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viernes, 22 de marzo de 2019

HÉCTOR E. SCHAMIS, VENEZUELA EN ESTADOS UNIDOS,LA AMBIVALENCIA MORAL DEL PARTIDO DEMÓCRATA


La cobertura de las noticias en este Estados Unidos de hoy me recuerda el tema del “periodismo militante”. Un término acuñado por García Márquez, nunca me pareció afortunado. Con dicho concepto se describe una práctica periodística que en parte informa pero sobre todo defiende una idea y proyecta una concepción del mundo. Con lo cual, a la larga, es menos periodismo y más militancia

Y no es que niegue aquí que la validez de una línea editorial definida, ni que todo sujeto exprese precisamente la subjetividad que lo define como tal. Es que, aun concediendo que no exista la completa objetividad, sí existe eso que se llama honestidad intelectual, la capacidad de cambiar nuestra manera de pensar en base a información nueva, a partir de hechos que antes no conocíamos.

En definitiva, la objetividad no es más que el deseo de conocer la verdad, tanto como se pueda, y la voluntad de compartirla, tanto como se nos permita. Pues cuando la realidad se fuerza, se tuerce o se parcializa para que encaje mejor con nuestra manera de pensar, eso nos convierte en propagandistas. A decir verdad, la honestidad intelectual nos obliga a corregir nuestra manera de pensar cotidianamente, la absoluta coherencia es solo para exegetas. En argot gramsciano, los intelectuales orgánicos son mas orgánicos que intelectuales.

Y esta introducción porque Estados Unidos se encamina a 2020, año electoral, y los shows periodísticos se reducen a pseudo debates a favor o en contra de Trump. En ellos hasta los periodistas de un mismo medio son capaces de polemizar en el aire sobre si corresponde o no invitar voces que representen a Trump. Es un absurdo. Aún aceptando la tesis de la post verdad y las fake news, si ello ocurre desde la oficina más poderosa del planeta se transforma en realidad.

Por consiguiente, debe cubrirse. El punto incluye a América Latina, en el desenlace de la crisis política, económica, humanitaria y de seguridad jamás vista en el continente: Venezuela. Ergo, esta crisis también se va transformando en una oportunidad para apoyar o criticar a Trump. A través de ella sus oponentes miran a noviembre de 2020, convirtiendo así el sufrimiento de los venezolanos en nada más que un ítem de la disputa partidaria.

Ocurre que los Demócratas tienen el inconveniente que Trump está en lo correcto en relación a Venezuela. Algunas voces lo han reconocido, actuando con la responsabilidad del caso. Nancy Pelosi, por ejemplo, líder de la Cámara de Representantes y tercera en la línea de sucesión, ha reconocido a Juan Guaidó como presidente legítimo, ello al igual que el Senador Menéndez. El Boston Globe, periódico liberal por excelencia, ha reconocido en Trump “un liderazgo encomiable”.

El resto del espectro progresista, sin embargo, continúa con sus eufemismos. Sigue sin poder llamar a Maduro “dictador”. Y sigue refiriéndose a Guaidó como “autoproclamado”, exhibiendo ignorancia sobre el ordenamiento constitucional venezolano y soslayando de manera flagrante que la mayoría de las democracias lo hayan reconocido. Por algo será, pero ello no le importa demasiado a Sanders, Ocasio-Cortez y otras figuras de este “nuevo socialismo americano”.

Postura que peca de riesgosas indefiniciones, lo cual no es un tema menor. Es que son incapaces de delinear qué tipo de sociedad imaginan, si su socialismo es una economía centralmente planificada o incluye la propiedad privada, si se trata de un régimen de partido único o de una democracia competitiva. Si persiguen la expropiación de los medios de producción como en Cuba y Venezuela, o si solo se trata de aumentar el gasto social y bajar el Gini como en Suecia, que es capitalista y democrática.

Pelosi y demás voces razonables tienen un soberano problema en su ruta a noviembre 2020: que los “socialistas” terminen regalándole el votante medio a Trump solo por oponerse a él en todo. Venezuela es un señalador de la ambivalencia moral que existe cuando la ideología se antepone a los principios, cuando la violación de derechos se condena—o no—dependiendo de la posición política del perpetrador.

Dicha ambivalencia se ve en este supuesto progresismo, ilustrado asimismo por una desafortunada nota del New York Times en la que se presenta una nueva teoría sobre la violencia ocurrida en Cúcuta. La misma dice que el incendio de la ayuda humanitaria no fue causado por el régimen sino por una molotov, arrojada por un manifestante, y cuyo trapo previamente encendido se desprendió de la botella y cayó sobre el camión.

Se presenta un video a tal efecto. Difícilmente sería aprobado en una pericia judicial, la evidencia dista de ser concluyente. Pero aunque así fuera, ¿es ello un factor atenuante de los crímenes cometidos por los paramilitares de Maduro? ¿Los exonera el hecho que un individuo haya arrojado una molotov para defenderse de gases, perdigones con clavos y balas de grueso calibre? ¿Sirve ello para absolver a Delcy Rodríguez, quien dijo que habíamos visto “solo un pedacito” de lo que son capaces de hacer?

