jueves, 4 de abril de 2019

CARLOS BLANCO, CAMBIO DE RÉGIMEN


En este trabajo me propongo describir en forma somera la situación actual; las dificultades que tiene la oposición; y los elementos estratégicos que sugiero para producir la salida.

La catástrofe

El país vive una situación catastrófica que se conoce, se padece y es inocultable. La crisis eléctrica tiene las implicaciones sabidas y, además, es una síntesis brutal del estado de la sociedad. Venezuela se ha devuelto de un solo viaje al siglo XIX antes de la utilización de la luz eléctrica y ha suprimido no sólo la iluminación, el bombeo de agua y la preservación segura de alimentos, sino que ha suprimido también lo que es el funcionamiento de la sociedad del siglo XXI: teléfonos digitales, Internet, sistemas interconectados de información, uso de computadoras personales y de negocios, comunicación e información instantánea y prácticamente gratis. Es decir, el régimen actual ha devuelto a la sociedad de algún modo a la caza y a la pesca, al fuego de la vela y el fósforo, a la comida del día casi sin mañana. Ha suprimido la lectura nocturna, la televisión y la música. En las idas y venidas de la energía eléctrica se ha instalado una nueva inseguridad sobre la de la calle: ya el hogar tampoco es seguro; no promete refugio sino angustia, desaseo, más carencias, y miedo. La oscuridad se ha instalado porque ya se sabe que lo que son episodios en cualquier sociedad por accidentes en el suministro de energía, se ha convertido en un hecho estructural solo interrumpido por los “alumbrones”, más o menos duraderos. La situación de la electricidad no es la calamidad de un sector sino la expresión de una sociedad que se apaga.

Pero, el régimen ha sobrevivido…

La pregunta que obsesiona a los venezolanos y a buena parte del mundo es cómo sobrevive un régimen que es el culpable de tanta barbarie, que ha perdido la mayoría determinante del soporte popular desde hace años; que se ha fracturado internamente; que ha devastado económica y financieramente al país; que mata, tortura, reprime, encarcela y exilia; y que es objeto de la protesta diaria de cientos de miles, a veces concentrados y las más de las veces dispersos en pueblos y ciudades. La evaluación común es que todavía es apoyado por sectores de la Fuerza Armada, los grupos paramilitares, los socios del narcotráfico y la guerrilla, Hezbolá y otros impresentables amigos, con la omnipresencia cubana, rusa y de cierta manera china. Todo lo anterior es cierto, sin embargo sugiero una lectura diferente, sugiero preguntarse por qué esos factores siguen allí aparentemente incólumes y mi respuesta es que se trata de algo que hemos subestimado con frecuencia: la voluntad de poder.

Esa voluntad de poder no es un hecho psicológico, una actitud; es más que eso, es el arreglo político, financiero, institucional, militar, de quien ha decidido resistir y ha convocado a sus pares a hacerlo. A veces decimos –quien esto escribe, incluido– que realmente resisten porque no tienen salidas, nadie los recibiría, serían parias, no podrían disfrutar de los dineros mal habidos, ni se podrían escapar de purgar los crímenes contra los derechos humanos; lo cual puede ser cierto en unos cuantos; pero, más allá, pienso que se colocan en la posición de los sitiados que diseñan una estrategia para que pase el tiempo y, luego, puedan vencer. A pesar de todo esto, tienen todavía un arma más secreta que describo de seguidas.

El arma secreta

Al lado de la voluntad de poder existe un instrumento que Maduro y sus secuaces no vacilan en emplear y es colocarse del lado de la anarquía, de la abierta promoción del caos. Podría pensarse que un régimen busca la estabilidad y se opone al desorden para poder persistir; no es el caso de Venezuela. Acá se perdió toda estabilidad, fundamentalmente por la destrucción de todas las instituciones públicas y privadas. Venezuela como Nación no existe: su población está dispersa por el planeta; su Estado está convertido en un amasijo de escombros institucionales; su territorio está encogido a manos de guerrillas, criminales, malandrines, y colectivos. Maduro y su gente tienen que haber perdido toda idea de estabilidad posible y ahora juegan en el caos, lo aceptan, lo promueven, lo impulsan, y desarrollan destrezas para vivir en su viscosidad. El elogio de los “colectivos”, con fusiles en la Avenida Fuerzas Armadas (¡vaya coincidencia!) es prueba irrefutable.

De lo anterior podemos suponer que la transición imaginada (Maduro abandona el poder de grado o por fuerza y se instala un gobierno de transición) puede tener un penoso paso previo adicional que es el del caosgeneralizado. Esto significa que Maduro, en vez de jugar a la defensiva con los escombros institucionales existentes en la Fuerza Armada, policías, tribunales y su propio cuerpo legislativo, la asamblea nacional constituyente, se lanza al ataque desde el borde la ciudadela sitiada, ya no con los desechos institucionales sino con los colectivos, algunas unidades militares, los pranes, las guerrillas, y todas las formas de violencia extra constitucionales e ilegales, así como con el aparente respaldo del Alto Mando Militar.

La vorágine del caos es la que puede permitirles su continuidad en caso de que no haya una fuerza mayor y contraria que lo frene. En ese caos tiende a predominar la acción sin límites y sin reglas, en la que no hay otra referencia que el mantenimiento del poder. Para este propósito el reforzamiento de la burbuja comunicacional, en la cual solo se oye la voz de la tiranía, es ingrediente esencial.

El poder

En este marco se produce una lucha fundamental entre un poder que muere y un poder que nace. Maduro expresa un proyecto que ya murió y que como esos cuerpos celestes muertos hace billones de años, parecen vivos porque sus radiaciones llegan retardadas por la distancia. Sigue teniendo efectos letales por la muerte y la represión que esparce; pero, ya no es algo con una pizca de futuro: todo es pasado, hasta lo que puede hacer próximamente y se apague definitivamente su radiación mortífera.

Mientras, hay un poder que comenzó a nacer hace varios años, expresado en la lucha ciudadana y en los intentos variados, electorales, insurreccionales, puramente nacionales o, como ahora, con vasto apoyo internacional. Ese poder constituyente genuino está en la calle como prueba de una oposición que se ha convertido en resistencia desde 2002 en adelante, con varios episodios luminosos y también con fracasos, pérdidas inmensas en vidas, bienes, esperanzas y sueños.

