martes, 5 de abril de 2016

ALEXIS ORTIZ, BIPARTIDISMO, DEMOCRATAS VS REPUBLICANOS, CASO ESTADOS UNIDOS, CRÓNICAS DESDE MIAMI

L
a política democrática ama el centro y le horrorizan los extremos. Por eso le he planteado mi inquietud ante la radicalización de sus partidos, a queridos amigos como Lincoln Díaz Balart y Fabio Andrade (republicanos); y Pedro Ladislao Guerra Bueno, Héctor Caraballo y Raúl Martínez (demócratas).

          Para la Democracia (con mayúsculas) el progreso está asociado a las nociones de libre comercio y solidaridad social; la estabilidad a la división de los poderes (checks and balances); y la gobernabilidad a la inteligente cooperación de los partidos ante las exigencias trascendentes.

          En países de convivencia democrática sólida como Alemania, Francia, Inglaterra, España, Suecia, Japón y desde luego Estados Unidos, el bipartidismo ha sido un factor clave para el equilibrio social, la protección de las instituciones, el progreso, la estabilidad y la gobernabilidad.

          De modo que cuando uno se encontraba antes a demócratas afirmando que George Bush era un fascista, o ahora a republicanos asegurando que Obama es un extranjero, musulmán y comunista (etiquetas contradictorias, las dos últimas), le entra un escalofrío porque de ese radicalismo está empedrado el camino del infierno.

          El caso es que Estados Unidos es la locomotora y el escudo de la democracia planetaria. Le correspondió superar el severo desafío del comunismo soviético, y ahora, es la vanguardia de la lucha para que el fundamentalismo musulmán no nos regrese a la edad media.

          Por eso es vital que extremistas y demagogos no se apoderen del control de los grandes partidos norteamericanos y, eventualmente, terminen alojados en la Casa Blanca para desgracia de la humanidad entera.

          El diálogo que no las componendas entre demócratas y republicanos; el acuerdo entre ambos frente a los retos estratégicos; el uso de un lenguaje que sin dejar de ser contundente sea respetuoso; en fin, la moderación y la tolerancia que son distintivas de la democracia, es lo que impone en estos días perturbados.

Alexis Ortiz
jalexisortiz@gmail.com
@alexisortizb
Estados Unidos

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