lunes, 11 de abril de 2016

ALBERTO MEDINA MÉNDEZ, EL TURNO DE LOS DESCARADOS, DESDE ARGENTINA

Parece asomarse lentamente el tiempo de encerrar en la cárcel a algunos corruptos. Sin embargo, no se vislumbra con claridad, un plan serio, integral y concreto para desarticular las verdaderas causas de la corrupción.

Es posible que se estén dando algunos pasos en la dirección adecuada, recorriendo una línea de progresivos avances. Es necesario que los que se apropiaron del dinero de la gente no queden impunes. Si todo esto ocurre finalmente, será una excelente señal para el presente y el futuro del país.

Aun no se sabe si lo que viene aconteciendo es parte de una venganza organizada desde la corporación judicial, una meditada decisión política o solo un ataque espasmódico de moralina ventajista. El resultado final puede ser igualmente muy positivo, con independencia de las motivaciones que han llevado a este repentino despertar cívico y a esta inusual valentía republicana nacida desde las entrañas de este cuestionado sistema.

Más allá de las innegables implicancias favorables de estas noticias que todavía conmueven, desmontar las profundas raíces de la corrupción doméstica, de esa maquinaria arraigada por décadas, precisará de muchas otras acciones y no solo de este mero conjunto de loables intentos aislados.

Esta puede ser una enorme bisagra en la historia política, sobre todo por su significativo valor simbólico.  De algún modo, desde ahora mismo se puede hacer bien lo que casi nunca se hizo adecuadamente. Los corruptos no merecen clemencia alguna. Ellos tampoco la han tenido en ningún momento y sus remordimientos no aparecieron jamás, ni siquiera ahora.

El inocultable cinismo que ostentaron varias generaciones de dirigentes políticos es tremendamente ofensivo para todos. Demuestra una total falta de respeto a los ciudadanos, a esos mismos a los que se les ha mentido reiteradamente sin sonrojarse y sin ningún pudor. Sin dudas, esa despreciable actitud amerita, como mínimo, un castigo moral equivalente.

Para esto no sirve demasiado el endiosado gradualismo que invita a quedarse a mitad de camino. Claro que hay que avanzar caso por caso y continuar por ese sendero, pero importa mucho hacerlo con total determinación y suficiente potencia, para no caer en la eterna tentación de ocuparse solo de algunos emblemáticos incidentes, de seleccionarlos con un sentido político y haciendo gala de un indisimulable oportunismo.

Siempre ha sido una preocupación la impunidad ante la ley, pero hay que invertir también muchas energías en conseguir que los corruptos reciban además un contundente rechazo ciudadano, no solo porque corresponde, sino porque esa es la mayor garantía de que si la estrategia legal tropieza, no podrán continuar con sus fechorías como si nada hubiera acaecido.

Esta casta de inmorales tiene cierto talento para acomodarse a los nuevos escenarios a una gran velocidad, logrando que buena parte de la sociedad olvide todo lo sucedido sin pedir explicaciones por ese evidente cambio. El modo eficiente de terminar con esta patética historia es asegurarse que los corruptos tengan su merecido, pero que también los "colaboracionistas de siempre", no se escapen de ciertas normas haciéndose los despistados.

Una importante cantidad de dirigentes han sido, no solo funcionales por omisión, sino que han cooperado a cara descubierta con esos mismos a los que hoy les han soltado la mano, demostrando además, sin disimulo, sus escasos escrúpulos, su cruel personalidad y su indecencia crónica. .

Los delincuentes que se quedaron con el fruto del esfuerzo de la gente merecen todo el repudio. Pero ese premio también debe ser para aquellos otros que además de colaborar con las andanzas de los malhechores, deambulan por ahí como si nada tuvieran que ver, como si lo ocurrido no se hubiera logrado también gracias a su imprescindible complicidad manifiesta.

Esta actitud de hacerse los distraídos nos los exculpa de nada.  Hicieron lo que hicieron con total convicción. No fueron obligados a punta de pistola a hacer lo que no deseaban. Recibieron beneficios directos por sus posturas públicas y contribuyeron enormemente a construir el andamiaje político de ese perverso poder que fue el instrumento para ejecutar tantas atrocidades.

Es necesario mirar hacia adelante y dar vuelta la página de una vez, pero para hacerlo es indispensable que no se cuelen por los resquicios los secuaces de los forajidos de la política que aun pululan por ahí y pretenden pasar desapercibidos como si ellos no fueran parte central del problema.

Las sociedades siempre evolucionan con los individuos que disponen en un momento determinado y eso incluye a sus dirigentes. Hay que generar el marco de oportunidad para arrepentirse genuinamente. Si se cometieron errores bien vale asumirlos a viva voz, confesar los desaciertos sin eufemismos y comprometerse de un modo diferente para lo que viene.

Lo que no parece razonable es intentar que algo cambie con la participación protagónica de los mismos actores, con gente que no tiene miramiento alguno para delinquir, y que además exhibe una ausencia de códigos de lealtad con sus ideales y sus amigos, que los muestra como lo que son.

Un personaje que mira para otro lado, que ahora descubre mágicamente que, en el pasado, se cometieron delitos que fueron denunciados hasta el cansancio, que de pronto se sorprende ante la inmensa nómina de abusos de poder que emergen a diario y las reiteradas arbitrariedades que han quedado al desnudo, no merece tampoco respeto ciudadano alguno.