Sin embargo, este poder naciente no ha tenido siempre asertividad. En varios momentos el régimen ha estado arrinconado; pero, ha habido factores de la política opositora que por una diagnóstico equivocado de la naturaleza del régimen pensaron que a través del diálogo y de procesos electorales en el marco de esos diálogos podría llegarse al reemplazo del régimen. Por esta razón, muchos de los esfuerzos han sido perdidosos en la medida en que han partido de supuestos falsos. Siempre hubo quienes tuvieron conciencia de que el régimen en ningún caso abandonaría el poder por razones legales, electorales o de opinión pública: sólo lo haría y lo hará por la fuerza.

Tampoco los procesos insurreccionales civiles han dado resultado a pesar del sacrificio que han implicado. La Salida de 2014 que fue un llamado al debate ciudadano, rápidamente se convirtió en una dinámica insurreccional que fracasó, tanto por la deriva dialogante como porque en sí misma no portaba la fuerza (militar) que la podría haber hecho exitosa.

En los meses recientes el poder que nace ha sido encabezado y simbolizado por Juan Guaidó como Presidente de la Asamblea Nacional y Presidente encargado de la República. En enero, al amparo del artículo 233 de la Constitución, se juramentó ante el pueblo como Jefe de Estado. El fundamento constitucional le permitió a decenas de gobiernos reconocerlo y desde ese momento se inició una jornada insurgente de reemplazo de Maduro, la que habría de tener un momento culminante con la entrada de la ayuda humanitaria y la quiebra del Alto Mando militar, según fuera ofrecido para la operación del 23 de febrero. Los supuestos de ese instante resultaron falsos o infundados, lo cual dio tiempo a un Maduro apaleado para medio levantarse, y dio lugar, de modo muy significativo, a que se levantaran movimientos en contra del apoyo al embrionario nuevo gobierno venezolanoen aquellos países en los que hay gobiernos solidarios. A partir de entonces, la amenaza militar externa en contra del régimen de Maduro se ha replegado, en unos casos más y en otros menos, y se ha creado el ambiente tóxico para negociaciones que pudieran conducir a un proceso electoral, todavía con Maduro en Miraflores. Situación esta que enterraría otra vez la lucha que arrancó en enero.

La invasión

Ha habido una cierta discusión que con intención o sin ella, desvía el foco. Se trata de la supuesta invasión militar por parte de Estados Unidos. Estimo que esa posibilidad es mínima, por tres razones: la primera, es que entrar en Venezuela y salir de Maduro militarmente puede ser fácil, estabilizar un país después de una invasión requiere miles de efectivos; segundo, Estados Unidos no está en condiciones de invadir, no por razones militares sino políticas: no tendría apoyo doméstico salvo que hubiese un ataque violento contra personal estadounidense, contra su embajada o contra sus instituciones; tercera, se ha perdido confianza en el grado de control y operatividad del gobierno Guaidó a los efectos de una acción extrema pues varios de sus personeros parecen hacer ascos del apoyo de Estados Unidos.

Lo que sí pudiera existir es una coalición internacional, al amparo del artículo 187, numeral 11, para ejecutar una operación de entrada de ayuda humanitaria, resguardada militarmente,sobre la base de la Responsabilidad para Proteger. Algunos se burlan de la aprobación de este artículo porque, dicen, sería como darles órdenes militares a los países, cuestión de la cual no se sabe. Se equivocan. La comunidad internacional reconoció a Guaidó porque su juramentación tenía asidero constitucional. Del mismo modo, nadie se atreverá a introducir de manera protegida y masiva ayuda internacional, ni a proteger de manera activa, con recursos militares, si no hay un fundamento constitucional venezolano que lo invoque y permita.

Por otra parte hay que decir que no es cierto (y quien escribe es testigo personal) que Guaidó obtuvo primero permiso de los poderes mundiales y después se juramentó. Sus propios aliados y compañeros vacilaban sobre el tema cuando María Corina Machado y Antonio Ledezma, entre otros dirigentes, lo plantearon en forma privada y luego pública. Fue una fuerza de opinión pública y el propio coraje personal del que sería Presidente encargado los que determinaron el paso arriesgado e insurreccional que dio. Cuando hubo un estado madurado en la opinión pública, otros países –EEUU, Colombia y Brasil a la cabeza– promovieron la idea con la que ya estaban de acuerdo. Del mismo modo parece va a ocurrir con el 187.11, sobre el cual la reticencia está dando pasos a la aceptación y en el momento de escribir estas líneas, puede que a su impulso.

Un nuevo argumento en contra ha aparecido desde que el régimen de Maduro aceptó la recepción de la ayuda por el canal de la Cruz Roja Internacional es que ya no es necesaria su introducción “sí o sí”. Idea totalmente falsa porque la aceptación por parte de Maduro conlleva una dinámica de manipulación inexorable, no porque quiera o deje de querer, sino por la naturaleza extorsionista de la banda en el poder. Con los días se verá que en un país descuadernado y polarizado no hay ayuda humanitaria “despolitizada”.

El momento Guaidó

El presidente encargado tuvo su mejor momento –hasta ahora– en el período que va desde el 5 de enero cuando fue elegido presidente de la Asamblea Nacional hasta el 23 de febrero cuando lideraba el proyecto de introducción “sí o sí”, según afirmó, de la ayuda humanitaria. En ese momento se presentaba como el jefe de una rebelión indetenible en contra el régimen de Maduro. Con el fracaso del 23 de febrero, en modo de control de daños, se ha movido con flexibilidad táctica aunque sin rumbo estratégico claro; esta falta de rumbo claro la ha suplido con su coraje personal, como lo revela su atrevido regreso a Venezuela después de su gira internacional, lo que compensó parcialmente los daños infligidos por la operación fallida del 23-F. La nueva situación es la caracterizada por la arremetida brutal del régimen en contra de su círculo más cercano, así como las alegaciones que han hecho los jerarcas sobre manejos financieros, lo que en un ambiente comunicacional dictatorialmente controlado crea vulnerabilidades adicionales.

En el momento actual parece que Guaidó ha perdido la iniciativa, los aliados se han entibiecido salvo Estados Unidos, los rusos han metido su baza provocadora, los ciudadanos andan desesperados, y lo que era un claro horizonte hoy aparece con “apagones”. Cabe destacar que esas debilidades son potenciadas propagandísticamente por una campaña brutal de guerra psicológica en contra del presidente encargado y la oposición en general, amasadas por rusos, cubanos y venezolanos.

