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jueves, 27 de abril de 2017

MALÚ KIKUCHI, CUANDO MIRAR SIN ACTUAR, ES COMPLICIDAD

CASO ARGENTINA

Córdoba. Domingo de Pascua. Estadio Mario Kempes. Partido de futbol entre Belgrano y Talleres. Emanuel Balbo, 22 años, aprendiz de carpintero, ¡evangélico oficio!, desde la popular norte, un grupito de 5 o 6 bárbaros, lo arrojan desde la tribuna, a metros de distancia.

Balbo llegó al hospital con muerte cerebral. Murió al día siguiente. Es sólo una anécdota, casi una nota de color periodística. Por increíble que parezca, el partido no se suspendió. Los negocios son más importantes que la vida de un ser humano. ¡El partido se jugó! ¡Los bárbaros pudieron disfrutarlo!

Los bárbaros son eso, irrescatables marginales, sin respeto alguno por la vida. No vale la pena hablar de ellos, son tema del poder judicial, quizás de un psiquiátrico. ¿Pero los espectadores? Eran muchos, muchos más que los atacantes,  hubieran podido detenerlos, por lo menos intentarlo. Pero no.

No lo hicieron. Miraron como si formara parte de un espectáculo que no les interesara. Con indiferencia. Inmóviles, quietos, impasibles. Atacaban a un muchacho, deberían haber hecho algo, lo que fuera, pro no lo hicieron. ¿Por miedo? No, eran más. Por insensibilidad hacia el otro, sin recordar que todos son el otro para el otro.

Una sociedad enferma, enferma grave. Una sociedad tan acostumbrada a la violencia que ya la tiene incorporada a lo cotidiano. Pero por acostumbrada que esté la sociedad,  no puede, no debe quedarse impasible frente a la violencia que está ante sus ojos y que puede evitar. Está deshumanizada.

Lo  que no se puede perder bajo ninguna circunstancia, es la humanidad. Es lo que diferencia al hombre de los animales. Y los que miraron como a través de la TV el asesinato de Emanuel Balbo, habían perdido su calidad  humana. No horroriza tanto el homicidio como la indiferencia de los espectadores ante el mismo.

Los asesinos, salvo milagro, lo seguirán siendo. Los espectadores ¿podrán volverse humanos y reaccionar como tales ante otro episodio del mismo tipo? ¿Serán capaces de sentir empatía por el agredido, existan o no existan razones para agredirlo? ¿Llevará mucho tiempo humanizarlos?

Preguntas de difícil respuesta. En cuanto a los dirigentes del Belgrano y de Talleres, ¿qué decir de la decisión de seguir y jugar el partido como si nada hubiese ocurrido? En el futbol los dirigentes son los primeros culpables de la violencia permanente en los estadios y sus alrededores.

El poder de las barras bravas es casi omnímodo sobre los dirigentes de sus clubes. Que más allá del cacareado amor por la camiseta, es un gran negocio al que no renuncian.  Si los dirigentes no son cómplices activos, por lo menos lo son pasivos y les permiten a las barras lo que no les debieran permitir.

Por supuesto que son chantajeados con armar escándalos durante los partidos si no les dan lo que piden: entradas, el control del estacionamiento, la venta del “merchandasing” y “otras cosas”.  Y los dirigentes no tienen coraje para enfrentarlos.

La policía no controla todo lo que debiera. ¿Porque no sabe cómo, porque no puede, porque no quiere, o porque no se lo ordenan? Tampoco tiene el coraje que debiera  tener.  Y acá entran los gobiernos, que por las razones que fueran, no toman las medidas correctas para terminar con este flagelo. También les falta coraje.

Y tanta falta de coraje de todos los responsables directos de la muerte de Emanuel Balbo, también son responsables de la indiferencia criminal de los espectadores del estadio Kempes, que el domingo de Pascua vieron, cómplices impávidos, cómo mataban a un chico de 22 años, aprendiz de carpintero, amante de la música.

Para sentir más vergüenza, Balbo, ya en el piso con muerte cerebral, ante la mirada CÓMPLICE de los espectadores, alguien, le robó las zapatillas.


¿Dónde se pide la baja de la sociedad?  

Malu Kikuchi
maluki@fibertel.com.ar
@soymalukikuchi
Argentina 

martes, 29 de marzo de 2016

MALÚ KIKUCHI, OBAMA, EL GOLPE Y LOS DDHH TUERTOS, OBAMA EN ARGENTINA

Bien, el Presidente Barak Obama visitó Argentina. Desde la visita oficial de Bill Clinton en 1997,  ningún presidente estadounidense vino al país. La visita de George W. Bush no cuenta, vino para la IV Cumbre de las Américas en Mar del Plata 2005, de muy triste memoria para los EEUU y un bochorno para Argentina. Desde entonces, la relación entre los dos países se congeló.

