lunes, 6 de marzo de 2017

BEATRIZ DE MAJO, ESTIMADA CANCILLER HOLGUIN

NADIE CONOCE MEJOR EL DRAMA VENEZOLANO

No puedo calificar sino de aséptica y de esterilizada la intervención que usted le brindó a los asistentes al foro informativo organizado en Madrid esta semana por Nueva Economía Forum. Al menos en lo atinente a la dramática situación que atraviesa Venezuela, los asistentes habrían podido esperar una posición firme y contundente en torno a lo que ocurre en un país con el cual el suyo comparte 2.219 kilómetros de fronteras.

Nadie mejor que el gobierno colombiano conoce de cada una de las penurias que les toca vivir a los hermanos de al lado por el destrozo de la economía de su país, el desabastecimiento de medicinas y alimentos, por la inseguridad que allí impera y la inexistencia de derechos humanos. A diario Colombia tiene evidencias de ello, a través de esa enorme línea fronteriza porque hasta allí van a parar los venezolanos con su drama y en busca de ayuda humanitaria.

Pero mucho más que lo anterior, Colombia, en sus más altos niveles, ha observado con detalle –porque además la ha sufrido en pellejo propio– la aberrante situación política en la que se encuentra el país como consecuencia del secuestro de todas las instituciones que deben operar en una democracia por parte de un gobierno cívico-militar ineficiente y corrupto.

Juan Manuel Santos le lleva una morena de ventaja a Pedro Pablo Kuczynski y a Mauricio Macri en el conocimiento del drama humano, institucional y político de Venezuela y, sin embargo, usted, como su ministra de Exteriores, considera plausible que su presidente convoque a Bogotá al expresidente Rodríguez Zapatero para que “le informe un poco más sobre cómo está la situación en Venezuela”. No creo necesario recordarle al público lector que a usted igualmente la engalana un profundo conocimiento de la dinámica venezolana desde los tiempos en que representó a su país como embajadora en Caracas no hace tantas lunas.

El expresidente Rodríguez Zapatero no puede informarle al gobierno colombiano nada diferente de lo que está a la vista de la colectividad nacional e internacional. Él y usted saben que todo diálogo –una forma civilizada de transar diferencias defendida universalmente– solo funciona si hay buena fe entre las dos partes y si ambos están determinados a utilizar las mismas armas de argumentación y convencimiento de su contraparte. Pero no es así si uno de los dos lados utiliza como armas los poderes que por la fuerza se ha fraguado en cada una de las instancias del Estado para ponerle trabas institucionales al contendor en las vías que otorga la Constitución. Me refiero específicamente, ministra, a la manera como a la Asamblea Nacional electa democráticamente en 2015 le han sido sustraídas sus atribuciones usando decisiones de la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia manejado por el madurismo, mientras oposición y gobierno intentaban llevar adelante el fallido dialogo.

Ese secuestro de poderes ha tenido lugar frente a las narices de Rodríguez Zapatero y del mundo –del cual Colombia no es excepción–. Y esta aberrante situación nos ha llevado hasta el momento en que nos encontramos. Los retrasos deliberados, las manipulaciones y la tramposería de parte de la revolución bolivariana, junto con la complicidad de los facilitadores, nos han colocado en el juego trancado en que nos encontramos hoy.

El resultado práctico es que si un referéndum revocatorio tuviera lugar en este año 2017, canciller colombiana, el gobierno en ejercicio de Nicolás Maduro sería eyectado muy mayoritariamente de sus funciones. Y, así, el hombre más fuerte y el más cuestionado internacionalmente del régimen bolivariano, nuestro flamante vicepresidente, gobernaría el país hasta las nuevas elecciones. Sabe Dios si para ese momento habrá país que rescatar.


Para ese momento, Colombia ya podrá saber, sin preguntar a Zapatero ni a nadie, si fue bueno o no para la patria neogranadina haberse lavado las manos como lo está haciendo, frente al horror que se incuba frente a sí, del otro lado del Arauca.

Beatriz De Majo
bdemajo@gmail.com
@BeatrizdeMajo1
Internacionalista
El Nacional
Miranda - Venezuela

CARLOS JAVIER BASTARDO HAHM, PLANETA DE LOS SIMIOS 1, VIDEO, DESDE ECUADOR

LA CRÓNICA DE HOY
Aprovechamos el remake de El Planeta de los SImios para darnos un paseo por uno de los lugares mas emblemáticos de Caracas: La Plaza Venezuela. Como prometimos luego la segunda parte.

Otra "Alicia"  Crónicas de un exilio voluntario





https://www.youtube.com/watch?v=2CX95LENhBg 

Carlos Javier Bastardo Hahm
carbaha@gmail.com
@carbaha
Ecuador

FERNANDO MIRES, LA CONTRARREVOLUCIÓN ANTI-PARLAMENTARIA Y ANTI-SOVIÉTICA DE VLADIMIR ILICH LENIN

EL PARLAMENTO ES UN ESTORBO

Hace algunos días vi el documental francés  “Lenin, la otra historia de la revolución rusa”. Lo vi sin grandes expectativas. A estas alturas pensaba que más no se podía indagar sobre la revolución rusa de 1917. Y sin embargo, el film dirigido por Cédric Tourbe me pareció en algunos de sus pasajes, novedoso.

El documental confirma, por cierto, lo que ya se sabía: Lenin era un político por naturaleza, capaz de captar con extrema rapidez el curso de los procesos históricos. La documentación reunida por el historiador Marc Ferro y por el experto en crisis políticas Michel Dobry, demuestra que las teorías de Lenin variaban, sí, incluso se contradecían unas a otras cuando el curso que tomaban los acontecimientos así lo determinaba.

