sábado, 2 de febrero de 2019

GABRIEL BORAGINA, ¿CUÁNTAS LIBERTADES HAY?


Es frecuente creer que hay tantas libertades como seres humanos así lo estimen.

De tal suerte se habla, por ejemplo, de la "libertad" de "elegir" como si se trataran de cosas diferentes. ¿es que acaso elegir no implica el ejercicio de esa misma libertad?

El diccionario nos remite desde elegir a la palabra elección, y de esta nos dice:

elección[1]

Del lat. electio, -ōnis.

1. f. Acción y efecto de elegir.

2. f. Designación, que regularmente se hace por votos, para algún cargo, comisión, etc.

3. f. Libertad para obrar.

4. f. pl. Emisión de votos para designar cargos políticos o de otra naturaleza.

La tercera acepción del vocablo nos da la pauta de que la elección no es otra cosa que el acto por el cual ejercemos nuestra libertad. De tal suerte que, la expresión "libertad de elegir" o "para elegir" no es sino una redundancia. Si elegimos es porque somos libres.

Ahora bien ¿Qué tan amplia es esa libertad para obrar que llamamos elección? La respuesta dependerá de muchos factores a considerar. Nuestra posición social, económica, política, geográfica -e incluso- nuestros pensamientos marcarán ciertos límites al ejercicio de esa facultad de elección.

Advertimos que la elección, definida como libertad para obrar, nos queda estrecha, ya que también podemos elegir nuestras ideas y pensamientos y que, en realidad, nuestro obrar dependerá en segundo lugar de las ideas que elijamos. Suele llamársele libertad de conciencia. Esta es mucho más amplia que la de obrar.

El campo de la elección de nuestros pensamientos es bastante más extenso que el del de nuestros actos. Somos más libres para pensar que para obrar. De hecho, podemos imaginar situaciones o fantasear sobre sucesos que no podemos hacer (por ejemplo, llegar volando a la luna agitando nuestros brazos como las aves, o vivir bajo el agua sin equipo de buzo como los peces). Somos libres de pensarlo, aun cuando sabemos que es imposible realizarlo.

Pero aun la libertad de pensamiento tiene sus límites, de los cuales el más importante es nuestro nivel de conocimientos. Solo podemos pensar acerca de lo que conocemos (tanto material como espiritualmente) o -dicho de otro modo- solo podemos pensar acerca de nuestros conceptos y no sobre conceptos que no poseemos, aunque podamos llegar a formarlos o adquirirlos. A medida que aprendemos vamos ampliando transformando y/o consolidando nociones. Cada vez que incorporamos un nuevo concepto acerca de cualquier objeto, nuestra libertad para pensar acerca del mismo se va ampliando. Pero eso no extiende automáticamente nuestra libertad para obrar, es decir, elegir. Podemos conocer muchas cosas, pero lo que conozcamos siempre será mucho mayor que lo que podamos hacer al respecto de aquello o de todo aquello que conocemos. Por ejemplo, podemos saber de la existencia de lugares a los que no podemos visitar, ya sea por razones de distancia, de dinero, familiares, políticas, etc. o de todos esos factores a la vez.

De hecho, un reo en su celda goza de absoluta libertad sobre sus pensamientos, pero tiene prácticamente cercenada su libertad de acción. Y esto será así, aun cuando tenga un patrimonio multimillonario, del cual no pueda disponer por hallarse embargado o inhibido. La libertad económica consiste precisamente en la libertad de acción respecto del uso y disposición de ese patrimonio que se posee. Si esa libertad de acción no existe, tampoco existe ninguna libertad económica. Si el titular de un patrimonio de supongamos 10 puede optar por gastarlos, ahorrarlos, regalarlos o invertirlos tiene la libertad económica que otra persona -dueña de un patrimonio de 100 millones- no posee, porque sobre este patrimonio deciden otros, como pueden ser los ladrones, los jueces o los gobiernos. Los ladrones por vías de hecho, y jueces y gobiernos por las de derecho (o también de hecho, cuando nos hallamos en un régimen despótico).

De donde se deduce que la libertad económica no está en relación dependiente de la cuantía del patrimonio, sino en la elección de la que ese patrimonio pueda ser objeto. No es "más libre" económicamente el que "más tiene", sino el que más puede elegir sobre lo que tiene, sea poco o mucho.

Elección política o económica denota los distintos campos en los cuales podemos ejercer nuestra libertad de obrar, de donde se pueden permutar los términos por libertad de obrar política o económica. Las acepciones 2 y 4 de la definición del diccionario apuntan a lo que habitualmente se denomina la libertad política, la tercera acepción sería aplicable a las 2 y 4.

La cuestión es los límites de esa elección y -en nuestro tema- si es posible circunscribir la elección política sin afectar la económica. ¿Puede un tirano perpetuo permitir y reconocer la vigencia de las libertades económicas al tiempo que niega y censura las libertades políticas? ¿Puede admitir la propiedad privada de sus súbditos y respetar sus libertades civiles en tanto prohibir las políticas?

En principio la respuesta parecería positiva. Si, es posible. Y, de hecho, históricamente, se han registrado algunos casos en tal sentido. Pero, es importante notar que dicha situación no se sostiene en el tiempo. Porque quien ejerce el poder político es -en definitiva- quien detenta el poder legislativo, y siempre existe la tentación a abusar de este poder, sea que se encuentra en manos de uno o de muchos.

