lunes, 28 de diciembre de 2015

OSWALDO ÁLVAREZ PAZ, ESPERANZA CIERTA, DESDE EL PUENTE

2016 se ha convertido en uno de los años más importantes de la historia contemporánea. Un verdadero reto para eso que llaman el alto gobierno de la revolución y también para la nueva Asamblea Nacional con dos terceras partes de la alternativa democrática y un grupo de sobrevivientes del desastre de los últimos tres quinquenios.

Con relación a los primeros, la responsabilidad es enorme. Recuperar la legalidad, hacer respetar el ordenamiento constitucional y legal mediante el ejercicio pleno de las funciones legislativas, de fiscalización y control no será cosa fácil, pero perfectamente posible. El próximo 5E se convierte en una nueva fecha importante de la historia contemporánea. La esperanza de una nación harta e indignada espera que se concreten las altas expectativas existentes. No tengo dudas al respecto, pero necesitamos la certeza de que las ambiciones e intereses personales o de grupo, será puestos de lado para atender los retos impuestos por la votación. Venezuela entera confía y está dispuesta a colaborar en cuanto sea necesario para responder exitosamente a las obligaciones del cambio.
Las preocupaciones caminan en otra dirección cuando observamos la conducta de las cabezas del régimen. Me refiero a la dupla Maduro-Cabello y a algunos otros corifeos y apóstoles de la fallida revolución chavista. Es muy difícil inventariar en estas cortas líneas los disparates declarados. También algunos en proceso de ejecución para “blindar” el proceso y retener todo el poder acumulado hasta ahora. A pesar de haber reconocido los resultados electorales del pasado 6D, no han tenido la gallardía, ni la voluntad, de asumir las consecuencias de este monumental voto de censura que el pueblo les ha dado. Ni una palabra, ni un gesto, que indiquen propósito de enmienda o voluntad de cambiar y adecuarse a las exigencias populares. Todo lo contrario. Nueves y graves violaciones a la Constitución y amenazas para reducir o impedir el pleno ejercicio de la nueva Asamblea.
Estos tipos han podido hacer un mínimo gesto de decencia y cordura, liberando a todos los presos políticos, invitando a exilados y asilados a regresar al país, liquidando el lamentable proceso de penalización criminal de la política opositora y de la libertad de expresión de personas y medios de comunicación. Toso lo contrario. Lo malo para ellos es que esa actitud se revierte en su contra. Muestra sus miserias en un tamaño impresionante.
Desde esta modesta tribuna un saludo a los presos, exilados, perseguidos, enjuiciados al margen del derecho y a todos los acosados por el régimen. Especialmente a quienes fueron mis compañeros de prisión en el Helicoide, sin excluir a nadie, ni a los de las otras cárceles de la infamia.
Oswaldo Álvarez Paz
oalvarezpaz@gmail.com
@osalpaz
Desde El Puente Rafael Urdaneta
Prensa Alianza Popular

prensaalianzapopular@gmail.com

LEONARDO PADRÓN, FELICES Y PREOCUPADOS

Si te asomas estará allí, viéndote con sus ojos de árbol, con su cinturón de carros, con sus accesorios en el lugar de siempre: antenas, deportistas, quebradas de agua. Todo expuesto al mismo sol de cada lunes. Como si el Ávila siguiera igual. Pero no, sabes que hoy la ciudad es otra. Tu cotidianidad ha recibido un punto de inflexión que parece impalpable, que no genera alteración en las nubes, en su levedad o frecuencia. Pero es cuestión de afinar la mirada. Observar mejor a los ciudadanos. Las sonrisas. Ni siquiera podrás contarlas. Hay muchas. Aparecieron. Como si alguien hubiera conseguido el botín y lo hubiera repartido al hilo de la madrugada.

En cada fragmento del mapa, la mañana ocurrió igual pero distinta.

Nadie ha querido hacer mayores alardes, porque siguen siendo tiempos complejos. La alegría de millones debe convivir con el duelo de otros millones, que esta vez son muchos menos, pero son. Porque siguen existiendo las dos temperaturas en el país. Gente que dice que por fin hay una navidad que celebrar. Gente que ha oscurecido repentinamente. Esta vez la mayoría es otra. O quizás la que tenía rato siendo. Pero se atrevió y apartó el miedo, como quien se quita de la espalda un bulto muy pesado. Y entonces habló el hartazgo, habló un cansancio monumental, un exceso de penurias que se convirtió en reprobación mayúscula a un sistema de gobierno y le dio vuelta a las agujas del reloj de la historia de Venezuela.

El 7 de diciembre amaneció de sonrisa.

***

El día anterior, ese que ahora podemos catalogar -sin hipérboles- como el histórico 6 de diciembre del 2015, tuvo sus particularidades. El libreto se repetía como en elecciones anteriores. Pero hubo una notable variación en los metros finales de la noche. La ilegal orden de mantener los centros de votación abiertos, así estuvieran vacíos, no se cumplió a cabalidad. El vandalismo electoral no ocurrió. Los militares cumplieron su trabajo y la MUD supo cuidar milimétricamente cada voto a favor. En todo caso, la diferencia real la ejercieron toneladas de prosélitos de Chávez, vapuleados en su día a día por los estragos de la estafa política más grande de las últimas décadas. Lo entendieron: era absurdo seguir votando por un régimen que había arruinado, hasta el escándalo, al país con las mayores reservas de petróleo del mundo.