La lucha permanentemente contra la corrupción es un deber de todos. Encarcelar a los corruptos también. Pero es necesario además asumir las equivocaciones del pasado reciente con hidalguía. En ese proceso resulta vital ocuparse de esos pícaros que intentan hacerse los desentendidos. Para ellos también están las normas legales, pero si esas reglas no alcanzan para ponerlos en su lugar, será entonces la sociedad la que tendrá que recurrir a las urnas para que pronto sea también el turno de los descarados.

Alberto Medina Méndez
albertomedinamendez@gmail.com
amedinamendez@arnet.com.ar
@amedinamendez

Argentina

ERNESTO GARCÍA MAC GREGOR, LAS GRANDES MENTIRAS

De las mayores embustes del 2006 destaca la promesa del puente sobre el Lago de Maracaibo cuya construcción culminaría en 2010. En 2007, sobresale la planta procesadora de papel en Anzoátegui que estaría lista también en 2010. En 2008, el Complejo Azucarero Ezequiel Zamora, en  2011 la soberanía alimentaria para 2014, para lo cual en 2012, se prometió que Venezuela exportaría leche, queso, arroz, maíz y carne, y que la nueva raza de ganado criolla socialista, sustituiría las importaciones de carnes.

Para junio 2013 se tranquilizó a la población asegurándole que el Bolívar Fuerte a 30/$ no sufriría más correcciones cambiarias, porque simplemente, no habría necesidad para hacerlo. En 2014 comienza el plan para convertir a Guárico en potencia agroindustrial; Venezuela y China construirían un central azucarero en Lara, se prometió rehabilitar todas carreteras, autopistas y puentes del país, y ese año, sería el del despegue productivo de la nación
En 2015, Maduro juró entre otras cosas, ganar la guerra económica, poner presos a los de Dólar Today, desmantelar hasta la última banda delincuencial, acabar con los bachaqueros, recuperar el mercado (petrolero) y los precios, meter medio ñame a la oligarquía en las elecciones a la AN el 6D.
En su entusiasmo comentó: “ese mismo día (6D), tengo la idea de convocar a un conjunto de reuniones de trabajo con los nuevos diputados para establecer puntos de encuentro necesarios en función del desarrollo del país”. Decía Maduro, que  el petróleo podrá bajar, pero que a las misiones no les pasaría nada. Sin embargo,  en  2015, PDVSA  redujo la inversión a Misión Alimentación y a  Misión Ribas en 66% y a Barrio Adentro en 41%.
Y para finalizar, se mencionan algunas mentirillas recientes. El Ministro de Industrias, anuncia la producción de 510.337 unidades de automotores y 5.072.564 motos. El 30% será dedicado a la exportación para combatir la guerra económica de la derecha. Todo se hará a corto plazo.
Según el TSJ no hay pruebas sobre la escasez de medicamentos. Maduro casi llora al enterarse que en el llamado 0-800 SALUD YA, se había creado una “mafia interna” que falsificaba récipes y robaba medicinas para bachaquearlas en la calle”. Que oiga quien tiene oído…
Ernesto Garcia Macgregor
garciamacgregor@gmail.com
@garciamacgregor

Zulia - Venezuela

LUIS "BALO" FARIAS, LA DEMOCRACIA PARLAMENTARIA, ¿UNA SOLUCIÓN PARA VENEZUELA?

Después de muchas lecturas, oraciones, discusiones, consultas e interpretaciones, afirmo que la causa estructural más importante de la crisis venezolana, es la centralización de funciones, que nuestras constituciones le asignan al poder central, por lo que este, siempre ha estado en muy pocas manos, y muy lejos del ciudadano, lo que ha devenido en corrupción, injusticia, exclusión social y malversación.

Los Venezolanos reclamamos un cambio radical de nuestra precaria calidad de vida , por tanto, no es solo el cambio de un gobierno por otro, ni de un presidente por otro; este clamor nacional va mas allá, y por eso queremos soñar con otra Venezuela, más moderna, incluyente y desarrollada y entonces nos preguntamos, ¿Qué es lo que han hecho otros países del mundo que han pasado por situaciones similares o mas caóticas que la Venezolana y han logrado superarlas?

La respuesta es sencilla. cambiaron la distribución del poder en sus sociedades; se reunieron, debatieron, discutieron, se empaparon del tema, y finalmente redactaron pactos sociales modernos, primermundistas, y se acerco el poder de tomar decisiones, lo más posible al ciudadano.

Eso no es posible actualmente, porque nuestras ancestrales constituciones, legadas por años de caudillismo y militarismo, mantienen anclado nuestro país en el tercer mundo, entre los países mas subdesarrollados del continente americano.

El Presidente de turno es hegemónico, y la economía y federación de 23 estados y 335 municipios dependen de su voluntad; Así está plasmado en el contrato suscrito en la constitución, y por eso nuestra impotencia; Como poder desarrollarnos si estamos amarrados y anclados al pasado.