Siempre estará latente en la ciudadanía el temor y la sospecha de que el tirano que respeta las libertades civiles y económicas se sienta -de repente- tentado a violarlas, contra lo cual no habrá apelación posible ante ningún otro organismo de poder, ya que el tirano es el que arroga el poder absoluto. Ergo, la negación de la libertad política lleva, potencial o efectivamente, a la carencia de toda otra libertad, comenzando por la económica.

En el caso inverso ¿puede permitirse la libertad política negándose la económica? También es posible teórica y prácticamente en el corto plazo, pero quien no puede disponer de lo suyo por imperio legal tratará de derogar ese imperio legal, y reemplazarlo por otro que le habilite la propiedad privada de sus bienes. De modo tal que, la libertad de elección política lo llevará a elegir un régimen que le consienta su libertad económica, es decir, la facultad de poseer y comerciar libremente con lo que se posee. Lo que nos conduce nuevamente a la misma conclusión anterior ambas libertades (económica y política) al final del camino terminarán convergiendo en una sola libertad, una única libertad.

Por ello, si bien en el corto plazo es posible separar la libertad política de la económica sin que una dependa de la otra, en el mediano y largo plazo esa separación tenderá a desaparecer, y sin "una" libertad tampoco existirá la "otra", lo que nos lleva a rematar que la libertad es indivisible, aun cuando muy transitoriamente puede separarse en partes.

[1] Real Academia Española © Todos los derechos reservados

Gabriel S. Boragina
gabriel.boragina@gmail.com
@GBoragina

CARLOS ALBERTO MONTANER, ¿QUÉ HARÁ CUBA?


El régimen de Maduro se hunde. ¿Qué hará Cuba? Según una encuesta reciente el 83.7% de los venezolanos quiere salir urgentemente de ese señor obeso y atontado. Prefiere al ingeniero Juan Guaidó. A Maduro sólo lo respalda un 4.6%. El resto no responde o no sabe. 



Guaidó, tiene la clara preferencia de la sociedad, el apoyo de más de cincuenta países democráticos y de los organismos internacionales más acreditados: la OEA, el BID, el Parlamento Europeo, el Grupo de Lima. Maduro, en cambio, sólo tiene el respaldo de Irán –otro apestado-, Rusia, China,Turquía, Bolivia, Cuba, Nicaragua, El Salvador y la algarabía de las narcoguerrillas colombianas acampadas en Venezuela: las FARC y el ELN. 

Repito: ¿qué hará Cuba? Los operadores políticos cubanos coinciden con este análisis, pero eso sólo aparece en los papeles (no tan) secretos que envían casi diariamente a La Habana en valija diplomática. No se fían de los teléfonos ni de Internet ni de los mensajes cifrados. Mientras tanto, Rogelio Polanco, el embajador cubano ante Venezuela, les pide a los chavistas que resistan. Lo acaba de hacer en la inauguración de la cátedra universitaria “José Martí-Fidel Castro” en la “Universidad Nacional Experimental Simón Rodríguez” en el Petare. Cuba, ha dicho, ha podido resistir el asedio de Estados Unidos durante décadas. Venezuela puede lograr los mismos resultados si cava trincheras y pone rodilla en tierra. La orden es resistir. Cuba, heroicamente, está dispuesta a pelear hasta el último venezolano. 

Polanco sabe que lo que dice no es cierto, pero no ha sido colocado en esa posición para decir la verdad, sino para tratar de salvar la ayuda y los subsidios a la Isla. Ésa es su misión. Es un periodista vinculado a la Inteligencia convertido en diplomático, y no un profesor de ética. Sólo que se le ve la incomodidad por el desencuentro entre lo que realmente cree y lo que se ve obligado a decir. Polanco no ignora que el nivel de caos y desorden en Venezuela es mucho mayor que en Cuba. 

Maduro, como a casi toda la estructura de poder cubana, le parece un idiota, pero está obligado a sonreírle. La inflación es de varios millones anuales. El desabastecimiento es absoluto. La falta de medicinas bordea la criminalidad. El índice de asesinatos es altísimo. Es más probable morir violentamente en Caracas que en el Kabul de los afganos. A lo que se agrega la decisión de Estados Unidos de enterrar la dictadura de Maduro antes que el desguace y el éxodo descontrolado de Venezuela afecte aún más a toda la región. 

La dictadura cubana, desde la muerte de Kennedy, ha sido consentida por Washington. Primero por la protección de la URSS, luego por la convicción generalizada de que estaba condenada a desaparecer y no valía la pena arriesgarse para tratar de liquidarla. Eso lo escuché numerosas veces en Estados Unidos. Ante la incertidumbre de una caída estrepitosa, prevalecía la idea de no hacer nada por temor a un éxodo desbordado y al costo tremendo de reconstruir un país sometido a décadas de incuria comunista. ¿Para qué matar un mosquito a cañonazos si morirá a corto plazo? Clinton, incluso, le concedió veinte mil visas anuales a Castro para aplacarlo. Era la válvula de escape. No había prisa. En el fondo, existía la secreta aspiración de que fuera a otra administración a la que le tocara pechar con el inevitable fin del castrismo. 

