lunes, 29 de febrero de 2016

GERSON REVANALES, LA RENUNCIA

La renuncia de Maduro seria el mal menor y menos costoso para evitarle al país males mayores y regresar a la institucionalidad democrática

La renuncia de Maduro es un asunto prioritario en la agenda no solo de los factores democráticos, sino también del oficialismo  –obstruccionismo-, al tratar de mantener a Maduro al costo que sea, quien se ha convertido para el chavismo en “el hombre del bacalao” debido a sus incapacidades y limitaciones para solventar el pesado morral de errores que son el dichoso legado de Chávez

La renuncia está en puertas, no porque Henry la haya decretado; sino porque la situación económica es insostenible. Maduro es prisionero de las trampas caza bobo que monto Chávez para luego prensarlos, al permitir que determinados factores robaran, se emborracharan de poder y gozaran de impunidad con negocios truculentos con las tasas cambiarías, con la ficticia importación de alimentos y medicinas y peor aún el tráfico de drogas. La grave situación económica empeorada por un paquete económico hambreador, será el detonante de la crisis social que llevara a Maduro a renunciar, como producto de sus limitaciones como conductor político de un proceso que se hunde como el Titanic en las gélidas aguas del rechazo popular.

La historia está llena de renuncias dignas y honorables: el Capitán General Vicente Emparan el 19 de abril de 1810 dio paso al proceso independentista latinoamericano; el general Charles de Gaulle, héroe de la WW II, renuncia (1969) como consecuencia de perder un referéndum producto de una crisis social que termino en el Mayo Francés; Richard Nixon (1974) renuncia al mentirle al país en el caso Watergate; y más reciente el sempiterno embajador en Portugal, general Lucas Rincón, despertó al país anunciando que le había pedido la renuncia al presidente Chavez.

Es así que la renuncia a los cargos públicos es algo natural como los vapores de fantasía de Andrés Eloy Blanco; lo único que hay que ser como los toreros: tenerlas bien puestas y tener pundonor para irse cortarse la coleta cuando no le quieren.

El país está harto de las vicisitudes que los castros, Chávez, Maduro y el Socialismo del Siglo XXI le han impuesto; así como el pueblo el 19 de abril le dijo no al Capitán Emparan y De Gaulle perdió el referéndum; el pasado 6 de diciembre el país le dijo claramente a Maduro: basta de mentiras y falsas promesas, con mi comida y salud no te metas.

Cada día son más los factores sociales que solicitan la renuncia pero Maduro pareciera ignorar que Chávez decía: el que tenga oídos que oiga y el que tenga ojos que vea, la renuncia es solo cuestión de valor y dignidad.

Jose Gerson Revanales
grevanales@gmail.com
@grevanales
Internacionalista

Caracas - Venezuela

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