viernes, 5 de abril de 2019

THIERRY MEYSSAN, LA NUEVA GRAN ESTRATEGIA DE ‎ESTADOS UNIDOS


Muchos piensan que Estados Unidos se mueve mucho pero sin lograr gran cosa. ‎Por ejemplo, que las guerras estadounidenses en el Gran Medio Oriente han sido una ‎cadena de fracasos. Pero Thierry Meyssan estima que Estados Unidos tiene una ‎estrategia militar, comercial y diplomática coherente. En función de sus propios ‎objetivos, esa estrategia militar avanza pacientemente y registra éxitos.‎

Los pensadores de la Gran Estrategia estadounidense: Donald Rumsfeld, secretario de Defensa ‎de la administración Bush Jr., y su consejero, el almirante Arthur Cebrowski; el presidente ‎Donald Trump y su secretario comercial Peter Navarro; y el secretario de Estado Mike Pompeo, ‎con su consejero Francis Fannon.‎

En Estados Unidos se suele creer que el país carece de una Gran Estrategia desde que se cerró la ‎guerra fría. ‎

Una Gran Estrategia es una visión del mundo que se trata de imponer y que todas las ‎administraciones deben respetar. En caso de derrota en un teatro de operaciones, esa estrategia ‎sigue aplicándose en otros hasta que acabe por triunfar. Al final de la Segunda Guerra Mundial, ‎Washington optó por seguir las directivas que el embajador George Keenan había trazado en su ‎célebre despacho diplomático. Se trataba de describir un supuesto expansionismo soviético para ‎justificar una política de «contención» (containment) frente a la Unión Soviética. El hecho es ‎que, después de haber perdido las guerras en Corea y Vietnam, Estados Unidos acabó ganando. ‎

No es frecuente que se logre concebir una Gran Estrategia, aunque estas han existido, como sucedió ‎en Francia, con Charles De Gaulle. ‎

A lo largo de los 18 últimos años, Washington ha logrado poco a poco fijarse nuevos objetivos y ‎nuevas tácticas para alcanzar esos objetivos. ‎

1991-2001 un periodo de desconcierto
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En el momento de la desaparición de la Unión Soviética, el 25 de diciembre de 1991, ‎Estados Unidos, entonces bajo la administración de Bush padre, consideró que ya no tenía rival. ‎El presidente, victorioso por defecto, desmovilizó 1 millón de soldados e imaginó un mundo de ‎paz y prosperidad. Liberalizó las transferencias de capitales para que los capitalistas pudieran ‎enriquecerse y –como él creía– así enriquecer también a sus conciudadanos. ‎

Pero el capitalismo no es un proyecto político sino una forma de ganar dinero. Las grandes ‎empresas estadounidenses –no el Estado federal– se aliaron al Partido Comunista Chino (de ahí ‎el famoso «viaje al sur» de Deng Xiaoping). Esas grandes empresas estadounidenses ‎trasladaron a China las filiales de menor valor agregado que poseían en Occidente, y lo hicieron ‎simplemente porque los trabajadores chinos, con niveles de educación menos elevados, aceptaban ‎salarios 20 veces más bajos que en Occidente. Así se inició el largo proceso de ‎desindustrialización de Occidente. ‎

Para poder manejar con menos trabas sus negocios transnacionales, el Gran Capital trasladó sus ‎haberes a países donde encontraba menos obligaciones fiscales y descubrió así la posibilidad de ‎escapar a sus responsabilidades sociales. Esos países, cuya flexibilidad en materia de impuestos y ‎discreción son indispensables al comercio internacional, se vieron bruscamente implicados en ‎innumerables y gigantescas tramas de «optimización fiscal», una bonita formulación técnica para ‎lo que antiguamente se llamaba «defraudar el fisco», procedimiento con el cual lucraron ‎en silencio. Se abría así el reinado de la Finanza sobre la Economía. ‎

La estrategia militar‎

En 2001, Donald Rumsfeld, secretario de Defensa y miembro permanente del «Gobierno de ‎Continuidad» [1], creó ‎una Oficina de Transformación de la Fuerza (Office of Force Transformation) que puso en manos ‎del almirante Arthur Cebrowski, quien ya había trabajado en la informatización de las fuerzas ‎armadas y se dedicó entonces a modificar la misión de dichas fuerzas. ‎

Sin la Unión Soviética, el mundo se había hecho unipolar, o sea ya no estaba gobernado por el ‎Consejo de Seguridad sino única y exclusivamente por Estados Unidos. Para mantener ‎su predominio, Estados Unidos se planteó dividir la humanidad en dos partes. De un lado ‎estarían los Estados considerados estables (los miembros del G8 –incluyendo Rusia– y los aliados). ‎Del otro lado quedaría el resto del mundo, convertido en un simple “tanque” de recursos ‎naturales. Washington ya no consideraba el acceso a esos recursos como algo vital para ‎sí mismo, pero estimaba que los Estados estables sólo debían tener acceso a los recursos ‎a través de Estados Unidos. Para imponer esa situación era necesario destruir previamente las ‎estructuras de los Estados en los países considerados “tanques” de recursos, de manera que ‎no pudiesen oponerse a la voluntad de la primera potencia mundial, ni prescindir de esta [2].‎