Esa noche, mientras se esperaba el anuncio oficial del CNE, un silencio espectral reinaba sobre el valle de Caracas. Desde mi apartamento poseo un punto de vista que abarca las montañas de Coche, los confines de Catia y los nutridos cerros de Petare. Todo eso era silencio. Un silencio compacto, expectante. Como si la ciudad entera estuviera aguantando la respiración. Por primera vez no explotaba el cielo con los cohetones prematuros y arrogantes de la revolución. Desde las 7 de la noche ya los venezolanos manejábamos las cifras de la victoria de la MUD, pero nadie se atrevía a celebrar. El deja vú era muy fuerte. Escenarios similares habían desembocado en un sorpresivo triunfo del régimen. La frustración era el menú habitual. Por mi parte, hasta no ver al Factor Tibisay leyendo los resultados oficiales no me permitiría ni un solo gesto de celebración. Tocaría trasnocharse, deshojar la angustia, hacer del estrés un deporte extremo. Bien lo diría Alberto Barrera Tsyzka en un tuit: “Tibisay Lucena debe ser enjuiciada por malversación del tiempo de todos los venezolanos”.

Finalmente ocurrió. Lucena, con un enredo de consonantes, no tuvo más remedio que anunciar el triunfo de la oposición. En casa, un pequeño grupo de amigos lanzamos un grito que mezclaba felicidad y extrañeza en partes iguales. Mi mujer no atinaba a reaccionar, no le daba permiso a la música que traía la noticia. A fin de cuentas, pertenecíamos a una tribu acostumbrada a la derrota. Derrota natural, amañada o fabricada. Un “como sea” ya convertido en tradición. En la euforia les dije a mis hijos: “Les vamos a recuperar el país que ni siquiera han podido vivir”. A esa hora, y con tamaña noticia, me di el permiso de la grandilocuencia.

Afuera, el valle de Caracas lanzaba cohetones al cielo. Y bulla. Y gritos. Pero la pirotecnia fue modesta. No había presupuesto para tanta alegría.

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Los días siguientes han sido inéditos. Cada saludo en la calle contiene casi el mismo parlamento. La gente se felicita mutuamente. La alegría se nos había vuelto un exotismo, un artículo foráneo, un asunto vintage. Por eso nos ha costado tanto verla directamente a los ojos. Es como si desconfiáramos, como si esperáramos una vuelta de tuerca de última hora. Algo que nos devolviera al pozo de la resignación.

Y eso pretenden los jerarcas del régimen, arrebujados de ira en su propio desconcierto.

Cuidado.

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Una amiga, con planes de irse del país, me comenta que la sorpresa fue tal que le dijo a su pareja: “Pero esto no cambia nada, ¿verdad? No es que mañana Farmatodo va a estar llena de antipiréticos ni que los malandros van a salir corriendo a inscribirse en la universidad”.

Un viejo conocido me escribe desde Miami: “Muchos de los jóvenes que se vinieron y pidieron asilo ahora están arrepentidos. Quieren volver”.

La alegría flota, a pesar de los lunares del escepticismo.

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Un amigo que trabaja en un ente gubernamental me relata cómo transcurrió allí el día siguiente. Un teatro de máscaras: “los mejores actores de Venezuela están en las instituciones públicas. La gente fingía un duelo por lo sucedido (“que cagada!”) y por dentro cantaban: ¡abajo, a la izquierda, en la esquina la de la manito!”.

Pero un gerente, genuinamente dolido, comentó: “esto fue horrible. ¿Vieron cómo está la ciudad? Fue como cuando murió el Comandante Chávez”. Silencio a su alrededor. La comparación los descolocó.

Cada quien ve lo que quiere ver.

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Una de las celebraciones por el triunfo de la oposición ocurrió en la Plaza Bolívar de Chacao, dos días después. Convocado por el animoso equipo de Cultura Chacao (Albe, Xariell, Mafe) repliqué ante la multitud que atestaba la plaza “Un lento y feroz comienzo”, la crónica que escribí un mes antes, donde planteaba lo laborioso que sería el arranque del nuevo país. El gran Andy Durán y su orquesta tuvieron la misión de llenar cada rincón con las legendarias canciones del maestro Billo Frómeta. Fue una verdadera fiesta popular. Una noche conmovedora donde mujeres de 80 años, parejas de 50 y 40, jóvenes de 20, bailaban al compás de cada acorde, donde se exclamó feliz navidad y la gente se abrazaba, con una sonrisa guardada desde hace casi dos décadas, una sonrisa que era más bien un estreno de año nuevo, y todos coreaban los entrañables mosaicos de la Billo´s Caracas Boys, sin punzadas, sin miradas opacas, y entonces, en pleno pasodoble, en pleno Memo Morales al micrófono, cuando todo sonaba a país de antes, o de siempre, a bastión recuperado, rompí a llorar por segunda vez en tres días y me lancé al cuello de mi mujer, incontenible, con un quiebre de cansancio feliz, de valió la pena, de por fin, de todo comienza de nuevo, y alrededor todo el mundo cantaba, bailaba, todo acontecía como nunca.

La esperanza y las canciones de Billo en una misma plaza. Vaya sobredosis. Y el recuerdo del verso de Antonia Palacios: “Una plaza ocupando un espacio desconcertante”.

***

El país, hoy, se balancea entre el estupor de la victoria de millones y la perplejidad de la derrota de otros. Antes nuestro refugio era una esperanza roída, mendicante, famélica. Ahora se trata del extraño licor del triunfo. ¿Estamos preparados para beberlo? Nos toca estrenar otras interrogantes. Ensayar el futuro.

El país insano en el que vamos desbrozando la vida ha hecho un gesto crucial hacia la luz. Se nos ha llenado el idioma de palabras que ya no recordábamos cómo sonaban.

En los pasillos del poder acontece, en cambio, el peor de los despechos. Algunos azotan su duelo con furia, otros con reclamos justos, críticos. Nicolás Maduro ha convertido el pésame en metralla. Habla como la víctima de un golpe de estado. Grita rebelión y calle. Diosdado Cabello instaura un Parlamento Comunal para trabar la labor del próximo parlamento. Tarek El Aissami amenaza con boicotear la instalación de la nueva Asamblea Nacional. En Zurda Konducta, el bilioso programa de VTV, “Cabeza´e mango” es enviado a Petare, micrófono en mano, a interpelar a los ¿desprevenidos? peatones: “Si el cambio llegó, ¿cómo es posible que aún haya basura, huecos e inseguridad?” Buscan atizar a la masa. En una acrobacia rabiosa tratan de endosarle la culpa del caos, no solo a la falsa guerra económica, sino a la nueva Asamblea que ni siquiera ha estrenado funciones.