Lenin tenía ese extraño don de saber tomar el pulso a la historia y reaccionar en el momento preciso, no dejar escapar la oportunidad cuando esta se presentaba, e incluso adulterar sin escrúpulos las teorías de Marx si eso le parecía necesario para realizar su obsesión: la toma del poder.
No voy a relatar el film. Me detendré solo a precisar un momento que sí logró impresionarme. Ocurrió cuando apareció en la pantalla un mapa de Rusia marcado por una cantidad numerosísima de puntos rojos. Esos puntos eran los sóviets, consejos de obreros, campesinos y soldados, surgidos por primera vez durante la revolución fallida de 1905 y reactivados el año 1917 antes de la caída de Nicolás ll.

Ese mapa ilustra mejor que cualquier texto de historia la realidad que comenzaba a vivir Rusia a partir de la caída del Zar y durante el gobierno provisional dirigido por Alexander Kérenski en representación de la Duma (parlamento). Por un lado, el poder constitucional de Kérenski y la Duma. Por otro, el de los puntos rojos, el de los sóviets. Una situación de “doble poder”, así la denominó Leo Trotski.

Mirando ese mapa se entiende perfectamente la atracción que ejercían los sóviets no solo entre los bolcheviques, sino también entre quienes hasta ese momento habían sido sus compañeros de ruta: los mencheviques y los socialistas revolucionarios.

Frente a esa dualidad de poderes, Lenin evaluó dos opciones: o apoyar a Kérenski, tal como lo hizo durante el intento de golpe de estado del coronel Kornilov (agosto) y así, junto a los mencheviques y liberales asegurar la continuidad de un gobierno republicano y parlamentario, o apoyar el poder de los sóviets. El sagaz Lenin resolvió rápidamente el dilema; su consigna central fue legendaria: “todo el poder a los sóviets”. Desde Petrogrado, convertida por Trotski en comando central de los sóviets, la consigna se convirtió en orden.

Con la consigna “todo el poder a los sóviets” había nacido –eso no podía saberlo Lenin- una doctrina: la del poder que prescinde de las instituciones del estado moderno, es decir, la del poder que rompe con la división de los poderes del Estado propuesta por Montesquieu para que los mandatarios no se transformaran en monarcas absolutos. Pues “todo el poder a los sóviets” significa en texto claro: ningún poder al Parlamento. La revolución de Lenin fue así, y desde el comienzo, una contrarrevolución antiparlamentaria.

La revolución de Lenin no fue anti-zarista como la que llevó al poder a Kérenski en representación del Parlamento (febrero) sino, en primer lugar -y sobre todo- antiparlamentaria. Y si se tiene en cuenta que no puede haber democracia sin parlamento, fue también, desde sus primeros momentos, antidemocrática. Por esa misma razón tampoco fue, la de octubre, la revolución de los sóviets.

Quienes entraron al Palacio de Invierno (entraron, no asaltaron; en el film eso queda muy claro) no fueron los sóviets pues todos sus diputados estaban abocados en esos momentos en la preparación del Segundo Congreso de los Sóviets que debería tener lugar el 25 de octubre de 1917.

Quiénes entraron al Palacio de Invierno eran miembros de una multitud desorganizada (¿turbas?). Entre ellos, soldados desertores de un ejército descompuesto quienes recibieron el pomposo nombre "post-factum" de Comité Militar Revolucionario. Ellos solo accedieron a la residencia al darse cuenta de que esta había sido abandonada por sus ocupantes.

Lenin no dejó escapar el momento. Ordenó a los bolcheviques que se pusieran delante de “las masas” e inmediatamente comenzó a repartir ministerios entre sus amigos más leales. No sin razón Rosa Luxemburg calificaría a la “revolución de octubre” como el resultado de “un simple golpe de estado”.  El film constata, además, que mientras era preparado el “asalto” al Palacio de Invierno, los teatros, la ópera, los restaurantes, seguían funcionando como si nada hubiera sucedido. Quizás solo Lenin sabía que en ese instante estaba cambiando el curso de la historia universal.

Efectivamente: el partido había sustituido desde el primer momento a los sóviets. Y a la cabeza de ese partido estaba Lenin. En octubre de 1917 fue establecida  una relación directa entre el líder del partido en representación de un comité central puesto a su servicio, y las masas no soviéticas organizadas desde el partido.

La república soviética, en consecuencias, no solo fue antiparlamentaria y no-soviética. Fue, además, anti-soviética.

El Congreso de los Sóviets tuvo lugar efectivamente el 25-10, con nueve horas de retraso. Precisamente en el congreso que iba a definir la estrategia a seguir para que los sóviets accedieran al poder, Trotski -no Lenin- anunció que el poder ya había sido tomado por los sóviets pero sin los sóviets. Como escribió Máximo Gorki, el 7 de diciembre de 1917: “Los bolcheviques se han colocado en el Congreso de los Sóviets tomando el poder por sí mismos, no por los sóviets. [...] Esto es una república oligárquica, la república de algunos comisarios del pueblo”.

La mayoría de los socialistas revolucionarios y los mencheviques abandonaron en acto de protesta la sala del Congreso. Fue un gravísimo error. En nombre de la Unión de Repúblicas Soviéticas fue aprobada la dictadura del partido bolchevique. Lenin y Trotski fueron sus iniciadores. Stalin la construyó a sangre y fuego.

Muchos años después, Putin, sin recurrir a ningún partido, pero asociado a la Iglesia ortodoxa del zarismo, ha restaurado lentamente a la república antiparlamentaria. Desde esa perspectiva, Lenin- Stalin- Putin, cada uno en su tiempo, han sido los líderes de la contrarrevolución antiparlamentaria, antidemocrática y antisoviética nacida originariamente en nombre de los concejos de obreros, campesinos y soldados.