Esa es la estrategia que Washington ha estado aplicando. Comenzó por el Gran Medio Oriente o ‎Medio Oriente ampliado –con las guerras en Afganistán, Irak, Líbano, Libia, Siria y Yemen. A pesar ‎de los anuncios de la secretaria de Estado de la administración Obama, Hillary Clinton, sobre el ‎‎«Giro hacia Asia» (Pivot to Asia), el desarrollo militar de China impidió aplicarla en el Extremo ‎Oriente y ahora Washington apunta a la Cuenca del Caribe, arremetiendo inicialmente contra ‎Venezuela y Nicaragua. ‎

La estrategia diplomática
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En 2012, el entonces presidente Barack Obama retomó el leitmotiv del Partido Republicano y ‎convirtió en prioridad nacional la explotación de los hidrocarburos (petróleo y gas) de esquistos ‎mediante el método de fracturación hidráulica. En unos años, Estados Unidos multiplicó sus ‎inversiones en ese sector y se convirtió en el primer productor mundial de hidrocarburos echando ‎así abajo los paradigmas de las relaciones internacionales. ‎

En 2018, Mike Pompeo, ex director de Sentry International, fabricante de maquinaria para la ‎industria del petróleo, se convirtió en director de la CIA y, posteriormente, en secretario de ‎Estado. Pompeo creó un Buró de Recursos Energéticos (Bureau of Energy Resources) que puso ‎bajo la dirección de Francis Fannon. Esta estructura era el equivalente diplomático de lo que fue la ‎Oficina de Transformación de la Fuerza en el Pentágono e instauró una política enteramente ‎enfocada a tomar el control del mercado mundial de los hidrocarburos [3]. Para ello imaginó un nuevo tipo de alianzas como la llamada Región Indo-pacífica ‎Libre y Abierta (Free and Open Indo-Pacific). Ya no se trata de crear bloques militares, como los ‎QADS, sino de organizar alianzas alrededor de objetivos de crecimiento económico basados en la ‎garantía del acceso a fuentes de energía. ‎

Ese concepto encaja en la estrategia Rumsfeld/Cebrowski. Ya no se trata de apropiarse los ‎hidrocarburos del resto del mundo, hidrocarburos que Washington ya no necesita, sino de ‎determinar quién tendrá acceso a ellos para poder desarrollarse y quién no. Esto es una ruptura ‎total con la doctrina del agotamiento del petróleo que la familia Rockefeller y el Club de Roma ‎promovieron desde los años 1960, doctrina retomada después por el Grupo de Desarrollo de la ‎Política Energética Nacional (National Energy Policy Development Group) del vicepresidente ‎estadounidense Dick Cheney. Estados Unidos estima ahora que no sólo no se ha producido la ‎temida desaparición del petróleo sino que además, a pesar del drástico aumento de la demanda, ‎la humanidad cuenta con hidrocarburos suficientes para al menos un siglo. ‎

En este momento, bajo pretextos tan numerosos como variados, Pompeo acaba de bloquear el ‎acceso de Irán al mercado mundial de hidrocarburos, está haciendo lo mismo con Venezuela y, ‎para completar el cierre, Estados Unidos va a mantener tropas en el este de Siria para impedir ‎que ese país pueda explotar los yacimientos existentes en esa parte de su territorio ‎ [4]‎. ‎Simultáneamente, Pompeo ejerce la mayor presión sobre la Unión Europea para que esta renuncie ‎al gasoducto ruso Nord Stream 2 y también sobre Turquía, para que renuncie al Turkish Stream.‎

La estrategia comercial

En 2017, el presidente Donald Trump trata de que regrese a Estados Unidos al menos una parte ‎de los empleos que las empresas estadounidenses habían transferido a Asia y a la Unión Europea. ‎Basándose en los consejos del economista de izquierda Peter Navarro [5], Trump puso fin a la Asociación Transpacífica y renegoció el Tratado ‎de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN, llamado en inglés NAFTA y en francés ALENA). ‎Al mismo tiempo instauró derechos de aduana prohibitivos para la importación de automóviles ‎alemanes y la mayoría de los productos chinos y completó todo lo anterior con una reforma fiscal ‎que estimula la repatriación de los capitales estadounidenses. Esa política ya ha permitido ‎mejorar la balanza comercial y reactivar el empleo. ‎

En otras palabras, ya está montado el dispositivo completo en los sectores económico, ‎diplomático y militar, vinculados todos entre sí y cada uno con sus instrucciones precisas. ‎

La principal ventaja de esta nueva Gran Estrategia es que las élites del resto del mundo siguen ‎sin haberla entendido. Washington todavía tiene a su favor el factor sorpresa, acentuado ‎además por el sistema de relaciones públicas deliberadamente caótico de Donald Trump. Pero ‎si observamos los hechos –en vez de dejarnos distraer por los tweets presidenciales–, podemos ‎comprobar que Estados Unidos ha logrado avances después del periodo incierto de los ‎presidentes Clinton y Obama. ‎

 [1] El «Gobierno de Continuidad» es una instancia estadounidense creada por ‎el presidente Eisenhower en tiempos de la guerra fría pero que aún sigue funcionando. ‎Su misión es garantizar la continuidad del Estado estadounidense en caso de ausencia o ‎desaparición del ejecutivo –como la muerte del presidente, del vicepresidente y de los presidentes ‎de las dos cámaras del Congreso durante un conflicto nuclear. Aunque la composición exacta del ‎Gobierno de Continuidad es secreta, esa instancia dispone de medios muy importantes.