También es de una ambivalencia moral inaceptable equiparar los crímenes de una dictadura en control absoluto de los recursos coercitivos del Estado con la violencia de civiles ejerciendo su legítimo derecho a la defensa, a la resistencia a la tiranía. La analogía que se traza entre ambos, ya sea por acción o por omisión, es parte de esta tragedia que prolonga la estadía de Maduro en Miraflores. Sea intencional o por simple pereza intelectual, el paralelo resulta en una abyecta complicidad.

Y esa es la razón que explica que los venezolanos hayan puesto su esperanza en Trump. Muchos de ellos tienen la certeza que si hubiera ganado Hillary Clinton, Zapatero estaría todavía en Caracas con sus trucos. Y dudan mucho, por supuesto, que la Presidenta Clinton hubiera reconocido a Juan Guaidó como Presidente encargado.

Héctor E. Schamis
@hectorschamis

miércoles, 16 de enero de 2019

ACTUALIZACIÓN, DE "EL REPUBLICANO LIBERAL II”, JUEVES 17-01-2019,

ISAAC M. HERNÁNDEZ ÁLVAREZ, LA PROFESIONALIZACIÓN DE LA POLÍTICA

EL REPUBLICANO LIBERAL en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 8 minutos
*ORIENTADOS A CONSEGUIR MÁS VOTOS: * Hasta ahora los partidos políticos tradicionales han ideado su estructura en un entramado de caminos y puestos orgánicos donde no aparece por ningún lado el agente más importante, el ciudadano. La profesionalización de la política viene a poner remedio a este problema y a colocar al elector en el lugar que le corresponde. Comités locales, ejecutivas, presidencias, vicepresidencias, secretarías, áreas de no se que, y así un sinfín de nomenclaturas que, si bien son importantes para la organización legal y jurídica de las organizaciones políticas,... más »

HÉCTOR E. SCHAMIS, GUAIDÓ PRESIDENTE LEGÍTIMO

EL REPUBLICANO LIBERAL en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 21 minutos
La transición democrática de Venezuela está en marcha. Es la hora de la transición democrática en Venezuela. Dos hechos inéditos lo corroboran. Primero, la valiente decisión del presidente de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó, al asumir sus responsabilidades de acuerdo a la Constitución. Segundo, una cohesión sin precedentes en la comunidad internacional, especialmente en el continente americano. Vayamos por partes. El jueves 10 terminó el periodo presidencial 2013-2019, produciéndose un vacío de poder y una potencial usurpación de continuar Maduro en el cargo. La Constitución orde... más »

BEATRIZ DE MAJO, DEMOGRAFÍA Y OPORTUNIDADES, CHINA HOY

EL REPUBLICANO LIBERAL en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 37 minutos
Treinta años de una política restrictiva en materia demográfica crearon no pocas dificultades a la segunda economía mundial. Desde hacen casi cuatro años el desmontaje de la “Ley de un solo Hijo” comenzó a corregir la tendencia pero pasarán muchos lustros antes de que se logre un equilibrio.   Para verlo en términos gráficos hay que imaginar que la población del gigante de Asia, para esta hora, refleja una pirámide invertida con un importante contingente de personas mayores en la parte superior y un número significativamente menor de personas jóvenes en la base. La población enveje... más »

ELIDES J. ROJAS L., AHÍ LES DEJO…

EL REPUBLICANO LIBERAL en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 47 minutos
Y pasó lo que tenía que pasar. Después de un montón de años, el duro régimen agotado, sin argumentos, rodeado, bajo presión interna y externa, contando apenas con dos amigos muy fuertes y un bojote de países pequeños que hacen ruido pero que más bien tienen años comiendo y bebiendo del ahora debilitado benefactor. Todo ese lío para terminar en una negociación que cerró un acuerdo que contempló un cambio de gobierno. Es decir, borrón y cuenta nueva. Algunos juicios por allá y por acá y el retorno de importantes cerros de dólares robados. Los detalles del pacto que produjo el diálogo... más »

LEANDRO RODRÍGUEZ L, MIENTRAS MÁS DÉBIL, MÁS AGRESIVO

EL REPUBLICANO LIBERAL en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 55 minutos
No solo en discurso, sino en acciones, el régimen huye hacia delante, radicaliza a pasos agigantados su siniestro proyecto, lo hace por la sencilla razón de su despropósito, instaurar de forma express el castrismo en Venezuela toda vez que su permanencia en el poder está a punto de acabar, fin de una élite hegemónica que está pagando sus propios errores. No les extrañe que prontamente convoquen a votación para la nueva constitución, convoquen revocatorio a los diputados AN, limitar las redes sociales e internet en general, en fin, tratarán de pasar la página de la investidura de Ma... más »

CARLOS VILCHEZ NAVAMUEL, ¿ESTÁ NICOLÁS MADURO ACORRALADO?

