jueves, 2 de febrero de 2017

EGILDO LUJÁN NAVA, LA SALIDA: REFUNDAR LA REPÚBLICA.

LAS DOS VENEZUELAS

"Cachicamo trabajando pa lapa; la avaricia rompe el saco. Y mapurite sabe a...".  Popurrít de dichos populares que hacen pensar.                                                                                                           
Día: 25 de enero de 2017.
Hora: 06:30 de la mañana.
Sitio: Avenida Principal de Las Mercedes, frente al Centro Comercial Tolón.

Motivo: Disputa entre cinco personas (tres hombres y dos mujeres) por el contenido de un grupo de bolsas negras con el obvio contenido de la basura y desperdicio de comida depositado en el sitio.

Es la Venezuela del 2017. La de los dos rostros: la que vive y aprecia la mayoría de los venezolanos en cualquier rincón del territorio nacional. Y la que insisten en ocultar los administradores del poder público, bajo la falsa creencia y hasta convicción de que aquí no hay hambre; de que lo de la hambruna es cuento de la disidencia política, una versión cuasicriminal de los mismos que se ocupan de equipar a diario a quienes avivan la guerra económica.

Es la misma Venezuela, por supuesto, que se ha convertido en el epicentro de otras dos justificaciones: la del eterno e improductivo Decreto de Emergencia Económica; y la que le sirve de argumento  al Ministerio de la Alimentación para reclamar a diario el derecho a tener mayor control de la disponibilidad de divisas del país para llenar, en el más corto plazo posible, las bolsas y/o cajas de productos importados que vende el sistema de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (Clap).

Por cierto, después de un año de haberse aprobado -a trocha y moche- el citado Decreto, nadie conoce el contenido de la obligatoria explicación de su alcance económico y social; mucho menos de cuánto le ha costado al país y a sus ciudadanos el financiamiento de esa nueva variable de operativos tras operativos. Es una excusa para hacer cosas, aunque menos, triste y dolorosamente, para hacer posible que se incremente la producción de alimentos; sí,  y que a partir de la dinamización de ese esfuerzo organizado y gerenciado por los dolientes del sector privado, se comience a evitar la reedición de episodios definitivamente dantescos como el del 25 de enero.

Pero más allá de lo que pasa con los alimentos, ¿qué sucede entre los usuarios del servicio del transporte superficial?.  Ellos, los eternos olvidados entre la más de veintena de planes contra la inseguridad, sencillamente, se persignan y se encomiendan a Dios. Conforman esa gran mayoría que, para variar, también tiene que hacer una tras otra cola para llegar a sus sitios de trabajo, hogares o destino ante la necesidad de emprender cualquier  diligencia individual o familiar. Y rezan antes de embarcarse en las unidades donde pueden ser asaltados, agredidos, robados, heridos o asesinados, como pudiera estarse ahora proyectando en el servicio subterráneo.

Otra no menos dura y dolorosa experiencia  significa tener que acudir a un hospital o cualquier otro centro de salud pública, en un intento por pretender sanar de alguna patología o de sobrevivir. En muchos casos,  es la antesala de poder morir por la falta de atención; bien porque  no hay médicos especializados o porque no hay medicamentos en el mercado. 0 porque -y es el colmo- hay que someterse a una larga espera, en vista de que la abundancia de pacientes con peores dolencias o enfermedades, impone la atención por causas de  mayor prioridad en un ambiente de escasez.

Y si se trata de acudir a algún despacho para llevar a cabo un trámite, lo más seguro es que, a partir del hecho de estar en el sitio, el proceso termine convirtiéndose en un esfuerzo traumático.  Hay que prepararse mentalmente para recibir maltratos de todo tipo y hacer colas desde la madrugada.   ¿Ejemplo?. Lograr un Pasaporte por primera vez, renovarlo, etc; equivale a tener que someterse a vencer un verdadero  maratón de visitas a las oficinas correspondientes, como a una segura  pérdida de tiempo, salvo que se acuda a lo peor de lo peor.

Eso de entre lo peor no es otra cosa que convenir la posibilidad de una solución a partir de la prestación de los servicios ilícitos de un gestor que merodea en el sitio, conoce allí a todo el santo mundo y que, con una oportuna sonrisa de oreja a oreja, te manifiesta estar en capacidad de, por una módica -o arruinante cifra-,  poner el necesitado Pasaporte en manos de su cliente de mercado negro. ¿Cómo lo logra?. Lo logra. Porque lo cierto es que cumple con la entrega el mismo día, sin haber tenido necesidad de pasar por la experiencia ciudadana de tener que acudir a una oficina o taquilla en la que es recibido por una servidora pública que, sin  dignarse a ver a los ojos del solicitante, prefiere seguir en su tarea particular del momento. Esa no es otra que limarse las uñas o chatear en un celular "Vergatario", mientras dice: “no  mijo (a) venga la próxima semana,  porque hoy no hay material”. 
       
El colmo del momento al salir de esa dependencia pública, es que luego hay que enfrentarse a vivir un nuevo calvario: caminar por la calle; tener que hacerlo entre vehículos de todo tipo y, en especial, entre un anarquizado y violento enjambre de motorizados. Es decir, de toda una poblada que intimida, agrede, viola normas de tránsito o de cualquier otra en la que se apoya una sociedad que presume de estar integrada por individualidades civilizadas. Para esa misma que, además, se siente en libertad de ignorar semáforos, aceras, convencida como está de que, al final de su particular conducta, también existe el trofeo de la impunidad. Sin duda alguna, si eso no fuera así, el país podría solventar una multiplicidad de situaciones de violencia urbana o rural en un amigable recinto oficial, incluyendo el que se presenta cuando  ese ciudadano argumenta ser víctima de un siniestro de tránsito o choque.