Congelamiento fogoneado por Cristina Fernández y sus políticas de acercamiento a Irán, su amistad entrañable con Venezuela, extensiva a todo país populista de la región o fuera de ella. Con el cambio de gobierno y un explícito giro en la política exterior argentina, en 100 días, después de las visitas del primer ministro italiano Renzi y del presidente francés Hollande, llegó Obama.
El presidente de los EEUU, a pesar del rechazo de la izquierda, de las organizaciones de DDHH y de gran mayoría de argentinos que hacen un tema de honor denostando al país del Norte, la visita de Obama fue un éxito para el gobierno y sus esperanzas cifradas en la llegada de capitales que el país necesita desesperadamente. ¿Sucederá? Es una buena pregunta, sin respuesta por ahora.
Los argentinos que detestan a los EEUU, dejando de lado la izquierda que perdió la partida con la desaparición de la URSS y las ONG de DDHH (tuertos), sumidas en su dolor y algunas en sus lucrativos negocios, los argentinos medios que odian, son los que toman Coca Cola, usan tecnologías y zapatillas de marca  americanas, todo ello comprado en Miami con US$ esforzadamente atesorados. Incongruencia total. 
Barak Obama dio todos los respaldos políticos posibles al gobierno de Macri. La simbología fue perfecta. El encanto y el carisma del presidente estadounidense, incuestionables. Su don para la oratoria, ídem. La concreción de capitales llegando a Argentina, capitales de esos que generan trabajo en blanco digno, está lejos todavía y sigue siendo un deseo a futuro.
En cuanto a las respuestas del presidente Obama sobre la actuación de los EEUU durante el golpe del 24 de marzo de 1976 y a lo largo del llamado Proceso, no fueron “light”, como consta en la acusación de la izquierda y las ONG de DDHH, fueron las respuestas que un presidente puede dar sobre lo hecho por su país, haya sido esto bueno, regular o malo. Dijo lo que podía decir.
Haciendo memoria: el gobierno de los EEUU en 1976 era republicano, el presidente era Richard Nixon y el secretario de estado (ministro de RREE en Argentina) era Henry Kissinger. Apoyaron el golpe, hay que recordar que se estaba en plena guerra fría y que la URSS era un peligro para el mundo libre. También hay que recordar el giro de los EEUU con el presidente demócrata James Carter y la colaboración de Patricia Derian, adalides de los DDHH y cómo lucharon por ellos.
Más memoria: los países que realmente apoyaron al Proceso a lo largo de  los siete años que duró, casi ocho (24/3/1976-10/12/1983), fueron la URSS y Cuba, las naciones que habían catequizado, entrenado, subvencionado y armado a los terroristas argentinos. La URSS porque al pedir EEUU (Carter) que no se le vendieran granos, Argentina lo siguió haciendo.
En cuanto a Cuba, madre del terrorismo en el continente, respaldó al Proceso acusado de violar los DDHH en todos los foros internacionales, a raíz de lo cual Argentina no fue sancionada. ¿La razón? Muy simple. Durante el tercer gobierno de Perón, su ministro de economía, José Ber Gelbard, afiliado al  comunismo, le prestó a Cuba US$600 millones, que el Proceso no reclamó.
Cuba nunca pagó. Hoy, sumados los intereses, la deuda debe andar  alrededor de los US$ 2.300 millones.
El presidente Obama dijo lo que pudo, y fue bastante. Criticarlo por eso, es infantil y no tiene sentido. Que las cabezas de las ONG de los DDHH se hayan negado a asistir a la cena de gala en su honor, es incomprensible. Si ha habido un presidente de los EEUU que ha luchado por los DDHH, ese es  Obama.
De tanto luchar por los DDHH, a veces pierde la perspectiva. Lo hizo en Buenos Aires. La situación era difícil, resbaladiza. Pero en su visita al parque de la memoria, donde sólo se recuerda a los desaparecidos (palabra horrorosa) por el llamado terrorismo de estado, no están recordados los muertos a manos del terrorismo sin agregados.
El terrorismo de estado es imperdonable, tiene todos los medios y el poder. El terrorismo sin agregados, también es imperdonable, y los muertos de ambos lados les duelen a sus familias de la misma manera. No hay un “dolorómetro”. El terrorismo es abominable, se llame como se llame y diga defender lo que fuere.
Se puede llamar IRA, ETA, Brigadas Rojas, Baaden Meinehof, Hezzbollah, ISIS, Al Quaeda o lo que sea. Matan indiscriminadamente, tratando de hacer el mayor daño posible a la mayor cantidad de personas. El mundo civilizado cree que hay que detenerlos. A montoneros y al ERP, ¿no?
El Proceso actuó mal, los “desaparecidos” son una figura monstruosa. Regalar bebés como si fueran chupetines es un cumpleaños infantil, estremece de indignación. Pero los militares del Proceso no aterrizaron en Argentina enviados por la CIA o la KGB de entonces, encarnaron una  pésima reacción a un mal previo insoportable.
Hubiera sido reconfortante para los familiares de los muertos por el terrorismo (sin agregados), una pequeña alusión a las víctimas no recordadas en mal llamado parque de la memoria. Es una memoria hemipléjica, una memoria tuerta, que Obama aceptó como algo natural. El muy humanista presidente de los EEUU en su visita a la Argentina, ignoró las otras víctimas.
¡Qué pena! ¡Qué injusto! 

Malu Kikuchi
maluki@fibertel.com.ar
@soymalukikuchi
Argentina    

miércoles, 9 de marzo de 2016

MALÚ KIKUCHI, DE ESTO NO SE HABLA, DESDE ARGENTINA

El gobierno de Cambiemos, recién asumido, intenta desbaratar el desastre económico y el pantano de corrupción que les dejó el gobierno anterior. Una pesada herencia, que el actual gobierno quiso recibir. Avanzan a prueba y error, errores que corrigen, si se los hacen ver.

Los frentes abiertos son muchos, pero hay hechos que debe esclarecer ya, para que dejen de ser un error. Cristina Fernández aprobó un contrato entre YPF y Chevron  (compañía petrolera estadounidense, de pésima fama ambiental después del desastre que dejó en Ecuador), el 16/7/2013. Contrato que se desconoce al día de hoy.
YPF le otorgó a Chevron una concesión sobre una determinada zona en Vaca Muerta, Loma de la Lata, provincia de Neuquén. El contrato contiene cláusulas secretas, que sólo se pueden admitir en casos de riesgos para la soberanía o la seguridad nacionales. No es el caso. Chevron se compromete a invertir US$3.000 millones a lo largo de 35 años y entrar con US$1.240 millones. ¿Los invirtió? No sabe / no contesta.
El gobernador de Neuquén, Jorge Sapag, admite no haber leído el contrato y los legisladores de Neuquén que lo aprobaron, tampoco lo leyeron. Poco serio. Porque no importa el gringo que nos compra, es más importante el criollo que nos vende. El caso llega a la Corte Suprema y ésta ordena el 1/9/2015 entregar el contrato a la Justicia.
YPF cumple la orden el 23/2/2016 y entrega el contrato en el Juzgado en lo Contencioso Administrativo Federal N° 7 ante la Dra. Carrió de Lorenzo. 25 carillas de las cuales 3 están tachadas. La excusa: es por el posible “daño al secreto industrial”. ¿? Miguel Galuccio, CEO de YPF dice que la empresa es una Sociedad Anónima privada. Es cierto y que eso lo exime de explicar.
Lo que parece olvidar Galuccio es que el 51% de las acciones son del Estado. Cuando YPF es re estatizada, en parte, mediante la ley enviada por el ejecutivo y aprobada por el congreso, N° 26.741, del 4/5/2012, así lo establece. Más que estatización es una federalización.
La ley establece que el 49% de las acciones será de las provincias petroleras, Jujuy, Salta, Formosa, Mendoza, La Pampa, Neuquén, Río Negro, Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego, “en proporción a sus niveles de producción, a sus reservas y deberán votar todas juntas”, una suerte de sindicación.
Insistimos, el 51% de las acciones de YPF pertenecen a los argentinos. Es incomprensible que el senador nacional por el PS, Rubén Giustiniani, pida el contrato en el juzgado y se lo nieguen. El 51% es de los argentinos, tenemos el derecho de conocer el contrato, debemos conocerlo.
Más lo ocultan, más nos permiten pensar que hubo algo turbio entre YPF, Chevron y el ex gobierno K. Para aventar sospechas deberían hacerlo público, ya que de no hacerlo, podríamos sospechar de algún funcionario actual que pertenezca al área. ¿Quiénes, fuera de los K, tienen interés en que no se conozcan las cláusulas secretas?
El New York Times en su sección Energy & Environment, aclara algunas cláusulas secretas, no todas.  Por ejemplo: 1) en caso de litigio se dirime en Francia, ante la Cámara de Comercio Internacional, CCI. 2) La ley de aplicación es la de New York (¿otra vez Griesa?). 3) Si Chevron decidiera irse, no sería penalizada de ninguna manera y seguiría cobrando regalías de los pozos que hubiera puesto en marcha. 4) YPF debió depositar en un banco de EEUU, como garantía, la suma de US$ 100 millones.
Y hay más, que no sabemos. ¿Por qué no lo conocemos? Con el gobierno K se explica, con el de Cambiemos, no. Pero aparentemente de esto no se habla, de esto no se sabe ni se conoce.  Los secretos que hacen a nuestro patrimonio son inadmisibles. Esperemos que el gobierno de Cambiemos nos permita conocer todo aquello a lo que tenemos derecho. 
Malu Kikuchi
maluki@fibertel.com.ar
@soymalukikuchi