Esa actitud nada tiene que ver con el comportamiento activamente hostil del gobierno de un Donald Trump decidido a apretarle las clavijas financieras a la dictadura de Maduro hasta lograr que se asfixie. Estados Unidos es el amo financiero del planeta. Tiene el 22% del PIB mundial y el 80% de las transacciones comerciales se realiza en dólares que transitan por el sistema bancario americano. Eso le permitiría, por ejemplo, prohibir el envío de remesas a Cuba y tratar como enemigos a los países que rompan el embargo. En sesenta días la enorme pobreza de Cuba se convertiría en una miseria absoluta que afectaría a la clase dirigente cubana y haría estallar la olla. 

Vuelvo a la pregunta original: ¿qué hará Cuba? Los síntomas son que, mientras les exige a los venezolanos que resistan, secretamente estaría repatriando a sus tropas y a sus interventores, mientras borra los discos duros comprometedores. El gobierno cubano es absolutamente improductivo, pero el rasgo esencial de Raúl Castro es su prudencia. Fidel hubiera actuado de otro modo mucho más enloquecido, como cuando le pidió a la URSS que utilizara sus misiles para destruir "preventivamente" e Estados Unidos, pero, afortunadamente para todos los cubanos, Fidel está enterrado, dicen, en el cementerio de Santa Ifigenia en Santiago de Cuba.

*@CarlosAMontaner. El último libro de CAM es una revisión de Las raíces torcidas de América Latina, publicada por Planeta y accesible en papel o digital por Amazon.

Carlos Alberto Montaner
@CarlosAMontaner

HEISY MEJÍAS, GOBERNAR CON MIEDO


Cuesta pensar sobre la posibilidad de que un sistema de gobierno se sustente en el miedo, pero eventualmente, pasa así. Existen gobiernos que en vez de pretender ser amados, buscan ser temidos y aquí se sigue la máxima maquiavelista "/.../es mucho más seguro ser temido que amado". De ser así, se infiere que aquello que se busca es mantenerse en el poder, aunque ello implique sacar lo más oscuro de nuestros seres. 

Supongo que la voz del miedo, en realidad la llevó alguien que no lo tenía tanto, alguien cuya voluntad de poder era mayor que todas las trabas que se le ponían por delante. "Y si la naturaleza se nos opone, lucharemos contra ella" había citado incontables veces el fallecido Chávez, el hombre que con gran carisma, sembró el miedo ¿Recuerdan cuando informaron sobre su muerte? En algunos lugares de Caracas, el transporte público dejó de trabajar, la gente se fue corriendo a sus casas e incontables establecimientos cerraron sus puertas ¿Qué pasó allí? ¿Qué era lo que se estaba moviendo en ese momento? ¿Cómo fue la campaña de Maduro, no se fundamentó precisamente en perder los "logros de la revolución en manos de la derecha"? 

Seis años más tarde, se arrecia el lenguaje beligerante, se habla de guerras, de una perenne guerra, de los que vienen, de los que van, de la economía, del imperio. Se juega incontables veces con el miedo al hambre; llegará la caja hoy, o mañana, se deposita hoy, si no, no comes, debes sacarte el carnet de la patria, de otra forma no comes. El bloqueo económico impide traer comida, haremos lo posible. Suben los precios, suben el queso, el huevo, la carne, el arroz sigue subiendo y los días siguen siendo largos, mientras en la estratosfera vive el salario digno. 

El miedo a perder la vida ¡No salgas hijo! ¡No vayas a marchar! ¡Cállate, no digas nada, no toques la cacerola! La foto que puso en el estado pidiendo una Venezuela libre sirvió para que lo metieran preso, un militar no puede traicionar a la patria. Cuidado te lleva la recluta ¡Mamá ven a buscarme al liceo, aquí están los militares, se llevaron a Juan y otros de 4to y 5to año! 

El miedo a perder el tiempo ¡Me voy del país! aquí no se puede, tengo 30 y no he hecho nada... no puedo comprar un carro, ni una casa, ¡no puedo ni alimentarme bien! Si esto sigue así, no se qué haré con mis hijos... no puedo. 

Así corre el miedo y se alimenta a sí mismo con más miedo, hasta que la esperanza le toca la puerta y se disemina, voz a voz, venezolano a venezolano, pana a pana ¡Juntos podemos contra esto! ¡Que sean ellos los que tengan miedo! Nosotros seremos libres, eso nos dice la esperanza. Que se escondan, porque así vivirán durante el resto de sus vidas, los que robaron, los que mataron, los cómplices, los malos, vivirán con miedo, porque el pueblo puede que en algún momento olvide, pero la almohada no, y podrán irse, podrán huir, pero no podrán esconderse de su propia maldad. Nosotros seremos libres.

Heisy Mejías
vivzla@gmail.com
@HeisyVisionaria

LEONARDO MORALES P., FIN DEL JUEGO, MADURO


Cada 23 de enero los venezolanos toman la calle para celebrar el inicio de la democracia. Así ha sido siempre, todos los años. Unas veces con mucha gente y otras con pocas, pero muchos lo celebran. Aun sin llevar estadísticas de esas concentraciones seguramente todos coincidirán que lo visto este año (2019) supera cualquier otra. Una enorme concentración para reivindicar la democracia y para rechazar a quienes la han desdibujado, vaciado de contenido y de sus formas en el ejercicio del poder.



