martes, 17 de enero de 2017

EUGENIO MONTORO, NO TODOS BAILAN JOROPO

EL VENEZOLANO ES DEMÓCRATA

         Reconozco haber sentido algún alivio al leer un interesante libro de Luis Pedro España y entender que he sido víctima inocente de algunos paisanos cuando me refería a asuntos que dan vida al ideario de lo que es ser venezolano.

         Por ejemplo, el canto típico llanero no me gusta por su repetido tono y lo incomprensible de sus vericuetos copleros e igual me pasa con la mayoría de los dulces tradicionales usualmente empalagosos. Cuando alguna vez me he atrevido a decirlo la respuesta varía entre “A este pendejo no le gusta el arpa” o la usual “Ay mijo, no sabes de lo que te estás perdiendo”.

         A veces me sentía como cumplidor a medias de las costumbres y lo peor es que usaba también esos mismos criterios evaluadores contra los otros y, por ello, el día que conocí a un caraqueño al que no le gustaban las arepas me pareció un infiltrado altamente sospechoso.

         Pero el Señor España aclara que eso no es correcto y que la “cosificación” nada tiene que ver con la esencia del asunto y se puede ser venezolano sin haber ordeñado una vaca, sin bailar joropo y sin saber cuentos de La Sayona. Dice que si hubiera un museo con las supuestas cosas relacionadas con el ser venezolano habría entonces que, al turpial, al araguaney y al casabe, agregarles ahora un Samsung Galaxy y un Smartphone con su Whatsapp lleno de corazones y caritas.

         Según nos aclara, al venezolano de hoy lo distinguen tres temas , primero un deseo de progreso “entendiendo por ello el acceso a bienes y objetos que, además de satisfacer necesidades, nos den placer y nos permitan mostrar estatus y alguna distinción frente a los demás”, Segundo, el derecho a pataleo como forma popular de referirse a la libertad de expresión y, el tercero, un sentido democrático como mecanismo de sucesión, de rechazo al abuso, de igualdad, de gusto a la ausencia de conflicto y con una casi aceptación reverencial del voto para resolver.

         Si aceptamos como válido este modelo de venezolano es fácil entender por qué el “arrecherómetro” de los ciudadanos está al máximo de la escala pues el régimen está descuartizando estos tres factores al mismo tiempo.

         Los dos primeros quizás se relacionan con el gentilhombre colonial y  la importancia que se le daba a ser distinguido y tener voz escuchada y respondona. El tercer factor, el demócrata, es de más reciente confección, La adoración al voto es acompañada por el gusto a la ausencia de conflicto, o sea, al arreglar las vainas por las buenas.

         Quizás esta es la respuesta a las muchas angustiosas preguntas sobre el demostrado inmenso aguante del venezolano quien es capaz de soportar las peores condiciones esperando una solución que no requiera pelear. Los que se arrancan el pelo preguntándose cómo es que frente a las barbaridades que hace el régimen no pasa nada, ya saben la razón.

         ¿Cómo sacar a un régimen tiránico y cruel con este ejército de buena gente adoradores del voto?, ese el fin de esta larga película. Lo que si parece claro es que nadie que no sea demócrata podrá con los venezolanos.

Eugenio Montoro
montoroe@yahoo.es
@yugemoto67
Zulia - Venezuela 

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