La por Lenin llamada democracia directa según la cual no debe existir ningún tipo de mediación institucional entre las organizaciones de base y el líder supremo, ha pasado a ser, después de Lenin, la utopía de casi todas las dictaduras del mundo. Quizás esa es la razón que explica por qué la figura de Lenin no solo ha fascinado a los “revolucionarios” de izquierda, sino también a los de las más extremas derechas.

Mussolini, como es sabido, fue un admirador de Lenin. Del mismo modo no pocos nazis se sintieron atraídos por el dictador ruso (existía incluso al interior del NSDAP una fracción llamada “bolcheviques-nazis”) del mismo modo como los neo-fascistas europeos de nuestro tiempo no ocultan su admiración por el nuevo Vladimir: me refiero a Putin.

Seguramente el muy inteligente Carl Schmitt, quien fuera jurista de Hitler y cuyas teorías anti-parlamentarias siguen siendo patrimonio del pensamiento teórico de las ultraderechas y del neo-fascismo, se habría sentido hoy fascinado por la figura de Putin del mismo modo como lo estuvo por la de Lenin. En efecto, los dos Vladimires, Lenin y Putin, son las representaciones más genuinas del antiparlamentarismo moderno. Tanto el uno como el otro convirtieron al parlamento en una institución puesta al servicio de la autocracia en el poder.

El parlamento era para Lenin lo mismo que después fue para Hitler y Schmitt: un estorbo para el ejercicio directo del poder, un obstáculo para el diálogo libidinoso entre el gran líder y el pueblo, un elemento dilatorio destinado a torpedear la “soberanía decisionista” (Schmitt) del principio del líder (Führerprinzip). Fue por eso que Schmitt asumió como suya la caricaturización que hiciera el ultrarreaccionario filósofo español Donoso Cortés (Discurso sobre la Dictadura) cuando llamó a los parlamentarios “clase discutidora”.

En su libro El Estado y la Revolución, escrito en vísperas de la toma bolchevique del poder, Lenin, como si hubiera leído a Donoso Cortés, llamó al Parlamento “jaula de cotorras”. Textual: “ La salida del parlamentarismo no está, como es natural, en abolir las instituciones representativas y la elegibilidad, sino en transformar dichas instituciones de jaulas de cotorras en corporaciones de trabajo”.

La destrucción de la democracia pasa efectivamente por la des-parlamentarización del Estado. Por esas mismas razones, la lucha por la democracia en los países dominados por dictaduras ha sido, es y será, la lucha por la instauración y/o recuperación del parlamento en su triple función:
Órgano de diálogo y deliberación entre representantes del pueblo libremente elegidos

Órgano legislativo de la nación jurídica y políticamente constituida Contra-poder frente a las tentaciones omnipotentes del ejecutivo.

Sin esas tres atribuciones parlamentarias la democracia es una imposibilidad. La democracia directa  -sueño o pesadilla soviética- nunca ha existido. La democracia ha de ser indirecta y delegativa o no ser. La soberanía de un pueblo ha de expresarse en el voto de cada ciudadano a solas con su conciencia, frente a una hoja de papel en donde hay nombres que elegir. Nunca entre individuos escondidos en una multitud, aplaudiendo a las locuras del líder de ocasión.

Sin parlamento el gobierno se convierte en Estado. Es por eso que todos los que se han planteado como tarea histórica la destrucción del Estado, han comenzado por destruir al Parlamento.

No deja por eso de producir miedo el hecho de que un alto representante del gobierno de los EE. UU, nada menos que el ideólogo de Donald Trump, Steve Bennon, no solo ha declarado su admiración por los dos Vladimires rusos, sino, además, propuso como tarea histórica “la destrucción del Estado”. Un tipo de esa escuela no tiene nada que hacer en un gobierno elegido por el pueblo. Aunque ese gobierno sea el de Donald Trump, los EE. UU son la nación de Thomas Jefferson y Abraham Lincoln. A esa tradición no pertenece Lenin.

Lenin sustituyó al parlamento por los sóviets, a los sóviets por el partido y al partido por su secretario general. Pese a que el documental “Lenin, la otra historia de la revolución rusa” busca exaltar a la figura carismática de Lenin, si uno lo ve con ojos críticos, no puede ocultar la durísima verdad: Stalin vivía dentro de Lenin del mismo modo como Putin vivía dentro de Stalin.

El documental muestra claramente como la revolución de octubre no fue más que un golpe de estado ejecutado por una pandilla de audaces activistas, seguidores de un talentoso, hábil e ilustrado dictador que imaginaba hablar en nombre del pueblo y que, por lo mismo, no necesitaba de ese pueblo.

Afortunadamente esa historia no ha terminado. Lenin no ha podido derrotar a Montesquieu. Después de Lenin, muchas revoluciones han surgido para reivindicar el derecho de los pueblos a elegir a sus propios representantes. La  lucha de nuestros tiempos ya no es anti-parlamentaria como fue en los días de Lenin y Trotski, sino todo lo contrario: ella tiene lugar en contra de gobiernos que, como el de Lenin, han usurpado el lugar del parlamento y, con ello, el del Estado.

Justamente después de, y quizás gracias a la, experiencia de la revolución rusa, hay un consenso político entre los demócratas: sin parlamento elegido de acuerdo a los principios del sufragio universal, no hay democracia. La lucha por el parlamento es por lo mismo la lucha por el voto, es decir,  la lucha por la democracia. Esa lucha logró su máxima victoria en las revoluciones que llevaron al derrocamiento de las dictaduras comunistas post-leninistas europeas (1989-1990) .