¿Cómo pudo una oposición fragmentada, dividida y desarticulada hacer posible la convocatoria masiva de venezolanos a enormes concentraciones en todo el país? ¿Se habrá ganado el perdón de los venezolanos luego de varios años de erráticas políticas? ¿Qué cosa hizo posible una reacción tan contundente como la observada? Meras preguntas frente a un sinnúmero de interrogantes que deambulan en las cabezas de muchos. Hay muchas preguntas que el tiempo ira respondiendo, pero, por lo pronto, el 23 de enero quedó dilucidada la potente capacidad intimidatoria en manos de la oposición.

La soledad es ahora la fiel y fría compañía de Maduro y los suyos. El gobierno debe responder al escenario que ahora tiene al frente. Ya no le sirven ofertas de diálogos abstractos. La nueva realidad, expresada objetiva y concretamente, los coloca en la circunstancia de tener que tolerar una oposición que no le es posible desaparecer con el uso de la violencia, aun cuando disponga de los instrumentos para hacerlo.

Ya no se trata de una oposición política asilada y ensimismada; la nueva realidad, que quizá nunca tuvo, es un fuerte y potente respaldo popular y un acompañamiento decidido del medio internacional. No cuenta el gobierno con los recursos económicos para satisfacer las ingentes necesidades del país, no dispone de respaldo popular…Maduro dispone de muy pocos instrumentos para sostenerse en el poder y los pocos que dispone pueden convertirse, llegado el momento, en la llave para una triste despedida. 

El gobierno podría querer hacer uso de tiempo para elaborar una agenda para una solución política ajustada a sus pretensiones, pero tampoco tiene en sus manos la capacidad de imponer una salida a largo plazo. Una solución política a las circunstancias del presente pasa por unas elecciones de muy pronta realización. 

La reciente decisión de la Unión Europea con la creación de un Grupo de Contacto en nada contraviene la convicción de la mayoría de los venezolanos respecto a la certeza de que la AN es una institución legitima y democrática, por lo que “debe ser protegida y preservada en sus prerrogativas”. Además, advierten, que las elecciones del 20 de mayo no tuvieron legitimidad democrática. Que el Grupo de Contacto estime 90 días de trabajo no cambia el parecer de fondo de sus integrantes, esto es: la AN es legítima y el proceso del 20M ilegítimo.

No tiene Maduro de donde asirse y los hilos del poder ya lucen delgados, desgastados y particularmente débiles. No hay escarpia que aguante el tamaño y el peso del enorme fracaso que resultó su paso por el poder. Su tragedia, además, reside en que los instrumentos de poder lucen extraviados: prácticamente el medio internacional no lo reconoce como presidente legítimo y exigen elecciones auténticas, su posibilidad de obtener obediencia interna es cada vez más precaria y, en algún momento, no podrá recurrir al ejercicio de legítimo de la violencia porque podría eventualmente ser desconocido por el factor que lo sostiene en el poder.

En un brevísimo tiempo hemos llegado a una situación de no retorno. Maduro y su corte deberán apartarse del camino, a fin de que la agenda opositora, anunciado al país a través de Juan Guaidó, se cumpla.

Fin del juego, sr. Maduro, “game over”

Leonardo Morales P.
@LeoMoralesP.

EMILIO NOUEL, SI HAY AUTOELEGIDO, AUTOPROCLAMADO Y AUTOJURAMENTADO, ÉSE ES MADURO


El enfoque que algunos medios y agencias importantes del mundo han tenido sobre lo ocurrido en Venezuela con la asunción de Juan Guaidó como Encargado de la Presidencia de la República de Venezuela de conformidad con nuestro ordenamiento constitucional, vale la pena comentarlo por lo desacertado e insistente.



Se ha reiterado en aquellos de que se ha tratado de una "autoproclamación" o "autojuramentación", o en el mejor de los casos, de que estaríamos ante una situación de "doble legalidad" en nuestro país.

No estamos seguros si tal enfoque equivocado se hace ex profeso, respondiendo a intereses políticos/ideológicos, o si más bien es producto de la ignorancia de las circunstancias que envuelven el caso y de nuestras leyes o de la ligereza de ciertos profesionales de la prensa, pero lo cierto es que con ello se desorienta a la opinión pública nacional e internacional, afectando negativamente un acto político, sin duda, legítimo, incuestionable.

No. No estamos ante un acto espurio, que no tenga fundamento político y jurídico.

De más está ya decir que al no haber un presidente elegido según nuestro orden legal, porque la supuesta elección del 20 de Mayo de 2018 no fue tal, se ha configurado una situación de vacío al frente de la Presidencia de la República, razón por la cual corresponde al parlamento, órgano legítimo de la representación popular, asumir la conducción del ejecutivo mientras no tengan lugar nuevas elecciones.

Y Guaidó, como cabeza de esa instancia democrática, tomó la responsabilidad con la aprobación de ese cuerpo representativo de la nación.

Por tanto, no se puede hablar como ligera o intencionadamente lo han hecho periodistas del mundo, de una autodesignación o de una doble legalidad.

En contraste, quien sí se ha autoelegido y autoproclamado presidente es Nicolás Maduro. Su “elección” fue una farsa electoral que no solo los venezolanos conocemos sino que la mayoría de las democracias del planeta están conscientes de ello, por lo que no reconocen al gobierno chavista usurpador.

Ir a juramentarse ante el Tribunal Supremo también fue una bufonada sin sustento constitucional.