Argentina

miércoles, 17 de febrero de 2016

MALÚ KIKUCHI, LA SUSCEPTIBILIDAD DE ESTELA DE CARLOTTO, DESDE ARGENTINA

El presidente Mauricio Macri visitó la ex ESMA, hoy Espacio Memoria y DDHH. Este hecho “hirió la susceptibilidad” de la inefable Estela de Carlotto. ¿Por qué?

Mauricio Macri es el presidente de los 40 millones de argentinos, como le gustaba decir a la presidente que fue. Por lo tanto, Macri es presidente de Carlotto y de los familiares de los muertos durante los 70. De todos los familiares de todos los muertos de los 70, los de un lado, y los del otro, a pesar que los “del otro lado”, todavía esperan un Espacio Memoria y DDHH. Que no tienen.

Macri acaba de cumplir 57 años, no participó en la guerra de los 70. ¿De qué lo acusa Carlotto? ¿De no haberla recibido en la Rosada? ¿Siente que el “curro” de los DDHH extendido hasta 30.000 desaparecidos, que no fueron, se acabó? ¿Cómo la visita del presidente a un predio nacional puede “herir la susceptibilidad” de alguien?

Puede que a Carlotto, fiel discípula de su amiga y generosa dadora de dineros públicos (Cristina), le haya enseñado que la política, cualquiera sea, hasta la de los bastardeados DDHH, se hacen ocupando espacios. Entonces la visita del presidente que no la recibió en la casa de gobierno, y que augura un corte en el chorro de dinero público hacia “las dueñas” de los mismos, puedan herir su susceptibilidad.

Abuelita Estela, a veces la “susceptibilidad herida” muestra demasiado la hilacha. Abuelita, no hay que ser tan burda, ¡se nota demasiado!

Malu Kikuchi
maluki@fibertel.com.ar
@soymalukikuchi
Argentina

domingo, 13 de diciembre de 2015

MALÚ KIKUCHI, AHORA,¡¡JUNTOS!!, DESDE ARGENTINA

Nada se puede asegurar cuando recién han pasado escasas 48 horas del cambio de gobierno. Pero  los indicios del cambio parecen ser más que auspiciosos. Por supuesto que habrá que esperar por lo menos hasta marzo, para empezar a opinar.

Hasta el momento, lo visto, escuchado y actuado por el gobierno de Macri, da la sensación de una Argentina distinta. Una Argentina que intenta desterrar el enojo, las antinomias, el odio, la crispación, el miedo, el pensamiento único, la corrupción institucionalizada, porque se desconocieron las instituciones.


El tono de los discursos, el llamado a la unidad, la intención de trabajar en equipo, el reconocimiento de la falibilidad, la virtud del diálogo, la inclusión del “otro”, el maravilloso descubrimiento que el “otro”, existe, ya que todos somos el “otro” del “otro”.

El gabinete aparenta ser un seleccionado ganador. Esperemos que lo prueben, pero dan la sensación de que son idóneos, algo que exige la Constitución y que el gobierno anterior había ignorado por completo. Le bastaba con la obediencia absoluta, debida a Cristina.

Este nuevo gobierno no se queja por lo menos públicamente “de la pesada herencia recibida”. De la Rúa, en la puertas del Colón, (función de gala del 10/12), ante los movileros, reconoció que la herencia actual es mucho peor que la que recibió él.

El gobierno de Macri recuperó la tradición de los granaderos, las banderas, la marcha de San Lorenzo, el Te Deum, las juras ortodoxas, la entrega de los símbolos de mando en la Rosada, la gala en Colón, y las buenas maneras, todo ello totalmente olvidados en la era K.

Trabajan desde el primer minuto, contestan todas las preguntas de los periodistas, convocan a la oposición, la que no es FPV, que se supone ya se sumará. Es cuestión de tiempo. La consigna de la Argentina hoy, es sumar. Algo muy difícil para los argentinos.

Además del individualismo que nos caracteriza, hay que tener en cuenta los difíciles 12 años y medio K, donde aquel que osaba pensar distinto pasaba a ser un leproso medieval. De ahí la grieta, los familiares y los amigos que quedaron en el camino, porque la bronca hizo que se dejaran de hablar. O se era K, o no se era K.

Eso no lo puede arreglar ningún gobierno, por buena voluntad que ponga y de el mejor de los ejemplos. Eso es un arduo trabajo, inspirado por la actitud amable y pluralista de la nueva política, que debemos asumir nosotros, los ciudadanos. Si nosotros no cambiamos, no hay cambio de gobierno que alcance.

La historia de nuestro país nos enseña algunas cosas que pueden servirnos en este momento. Se aprende de los aciertos y de los errores. Dos momentos clave de nuestro pasado, uno muy exitoso, el otro terriblemente equivocado. Ambos válidos hasta hoy.

Después de la batalla de Caseros, 3/2/1852, Urquiza, el vencedor, pretendió darle una Constitución a la Confederación Argentina, la gran deuda de Rosas con el país. Se invitó a las 14 provincias a que cada una de ellas enviara a la constituyente, 2 diputados. Sin preguntar filiaciónes.

No se exigió que los constituyentes no hubiesen sido rosistas. Lo que enviaban las provincias estaba bien. Se los necesitaba lúcidos, patriotas y dispuestos a trabajar por algo que todavía no tenía forma definitiva, y que a través de sus decisiones, iban a dársela.

Así fue que el 1/5/1853, la Confederación Argentina se dio a sí misma una extraordinaria Constitución, el pacto social que todavía nos rige y cuando se la cumple (esperemos que este gobierno lo haga), hace que la vida de los argentinos tenga la posibilidad de un futuro mejor que el presente.