El presidente de turno hace lo que le viene en gana y no rinde cuentas ante nadie, lo de memoria y cuenta a la asamblea nacional es solo un ritornelo de discursos y programas o desarrollos que no se ven por ninguna parte y los parlamentos están limitados en sus funciones, al no poder reducir, ni las funciones, ni las acciones del primer mandatario, porque ese poder se lo asigno, "al mesías de turno" la constitución.

La propuesta de transformar nuestra obsoleta democracia presidencialista, tiene como punto de partida, un tema que ha sido suficientemente plasmado en nuestros escritos, referente "al agotamiento del presidencialismo (Estado Federal de Poder Centralizado, EFC) como régimen político en Venezuela" y la necesidad entonces de plantear la "tesis del parlamentarismo" como estrategia para, a través de ella descentralizar el poder en Venezuela (Estado Federal de Poder descentralizado, EFD) y así, no solo reconstruir el país , sino en el camino también reconciliar a los Venezolanos.

Recordemos que en la Venezuela de los años 80, ya se discutieron estos temas, primero en el seno de la Comisión presidencial para la reforma del estado (COPRE) y después por parte de la doctrina social, desde la perspectiva de una "Crisis del presidencialismo" que ya hoy día está en una etapa posterior, y se encuentra en fase terminal agonizante, por lo que creo al igual que muchos, que tenemos que poner nuevamente el tema en el debate político del país y buscar entonces, la sustitución del presidencialismo Venezolano (el cual ya no tiene posibilidades de ser reformado), por la democracia parlamentaria.

Este tema lo planteo en 1960, Jovito Villalba, en 1976, Ramón J. Velázquez, en 1991 Arturo Uslar Pietri y en 1989 el Dr. Enrique Tejera Paris, en la doctrina por Carlos Ayala Corao, además de la COPRE y la comisión bicameral para la reforma del estado.

Si tenemos como referencia todas esta iniciativas, de estos ilustres venezolanos y comisiones creadas a tal fin, concluimos con estupor que bien tenía razón Pablo Freiri cuando expreso "El problema de América latina es que, mientras la sabiduría duda la ignorancia actúa"

No podemos seguir con la falsa premisa, de que "primero salgamos de esto" y después lo hacemos; Venezuela se nos está deshaciendo en nuestras manos, mientras seguimos dudando, y esperando que un nuevo mesías o sucesor después que "se entrone" vaya voluntariamente a llamar a los venezolanos a una Asamblea constituyente, para distribuir los tres poderes que rigen la sociedad 1) El poder Político (autonomías regionales, municipios fuertes, descentralizar la salud, la educación, la justicia, la seguridad, la vivienda etc.) 2) El poder económico (para generar riqueza, sin depender solo de la renta petrolera) y 3) El poder Educativo e investigativo (para generar conocimiento en las regiones y explotar las materias primas allí sembradas por Dios).

Creo lo contrario, y así, nos estamos constituyendo en el único planteamiento serio y coherente que se ha hecho a Venezuela en los últimos años, donde no solamente analizamos la causa estructural de la crisis, (Leer Crisis Venezolana https://drive.google.com/file/d/0B6yI0gUROWzDcHk2LXVoZzU5YVk/edit?usp=sharing … ) sino también estamos ofreciendo una hoja de ruta (perfectible 100%) para una solución definitiva a la misma, como es la descentralización del poder en Venezuela. Leer: Proyecto País Venezuela Reconciliada ... Vía constituyente https://drive.google.com/file/d/0B6yI0gUROWzDR29KUFBDQ0JPa2c/edit?usp=sharing … …

El cambio de régimen político Venezolano, puede constituirse en el proyecto que nos hace falta, para llenar el vacío de mensaje, que tanto está afectando la credibilidad de los partidos políticos, y así ofrecer sin temor, un cambio radical que solo "la tesis del parlamentarismo" puede ofrecer y que sin duda nos conducirá por la senda de la modernidad y desarrollo tan ansiada por el pueblo Venezolano. Así lo visualizo y escribió un ex presidente en su oportunidad: " ... El ejemplo de Europa es un tesoro para América Latina, ojala no seamos ingenuos para menospreciarlo (El Universal 26/05/04 Pág. 1/07)

Este inicio del camino, de una transición a la democracia parlamentaria, puede transformarse en el tiempo perfecto para que la enemistad manifiesta en las bancadas en pugna, puedan sentarse o podamos sentarnos, TODOS, partidos políticos (AD, COPEI, PSUV, PJ, VENTE, VP MAS, etc., etc.), y sociedad civil organizada, no partidista (Gremios, Colegios de profesionales, Sindicatos, Amas de casa, Estudiantes, Iglesia etc. etc.) a buscar un camino, que nos permita discutir sobre una realidad que nos puede servir como una tabla de salvación y de participación que tanta falta nos está haciendo.

En los EFDescentralizado parlamentarios, el ciudadano vota por la asamblea legislativa nacional, (ALN) y estos parlamentos, genuinamente representativos del pueblo, deben elegir al Presidente de la república, (jefe del estado), a un primer ministro, (jefe del gobierno). las asambleas legislativas estadales (ALE), designan a los gobernadores de cada estado, y las cámaras municipales a los alcaldes de cada municipio, y estos al alcalde mayor.

