domingo, 2 de abril de 2017

NELSON ACOSTA ESPINOZA, FORMULAR UN NUEVO PROYECTO NACIONAL

LA POLÍTICA ES ASÍ

Cerrar un ciclo histórico. Podría decirse que aún esta tarea se encuentra pendiente. En un cierto sentido nuestras elites políticas, económicas y sociales no han cumplido a cabalidad con este imperativo. Afirmación dura. Parece conveniente, entonces, preguntarse ¿qué se quiere subrayar con esta expresión? O, en otras palabras ¿a qué periodo de nuestra historia me estoy refiriendo?

Para dar respuestas a estas interrogantes me voy a permitir hacer un ejercicio de memoria. A finales de la década de los ochenta el modelo político y económico democrático mostraba signos evidentes de agotamiento. En otras palabras, el petro estado había entrado en crisis. La sociedad, en su conjunto, experimentó una sensación anómica que demandaba cambios sustanciales en el ordenamiento económico, político y social vigentes.

Esa demanda fue asumida por un conjunto de venezolanos e interpretada como la imperiosa necesidad de producir cambios sustanciales en la manera de conducir los asuntos públicos. Se creó así la Comisión Presidencial para la Reforma del Estado (COPRE). En su inicio fue encabezada por el Dr. Ramón J. Velásquez y el Dr. Carlos Blanco asumió la Secretaria Ejecutiva.

 Este organismo convoco a un grupo eminentes de venezolanos que se abocaron al diseño de un nuevo proyecto de país a partir del agotamiento del que estuvo vigente en Venezuela a lo largo del siglo XX. Sin lugar a dudas, esta iniciativa representó el programa más completo que haya conocido el país después de la instauración del régimen democrático. Desafortunadamente la clase política de la época no lo interpretó así. No entendieron la urgencia de transformar el estado y de abrir oportunidades de cambio esencial en la sociedad de esa época. Esta incomprensión abrió camino al modelo autoritario que actualmente se encuentra vigente. Es conveniente subrayar que en la actualidad este proyecto muestra  signos irreversibles de agotamiento.

En este sentido, estamos de nuevo  ante la oportunidad dar cumplimiento a la tarea que no se pudo completar a finales de la década de los ochenta. De ahí, la expresión con la que iniciamos este brece escrito: cerrar este ciclo histórico. En otras palabras, las tesis de la reforma del estado (desde luego actualizadas a las actuales circunstancias) constituyen el punto de partida para la formulación de un proyecto de país y dotar de un nuevo significado al proyecto democrático.

Parece apropiado formular las siguientes interrogantes ¿tiene el sector democrático un proyecto estratégico de largo aliento? ¿Su narrativa contiene los lineamientos para democratizar, descentralizar y federalizar las instancias de poder en el país? ¿Da cuenta de las autonomías culturales e históricas presentes en las distintas regiones del país? ¿Han federalizado su relato político?

Observo con preocupación una dedicación, casi exclusiva, al tema electoral. Desde luego que éste es un aspecto crucial desde el  punto de vista táctico. Sin embargo, el mismo debería estar subordinado a una visión de naturaleza estratégica. Y, ese horizonte, no debe ser otro que el señalado en los anteriores párrafos.

Elaborar o poner al día la narrativa descentralizadora y federalista es una tarea imprescindible. Es el mejor remedio para curar la enfermedad restauradora y el electoralismo per se. Evitar el síndrome de las puertas giratorias. Vale decir, transitar en círculos sin una visión de naturaleza trascendental.
La oposición democrática tiene ante sí una oportunidad de naturaleza histórica: desplazar el chavismo y abrir caminos para la construcción de un país a lo largo de nuevas líneas de ordenamiento económico, político y cultural.

Cultivar la idea federal tiene profundas raigambre en la historia del país. Recordemos que la Republica debe al Cabildo su primer acto de soberanía y de independencia en nuestra historia. Los sucesos del 19 de Abril de 1810 y otros posteriores, dieron nacimiento a una República opuesta a cualquier forma de opresión, fundada en la soberanía del pueblo, en la autonomía de las provincias sin más límites que la razón y la ley justa en la sociedad.

Rescatar este legado es tarea de primerísima importancia y proporciona base para este nuevo relato de naturaleza federalista.


Sin dudas, la política ahora es así.

Nelson Acosta Espinoza
acostnelson@gmail.com
@nelsonacosta64
Carabobo - Venezuela

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