[2] Esa ‎estrategia fue dada a conocer por el asistente de Cebrowski, Thomas Barnett, en su libro ‎‎The Pentagon’s New Map, publicado por Putnam Publishing Group en 2004.

[3] “Mike Pompeo Address ‎at CERAWeek”, por Mike Pompeo, Voltaire Network, 12 de marzo ‎de 2019.

[4] Esta misma semana, el lunes 25 de marzo de 2019, el Departamento del Tesoro de ‎Estados Unidos emitió una amenaza contra cualquier forma transacción implicando petróleo ‎con Irán o con Siria: “Sanctions Risks Related to Petroleum Shipments involving Iran and Syria”, Voltaire Network, 25 de marzo de 2019.

[5] Ver Death by China, ‎Peter Navarro, Pearson, 2011 y Crouching Tiger: What China’s Militarism Means for the World, ‎Prometheus Books, 2015.

Thierry Meyssan Intelectual francés, presidente-fundador de la Red Voltaire y de la conferencia Axis for Peace. Sus análisis sobre política exterior se publican en la prensa árabe, latinoamericana y rusa. Última obra publicada en español: De la impostura del 11 de septiembre a Donald Trump. Ante nuestros ojos la gran farsa de las "primaveras árabes" (2017).

Thierry Meyssan,

JOSÉ RAFAEL HERRERA, LAS TINIEBLAS


No fueron siete las plagas que, por intermediación de Moisés, el mismísimo Dios le infligiera a los egipcios, con el propósito de que el faraón liberara y permitiera el éxodo del pueblo hebreo. Fueron diez en total, a pesar de lo que el sentido común suele asegurar invariablemente, bajo la forma del adagio popular: “A ese pobre país le han caído las siete plagas de Egipto”, se dice en la actualidad, casi siempre haciendo referencia a Venezuela, una ex nación que, hasta la llegada al poder del llamado chavismo, gozaba de la mayor pujanza económica y de una envidiable estabilidad política y social, con un desarrollo cultural y educativo de los más altos en la región, amén de su privilegiada situación geográfica, del encanto de sus paisajes y de sus incalculables riquezas naturales. En 1498, al llegar a suelo venezolano, Cristóbal Colón la bautizó como “Tierra de gracia”. Y, en efecto, hasta hace veinte años, y desde que las plagas del cartel chavista –literalmente– la devoraran, Venezuela era considerada por el mundo como Il più bel segreto dei caraibi.

El verbo apercibir es un verbo transitivo. Significa hacer saber a alguien las sanciones a las cuales se expone. En derecho procesal se habla de apercibir cuando un juez emite una comunicación a alguna de las partes implicadas en un proceso judicial para advertirla de las consecuencias que acarrearía su incumplimiento. Se trata de una advertencia, un llamado de atención, un exhorto, que se hace a la luz de la conciencia. Los verbos transitivos expresan la acción –precisamente, el tránsito– del sujeto sobre su predicado, es decir, sobre su objeto. Es por eso que Kant define la apercepción trascendental como el tránsito –el “lazo”, dice Kant– que posibilita la unidad del sujeto y del objeto. Ese “lazo”, ese actus, es el movimiento de la conciencia consciente de sí misma, de la autoconciencia, el “Yo pienso que debe poder acompañar todas mis representaciones”, la unidad de la sustancia con el sujeto. Una de las páginas más sublimes de la filosofía kantiana.

Según el segundo libro del Pentateuco, que lleva por título Éxodo, Moisés, en nombre de Dios, apercibe al faraón para que libere al pueblo judío. De no hacerlo, Dios iría sucesivamente aumentando las sanciones con grandes pestes contra los dominios del faraón. El lector avisado se encuentra ahora, mutatis mutandi, en pleno cese de la usurpación. Y, en efecto, la primera de aquellas plagas fue la transformación del agua en sangre, a la que, ante la persistente soberbia del faraón, seguirían la de las ranas, los piojos, las moscas, el exterminio del ganado, las úlceras en la piel, la lluvia de granizo y fuego, las langostas y, las dos últimas: la llegada de una tiniebla tan densa que podía sentirse su presencia física, y, finalmente, el arribo del “ángel exterminador”, que acabaría con la vida del hijo primogénito del faraón, el heredero del dios Horus, el galáctico. Como podrá observarse, todas las opciones estaban sobre la mesa del apercibiente. El resto es historia conocida. El mar se abrió y el pueblo judío conquistó la libertad y reconstruyó su nación.

Todo en Venezuela ha sido deliberadamente puesto al revés. El país que fue es, ahora mismo, ruina circular, laberinto de espejos, precipicio en reverso sin fondo visible: un “mundo invertido”. Mientras lo que va quedando de país productivo usa la cabeza para caminar, quienes usurpan el poder político usan los pies para pensar. Los fanatismos son asunto de cuidado. Por lo general, invocan pomposos ideales que conducen directamente al callejón sin salida de los más bajos y perversos apasionamientos, en manos de la inescrupulosa canalla. De la luz sólo quedan sombras, de las aguas solo sed y pestilencias, del alimento excremento, de la paz la guerra, del moralismo la corrupción, del justicialismo el crimen organizado, del purismo de la verdad el engaño, del triunfalismo la derrota, del comunitarismo la egolatría, del instruccionismo la incompetencia. El Estado se ha hecho negocio privado y los negocios privados asunto de Estado. Entretanto, los mercenarios asumen la función de las langostas, de los sapos, de los piojos, de las moscas. La “Venezuela potencia” ha terminado en la más miserable, triste e impotente de las Venezuelas históricamente existentes. Tiembla, y hay fuego y granizo. Una desgracia. Creencia y entendimiento se contraen y dilatan, proyectan su reciprocidad, hasta hacerse espejismos, ficciones, el uno del otro, mientras van trastocando sus roles de continuo para poner siempre de nuevo en evidencia su correspondiente –correlativa– bancarrota. Las manos del entendimiento abstracto están teñidas de la sangre de las víctimas que brota del manantial de los fanatismos. 