Así los parlamentos pasan a ser los dueños de todo, y dictan las leyes y ordenanzas bien concebidas y analizadas en cada uno de sus ámbitos (nacional, regional, y municipal) así pasan a evaluar y controlar todo: y si es necesario revocan los mandatos de los funcionarios que designaron. (Es similar, a como una asamblea de propietarios de un conjunto residencial o edificio hace, con una junta de condominio que no cumple con sus funciones)

 No es, como nos sucede actualmente en la democracia presidencialista en que todo pertenece al "mesías de turno" que somete todo a su voluntad; y nadie puede (a pesar que se consigne en leyes) evaluar, controlar, ni obligarlo a rendir cuentas y menos aun soñar siquiera con destituirlos si se portan mal (caso venezolano que nos ocupa desde hace muchas décadas atrás).

¿Que como lo hacemos? solo prestémosle especial atención a los artículos 347, 348, y 349 de nuestra actual carta magna ... allí esta la solución del país.

Los invito a debatir el tema

Luis Balo Farias
balofarias@gmail.com
@balofarias
Tachira - Venezuela

JOSE ERNESTO PONS BRIÑEZ, DEBATE: ¿TRAS BASTIDORES NACERÁ UNA POSIBILIDAD?

Es posible que la misma realidad nos empuje a terminar admitiendo que nuestra visión del Estado, el rol de los partidos políticos, la función de la religión, los sindicatos y hasta el mundo empresarial privado, deberán adaptarse a estos tiempos de cambios en el marco de una crisis sin precedentes. Las debilidades de ambas formas de gobernar en Venezuela, dentro del marco de la democracia que no se puede ni soñar en que se pueda retornar a los tiempos de la prosperidad pasada, así como tampoco creer que en el mal llamado Socialismo del siglo XXI, esté la solución de todos nuestros problemas.

Ambas concepciones han fracasado rotundamente; la primera, con su Capitalismo de Estado no previó los peligros de su inevitable decadencia y facilitó la emergencia de un liderazgo militar que terminó produciendo el bodrio que hoy padecemos, Por el otro lado, el segundo, persistiendo en un modelo caduco y cuyo beneficio es de pocos, aceleró todos los procesos que nos han llevado a la presente situación y que hoy conocemos a la perfección.

Ya no nos asombra nada de esta bestial revolución y menos nos deja de asombrar el colmo de la sinvergüencería del régimen; el presidente Maduro ha insinuado la posibilidad de clausurar la AN y en verdad, ni los partidos ni nadie podría evitar tamaño desafuero. Por otro lado, un país donde una banda de pranes incautó los restos de la señora madre del diputado Diosdado Cabello y amenazó con tirarlos al Guaire, sino, les devuelven las armas incautadas; estos hechos, nos indican sobre el grado de degeneración al que hemos llegado.

¿No nos podremos organizar de manera diferente dentro de un Nuevo Orden más solidario y equitativo? Tal vez esa sea la revolución en curso y hasta puede que la mayoría percibe un cambio y seguimos en silencio esperándolo. ¿Es la clase social de intelectuales o manuales, los que con su intelecto o sus manos producen toda la riqueza del mundo? Admitimos que nunca habíamos visto el problema desde esta perspectiva, pero parece que ahora comienza a tener sentido y que no tiene porque no ser viable.

“Ni capitalismo corporativo, ni socialismo estalinista, sí a una tierra de hombres libres y organizados alrededor de las garantías de su bien personal y del bien común, sin amos ni esclavos”. ¿Una utopía?... Puede ser, pero pareciera que el mundo no vería con desagrado el ir construyendo ese tipo de sociedad. Sepamos que ya autores andan en esa dirección, es el caso de Sousa Santos, habla de una sociología de las emergencias, Lawrence Lessig, habla de la Cultura libre; Toffler, la revolución digital y la revolución de las comunicaciones, como la singularidad tecnológica y en Venezuela, quien suscribe propone el modelo del “Estado Psicosocial”. Esto denota las posibilidades cada vez más amplias y palpables de una nueva sociedad.

Jose Ernesto Pons Briñez
joseponschene@hotmail.com
@joseponsb
Mas Zulia
Zulia – Venezuela

PEDRO LUIS ECHEVERRIA, SIN REVOCATORIO NO HAY FUTURO

He sido y soy opositor a este nefasto régimen que ha dividido y engañado al país con el subterfugio de hacer creer que el modelo social que ofrecía  era el camino para la redención e inclusión de los más necesitados. Los pésimos y desastrosos resultados obtenidos en todos los órdenes de la vida nacional, después de más de tres lustros de gobierno, nos indican que el ideario chavista ha sido una perversa quimera.