El despecho como radicalismo de Estado. La cólera en acción. Preocupante. Muy preocupante. La furia de la derrota puede acabar con lo poco que queda sano en el país.

***

Antes estábamos tristes y preocupados. Ahora, sí, andamos felices. Y preocupados.

***

La oposición se había convertido en una melancolía bastarda. Ya no. Ya es destino también. Opción. Alternativa.
Lo que ha ocurrido no es otra cosa que una invitación a vivir. A reestrenar el país. Tengamos la inteligencia de hacerlo con las luces de la concordia y la reconciliación.

Que nada suene a revancha. Que todo lo que estrene nuestro 2016 sea sensatez.

Que haya norte y brújula. Que enero sea un inicio de aire limpio y futuro. Así queremos los venezolanos la vida. Así lo pronunció una descomunal mayoría el 6 de diciembre. Que la política adquiera compostura. Que cese la confrontación. Que se impongan la cordura y la prudencia. Que busquemos entre todos la sabiduría para entendernos y salir de la ruina. Es el pedimento del país entero. Una cotidianidad sin estridencias. Sin sobresaltos. Que los mejores economistas propongan el rumbo. Que la justicia imponga su reino. Que los diputados legislen con lucidez. Que culmine el saqueo. Que la violencia sea la primera derrotada. Que seamos otra vez normales.

¿Sería mucho pedir?

¿No se merece Venezuela algo que se parezca a una feliz navidad?
Pues sí. Toca una feliz navidad. Nos hemos ganado ese derecho de una manera irreversible.

Leonardo Padrón
@Leonardo_Padron
Caracas -  Venezuela

ANTONIO JOSÉ MONAGAS, APOLOGÍA DE LA PODREDUMBRE, PIDO LA PALABRA, VENTANA DE PAPEL

A decir de lo sucedido, la barbarie se impuso al lado de la chabacanería.

APOLOGÍA DE LA PODREDUMBRE

Esta disertación debe comenzar haciendo referencia a palabras cuyos significados suelen confundir en virtud de sus distintas interpretaciones o usos. Palabras, por ejemplo, como “podredumbre”, que no sólo significa putrefacción de las cosas sensibles a la descomposición dada la naturaleza orgánica de las mismas. También es figurativa de lo que deja ver la corrupción moral que ocurre cuando la inmoralidad abate la conducta de quienes son tentados por la apropiación o manejo indebido de recursos tangibles o intangibles. Hecho éste que se da por la desvergonzada avidez en la persona que incurre en tal desafuero.

En el ejercicio de la política, la corrupción campea por doquier. Desde funciones asociadas con el poder político, hasta responsabilidades que se juegan el poder económico, la podredumbre se encuentra en medio de tantas situaciones como pueda allanar. Aunque entre los problemas de mayor exposición, está la corrupción de quienes habiendo sido elegidos para cargos de representación popular, se aprovechan de la delegación asignada en provecho propio o del grupo de adláteres que lo secundan o alcahuetean sus fechorías.

Lo que ha vivido Venezuela en los últimos días, a través de las decisiones elaboradas en el ínterin del partido de gobierno, y asumidas por la cúpula de la Asamblea Nacional, es expresión de la podredumbre que padece la estructura del régimen. El hecho representado por las impúdicas, ilegítimas e inconstitucionales determinaciones del Tribunal Supremo de Justicia, es revelador del desespero de gobernantes cuya inmoralidad sólo le permite advertir, en contrario con una visión de largo plazo, la situación en su inmediatez. 

A decir de lo sucedido, la barbarie se impuso junto con la vulgaridad. La Asamblea Nacional se convirtió en el escenario donde la miseria política sirvió, nuevamente, de eslabón para darle velocidad al retroceso de un Estado que ahora busca arrogarse el remoquete de “Comunal”. Como si en la fundamentación de esa aberración política, pudieran hallarse las respuestas que pongan punto final al macabro cuento de una revolución que, de tantos giros sobre su propio eje, causó la mayor crisis de la historia al emponzoñarle al país los problemas más embarazosos jamás vistos. Ni siquiera, los tiempos de emancipación fueron tan dramáticos como los provocados por la ineptitud e indolencia de estos gobernantes disfrazados de héroes rojiverdes.

Creyéndose por encima de quienes políticamente los adversan, estos personajes de marras provocaron el mayor abuso de poder que registra capítulo alguno de la historia contemporánea de Venezuela. La actitud de ciertos protegidos y afectos del alto gobierno, perjudicó notoriamente a toda una nación cuya movilidad ha estado sujeta a un modelo de economía que sólo ha generado disfuncionalidad administrativa, hemiplejia financiera y fisura social. Buena parte de sus decisiones, han sido violatorias del estado de Derecho al evidenciarse, flagrantemente, la inmoralidad con la cual actúan estos impúdicos funcionarios en su propio beneficio.

Ante lo visto, pudiera inferirse que en Venezuela la política ha dejado de ser arte y técnica referente a lo que es un buen gobierno, para convertirse en el poder organizado de un grupo para oprimir a otro. Seguir tan ruin procedimiento, convirtió soluciones factibles en problemas sólidos. Por esa razón, los criterios gubernamentales no han favorecido al país como es prometido en tiempos electorales.