¿Y en el caso de tener que hacer colas para adquirir bienes o acceder a servicios públicos o privados?.  Eso es ya sólo rutina. En Venezuela, es parte de la vida diaria. Es una obligación. En abastos, panaderías o supermercados. En farmacias y hasta en funerarias. ¿Existirá otro país en el mundo donde sus habitantes están obligados a desperdiciar tantas horas productivas cada día, sencillamente porque no hay manera de evitarlo o de impedirlo?. Nadie lo sabe. Aunque sí que las colas han servido para incorporar otro elemento a la cultura de la conversación fortuita entre los venezolanos, principalmente -y haciendo uso hasta de sillas plegables-para despotricar del Gobierno y de sus grises altos funcionarios, cuando no de las últimas andanzas de la delincuencia organizada o espontánea, por lo demás, normal que así suceda en el país con el mayor índice de violencia en todo el mundo.

Es obvio que el país no puede continuar así. Hay que trabajar para hacerlo cambiar. ¿Cómo?. De una manera distinta a la forma como han querido hacerlo el Gobierno y  la oposición. Ellos no han podido. Su propósito durante 18 años ha sido por un control del poder. Se les olvidó que se necesita una salida ante esta situación. También que la solución no puede ser exclusivamente la de  cambiar a un Gobierno para poner otro. Tampoco la de reemplazar al  Presidente o a otro funcionario público.

Coloquialmente hablando, hay que hacer lo mismo que las otrora lavanderas de río: lavar y sacudir con fuerza la ropa, hasta asegurarse que está realmente limpia y con olor a detergente. Es decir, hacer limpieza real, auténtica, jamás sólo pretender usar otra prenda impregnada con el mismo sucio de la anterior. Lo que se necesita, es una prenda limpia; la refundación de la República que hoy naufraga entre sus peores crisis históricas. No las que supuestamente existían antes del 4 de febrero de 1992. Sí las que les asfixian el alma a más de 30 millones de ciudadanos que, seguramente, serán obligados a ser testigos de excepción de una circense conmemoración  de ese mismo episodio ocurrido hace ya 25 años. Y, si se quiere, a partir, irónicamente, de lo mismo que, en su momento, planteó el hoy ausente cabeza de propuesta: con la invocación de un proceso Constituyente.

Quien entonces lo invocó, fue para reformarlo todo. Sin embargo, eso quedó inmerso en un juego de hacerlo todo, es verdad, pero con base en una visión monodirigida  de sastre histórico: “a mi medida”; no en respuesta a la satisfacción de las necesidades de la ciudadanía. De hecho, confeccionó una Constitución convertida en traje con ajuste perfecto. Ignoró la obligación de hacer la reforma ajustada al único que le correspondía ser beneficiado: al venezolano. Es decir, al único con derecho, por ser  el verdadero dueño de la nación, y al que hoy, aun cuando se le trata de exhibir como el maniquí referencial como figura exacta para el uso del ideal  instrumento constitucional, se le ha convertido, ciertamente en un maniquí, pero que luce como espantapájaros, luego de que SU Constitución ha terminado siendo interpretada interesadamente, como aprobado el Decreto de Emergencia Económica, es decir, a trocha y moche.

Refundar la nación  es el reto y compromiso de y para los verdaderos demócratas. Pero el camino para llegar hasta allí  tiene que ser con una Asamblea Constituyente Originaria que no sea confeccionada en respuesta a los exclusivos propósitos de un oportunista, mucho menos de un improvisado. Tiene que darse en atención a lo que plantea el agente de cambio por excelencia, el CIUDADANO. Lo que requieren los  30 millones de ciudadanos y que, en su nombre, los facultados para hacerlo con base en la Ley,  y con el ejercicio del voto,  elijan y hagan el cambio.

La Venezuela de hoy, no es la misma del Siglo XIX. Ella no necesita Mesías ni salvadores. Refundar la República implica cambiar el estamento, desde sus bases y organización;  independizando los poderes; liberando a las regiones; consagrando la libertad; no como concesión de unos pocos, sí como ejercicio del ciudadano de hoy, con posibilidades  de acceder a lo que le corresponde como derecho, para alcanzar  el libre desarrollo en un ambiente donde se respeten las garantías de seguridad y justicia. En definitiva, un país en donde sea posible vivir sin que haya una permanente y maliciosa gestión administrativa perseverando en su propósito conculcar sueños y esperanzas. Y en el que no haya dudas con respecto a que son tan legítimos los derechos de aquellos a los que se les ha condenado a disputarse la basura en procura de alimentos, como a quienes hoy no encuentran respuestas cuando quieren contribuir en la solución de dicha dura realidad, sencillamente, porque hay unos pocos, desde el ejercicio del poder, empeñados en seguir usufructuando la bondad de su propio maniquí histórico.
                                                                                            
Egildo Lujan Navas
egildolujan@gmail.com
@egildolujan
Coordinador Nacional 
de Independientes por el Progreso (IPP)
Gente  
Miranda - Venezuela  

Eviado a nuestros correos por
Edecio Brito Escobar
ebritoe@gmail.com
CNP-314

BERNARD HORANDE, COSTOSOS ERRORES

A PLUMAZO LIMPIO

La dirigencia de la oposición venezolana no ha estado muy acertada en los últimos tiempos. Sé que estoy siendo benevolente con las palabras. Nótese que digo "dirigencia" y no "liderazgo", por razones a las que haré referencia en otro artículo próximamente. Pero vamos a lo de hoy.

Han cometido varios errores, pero hay uno que es demasiado sobresaliente. Voy por partes.

La total e inmensa arrechedumbre en la que están sumidos los venezolanos de bien que con toda razón se oponen y rechazan el maquiavélico régimen venezolano, viene dada en buena medida por las inconsistencias e incongruencias de quienes han venido asumiendo la conducción de la lucha política desde la oposición.