Mal se puede hablar entonces de una "doble legalidad", porque una sola, la que aún se mantiene en vigor, indica que hoy Maduro ha tomado ilegítimamente el poder sentado en las bayonetas oxidadas de una oligarquía militar que ha pisoteado sus principios y las leyes de la República.

Y la legalidad vigente de nuestro país avala el curso que ha seguido la Asamblea Nacional y su Presidente.

Harían bien los medios y agencias de noticias del mundo en informarse adecuadamente sobre las circunstancias reales que rodean la toma de posesión del Encargado de la Presidencia de Venezuela, Juan Guaidó. De esa manera cumplirían mejor con su importante labor de informar verazmente al público que los lee, ve y oye.

Emilio Nouel V.
@ENouelV

viernes, 1 de febrero de 2019

ACTUALIZACIÓN, DE "EL REPUBLICANO LIBERAL II”, DEL SÁBADO 02-02-2019

ALBERTO BARRERA TYSZKA,¿ES POSIBLE UNA NEGOCIACIÓN EN VENEZUELA?

EL REPUBLICANO LIBERAL en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 5 minutos
La discusión sobre la legalidad o no del juramento de Juan Guaidó como presidente encargado de Venezuela es inútil. El conflicto, en estos momentos, no se basa en la interpretación de una ley. Lo que ocurre es el clímax de un profundo proceso de deterioro y corrupción de la democracia: fue Maduro quien se autoproclamó como presidente, tras unas elecciones fraudulentas el 20 de mayo del año pasado. Así como también, en diciembre del 2015, se autodesignaron los magistrados del Tribunal Supremo de Justicia que hoy pretenden juzgar la supuesta autodesignación del parlamento. El actual ... más »

EDDER FERREIRA, NO ES LO MISMO LLAMAR AL DEMONIO QUE VERLO LLEGAR

EL REPUBLICANO LIBERAL en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 12 minutos
Si hay algo que deja la experiencia de estos 20 años de “revolución” es que en política todo es posible, desde que el expresidente Chávez tomó la bandera del socialismo para promocionar su proyecto político totalitario buscó con su retórica “anti-imperialista” tener como antagonista al gobierno de los Estados Unidos de Norte América, sus discursos populistas se enfocaban en llamar la atención de los gobernantes de la potencia americana; esta conducta típica de sus asesores cubanos también fue heredada por su sucesor Nicolás Maduro, quien en reiteradas ocasiones buscó el reconocimie... más »

JEAN MANINAT, EL ADN DE GUAIDÓ

EL REPUBLICANO LIBERAL en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 21 minutos
El ascenso del diputado Juan Guaidó a presidente interino de Venezuela parece no haber sorprendido a nadie: los genetistas de varias organizaciones políticas venezolanas, los opinantes, los maximalistas de ayer, y pareciera que hasta los mismísimos analistas de la CIA y el G2 (dos de los servicios de inteligencia mas sobrevalorados del planeta), todos reclaman haber inducido -o detectado en el caso de las agencias- de una manera u otra, al joven diputado en su camino a ser lo que hoy es. De nuestra parte estuvimos a punto de recurrir a la hoy trajinada teoría del Cisne Negro, pero ... más »

CARLOS CANACHE MATA, YA NO HAY GOBERNABILIDAD

EL REPUBLICANO LIBERAL en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 21 minutos
Estados Unidos, nuestro principal socio comercial, anunció, el pasado lunes 28, graves sanciones en contra de PDVSA. El Secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, y el Consejero de Seguridad Nacional de ese país, John Bolton, informaron que todos los bienes e intereses en propiedad de PDVSA, sujetos a la jurisdicción de Estados Unidos, quedan bloqueados y que se prohibe a las personas y empresas estadounidenses realizar transacciones con ellos. Mnuchin puntualizó que se levantarán esas sanciones “con la transferencia de responsabilidades de transacciones (de PDVSA) al gobierno legítimo... más »

ENRIQUE CONTRERAS RAMÍREZ, ENTRE PIRAÑAS Y REMORAS NO PUEDE HABER TRANSICIÓN

EL REPUBLICANO LIBERAL en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 35 minutos
Solamente una constituyente originaria, nos puede conducir a buscar una salida, para reconstruir con dignidad el país, donde no intervenga el gansterismo político de la llamada derecha y de la llamada izquierda. En estos tiempos de hermosas tempestades, donde nuestro pueblo toma nuevamente las calles, AL IGUAL COMO LO HICIERA ESE 23 DE ENERO DE 1958 y en esta oportunidad sin la dirección política del gansterismo organizado en partidos políticos – por lo menos aparentemente- se comienza hablar de transición, frente a un gobierno que al igual que los anteriores, saquearon la repúblic... más »

RICHARD CASANOVA, LA SALIDA DE MADURO Y EL FINAL DE LA PELÍCULA

EL REPUBLICANO LIBERAL en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 41 minutos
Durante estos largos años de lucha hemos aprendido a leer al gobierno: cuando gritan "ahí va, agarren al ladrón" es seguro que ellos se acaban de robar algo o preparan el terreno para hacerlo. Si dicen que van a luchar contra la corrupción, en realidad significa que van a dar rienda suelta a su insaciable vocación delictiva y van "raspar la olla". Cuando hablan del imperio gringo, realmente intentan ocultar la obscena invasión cubana y la entrega del país a los chinos, los rusos u otros intereses foráneos. El discurso acusando de proyanqui a la oposición, es una retórica bufa que le... más »

ALBERTO BARRERA TYSZKA,¿ES POSIBLE UNA NEGOCIACIÓN EN VENEZUELA?