A pesar de la escasa cultura política que se tiene, ha podido entenderse que la clase política corrupta, clientelar y excluyente no puede seguir pisoteando los principios de la ética política. Haber golpeado los preceptos constitucionales y humillado al pueblo, hizo que el triunfo de la Unidad Democrática el pasado 6-D fuera contundente. Ante esta situación, el oficialismo comenzó a reaccionar en el sentido de desafiar los resultados electorales. Para ello, algunos de sus más revoltosos dirigentes declararon su rebeldía mediante medidas frontales en aprovechamiento egoísta del poder político. No obstante, la oposición democrática organizada no se acobardó. Por el contrario, decidió desenmascarar esa politiquería que ha irrespetado principios democráticos, pues ha carecido de proyección histórica y de equilibrio político.

La transformación política que en lo sucesivo debe marcar la pauta política nacional, no se logrará con pegajosas frases de utilería. De nada habrá servido haber abollado el orgullo oficialista, si no se avanza al lado de democratización en el modo interno de debatir los acuerdos y determinaciones que urgen al país. Peor aún, si han de actuar con base en posturas ortodoxas y mostrándose a través de discursos baladíes, los cometidos serán de alto riesgo político. Podrían cometerse los mismos horrores y errores que se han cuestionado.

De manera que no bastarán las buenas intenciones, ni sonados discursos. Deberá tejerse una acción estratégica a partir de la cual pueda reconstruirse al país desde una concepción democrática, pluralista y humanista. Lo contrario, será darle contenido a una nueva apología de la podredumbre.

VENTANA DE PAPEL

DESPUÉS DE LA TORMENTA…

Luego de un año tan convulsionado, los venezolanos tuvieron merecidamente el “reposo del guerrero”. La victoria alcanzada por la Unidad Democrática el pasado 6-D, fue el regalo que la vida política le ofrendó a Venezuela. Ahora al venezolano, sin dejar de mantenerse alerta, se le asoma un horizonte alumbrado de esperanzas. A pesar del sacrificio que ha representado acercarse al costo de la cesta básica, sobre todo de aquella contentiva de lo fundamental para destacar la tradición de la hallaca, la alegría no dejó de estar presente en su mesa navideña.
El entusiasmo fue parte de las festividades familiares, aunque sin los regalos de otros años. La ancestral tradición sembrada por el Cristianismo, engalanó cada hogar en la medida de las capacidades económicas de cada familia. Lejos de haberse quedado el alto gobierno con las mezquinas ganas de opacar la Navidad por causa de su molestia electoral, el gran pueblo supo celebrar la llegada del Niño Dios. Quizás con más beneplácito que en años anteriores, pues diciembre en verdad se convirtió en tiempo de adviento.
El 6-D despertó la mente y el corazón de los venezolanos movilizados por el injusto trato que el gobierno nacional le dispensó con honda crudeza. La indignación igualmente movió las cuerdas que ponen a vibrar las fortalezas ciudadanas. De esa forma, el país entero no sucumbió ante la vileza de un régimen despótico y manipulador. Supo sobreponerse a las contingencias reivindicadas por una corrupción que dejó a farmacias sin medicamentos, hospitales desmantelados, ciudades desnudas por la inseguridad, supermercados y abastos desguarnecidos y escuelas deformadas por una educación politizada. La corrupción, se manifestó de modo grosero. Quedó expuesta en su enorme drama, y su lógico resultado de daños y perjuicios generalizados y despiadados. El país se pintó su rostro de sangre ocasionado por estadísticas que solo dejaron en evidencia una inmensa vergüenza nacional.

La respuesta política popular constituyó un referente para el continente americano, a pesar de que algunos gobiernos se hicieron de oídos sordos. Se despertó el gigante dormido de una Venezuela que respira democracia. Así, se disfrutó una Navidad con el mejor sentimiento de cohesión y solidaridad.
El pueblo ha comenzado a comprender que no puede haber paz si no se lucha contra el abuso, la corrupción, la impunidad y la falta de transparencia. Estos días no faltaron los villancicos exaltando protestas, señalando el hastío y el rechazo generalizado a un estilo de gobierno impositivo y excluyente colocado de espaldas al bien común y a la historia. Estas Navidades  fueron realmente un momento para tomar el aliento necesario para mantener una actitud consciente y participativa que el país merece pues sin duda el cielo se preño de buenos aunque difíciles augurios. Se vislumbran mejores tiempos después de la tormenta...

“En el patrimonio de las inmoralidades cometidas por groseras causas políticas, la corrupción es la primera. Razón por la cual muchos gobiernos ven cómo se desvanecen sus objetivos sin que enmienda alguna pueda corregir los empachos cometidos. Al contrario, se acentúan”