Ese gran volumen de gente, que anda por el 90% del país hoy, le otorgó su confianza a unos señores cuyo mérito principal es haber ganado las elecciones del 6 de diciembre de 2015, lográndose la victoria más contundente que el descontento haya logrado en los últimos 18 años.

Una victoria que, si bien es cierto que es atribuible al desarrollo de una apropiada estrategia en la cual el ingrediente principal fue el de mantenerse unidos, no es menos cierto que no hubiera sido posible sin la generosa ayuda de la catastrófica gestión de este gobierno.

El error más comentado últimamente y que explicaría el "por qué estamos cómo estamos" es que, en Octubre del año pasado, en el mejor momento de activación de calle habido en años, los dirigentes de la MUD tuvieron la brillante, espontánea y silvestre idea de ir a dialogar con el gobierno.

Cosa que no hubiera sido mayormente grave, si es que con ello no hubieran también decidido desactivar (mejor dicho, suspender) las movilizaciones de calle.

Este error explica que el intento reciente de realizar una marcha en una fecha tan simbólica como el 23 de enero resultara en un total fracaso.

Sin embargo, esto no es lo único. También en Octubre, la Asamblea Nacional declaró el rompimiento del hilo constitucional por parte del gobierno de Nicolás Maduro. Es decir, la representación del pueblo nos dijo que estamos en dictadura. Nada trivial.

El asunto es... ¿qué es lo que ha hecho con esta declaración la oposición? ¿De qué nos ha servido a los venezolanos que se nos anunciara que estamos en dictadura? ¿Cuál es la nueva estrategia que se ha debido elaborar para combatir una dictadura y ya no un simple gobierno catalogado, con todos sus bemoles, como democrático? ¿Cómo entran a jugar coherentemente los artículos 333 y 350 de nuestra Constitución en esta nueva dinámica?

La respuesta general a todo esto es la nada. Se olvidaron del asunto.

No contentos con esto, recientemente ahora, en Enero, la Asamblea Nacional declara el "abandono del cargo" del Presidente de la República. Razones las hay. Basta ver el estado en el que se encuentra Venezuela para entender que este pedazo de tierra bendita fue abandonado por quienes deberían cuidarlo.

Repitiendo el error anterior, han pasado varias semanas y nadie le ve continuidad alguna a esta medida. ¿Otro saludo a la bandera? ¿Alguna convocatoria para que los venezolanos en masa refrendemos esta declaratoria? Las inconsistencias siguen y no parecen finalizar.

Pero hay un hecho adicional que es probablemente el error más costoso en todo este período. Uno que por más explicación que se le pueda buscar, no se le encuentra.

Comenzando el mes de Febrero de 2016, escribí un artículo llamado "Piedra de Tranca". Veníamos saliendo de la gran victoria del 6D, la fuerza de la oposición parecía imparable y el régimen venezolano se veía golpeado. Mejor momento para avanzar, imposible.

En ese artículo me refería al tema del Tribunal Supremo de Justicia - TSJ. Hacía muy poco, escasamente algo más de un mes y medio, el chavismo había nombrado bajo procedimientos totalmente irregulares, inconstitucionales e ilegales, una serie de magistrados "express".

Todos sabíamos que el gobierno procuraría utilizar el TSJ para obstaculizar el desarrollo de la Asamblea Nacional.

Mi artículo en referencia hablaba de establecer, de inmediato, una estrategia clara para anular esos nombramientos y modificar ese TSJ. De remover esa 'piedra de tranca' que se nos venía, cómo de hecho se nos vino...

El momento era el indicado para ir a un choque de poderes. Al choque de trenes. AN y TSJ. A la confrontación, contando no sólo con la razón sino con el apoyo de la amplia mayoría de venezolanos que dieron su voto para que obtuviéramos 112 diputados.

Lo que paso después es, lamentablemente, historia conocida. La AN inició tímidamente y tarde un proceso para anular los nombramientos.

Se nombró una Comisión, casi que como un acto burocrático. Hasta el sol de hoy no hemos visto resultado alguno. El mismo TSJ sigue allí muy campante, tranquilo y sin riesgo de amenaza, obstaculizando cada acción de la AN.

Peor aún, ni siquiera nuestros diputados nos han entregado cuentas a los venezolanos del por qué... ¡un año después!... este tema nunca se atendió con la urgencia y la importancia que se merecía.

¿Qué pasó?


Bernard Horande
bhorande@gmail.com
@bhorande
@APlumazoLimpio
Miranda – Venezuela

BEATRIZ DE MAJO, UN PUESTO EN LA LISTA NORTEAMERICANA …

SOBREDOSIS

A Donald Trump le ha parecido suficiente su percepción subjetiva de que pudiera existir una amenaza potencial a la seguridad nacional norteamericana para que, en un dos por tres, haya implementado una política de inmigración excluyente de cara a los nacionales de 6 países, tengan estos ciudadanos o no que ver con hechos ciertos que impliquen amenazas reales para los Estados Unidos. La medida afecta a Somalia, Irak, Siria, Irán, Sudán, Libia y Yemén

Si esto puede calificarse de paranoia; si tal actitud, como han comentado los analistas en el mundo entero, representa un retroceso mayúsculo en la política externa del país y en la orientación de su política migratoria;  si con ello los Estados Unidos le ponen fin al sueño americano que convirtió a ese países en tierra de oportunidades para millones de ciudadanos en el mundo contribuyendo al engrandecimiento de América, lo que nos viene a quedar claro es que el nuevo mandatario no solo está determinado a ejercer su autoridad sin mucho miramiento, sino que su equipo lo acompaña en la toma de este tipo de decisiones impulsivas y extremas.   