También hay que destacar como poderosa herramienta que Guaidó tiene una palanca debido al control de los activos financieros cuyo manejo se los ha permitido el gobierno de Estados Unidos; también cuenta con el cierre de grifos financieros por parte de una variada gama de países.

Guaidó sigue como eje del proceso; pero, ha perdido fuerza. La estrategia del quiebre del Alto Mando y de la entrada “sí o sí” de la ayuda humanitaria no ha sido sustituido por otra sino por una sucesión retórica según la cual él, seguramente con algunas personas que nadie conoce, está “construyendo capacidades”. Supongamos que sea así, que hay una especie de plan secreto para lograr el desalojo de Miraflores. Esto supondría que los factores nacionales no lo saben y por lo tanto sería una sorpresa exterior. Lo más probable es que no exista esa “construcción de capacidades” más allá de lo visible sino un discurso destinado a mantener la esperanza popular; puede perdurar por un tiempo pero no indefinidamente.

El otro problema no demasiado advertido por la opinión pública todavía es que a veces pareciera que Guaidó encabeza un gobierno de Voluntad Popular que hubiese ganado las elecciones con el 90% de los votos y se sostuviese sobre la base de la popularidad presidencial. Esto ha derivado en sectarismo en la conducción lo cual puede no producir efectos negativos cuando se está en la subida efervescente de la popularidad pero afecta en demasía cuando algunos entusiasmos ceden. Las designaciones en el exterior son decididas por un círculo cerrado que hace “concesiones” a los aliados pero que no participan del Estado Mayor de las decisiones.

Opciones

Caos generalizado. Con un país desintegrado, sin Estado, convertido en presa de las bandas de Maduro o su rojo sucesor, en una situación de “sálvese quien pueda” y en algo atroz que si no es, puede parecerse mucho a una guerra civil.

Caos controlado. Este control que ejerce y puede seguir ejerciendo Maduro, tiene límites. Si la conmoción se incrementa es posible que para algunos de los sostenes de Maduro en la dinámica anárquica existente sea más productivo tomar ventajas de la situación, derrocarlo y manejar “su propio caos”: hacer más caótica la situación y tomar el control de ciertas porciones del territorio hasta provocar la ida de Maduro. El resultado podría ser un camino muy duro para el retorno a la democracia.

Decisión del Alto Mando Militar de optar por una salida que preserve a sus integrantes como autores del retorno controlado a la democracia. Sería una salida bastante pacífica, aunque posteriormente la sociedad se vuelva en contra de esos generales y almirantes por su complicidad todos estos años.

Insurrección civil organizada. Es decir, protesta civil en todo el país, incrementando la ingobernabilidad –el caos- pero con una dirección política capaz de dirigir operaciones hacia centros neurálgicos de poder. Tiene el inconveniente obvio que el régimen no tiene miramientos en cuanto a la represión e implicaría masacres impensables. Por otra parte, no es previsible una dirección política coherente para dirigir operaciones de rebelión popular.
Alzamiento militar de oficiales de rango medio y bajo. Los militares dispuestos existen como lo ha demostrado la sucesión de intentos a lo largo de los años recientes, lo que debe ser expresión del estado de ánimo existente dentro de la Fuerza Armada. Sin embargo, la descomposición de la institución –pérdida del sentido de la obediencia y la jerarquía- impide que un oficial al mando pueda garantizar movilizaciones de su unidad y, por otra parte, el espionaje interno con avanzada tecnología es brutal.

Invasión de Estados Unidos. No es posible prever un escenario de este tipo porque habría una fractura de la alianza internacional que apoya el retorno a la democracia en Venezuela, dispararía resortes históricos antinorteamericanos en América Latina y el Caribe, así como no parece viable en términos domésticos para el presidente Trump.

Entonces, ¿qué es posible?

Obviamente la salida de la crisis en Venezuela será original, como lo han sido varios afortunados y desafortunados eventos por los que ha pasado el país en los últimos años. Lo que es cierto es que tendrá que ser un camino de fuerza, porque el grupo en el poder no se va a ir sin que la fuerza los convenza (con o sin combate, pero con fuerza militar). Por su parte, para mantener la alianza internacional deberá ser un camino constitucional como el que permitió la juramentación de Guaidó y su reconocimiento, aspecto sobre el cual el artículo 187.11 tiene un papel esencial. También deberá ser un camino liderado nacionalmente aunque tenga todo el apoyo internacional. Finalmente, tendrá que ser también una dinámica en la que participen tanto la población civil organizada (organizada para la resistencia) como los militares que se coloquen al lado de la Constitución y desobedezcan órdenes ilegales.

Una combinación cívico-militar interna con apoyo internacional simultáneo pareciera ser la salida más probable y menos costosa, salvo la muy improbable pero posible de una decisión del Alto Mando como en 1948 contra Rómulo Gallegos y en 1958 contra Marcos Pérez Jiménez.

Entrego estas consideraciones para la discusión. Desde luego, hay otras visiones respetables. Esta es la mía, hoy.  

Carlos Blanco
@carlosblancog

miércoles, 3 de abril de 2019

ACTUALIZACIÓN, "EL REPUBLICANO LIBERAL II”, JUEVES 04-04-2019,

LUIS UGALDE, ACUERDO NACIONAL O MUERTE

EL REPUBLICANO LIBERAL en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 8 minutos
Al ver que ninguna de las partes puede aniquilar a la otra se llega a la conclusión de que es mejor negociar la salida que matarse. Ahí ha llegado Venezuela y es claro que el régimen es incapaz de mejorar la gravísima situación. Está sentenciado de muerte, aunque pueda prolongar la agonía a un costo muy alto. La conciencia y la Constitución (art. 350) nos mandan desconocer la tiranía que hoy está matando a la población y violando sus legítimos derechos y aspiraciones y estamos obligados a trabajar por el restablecimiento de la Constitución (art. 333) con elecciones democráticas lib... más »

