martes, 5 de abril de 2016

ANGÉLICA MORA, RAÚL, RAÚL, RAÚL..., CASO CUBA, APUNTES DE UNA PERIODISTA, DESDE NUEVA YORK, ESTADOS UNIDOS

El gobierno cubano trata de contener hoy "el daño sicológico" en el pueblo y en las filas del mismo partido, producido por el viaje de Obama a la Isla.

Demasiado tarde el régimen se ha dado cuenta del trastorno que hizo esa visita a las estructuras mismas de los dogmas de la revolución y para tratar de reparar ese deterioro está proyectando a rajatabla un nacionalismo pueril, centrado en las figuras de Fidel y Raúl Castro.

La orden en la prensa oficialista es llenar los espacios con artículos y programas enfocados a describir, en la forma más negativa posible, a Estados Unidos y al presidente Barack Obama.

Dos articulos dan la tónica de ese giro negativo:

 El diario Granma publica "Esperábamos un discurso más serio"

Su autor Omar González expresa:

"Esperaba que el Presidente de los Estados Unidos, en una visita histórica en 90 años, y la primera durante la Revolución, emitiera un juicio de valor o una disculpa, por mesurada que fuera, por tanta afren­ta de los gobiernos que lo antecedieron. En cambio, lo que escuché fue un sermón bastante trivial donde se banalizaban la política y el capitalismo, al punto de que definió el sistema que im­pera en EE.UU. como de libre mercado, con lo que eludió llamar las cosas por su nombre.

La intensidad de los aplausos devino un símbolo ine­quívoco de la identificación de la so­ciedad civil cubana con lo que representa Raúl."

Otro artículo, titulado ¿Obama “el bueno”?, ridiculiza al presidente estadounidense y ensalza y canta loas a Raúl Castro:

"No hay dudas: Obama es la cara gentil y seductora del mismo peligro. No se disculpó por los crímenes contra Cuba, no mencionó la base naval de Guantánamo, no habló de la Ley de Ajuste Cubano, no dijo por qué no ha­ce más contra el bloqueo pudiendo hacerlo, y mu­chas otras increíbles omisiones.

La visita de Obama es una victoria del pueblo cubano y de todos los pueblos de América Latina y del Caribe por lo que entraña el que los Estados Unidos de Norteamérica se hayan visto obligados a reconocer que se estrellaron contra nuestra dignidad y ahora optan por hacer un rodeo amañado.

Hay que estar alertas. Obama terminó su visita a Cuba, fue —jun­to con su bella familia hacia la que los cubanos hemos sentido natural simpatía— recibido, tratado y despedido cortésmente por un pueblo y unas autoridades que hacen gala de su hospitalidad, respeto y disposición al diálogo sin imposiciones, pero cuyas mayorías saben bien el terreno que pisan y en las que bulle el espíritu soberano, martiano y fidelista, ese que coreó en el estadio latinoamericano: “Raúl, Raúl, Raúl…”.

Como se percibe, toda la nueva estrategia se debe a que sigue cundiendo el malestar en las filas de la nomeklatura y especialmente entre los miembros del partido Comunista de Cuba, quienes han visto, demasiado tarde, las consecuencias que pueda tener en la psiquis del cubano la visita de Obama a la isla.

Esta molestia se ha sintetizado en un inusual auto tirón de orejas, expuesto en la primera página del Granma en su edición del 28 de marzo.

Lo que ocurre es que el viaje de Obama ha sido como un huracán -que se sabía que llegaba pero no se valoró su intensidad- y ha estremecido los cimientos mismos del gobierno.

Ahora la cúpula gobernante y los miembros del partido comunista de Cuba revisan temerosos, hasta qué punto se coló el agua, creandose amargos debates donde se culpan unos a otros los estragos producidos por las palabras y presencia del mandatario estadounidense...  polémicas que trascienden las murallas que rodean la isla

Angelica Mora
angelicamorabeals@yahoo.com
@copihueblanco

Nueva York - Estado Unidos

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