Antonio José Monagas
antoniomonagas@gmail.com
@ajmonagas
Merida - Venezuela

VENEZUELA, LA ECONOMIA PEOR ADMINISTRADA DEL MUNDO, VIDEO

ALBERTO MANSUETI, “¡HECHOS Y NO PALABRAS!”, DESDE BOLIVIA,

Esa consigna resume la filosofía más idiota, perversa y dañina que se pueda imaginar. Pero es harto popular, porque el odio a la palabra, a la inteligencia y a la ciencia, y al estudio, que es el medio para alcanzar sabiduría, es precisamente la filosofía que abraza hoy la inmensa mayoría de la gente.
Es lo que dirían los animales si pudieran expresarse con palabras. Muchas gentes se comportan como animales, en una época que idolatra a los animales, y pretende atribuirles “derechos”, y tratarles como “personas no humanas” (¿?) “¡Hechos y no palabras! ¡Quiero mi comida de inmediato!”, nos diría el gato, si hablara. “¡Hechos y no palabras! ¡Sácame a la calle a hacer pis y caca!”, nos diría el perro, si pudiera. Ellos no fueron dotados con ese don, ligado al pensamiento racional, y a la comunicación racional entre personas mediante la expresión, verbal o escrita.
Parece que esta frase, en latín “Res et non verba”, se originó en Roma, cuando los toscos e iletrados campesinos y soldadotes romanos hicieron contacto con los griegos, dados al cultivo de la filosofía, el diálogo y el debate. Los romanos, dados en cambio a las supersticiones, las adivinaciones, la astrología y el pensamiento mágico, tenían por “sentido práctico” a esa ignorancia rebelde y contumaz, que se subleva contra la erudición. Pero “nada más práctico que una buena teoría”, escribió José Ortega y Gasset.
No debería sorprender la caída del Imperio de Roma, tras un período de decadencia y ruina, presidido por el rechazo al pensamiento lógico y a la palabra bien construida, disfrazado de “pragmatismo”. Ni debería sorprender que ese mismo “pragmatismo” presida hoy la ruina, decadencia y caída de la civilización que en días mejores llamamos “occidental y cristiana”. Las palabras no son “reales” en esta absurda filosofía, que suscribe Karl Marx (¡no podría ser de otra manera!): “Un paso de movimiento real vale más que una docena de programas”, estampó en su “Crítica al Programa de Gotha” de 1875.
“La conducta habla mejor que las palabras”, se dice para justificar la verbofobia, o aversión al discurso, que expresa la logofobia, aversión a las ideas y al pensamiento racional, “misología” que llama Platón. Se alude a que muchas personas son inconsistentes: dicen una cosa y hacen otra. Pero la falta de integridad, censurable y muy común en estos días, no sirve como justificación. Tampoco la incapacidad de hilvanar un discurso medianamente coherente y entendible, hablado o escrito, que tanto se observa hoy, y que es resultado del enorme fracaso de la educación gobernada por el Estado, casi única que existe ahora.
Por supuesto que se oyen palabras hipócritas, y discursos tontos, e insensatos por toneladas, a diario, y muy perjudiciales, e inmorales; pero eso no autoriza a despreciar ni aborrecer las palabras.
Sin las palabras, los hechos carecen de significado y sentido. Las palabras nos sirven a los humanos para describir los hechos, catalogarles, explicarles racionalmente, e incluso anticiparles, dado que los mismos efectos siguen a las mismas causas. De tal modo es posible prevenir los hechos lamentables, y evitar que sucedan, o impedir que se repitan. Lo propio ocurre con una categoría particular de hechos: las conductas, que con las palabras se pueden juzgar, y valorar conforme a distintos criterios, como el de idoneidad, que nos dice si una conducta es apropiada para el logro de ciertos fines, o el de moralidad, que nos dice si esa conducta es mala o buena con arreglo a un patrón ético.
“Las palabras son puras abstracciones”, nos dice esta mentalidad animal, que detesta las abstracciones. Claro que, las palabras expresan conceptos, que son abstracciones mentales. Así es como podemos pensar, ligar correctamente los conceptos a las palabras, comunicarnos, y criticar las ideas para descartar a las malas, o que tienen demostradas consecuencias malas.
Los nuevos bárbaros, enemigos del diálogo y del debate, nos repiten que “una imagen vale más que mil palabras”, y así nos quieren regresar a la edad pre-literaria de la humanidad rústica: a la sociedad ágrafa y semisalvaje, aquella que pintaba escenas de caza en las paredes de las cavernas. Irónicamente, estos abogados del retorno al primitivismo, se llaman a sí mismos “progresistas”, y a nosotros nos llaman “conservadores reaccionarios”, y nos denuncian como “enemigos del progreso”.
La consigna “¡Hechos y no palabras!” es irracional; y es inmoral, tóxica y contaminante, y potencialmente destructiva para una civilización. Y es 100 % antibíblica: “En el principio era el logos” (Juan 1:1).
Con este pérfido lema “¡Hechos y no palabras!” se nos prohíbe a los políticos liberales hablar para decir la verdad, y así combatir la mentira. Las palabras son herramientas del aprendizaje, y la frasecita expresa también la resistencia a aprender, que es parte inherente de la resistencia al cambio. En una nación, es simplemente suicida. En Argentina mi país natal, esto comenzó con Perón en los ‘40. Lo dijo con estas palabras: “Mejor que decir es hacer, y mejor que prometer es realizar.” Ahora regalan jugos en cartón y sándwiches de chorizo al populacho para comprar sus votos, porque “mejor que decir es hacer”.
Amigos, ¿se ve claro cuánto y cómo y por qué hemos retrocedido tanto?
Alberto Mansueti
alberman02@hotmail.com
@alberman02

Bolivia

CARLOS ALBERTO MONTANER, LA PRIMAVERA LATINOAMERICANA

¿Brota, finalmente, la primavera latinoamericana? Tal vez. Hay síntomas. La duda la consignó Antonio Machado en sus Canciones: “la primavera ha venido, nadie sabe cómo ha sido”.

TODAS LAS PRIMAVERAS SON DIFERENTES

La del Este de Europa, en la segunda mitad de los ochenta, fue posible porque los astros se alinearon sorpresivamente bajo un firmamento de hastío absoluto con el socialismo real, hundido en el fracaso económico y en el descrédito político. Fue el instante glorioso de Havel, Walesa, Reagan, Juan Pablo II, Sajarov y, sobre todo, de Gorbachev, iluso y melancólico enterrador de aquel mundillo siniestro forjado por el KGB y el ejército rojo.

La árabe fue más reciente y se frustró. En 2010, en Túnez, un joven vendedor callejero, Mohamed Bouazizi, desesperado por las extorsiones de la policía, que le negaba los permisos y lo acosaba, se dio candela “a lo bonzo” para protestar contra las arbitrariedades de la vieja dictadura de Zine el Abine Ben Ali, un militar de la corriente castrense del islamismo secular que había inventado KemalAtaturk en Turquía hacía muchas décadas.

La llamarada muy pronto se extendió a Egipto, Libia, Siria y Yemen. Parecía que en el mundo árabe cuajaba el deseo de establecer regímenes de corte occidental, pero no era cierto. Lo que existía, realmente, era la voluntad de ponerles fin a unas tiranías militares corruptas e incompetentes que mantenían en la pobreza a una parte sustancial de la población. Al “pueblo” no le importaba sustituirlas por curacas procedentes del islamismo radical que impusieran la sharia y embutieran a las mujeres en burkas que impidieran la lujuriosa exhibición del rostro.