Quizá la peor de todas las plagas, la que ha dejado las mayores secuelas y, al mismo tiempo, las renovadas premisas que retroalimentan la viscosidad de su eterno retorno, haya sido la de las tinieblas que va dejando a su paso el populismo, esa vil enfermedad que puede palparse en cada niño que fallece de inanición, en el rostro de las madres que van perdiendo a sus hijos, en la angustia y la desesperación del día a día para poder sobrellevar el peso de una vida que hace tiempo dejó de serlo. Es tan tragicómico el populismo en Venezuela que no ha necesitado ni de los castigos de Dios ni de las apercepciones de Moisés: ellos mismos han hundido al país en terribles plagas. El populismo chavista es la muleta de quien hipoteca su voluntad para que alguien –el “gran líder”–, a quien considera mejor que él, la dirija a su antojo. Es el padre que, de vez en cuando, pone la electricidad o el agua, envía la cajita de alimentos, desprecia la educación y la cultura, asfixia las universidades y el desarrollo del saber, otorga una generosa pensión para poder comprar menos de seis huevos al mes y permite el ingreso del enfermo a un hospital sin recursos para que pueda morir “en paz”. El populismo es la negación de la luz del conocimiento y de la libertad, ese que deja la puerta abierta al gran negocio del narcotráfico, que corrompe el cuerpo y el espíritu de la sociedad hasta los tuétanos. Y cuando la incompetencia y el rentismo parasitario comienzan a dar sus primeros frutos, cuando todo falla y nada alcanza, entonces inicia la retórica de la expiación. Surgen las iguanas, los francotiradores, los ataques electro-magnéticos, la “guerra económica”, los “enemigos del pueblo”. El “pueblo”, ese vasallaje de los narcotraficantes. Venezuela como nación no es más que la triste fachada de la Cuba castrista. Es una satrapía. La enfermedad populista ha colocado las premisas. Y cuando todo se ha invertido, la apercepción ya no es la premisa sino el resultado de las tinieblas.   

José Rafael Herrera

jueves, 4 de abril de 2019

ACTUALIZACIÓN, "EL REPUBLICANO LIBERAL II”, VIERNES 05-04-2019,

MIBELIS ACEVEDO DONIS, LA LLAVE DEL LABERINTO

EL REPUBLICANO LIBERAL en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 8 minutos
La idea de que las autocracias no responden a la presión política parece cada vez más extendida entre nosotros. Lleva tiempo gestándose, claro, antes incluso de que contra toda evidencia empírica, a alguien se le ocurriese acuñar tóxicos mantras como “dictadura no sale con votos” o “con criminales no se negocia”; tóxicos, en la medida en que petrifican el pensamiento crítico y lo reducen al mero slogan, en que detienen la vigorosa sinapsis que da cabida a la duda o evitan el análisis sereno de procesos históricos y la revisión de viejas omisiones e imprudencias. Ciclos sin elaborac... más »

TRINO MÁRQUEZ, ELECTRICIDAD: EL ROSTRO DEL ATRASO Y LA REPRESIÓN

EL REPUBLICANO LIBERAL en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 22 minutos
Los cortes intempestivos y prolongados del flujo eléctrico le han dado un revolcón a nuestra vida cotidiana. Han golpeado la dinámica individual, familiar y colectiva. Todos los servicios que hacen más amable y llevadera la actividad diaria, han sido trastocados de forma repentina. La electricidad permite encender los bombillos y alumbrar ambientes oscuros. Mueve el motor de la nevera, fundamental para mantener los alimentos. Permite encender las cocinas, los televisores, los radios, los microondas, las lavadoras, secadoras y computadoras. Si se sale del hogar, la electricidad mu... más »

PEDRO ELÍAS HERNÁNDEZ, EL TERCER LADO

EL REPUBLICANO LIBERAL en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 29 minutos
Durante la crisis de los misiles en Octubre de 1962, el mundo fue llevado al límite de una guerra termo nuclear. La polarización Este-Oeste y la histeria belicista de los sectores más extremos en Washington y Moscú, estuvieron a punto de desatar un holocausto atómico. Durante esos días de octubre, Kennedy y Kruschev se encontraban atrapados en la dinámica guerrerista de los líderes más duros del Kremlin y los “halcones” del Pentágono. ¿Quién en su sano juicio podía estar de acuerdo con una guerra tan destructiva y apocalíptica? Pero la razón del poder estuvo a punto de privar por... más »

TULIO RAMÍREZ, MASLOW Y EL SOCIALISMO CHAVISTA

EL REPUBLICANO LIBERAL en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 36 minutos
El psicólogo estadounidense Abraham Maslow (1908-1970) fue el fundador de la llamada Psicología Humanista. Entre sus aportes teóricos quizás el más reconocido sea el de la Teoría de las Necesidades. De acuerdo con ella la satisfacción de las necesidades más básicas (respiración, alimentación, descanso, sexo) da lugar al surgimiento de necesidades superiores como las de seguridad, afiliación, reconocimiento y autorrealización. Así, una vez cubiertas las necesidades fisiológicas más básicas, procuramos satisfacer otras como la seguridad, vivienda, salud, amistad, afecto, hasta las ll... más »

RONNY PADRÓN, ¿CESE DE LA USURPACIÓN COMO DESIDERÁTUM?

