lunes, 4 de abril de 2016

SUSANA MORFFE, LA BRECHA: DE RICOS A POBRES (ENTRE CIELO Y TIERRA)

Qué visión de país puede tener un joven venezolano hoy día  ante el desarrollo de eventos político-económicos agotados y siempre imprevistos en los últimos años. Crece la duda del porvenir y disminuye la creencia de una salida por parte de la dirigencia nacional, confrontada por los poderes legítimamente establecidos en la carta que rige el desenvolvimiento social.
Los individuos más experimentados en las lides políticas observan y opinan, mientras que la sociedad en la base de la pirámide interactúa despiadadamente por alcanzar la supervivencia, preñada hace algunos años de violencia, esa misma que hoy vemos asombrados con el rudo exterminio entre unos y otros. Descuartizar, quemar y asesinar con armas es lo que la juventud venezolana está experimentando en el panorama brutal del presente siglo XXI, como síntoma de la pobreza en su galopante crecimiento.
¿Quiénes dejaron avanzar la estrecha ideología de la revolución? El mismo pueblo que hoy, exigente y desesperado, lucha por sobrevivir con escasez de todo tipo, como si se tratara de un castigo impuesto por no haber hecho uso apropiado y sensato de la bonanza petrolera y toda la riqueza natural, en manos de filibusteros en su objetivo de saquear, robar, enriquecerse y repartir la ganancia de los venezolanos en tierras foráneas.
En el curucuteo de las redes sociales tropezamos con esto: “La riqueza no es un índice de éxito ni la pobreza es garantía de logros insignificantes”.
No creo en irnos acostumbrando a la pobreza reinante hoy en el país. El asunto es que no la hemos superado por no tener una guía o cabeza sensata capaz de mirar lo más profundo del conflicto para sobrepasar las fronteras individuales y decir “esto es lo que tenemos que hacer y allá vamos”. A nadie le molestaría seguirlo, al menos por nuestros jóvenes; claro, debe ser un individuo con una enorme carga de credibilidad sin dejar lugar a dudas. Es de quijote intentar arreglar a Venezuela de tal forma, pero es lógico reponer las fracturas.
Grupos sociales quieren ponerle fin a la crisis por la vía de tomar la calle, pero ninguno da un paso al frente. Lo interesante es que están convencidos de esa salida frente a cualquier otra intervención.
Los lamentos se escuchan por todas partes, de manera global, nunca Venezuela había sufrido una crisis como la actual. Los tiempos cambiaron y fenómenos naturales también se organizaron para incluirse en la no sé qué batalla ambiental. Saltan las comparaciones para aceptar que los indígenas, nuestros primeros pobladores, vivían mejor sin la civilización. Ellos se podían bañar a orilla de los ríos a cualquier hora y cultivaban para comer todo lo que les venía en ganas. Nada despreciable en estos momentos de hacer colas sin garantía de encontrar algo para llevar.
Los expertos en conductas consideran que “el fracaso no es el acabose de todo, podría ser el comienzo de todo. Lo importante en la vida es sacar provecho de cada experiencia dolorosa”.
Siempre los tiempos idos resultan ser los mejores en el presente. No, no quiero imaginar el futuro, cuando quedemos obligados a aceptar que estamos viviendo ahora lo mejor en comparación con lo que está por venir.
Susana Morffe
susana.morffe@gmail.com
@susanamorffe
www.susanamorffe.blogspot.com

Nueva Esparta - Venezuela

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