La discusión sobre la legalidad o no del juramento de Juan Guaidó como presidente encargado de Venezuela es inútil. El conflicto, en estos momentos, no se basa en la interpretación de una ley. Lo que ocurre es el clímax de un profundo proceso de deterioro y corrupción de la democracia: fue Maduro quien se autoproclamó como presidente, tras unas elecciones fraudulentas el 20 de mayo del año pasado. Así como también, en diciembre del 2015, se autodesignaron los magistrados del Tribunal Supremo de Justicia que hoy pretenden juzgar la supuesta autodesignación del parlamento. El actual gobierno de Nicolás Maduro es genéticamente ilegal. Juan Guaidó no es una causa sino una consecuencia. No estamos frente a un problema de exégesis de la Constitución sino ante una enorme crisis política. A medida que, tanto interna como externamente, las presiones aumentan, el enfrentamiento crece. ¿Hasta dónde puede llegar? ¿Acaso se puede acordar una salida?

La acción política del chavismo se basa en la lógica militar. Está fundada en el contraataque. Apuesta por el desgaste del adversario y espera el momento adecuado para lanzarse en un movimiento de contraofensiva. Así han reaccionado siempre los oficialistas durante los veinte años del chavismo. Así actuaron durante el paro petrolero de 2002 y durante las protestas populares de 2017. Así, también, en distintas oportunidades y con diferentes mediadores, han usado las mesas de negociación para ganar tiempo. Es una estrategia de guerra. Entienden el diálogo como otra acción bélica. Solo lo aceptan si pueden sacarle provecho. Su objetivo sigue siendo el mismo: contraatacar. Aprovechar la crisis para profundizar aun más la revolución. En esta oportunidad no es diferente. Todas las señales apuntan hacia esa misma dirección: el chavismo no está dispuesto a negociar.

Pero nunca antes el panorama internacional había sido tan adverso. Esto también tiene que ver con un problema real. La crisis venezolana se desbordó, saltó las fronteras y es cada vez menos manejable. Se trata de un tema crítico, en términos de apoyo y de servicios, para todos los países vecinos, y de una amenaza preocupante con respecto al aumento de la xenofobia y de la violencia. En este contexto, el surgimiento de un liderazgo alternativo y la posibilidad de tener otro interlocutor en el poder representa también la posibilidad de una solución a un enorme problema en la región.

Obviamente, el protagonismo de líderes con políticas tan cuestionables e irritantes como el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, o el de Brasil, Jair Bolsonaro, le otorgan una complejidad adicional a la percepción internacional de la crisis. Su apoyo a Guaidó, de alguna manera, refuerza la narrativa chavista, basada en el “imperialismo” y en la denuncia de una “invasión gringa”. Sin embargo, el abrumador apoyo de los países latinoamericanos, así como la reacción de la Unión Europea, pluraliza cualquier visión esquemática sobre el conflicto. Por más que el chavismo insista en reducir el tema a los códigos más básicos de la izquierda y la derecha, la complejidad de la realidad se hace cada vez más evidente.

Cinco años les han bastado a los líderes oficialistas para derrochar toda la herencia simbólica que les dejó Hugo Chávez. Al final de la tarde del pasado 23 de enero, el régimen de Maduro usó todos los recursos retóricos y convocó al pueblo a una vigilia nocturna alrededor de la sede del gobierno. Como dan cuenta las filmaciones de algunos periodistas, esa noche las calles que rodean el Palacio de Miraflores estuvieron completamente vacías. Nadie asistió a la vigilia. Esa silenciosa soledad fue una metáfora perfecta de lo que le ocurre. El relato de la Revolución bolivariana ya no funciona ni fuera ni dentro del país.

Cualquiera podría pensar que, en este contexto, lo ideal es negociar. Parece una receta de un manual de supervivencia política. Pero al parecer el chavismo opera de otra manera. Sabe vivir en los extremos. Es un movimiento experto en resistir. Los líderes oficialistas se comportan como miembros de una secta. Creen que la alternancia política es un pecado, una traición a su concepción sagrada de la historia. Están dispuestos a todo y cuentan con una ventaja importante: no tienen escrúpulos. Las consecuencias no importan. Las empresas, las instituciones, las vidas humanas… todo es prescindible, todo está al servicio de un fin mayor: la eternidad de la revolución. Un fin que, por supuesto, también incluye sus privilegios como jerarquía, su permanencia indefinida en el poder.

Frente a esto, Juan Guaidó y la Asamblea Nacional —el órgano legislativo elegido democráticamente y dominado por la oposición desde 2015— se presentan ahora como un poder alterno, con legitimidad y capacidad de tomar decisiones sobre la realidad del país. Tienen el apoyo internacional, pero no cuentan con mecanismos ni los espacios para ejercer plenamente ese poder. No tiene canales de comunicación. No tiene burocracia. No tiene soldados… El tiempo es el gran desafío para ambos. ¿A quién de los dos debilita más? ¿Quién gana o quién pierde más con cada día que pasa sin un desenlace del conflicto? Mientras el cerco internacional avanza, el chavismo internamente se atrinchera en la fuerza militar. Apuesta por el desgaste. “Chávez contenía nuestra locura”, dijo alguna vez Diosdado Cabello, en plan de amenaza, desafiando a quienes se le oponían. El discurso sigue siendo el mismo. No hay otra ideología que los uniformes y las armas. En una semana de protestas, ya hay 29 fallecidos y han sido detenidas de manera arbitraria 791 personas. Esta es la respuesta del gobierno a la ley de amnistía a funcionarios y militares propuesta por la oposición.