EL REPUBLICANO LIBERAL en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 49 minutos
Aparentemente, luego del 23 de febrero del año en curso, una vez fallido el plan del Presidente de la República de Venezuela para ingresar ayuda humanitaria desde la hermana República de Colombia, algo muy grave ocurrió en el seno de su gobierno más allá del fracaso puntual del antedicho evento. Veamos. Hasta ese momento el Presidente de la República mantenía un propósito político rigurosamente enfocado en la concreción del publicitado proyecto: Cese de la Usurpación, Gobierno de Transición, y Elecciones Libres. Pero es el caso, que salvo el impactante retorno del Primer Mandatar... más »

CARLOS BLANCO, CAMBIO DE RÉGIMEN

EL REPUBLICANO LIBERAL en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 53 minutos
En este trabajo me propongo describir en forma somera la situación actual; las dificultades que tiene la oposición; y los elementos estratégicos que sugiero para producir la salida. *La catástrofe* El país vive una situación catastrófica que se conoce, se padece y es inocultable. La crisis eléctrica tiene las implicaciones sabidas y, además, es una síntesis brutal del estado de la sociedad. Venezuela se ha devuelto de un solo viaje al siglo XIX antes de la utilización de la luz eléctrica y ha suprimido no sólo la iluminación, el bombeo de agua y la preservación segura de alimentos... más »

MIBELIS ACEVEDO DONIS, LA LLAVE DEL LABERINTO


La idea de que las autocracias no responden a la presión política parece cada vez más extendida entre nosotros. Lleva tiempo gestándose, claro, antes incluso de que contra toda evidencia empírica, a alguien se le ocurriese acuñar tóxicos mantras como “dictadura no sale con votos” o “con criminales no se negocia”; tóxicos, en la medida en que petrifican el pensamiento crítico y lo reducen al mero slogan, en que detienen la vigorosa sinapsis que da cabida a la duda o evitan el análisis sereno de procesos históricos y la revisión de viejas omisiones e imprudencias. Ciclos sin elaboración cuya impronta seguirá allí, por cierto, encajada en nuestra espalda como un hinchado fardo, retando la certeza del baño irrepetible que invoca el río de Heráclito.

Cuesta identificar, sí, el cómo manejarse exitosamente en contextos como el nuestro, mientras al mismo tiempo se brega para que el menoscabo de la condición humana, el miedo o la indignación no anulen mente y espíritu con sus vacunas anti-racionalidad. Hoy pocos pueden darse el lujo de refugiarse en oasis ajenos a una pesadilla que aplica su rebanadora igualitaria; que nos deja, literalmente, secos y sin luces en pleno siglo XXI. Un Estado rebasado por la calamidad, una economía devastada, la vida bajo amenaza; eso y el hipertrofiado hartazgo apenas dejan lugar para una reflexión que vaya más allá de la simplificación propuesta por el marketing, el “todo o nada”, el blanquinegrismo de la lógica binaria.

Ah, pero justo allí está la primera tentación que la dirigencia debe torear: la de lanzarse a bailar en la misma arena movediza de la exasperación colectiva, la de diluirse en el pathos o desmantelar la trinchera de la razón asumiendo que, si las opciones políticas menguan, toca esperar a que el colapso, la rabia caótica, el desgaste o la contingencia –y no la deliberada acción del liderazgo- allanen el atasco. Salvando las distancias y aún admitiendo la rareza del pelaje de nuestra “bête noire”, no es esa la lección que dejan países donde la porfía dialógica se volvió herramienta de cambio para quienes resistían el embate despótico. Aún cuando la encrespada protesta adquirió protagonismo (un factor de tensión-presión al que también recurrió la oposición en los emblemáticos casos de Polonia, Checoslovaquia o Suráfrica, por ejemplo) la voluntad para encontrar salidas pacíficas dispuso variables distintas, destapó oportunidades de mediación donde en apariencia no las había, superó la expectativa y la inercia que el extremismo impedía conjurar.

En el caso venezolano no puede apartarse el hecho de que la política y sus tiempos se redimensionan gracias a una catástrofe social que reordena todo el menú de urgencias, uno cuya atención exige dosis ingentes de cabeza fría. Pero recordemos, además, que una realidad escindida -el poder simbólico en manos de la dirigencia opositora, por un lado, dueña de una auctoritas reconocida por buena parte del mundo (“aliados y confianza”, precisa Guaidó) pero limitada en su capacidad de ejecución; y un poder fáctico en manos de Maduro y su víscera militar, pero cuya solvencia logística y financiera para responder al descalabro es cada vez más exigua- hace insuficiente la potencia de cada uno, por sí solo, para cortar el nudo. Así, la inmovilidad que supone el topetazo de dos toros enganchados por los cuernos, es una promesa. ¿Qué pasará de mantenerse la resistencia a acordar jugadas que al menos logren aliviar el suplicio de la supervivencia?