Ello lo que significa es que, por diseño, la nueva administración no está dispuesta a permitir que exista un resquicio de vulnerabilidad a su país que pueda afectar a sus ciudadanos. Con simples órdenes ejecutivas se está armando un tinglado ultra-proteccionista y excluyente dentro del cual no existirá en más mínimo espacio para que la ciudadanía quede expuesta a una agresión externa.

Algo de bueno tiene el que su posición sea tan terminante en lo que atañe a la protección de sus nacionales. Hilando fino, habría que pensar que temas como el terrorismo y la droga, en lo que toca a los americanos, recibirá un trato muy privilegiado y contundente.

¿Cuanto tiempo pasará, entonces antes de que Venezuela, caiga bajo el microscopio norteamericano y se convierta en un claro objetivo de las políticas excluyentes y aleccionadoras de la era Trump?.

No son un secreto para nadie las amistades desarrolladas y la colaboración financiera existente entre nuestra fallida revolución y movimientos terroristas de otras latitudes cercanas y lejanas, susceptibles de agredir a ciudadanos del mundo entero y de los norteamericanos.  Ya desde 2010 se conocía del otorgamiento de pasaportes venezolanos en manos de miembros de organizaciones como Hamas y Hezbolla que se trasladan con ellos a sus anchas por el mundo para organizar sus tropelías. La narcotización de Venezuela en estos años revolucionarios, por otro lado, es una realidad palmaria, que unido a lo anterior, nos transforma en una bomba de tiempo, en un agente de envenenamiento para los intereses de un gobierno que ha enfilado todas sus baterías hacia la protección de sus intereses y de sus ciudadanos.

De qué manera ni en que momento se va a expresar el rechazo norteamericano a tales desafueros de parte de la gran potencia, eso no lo sabemos. Nuestros problemas domésticos, los que son la consecuencia de las equivocaciones de quienes nos gobiernan son una tarea circunscrita a cada uno de los venezolanos. Aquellos delitos que son la consecuencia de la conjunción entre droga y terrorismo, que traspasan nuestros límites y que afectan a terceros fuera de nuestras fronteras, esos si recibirán el trato que merecen de parte de las naciones afectadas, Estados Unidos la primera.


Con este gobierno que recién se inaugura las acciones se darán más temprano que tarde. 

Beatriz De Majo
bdemajo@gmail.com
@BeatrizdeMajo1
Internacionalista
El Nacional
Miranda - Venezuela

ARIEL PEÑA, ¿CUÁL INTEGRACIÓN LATINOAMERICANA?, DESDE COLOMBIA

POR UN LIBRE MERCADO COMÚN LATINOAMERICANO

Pensar en una integración latinoamericana,  con gobiernos como el de  Raúl Castro en  Cuba, Nicolás Maduro en Venezuela, Evo Morales en Bolivia, Rafael Correa de  Ecuador y Daniel Ortega en Nicaragua, es una verdadera insensatez, esto lo decimos con ocasión de las políticas que ha comenzado a desarrollar el gobierno de Donald Trump en USA, que tendrán profunda incidencia en nuestra región, por eso,  hacer alianzas con los regímenes antes mencionados no ayuda en  nada,  y en cambio aumenta las desgracias y sufrimientos  para nuestros pueblos, ya que el marxismo leninismo en todas sus presentaciones  es una maldición para las naciones, pues sus fundamentos son la dictadura, la miseria y la violencia como condiciones necesarias para existir.

El maniático de Hugo Chávez azuzado por el sátrapa de Fidel Castro, quería montar la Unión Soviética de Latinoamérica, no propiamente para el progreso de las naciones de esta parte del mundo, sino para reeditar esa gigantesca dictadura totalitaria y fracasada, porque los alucinados que siguen  a la estafa comunista del marxismo leninismo, han creído que  el engendro del comunismo totalitario es “ todopoderoso”, ya  que siguen insistiendo en los fetiches del materialismo histórico y la inevitabilidad, advirtiendo que la doctrina absolutista de Marx  es indudablemente supersticiosa, inhumana y antihistorica.

El Gobierno de Donald Trump, puede poner en peligro la globalización de la economía, que saldría afectada por sus políticas proteccionistas, lo cual indiscutiblemente  conduciría a una recesión mundial, ya que el país del norte al ser la primera economía del universo, perjudicaría también enormemente a los productos de América Latina y el Caribe, que representa aproximadamente el 20%  del total de las exportaciones que van a EEUU.

También la postura anti-migratoria del gobierno de Donald Trump, afectaría a futuro las remesas que reciben familias que viven al otro lado de la frontera especialmente en Centroamérica, con ello aumentaría  el índice de pobreza, entonces ante las nuevas condiciones que se avecinan para la región latinoamericana, hay que pensar en una integración seria, en donde las naciones echen mano de su propia iniciativa, creciendo hacia adentro y desarrollando una economía de autogestión libre y creativa.

 Pero volviendo a advertir que los regímenes del socialismo del siglo XXl o neomarxistas a los cuales hemos hecho mención, como dice el adagio  “no tienen ni arte ni parte” en una integración latinoamericana, porque sabemos hasta la saciedad que por ser el comunismo, estatista, burocrático y embrutecedor su única preocupación es montar camarillas o nomenclaturas, para parasitar a perpetuidad  con la cosa pública, aplastando la libertad y la democracia.

Es bastante gracioso ver a los seguidores de la llamada izquierda especialmente la marxista, desgañitarse en contra del imperialismo, como excusa para ocultar el fracaso de los regímenes de Cuba y Venezuela, pero cuando un gobierno como el de Trump podría cerrar las importaciones que llegan de los países del sur, no tienen respuesta, creyendo todavía que a base de discursos demagógicos y miserabilistas van a enfrentar  lo que se avecina.