La Revolución Libertadora del 16/9/1955, que derrocó el 2° gobierno de Perón, en vez de mirar a largo plazo, en vez de levantar vuelo como el cóndor, tuvo el vuelo cortito de la perdiz. Con una grieta fenomenal en la sociedad, no se permitió que los medios nombraran a Perón y prohibieron al partido justicialista.

El PJ era el partido mayoritario del país y, aún prohibido, ganaba elecciones hasta votando en blanco. La Libertadora fue la madre, quizás la abuela de los 70. Mientras la generosidad pluralista de 1852/3, dio nacimiento a una república, el cortoplacismo de la Libertadora nos propició a futuro, una bestial guerra civil, cuyos resabios todavía sufrimos.

Hoy, la propuesta es sumar. Aceptar a todo el que quiera sumarse al proyecto de reconstrucción de la república. Sin preguntar de donde viene, ni cómo piensa. Con que quiera trabajar por la recuperación de la nación, la amistad entre sus ciudadanos, cada cual con sus propias ideas, bienvenidos sean. El único límite son los corruptos.

Corruptos no se aceptan. De esos que se ocupe el poder judicial, a través del debido proceso, ateniéndose a la ley y haciendo justicia, sin  ejercer venganza. Los demás, todos los demás, a partir de ahora, sin preguntas, a trabajar juntos. Argentina nos espera. Y de nosotros depende.

¡Se puede!

Malu Kikuchi
maluki@fibertel.com.ar
@malukikuchi

Argentina

lunes, 7 de diciembre de 2015

MALÚ KIKUCHI, NO QUIERE, NO QUIERE, NO QUIERE!!!”, DESDE ARGENTINA

Cristina no quiere. Cristina no quiere dejar el poder. Cristina no quiere dejar la Casa Rosada. Cristina no quiere dejar Olivos. Cristina no quiere dejar de ser presidente. Cristina no quiere, no quiere y no quiere. Pero debe.
Lleva de una u otra manera, 28 años de estar cerca o en el poder ejecutivo, municipal, provincial y nacional. Es mucho tiempo. Se diría que demasiado. Sobre todo si se piensa que en 28 años de trabajar para el estado, el matrimonio K, amasó la fortuna que amasó. La fortuna en blanco y declarada, ¿la otra…?
Néstor K fue intendente de Rio Gallegos desde 1987  hasta 1991. Cristina pasó de ser primera dama de la capital de Santa Cruz, a ser diputada provincial en 1989. En 1991, Néstor accedió a la gobernación de la provincia hasta 1995. Cambió la Constitución de de Santa Cruz y fue reelecto hasta 1999.
Cristina pasó de ser secretaria legal y técnica de la gobernación, a ser diputada nacional desde 1997 hasta el 2001. Mientras, Néstor cambiaba una vez más la constitución de su provincia para permitir la reelección perpetua y era re reelecto hasta 2003.   Cristina desde 2001 a 2005 fue senadora nacional por Santa Cruz.
En 2003, con un escaso 22% de los votos, auspiciado por Duhalde (presidente electo por la Asamblea general y los gobernadores para cumplir el mandato trunco de De la Rúa), con Scioli como vice y Cristina, una vez más senadora nacional y primera dama.
Electa presidente en 2007 hasta 2011, enviudó en 2010, fue reelecta presidente hasta 2015. Sumados, 28 años de alfombras rojas, recibimientos protocolares, bandas y poder, mucho poder. Demasiado. Y de pronto, nada. Debe ser muy duro. Sobre todo si la vida pasa por el poder, los aviones para llevar diarios y un uso discrecional y exagerado de todos los presupuestos.
Para la mentalidad y el modo de vida de Cristina, que un tipo que ni siquiera viene de la política, que se dio el lujo (que tuvieron los hijos de Néstor y Cristina) de nacer rico, con un inexistente partido vecinal, que no viene ni del PJ ni de la UCR, que ni siquiera es abogado, tenga el tupé de ganarle una elección, es inverosímil.
Hay que admitir que no es fácil de aceptar ya que la Rosada, sus patios, el salón de las mujeres, son propiedad de ella y Olivos también. Está obligada a mudarse, a sacar cajas y cajas de objetos propios (¿todos propios?) usando aviones públicos, que pagamos entre todos, para llevarlas al Calafate. ¿Y Juliana, qué pondrá?
Es más, ¿cómo se atreverá Juliana Awada, joven, elegante y muy,  muy linda, a ocupar su suite, su baño, su cuarto de vestir, su cine, su comedor? Todas estas inexplicables afrentas,  no sólo se deben a Cambiemos y los que lo integran, también son obra de un pueblo desagradecido que votó más a Macri que a Scioli.
Hay que castigar al pueblo. ¿Cómo? Pasando leyes que ahorquen al nuevo presidente obligándole a pagar algo que ella nunca pagó, el 15% de retención a las provincias, para que no pueda pagar ni jubilaciones, ni medio aguinaldo. Que se joroben. Hubieran votado FPV. Aunque pensándolo bien, ¿era mejor Scioli?
No sabe / no contesta. Prefiere no preguntárselo. La ridícula disputa por el lugar donde se entregarán los símbolos del poder, banda y bastón al son de la marcha de Ituzaingó, ella quiere que sea en el congreso, lleno de miembros del FPV y la Cámpora. La tradición, desde el traspaso de Mitre a Sarmiento, siempre fue en la casa de gobierno. Sólo los K inauguraron otro sistema.
Todo un papelón internacional. Cristina no puede aceptar que ya no dirige los destinos del país. Hay un nuevo presidente. Que quiere, y está en su derecho, el volver a la tradición de los símbolos de mando en la Rosada. Hasta Zamba en Paka Paka lo sabe. Cristina no. Está enferma, agresiva, desagradable, hostil, hiriente, desubicada, resentida. Cris no acepta que Macri le ganó.
Cristina no quiere irse. Además de no querer irse, ¿puede irse? ¿Qué le espera? Un terrible aburrimiento en su paraíso geográfico, jugar con los perros, hacer jardinería, ver cada tanto a los nietos, leer los diarios cuando lleguen al Calafate, mirar la TV que ya no hablará de ella, ¿o sí? Puede que le lluevan las denuncias, las imputaciones, los procesos, Comodoro PY y ¿las condenas?
¿Y si además de ese terrible futuro, a las posibles condenas se le suman las obligatorias devoluciones de lo que se pruebe que fue mal habido? El futuro no es glamoroso, más allá de abandonar el poder. ¿Para qué tanto trabajo en tratar de colonizar el poder judicial? ¿Nadie le advirtió que el poder judicial siempre sabe de qué lado sopla el viento?
¿Para qué comprar tantos medios, gráficos, radiales, canales de TV? ¿No sabía que comprar micrófono no era comprar audiencia? Cuantas cosas no sabía. Ahora empieza a vislumbrarlas. Nadie se animó a decírselas en sus tiempos de gloria, que ya no son.
Cristina no se quiere ir. Cristina ya sabe que no puede irse. Esto no es una justificación, es sólo una explicación. Cristina no quiere irse. Pero en menos de 5 días, se irá. Hasta que vuelva a Comodoro Py.