La angustia no es gratuita. Mientras la retórica opositora escala y los desmanes del oficialismo para desactivar a su adversario no se hacen esperar, la expectativa de un mínimo consenso en torno a lo inaplazable es menos visible. La política, llave del laberinto, una y otra vez invocada para contrarrestar la visión de aniquilación del otro, insiste en volverse esquiva. Junto al recrudecimiento de la crisis, el escenario de confrontación (déjà vu tan terco como sus promotores) cobra nuevos vuelos entre opositores, aún a sabiendas de que quien moviliza colectivos y dispara también busca boicotear el sensato intercambio que lo pondría en tres y dos.

En medio del ardor antipolítico y los “Deus ex Machina” que algunos piden con cuchillo apretado entre los dientes, la propuesta de negociar salidas –sí, así como se negoció el ingreso de la ayuda humanitaria, lo cual comprueba la efectividad de una inteligente, práctica, no menos valiente presión política- sigue estando sobre la mesa servida por Mogherini y la UE. ¿Qué más se necesita entonces, amén de los motivos que impone la emergencia o el cálculo del costo de la violencia? Sin duda hará falta la capacidad del “hombre de acción” para entender el momento y conciliar lo irreconciliable, ese sentido de la realidad del que habla Berlin y que permite sacar jugo a la confianza depositada en el liderazgo. No es poca cosa, seguramente. Pero para ayudar a aterrizar lo que luce inalcanzable, ni más ni menos, están los políticos. A esa virtù seguimos apostando.

Mibelis Acevedo Donis
@Mibelis

TRINO MÁRQUEZ, ELECTRICIDAD: EL ROSTRO DEL ATRASO Y LA REPRESIÓN


Los cortes intempestivos y prolongados del flujo eléctrico le han dado un revolcón a nuestra vida cotidiana. Han golpeado la dinámica individual, familiar y colectiva. Todos los servicios que hacen más amable  y llevadera la actividad diaria, han sido trastocados de forma repentina.

La electricidad permite encender los bombillos y alumbrar ambientes oscuros. Mueve el motor de la nevera, fundamental para mantener  los alimentos. Permite encender las cocinas, los televisores, los radios, los microondas, las lavadoras, secadoras y computadoras. Si se sale del hogar, la electricidad mueve las fábricas, los ascensores donde operan las empresas, permite bombear la gasolina que surte los tanques de los automóviles. Internet, la telefonía móvil y los teléfonos inalámbricos, también se alimentan de la electricidad. El agua llega a las casas y centros de trabajo porque dispositivos eléctricos la impulsan. Pocas actividades u objetos escapan de la presencia de ese flujo energético, cuya existencia se conoce desde la antigüedad, pero que fue producido y aprovechado en gran escala  a partir de finales del siglo XIX, cuando Thomas Alba Edison inventó la bombilla incandescente y Nikola Tesla trabajó en el uso de la electricidad alterna en grandes proporciones.

El uso intensivo de la electricidad aparece en todos los textos e informes sobre el desarrollo económico y social, entre los indicadores fundamentales que miden el bienestar alcanzado por un país. Entre progreso y demanda de electricidad se da un vínculo concomitante. Salvo que la energía eléctrica sea remplazada por una fuente alternativa, como la energía solar, no es posible que se produzca una caída del uso de la electricidad que no refleje una contracción del Producto Interno Bruto y la riqueza de una nación.

La importancia de la electricidad y su nexo con el crecimiento y el bienestar fue entendida a plenitud por los distintos gobiernos nacionales desde la muerte de Juan Vicente Gómez, en diciembre de 1935, hasta el ascenso de Hugo Chávez al poder. En el Programa de Febrero, presentado en 1936 a la nación por el general Eleazar López Contreras, para aplacar las protestas desatadas en Caracas y otras ciudades tras la desaparición del tirano, ya se señala como prioridad la electrificación del país. Esa visión modernista se mantuvo como constante en los gobiernos posteriores; e impulsó los grandes proyectos para la construcción del Sistema Eléctrico Nacional. Incluso, Hugo Chávez entendió que sin energía eléctrica no era posible alcanzar un modelo autosostenido de crecimiento. El Plan de la Nación 2001-2007 y el Primer Plan Socialista, 2007-2013, destacaron la relevancia de mantener el SEN en óptimas condiciones. Lo que ocurrió después fue que colocó en manos inexpertas y voraces esa enorme responsabilidad. La impericia destruyó el sistema; y la voracidad se tragó los miles de millones de dólares que la bonanza petrolera permitió destinar al logro de ese objetivo.

La labor de demolición del SEN fue continuada con mucho ánicmo por Nicolás Maduro. A partir de 2013, cuando asume la presidencia de la República, la desidia dominante durante los trece años anteriores, se convierten en abandono y saqueo obsceno. El retroceso al pasado antediluviano se emprendió a toda marcha. Los informes de Víctor Poleo y Damián Prat, entre otros expertos en la materia, resultan inapelables y estremecedores. Los venezolanos hemos visto en vivo  el desplome de un sistema que era motivo de orgullo nacional: en él trabajaron nuestros mejores profesionales; y era modelo de eficiencia en América Latina y el mundo.