Porque a la camarilla zángana del partido comunista cubano no se le puede olvidar, que ha recibido durante 50 años más de 300 mil millones de dólares  que le regaló la URSS y Venezuela.  Además el caso venezolano es más patético porque durante 18 años de chavismo se cometió un descomunal latrocinio con los recursos  de la venta de petróleo, cuantía que ningún país de la región ha recibido. Pues la miseria de las masas es inocultable en la patria de Bolívar, sin embargo el zafio  de Nicolás Maduro se exculpa con el cuento de la “guerra económico”, así que con esa presentación a los regímenes del socialismo del siglo XXl hay que marginarlos de una autentica integración.

Hugo Chávez en su burocratismo marxista, creía que la unión de Latinoamérica se hacía mediante aparatos, por eso creó el ALBA(alianza bolivariana para los pueblos de nuestra América), la CELAC(La comunidad de estados latinoamericanos y caribeños), PETROCARIBE y  el Banco del Sur del cual todavía no se  le conoce su desarrollo y sus iniciativas, también ayudó a formar otro aparato conocido como UNASUR(unión de naciones sudamericanas) con todos esos embelecos lo que buscaba  el difunto presidente, era empoderar  las ideas nefandas del socialismo  del siglo XXl, ignorando la genuina unificación.

El libertador Simón Bolívar en la carta de Jamaica,  en Kingston del 6 de septiembre de 1815, planteaba la construcción de una sola nación  en el Mundo Nuevo, por su origen, lengua, costumbres y religión, que debería tener un solo gobierno con una confederación de estados, sin embargo veía la imposibilidad de ese proyecto, por los climas remotos, situaciones diversas e intereses opuestos  que dividen a  la América.

También José de  San Martin el otro libertador de América, de la misma manera quería que se lograse una integración que abarcara todos los frentes de su época, en lo económico con una unión aduanera, en lo político para garantizar la defensa común y en lo social reivindicando la cultura latinoamericana,  de ahí podemos observar que nuestros próceres desde los albores de la independencia buscaban la unidad de nuestros pueblos, pero en  la contemporaneidad para la integración se tiene que descartar la vileza del marxismo, que con el socialismo del siglo XXl pretende crear una esclavitud en las naciones  de América Latina, mediante dictaduras oprobiosas eternas.

Una verdadera integración de  Latinoamérica de ninguna manera puede pasar por las fauces del esperpento comunista totalitario, por ello es menester desechar a los regímenes que mencionamos al principio, y para contrarrestar las posturas del gobierno norteamericano que afectarían  significativamente a la región, de manera coetánea se podría implementar un mercado común latinoamericano, empujado por países como México, Argentina, Brasil y Colombia, entre otros, porque una realidad nos trae otra realidad a la que se debe enfrentar con inteligencia y valor, ya que frente al chovinismo, censura migratoria  y el proteccionismo a ultranza que se pretende implementar en USA, la  unidad con naciones de gobierno responsables es la salida, y para llegar a la integración de todos los países, algunos de ellos se deben de liberar de la deformidad  del marxismo leninismo.

Ariel Peña
arielpena49@yahoo.com
@arielpenaG
Sindicatos
Colombia


OSCAR ARNAL, CORRUPCIÓN PASAPORTES, ROBO Y TRUMP

VARIOPINTO

Robo: para que los restos mortales de algún venezolano puedan ser llevados al Panteón, deben tener la aprobación por una mayoría calificada de la Asamblea Nacional según la Constitución. El T.S.J. que se robó las atribuciones del parlamento decidió lo que antes había ya decidido el PSUV sobre Fabricio Ojeda. La independencia, autonomía y separación de poderes no existe y el T.S.J es el artífice de una fábrica jurídica que hace factible todo lo que desea el gobierno y su partido. Las diferencias insalvables que existen entre gobierno y oposición tienen que ver con que desde el Ejecutivo no quieren cumplir los trámites constitucionales y se los saltan a la torera. Ni siquiera el espíritu, propósito y razón de las normas trazan la dirección de la interpretación... 

Pasaportes secuestrados: que tragedia que no se entregan pasaportes, sino a las personas que se prestan para pagar hasta 500 dólares según denuncias. Hay un caos internacional que persigue a los venezolanos a quienes les faltan los pasaportes, se arriesgan a ser deportados de donde están y a extorsiones de todo tipo. Hay muchos estudiantes venezolanos en el exterior viviendo en zozobra. Por cierto, el informe de la ONG con sede en Berlín, Transparencia Internacional, coloca a Venezuela cómo el país más corrupto de la región. El escándalo de los pasaportes es una prueba que recorre el mundo ya que afecta a todos aquellos que viven fuera o dentro del país y necesitan viajar. Hasta hace poco más de un semestre, el servicio de los pasaportes se prestó de manera profesional, urgente acabar con la corrupción en la que está el sistema...

México y Trump: si en el país azteca empeora la economía producto de las nuevas políticas que quiere implementar el magnate, incluido el cambio en el tratado de libre comercio, más mexicanos estarían emigrando a los EE.UU desesperados por la situación económica y el desempleo. No importa el tamaño del muro. Que la economía de México este bien favorece a los EE.UU y contiene a los mexicanos. Además si los mexicanos están bien pueden comprar más bienes de los EE.UU...

Insistir: la oposición tiene que plantearse como objetivo que este año se realicen las elecciones de alcaldes y gobernadores. Tiene que haber una unidad profunda y una presión permanente para que los comicios regionales lleguen a feliz termino... 
 