Malu Kikuchi
maluki@fibertel.com.ar
@malukikuchi

Argentina

domingo, 29 de noviembre de 2015

MALÚ KIKUCHI, ¿Y AHORA QUÉ?

Pido perdón de entrada, voy a ser referencial. Probablemente a Usted no le importe lo que siento y como me siento, pero necesito contarlo. La sensación es rara, inédita y me tiene descolocada.

He estado luchando contra los K desde el 14/5/2003, el día en que Menem se bajó del balotaje y Néstor aceptó la presidencia. Fue en el auditorio del hotel Panamericano, después de las 18hs. Un acto insólito, todavía difícil de explicar. Yo transmitía para “Cuento Chino”, entonces en radio Belgrano.

Me llamó la atención que no hubiera ni una foto de Perón, ni a caballo, ni en uniforme, ni como presidente. Tampoco había fotos de Eva, ni un escudo del PJ. Aclaro que nunca fui, ni seré peronista, pero eché de menos los símbolos conocidos. Los asistentes tampoco eran PJ.

No cantaban la marcha, probablemente porque no la sabían. Estaban presentes ex montoneros amnistiados por Menem, mucho seguidores del Chacho Álvarez, Zaffaroni, y personas desconocidas por mí. En el fondo de la sala unos jóvenes tarareaban la marcha del Dr. Obregón Cano, gobernador de Córdoba en tiempos de Cámpora.

No la recuerdo bien, pero era algo como “Somos la patota del Dr. Obregón Cano, vengan todos, vamos a hacer la revolución con Evita y con Perón”. Bueno, aunque fueran revolucionarios a la violeta, nombraban a Eva y a Perón, me tranquilicé. Duró un momento. Luego me asusté, pensé que volvían los 70.

Así lo dije por la radio, bastante ofuscada, y sin entender nada. En el periodismo era imperioso conocer lo que los K habían hecho durante 4 años de intendencia y 12 años de gobernación (3 periodos, 2 cambios de Constitución provincial para hacerlo posible), en Santa Cruz. Imposible ignorarlo. Nunca habían sido revolucionarios.

Sin embargo, la mayoría de los periodistas lo ignoraban o lo ignoraron. Tratando de ser amable, prefiero pensar que los nuevos gobiernos siempre entusiasman y se quiere creer lo mejor de ellos. No fue mi caso. Luché desde ese 14/5/2003 (11 días antes de asumir Néstor), hasta el domingo pasado. Contar las penurias sufridas no tiene sentido. Pero fueron varias.

Y de pronto, toda esas ganas de cambiar las cosas, todo ese frenético trabajo para sobrevivir tiempos adversos (mucho y muchos), toda la esperanza de un final feliz en que los K no estuvieran en el poder, comprando los DDHH de los terroristas, saqueando al país, tomándole el pelo a las instituciones y con ello a todos nosotros, se está yendo, se deshilacha, se escurre como agua entre los dedos, se va.

Dentro de doce (12) días, ella no va estar. No más condenas nacionales, no más retos públicos, no más dedos acusadores, no más leyes absurdas votadas en paquete sin tiempo de leerlas porque la reina de Tolosa lo ordena. Dentro de 12 días tendremos instituciones que se respetarán. Viviremos dentro de los límites de la Constitución.

Ni siquiera pido un extraordinario gobierno de Macri, me conforma un gobierno sano que cumpla con la CN, que nos inserte en el mundo civilizado, que nos devuelva libertades perdidas y enderece la economía. Libertad al campo para producir y comerciar, libertad a todos para importar y exportar, libertad para comprar la moneda que se nos antoje, y ojalá no se nos antoje ninguna que no sea un $ valorizado. ¡Libertad! Sentido común y respeto. Transparente honestidad.

Quizás todo eso sea demasiado pedir. Pero ahora que mi objetivo obsesivo de no tener más a un K dirigiendo los destinos de la nación, se ve casi cumplido (¡faltan sólo 12 días!), me pregunto, ¿y ahora, qué? ¿En qué pongo mi energía, mis ganas de trabajar, mi empeño tozudo en explicar lo que la CN permite y lo que no?

Ahora que la lucha está llegando al final, me siento vacía, como los maratonistas sin meta. Espero que con el correr de los días, el vacío se vaya llenando de esperanzas y críticas, ya que el periodismo está para criticar aquello que cree que no está bien y contar aquello que cree es acertado.

En este momento en que me quedo sin objetivo, me disculpo por esta larga confesión, pero a alguien tenía que contarle como me siento.

Ojalá el gobierno de Macri colme todas las expectativas, que son muchas y de mucha gente. Pareciera que Argentina no soporta una desilusión más, van demasiadas. Abro una puertita a la esperanza, y espero.

Espero mientras ella, la resentida, rencorosa, enferma de poder, dinero y absurdas venganzas, en 12 días, SE VA!!!  Después, Dios dirá.

Malu Kikuchi
maluki@fibertel.com.ar
@malukikuchi
Argentina

lunes, 23 de noviembre de 2015

MALÚ KIKUCHI, CONJUGANDO EL VERBO TENER, DESDE ARGENTINA

Volviendo a la primaria, que aunque tiene que ver con las primarias electorales, es volver a la escuela primaria, recordada y añorada. Eran tiempo de problemas terribles como las divisiones, y de locas alegrías al escuchar la campana del recreo. Tiempos pasados.

Aún así, conjuguemos el verbo tener, verbo con tantas acepciones que casi le cabe cualquiera. Tener es un verbo de la 2° conjugación, regular y fácil. Su significado según el DRAE es, asir, o mantener asido algo y también poseer, tener algo en su poder.

Busquemos sinónimos, son muchos: disponer, contar, sujetar, aguantar, agarrar, ceñir, contener, conservar, disponer, usar y más. En el presente del indicativo, 1° persona del plural, podemos decir, hoy sábado 21/11/2015, “nosotros tenemos a Cristina presidente”, ¿o ella nos tiene?. Y casi todos los sinónimos le caben.

Mañana, domingo 22/11, ya de noche, podremos usar el pretérito indefinido del indicativo y decir con el mayestático “nos”, que sólo puede usar la ciudadanía:”nosotros tuvimos de presidente a Cristina”. Depende del pésimo sistema electoral argentino.

Depende de los telegramas, del correo, de INDRA, y de la buena o mala voluntad del director de la Dirección Nacional Electoral, Alejandro Tullio y del ministro de Justicia y DDHH, Julio Alak.