¿Cuáles son esos síntomas que nos permiten hablar del surgimiento de una primavera latinoamericana? Hay, por lo menos tres.

Primero, tímidamente, en octubre, los guatemaltecos optaron en las urnas por un actor de centroderecha, sin experiencia política, Jimmy Morales, antes que por Sandra Torres, una señora procedente de la izquierda. El lema de Morales era sencillo y contundente: “ni corrupto ni ladrón”. Con esa promesa, duplicó la votación de Torres. Morales no prometía hacer una revolución, sino volver a las raíces republicanas, buena gerencia, honradez, mercado, y combatir la pobreza liberando la energía productiva del país.

En noviembre le tocó el turno a Mauricio Macri en Argentina, otro político de centroderecha. Hizo algo que unos meses antes parecía imposible: derrotó al peronismo en su variante kirchnerista, aunque su contrincante, Daniel Scioli, tal vez era la cara más presentable de esa corriente, porque, en el fondo, resultaba ajeno a ella. Macri también prometió buen gobierno, sosiego, menos populismo, menos clientelismo, y, muy especialmente, luchar contra la corrupción y el narcotráfico.

El tercer síntoma de la primavera latinoamericana fueron las elecciones parciales del 6 de diciembre en Venezuela. La oposición democrática logró controlar los dos tercios de la Asamblea Nacional, con lo cual podrá frenar la deriva totalitaria del chavismo y comenzar a recuperar al país tras diecisiete años de estupideces y atropellos.

Los electores castigaron a Maduro por el desabastecimiento atroz, por la más alta inflación del planeta, por la violencia asesina que ha convertido al país en un matadero, por la corrupción sin límites, por la patética ignorancia de un presidente que trina y es capaz de hablar con los pájaros, pero no con las personas, porque tiene su cabecita llena de millonas de penes y peces incontrolables, como si estrenara una variante cómica del Síndrome de Tourette.

¿Qué son, en definitiva, las primaveras? Son fenómenos políticos que trascienden las fronteras. Es el nombre poético de “la teoría del dominó” que postulaba que los países se comunicaban las sacudidas unos a otros, como fichas que iban cayendo por la acción y el peso de la anterior.

La primavera latinoamericana se sustenta en el rechazo a la corrupción, como se ha visto en los tres países mencionados, y como se observa en Brasil y Chile. Se deja ver en la convicción de que el populismo, con las constantes violaciones de la ley, con el gasto público elevado, el clientelismo asistencialista, la demagogia constante, y ese obsceno lenguaje radical antimercado, antiamericano y antioccidental, conduce al desbarajuste económico, catástrofe que invariablemente desemboca en el ajuste doloroso.

América Latina está cansada de la cháchara incendiaria del Foro de Sao Paulo, de las locuras devastadoras del Socialismo del Siglo XXI, y de la secta de la ALBA lanzada por Hugo Chávez y financiada por los petrodólares de los venezolanos.

Esta primavera arrastrará a Evo y a su antirrepublicano invento plurinacional, al experimento ecuatoriano de Correa, al neosomocismo sandinista de Daniel Ortega, y dejará a Cuba íngrima, más sola que la una, consumiéndose en la pobreza, mientras van desapareciendo los líderes que hicieron posible esa cruelísima manera de mortificar a los seres humanos.

Es la hora de la sensatez. Esta vez sí se sabe cómo ha venido la primavera.

Carlos Alberto Montaner
montaner.ca@gmail.com
@CarlosAMontaner
Vicepresidente de la Internacional Liberal

Estados Unidos

PILAR RAHOLA, VENEZUELA COMO CÁRCEL, DESDE CATALUÑA,

Incluso aquellos que consideramos que con Hugo Chávez llegó la negrura a Venezuela no podíamos imaginar que lo malo se convertiría en peor, pero Maduro ha quebrado los augurios. Es un aprendiz de dictador con la misma falta de conciencia democrática de Chávez, con su misma demagogia populista, pero con mucha menos inteligencia.
A pesar de que ha vivido muchos infiernos y que debe de haber endurecido la lágrima, no pudo evitar emocionarse cuando vio las imágenes. Josep Cuní emitía el momento en que el Sebin (el Servicio Bolivariano de Inteligencia) detenía a su marido, el pasado febrero.
Hacía dos meses que Antonio Ledezma había sido reelegido alcalde de Caracas y según contó su mujer, Mitzy Capriles, no había visto aún las imágenes, censuradas por el régimen. Fue detenido sin orden de arresto, sin conocer el motivo y sin garantía legal. Horas después se emitía la orden y la acusación era la tradicional de los régimenes con presos políticos: "Intento de derrocar al Gobierno bolivariano". Es decir, etiqueta de conspirador y cárcel para un líder opositor que, para más inri, es el alcalde de la capital. Su nombre, pues, se añadía a la larga lista de presos políticos que pudren sus razones y sus huesos en las cárceles venezolanas. Y todo en nombre del pueblo.
Incluso aquellos que consideramos que con Hugo Chávez llegó la negrura a Venezuela no podíamos imaginar que lo malo se convertiría en peor, pero Maduro ha quebrado los augurios. Es un aprendiz de dictador con la misma falta de conciencia democrática de Chávez, con su misma demagogia populista, pero con mucha menos inteligencia. Por ello mismo ni tan sólo dedica esfuerzos a disimular su represión política, y ha convertido Venezuela en una gran cárcel para todos aquellos que no siguen las directrices del régimen. Con un neocomunismo de laboratorio -que no ha impedido llenarse los bolsillos a los dirigentes del invento- ha conducido al país a una situación primaria, empobrecida y falta de espectativas, y ello a pesar del enorme potencial económico derivado del petróleo. Esa gran Venezuela de clases medias dinámicas, de emprendedores y empresarios está hoy derrotada, y lo que queda es un país entristecido y paralizado por los resortes represivos del régimen.
Y no parece que nada ni nadie pueda impedir que la represión continúe.
De ahí que las lágrimas de Mitzy Capriles viendo la detención de su marido sean un puñetazo en el estómago. ¿Cómo es posible, en pleno siglo XXI, y en la zona democrática del mundo, que existan presos políticos? ¿Cómo es posible que ningún organismo internacional alce la voz contra la represión que perpetra el régimen bolivariano? Y, sobre todo, ¿cómo es posible que no nos importe nada el sufrimiento de los venezolanos? Es posible, y ahí está el enorme escándalo de tener en la cárcel al alcade de Caracas, convertido, a su pesar, en el preso político más importante de Latinoamérica. Su situación retrata la perversión represiva del régimen, pero también es el espejo de nuestra debilidad. Porque la impunidad de Maduro nace de la inoperancia, incompetencia y impotencia de las instituciones internacionales. Reprime porque es un represor. Pero también porque lo permitimos.
Pilar Rahola
pilarrahola@gmail.com
@RaholaOficial
España – Cataluña