Oscar Arnal   
oscar.arnaln@gmail.com 
@OscarArnal
Caracas - Venezuela

PANCHO AGUILARTE, LA CULPA NO ES DE LOS POLITICOS

EN CONCRETO

Mucho se escribe, mucho se dice sobre el comportamiento de los políticos. Sobre su generalizada tendencia a la mentira, a las falsas promesas y al cambio que en ellos se produce una vez alcanzado los objetivos. Así es en Venezuela, así es en los estados unidos de Norteamérica, en Europa y en casi todo el mundo. En menor grado en aquellos donde son menos notorias sus ejecuciones por el sistema de gobierno que rige a esas naciones como Dinamarca, Noruega, Holanda y Finlandia. De allí que hayan surgido movimientos y candidaturas inspiradas y con mucho éxito como las de Chávez en Venezuela, Correa en Ecuador, Morales en Bolivia y más recientemente Donald Trump en el gigante del Norte de la América.

Pero una cosa son los políticos y otra la política. Esta es una disciplina, una ciencia, que se estudia, tiene su metodología, sus teorías y se enseña y se aprende. Entonces nos equivocamos cuando achacamos a la política los errores y faltas, carencias y defectos que sólo pueden y deben ser atribuidos a los humanos, a los políticos. Señalar a la política y diseñar una estrategia para presentarse la anti política como una opción superior es un error conceptual que puede conducir como en efecto ha sucedido y está sucediendo. Los anti políticos han resultado y resultarán todo un desastre porque son los políticos los que mejor están formados para conducir una sociedad.

Donde si hay que mirar y en eso hemos fallado todos es en los valores y los principios éticos que rige una organización político partidista. Es allí, dentro de los partidos políticos donde debemos apuntar y mas certeramente en los individuos que dirigen y conforman a las organizaciones políticas. La formación académica, intelectual pero más aún en los principios morales y éticos, de los que aspiran a los cargos de representación popular, sus antecedentes, su trayectoria familiar, su formación y crecimiento político. Escoger bien de la gama de opciones que se nos presentan, evaluar sus discursos y sus promesas electorales y una vez "concienciado" votar bien. 

Solo así podemos evitar cometer errores fatales, escogiendo a quienes carecen de formación política, de principios morales y de solidez intelectual para poder dirigir por caminos de paz, de grandeza y de progreso a una nación. 

Venezuela es el mejor y el peor ejemplo de lo que no debe hacerse y en eso debemos estar comprometidos todos y sobre todo las instituciones claves del entramado social que soporta la sociedad. La Iglesia, los medios de comunicación, los gremios, la familia, y la Fuerzas Armadas deben estar todos comprometidos en esa visión y misión para impedir que, una vez superado este terrible error, volver a caer en los encantos del discurso vengador, irrespetuoso y falso de un resentido social con la cabeza llena de disparates.


Juan R. Aguilarte T.
panchoaguilarte@hotmail.com
@P_aguilarte
Anzoategui - Venezuela

JESÚS ALBERTO BARRIOS R., PLAN CON CLARIDAD DE OBJETIVOS.

 ¡CON EL GUION CUBANO!

Tomando en cuenta el mensaje que nos envió la gente el pasado 23 de enero, fecha emblemática de la libertad y la democracia en Venezuela. Necesario es elaborar un mensaje coherente que genere confianza en la colectividad.  Sobre todo ante  un régimen tembleque e incompetente pero con una disposición para destruir y reprimir. 

El gobierno habla de diálogo pero el país está sometido a una despiadada persecución política, usa el poder judicial para someter y hostigar a los opositores. 

Las garantías establecidas en la Constitución se han transfigurado en escritura muerta y la justicia actúa parcializada con el ejecutivo nacional. 

El poder judicial, garante de la justicia, carece de autonomía y se encuentra secuestrado por el gobierno desde Miraflores. 

La libertad de expresión ha sido también vulnerada, bastantes medios de comunicación han sido adquiridos por personeros cercanos al gobierno. 

El régimen se mantiene por la fuerza. El país es una verdadera olla de presión y los venezolanos sometidos a largas colas, a la inseguridad y a la miseria. No hay liderazgo, no hay conducción. 

El gobierno sigue el guión cubano mediante una agenda unilateral del país sin abordar la dimensión y la profundidad de la crisis. Con una mano llama al diálogo sin resultados y con la otra ordena la represión y la persecución política. De que vale hablar de paz, si las palabras se pierden en cada bravata del presidente  amenazando y fanfarroneando. La paz es el respeto a la Constitución, la libertad de los presos políticos, la justicia, el diálogo para el entendimiento. La paz ni siquiera es algo neutral, la paz es el respeto a la dignidad  del ser humano. No es un comodín para usarlo en vano como lo hace Jorge Rodríguez y el régimen en general. De la misma manera, cuando hablamos de unidad, hay que darle contenido que trascienda a los intereses partidistas y personales. Con propuestas categóricas y con orientación de país compartido. Los resultados de la marcha del 23 de enero, obligan a abrir las puertas a otros sectores y a nuevos liderazgos, mantener  los liderazgos que se han cimentado con mucho esfuerzo, experiencia y dedicación. Y prepararnos para una acción electoral coherente y un plan de acción con claridad de objetivos.

Jesús Alberto Barrios R.,
jesusalbertob@hotmail.com
@jesus_albertob
Instagram/twitter: @jesusalbertob
Carabobo - Venezuela

DOUGLAS JÁTEM VILLA, ¿ ELECCIONES?

¿SE AGOTO LA POSTURA PACIFISTA?


Una cosa es el derecho al voto. Una cosa es que se quiera ejercer este derecho. Una cosa es que se reclame este derecho. Otra cosa es que no se respete este derecho, como ocurre en Venezuela. 

Basta con las  decisiones totalmente condenables de los tribunales penales estadales que se “prestaron” para eliminar el revocatorio contra Maduro. Otra cosa es no extremar el reclamo y hacer algo determinantemente significativo para lograr que se respete el derecho y ejercerlo. 