La Venezuela de hoy después de 17 años de mandato de los golpistas de 1992, no ha progresado. Los males sociales se han acrecentado a pesar de los ingentes recursos políticos y financieros de los que dispuso el régimen. El odio, la división del país, el envilecimiento ciudadano, la escandalosa e impune corrupción, la inseguridad ciudadana y la exclusión social es el legado que nos deja. Asimismo, una economía destruida, las arcas del tesoro vacías y depredadas, carencia de  realizaciones, destrucción del aparato industrial público y privado, un enorme déficit fiscal, una difícilmente pagable deuda interna y externa, escasez, desabastecimiento, inflación, desempleo, son, entre otros, los índices que representan y  miden el descomunal fracaso de la gestión económica de los golpistas de otrora. Se ha acentuado la inseguridad jurídica, se ha hipertrofiado el tamaño del Estado, la economía venezolana ha perdido  la capacidad generadora de empleos; el régimen ha convertido a los ciudadanos en cazadores de canonjías en lugar de formarlos para contribuir a la ampliación de la producción y mejorar la prestación de los servicios. Presos políticos, exiliados, perseguidos, familias destrozadas, la ilegitimidad de desempeño, la usurpación de funciones y la sistemática violación de la Carta Magna son otros de los pasivos que acumula en su contra el periodo del gobierno chavista. La incertidumbre respecto al futuro atenaza y angustia a los venezolanos. Las visiones de irracionalidad,  improvisación,  ineficiencia y  corrupción de los facinerosos gobernantes se abatieron sobre Venezuela y ejercen un efecto devastador en los valores fundamentales de la democracia, el respeto mutuo, la tolerancia y la libertad de actuar que representaban el ideario de nuestro pueblo y que regían la convivencia social en nuestro país.
Responsablemente queremos y debemos poner fin al autoritarismo, a las arbitrariedades, a la corrupción monstruosa y al desatino de quienes conducen, por ahora, al país. La Constitución nos ofrece las vías legales y legítimas para lograrlo y entre ellas destaca el referendo revocatorio, como el más idóneo instrumento político del que, por los momentos, dispone la ciudadanía para participar activamente en la construcción de un destino mejor para nuestro país.
 Por tales razones, lo que está en juego, en estos apremiantes momentos, es el presente, nuestros valores como sociedad civilizada, y nuestro derecho al porvenir. No nos jugamos cosas menores. Nos jugamos el derecho a la vida: la del hombre pleno, su libertad de conciencia, de pensamiento, de religión, de trabajo, de asociación, de movilización, de libérrima búsqueda de su propio destino. 
Esa libertad plena  que queremos rescatar  tiene un gran enemigo. Se llama, totalitarismo - el Estado es todo sobre la tierra-. Desde hace 17 años, nos confrontamos con esa visión absolutista y negadora  de la maravillosa aventura que es la vida y las ansias naturales del hombre por su progreso individual. Y luchamos en contra  porque en esa visión totalitaria de la sociedad  se conjugan el odio, la aberrante exclusión  y la pérdida del derecho a la libertad. De  modelos similares a las creencias del PSUV y sus adláteres, nacieron modelos de sociedad que llevaron a la miseria, la cárcel, la muerte, al exilio y a la intransigente división ideológica a millones de personas en  todo el mundo como es sabido que lo hicieron el nazismo, el fascismo, el comunismo y la más reciente infeliz síntesis: el socialismo del siglo XXI.
Se nos acaba el tiempo político y material para reflexionar y llegó el momento de asumir nuestras responsabilidades ante la oportunidad y necesidad impostergable de revocar a quién mal conduce la suerte de la Nación. Los ciudadanos y las organizaciones políticas de la oposición, sin pausas ni demoras, debemos focalizar nuestra atención en la concreción de ese derecho constitucional, en mantener, por sobre todas las cosas, el concepto de la unidad, subordinar nuestras legítimas visiones y expectativas personales al interés superior de la Nación. Debemos tener en mente que, con nuestros votos revocatorios, vamos a expresar un grito redentor: ¡no podemos, no queremos, ni nos vamos a entregar a la vesania totalitaria!
La libertad es la condición insustituible que le da sentido a la sociedad humana; por eso  debe ser  plena y hay que defenderla. A los pueblos no se los puede conducir con el  látigo, la prebenda y la mentira porque esa es la negación del ser humano. Demasiado tiempo hemos estoicamente soportado tal manera de gobernar.
Hagamos, con sentido de urgencia, lo que tenemos que hacer y que sean la historia y nuestra conciencia las que  nos pidan cuentas si fuimos o si resultamos inferiores a ese compromiso que reclamamos la gran  mayoría del país. Usemos como armas para alcanzar nuestro empeño el valor de la unidad, nuestra inteligencia, convicción  y voluntad de  progreso.
Pedro Luis Echeverria
pedroluis.echeverria33@gmail.com
@PLEcheverria
Miranda - Venezuela 

LUIS GARCÍA MORA, EL ESTADO COMIENZA A PERDER SENTIDO,

Se rompen los diques del comportamiento y del orden social. De la legalidad en todos los niveles. Desde el Alto Gobierno (qué tristeza) hasta las desasistidas barriadas de Caracas y del resto de las ciudades del país.

Navegamos en un estado de confusión, de alteración. Especialmente del orden público y social, en esta mezcla informe de revolución, rebelión y revuelta. De disturbios y sublevaciones públicas y de agitación sin propósito definido.

Desde quienes siembran la confusión y se levantan contra la autoridad, pasando por el desobediente y el indócil, hasta el delincuente y el asesino. Es el presente tumultuoso y caótico mezclado con una supuesta visión cosmogónica e histórica, convertida en acto o, como decía Octavio Paz, violencia lúcida.