ORLANDO VIERA-BLANCO, ¿CUÁNTOS MARREROS, CUÁNTOS BALSÁN MÁS?,

EL REPUBLICANO LIBERAL en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 19 minutos
“Si en esos días y horas oscuras que acabaron en el genocidio, una coalición de Estados hubiera estado preparada para actuar en la defensa de la población, pero no reciben una rápida autorización del Consejo de Seguridad: ¿Tal coalición debería haber permanecido aparte y permitido que el horror se desarrollara?” La detención de Roberto Marrero, Jefe de Gabinete del Presidente Interino Juan Guaidó Márquez tiene implicaciones muy serias. Una arbitrariedad al ritmo criminal de cientos de detenciones de líderes en Venezuela. Como Jefe de un Gobierno legítimamente reconocido por las de... más »

FERNANDO MIRES, PUTIN EN VENEZUELA

EL REPUBLICANO LIBERAL en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 27 minutos
¿Qué busca Putin en Venezuela?... Quizás varias cosas a la vez. Por de pronto no podemos pasar por alto que, como el de Rusia, el poder que ejerce Maduro pertenece a la misma familia autocrática mundial junto a Orbán en Hungría, Erdogan en Turquía, Lukashenko en Bielorusia, Salvini en Italia, sin contar a las que priman en el mundo islámico. Visto el tema desde esa perspectiva, Maduro aparece como una suerte de pendant latinoamericano del autocratismo mundial. Existe de hecho una “comunidad internacional” democrática y otra no solo no democrática sino antidemocrática. Comunidad cuy... más »

LEANDRO RODRÍGUEZ LINÁREZ, CHAVISMO AL CUADRADO

EL REPUBLICANO LIBERAL en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 37 minutos
Desde que Guaidó asumió la presidencia interina las primeras semanas el chavismo había permanecido arrinconado, más bien expectante ante el inconmensurable apoyo popular y la avalancha de respaldos internacionales que el líder opositor recibió, sin embargo, las ultimas semanas todo ha cambiado, aunque el régimen chavista sigue siendo repudiado por la inmensa mayoría de los venezolanos y el mundo, ha redoblado su tradicional proceder ¡la violencia institucionalizada! Lo Inhabilitó por 15 años y ha pedido el allanamiento de la inmunidad de Guaidó, los colectivos armados vuelven a sus... más »

ELIDES ROJAS, LA MENTIRA COMO PROGRAMA DE GOBIERNO

EL REPUBLICANO LIBERAL en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 59 minutos
Para el chavismo, corriente política inspirada en los saltos de circo y en los disparates de un militar golpista arropado por otro loco como Fidel Castro, profundamente populista y absolutamente desordenado y díscolo, la mentira es parte esencial y elemento fundamental del modelo. Hay otras cosas peores, pero es la mentira y sus familiares cercanos como la manipulación y la calumnia lo que ha caracterizado el apogeo y descenso de este lamentable período de la historia venezolana. La estrategia de los Castro en Cuba para imponer esa eterna dictadura y convertir a los ciudadanos en e... más »

DOMINGO ALBERTO RANGEL, INTELIGENCIA CHINA

EL REPUBLICANO LIBERAL en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 1 hora
Fueron los servicios de inteligencia chinos quienes dedujeron que en Francia se gestaban protestas contra el presidente Macron. Los chinos no compraron informes y tampoco se vieron en la necesidad de interceptar comunicaciones. Les bastó observar detenidamente quiénes estaban tras los inmensos pedidos de chalecos amarillos –gilets jaunes en francés- que desde mediados del año pasado estaban recibiendo las mayores fábricas de ese país. Las compras de por sí extrañas por las exorbitantes cantidades, llamó la atención de los chinos porque las ordenaban pequeñas compañías de reciente ... más »




LUIS UGALDE, ACUERDO NACIONAL O MUERTE


Al ver que ninguna de las partes puede aniquilar a la otra se llega a la conclusión de que es mejor negociar la salida que matarse. Ahí ha llegado Venezuela y es claro que el régimen es incapaz de mejorar la gravísima situación. Está sentenciado de muerte, aunque pueda prolongar la agonía a un costo muy alto.

La conciencia y la Constitución (art. 350) nos mandan desconocer la tiranía que hoy está matando a la población y violando sus legítimos derechos y aspiraciones y estamos obligados a trabajar por el restablecimiento de la Constitución (art. 333) con elecciones democráticas libres y transparentes. La Constitución manda (art. 233) que, ante la falta absoluta de Presidente legítimamente elegido, el Presidente de la legítima Asamblea Nacional se encargue de la Presidencia de la República para conducir la transición que restaure la Constitución, al tiempo que frena la hiperinflación de muerte, busca de emergencia la ayuda humanitaria y promueve el renacer de la vida ciudadana y de la producción económico-social. Necesitamos un cambio urgente que desde ahora ponga todas las condiciones para un proceso electoral limpio (CNE nuevo, registro electoral, voto en el exterior, candidatos habilitados, modo de votar, testigos…).

Ya el “diálogo” burlado no volverá como una trampa para que el régimen pueda ganar tiempo, sino que necesitamos un extraordinario acuerdo para recrear el país. Cada día que pasa se agrava la situación y eleva los costos para quienes desesperados se aferran al poder y aumentan la represión criminal. Por el lado de la oposición se ha disipado la ilusión de una fácil salida, gracias a los marines o a soldados brasileños y colombianos, sacrificados para salvarnos. No queda más que la violencia interna impuesta con paramilitares criminales protegidos por las fuerzas armadas y la policía o la negociación con un gobierno de transición o la prolongación del caos y del régimen cadavérico que ya hiede. Una intervención armada externa tendría graves e impredecibles consecuencias y la llave para evitarla la tiene nuestra Fuerza Armada con solo decidirse a cumplir su juramento y obligación constitucional de no imponer la tiranía sino defender la democracia.

Es lógico que los chavistas se pregunten por su futuro postiránico. La respuesta para millones tiene que ser que, al restablecer su Constitución, ellos tendrán los mismos derechos y garantías que los demás grupos sociales y partidos. En la oposición hay mucho sufrimiento y agravios que dejan profundas heridas con deseos de que los crímenes sean castigados y la rabia alimenta la furia de la revancha y el linchamiento. Por eso necesitamos un liderazgo extraordinario con la grandeza de Mandela con la mente centrada en la reconstrucción del país reconciliado, para sumar todas las fuerzas nacionales sanas y reducir el sabotaje del chavismo despojado del poder y con resentimiento y miedo. No hay renacer posible sin una gran renovación de espíritu nacional y amplia colaboración internacional, como en el posnazismo, el posapartheid o el poshorror de la república cárcel que había tras el Muro de Berlín.