Ambos en las elecciones previas del 25/10/2015, dejaron ver los primeros resultados oficiales a las 24 hs, 06´, del 26/10, cuando la  española INDRA, encargada del conteo, ya tenía subido más del 63% de los votos. ¿Orden de Cristina?

Votos que obviamente no eran favorables al gobierno. Porque en este curioso país nuestro, las elecciones, altar de la voluntad popular, son controladas por el poder ejecutivo nacional a través de su ministerio de justicia y DDHH. No es un sistema demasiado tranquilizador para la oposición, sea esta la que fuese.

Es algo así como el zorro cuidando el gallinero. Claro que cuando la gente se expresa sobre el hartazgo de 12 años y 6 meses y alienta  la esperanza de algo distinto, es difícil mentir. En las últimas elecciones, insistimos: ¿tardar fue una orden de Cristina?

Quizás la presidente esperara un vuelco en los resultados. Difícil con el 63% contabilizado. Quizás a ella, como al resto del país, le fuera difícil creer que Caperucita Roja, María Eugenia Vidal, se había comido al lobo feroz, Aníbal Fernández, en el bastión del PJ, la inviable provincia de Buenos Aires. Pero sucedió.

Ganó Cambiemos con la esperanza de que algo cambie en Argentina después de ese triunfo. También perdieron varios barones del conurbano, de esos que estaban pegados con epoxis a sus asientos. Todo un cambio en serio. En estas elecciones de mañana, contar votos es fácil, o es Macri o es Scioli, dos boletas.

Sólo dos boletas, dos papeles con cuatro fotos de cuatro personas, sólo eso. Y sin embargo, en esos dos papeles se dirime la suerte de una nación. El futuro de 40 millones de argentinos. Depende de cuantas boletas elijan Scioli o Macri. Sabemos que con cualquiera de los dos, vamos a tener otro país.

Eran dialoguistas, conciliadores, tranquilos. Eran, uno de ellos desde la última elección adoptó los modales desagradables de su jefa. Los últimos resultados no le cayeron bien. No sabemos si la agresividad y el ataque permanente a Macri le darán buen o mal resultado, o no incidirán en la votación. Mientras, volvamos a conjugar.

Mañana por la noche, esperemos que no demasiado tarde, seguros que cualquiera de los dos deberá “sincerar” la economía, o sea devaluar; que cualquiera de los dos deberá regularizar y priorizar las RREE del país, tratando que éste vuelva a ser una nación normal, que ninguno de los dos es Demóstenes y no nos taladrará los oídos con condenas nacionales.

Estamos seguros porque *”cualquier verdad ignorada urde su venganza”, y lo que deba suceder, sucederá. Los dos lo saben. Uno lo dice, el otro lo esconde. Estrategias políticas, dicen. También se las pueden llamar, mentiras. Pero esa palabra en política suena mal. No se la dice, sólo se la usa.

Mañana por la noche, no muy tarde, conjugaremos en el presente del subjuntivo: “¡que tengamos un país mejor!” El cambio se impone. *”Alea jacta est”


*Frase de José Ortega y Gasset.

*“La suerte está echada”, frase atribuida a Julio César a su regreso de las Galias, antes de cruzar el Rubicón con su ejército, algo prohibido por la República Romana.

Malu Kikuchi
maluki@fibertel.com.ar
@malukikuchi
Argentina


sábado, 14 de noviembre de 2015

MALÚ KIKUCHI , MISERABLES Y … MISERABLES, DESDE ARGENTINA

Unos días antes de la elección del 25/10, en Merlo, (Bue), muchas personas ocuparon ilegalmente unas 60 ha, vecinas a la ruta 1003. Se dice que son unas 600 a 2.500 familias, parte de las cuales se han organizado, han trazado espacios para futuras calles y algo han alambrado.

El electo intendente de Merlo, Gustavo Menéndez FPV, achaca al actual intendente, Raúl Othacehé FPV (que perdió en las PASO, después de 24 años en el poder), de embarrarle la cancha, cuestión de recibir el municipio con un serio problema social.

Othacehé acusa a Menéndez y Menéndez a Othacehé por la ocupación. ¡Y eso que son del mismo partido! ¿Qué pasaría si en los demás municipios donde perdieron los barones del conurbano sucediera lo mismo? Se bordearía un conato de guerra civil.

En Merlo se intenta censar a la gente, para saber quiénes tienen vivienda y quiénes no. Nada está claro. Porque los ocupas, antes de correr a tomar esas tierras, en algún lado, vivían.  Los punteros en lugares aceptables, el resto en viviendas precarias. Y aunque estos últimos sean una minoría, el problema de fondo, es el mismo.

Un problema que se oculta detrás de la información. Y no importa cuántas familias, ni cuántas hectáreas, ni si es culpa de Othacehé o de Menéndez o de Magoya; no importa si son 2 familias o 2.500, el problema real, el que no se mira porque molesta, es la miseria.

La miseria que recorre el país. Que se enseñorea en todas las provincias, más en algunas que en otras, pero en todas. Los caminos de tierra, los ranchos sin encalar, festín de vinchucas y del mal de Chagas que se extiende, las letrinas infames, fuente de infecciones, la falta de cloacas, de agua potable, de electricidad, las escuelas rurales que son comedores antes que escuelas: la miseria.

¿Por qué un país privilegiado geográficamente como lo es Argentina, del trópico al polo, con montañas enormes, ríos inmensos, tierras fértiles y desérticas, donde cualquier cosa crece y se puede criar cualquier animal, por qué hay miseria?

Sólo 40 millones de habitantes en un territorio inmenso, capacidad para producir alimentos para 400 o 500 o 600 millones de personas, ¿por qué hay miseria? Las razones son varias, pero todas remiten a las políticas del gobierno.

Miserable, que viene del latín, “miser”, quiere decir, desgraciado. En castellano es aquel que  no cubre sus necesidades básicas, y siempre está asociado a un concepto negativo: carencia, necesidad, desamparo, infortunio, escasez. La escasez tiene dos vertientes, la de los valores materiales y la de los valores éticos, ambos son miserables, pero de maneras diferentes..

Los miserables sin vivienda, los ocupas, mandados o no, los que sienten que tienen derecho a una vivienda porque alguien les habló de derechos y no les mencionó obligaciones, piensan así porque la pésima educación que recibieron desde el gobierno, se los aseguró.

Ésa es una de las razones de la miseria. Personas que tienen derechos y no tienen obligaciones. Otra razón es haber dejado entrar al país a todos los que quisieran hacerlo, sin condiciones de ninguna clase, algo que no sucede en ningún país serio, y que no sucedía antes en Argentina. Hoy sobran inmigrantes y falta trabajo.