EL REPUBLICANO LIBERAL en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 1 hora
Veinte años de Socialismo del Siglo XXI bastaron para quebrar a uno de los países más ricos de América, nos referimos a Venezuela, es de todos conocido que este narco gobierno dirigido por Nicolás Maduro y los cubanos ha registrado los índices más altos de corrupción, inseguridad, pobreza, desempleo, hambre, migración, inflación, devaluación, número de muertes violentas, carencia de productos básicos, persecuciones políticas a quienes piensan diferente al régimen, y violación de derechos humanos, por mencionar algunos. Y, nosotros nos preguntamos: ¿Saldrán los venezolanos de esta c... más »

HÉCTOR E. SCHAMIS, GUAIDÓ PRESIDENTE LEGÍTIMO


La transición democrática de Venezuela está en marcha.

Es la hora de la transición democrática en Venezuela. Dos hechos inéditos lo corroboran. Primero, la valiente decisión del presidente de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó, al asumir sus responsabilidades de acuerdo a la Constitución. Segundo, una cohesión sin precedentes en la comunidad internacional, especialmente en el continente americano. Vayamos por partes.

El jueves 10 terminó el periodo presidencial 2013-2019, produciéndose un vacío de poder y una potencial usurpación de continuar Maduro en el cargo. La Constitución ordena que dicho vacío debe ser ocupado por el presidente de la Asamblea Nacional, haciéndose cargo de manera provisoria de las funciones del ejecutivo hasta tanto un nuevo presidente surja de elecciones libres y justas.

Ese día estuve con Idania Chirinos en su programa La Tarde de NTN24. Día plagado de incertidumbres, dije que Juan Guaidó se encontraba entre la gloria y el olvido. La gloria consistía en obedecer lo que la Constitución le ordenaba, lo cual implicaba riesgos a su seguridad, su integridad física y su libertad. Esto a sabiendas de que la Constitución es la de Chávez, a la medida del régimen.

Lo cual es mejor desde el punto de vista del argumento político, ya que desnuda por completo el carácter autoritario de ese régimen y su deterioro irreversible. Es casi una ley, signo inequívoco de colapso cuando, para continuar en el poder, una dictadura debe violar hasta la propia institucionalidad que diseñó a su antojo.

Para el nuevo presidente de la Asamblea Nacional, no cumplir con esa Constitución suponía comprar un boleto sin retorno hacia el olvido. Es decir, pasar a ser despreciado y descontado por una sociedad que ha escuchado demasiadas acrobacias discursivas de parte de políticos dispuestos a cohabitar con la dictadura. Y agregué que estaba en él tomar esa decisión, nadie más.

El viernes 11 Juan Guaidó se acercó a la gloria, rápidamente y con convicción. Como reza la comunicación oficial del parlamento, apegándose a los artículos 233, 333 y 350 de la Constitución, el presidente de la Asamblea Nacional asumió las competencias de la presidencia de la república para convocar a un proceso de elecciones libres que faciliten una transición. La declaración es inequívoca.

Apeló a los militares y a la comunidad internacional, ambos imprescindibles, y aquí le hago una sugerencia: hacerse de la chequera cuanto antes. A propósito, un grupo de tenedores de papeles de deuda venezolana, llamado Venezuelan Creditors Committee, anunció que no negociará con Maduro sino con la Asamblea Nacional por ser el único poder legítimamente constituido. Inmejorable oportunidad.

En otras palabras, un Jefe de Estado o de Gobierno es tal en tanto sea reconocido por el mundo financiero, cuente con la obediencia de las instituciones armadas y sea considerado legítimo por parte del sistema internacional. Por ello es necesario que nombre embajadores rápidamente, aprovechando el apoyo recibido de diversos países de América Latina y Europa.

La comunidad internacional se ha ido cohesionando para desconocer a Maduro y eso ha dado impulso a la decisión de Guaidó. La OEA lo hizo inmediatamente, en la figura de su secretario general. Después, varios países miembros reconocieron la autoridad legitima del presidente interino. Ocurrió en el marco de la reunión que se llevaba a cabo en la OEA y siguió con pronunciamientos desde varias capitales.

Los aliados de Maduro, por su parte, siguen hablando de soberanía y no intervención. Un discurso falaz que ahora también repite López Obrador haciendo referencia a una supuesta tradición mexicana de no intervención. Esa tradición no fue obstáculo para romper relaciones con la España de Franco y el Chile de Pinochet, por citar dos ejemplos, además de otorgar asilo a cantidades de exiliados y a las propias instituciones de la España republicana.

Con dicha doctrina e historia, López Obrador debería hoy ofrecer asilo al Tribunal Supremo de Justicia legítimo de Venezuela. El mundo de la no intervención es tan solo una ficción de cómplices o miopes. Si el mundo funcionara así, el Apartheid continuaría vigente, Milosevic habría muerto en su casa y Videla en el poder. Quienes proclaman semejantes sinsentidos solo protegen la reproducción de la injusticia. El mundo democrático, por el contrario, ha dado un paso firme en apoyo a la transición política que se inicia en Venezuela.

Hector Schamis
@hectorschamis
Washington DC