El creciente cerco nacional e internacional a la tiranía no cederá en su exigencia de derechos humanos, elecciones democráticas y cambio inmediato de modelo económico con un vuelco a la hiperinflación. La necesaria masiva ayuda internacional con préstamo de miles de millones de dólares y un flujo de inversiones productivas internacionales y nacionales, es impensable con Maduro aferrado al poder usurpado. El Gobierno de transición es indispensable y urgente para encauzar de inmediato la salida de la tragedia socioeconómica y guiar la ruta productiva, al mismo tiempo que se ponen las condiciones para elecciones presidenciales libres y democráticas con garantías internacionales.

SIN MADURO. Maduro ha demostrado que NI QUIERE NI PUEDE convocar a elecciones democráticas y limpias, ni restablecer la Constitución que Chávez proclamaba como la mejor del mundo. Maduro NI QUIERE NI PUEDE cambiar el antiproductivo modelo económico, ni frenar la hiperinflación ni promover la producción nacional. La salida del país pasa por la salida voluntaria u obligada de él.

¿Dónde quedan en ese gobierno de transición el chavismo y la Fuerza Armada? La FA está llamada a construir la transición y dar la decisiva colaboración para que Venezuela renazca con constitución y democracia. Por supuesto el núcleo corrupto militar debe salir. ¿Cómo? es parte de la negociación. ¿Por qué va a negociar la oposición? ¿Por qué la camarilla gubernamental? Todos lo tienen que hacer obligados por la realidad, porque el enfermo se muere. Hay que obligarlos demostrando que es la alternativa razonable y viable frente al conflicto armado sin capacidad de renacer nacional y de la costosísima prolongación indefinida de la agonía que se agrava. Tiene que haber justicia para los delitos graves. El doloroso y multitudinario grito del pueblo movilizado lo exige. Es imposible renacer sin un amplio e inclusivo acuerdo con un plan nacional muy definido y con respaldo internacional. También para EEUU, Colombia, Brasil, UE, Rusia, China, el Grupo de Lima e incluso para México y Uruguay es el mejor camino. Y a Cuba se le puede hacer ver que también para ellos es la única salida. Lo necesario ahora es que cada grupo no se aferre a su fórmula sino que todos coincidan en la única salida negociada y vean que es lo mejor y menos costoso también para ellos. Afortunadamente Guaidó vino con la mano abierta y no con el puño cerrado, obedeciendo a la Constitución para suplir a la falta de gobierno legítimamente elegido (art. 233).

Muchas de las aspiraciones de la población venezolana que apoyó a Chávez hoy son urgentes, legítimas, e irrenunciables, aunque traicionadas. Y muchas de las deformaciones y corrupciones de la democracia prechavista no deben volver para que en Venezuela seamos esforzados ciudadanos productores de un primaveral renacer nacional reconciliado e inclusivo.

Enviado por
fernandamujica@gmail.com
@LaMujica

ORLANDO VIERA-BLANCO, ¿CUÁNTOS MARREROS, CUÁNTOS BALSÁN MÁS?,


“Si en esos días y horas oscuras que acabaron en el genocidio, una coalición de Estados hubiera estado preparada para actuar en la defensa de la población, pero no reciben una rápida autorización del Consejo de Seguridad: ¿Tal coalición debería haber permanecido aparte y permitido que el horror se desarrollara?”


La detención de Roberto Marrero, Jefe de Gabinete del Presidente Interino Juan Guaidó Márquez tiene implicaciones muy serias. Una arbitrariedad al ritmo criminal de cientos de detenciones de líderes en Venezuela. Como Jefe de un Gobierno legítimamente reconocido por las democracias más solventes planeta esta embestida no es sólo individual sino un asunto de Estado, donde un poder de facto abiertamente transgrede al Orden Público Internacional en materia de delitos de lesa humanidad contra al poder constituido.

¿CUÁNTO MÁS ES TOLERABLE?

Existen siete situaciones básicas reconocidas por la Doctrina Internacional en materia de injerencia legítima (humanitaria no militarista o belicista) por encima del uso del concepto de soberanía, por no corresponder a Estados/gobiernos fallidos: i.-Genocidio (o peligro de exterminio); ii.- Crímenes de guerra; iii.- Crímenes contra la humanidad (Lesa Humanidad); iv.-Convención internacional contra la Tortura y otros tratos o penas crueles inhumanos o degradantes [Resolución 39/46 de 10 de Diciembre de 1984 que y entró en vigor el 26 de Junio de 1987]; v.- Apartheid político. Persecución y privación de libertad sistemática en contra de grupos sociales por razones étnicas, políticas, sociales o religiosas; vi.- Trata de personas. vii.- Catástrofe humanitaria o temor de que ocurra, por causa de un estado ausente, fallido o tiránico. Es cierto que Venezuela no es Ruanda, Bosnia o Kosovo. ¿Pero podría serlo? Es inocultable que en Venezuela sufrimos de un ataque sistemático transgresor de los Derechos Humanos a un ritmo de peligrosidad que nos coloca al borde de una catástrofe social sin precedentes.

KOFI ANNAN. UN DISCURSO PARA LA POSTERIDAD

El 20 de septiembre de 1999, Kofi Annan pronunció su famoso discurso de apertura del 54o. periodo de sesiones de la A/G de la ONU, en el que expuso el dilema de la intervención humanitaria de la siguiente manera: “Por un lado, la cuestión de la legitimidad de la acción tomada por una organización regional sin una autorización de la ONU y por otro lado, el imperativo universalmente reconocido de detener eficientemente las violaciones graves y sistemáticas de los derechos humanos con graves consecuencias humanitarias…La ineficacia de la comunidad internacional en el caso Kosovo para conciliar estos dosobligatorios intereses equitativamente fue una tragedia. Esto ha revelado el principal desafío del Consejo de Seguridad y de las Naciones Unidas como un todo en el próximo siglo: forjar una unión detrás del principio de que las infracciones masivas y sistemáticas de los derechos humanos —donde puedan tener lugar— no deberían ser permitidas A ésos para los que la amenaza más grande para el futuro del orden internacional es el uso de la fuerza en ausencia de un mandato del Consejo de Seguridad, uno podría preguntar —no en el contexto de Kosovo— en el contexto de Ruanda: si en esos días y horas oscuras que acabaron en el genocidio, una coalición de Estados hubiera estado preparada para actuar en la defensa de la población tutsi, pero no reciben una rápida autorización del consejo: ¿Tal coalición debería haber permanecido aparte y permitido que el horror se desarrollara?”