Una economía que no tuvo una política que incentivara préstamos blandos de parte de los bancos, para que las personas pudieran compra un lote, hacerse una casa, o empezar a pagar en cuotas factibles un departamento. Acercarse al sueño de la vivienda propia.

Hay que sumar un gobierno con una errada política económica que rechaza inversiones extranjeras (salvo estaciones militares y swaps chinos), inversiones que generarían trabajo, trabajo que permitiría que la gente pudiera vivir dignamente. Una fatal política exterior que alejó a todos los países que no compartían el populismo K.

Y esos países son muy pocos. Se reducen a Venezuela, Nicaragua, Ecuador (hasta por ahí), Irán (petróleo), Cuba ya se vendió a EEUU, y Rusia y China que quieren hacer negocios ventajosos para ellos y no tanto para Argentina. Pecado argentino, no de Rusia, ni de China.

Y después de los más prósperos 10 años de expansión económica en la historia del país, tenemos miles de miserables, que buscan techo, algunos  buscan trabajo, todos buscan una vida mejor. Por eso muchos de ellos dejaron sus países y familias. Hoy son miserables.

¿Qué pasó con los millones y millones de US$ que entraron al país gracias a “la diosa soja”? ¿Dónde están? Es obvio que no en las truchadas y reiteradas inauguraciones de aeropuertos ya existentes, hospitales sin insumos, acueductos que no se hicieron, ni rutas, ni gasoductos, ni obras serias en infraestructura.

Será trabajo del nuevo gobierno, representado por el poder judicial, a exigencias de los ciudadanos, averiguar qué pasó, dónde está toda esa enorme cantidad de dinero que entró al país en estos últimos años. ¿Será verdad que vinieron por todo y se llevaron todo?

No, dejan a los miserables. Los miserables que no cubren sus necesidades básicas, porque otros miserables, escasos de moral, se enriquecieron a expensas de los primeros miserables, los crearon, los multiplicaron, los subsidiaron, esperando tenerlos para siempre de clientes. Un cliente, un voto.

Pero nada es para siempre.

Malu Kikuchi
maluki@fibertel.com.ar
@malukikuchi
Argentina

domingo, 8 de noviembre de 2015

MALÚ KIKUCHI, DEL ATAÚD DE HERMINIO, AL CÁNCER DE GOLLÁN, DESDE ARGENTINA

Alguien, alguna vez, inventó las campañas electorales negativas. Latino América se especializa en ellas, lo que no implica que no se usen en otras partes del mundo. Pero todas ensucian la política y empobrecen la democracia. A veces dan resultado, a veces no.

Se terminaba el proceso militar. Las elecciones, después de 7 largos años, se dirimían casi exclusivamente entre el PJ y la UCR. Por el PJ la fórmula estaba representada por Ítalo Luder con Deolindo Bittel, y la UCR por Raúl Alfonsín con Víctor Martínez. El candidato PJ a gobernador por la provincia de Buenos Aires, era Herminio Iglesias.

Nadie dudaba del triunfo del PJ. Herminio había asegurado a los medios que “habría PJ por los próximos 1.000 años” y la gente tendía a creerlo. Para el cierre de campaña el PJ eligió la 9 de Julio donde se calculó una concurrencia (espontánea) de 800.000 a 1 millón de personas. Fue el  28/10/1983. Era casi de noche.

Herminio Iglesias tuvo la desgraciada idea, que él debe haber creído brillante, de quemar un ataúd de cartón pintado con los colores radicales y con las siglas de la UCR. El país venía de perder una guerra demencial (Malvinas) y la agresividad era un hecho que los argentinos querían dejar atrás, esperaban un tiempo de paz y de concordia. La quema del cajón fue un cachetazo a la sociedad.

Por supuesto que la quema no debe de haber sido la única causa del resultado electoral. Pero en una Argentina muy peronizada, fue indudable que ayudó y mucho. Para sorpresa del país que no lo esperaba, Alfonsín / Martínez sacó un 51,75% y la fórmula del PJ, Luder / Bittel, se redujo al 40,16%. El resto es historia.

Casos recientes y menos recordables. Se acusó a Enrique Olivera  de tener cuentas suizas no declaradas, días antes de la elección legislativa de 2005. Suiza recién pudo revertir la infamia después de que Olivera hubiese perdido la elección. La campaña resultó.

Se intentó acusar a Francisco De Narváez de tener lazos con el narcotráfico antes de la elección legislativa del 2009, éste lo supo a tiempo y consiguió desbaratar la maniobra y ganar la elección.  Siempre hubo campañas sucias, por regla general de parte de los que temen perder la elección, aunque no siempre.

Hace cinco días, horrorizados, leímos en “tweeter”, en la cuenta de Daniel Gollán (seguramente no sabe quién es el personaje, es el oscuro y hasta ahora desconocido ministro de SALUD de la nación), un “tweet” que decía: “Si gana Macri se van a cerrar los centros oncológicos”. Ante el escándalo producido por el mensaje, mentirosos, el individuo dijo que le habían “hackeado” la cuenta.

Había 10 mensajes similares a este, en su cuenta. Casi imposible que haya sido “hackeado”. Ahora bien, se supone que el individuo es médico. Se supone que conoce la gravedad del cáncer. Se supone que sabe que siempre hay una posibilidad de muerte a través de esa enfermedad. Es una enfermedad que aterroriza.

No siempre es mortal, la mayoría tienen cura, pero son tratamientos largos, dolorosos, para el paciente y para la familia que tiene que contener al enfermo. Se supone que el individuo, que es médico, conoce que la sola mención de la palabra “oncología”, aterroriza a las personas. No sólo es bajo, sucio, inmundo, ¡es cruel!

Este gobierno ha demostrado a lo largo de 12 años, que no tiene límites, en particular en estos últimos 4 años. Van por todo. Y no sólo lo dice Cristina, lo hace posible. Pero hasta el desmadre de una campaña sucia, debe tener como límite la salud.

En particular si se recuerda, y el PJ lo recuerda con frecuencia escandalizada, y con razón, que algún imbécil escribió en una pared de la entonces residencia presidencial, Austria y Libertador (donde hoy está la Biblioteca Nacional), “Viva el cáncer”, con referencia a la dolencia que padecía, y de la que murió, Evita. Imperdonable.

Pero fue un imbécil anónimo. Ahora, alguien del partido político que sufrió esa afrenta, un médico, con nombre y apellido, el ministro de SALUD de la nación, no sólo repite el horror con la intención de meterle miedo a la sociedad, comete un pecado en contra de la profesión que eligió y degrada el juramento hipocrático.

Una vergüenza nacional. No renunció a su puesto. La dignidad no sabe/ no contesta. Es obvio que Daniel Gollán es un digno ministro de Cristina Fernández.