Nicolás Maduro, auxiliado por su impresentable ministro de Comunicación, trata de controlar los daños y ocultar su responsabilidad en el colapso de los servicios de electricidad y agua. La estrategia adoptada es sencilla: adultera la realidad a través de las cadenas de radio y televisión; reprime con violencia las protestas populares; desinforma a través de la Red de Medios Públicos, por donde se transmiten hasta el hastío las explicaciones estrambóticas inventadas por el régimen; e intimida y obliga a guardar silencio a los grandes medios de comunicación masivos, incluidos los circuitos radiales, a los que se les prohibió organizar operativos especiales para informar a la ciudadanía acerca de los apagones. Conatel se convirtió  en el rostro oculto del Sebin, la GNB, la PNB, las Faes y los colectivos. Es el brazo desarmado de la represión, pero igual de agresivo.

El madurismo representa la encarnación del atraso y la violencia. Afortunadamente, el descalabro del sistema eléctrico y de la distribución de agua ocurren en un momento en el cual la oposición se reorganiza en torno a Juan Guaidó. No le será fácil evitar pagar el costo del martirio al que somete a los venezolanos.

Trino Marquéz
@trinomarquezc
           

PEDRO ELÍAS HERNÁNDEZ, EL TERCER LADO


Durante la crisis de los misiles en Octubre de 1962, el mundo fue llevado al límite de una guerra termo nuclear. La polarización Este-Oeste y la histeria belicista de los sectores más extremos en Washington y Moscú, estuvieron a punto de desatar un holocausto atómico. Durante esos días de octubre, Kennedy y Kruschev se encontraban atrapados en la dinámica guerrerista de los líderes más duros del Kremlin  y los “halcones” del Pentágono.

¿Quién en su sano juicio podía estar de acuerdo con una guerra tan destructiva y apocalíptica? Pero la razón del poder estuvo a punto de privar por encima del poder de la razón. Ambos líderes, tanto el Presidente de EE.UU como el Secretario del PCUS descubrieron a tiempo que los correos de comunicación que utilizaban servían más al interés de un desenlace desastroso que a los intereses de la paz mundial. De allí que decidieron explorar otra vía para comunicarse, a la cual llamaron “el tercer lado”. Burlando los canales que se habían utilizado hasta ese momento,  Kennedy y Kruschev lograron llegar a un acuerdo que evitó a la postre la confrontación nuclear entre las dos superpotencias y que interpretó el unánime sentimiento de paz de la mayoría de las naciones del orbe.

Algo similar ocurre en Venezuela hoy. Hay dos sectores polarizados, dos minorías agresivas que atenazan al país, que alimentan una confrontación como instrumento de mutua reafirmación y que ha escalado a niveles de conflagración entre actores internacionales. En  consecuencia, se le ha  declarado una suerte de muerte civil a una vasta porción de ciudadanos a quienes la lucha por el poder entre chavismo-antichavismo, gobierno y oposición o el juego de tronos de las potencias mundiales, no les dice absolutamente nada. Es un tercer país, inmensamente mayoritario, ignorado y preterido, cuyas expectativas no encuentra lugar en la agenda de la clase dirigente.

El oficialismo asume la negación del trágico presente venezolano. Se desentiende de toda responsabilidad .La inflación es resultado del dólar criminal, de la guerra económica. El colapso de los servicios de electricidad y agua es consecuencia de acciones de sabotaje y cosas por el estilo que suenan como insultos a la inteligencia de la ciudadanía. Pero en el campo opositor, debido a sus carencias políticas y orgánicas, no se visualiza ninguna intención de mandar alguna señal a esa Venezuela desesperada dejando  a la población expuesta a mensajeas confusos y temerarios.

El país, de manera abrumadora, demanda  un reemplazo en la conducción de los asuntos públicos. Su aspiración es sólo una, superar la actual pesadilla del empobrecimiento y la devastación social. Pero el lenguaje de sus líderes es políticamente  dicotómico y polarizado. Hay que  burlar los canales a través de los cuales hasta ahora se emiten los mensajes desde ese formato de confrontación.  Si se logra articular un discurso que sintonice con el drama humano cotidiano, que motive y que se propague de forma viral entre los venezolanos, entonces soplará un viento fresco de cambio que sustituya el enrarecido aíre político que respiramos.

Pedro Elías Hernández.
@pedroeliashb

TULIO RAMÍREZ, MASLOW Y EL SOCIALISMO CHAVISTA


El psicólogo estadounidense Abraham Maslow (1908-1970) fue el fundador de la llamada Psicología Humanista. Entre sus aportes teóricos quizás el más reconocido sea el de la Teoría de las Necesidades. De acuerdo con ella la satisfacción de las necesidades más básicas (respiración, alimentación, descanso, sexo) da lugar al surgimiento de necesidades superiores como las de seguridad, afiliación, reconocimiento y autorrealización. Así, una vez cubiertas las necesidades fisiológicas más básicas, procuramos satisfacer otras como la seguridad, vivienda, salud, amistad, afecto, hasta las llamadas necesidades del espíritu como la creatividad, el arte, entre otras.

No pretendo en este artículo dar un tratado de psicología, ni mucho menos. La referencia a Maslow sale a colación debido a que los venezolanos estamos involucionando en la escala de necesidades, a los niveles básicos. El socialismo del Siglo XXI en poco menos de 20 años destruyó por completo un proceso de crecimiento cultural que, con sus altibajos y fundadas críticas, convirtió a Venezuela en una de las referencias regionales y, por qué no, mundiales, en las artes, la educación, la salud, la política, el deporte, la literatura y sobre todo en el don de gente de nuestro pueblo.