Como Chávez con su intento de golpe de Estado del 4 de Febrero del 92, Maduro hoy, en su deseo de realizar cambios constitucionales sin cambiar la Constitución, actúa desde los órganos del Estado. Con un grupo militar, dadas las recientes declaraciones del ciudadano ministro de la Defensa, general Padrino López que, de acuerdo con Control Ciudadano, constituyen un atentado contra el poder legítimo, como lo es la soberana Asamblea Nacional, electa mayoritariamente con el voto del poder popular.

Y más grave: en este devenir continuo de desobediencias institucionales en las que el Tribunal Supremo se alza y se alzan además la Contraloría y la Fuerza Armada y sus componentes, al oficialmente instruirles a sus jefes que desobedezcan las soberanas citaciones del Parlamento en contra de lo establecido en la Constitución y las leyes, se está dando comienzo a la sucesión de faltas que amenazan la estructura del Estado mismo.

El voto comienza a perder sentido.

Las instituciones soberanas comienzan a perder sentido.

Y a perder sentido el Estado mismo.

Los hechos dictan sus consecuencias. El bailoteo a que se está sometiendo el aparato legal constitucional manipulándolo hacia todos lados según convenga, está siendo espejeado por los diferentes sectores de la sociedad, que también comienzan a saltarse la ley a su manera.

Desde el Alto Poder se está consumando –voluntaria o involuntariamente– la ruptura de los pactos de convivencia.

Y lo peor, comienzan a no sentirse las desemejanzas entre este accionar casi delictivo –del verbo latino delinquere, que significa abandonar, apartarse del buen camino, alejarse del sendero señalado por la ley– que intenta desconocer olímpicamente la esencia constitucional democrática de nuestra soberanía como pueblo.

Con su peligrosísimo y evidente impacto simbólico y multiplicador en los diferentes estamentos de la sociedad venezolana, particularmente en las inmensas barriadas de Caracas y el resto de las zonas urbanas del país, donde hoy está campeando sin control el hambre, la miseria y la muerte, con la constante violación de la ley y la vida, por esta reciente e increíble expansión de las redes delincuenciales. Redes que están pasando a dominar nuestras propiedades y nuestra cotidianidad, dentro una espiral tan vertiginosa como la inflacionaria y donde, por ejemplo, un nuevo líder del Cementerio y El Valle en Caracas, alias “Lucifer”, es capaz de imponer un toque de queda.

Es la descomposición.

Y el espejeo es alucinante.

Según el viejo sabio sacerdote Alejandro Moreno, (con sus más de cincuenta años sumergido en Petare), los perfiles del delincuente venezolano son los mismos de los gobernantes actuales.

“No asumir ninguna responsabilidad por los propios actos; afirmar su yo sobre y contra todos los límites; lenguaje centrado en el yo; los problemas vividos siempre como el yo, nunca como de los demás; y la búsqueda del dominio y el protagonismo siempre y en todo”.

Y para convencernos sólo bastaría echarle un ojo a la memoria de aquel “Aló Presidente” mesmérico de Chávez o las agobiantes cadenas o programación continua del presidente Maduro o de Cabello, para sentir los signos evidentes de claustrofobia de un mundo centralizado en sí mismo.

La implantación por años y años del mensaje del poder como valor único, por encima de todo y de todos.

Del Estado soy yo. De un Estado-Gobierno-Partido que en la fantasía de cualquier Steven Spielberg dibujaría el personaje de un mega-pran, que crea sistemas paralelos al margen de una legítima gobernabilidad, rebelde a toda forma racional –nacional e internacional–  de control.

Un Estado que cada vez se parece más al delincuente violento. Que culpa a los demás de sus errores y desviaciones, y se relaciona campechanamente con el sector transgresor de la población.

Un Estado que se alimenta ideológicamente y materializa sus distintas acciones dentro de otras distorsiones sociales, fomentando el estilo de malvivientes fanáticos que ensalzan la violación de la propiedad privada como un logro o apedrean un canal de TV independiente o impiden, con el uso de la violencia, una marcha opositora.

Atravesamos este difícil trance sin ninguna orientación de poder sabia, madura, civilizada.

Observamos pasmados que no hay Estado, o peor, que el Estado efectivo es el que imponen los grupos criminales. Que hay dos sectores de la sociedad que nunca se han comunicado. El que, como dice el padre Moreno, representa al del cerro, y el otro, que representa al del edificio. Y que lo primero que nos viene a los ojos es la drástica disminución de la edad de estos preadolescentes victimarios y víctimas.

Está naciendo una red de pequeños ejércitos.

Un verdadero Estado debajo del Estado formal, ineficiente y vacío, que rige la conducta y la manera de vivir de las personas.

Motivado fundamentalmente por el dinero (que los amos del régimen saquean casi públicamente y lo exhiben en esta Venezuela que es percibida ya como el país más corrupto de América Latina). Y por un respeto y prestigio cimentado sobre el que más tiene, el que más roba y el que más intimida.

Sobre el miedo.

La Policía Nacional Bolivariana atraviesa una crisis estructural. Asesinan a tiros y posteriormente queman al jefe de la Brigada Motorizada de Policaracas.

Asesinan a un PNB junto a su esposa y luego los queman frente a sus hijas. Las autoridades sostienen que la familia fue secuestrada en El Paraíso, cerca de la Cota 905.

Masacre: Diez muertos deja guerra entre bandas en El Valle.

150 hombres de tres grupos llegaron para acabar con la banda de “Franklin, El Menor”.