Se reconoce que es difícil vencer la posición gubernamental autoritaria y totalitaria de impedir las elecciones, pero  también es difícil creer que quien reclama este derecho, dígase la MUD, puede realmente considerar que logrará su objetivo, el voto, sin aplicar la fuerza popular requerida para reconquistar la vigencia de sus derechos. 

No luce atinado poner todo el cuidado necesario para asegurar y garantizar que la conquista del voto se logrará en forma pacífica, como pidiendo permiso para reclamarlo, cuando se puede actuar pacíficamente sin necesidad de pregonarlo, pero también sin negar la posible aplicación de la fuerza ya citada si resultara necesaria para conquistar ese voto. 

¿Se respetan los artículos 333 y 350 de la Constitución Nacional? Cabe preguntar si no se ha agotado ya la postura pacifista absoluta, si se puede seguir esperando que el gobierno responda democráticamente a la exigencia popular, si no hemos llegado otra vez al 23 de enero de 1958, o al 19 de abril de 1810. 

Es muy importante determinar si los dos procesos asociados a estas fechas se pueden calificar de pacíficos, y también apreciar en medida importante que en ninguno de estos dos casos históricos operó una solución electoral. 

¿Se puede creer hoy en Venezuela que el gobierno accederá a unas elecciones?  ¿Se puede creer que la presión internacional logrará lo que no puede alcanzar la presión interna? 

Ya se ha debatido demasiado y se le ha dado al gobierno un tiempo excesivo para que acepte las reglas de juego. Hoy en Venezuela todo el mundo reivindica el voto, incluyendo a quienes lo impiden porque consideran, como pensaba Castro, que al estar en revolución no se necesita votar. 

El chavecismo, se aplica este término porque no parece posible que aparte del ámbito de la corrupción se pueda hablar de madurismo, se muestra, de la boca para afuera, muy partidario del voto popular, y se apoya en forma engañosa, muy publicitada, en sus victorias electorales pasadas, pero todo el mundo en Venezuela, destacándose la cúpula del PSUV, sabe que el sufrimiento en todo sentido de los venezolanos durante los últimos años, ha sido y es de tan gran magnitud e intensidad, que  para nosotros la cura de esta tragedia es la terminación de este gobierno. 

Sin embargo, dado que la oposición no ha sido eficiente en la aplicación de su fuerza popular, se puede concluir en la necesidad de corregir y cambiar la organización democrática venezolana de modo que se encargue exclusivamente de conquistar el cambio de gobierno. 

Esto significa la incorporación de nuevas personas y organizaciones, y la separación que resulte necesaria de otras personas y organizaciones. Aquí entra en juego un factor determinante a los efectos del triunfo de la democracia, el cual es la participación de la ciudadanía venezolana en el proceso político venezolano, algo tradicionalmente limitado al ejercicio del voto porque el ciudadano ha considerado que puede dejar este proceso en manos de los partidos políticos, y si bien durante unos años posteriores a 1958 esto operó satisfactoriamente, ya desde hace algún tiempo eso cambió y los partidos han perdido mucha efectividad y credibilidad,  y capacidad para reconquistar y preservar la democracia. 

El ciudadano venezolano debe reconocer y asumir la realidad de que su participación responsable es esencial para que Venezuela signifique democracia, libertad y justicia, para que los poderes públicos sean independientes entre si, pero cooperadores, y, sobre todo, para que le cumplan el servicio que conjuntamente con su trabajo le posibilita su bienestar. El otro aspecto a considerar con respecto a la celebración de elecciones, es la existencia de partidos, dado que hoy en día existe uno solo, la MUD, y se puede aceptar que ya esa organización no puede monopolizar la representación de la democracia

Douglas Jatem Villa
djatem@gmail.com
@djatemv
Falcon - Venezuela

ISAAC VILLAMIZAR, VOLVER A SER RESPONSABLES

AFIRMACIÓN ÉTICA

Me parece que en el rescate urgente de valores a que estamos llamados todos en el país, una de las prioridades es la responsabilidad. Deviene su etimología en la palabra latina “responsum”, aludiendo al sujeto capaz de responder o corresponder con otro, con respecto a una deuda u obligación. Entonces, la responsabilidad implica el cumplimiento de nuestro deberes, teniendo cuidado al hacer o decidir algo. Esto nos hace ver que un sujeto responsable tiene claro conocimiento de que cumplir o no con sus obligaciones, los resultados de ello tienen consecuencias y recaen sobre él mismo.

La responsabilidad es un acto de la conciencia, porque sabemos que nuestras acciones u omisiones sobre nosotros o sobre los demás, es decir, la concepción libre y consciente de los actos de nuestra conducta deben ser compatibles con lo que esperan la sociedad y la normativa social que rige esa conducta. Si las personas toman la responsabilidad como una forma permanente de actuar, aprende a comportarse de tal manera que se puede confiar en él, ya que su responsabilidad garantiza el cumplimiento de los compromisos adquiridos y genera tranquilidad en los demás.

Podemos hablar de responsabilidad moral, responsabilidad ética, responsabilidad social, responsabilidad jurídica, entre otras. En el campo legal, quien asume un compromiso, por la ley o por un contrato, y no cumple o lo hace parcialmente o lo cumple indebidamente, puede provocar un agravio a los sujetos sobre los cuales recae el beneficio de ese compromiso. En otras palabras, el incumplimiento distorsiona la satisfacción de los intereses de los acreedores de esa obligación. Ante ese desempeño, se genera una consecuencia, una sanción, un castigo, una multa,  una indemnización, dependiendo del campo jurídico en el cual ha surgido esa responsabilidad.

