. Reprime porque es un represor. Pero también porque lo permitimos.
Pilar Rahola
pilarrahola@gmail.com
@RaholaOficial
España – Cataluña

La Vanguardia. Barcelona. 

viernes, 11 de diciembre de 2015

PILAR RAHOLA EN PARIS

"Alá es el más grande", gritaban los terroristas mientras fusilaban uno por uno a los espectadores del teatro "El Bataclan" en París.

Hace cuánto venimos diciendo que Europa es un semillero de terroristas musulmanes y que lo que el mundo ha visto hasta ahora no es nada?

Cuántas veces dijimos que Francia, particularmente, es uno de los epicentros y que como si  fuera poco, cuenta con la complicidad de su población zurdosa, "pacifista", imbécil? Disfrutan atacando a Israel, único país que pasó su vida, desde el minuto uno de su existencia, luchando  contra estas bestias salvajes, mientras ellos, los progres europeos, se ponen del lado del enemigo, apoyándolos ideológica y financieramente.

Cuántas veces dijimos que Europa, con su sentimiento tan "antisionista", como les gusta autodenominarse a ellos, por no autoproclamarse "antisemitas", está cavando su propia fosa?

Como si no tuvieran suficiente veneno adentro, Europa acaba de abrir sus puertas a un millón de refugiados sirios a los que los millonarios países  árabes no dieron asilo, excepto un par de ellos, y en cantidad ínfima. Entre esos refugiados hay infinidad de terroristas, pero ahora Hollande "cierra las fronteras". Ahora cierra las fronteras? Para qué?

Contra quién? Para que no entren más? Ya están todos adentro y se reproducen a la velocidad de la luz porque lo unico que hacen, además de matar, es tener hijos, muchos.... Para qué cierra ahora las fronteras? para que no salgan los que viven ahí y son tan franceses como él? Es tarde para todo, Hollande. Europa bebe su medicina. 

Nos cansamos de ver manifestaciones pro Palestina, contra Israel, acusando a Israel de "estado asesino", nos cansamos de verlos en las calles levantar banderitas coloridas sin tener la menor idea del monstruo al que están llamando en su propia tierra. 

Nos cansamos de ver productos israelíes "etiquetados" para evitar su comercialización. 

Lo que Francia y el resto de Europa va a comenzar a hacer desde ahora se va a parecer mucho a lo que hace Israel en defensa de su seguridad. Lo lamento de verdad por los inocentes, la gente que solo desea vivir en paz, los que no tienen nada que ver con esta guerra, pero si la estupidez y el colaboracionismo no tienen límites, lo que sí tienen, son consecuencias.

A partir de ahora, la Derecha ganará toda elección que haya en Europa en los próximos años, toda. 

Es el fin de los inútiles e hipócritas "Derechos Humanos". Hay derechos, y ellos están establecidos en la legislación de cada país, pero el  curro de los "otros"... se va a terminar en el mundo entero porque son precisamente el alimento del asesino. 

Ya lo dijeron ellos mismos: "Usaremos vuestra democracia para destruir vuestra democracia". Con el tiempo las autoridades empezarán a revisar a cualquiera en cualquier lugar, habrá detenciones masivas por portación de rostro, los derechos pasarán a segunda línea porque la seguridad nacional estará en el primer lugar del podio. Aun así no podrán contra el enemigo porque les abrieron las puertas y hoy son tan ciudadanos como ellos mismos. Es una guerra perdida de antemano porque Europa es un continente muy pequeño y los musulmanes lo van a tomar en pocos años.

Estas masacres que recién están comenzando, son un aviso al mundo y muy especialmente al Club de Fans de Gaza, antisemitas de la primera hora, que siguen apoyando ideológicamente a todas estas bestias.

También esto es un aviso a todos aquellos gobiernos y organizaciones que envían armas y dinero a los asesinos musulmanes, para que combatan al "colonizador judío, imperialista y ocupador", que obtuvo después de la Segunda Guerra Mundial una  porción ínfima de arena inhóspita en su histórico hogar, ubicado en el centro de un océano musulmán que nada en petróleo, y que manda a sus hijos a matar y luego suicidarse, en nombre de su maravillosa religión de amor y paz.

Pilar Rahola
pilarrahola@gmail.com
@RaholaOficial

España - Cataluña

sábado, 21 de noviembre de 2015

LA VOZ REPUBLICANA LIBERAL, AUDIO Y VIDEO, PILAR RAHOLA, ENTREVISTA COMPLETA EN LA NACION

Pilar Rahola, Conversaciones en LA NACION, "Lo que decía Karina Rabolini en el Pograma de Mirtha Legrand era surrealista" La periodista y columnista del diario La Vanguardia aseguró que las respuestas que recibió en la mesa de la diva de los almuerzos fueron "populismo barato" al presentar su nuevo libro.Desde Argentina

viernes, 20 de noviembre de 2015

PILAR RAHOLA, LA GRAN HIPOCRESÍA

Las imágenes de los bombardeos franceses contra el Daesh en Siria deben tener un efecto bálsamo en muchos corazones asustados. Por supuesto, no es un bálsamo porque guste la violencia, sino porque parece que hacemos algo, que Francia no permitirá un acto de guerra en su territorio, y que la respuesta es inmediata.

Así mismo se expresó Estados Unidos después del 11-S, y la mayoría de preguntas que me dirigen los periodistas que me entrevistan en Argentina (donde estoy ahora presentando la edición argentina de mi libro “Basta”) tiene que ver con ese palpito: ¿los podremos derrotar pronto?


