domingo, 5 de febrero de 2017

EUGENIO MONTORO, EZEQUIEL ZAMORA; NARIZ DE CUCHILLO

MATAR AL MENSAJERO

          En este inventado día de asueto para conmemorar los 200 años del nacimiento de Ezequiel Zamora y recogiendo las duras palabras de Ramos Allup desacreditando a Zamora y la inmediata reacción de Maduro en contra de Ramos, se me han puesto las ganas de comentar del asunto.

         A beneficio de los que no saben el cuento va un resumen. Chávez y sus amigos rescataron la figura de Zamora como una representación del revolucionario que luchó en contra de la oligarquía de su tiempo en defensa de los pobres y los campesinos. Zamora ciertamente comandó algunas batallas de la llamada guerra federal también llamada la guerra larga (duró cinco años) donde se enfrentaron los conservadores y los liberales.

         A los liberales (los que aúpan los rojos de hoy) los llamaron federalistas pues la autonomía de las provincias era su principal objetivo y, aunque el gobierno actual no le gustan las autonomías, el himno es bonito pues dice “oligarcas temblad, viva la libertad”.

         En cualquier caso, a los chavistas les gustan las cosas de Zamora y por eso se decretó día no laborable el día en que nació.

         Ramos Allup, opositor al gobierno de Maduro, usó la oportunidad para criticar duramente esa iniciativa argumentando que Zamora había sido un maleante, asaltante de caminos y desflorador de niñas de doce años y que así lo decía un conocido libro de su biografía. Ante tal espinosa declaración Maduro uso lo de costumbre, matar al mensajero, diciendo que Ramos era esto y aquello y que lo metería preso por bocón.

         Ese es el cuento, ahora un poco de análisis.

         Como la mayoría conoce la moral se refiere a costumbres de una sociedad que presume buenas y correctas y la ética es el razonamiento sobre esas costumbres tratando de buscar la verdad de lo que es bueno o malo.

         En general los llamados próceres de la patria son respetados por todos los habitantes de Venezuela y hablar mal de ellos no es usual. Simón Bolívar, por ejemplo, es casi una figura de santidad que genera profundo respeto y es referencia frecuente para cualquier cosa. De tal manera que la costumbre (lo moral) es no hablar mal del prócer.

         Pero si vamos al razonamiento ético surge enseguida la pregunta ¿y por qué no hablar mal de un prócer? La respuesta no es sencilla pues al fin y al cabo se trata de figuras públicas y sujetas a opinión diversa. Además, la libertad de opinión solo existe cuando se expresa. Para muchos la virginidad de María es santificable e incuestionable, pero para otros es una idiotez y un invento absurdo.

         No hay duda que la ética -lo racional- nos lleva sin mucho esfuerzo a permitir la crítica al prócer como algo absolutamente correcto, aunque la moral (la costumbre) esté en contra. Quizás Chávez sin darse cuenta abrió la caja de Pandora y quebró la costumbre moral, al criticar la actuación de Páez en su relación con Bolívar. Lo hizo fuerte, repetido y en cadena nacional. Así que Ramos Allup haga lo equivalente no debería romper vestiduras. Además, las supuestas ofensas a Zamora como asaltante y violador fueron de menor cuantía que las que usó Chávez llamando nada menos que traidor al General Páez.

         Y olvidando distancias la orden de Cabello de colocar cartelitos de “aquí no se habla mal de Chávez” es igualmente atolondrada bajo el razonamiento ético.

         Quizás hasta pongan preso a Ramos, pero no hay razón ni ética ni moral que soporte a la acción más cobarde que existe como lo es el abuso de poder.

Eugenio Montoro
montoroe@yahoo.es
@yugemoto67
Zulia - Venezuela

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