La Vanguardia. Barcelona. 

GABRIEL S. BORAGINA, POPULISMO VS INDIVIDUALISMO, IDEOLOGIA LIBERAL, DESDE ARGENTINA,

Conteste hemos explicado en repetidas oportunidades, el populismo no es ninguna otra cosa que una derivación del colectivismo, y por dicha razón muchas -o casi todas- las características que particularizan a éste son enteramente aplicables a aquel. Como tal, el populismo se enfrenta -por supuesto- al individualismo, ámbito este último donde se desarrolla y se afinca la auténtica moral:

"La única atmósfera en la que el sentido moral se desarrolla y los valores morales se renuevan a diario en la libre decisión del individuo es la de libertad para ordenar nuestra propia conducta en aquella esfera en la que las circunstancias materiales nos fuerzan a elegir y de responsabilidad para la disposición de nuestra vida de acuerdo con nuestra propia conciencia. La responsabilidad, no frente a un superior, sino frente a la conciencia propia, el reconocimiento de un deber no exigido por coacción, la necesidad de decidir cuáles, entre las cosas que uno valora, han de sacrificarse a otras y el aceptar las consecuencias de la decisión propia son la verdadera esencia de toda moral que merezca ese nombre."[1]
El populismo lesiona, por lo tanto, la genuina moral, porque inhibe la libertad individual para poder optar por diversas alternativas. Al erigirse como barrera para nuestras decisiones económicas (e incluso vitales) el populismo se alza como muralla casi infranqueable para la consecución de una legítima vida humana, reduciéndonos a la condición de casi animales al servicio del déspota de turno: el jefe populista. Esta fue la experiencia vivida en la Argentina de los Kirchner, y la que aun sufren algunos otros países de la región, tales como Venezuela donde el comunismo castrochavista aun resiste los embates de las fuerzas democráticas, y -en menor escala- en Bolivia y Ecuador, donde los dictadorzuelos Morales y Correa respectivamente pretenden eternizarse en el poder. Otras experiencias también populistas, como la de Chile con Bachelet y Brasil con Roussef, aparecen algo mas diluidas, aunque no menos peligrosas en la medida que persistan. La manera en que el colectivismo populista destruye la moral, ha sido maravillosamente descripta con las siguientes palabras:
"Es inevitable, e innegable a la vez, que en esta esfera de la conducta individual el colectivismo ejerza un efecto casi enteramente destructivo. Un movimiento cuya principal promesa consiste en relevar de responsabilidad no puede ser sino antimoral en sus efectos, por elevados que sean los ideales a los que deba su nacimiento. ¿Puede dudarse que el sentimiento de la personal obligación en el remedio de las desigualdades, hasta donde nuestro poder individual lo permita, ha sido debilitado más que forzado? ¿Qué tanto la voluntad para sostener la responsabilidad como la conciencia  de que es nuestro deber individual saber elegir han sido perceptiblemente dañadas? Hay la mayor diferencia entre solicitar que las autoridades establezcan una situación deseable, o incluso someterse voluntariamente con tal que todos estén conformes en hacer lo mismo, y estar dispuesto a hacer lo que uno mismo piensa que es justo, sacrificando sus propios deseos y quizá frente a una opinión pública hostil. Mucho es lo que sugiere que nos hemos hecho realmente más tolerantes hacia los abusos particulares y mucho más indiferentes a las desigualdades en los casos individuales desde que hemos puesto la mirada en un sistema enteramente diferente, en el que el Estado lo enmendará todo. Hasta puede ocurrir, como se ha sugerido, que la pasión por la acción colectiva sea una manera de entregarnos todos, ahora sin remordimiento, a aquel egoísmo que, como individuos, habíamos aprendido a refrenar un poco."[2]
Lo anterior expone la falsedad del populismo cuando predica una supuesta "inclusión social". Por su propia definición el populismo es un factor de exclusión social, posiblemente el más importante de ellos, por cuanto limita sus "beneficios" a sólo un sector de la población, prescindiendo del resto. Acorde ha demostrado la experiencia argentina, la parte beneficiada por las medidas populistas se han circunscripto meramente a un tercio del total de los habitantes, merced a políticas asistencialistas que, a su turno, eran financiadas por los dos tercios restantes a través de diferentes mecanismos expoliatorios utilizados típicamente por el populismo, tales como transferencias fiscales, controles cambiarios y de precios, manipulaciones monetarias,  inflación, etc.  De los dos tercios no alcanzados por las dádivas populistas, que –consecuentemente- se vieron obligados a "pagar la fiesta", hay que tener en cuenta que aquellos que se encontraban en el sector formal de la economía fueron los más perjudicados, ya que sufrieron un impacto directo sobre sus bolsillos por la vía tributaria. Esto significa que el daño fue menor para quienes se encontraban por fuera de la economía formal (aproximadamente dos tercios del total de la ciudadanía). Lo dicho, brevemente, en cuanto a las consecuencias económicas del populismo, respecto de las secuelas morales el conjunto social encontró menoscabo, ya que el populismo demuele todos los valores morales por igual, es decir tanto de los subsidiados como los de los que se ven forzados a subsidiar. Desde el momento que la gente se acostumbra a que sea el estado—nación el que se responsabilice por la suerte de todos, y que determine hacia donde deben ir dirigidos los recursos de la sociedad, es a partir de ese instante en que se consolida el resquebrajamiento moral de la sociedad en pleno.
"Lo cierto es que las virtudes menos estimadas y practicadas ahora -independencia, autoconfianza y voluntad para soportar riesgos, ánimo para mantener las convicciones propias frente a una mayoría y disposición para cooperar voluntariamente con el prójimo- son esencialmente aquellas sobre las que descansa el funcionamiento de una sociedad individualista. El colectivismo no tiene nada que poner en su lugar, y en la medida en que ya las ha destruido ha dejado un vacío que no llena sino con la petición de obediencia y la coacción del individuo para que realice lo que colectivamente se ha decidido tener por bueno. La elección periódica de representantes, a la cual tiende a reducirse cada vez más la opción moral del individuo, no es una oportunidad para contrastar sus normas morales, o para reafirmar y probar constantemente su ordenación de los valores y atestiguar la sinceridad de su profesión de fe mediante el sacrificio de los valores que coloca por debajo en favor de los que sitúa más altos."[3]
[1] Friedrich A. von Hayek, Camino de servidumbre. Alianza Editorial. España. págs. 256-257
[2] Hayek, ídem. pág. 256-257
[3] Hayek, ídem. pág.  257