Hacer de la Responsabilidad de Proteger [R2P] una discusión estrictamente académica es peligroso para los venezolanos y muy mal precedente para la paz y la estabilidad de la humanidad. Después de veinte años de latrocinios, violencia y lapidación material y humana, más de 300.000 muertes por homicidio impune, 8.000 ajusticiados, 13.000 personas sometidos a juicios políticos, mortandad infantil sin precedentes, crisis inflacionaria y económica record en el orbe, pérdida de peso por mal nutrición [comparable con la crisis africana de los años 90] y un proceso de desmantelamiento institucional y moral sin parangón en historia republicana invocar el Capítulo Séptimo de la Carta de las Naciones Unidas no es un asunto retórico.

PACTA SUNT SERVANDA: ONU, UE Y OEA

La Convención de Viena sobre el Derecho de los Tratados dispone en su artículo 26 el principio de Pacta Sunt Servanda que establece que todo tratado en vigor obliga a las partes y debe ser cumplido por ellas de buena fe, el cual fue aceptado por 103 Estados miembros de la Organización de las Naciones Unidas. En otros términos, viene a constituir el principio del respeto que está dado por la voluntad de que se cumpla con los derechos y libertades reconocidos en los instrumentos internacionales y garantizar su libre y pleno ejercicio a toda persona que se encuentre sometida a su jurisdicción.

En Naciones Unidas, la Alta Comisionado de los DDHH Sra. Michelle Bachelet reconoció que en Venezuela reina una indudable transgresión de los DDHH. La OEA de Luis Almagro ha levantado cientos de testimonios sobre Crímenes de Lesa Humanidad y una crisis social provocada por el mayor saqueo republicano de la historia de Latinoamérica. Y se pregunta el S/G “¿Cuándo detengan a Guaidó nuestra actuación se reducirá a a decretar una nueva condenatoria?”

La diplomacia sugiere paz y prudencia. Ella no se riñe con la paz y la vida de los Venezolanos que pone en peligro la paz y la vida del mundo. Actuemos con moderación pero con determinación. ¿Cuántos Marreros o Balsan más?

Orlando Viera-Blanco
@ovierablanco
Embajador de Venezuela en Canadá.

FERNANDO MIRES, PUTIN EN VENEZUELA


¿Qué busca Putin en Venezuela?... Quizás varias cosas a la vez. Por de pronto no podemos pasar por alto que, como el de Rusia, el poder que ejerce Maduro pertenece a la misma familia autocrática mundial junto a Orbán en Hungría, Erdogan en Turquía, Lukashenko en Bielorusia, Salvini en Italia, sin contar a las que priman en el mundo islámico. Visto el tema desde esa perspectiva, Maduro aparece como una suerte de pendant latinoamericano del autocratismo mundial.

Existe de hecho una “comunidad internacional” democrática y otra no solo no democrática sino antidemocrática. Comunidad cuyos estados han ido tejiendo entre sí relaciones de empatía y solidaridad. Su divisa común es la negación radical del liberalismo democrático al que ven como amenaza externa e interna a la vez.

Para entender mejor el problema basta preguntarse a cuales grupos apoya Putin en Europa. Ahí percibimos que además de los regímenes autocráticos mencionados, el autócrata ruso no disimula su abierta complicidad con partidos ultranacionalistas y xenófobos como Alternativa para Alemania y el Frente Nacional de la Le Pen, pero a la vez, si se da el caso, está dispuesto a apoyar, y lo ha hecho, a movimientos de ultraizquierda como Podemos de Iglesias y Francia Insumisa de Mélenchon. Este último, coincidiendo con el aventurero internacional y consejero de Trump, Steve Bannon, ha declarado a Putin socio directo en su lucha en contra de la UE.

En palabras breves: Putin está dispuesto a apoyar a cualquier gobierno, movimiento o partido siempre y cuando contribuya a debilitar la hegemonía democrática, en primer lugar sobre Europa y, en segundo lugar, mundial. Por supuesto, ese propósito no está guiado solo por amor a las autocracias del orbe. Su objetivo, el primero, el más importante de todos, es alcanzar, gracias a sus aliados, hegemonía política sobre Europa. Lo dicho significa: a diferencias del periodo de la Guerra Fría, el enemigo político principal de Rusia ya no es USA -lo que no quiere decir que sea un amigo- sino los países que ejercen hegemonía en Europa Occidental, particularmente Francia en lo político y Alemania en lo económico. En este segundo punto Putin coincide nada menos que con Trump quien ha declarado como enemigos económicos a China y Alemania (cada vez mas unidos) ¿Y qué tiene que ver Maduro en este cuento? se preguntarán muchos. Más de lo que se cree. De otra manera Putin no habría enviado soldados a Venezuela.

El envío de soldados a Venezuela es sin duda una provocación de Rusia a los EE UU y a la comunidad democrática mundial. Por una parte es una respuesta directa al proyecto de Trump destinado a estacionar misiles de alcance intermedio en Europa. Por otra, coloca a Trump en una situación muy difícil tanto en su política nacional como internacional. Y, para rematar, levanta una política opuesta al intervencionismo trumpista, pero también alejada de la alternativa europea que busca, antes que nada, una salida política a la crisis venezolana.

Malvado puede ser Putin, pero es inteligentísimo. Su provocación es un juego de gana o gana. Si Trump no reacciona ante la presencia armada de Rusia en Venezuela, por muy simbólica que sea, Putin puede aparecer como el hombre que impidió una invasión militar de los EE UU y con ello acumular puntos para continuar bregando en su proyecto hegemónico hacia Europa y, tal vez, hacia América Latina. Si en cambio reacciona militarmente, Trump correría el peligro de hundirse en el lodo de una guerra inútil antes de su reelección, hecho que además convertiría su utopía del muro anti-migratorio en una imposibilidad política. De acuerdo a la primera eventualidad, Putin emergería como vencedor estratégico (a largo plazo). De acuerdo a la segunda, Putin emergería como vencedor táctico (a corto plazo).