Hoy, un siglo después de la contra-revolución de Lenin, tiene lugar un segundo capítulo: la lucha electoral en contra de los movimientos y partidos neo-fascistas dirigidos desde la Rusia de Putin. Seguramente habrá nuevas derrotas, pero también algunas victorias. En América Latina al menos, el socialismo del siglo XXl, tan anti-parlamentario y tan autocrático como fue el del siglo XX, ya se encuentra en franca retirada.

La lucha continúa.

Fernando Mires
mires.fernando5@gmail.com
@FernandoMiresOl 
@FernandoMires1
Chile-Alemania

ENRIQUE G. AVOGADRO, RECUERDOS DEL FUTURO,

“Los insultos de los imbéciles son como las meadas de los perros: 
sólo salpican el pedestal". 
David Viñas
  
         Un año después de lo que hubiera sido preferible, el Presidente se puso las botas el miércoles en la apertura de las sesiones ordinarias del Congreso y enumeró algunos de los enormes problemas que dejó el kirchnerismo, que actuó con la suficiente pericia como para evitar que la crisis, mucho más grave que la del 2001 por donde se la mire, fuera percibida por la sociedad mientras conservó el poder. Durante el acto, los caraduras representantes de la oposición más cerril, además de gritar y mostrar sus habituales carteles, pretendieron que olvidáramos cuánto mal hicieron al país sus líderes.


Evidentemente, los argentinos no aprendemos más y, cual calesita de barrio, seguimos intentando las mismas recetas fracasadas y cometemos los mismos errores repetidos desde siempre. Me refiero, en este caso, a los reclamos que formula CAME y acompaña la CGT, contra una presunta invasión de productos importados, sosteniendo que atentan contra las Pyme’s y, consecuentemente, ponen en riesgo las fuentes de trabajo. Por supuesto, se traducen en pedidos de cierre de la economía para proteger a la industria nacional y, de ese modo, reflotar la eterna aspiración de los quejosos: cazar en el zoológico y pescar en la bañadera. Dicho en lenguaje llano, mantenernos a todos en cautivos de una pinza formada por un Estado macrocéfalo y exprimidor y por empresarios, reacios a invertir, que buscan eliminar la competencia por la vía de subsidios estatales y restricciones a la importación para vender sus productos, cualquiera sea la calidad o el precio, apoyados éstos por gremialistas enriquecidos y también prebendarios.

Esta misma historia, contada desde todos los ángulos políticos, es la que nos ha llevado a la decadencia como país; en la medida en que el actual gobierno no tome al toro por las astas, no hará más que prolongar esta agonía y consolidar el atraso, la brecha que nos separa del primer mundo y que no para de crecer. Las razones invocadas son siempre las mismas; desde el ángulo empresarial, la falta de previsibilidad en las políticas económicas (el latiguillo que dice que aquí te enteras si eres pobre o rico por el diario del día siguiente) y, desde el otro, un fisco que, para evitar que quienes se caen del sistema perezcan por inanición, ahoga a la actividad y registrada con impuestos cada vez más confiscatorios. Esa combinación de gravosas gabelas y costos industriales no competitivos hace que los argentinos que no pueden acceder a viajar para comprar lo que buscan, se vean obligados a pagar por los mismos –o peores- productos un precio enormemente mayor. 

Lo primero que tenemos que hacer es pensar de qué hablamos cuando decimos “mercado interno”, tan exaltado por los populismos locales. Nuestra población puede estimarse en 42 millones, con un bajo crecimiento, y todos sabemos que más de 30% se encuentra por debajo de la línea de pobreza; eso significa que sólo 29 millones están en condiciones de consumir algo que exceda la alimentación básica. Pero, ¿cuántos pueden comprar más de un par de zapatos o un vestido o una heladera o algo de tecnología por año?; entonces, debemos coincidir en que ese ponderado, y teóricamente protegido, mercado interno es por demás reducido. 

Lo que deberíamos hacer para solucionar esa notoria injusticia de precios más altos y calidades inferiores, es abrir nuestras fronteras para permitir que ingresen libremente todos esos productos, pero la contrapartida inmediata sería el cierre de industrias y la masiva pérdida de puestos de trabajo. La solución es otra: Argentina debe comenzar a fabricar productos de calidad, de excepcional calidad, sin importar el precio y prepararse, con el obvio apoyo del Estado, para competir en el mundo, pero con una fecha cierta de apertura de las importaciones; a partir de entonces deberán actuar en los mercados más sofisticados y más caros que, además, tienen dimensiones acordes con las pequeñas cantidades que podemos producir. No se trata de cerrar industrias o de discutir la distribución mundial del trabajo, sino de cambiar el perfil de nuestros productos. Los ‘de goma’ valen menos de US$ 50 y, en general, son más precisos que los de las grandes marcas; pero el mundo está lleno de personas que invierten enormes sumas para exhibir relojes ‘de marca’.



Cuando digo que se requiere ayuda estatal, me refiero a disminución de impuestos y extensión de la formalidad, reducción de las tasas de interés para los créditos de reconversión, liberación de la importación de máquinas y bienes de capital para incorporar tecnología, planificación de la educación para capacitar a los trabajadores, disminución de costos laborales, inversión en infraestructura para reducir los costos del transporte y los seguros. Naturalmente, debe ejercerse un férreo control para evitar que esas medidas beneficien sólo a empresarios inescrupulosos, que son muchos. 