Maduro habla de diálogo y de negociación, pero luego persigue y reprime a los ciudadanos. Más que escuchar sus palabras hay que saber leer sus acciones. El chavismo usa el tiempo y desafía la violencia, como si deseara secretamente jugar con el límite de una guerra. Sabe que una invasión no contaría con todo el apoyo internacional que ahora tiene la oposición. Asume también que la tensión actual es insostenible a corto plazo. Prefiere mantenerse sobre la línea de fuego antes que negociar. Por eso, tanto adentro como afuera del país, es necesario incrementar la presión, apurar los plazos, crear más cercos, no ceder en nada… hasta que el gobierno no tenga más remedio que aceptarlo, que someterse al riesgo mortal de unas elecciones libres, transparentes y creíbles.

Alberto Barrera Tyszka
@Barreratyszka

EDDER FERREIRA, NO ES LO MISMO LLAMAR AL DEMONIO QUE VERLO LLEGAR


Si hay algo que deja la experiencia de estos 20 años de “revolución” es que en política todo es posible, desde que el expresidente Chávez tomó la bandera del socialismo para promocionar su proyecto político totalitario buscó con su retórica “anti-imperialista” tener como antagonista al gobierno de los Estados Unidos de Norte América, sus discursos populistas se enfocaban en llamar la atención de los gobernantes de la potencia americana; esta conducta típica de sus asesores cubanos también fue heredada por su sucesor Nicolás Maduro, quien en reiteradas ocasiones buscó el reconocimiento del Jefe de Estado de aquella nación, en su momento el presidente Obama –quien en la mayoría de los casos lo ignoró– y hoy día el del presidente Donald Trump quien nunca le había dado mayor relevancia como hasta ahora, cuando su administración ha decidido colaborar en todo lo posible para poner fin al gobierno neo-totalitario que dirige Maduro.

Durante mucho tiempo la tiranía pretendió esconder su ineficiencia y corrupción echándole la responsabilidad de sus actos a los supuestos ataques del “imperio americano” a través de la mentada “guerra económica” que éste teóricamente promovía y era el falso origen de que en los últimos tiempos el país haya caído en una abismal crisis (hambre, miseria, corrupción, hiperinflación, altos índices de violencia, un descomunal deterioro de los servicios públicos, enorme escasez de alimentos y medicamentos, entre otras tantas deficiencias) percibida en cada rincón de Venezuela. De esta manera el gobierno presidido por Nicolás Maduro intentaba eludir su absoluta responsabilidad en esa pésima administración y achacársela como consecuencias a un inexistente bloqueo económico de su gobierno.

Pero hoy día la retórica de la tiranía ha terminado, ya el cuento de que: “viene el lobo”, se ha hecho realidad, la administración Trump ha decidido actuar apoyando al pueblo venezolano y a las fuerzas democráticas encabezadas por el presidente encargado Juan Guaidó para poner fin en el menor tiempo posible al caos que durante 20 años de saqueo ha dejado la mentada “revolución”.

Con la decisión de implementar un bloqueo petrolero a la dictadura neo-totalitaria que dirige Maduro y prohibirle el acceso a los activos de PDVSA que están en territorio estadounidense se protege a la empresa Citgo (en caso que exista default de los bonos de PDVSA atados a acciones de esta compañía), se ha prohibido exportar crudo desde PDVSA a EEUU, así como se prohíbe la exportación y reexportación de diluyentes de EEUU a Venezuela y se limita el trading de bonos de PDVSA. De esta manera se confirma que Estados Unidos y los demás miembros de la comunidad internacional saben que se ha llegado a un “punto de no retorno” y el régimen comenzará a padecer el viejo refrán: “No es lo mismo llamar al demonio que verlo llegar”.

¿Por qué la FAN sigue apoyando al régimen de Maduro?

A pesar del “apoyo” mostrado por la cúpula militar al régimen no se puede afirmar que toda la Fuerza Armada Nacional le respalda, los tiempos son otros y las lealtades tienen sus límites, aunque tampoco se puede menospreciar el hecho de que el país está secuestrado por una dictadura cívico-militar, lo que significa que en los negocios más turbios en los que se ha visto involucrado el gobierno “revolucionario” de Hugo Chávez y su heredero Nicolás Maduro también se ha beneficiado una inmensa mayoría de esa cúpula militar.
Por ahora la presión interna y externa seguramente ha comenzado a seducir esas lealtades, y de ahí la importancia de promover ciertos atractivos para ellos como una ley de amnistía.

¿“La suerte está echada”?