Hoy, la mayoría de los venezolanos emplean todas sus energías en la procura de la sobrevivencia. La búsqueda diaria del sustento alimentario ha dejado de lado la rica, extensa y diversa actividad cultural que siempre nos caracterizó como pueblo.

Algunas cifras son espeluznantes. Para 1998 Venezuela aportaba a América Latina el 4,8% de los artículos científicos producidos en la región, en 2019 este aporte es de menos del 0,1%. Hasta hace unos años el 80% de esta producción científica se generaba en las universidades nacionales, hoy estas instituciones están en un estado de precariedad calamitoso por efectos de presupuestos que no cubren ni el 10% de sus necesidades. En materia de salud cada vez son menos los egresados en medicina y la cifra de estudiantes de postgrado son ridículas. La industria editorial está prácticamente cerrada y la importación de libros es inexistente. Cada vez hay menos lectores de prensa no solo por los altos costos de los periódicos y las suscripciones digitales, sino porque la mayoría de los medios son folletos propagandísticos del gobierno. La rica vida teatral desapareció, quedan algunos héroes que hacen de tripas corazón para brindar algún espectáculo.

El Sistema de Orquestas Simón Bolívar, referencia mundial, es un programa que se mantiene porque el régimen lo utiliza como vitrina ganando indulgencias con escapulario ajeno. En materia deportiva, las medallas se nos alejan cada vez más. La malnutrición de nuestros deportistas amateurs está cobrando con creces en reveses deportivos. Subirse a un pódium es cada día más difícil. Nuestros pintores, escritores, investigadores, intelectuales y cantantes tuvieron que huir al exterior buscando mejores destinos.

Cada día vemos más gente comiendo directamente de los containers de basura. Ya no solo se observan a indigentes y niños de la calle, también gente de los sectores populares y clase media quienes, discretamente, hurgan en los desechos de los mercados populares para hacerse de algunas verduras en buen estado. Según la encuesta ENCOVI el venezolano ha perdido un promedio de 11 kilos de peso en los últimos tres años. Por las calles se ven los transeúntes famélicos y con la mirada perdida, la desnutrición hace mella en nuestra sempiterna alegría. Ya nadie invita a nadie a su casa, los pocos alimentos hay que conservarlos con celo. Esto ha pulverizado la malla social que durante siglos fue tejiendo eso que se ha llamado, la venezolanidad.

El socialismo del Siglo XXI ha sido un modelo que le quitó colores a nuestra forma de vida. Hoy día Venezuela es un país que va de gris a oscuro.

Esa imagen que nos vendió Hollywood para representar a los países ubicados tras la cortina de hierro con calles oscuras y desoladas, de alcantarillas humeantes y gente caminando rápido y alerta buscando la seguridad del hogar, definitivamente no era una exageración propagandista. Camine usted por Caracas a las 8 de la noche y constátelo.

Tulio Ramírez
@tulioramirezc

RONNY PADRÓN, ¿CESE DE LA USURPACIÓN COMO DESIDERÁTUM?


Aparentemente, luego del 23 de febrero del año en curso, una vez fallido el plan del Presidente de la República de Venezuela para ingresar ayuda humanitaria desde la hermana República de Colombia, algo muy grave ocurrió en el seno de su gobierno más allá del fracaso puntual del antedicho evento. Veamos.



Hasta ese momento el Presidente de la República mantenía un propósito político rigurosamente enfocado en la concreción del publicitado proyecto: Cese de la Usurpación, Gobierno de Transición, y Elecciones Libres. Pero es el caso, que salvo el impactante retorno del Primer Mandatario Nacional a inicios de marzo por el Aeropuerto Internacional de Maiquetía, desde aquel entonces su estrategia evidencia modificaciones de tal entidad que no solo desdibujan lo que había sido la tratativa presidencial de otrora, caracterizada por la innovación y el arrojo, descolocando siempre al régimen usurpador, reemplazándola por una estrategia como la actual, plagada de lugares comunes y ensayos reiteradamente fracasados, solo útiles para adornar portadas en periódicos internacionales.

Porque pretender alcanzar el Cese de la Usurpación valiéndose hoy día únicamente de multitudinarias manifestaciones de protesta nacional en rechazo al colapso de los servicios públicos básicos, o peor aun ensayando el bloqueo pacífico de la ciudad capital con la sola participación de la población civil desarmada, a remedo del 11 de abril de 2002, indica a las claras que el objetivo político es otro, muy distinto al reemplazo inmediato y definitivo del régimen socialista causante del vigente genocidio.

El Presidente de la República de Venezuela está a tiempo de retomar el rumbo perdido, reasumiendo el Cese de la Usurpación como desiderátum de su gestión y para ello debe aceptar realidades y cumplir obligaciones, y por ende reconocer la necesidad inmediata del apoyo militar internacional a tales efectos. Continuar esquivando la activación del artículo 187.11 de la CRBV, sin mayor argumento que la testarudez, condena a Venezuela a permanecer entre la esclavitud y el exterminio socialista, y al nuevo gobierno como otro cómplice necesario del vigente caos ¡Prohibido olvidar! Ora y labora.

Ronny Padrón
@caballeroperci
caballeropercivall@gmail.com