ADENDA

Toda nuestra historia ha estado signada por la visión pesimista que nuestras élites tienen del pueblo venezolano. Y ese pesimismo ha sido radical hasta en El Libertador Simón Bolívar.

Para él el venezolano no está incapacitado sino estructuralmente inhabilitado para la modernidad. No puede ser moderno. En consecuencia, lo que está planteando es cambiarlo o eliminarlo.

Un pensamiento que ayudó a crear una modernidad “compasiva”, de herencia hispana y católica, que intentó incorporar al venezolano al estilo de Copei, junto a otra visión “comprensiva” al estilo de AD.

Y el cambio que llega con la “modernidad” de la izquierda cabalgando sobre Chávez quiere “transformar” (no incorporar) al venezolano, para buscar ese “hombre nuevo” ¿hegeliano?, en un proceso que obliga a la eliminación de lo anterior para producir, como dice Alexander Campos, “algo nuevo en la síntesis de los contrarios, donde no quede ni lo nuevo ni lo viejo”.

Por eso quienes llegaron con Chávez quisieron acabar con todo para producir algo.

Y hoy, para quienes aún sobreviven alrededor del presidente Maduro (imagino a Jaua, Jorge Rodríguez, etcétera), su revolución es sin duda un pensamiento, una cosmovisión o “visión del mundo” o Weltanschauung. Y por eso la confrontación es tan importante como respuesta. Que es la raíz pesimista del problema.

No los van a convencer con el diálogo.

Como élite ellos también ven al venezolano desde una modernidad antigua. Nunca se han considerado parte del pueblo venezolano, sino otra cosa. Y además destinados a dirigir esto a un destino mucho mejor “para él”.

De manera que el problema es que la izquierda que entra al Gobierno con Chávez no plantea la incorporación del pueblo a un proyecto de modernización, porque estructuralmente el proyecto no puede ser moderno. El “nosotros” para ellos es el lumpen.

Pero no pueden realizar su proyecto sin una noción de pueblo.

Y en este sentido, me dicen que para Rigoberto Lanz, uno de sus ideólogos, en el pueblo se concentraba “todo lo que nosotros debemos eliminar para ser modernos, todos los vicios que ustedes están alabando”.

Y como quien valoró esa posición asistencialista comprensiva del pueblo fue AD, por ello Chávez jamás le perdonó –ni los que sobreviven con Maduro– haber colocado al pueblo en posición de Gobierno, haberle dado valor.

Dos coincidencias entre Gobierno y oposición: el menosprecio del pueblo. De ahí la desconexión ante la crisis.

¿Y qué ha pasado? Que en este momento ese 76.5 de pobreza se ha dado cuenta de que el chavismo los consideró una simple excusa, un comodín. No su razón de ser.

Que la palabra pueblo sirve a los transgresores como la gran justificación que los hace impermeables a la justicia.

El pueblo como escudo entre la Justicia y el ladrón. Más el otro escudo, muy resbaloso e inasible, al que se recurrió en los barrios y las cárceles: el malandraje. Ese enemigo a quien temen los ciudadanos y que está comenzando a jugar un papel muy extraño.

Se dice que hace dos años aquí rompieron el pacto con ese “pranato” nacional y aquel está formando hoy un Estado por su cuenta. De ahí la feria de pandillas, equipadas con el armamento más sofisticado en calles, avenidas y territorios. Con masacres sucesivas. Una verdadera guerra urbana que se solapa en la mirada de las autoridades.

Como por ejemplo en El Valle. Según la periodista Angélica Lugo, los graffitis marcan el territorio en la parte baja del sector Cerro Grande del barrio 19 de Abril. Incluso los funcionarios de Policaracas y de la Policía Nacional respetan las áreas delimitadas por la banda Carro Loco, que mantiene cercados a los vecinos de la zona.

Se dice que estamos en plena formación del GGV (Gran Grupo Violento) que ya tiene un eje que domina el gran Centro Norte Costero desde Anzoátegui hasta Puerto Cabello, conformado por 3 grandes grupos: 1) El de “Lucifer”, que domina el eje desde El Cementerio hasta Coche, 2) El “tren (imagen que significa la agrupación de varios vagones) de Aragua y Carabobo”, cuyo límite jurisdiccional es Tejerías. Y 3) “La hermandad del Picure” (la cabeza que ha imaginado todo esto), desde el Norte del Estado Guárico hasta Ocumare del Tuy. Organización criminal que, según, maneja una nómina de más de 100 millones de bolívares semanales.

Imagine el trabajo delincuencial necesario para mantener esos volúmenes.

Y ¿quién les dio el germen (militar, ideológico) para empezar esto?

Las “Zonas de Paz”.

Como en una novela de James Ellroy, “Lucifer”, gran unificador de las “mega bandas” de El Valle, Cota 905 y El Cementerio, está pagando en dólares por policía muerto.

El Estado no existe ni en el papel.

Y el gobierno hace que el voto comience a perder sentido. Que las instituciones electas, que el estado mismo comience a perder sentido.