Esos pasos harán que las actividades elegidas crezcan y creen puestos de trabajo. Y, en la medida en que contamos con excelentes diseñadores, técnicos extraordinarios, profesionales de excepción y buenos publicitarios, las industrias se encontrarán en óptimas condiciones para salir a los mercados globales que privilegian el diseño y la calidad sobre el precio. La receta no puede ser aplicada en forma universal, y tampoco funcionar en todos los sectores industriales, aunque gradualmente pueda extenderse. Se podría comenzar, por ejemplo, con algunos rubros: textil, moda, calzado, alimentos orgánicos, línea blanca y vinos. 

Para usar como botón de muestra a la industria calzado, todas las fábricas de Argentina (50.000 trabajadores), que tienen los cueros y pueden adquirir rápidamente la tecnología, se encontrarían en condiciones de competir en el exterior, con igual calidad y mejor diseño, a un precio menor que los mejores y más requeridos productos de marcas reconocidas. A la vez, se abriría por completo la importación de calzado que puede ofrecerse aquí a precios muy bajos (entre cuatro y diez dólares) debido a la masividad de su producción en China y Brasil, y ello permitiría a los compatriotas más excluidos dejar de andar descalzos; nadie recuerda una sola protesta de los fabricantes italianos de zapatos de lujo (€ 1000 el par) protestar contra sus competidores chinos o brasileños de productos baratísimos. 

Lo mismo ocurre con la industria de la moda. A pesar de nuestros sucesivos des-gobiernos, Buenos Aires sigue siendo un modelo a imitar dentro de Latinoamérica. Su industria de diseño y la calidad de –algunos- de sus tejidos son reconocidos mundialmente y, sin embargo, no jugamos en uno de los mercados más interesantes por la relación costo-beneficio. 

Los sectores ricos crecen y, sus miembros están dispuestos a pagar hasta un 30/40% más para consumir alimentos orgánicos (producidos sin agroquímicos) pero, lamentablemente, la Argentina no aprovecha esa circunstancia, con algunas contadas excepciones. Es más, las suicidas políticas “anti-campo” de Néstor, Cristina y Guillermo Moreno hicieron que el país dejara de cumplir con su cuota Hilton de carne de primera calidad, por la cual Europa paga US$ 15000 dólares la tonelada (tres veces la carne “común”), lo mismo que han comenzado a hacer los Emiratos Árabes. 

Espero que Mauricio Macri siga con las botas puestas, dicte los decretos anticorrupción, exija a la Justicia cumplir su rol y consiga que su equipo económico adopte las medidas necesarias para que la economía se recupere, una de las condiciones esenciales para triunfar en octubre. 

Enrique Guillermo Avogadro
ega1avogadro@gmail.com
@egavogadro
Argentina

ENRIQUE CONTRERAS RAMIREZ, CAPITALISMO Y SOCIALISMO SE INSERTAN SIN DIFERENCIA EN EL MUNDO GLOBALIZADO

LA PATRIA ES AMÉRICA

Sólo se logrará la emancipación si nuestro continente Abya Yala marcha junto, enarbolando la bandera de la soberanía e independencia y librando una dura batalla de resistencia cultural contra el pensamiento único, se trata de una guerra de valores contra valores que lleva intrínseco la lucha de clases, en la búsqueda de nuevos caminos que nos conduzcan a encontrar un nuevo modelo civilizatorio.

A estas alturas de nuestra historia, el tiempo ha dado la razón, a quienes veníamos manifestando que el llamado socialismo real, en nada se diferenciaba del modelo capitalista, pues los intereses de clase y la relaciones de poder de quienes gobiernan en ambos modelos, no tenían ni tienen diferencias cualitativas en la forma de distribuir la riqueza social, pues quienes ejercen el poder manifiestan de manera descarada sus ambiciones por la riqueza, riqueza que pertenece a los pueblos, que hoy sufren y padecen las arbitrariedades y las injusticias de las clases dominantes de ambos sistemas.

La corrupción, el narco tráfico, el asesinato por encargo, el tráfico de influencia, persecución, tortura, cárcel, inseguridad y paremos de contar, caracterizan a ambos modelos, modelos que enarbolan la democracia, para cautivar y engañar a quienes aspiran vivir en plenas libertades en el mayor amplio sentido y connotación de la palabra.

Los iconos del llamado socialismo, Rusia, China, Cuba –entre los más destacados- representan la alianza más perversa al lado del gran capital, sus clases dominantes mantuvieron durante muchos años el espejismo de estar en revolución, cuando en la práctica disfrutaban y siguen disfrutando de privilegios en todos los órdenes, producto de esa relación de poder vertical que se ejerce desde el llamado Estado.

LA OSCURIDAD DE LA GLOBALIZACIÓN

Es bien sabido por todos los analistas económicos y políticos internacionales, que el nuevo ordenamiento del mundo deja atrás el viejo capitalismo, capitalismo que solo queda como reseña histórica de la acumulación de riqueza a través de la explotación de la fuerza de trabajo del hombre por el hombre, para adentrarse en un nuevo modo de producción excluyente en el marco del propio capitalismo privado o de estado, donde la ciencia y la tecnología juegan un papel determinante, encontrando y desarrollando nuevos procesos productivos, procesos productivos que se ubican dentro de unas nuevas relaciones técnicas de producción, obteniendo de esta manera el exclusivo monopolio de la producción y el mercado, trayendo como consecuencia adicional en todo el mundo, una gran masa desempleada que solo queda como testigo viviente y marginal de un “nuevo desarrollo” mejor conocido hoy como la globalización o mundialización, eliminando las fronteras entre naciones para aplastar la soberanía y la independencia de los pueblos, implantando el monopolio del mercado y obligando a las naciones del mundo a obedecer los mandatos hegemónicos del pensamiento único de su brazo ejecutor, representado en los grandes conglomerados del capital petrolero, capital financiero y capital industrial.