Visto en términos inmediatos, lo que más convendría a Putin sería una invasión norteamericana a Venezuela. De ahí el carácter provocatorio de su “apoyo” a Maduro.
No obstante, una invasión norteamericana luce problemática y eso, al parecer, hasta Maduro lo sabe. La principal razón es que en los EE UU no existe todavía un acuerdo unitario. De hecho hay por el momento tres fracciones: una mayoritaria no-intervencionista si contamos no solo a importantes segmentos republicanos sino también a la oposición demócrata a Trump, refractaria a toda aventura militar. Una abiertamente invasionista, al parecer minoritaria, a cuya cabecera se encuentran personajes como el senador Marco Rubio, seguidos por invasionistas venezolanos (Diego Arria, Antonio Ledezma, entre otros) partidarios del extremismo de la señora María Corina Machado y su grupo Vente en Venezuela. En el medio está Trump quien no logra divisar todavía las ventajas económicas de una invasión a Venezuela (a Trump no le importa otra cosa). Lo más probable – aunque nada está asegurado- es que Trump insista en su política de hostigamiento a Maduro, ejerciendo fuerte presión económica, con la esperanza de lograr alguna vez el apoyo de por lo menos parte del estamento militar venezolano. Al parecer, esa es también la línea que por el momento sigue Juan Guaidó y su partido (VP). Del resto de los partidos venezolanos, como casi siempre, no se escucha mucho.

La oposición venezolana tiene, en consecuencia, dos alternativas. Una es someterse al dictamen trumpista orientado a lograr el fin de la usurpación mediante el ejercicio de la presión política interna unida a la económica externa. Dicha vía, sin embargo, tiene dos inconvenientes. El primero, la posibilidad de que las manifestaciones encabezadas por Guaidó pierdan parte de su energía movilizadora, lo que de hecho ya está ocurriendo. La segunda es que las presiones económicas de Trump terminen solo afectando a los sectores más pobres de la nación.

La segunda vía, la política, pasa por articular las demandas democráticas de la oposición venezolana con la enorme mayoría de las naciones democráticas europeas y latinoamericanas que exigen de modo unánime una solución política pacífica basada en la exigencia nacional e internacional por elecciones libres. Esa es la política de la UE y la comisión dirigida por Franca Mogherini. Esa es también la posición mayoritaria del Grupo de Lima. Asumir esa política significaría, además, dejar fuera del juego a Putin, cuyo apoyo a Maduro – si es que tiene lugar- nunca podrá ser político. Cuando más, y de modo solo simbólico, militar.

Asumir esa segunda vía significaría, además, dotar a la oposición venezolana de una ruta estratégica orientada a convertir el fin de la usurpación no solo en un deseo colectivo sino en resultado de una política llevada a cabo con pertinacia e inteligencia. Lamentablemente la segunda virtud -lo voy a decir con toda franqueza- no ha sido la que más ha caracterizado a la oposición venezolana.

Lo cierto es que la frase “tenemos todas las opciones sobre la mesa” ya no es cierta. Solo hay dos opciones, y de esas dos, solo una es política.

Fernando Mires

LEANDRO RODRÍGUEZ LINÁREZ, CHAVISMO AL CUADRADO


Desde que Guaidó asumió la presidencia interina las primeras semanas el chavismo había permanecido arrinconado, más bien expectante ante el inconmensurable apoyo popular y la avalancha de respaldos internacionales que el líder opositor recibió, sin embargo, las ultimas semanas todo ha cambiado, aunque el régimen chavista sigue siendo repudiado por la inmensa mayoría de los venezolanos y el mundo, ha redoblado su tradicional proceder ¡la violencia institucionalizada!

Lo Inhabilitó por 15 años y ha pedido el allanamiento de la inmunidad de Guaidó, los colectivos armados vuelven a sus andanzas, continúan las detenciones y allanamientos de moradas al margen del debido proceso, a todos sus controles y condicionantes a nuestros derechos/libertades se suma el racionamiento eléctrico… hoy padecemos de chavismo al cuadrado, probablemente porque sabe se encuentra en el lugar más profundo de la fosa que él mismo ha cavado.

Es obvio, el castrismo venezolano ha recibido sanciones, en su mayoría personales, así como congelamiento de algunos bienes y cuentas que le pertenecen a la república, sin embargo, el régimen aún controla a placer las riquezas de Venezuela, como sabemos, inconmensurables. En un escrito anterior señalábamos en el mundo existen casi 50 dictaduras las cuales han sido sancionadas de todas las formas posibles, pero allí siguen, algunas con décadas en el poder. En el caso venezolano, la nuestra, tiene las de ganar pues a diferencia de las demás, el chavismo cuenta con riquezas por doquier, las sanciones ya cumplieron su objetivo, pero son insuficientes para hacer tambalear económica y financieramente al régimen rojo.

¿Qué hacer? ¿Qué va pasar? Todo es un enigma de proporciones bíblicas, sin embargo, el chavismo en el poder vuelve a retomar confianza y gobierna con el mazo dando, sin importarle en lo más mínimo su inaudito rechazo dentro y fuera de nuestras fronteras. Asimismo, toma un segundo aire en cuanto a sus socios internacionales, Rusia, China, entre otros, ante la inacción y la permisividad que otorga el mundo a sus cofrades venezolanos, continúan brindando su apoyo abiertamente.

Pero en política 2 más 2 no son 4, el antídoto para el castrismo venezolano es la presión social, sin ella los cambios no se producirán o tardarán mucho más. El gobierno lo sabe y por eso redobla su violencia institucionalizada, teme su enemigo (el pueblo) se levante y ponga punto final a este oscurantismo. Del mismo modo, la comunidad internacional observa a la población con ánimos de redefinir estrategias contra un régimen que no solo atenta contra la venezolanidad sino directa e indirectamente contra toda la región.

El régimen echó mano a Marrero, mentor y mano derecha de Guaidó, midió la reacción interna y externa, al parecer quedó conforme, solo logró más notas altisonantes de USA y sus aliados, con la inhabilitación política y el allanamiento a la inmunidad prepara acciones más contundentes contra Guaidó ¿Se atreverá? ¿Será el detonante?