Los hechos dictan sus consecuencias.​

Luis Garcia Mora
aguilaluis_7@hotmail.com
@LuisGarciaMora
Caracas - Venezuela 

ISAAC VILLAMIZAR, EL DERECHO CONTRA LOS DIABOLICOS

En estos días me he puesto a pensar sobre el sentido y la pertinencia de estudiar y ejercer el Derecho, aquella disciplina que mis magníficos y doctos profesores de la UCAT, hace ya más de 30 años, me dijeron y enseñaron que pretendía ofrecerle a la sociedad, como fines supremos, la justicia, el bien común, el orden y la seguridad jurídica.

Allí aprendí que el Derecho es la agrupación sistematizada de normas, reglas o principios, jerárquicamente establecidas y relacionadas entre sí, para regular conductas en sociedad, señalar cómo deben cumplirse los actos e imponer y hacer obligatorias esas normas mediante la coercibilidad, producto de la competencia que se le confiere al poder público. Aprendí que el Derecho busca lograr un ambiente de paz y libertad, en el cual la Constitución, la ley y las demás normas que conforman el ordenamiento jurídico aseguren para todos la vida, la integridad, el trabajo, la educación, la salud y la justicia social. Pero veo que en el país las normas jurídicas son manejadas al antojo y capricho de los gobernantes de turno, violentándolas con el mayor cinismo, imponiendo los titulares de los órganos públicos sus propios códigos.
En la universidad aprendí que la justicia es la perpetua voluntad de dar a cada uno lo suyo, conforme a su dignidad como persona; el ordenamiento jurídico se coloca al servicio de dar a cada quien lo que le es propio en sociedad. Pero veo en Venezuela cómo los enchufados corruptos se toman lo que no es suyo, lo que es de todos, para usufructuarlo en el exterior; se excluyen de beneficios a quienes no comparten un pensamiento único. En la universidad aprendí a que el bien común consiste simultáneamente en el bien de la sociedad y en el de los individuos en cuanto la integran; que el bien común es el conjunto organizado de condiciones sociales gracias a las cuales los ciudadanos pueden desarrollar en forma plena su personalidad, y que como reunión de valores y experiencias, la comunidad puede conservar y progresar en su bienestar material, moral e intelectual. Pero veo a Venezuela tan deprimida, tan angustiada, tan atormentada, tan maltratada en toda su población, carente de los más elementales beneficios materiales, espirituales e intelectuales. En la universidad aprendí que con el orden el Derecho refleja la fuerza superior de su ordenamiento jurídico para evitar las arbitrariedades individuales, y así imponer el tranquilidad. El orden supone una estructura normativa indispensable para la permanencia, la estabilidad, la perpetuación de la sociedad y la concordia social. Sin el orden, los pueblos están condenados a desaparecer o a vivir con hostilidades, con caos, con anarquía. Pero veo a Venezuela atrapada en enfrentamientos, en confrontaciones violentas, en la imposición de la ley del abuso, con unos  militares parcializados políticamente, y donde se niegan todas las libertades y todos los derechos, utilizándose para ello el poderío brutal. En la universidad aprendí que la seguridad jurídica permite la garantía que se le da al individuo para que sus bienes y derechos no serán objeto de ataques violentos, y si éstos llegaran a producirse, la sociedad, a través del poder público, le asegura protección, reparación de los daños causados y sanción a los responsables. Pero veo a Venezuela en la que se cometen tantas atrocidades contra los individuos y sus propiedades, con tal grado de persecución a la disidencia, al pluralismo, a la denuncia, a la crítica opositora, con un terrorismo judicial y órganos de investigación que fabrican expedientes amañados a quienes enfrentan al gobierno, en donde la impunidad rompe todos los records mundiales.
Y cuando veo y siento a esta Venezuela tan alejada de esos principios, se enredan en mi fuero interno sentimientos encontrados, de dudas, a veces de frustración, de pesimismo, de contradicciones entre lo que aprendí, lo que veo y lo que a su vez debo enseñar a mis alumnos. Me embarga una nostalgia, y hasta un desequilibrio intelectual, que no logro explicar claramente. Pero, entonces, pienso en mi hija, en la Venezuela que yo disfruté, joven, estudiante y hasta recién graduado de profesional, y en la Venezuela que quiero dejarle a ella, lar donde he echado raíces, para ofrecer lo mejor de mí. Es cuando, me agito, reacciono, despierto, y me digo: “tengo que seguir luchando, no puedo dejarle a mi hija un país lleno de forajidos, delincuentes, perversos y diabólicos que pretenden truncar el futuro, las oportunidades y las esperanzas”. Entonces, con mi ejercicio profesional, orientado con esos principios, y con esta labor comunicacional de orientación  legal, de reflexión, de formación y de concienciación, para sacar de la ignorancia a los incautos oprimidos, puedo hacer lo mío por Venezuela y por mi hija.
Isaac Villamizar
isaacvil@yahoo.com
@isaacabogado

Tachira - Venezuela

CARICATURAS 11-04-2016, EL REPUBLICANO LIBERAL, DIARIO DE OPINIÓN, RAFAEL RÍOS Y/O EDUARDO SANTOS, HUMOR, DEL DÍA, FORMA ESPECIAL DE OPINAR, RECOPILACIÓN, MAS RECIENTES, VENEZUELA,







































Rafael Rios
rariga2@gmail.com

Eduardo Santos
eduardosantos211@gmail.com

@rariga

@edsantos211