Nos encontramos en presencia de un nuevo modelo económico-social superior al capitalismo que hasta el presente hemos conocido, pues éste supera el concepto marxista del imperialismo. Estamos en presencia de la fusión del capital financiero con el capital industrial para formar conglomerados, que se apropian de los procesos productivos y del mercado, obteniendo un monopolio absoluto de la economía del planeta. Es un nuevo modelo de dominación técnico-científico, cultural, ideológico, político, jurídico, militar y económico, somete a los pueblos del mundo especialmente a los subdesarrollados, a mantener sus economías maltrechas, endeudadas y sin las posibilidades mínimas de encontrar salidas dentro de éste “paradigma del desarrollo”, trayendo como consecuencia más hambre y miseria, mayor desnutrición en la población más joven, sobre todo en los sectores infantiles, menos posibilidades de empleo, vivienda, educación, salud, vestido, con una deuda externa en los países subdesarrollados que cada hora que pasa aumenta en montos que definitivamente la hacen impagable y que obliga a los pueblos a “vivir” en la más oscura e indigna pobreza, borrando de esta manera todo vestigio de una vida digna para las naciones.

Ese nuevo reordenamiento del mundo a través de la llamada globalización, sigue requiriendo de la energía petrolera, del gas y el carbón para seguirse expandiendo en sus planes de dominación que no es otra cosa que la recolonización del planeta. Es un nuevo escenario mundial, por un lado el reordenamiento de la economía a través de la globalización, en la búsqueda de la recolonización del planeta y por el otro una ciencia y una tecnología que no solo incide de manera determinante y excluyente en el proceso productivo y en el modo de producción, sino que se utiliza también en los medios de comunicación para manipular, domesticar, alienar y colonizar los pueblos en nombre de la libertad.

La guerra que hoy hace el gran capital a los pueblos que no se someten por la vía dócil o del llamado conflicto de baja intensidad a sus intereses, es una guerra impregnada de gran contenido ideológico además de bélica. Esta guerra enfrenta una lucha a muerte de valores contra valores, es un choque que en lo cultural la han de ganar los pueblos que se niegan asumir el pensamiento único de la sociedad occidental.

Es aquí donde jugarán gran importancia los poderes creadores del pueblo, para poder resistir contra la globalización neoliberal. En esa resistencia cultural se incorpora plenamente la memoria histórica de las naciones, sus luchas, sus guerras de independencia, su espiritualidad y religiosidad, su moral combativa, su perseverancia revolucionaria, costumbres, folclor, su ciencia y tecnología popular, sus formas de producir, sus creencias, su modo de vida, para poder abrirse paso en la confrontación que se libra y tendrán que librarse en todas sus formas de lucha que le dará el rearme ideológico, político y militar al pueblo y así mantenerse como alternativa y conservar su propia identidad. Estamos en presencia, sin duda alguna, ante una nueva doctrina militar, que enfrentaremos por la vida.

Hoy más que nunca, la posición visionaria de Bolívar está presente y cada día que pasa se hace más actual. Sólo se logrará la emancipación si nuestro continente Abya Yala marcha junto, enarbolando la bandera de la soberanía e independencia, porque al fin y al cabo, “para nosotros la patria es América”.

Enrique Contreras Ramirez 
comentando.noticia@gmail.com
@enriqcontrerasr
‏@RUPTURAorg
Caracas-Venezuela

JESÚS BOLÍVAR, LA TRANSFORMACIÓN DE LA UNIVERSIDAD VENEZOLANA

ESTRUCTURA ARCAICA ACTUAL

La universidad se constituye como el polo central de desarrollo de una sociedad, es en este espacio donde se forman académicamente, intelectualmente, socialmente y culturalmente, el futuro de una nación o república. El siglo XXI requiere de cambios sustanciales en el campo de la educación superior para poder vislumbrar un futro de progreso y avance en el marco del plano latinoamericano y mundial. Es por ello que es trascendental presentar cambios y reformas que se aboquen la problemática y avancen en una nueva concepción y estructura en el plano educativo y liberador.

La estructura arcaica actual es sinónimo de atraso y de un bloqueo concentrado en el no avance. Parámetros anquilosados, antiguos y de otras épocas detienen a las nuevas generaciones en la búsqueda de soluciones, propuestas y sistemas del futuro. Es imperativo fijar términos y datos precisos para respaldar estas aseveraciones.

En el marco legal venezolano, es claro el letargo educativo universitario, nos regimos de forma real por una Ley reformada en el año 1970 (primera presidencia de Rafael Caldera).

La Ley de Universidades fue consensuada y aprobada bajo los gobiernos de la época, AD y Copei, tal hecho constituyo un importante avance para esos tiempos. Pero ya hoy es necesario y factor crucial que los textos legales que nos rigen y conmocionan estén en franca sintonía con nuestras necesidades actuales, nuestras fortalezas, poderío, debilidades, cambios, realidad económica, acontecer social y momento cultural.

Una ley del siglo XX no es aplicable para el siglo XXI, no es practicable, aconsejable y es un trastorno que repercute en un distanciamiento de nuestra juventud venezolana. Los motivos y fines de esos cambios para esos tiempos son diferentes a los de hoy.

Un factor que debemos perseguir para transformar sin miedos ni ambigüedades, es el sentido burocrático de las universidades actualmente. Una estructura supra o muy interrelaciona con sistemas yuxtapuestos en lugar de jerarquizar adecuadamente, bloquea el trabajo, y debilita los verdaderos logros que se propone una sociedad creadora de juventud prodigiosa.