Hay más preguntas que respuestas, ni el más conspicuo analista, ni el chavismo ni la oposición saben exactamente qué ocurrirá. Lo único cierto es que el castrismo venezolano avanza cual metástasis sino se le enfrenta correctamente: presión social y diplomacia internacional es la fórmula infalible.

Leandro Rodríguez Linares

ELIDES ROJAS, LA MENTIRA COMO PROGRAMA DE GOBIERNO


Para el chavismo, corriente política inspirada en los saltos de circo y en los disparates de un militar golpista arropado por otro loco como Fidel Castro, profundamente populista y absolutamente desordenado y díscolo, la mentira es parte esencial y elemento fundamental del modelo. Hay otras cosas peores, pero es la mentira y sus familiares cercanos como la manipulación y la calumnia lo que ha caracterizado el apogeo y descenso de este lamentable período de la historia venezolana.

La estrategia de los Castro en Cuba para imponer esa eterna dictadura y convertir a los ciudadanos en esclavos, siempre tuvo en la mentira el elemento que otorga la razón de ser de cualquier cosa que ocurriera en plena revolución. En la isla propiedad de los Castro, la miseria no es miseria, es el costo de combatir contra el imperio. En la isla de los Castro, el hambre no es hambre, es la consecuencia de la digna lucha del pueblo contra la opresión capitalista. En la isla propiedad de los Castro la escasez eterna y suprema de cualquier producto y la ausencia de múltiples ofertas, no es otra cosa que los efectos perversos del bloqueo norteamericano. Todo es épico, todos los sufrimientos son justificados. Todo sea por amor a los Castro, al muerto y al vivo, y al legado sobrehumano de este par de asesinos históricos.

Ese reinado de la falsedad es muy notorio en la Venezuela chavista. Y es natural que sea así. Está claro que quienes manejan el andar del poder venezolano son los cubanos. De allí que nada de lo que ocurre en Venezuela sea muy diferente a lo que es usual entre quienes manejan los hilos en la isla comunista. El chavismo, y más recientemente el madurismo, siempre de la mano del G2 cubano, ha intentado sembrar la misma épica entre los súbditos venezolanos. De allí que encontremos cosas tan evidentes como las siguientes:

No hay crisis eléctrica, para nada. Lo que hay es un ataque cibernético de magnitudes enormes. Un ataque que además es seguido, masivo, continuado, sin piedad. Unas veces con ondas marcianas y otras veces a plomo de fusil. Da igual. Los militares que custodian la red eléctrica nacional fueron dominados con una sustancia lanzada desde el espacio por los astronautas que viajaron en la misión Apolo y que por alguna razón se quedaron por ahí. No hay falta de agua, lo que hay es una sequía horrible. Menos mal que en Dubai descubrieron cómo extraer agua a partir del cuero de camello. Ya el chavismo se prepara, siempre listo y animoso, para montar una asociación estratégica con India para sacar agua a partir de las uñas de gato. Puede funcionar siempre y cuando no se roben los reales, que es lo que siempre hacen.

Para el chavismo no hay racionamiento de electricidad. Lo que hay es una cosa que llaman Plan de Administración de Carga que se traduce en el plan para designar quién lleva la carga de los tobos a la hora de subir el agua hasta el piso 17. No hay escasez de alimentos. Hay una especie de hambre socialista que genera un incremento inusitado del consumo de lo que sea. Y claro, lo que hay es un extremo exceso de consumo. Lo de la gasolina y la pérdida de producción petrolera es simple sabotaje del imperio en favor de los rusos que son los beneficiarios finales de lo que no venda Venezuela.

Pero la mentira más grande del castrochavismo está en este eslogan: Somos Venezuela Potencia. Casi que se equipara con esta: el chavismo es el mejor gobierno del mundo, los más honestos de la historia, los más eficientes. Solo es posible en socialismo.

Tan es así que en 20 años construyeron un país absolutamente inviable. Un desierto de sociedad. Y justamente por ser tan buenos, no permiten que vengan otros a echarle pintura a esa tremenda obra, a ese legado que dejó el militar golpista fallecido y su hijo postizo.

Grandes los dos.

Elides Rojas
elidesr@gmail.com
Twitter: @ejrl

DOMINGO ALBERTO RANGEL, INTELIGENCIA CHINA


Fueron los servicios de inteligencia chinos quienes dedujeron que en Francia se gestaban protestas contra el presidente Macron.

Los chinos no compraron informes y tampoco se vieron en la necesidad de interceptar comunicaciones. Les bastó observar detenidamente quiénes estaban tras los inmensos pedidos de chalecos amarillos –gilets jaunes en francés- que desde mediados del año pasado estaban recibiendo las mayores fábricas de ese país.

Las compras de por sí extrañas por las exorbitantes cantidades, llamó la atención de los chinos porque las ordenaban pequeñas compañías de reciente formación, trianguladas como para esconder los verdaderos compradores.Para los chinos este dato auguraba problemas políticos.

En Venezuela por el contrario lo que va a suceder siempre nos agarra desprevenidos y no solo me refiero a los apagones eléctricos, que se suponía algún día podrían ocurrir, toda vez que según los acontecimientos estamos en medio de una guerra de quinta generación donde se cumple aquello de que “todo hueco es trinchera”.

Me refiero a cosas más banales como la inhabilitación del diputado Guaidó que seguramente fue celebrada entre no pocos de los que lo acompañaron en la foto desde la casa de AD. ¿Por qué la Contraloría iba a ser más permisiva con Guaidó que con su jefe Leopoldo López?

Nuevamente quienes se han apoderado de la oposición han demostrado carecer de políticas para llegar al poder y también su incapacidad para organizar un gran movimiento en pro de la libertad que pueda competir en cualquier plano con el estatismo del PSUV.

A Guaidó, inexperto y hablachento, no hubo quien le recordara que no se puede intentar la toma del poder usando métodos violentos, parecidos a los de las FARC… pretendiendo ser demócrata y menos aún republicano.

Lo que viene es previsible: habrá diálogo entre el gobierno y quienes se frotan las manos con la inhabilitación de Guaidó… negociarán las elecciones parlamentarias sin el autoproclamado como candidato… y eso no es lo malo.

Lo malo es que nuevamente excluyan a los liberales del diálogo donde buscaríamos por ejemplo acuerdos para excluir el Sistema Eléctrico como teatro de guerra.

Domingo Alberto Rangel
@DomingoAlbertoR