lunes, 15 de febrero de 2016

LUIS D. ÁLVAREZ V., LA AFRICANIZACIÓN DE VENEZUELA

El título de este artículo pudiese sonar escandaloso y a juicio de muchos hasta exagerado. Sin embargo, la realidad que atraviesa el país cada día se asemeja más a lo que parecían lejanos relatos del África descolonizada que ahora han pasado a formar parte de paisaje cotidiano de nuestro país en el que el hambre y la violencia son cada día más corrientes.

No hay que adentrarse mucho en la geografía para observar como muchos, que tal vez nunca lo pensaron y que son lejanos a la mendicidad, han tenido que hacer de la basura su fuente de alimento, teniendo que recurrir a lo dejado por otros para saciar su hambre. Esas imágenes de documentales sobre tierras remotas y famélicas son cada día más habituales en las calles de las principales ciudades del país.

Los grupos armados que son recurrentes en muchos países africanos y que con sofisticado armamento someten a los ciudadanos, circulan libremente imponiendo sus puntos de vista, a la vez que desarrollan complejos entramados de poder económico que los convierte en factores al servicio de macabros intereses de todo tipo. Desafortunadamente, las historias de masacres y atropellos por parte de grupos irregulares o individuos con armas no están sólo en los olvidados conflictos del antiguo Zaire o Burundi, sino que basta revisar la prensa nacional para enterarse, pese a la censura y a la carencia de fuentes oficiales, que cada día el luto y el dolor cobijan a los venezolanos.

Los gobiernos de muchos de los Estados africanos están señalados de colaborar con grupos irregulares de otros países y de lucrarse de recursos obtenidos a través de la extorsión y el miedo, mientras que las necesidades básicas se dejan de lado y la población es confinada a hospitales mal surtidos para tratar complicaciones producidas por dolencias básicas poco tratadas o falta de medicamentos o los habitantes deben hacer largas filas para poder mitigar el hambre con alguna caridad que llega a través de la ayuda internacional.

Aunque hay ejemplos de desarrollo y crecimiento en el continente africano, buena parte de los países está inmersa en largas dictaduras corruptas y represivas. Revisar la historia de países como Gabón, Congo, la República Democrática del Congo, Zimbabue, Eritrea, Sierra Leona y Liberia, por mencionar algunos, debe llevar a una profunda reflexión sobre la realidad y el porvenir. Hace algunos años era común que ante la incredulidad de muchos, algunos comentaran que Venezuela estaba “llegando a parecerse a Cuba”. Tal vez estén equivocados. Nos parecemos cada día más a Somalia, que es mucho más tétrico.

Luis D. Alvarez V
luis.daniel.alvarez.v@gmail.com
@luisdalvarezva
Internacionalista

Caracas - Venezuela

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