El entramado de cargos, formación directiva, consejos universitarios, directivos con atribuciones que los ameritan de ser súper-autoridades, poca capacidad de orden; no se corresponde con el momento actual. El principio de autonomía debe ir acompañado de un ordenamiento donde las jerarquías sirven de brazo de apoyo, pero sin generar situaciones anárquicas que menoscaben los derechos de los estudiantes, al profesorado y a la sociedad en general.

Es tarea fundamental de la universidad del siglo moderno sincerar la situación actual que vivimos, haciendo énfasis en el profesorado. Son los docentes los formadores del futuro, los hacedores de los nuevos profesionales que dirigirán este país. Por este motivo es función neurálgica priorizar a este importante sector.

El presupuesto destinado a las universidades debe ir estrictamente concentrado en una sana administración de los recursos, donde los emolumentos de los profesores se correspondan con sueldos y salarios dignos, justos y dignificados.  La vocación de los docentes y su preparación deberán permanecer intactas, pero cuando aunado a ello, sumamos una buena  contraprestación salarial, tendremos un docente integro, recto, capaz, moderno y sobre todo un formador con pasión.

En el campo universitario debemos también avanzar en el tema académico e investigativo, es momento de que nuestras casas de estudios desarrollen un sistema moderno,  donde la investigación sea motor vertical de nuestra juventud, como un vehículo creador desde la génesis de la sociedad, las universidades. Los recursos para la indagación académica deben ser superiores, porque ellos se traducen en puntos favorables para que nuestra nación siga creando y para superar las dificultades reales o creadas, que muchas veces nos atan al subdesarrollo. La dependencia del subdesarrollo se encuentra en gran parte ahí, cuando coartamos la libertad de los jóvenes para investigar, sostener y defender  la realidad de su trabajo formativo.

La tarea es de todos, de los estudiantes, de los profesionales, de la clase política, de los legisladores y de nuestra ciudadanía; entender que la universidad forma al país, y que si ese espacio no está íntimamente capacitado para hacer una nación, estamos en un laberinto que amenaza no a un grupo, sino a toda nuestra república.

Cada individuo de la sociedad deber ser ente creador. Aportar ideas, propuestas y soluciones hará que todos mantengamos un trabajo poderoso, porque no se trata del trabajo de un hombre para cambiar algo, se trata del trabajo de toda una ciudadanía para cambiar a toda una sociedad, en su núcleo creador: la Universidad.

Jesus Eduardo Bolivar Bello
jesuseduardobolivar@live.com
@jesuseduardobo1
Anzoategui - Venezuela

LORENZO GARCÍA TAMAYO, DEMASIADO BUENO, PARA SER REAL.

PROYECTO PAÍS VENEZUELA RECONCILIADA

Demasiado perfecto para ser verdad.  La perfección no existe. Nada más propio de la naturaleza humana, que su imperfección. Venimos con ella.  Es sello indeleble que nos recuerda día a día nuestra condición humana.   Si fuéramos perfectos,  seríamos androides.  Como aquel otro refrán que reza “quien mucho abarca poco aprieta”,   buena muestra de tal evidencia.  

La reflexión de hoy,  se fundamenta en ese axioma lógico racional del demasiado bueno y el que mucho abarca.  Pretendo con ello,  tratar de entender y explicar según he venido analizando,  las razones del porque  el Documento de la Alianza Nacional Constituyente conocido como Bases Constituyentes, no ha logrado el propósito que,  con tanto entusiasmo y esperanzas,  sus promotores y seguidores esperábamos de él.

Lo primero que llama la atención es la identidad que asumimos para definirnos. Lo hacemos diciendo que somos una red nacional de organizaciones. Es decir, somos un tejido conformado por otros, nuestra identidad viene de terceros, y asumimos la presunción de creer que quienes estén “más o menos” contestes con unos Puntos Clave que tienen que ver con logística, participación, actuación, y difusión dialéctica, son quienes en definitiva conformarían la identidad de la Alianza.

Quien mucho abarca poco aprieta.

Juntos pero no revueltos.

Si esta acción de la ANC tuviera como fin específico y único,  como muchos aún lo pregonan  o piensan que es,  o debe ser así,  de que solo es para que la Constituyente elabore una nueva constitución, lo anterior podría entenderse como válido. Pero no es así. Por qué sino establecemos con precisión,   los contenidos institucionales (Bases e Instrumentos Internacionales),  políticos (Título I Principios Fundamentales), y legales (Títulos II, III y IV)   amalgamados en el documento Bases Constituyentes, es imposible trasmitir colectivamente una convicción plural y masiva del mismo. Esa es una de las razones, sino la principal,   del porqué ha sido tan difícil convencer,  o al menos adicionar voluntades firmes y contestes, sobre todos los fundamentos que encierra un proyecto que va mucho más allá de la gestión y hechura legal constituyente (Títulos II, III y IV), que ha sido siempre lo que se destaca por sobre los temas políticos e institucionales,  que a mi juicio,  son la indispensable esencia  para el cambio radical que requiere el país,  como manera competente para transformar la estructura del estado centralizado por la del estado descentralizado.

Las dos últimas Cartas Magnas que han regido por más de cincuenta años el estamento constitucional de nuestra República, es decir la del 61 y la del 99, expresan tácitamente  que somos un País Federal Descentralizado. Ergo, no es el papel, que lo aguanta todo, quien modifica el modelo de estado que tenemos o que podría modificarse hacia el futuro. Sin voluntad política, no hay cambio que valga. La Constituyente podría, contribuir en la hechura de esos cambios   pero no es garantía exclusiva de lograrlo, porque sin la voluntad política, insisto, no hay cambio que valga.