La sensación de que el gobierno neo-totalitario encabezado por Nicolás Maduro ha llegado a su fin es generalizada, es la primera vez que en Venezuela los ciudadanos sienten que el régimen está en sus últimos días, nunca como antes las fuerzas democráticas se habían unido para dar fin a la tiranía, apoyados con la legitimidad que les da la inmensa mayoría del pueblo venezolano y la extraordinaria colaboración que ha dado la comunidad internacional el proceso para recuperar la República parece haber dado inicio.
De esta forma en Venezuela no cabe duda en que hoy se materializa la expresión: “Alea iacta est” locución latina atribuida al político y militar romano Cayo Julio César que significa: “la suerte está echada”, el reconocimiento de la comunidad internacional a el nuevo presidente encargado de Venezuela Juan Guaidó y las consecuentes medidas que han tomado –y seguirán tomando– deja en evidencia que el país está encaminado a una transición a la que el régimen sigue empeñado en obstaculizar.

¿Cuánto durará este status quo?

Por las pocas reacciones que ha tenido este régimen neo-totalitarista que dirige Nicolás Maduro desde el pasado 10 de enero en el que parece se vio sorprendido por la estrategia planteada por las fuerzas democráticas y el respaldo que han tenido de la comunidad internacional; por ahora se denota que van intentar sostenerse como sea en el poder político.

¿Cuánto podrá durar esto? Es incierto, afortunadamente los ciudadanos son cada vez más conscientes del momento que se vive, y aunque es verdad que lamentablemente siempre se puede estar peor; hoy ha surgido una señal de esperanza, la integración de las fuerzas democráticas que encabeza el presidente (E) Juan Guaidó con el respaldo irrestricto de los países amigos del pueblo venezolano hace pensar que el cambio ha empezado.
Son muchos los pasos que hay que dar con firmeza, la transición no será de unos pocos días, comenzar la escalada hacia un mejor porvenir requiere planificación y el mayor respaldo posible, de ahí la importancia que las instituciones nacionales (las Universidades, el clero, las alcaldías, los sindicatos, etc.) también sumen, son tiempos duros y la única certeza es que el país ha entrado en una nueva etapa de transformación.


Edder Ferreira Pérez
@edderferreira

JEAN MANINAT, EL ADN DE GUAIDÓ


El ascenso del diputado Juan Guaidó a presidente interino de Venezuela parece no haber sorprendido a nadie: los genetistas de varias organizaciones políticas venezolanas, los opinantes, los maximalistas de ayer, y pareciera que hasta los mismísimos analistas de la CIA y el G2 (dos de los servicios de inteligencia mas sobrevalorados del planeta), todos reclaman haber inducido -o detectado en el caso de las agencias- de una manera u otra, al joven diputado en su camino a ser lo que hoy es. De nuestra parte estuvimos a punto de recurrir a la hoy trajinada teoría del Cisne Negro, pero nos dio urticaria la deformación a la que ha sido sometida y el temor a ser reos de lo políticamente incorrecto por lo de "black”. Lo cierto es, que ni el Papa, ni los rusos y los chinos, ni la Unión Europea, menos aún Raúl Castro, y qué decir de Maduro, tenían idea de lo que se avecinaba con el nombramiento de un joven político, tranquilo -que no le habla a las cámaras de la historia, ni anda amenazando insolente y prometiendo llamas redentoras- como presidente de una Asamblea Nacional (AN) entonces bajo asedio de fuego enemigo y amigo. La primera sorprendida fue la oposición democrática venezolana en su conjunto. ¿Por qué? Ya lo sabremos.

No hay quehacer más impredecible que la política -salvo, quizás, el flirteo entre dioses y humanos en la mitología griega- pero ciertamente las sorpresas que nos depara su ejercicio real no tienen parangón ni siquiera en el gran cronista de sus grandezas y miserias que fue Shakespeare. Y así, de nuevo -salvo a los que poseen información privilegiada-, nos sorprende que las cambiantes decisiones de la oposición y la impericia gubernamental fueran cuajando este momento en que todos andamos angustiados -salvo los fatuos- pues cualquier cosa es posible cuando un país deviene en alfil de un encontronazo geopolítico. ¿Basta con abrocharnos los cinturones de seguridad, cerrar los ojos, y encomendarnos al buen soldado Ryan? No pareciera recomendable.

Por lo pronto, convendría dejar al actual líder del país democrático, Juan Guaidó, manejar sus opciones -que no son otra cosa que presiones de importantes factores externos e internos- y conducir el proceso de cambio a su manera, según su instinto (la guata, dirían nuestros amigos chilenos que derrotaron a Pinochet democráticamente) y seguir abriendo un cambio real y no declarativo, tal como lo está haciendo hasta ahora.

La pretensión narcisista y boba de querer vender que Guaidó es un producto fecundado In Vitro por cada uno de los factores de la oposición democrática -incluyendo el suyo- olvida que la política, como los dados, contiene un alto grado de albur, y que nada se repite, salvo como mofa, aun siendo exitoso. El azar es muy injusto, se diría que adopta aires de venganza, y quien palpaba la corona de flores para culminar su carrera política, la ve partir de repente en la testa de otro.

No sabemos el desenlace de este envite -al menos en esta columna- pero lo cierto es que surgió un liderazgo refrescado, alguien que no repite el lenguaje criptochavista pleno de hipérboles y amenazas a la cual se aficionó tanta gente. Salga sapo o salga rana, Juan Guaidó, ha abierto un nuevo estilo de hacer política, se bajó del caballo blanco y engrinchado de Bolívar, y tiene a todo el mundo literalmente encantado. Dejémosle el ADN en paz.

Jean Maninat
@jeanmaninat