¿Resultará la propaganda estatal negativa? ¿La población se sentirá influenciada por ella? ¿O con sentido común votará por propuestas concretos y posibles, por lo construido en 8 años, por la grandeza de no contestar con otra campaña negativa, por el Cambio a estos desdichados y terribles años K?

Habrá que esperar tan sólo 15 días para saberlo. Han conseguido que en estos 15 días el miedo a lo que pudieran hacer, se convierta en insomnio. Pero el 22 va a llegar, y si los ciudadanos asumen su rol de ciudadanos, el ansiado cambio borrará el miedo y dará paso a la esperanza de un país mejor.

Malu Kikuchi
maluki@fibertel.com.ar
@malukikuchi

Argentina

sábado, 24 de octubre de 2015

MALÚ KIKUCHI, ELECCIONES 2015, DESDE ARGENTINA

El domingo votamos. El hecho en sí, genera alegría, en particular a las generaciones que vivieron una Argentina donde votar era una quimera, que sucedía cada tanto y se terminaba antes de tiempo. Para los que vinieron después, votar es algo normal, y esperamos que siga así para siempre.

Es una alegría. Queda claro, pero esa alegría se ve empañada por la pobreza electoral. No por los candidatos en sí, algunos son realmente interesantes, pero las propuestas son muy mediocres. Y todas en el aire. Prometen lo que creen es mejor para el país, pero no explican ni cómo ni con qué lo harán.

Dejamos de lado a los candidatos testimoniales, Stolbizer, Del Caño y el “Adolfo” y nos concentramos en los tres que tienen chances: Scioli, Macri y Massa. Dejamos de lado las encuestas, no son confiables. Algunas por ser pagas por los interesados, y otras porque el electorado es cambiante.

Sobre un piso fácil, el de las PASO, los encuestadores hablan de un 40% para Scioli, 30% para Macri y 20% para Massa. No se computan los indecisos. Ni los que no fueron a votar porque llovía torrencialmente en muchos lugares del país, ni los que no votaron porque no tenían ganas.

Además, los votantes pueden cambiar de idea hasta en el cuarto oscuro. Saber cómo viene el voto de la gente y cómo va a terminar la elección, es un misterio. Adivinar no es posible y la bola de cristal la enterraron con López Rega. Para saber si va a haber balotaje o no, lo que definirá el perfil del país a futuro, habrá que esperar hasta después de las 24hs, ya en lunes.

Hay que rezar para que no haya fraude. Tema en el que los votantes tienen mucho que ver. Dependerá de lo atentos que estén y de las ganas que tengan para impedirlo. Los celulares representan un arma de defensa muy efectiva. Sacar fotos o filmar lo que no esté bien y reportarlo a las autoridades de mesa y las electorales. Es molesto, pero imprescindible si queremos transparencia. Participar es la consigna. Se puede recurrir a www.cuidatuvoto.org.ar

Scioli, el malquerido candidato oficialista, aceptado a medias porque no tenían más remedio, ya que era el único que medía dentro del PJ o FPV, no se sabe. El candidato está muy embretado por el gobierno para que sea un presidente obediente a Cristina y no se aparte del “modelo”, que no sabemos en qué consiste, pero que ha sido desastroso para Argentina.

Scioli da señales de diferenciarse y se nota que lo paga caro en aprietes. La incógnita: ¿será distinto a Cristina en sus políticas o será un simple títere en espera del 2019 y Cristina “eterna”? De eso dependería el rumbo argentino si llegara a ser presidente. No se sabe. Si se diferencia, ¿lo dejarán? El aporte de Scioli a la campaña es su mujer, Karina Rabolini, un descubrimiento.

Macri promete un país distinto, normal y posible. Se entusiasma con sus propuestas, pero seguimos sin saber de qué manera y con qué medios va a llevarlas a cabo. Espera que del exterior, gracias a la confianza que él va a despertar, nos lluevan US$. ¡Sería fantástico! ¿Es real? ¡Ojalá!

Para que Macri tenga posibilidades de llegar a un balotaje, Scioli no tiene que alcanzar el 45%, y si llega al 40% (muy factible), tiene que achicar la distancia a menos del 10%. Por ahora las informaciones lo ponen a 11% de Scioli. Salvo que el electorado tome conciencia de lo todo lo que se juega en esta elección, y se vuelque masivamente a votar a Macri, el tema es complicado.

Massa viene 3°. Es el que habla más claro, define mejor sus propuestas, algunas sin pensarlas demasiado (en el tema narco, habla de una ley de derribo y no tenemos ni radares ni aviones). Pero es el que tiene más libertad para expresarse, ya que Scioli está amordazado por Critina y Macri teme perder votos si le habla a un electorado populista desde su rechazo a esas políticas.

Massa hace una campaña un poco más atractiva que los demás. No es demasiado creíble, su pasado K está muy cercano, aunque debemos agradecerle el hecho de haber ganado las legislativas del 2013, que frenaron la re reelección de Cristina. Massa no le saca votos a Scioli, se los saca a Cambiemos, y con eso debilita las posibilidades de un balotaje entre Scioli y Macri.

Y dejando de lado las elecciones en 11 provincias, la de Buenos Aires y la de Santa Cruz, son cruciales. Buenos Aires representa el 38% del padrón total. Santa Cruz es el pago chico, el territorio de los K desde hace 26 años. Si Alicia K pierde la elección o  lo pierde Peralta, el actual gobernador PJ y la gana Eduardo Costa UCR, sería un golpe mortal para el kirchnerismo.

Buenos Aires enfrenta a María Eugenia Vidal, Cambiemos, hoy arriba de Aníbal Fernández FPV, muy cuestionado con el tema narco (aunque nada se ha  probado) y a Felipe Solá, propuesto por Massa (buen gobernador de la provincia). Pero el que arrastra la boleta (una sábana) es el candidato a presidente, por lo que Vidal depende de Macri y Fernández de Scioli.

Para que Vidal pudiese ganar, sería preciso que los intendentes pusieran en marcha el llamado voto “delivery”, llevar casa por casa las boletas ya cortadas y darle a elegir al votante lo que quiere, respetando al intendente de turno y a Vidal, el resto, lo que prefieran. Difícil, pero no imposible. Sería una tranquilidad para el país que el gobernador fuese Vidal o Solá.

Hay que alegrarse por poder votar y pensar que se terminan (esperemos), 12 años de pesadilla K. Basta de condenas nacionales, basta de retos públicos, basta de mentiras, ¿basta de corrupción? No es poco.  De todos modos y suceda lo que suceda, más allá de nuestras preferencias, nos sumamos al prestigioso Financial Times y decimos: “En las elecciones argentinas, cualquiera sea el resultado, es mejor que Cristina Kirchner”.

Malu Kikuchi
maluki@fibertel.com.ar
@malukikuchi

Argentina