La respuesta que esperan se formula en términos de victoria militar y aplastar a los ejércitos yihadistas. Todo está concentrado en un solo fenómeno y en una sola geografía, como si esta barbarie la hubiera inventado el Estado Islámico y tuviera su único foco entre las torturadas tierras de Iraq y las de Siria.

Igual que Bush aseguraba que mataría a Bin Laden y acabaría con AlQaeda, también ahora pensamos que mataremos a los líderes del Daesh y acabaremos con la amenaza.
La respuesta no solo es un no rotundo a ese concepto global de victoria militar, sino que además esconde una gran hipocresía.
Y es ahí, en el corazón de esa hipocresía, donde crece nuestra debilidad y se fortalece su ya enorme fuerza.
Porque, como algunos llevamos años avisando, sirve de poco ir a matar a fanáticos yihadistas, sino hacemos nada contra la serpiente que lleva décadas alimentado los huevos que después eclosionan.
Lo expresaré en forma de pregunta, la primera en la frente: ¿las democracias del planeta exigirán a los aliados del petrodólar que dejen de financiar una mirada extremista, antidemocrática y fanática del Islam?
Porque la hipocresía empieza ahí, en ese punto concreto, cuando aceptamos como normal que se envían millones de dólares para radicalizar a los jóvenes musulmanes en todo el mundo, cuando se entiende como normal que en nombre del Islam se perviertan todos los derechos fundamentales, se persiga a los cristianos, se esclavice a las mujeres, se condene a los homosexuales.
No es cierto que el Islam no sea compatible con las libertades y los derechos. Lo que es cierto es que las dictaduras teocráticas usan la idea de un Dios brutal para mantener sus privilegios. Y lanzada la bestia del fanatismo ideológico, anida en muchos corazones que lo convierten en violento.

El salafismo es una maldad totalitaria, también cuando no mata...

A partir de aquí, las preguntas se amontonan: ¿matamos a los Daesh pero no decimos nada de quien los financia?; ¿continuamos disimulando con la muchas patitas amigas que, en la guerra de Siria, ayudan a la locura yihadista para cambiar el equilibrio en la zona?; les diremos algo a los emires y reyetones que sentamos en nuestras mesas democráticas, sobre el dinero que va hacia el Daesh? Y etcétera.

Y luego hablemos de la guerra...

Pilar Rahola
pilarrahola@gmail.com
@RaholaOficial

España - Cataluña

sábado, 24 de octubre de 2015

PILAR RAHOLA, A PEOR, DESDE ESPAÑA

Lejos de preparar a a las nuevas generaciones para la paz, las organizaciones palestinas los preparan para el conflicto eterno, alejan cualquier posibilidad de salida razonable y mantienen el mito de que Israel puede desaparecer."

Quienes se acercan al conflicto sin apriorismos (cosa difícil en este tema) plantean la gran pregunta: ¿existe una opción de paz real en el conflicto árabo-israelí, más allá de los simulacros conocidos? Mi respuesta es desgraciadamente pesimista: ni se percibe, ni lo creo. Y los últimos acontecimientos trágicos, con una oleada de apuñalamientos de ciudadanos judíos, algunos niños, y muchos de ellos perpetrados por palestinos adolescentes, vislumbran una situación explosiva. Ayer mismo, en un nuevo día de la ira, centenares de jóvenes incendiaron la tumba del profeta José en Nablús, a los pies del monte Gerizim, y es posible que, para cuando salga este ­artículo, las noticias sean más alarmantes.

Ante este grave aumento de la violencia, con resultado de decenas de muertos, cabe preguntarse si estamos ante la tercera intifada, y la respuesta es prematura. Pero lo cierto es que no parece que este estallido de violencia indiscriminada, que convierte en víctima a cualquier ciudadano judío que pase por la calle, acabe mañana. De momento, lo que está claro es que presenta características singulares: la baja edad de los agresores, algunos preadolescentes y muchos con ciudadanía israelí, y el carácter espontáneo de las agresiones, como si se tratara de una oleada de imitadores de los lobos solitarios del Estado Islámico. Por supuesto, organizaciones como Hamas se han apuntado con entusiasmo a jalear esta oleada violenta, e incluso el presidente Abas ha alimentado las mentiras sobre presuntos planes israelíes en la explanada de las Mezquitas. Como siempre, todo tan irresponsable como parece.

Pero más allá de la iniquidad de los líderes palestinos que deberían aplacar la violencia en lugar de animarla, existen motivos intrínsecos para que la violencia espontánea crezca. El primero, la falta de expectativas de los jóvenes palestinos, educados en un ambiente de odio hacia Israel, pero faltos de cualquier esperanza de cambio en el futuro reciente. Lejos de preparar  a las nuevas generaciones para la paz, las organizaciones palestinas los preparan para el conflicto eterno, alejan cualquier posibilidad de salida razonable y mantienen el mito de que Israel puede desaparecer. Esa tensión violenta endémica, paralela a la negación permanente de cualquier negociación viable, crea una gran frustración que, fácilmente, deriva en violencia. Además, las victorias del Estado Islámico en la región son una escuela de imitadores, fascinados por la imagen exitosa de sus métodos. Sumada la cultura del odio en que se han educado, la frustración por el presente y la falta de expectativas de futuro, el cóctel violento está servido.

Puede que no haya empezado la tercera intifada, pero se ha iniciado una carrera de violencia arbitraria que dejará un reguero de sangre.
 Y lejos de actuar como bomberos, los líderes palestinos son auténticos pirómanos.

Pilar Rahola
pilarrahola@gmail.com
@RaholaOficial

Pilar Rahola -- La Vanguardi -- Barcelona - España --