Si asumimos ser una red para aliar organizaciones, nos convertimos en una suerte de facilitadores. Por regla general,  el facilitador es neutral. ¿Y no lo sé? Pero percibo en carne propia, que no es cómodo encarnar la posición neutral del facilitador, en un país que está cayéndose a pedazos hace más de doscientos (200) años. 

Si requerimos convencer sobre la puesta en marcha de unas reglas inéditas,  es necesario, además de la implícita honestidad,  demostrar a los interlocutores que su implementación, esta apartada de vías complicadas, difíciles y/o confusas. Y esto no se ha logrado  precisamente,  porque las Bases Constituyentes adolecen de vías confusas de difícil y complicada comprensión.  Y porque no se han hecho las separaciones necesarias entre el proyecto político e institucional con el de  la propuesta legal para la constituyente originaria. Que a la postre son objetivos y herramienta,  unos y otro.  

Me consta que existen muchos venezolanos dentro y fuera del país de comprobada rectitud ciudadana,  que no entienden la posición ambivalente de la ANC desde el punto de vista político e institucional. 

Jamás he sido secesionista, ni lo seré. Me duele el país como a cualquier ciudadano responsable que cree en la sustentabilidad del desarrollo y en las bondades que ha generado el hombre globalmente en las últimas décadas a través de los avances en ciencia y tecnología. Hoy sabemos que todos los seres humanos vivos dedicados a la ciencia y la investigación son en número, más de la mitad que la de todos los seres humanos que en toda la historia de la humanidad fueron investigadores y/o científicos.

Ojalá,  para bien del país, la Dirección Nacional de la ANC, asuma el liderazgo político del Proyecto País Venezuela Reconciliada. Sin vacilaciones. Y nunca como convidados de piedra o facilitadores.


Maracaibo, 27 de febrero de 2017

Lorenzo Garcia Tamayo
lorenzogarciatamayo@hotmail.com
lorenzogarciatamayo@gmail.com
@lorenzogarciata
Nueva Esparta - Venezuela
Zulia- Venezuela

JOSÉ VICENTE RODRÍGUEZ AZNAR, ECHANDO GASOLINA PARA APAGAR INCENDIOS

LOS AUMENTOS DE SALARIOS SON INFLACIONARIOS

Hace pocos días el presidente Nicolás Maduro decretó nuevo aumento de salarios y del bono alimentación con el propósito, según dijo, de proteger los ingresos de los trabajadores. Este es el séptimo incremento en los últimos doce meses, por un monto total equivalente al 600% al pasar de Bs. 24.853 a Bs. 148.638.

Aunque la tasa de inflación del año 2016 aún no ha sido informada por el Banco Central, contrariando lo dispuesto en el artículo 337 de nuestra Constitución que expresa que los Estados de Excepción, como el vigente, no pueden restringir el derecho de información, es fácil deducir que la inflación en Venezuela en ese año ha sido igual o superior al 600% habida cuenta que los aumentos salariales siempre se han hecho en forma rezagada, recogiendo aunque sea parcialmente lo sucedido en los meses anteriores.

Mucho se ha escrito sobre las causas que han originado el proceso inflacionario que padecemos en Venezuela en los últimos años. Entre muchas de estas causas, podemos mencionar tres de ellas que son universalmente aceptadas: a) Exceso de dinero en la economía; b) Régimen cambiario con continuas devaluaciones; c) Aumento de costos de producción interna. En Venezuela las tres causas mencionadas son generadas por el gobierno que contradiciendo sus feroces ataques al sistema de mercado, ha creado su propio mercado imperfecto de oferta y demanda de dinero y de productos, en el cual es el principal actor y factor de distorsión.

La liquidez monetaria está constituida por el dinero en manos del público y en depósitos bancarios. El excedente de liquidez lo crea el gobierno a través del desmedido gasto público. Al no contar con ingresos suficientes, acude al endeudamiento externo u obliga al BCV a financiar el déficit mediante emisiones de dinero inorgánico, es decir, sin reservas internacionales que lo respalden. Ese exceso de dinero en la economía crea una demanda de productos superior a las cantidades de artículos disponibles. Obviamente, al haber mayor demanda que oferta, suben los precios de los productos. Además esta situación se agrava por la escasez de productos en el mercado.

Por otra parte, tenemos una economía altamente dependiente del exterior no solo por vivir de la exportación de petróleo sino también por tener que importar materias primas y bienes manufacturados. Por lo tanto cualquier devaluación del bolívar significa un aumento de costos de las importaciones que se trasladan a los precios locales. Recordemos que en el año 2008 cuando se creó el bolívar fuerte, el cambio oficial quedó en Bs. 2,15 por dólar; además funcionaba un tipo de cambio en el mercado de Bs. 5,70. Actualmente esos dos tipos de cambio se han elevado a Bs. 10 y Bs. 698. También existe un mercado no oficial en el que el dólar se transa en alrededor de Bs. 4.000. Estos datos por sí solos explican una de las causas de nuestra inflación.

Los aumentos de salarios por sí solos no mejoran la situación de los trabajadores mientras existan elevados y continuos incrementos de precios de los artículos y subsista la escasez de productos esenciales. El aumento de salarios apenas es una engañosa solución transitoria por pocos días, pues el trabajador, aunque con mayor salario, comprará menor cantidad de mercancías que antes debido a la escasez y a los altos precios.

Los mayores costos salariales obligarán al cierre o reajustes de empresas con lo cual crecerá el desempleo y se reducirá aún más la producción de bienes. En consecuencia, la política económica debe orientarse a una estabilización de los tipos de cambio y a estimular la producción nacional con el fin de equiparar la demanda con la oferta y exportar los excedentes de producción.


José Vicente Rodríguez Aznar
josevicenterodriguez.aznar@gmail.com
@JVRA21                                   
Miranda - Venezuela