Creo que en la escuela y en la familia desde muy pequeños hay que inculcar en los hijos la capacidad de reflexionar seriamente antes de tomar una decisión, y ayudarlos a pensar en los resultados que su comportamiento puede afectar la vida propia, la de la familia, la de sus amigos, la de su comunidad. Es imprescindible explicarles a los niños cómo se sienten los demás cuando les causamos un daño, y que al hacerlo, debemos responder ante ello. Lo primero sería advertir en ellos la necesidad de reconocer que se ha provocado un acto generador de responsabilidad. Lo segundo es enseñarles a ofrecer disculpas y a pedir al afectado que las acepten. Lo tercero es instruirles para manifestar la sinceridad de reparar ese daño. “¿Qué puedo hacer para responder por mi conducta?”. “¿Cómo puedo reparar la molestia que he causado?”, son preguntas con las cuales debemos aleccionar a los hijos. Y lo cuarto es guiarles para que verifiquen que el daño causado ha sido adecuadamente reparado, gracias a la responsabilidad y al compromiso adquirido.

Ser responsables nos ayuda ser autónomos, porque podemos decir y asumir las repercusiones de nuestros actos. Ser responsables nos conduce a ser honestos, porque podemos siempre ofrecer la verdad y los demás van a creer en nosotros, a fiarse de nuestro proceder, pues aunque nos equivoquemos, porque somos humanos, los otros comprenderán el alcance y la intención propia de remediar nuestros errores. Ser responsables nos ayuda a ser diligentes, porque pondremos todo nuestro esfuerzo en corregir a tiempo, para el beneficio común.  Todos estamos llamados en Venezuela a recuperar el sentido de responsabilidad, para formar un ciudadano realmente abonado a la causa de la transformación imperiosa por un país grande. Lo dijo José Saramago: “Somos la memoria que tenemos y la responsabilidad que asumimos, sin memoria no existimos y sin responsabilidad quizá no merezcamos existir.”

Isaac Villamizar
isaacvil@yahoo.com
@isaacabogado
Tachira - Venezuela

JOSÉ LUIS ZAMBRANO PADAUY, LA CANSONA GUERRA FICTICIA DEL TÍO SAM

SAINETE EN CÁPSULAS

Volvió de nuevo la hipótesis descocida del ataque imperialista hacia nuestro territorio estragado de hambre. De nuevo los ejercicios militares desplumados, las declaraciones refractarias sobre el sempiterno interés yanqui en nuestra inservible economía y todo el espectáculo presidencial para pregonar respecto a nuestro poderoso sistema de defensa, para combatir las sorpresivas pretensiones norteñas, de apoderarse de un país sumido en la desgracia.

Las conjeturadas resultaron tan risueñas y fuera de orden, que no sabía si estaba leyendo las noticias del día o una revista humorística de chistes cortos. Pese a todo el jaleo levantado ante esta cansona premisa, de contar con presuntos 76 mil militares de juguete, 102 dos mil milicianos trasnochados y 400 mil civiles atontados, prestos a defender a la nación de los ataques estadounidenses, me pregunté unas cuantas veces si pudiese existir algún ignorante con unos pocos decibeles reflexivos, capaz de creerse semejante bobada.

A pesar de todo, imaginarme el hecho resultó una experiencia de los más terrible y pavorosa. Se observaría un amplio cielo caraqueño arropado por una nube densa de paracaidistas gringos armados hasta los dientes, mientras nuestros soldados escondidos y medianamente apertrechados, se estremecerían de terror y estarían más confundidos que un ateo en los días del apocalipsis.

Posiblemente llegaría el alerta como la sospecha de un rumor. Entonces los militares pasarían días enteros en una trinchera ficticia. En esta guerra planteada no se batallaría con soldados convencionales. Recordemos que saben defender la comida, ordenar colas en supermercados o recibir regalías en las fronteras.

Tal vez en la tensa espera de la temible invasión, los soldados escarbarían en la arena espesa, para buscar las valentías antiguas, los aplomos sangrados en las gestas independentistas y el desapego por la venta de la conciencia. Pero ha llovido torrencialmente en el alma de los combatientes y esa tierra ahora es un fango despiadado, que se apelmaza en las manos, se resguarda en las uñas y corroe hasta el entendimiento.

Le han usurpado sus votos por la defensa de una patria en agonía, para comprender juramentos blandengues hacia un socialismo incomprensible. Se han establecido unos ámbitos desventurados, abriéndose la ilegalidad por la retaguardia y cambiando hasta las piezas en las estrategias mal trazadas del ajedrez de la guerra.

Para el soldado común no sería sencillo asirse a un fusil añoso, oxidado e inefectivo para combatir al enorme andamiaje bélico de la potencia más grande del planeta y defender la ideología de una isla del Caribe muerta de hambre, así como las peroratas de un Presidente, que todos los días se deleita con sus festines de palacio, junto a su banda de alcahuetes.

Dónde están los líderes invisibles del sacrificio nacional. Todas las explicaciones precisas y a veces cansonas de los libros de historia, no han ayudado a evitar que la invasión se haya dado, pero con los ideales cubanos. Somos vulnerables a cualquier intensión destructiva, así proviniese de pigmeos o de marineros de cantina.

Nuestra tierra ansía guerreros decididos, que no crean en estos discursos ilustrados de mentiras, que sólo hacen multimillonarios en dólares a unos pocos. No tienen la pólvora suficiente en la gallardía, para revertir las órdenes y pasmar de un solo tajo el sobresalto continuo del país.

He creído más en las leyendas y patrañas plasmadas en las historietas de los domingos, que en estos infelices ejercicios militares de Defensa Integral Antiimperialista Zamora 200, sus mercenarios opositores imaginarios y los rambos de manufactura yanqui.

José Luis Zambrano Padauy 
jzambranopadauy@yahoo.com 
zambranopadauy@hotmail.com
@Joseluis5571
Zulia - Venezuela