Gabriel Boragina
gabriel.boragina@gmail.com
@GBoragina
Acción Humana

Buenos Aires- Argentina

CARLOS VILCHEZ NAVAMUEL, VENEZUELA, POR QUÉ LA MUD DEBE MANTENERSE UNIDA, DESDE COSTA RICA, CASO VENEZUELA

Las pasadas elecciones en Venezuela para elegir diputados resultó una verdadera sorpresa, como lo mencionamos en un artículo anterior, la oposición representada en La Mesa de la Unidad (MUD) dio una verdadera paliza al oficialismo al obtener 112 escaños contra 55 del oficialismo.
Esto le da un músculo político muy fuerte a la oposición, pues podrán hacer leyes orientadas a mejorar y corregir el modelo fracasado del chavismo y negociar con el ejecutivo, sí así al fin decide hacerlo.
Todo esto es muy bueno, reconforta y produce optimismo en todas aquellas personas que pensamos, que con el resultado de estas elecciones los venezolanos podrían enderezar el rumbo de su país y evitar que quede encallado en el tiempo tal y como le sucedió a Cuba.
Pero, ojo, “mosca”  el diario español, El País, advirtió hace unos días que: “Como ocurre siempre con las alianzas en el seno de una democracia, hay entre las fuerzas de oposición tendencias diversas, lo peor que podría ocurrirle a Venezuela en estos momentos es una querella interna en la MUD. Una oposición dividida sería un verdadero regalo de los dioses para el régimen chavista que, a consecuencia de la brutal derrota electoral que acaba de recibir, comienza a dar síntomas de divisiones y discordias internas”. http://elpais.com/elpais/2015/12/10/opinion/1449762658_119574.html
Por esto, es bueno recordarle a la MUD ahora y con tiempo, hechos históricos que ayudan a entender los sucesos de una forma clara y objetiva que ocurrieron en Nicaragua en años pasados para que no se cometan los mismos errores en Venezuela.
La historia electoral en Nicaragua desde 1985 nos permite visualizar lo que podría pasar en Venezuela, si por ejemplo la MUD se divide como fuerza política, en Nicaragua Violeta Chamorro le ganó al sandinismo  con una coalición de partidos que llamaron la Unión Nacional Opositora, UNO, su objetivo fue derrotar al FSLN en las elecciones generales.
La UNO aglutinó 14 partidos que abarcaron todo el espectro político, incluyendo al Partido Comunista de Nicaragua y ganaron las elecciones, la presidente Chamorro gobernó del 25 de abril de 1990 al 10 de enero de 1997. Sin embargo, luego de esa administración, la oposición nicaragüense no logró mantenerse unida porque cada uno de los partidos que componían la UNO tomó su propio rumbo, situación que ha hecho imposible ganarle al sandinismo, de allí que los dirigentes de la MUD deberán mantenerse unidos hasta que lleguen a obtener la presidencia y logren concretar un proyecto país donde las reglas del juego no se puedan cambiar fácilmente y la secta del chavismo se reduzca lo suficiente para que no logre el poder de nuevo.
Dicho todo lo anterior, nosotros pensamos que la advertencia hecha por el diario El País no es suficiente, los venezolanos deberán contemplar no solo el presente o el futuro inmediato, si no que deberán pensar en el futuro de mediano y largo plazo, los venezolanos no se merecen un gobierno más del chavismo, el venezolano deberá de llegar a comprender todo lo que sucedió durante estos años y deberá entender que este experimento socio político llamado Socialismo del Siglo XXI fracasó. Ojalá todo esto se analice en las escuelas y colegios para que los jóvenes que son el futuro comprendan lo sucedido en esta historia negra de Venezuela.
Carlos Vilchez Navamuel
carlosvilcheznavamuel@gmail.com
‏@carlosvilchezn

Costa Rica

ADOLFO P. SALGUEIRO, DOS “PERLITAS” PARA EL CIERRE DEL 2015

La última semana de cada ano es propicia para balances de distinta índole. Nosotros los hemos hecho antes pero ahora hay y habrán algunos muy ilustrados que nos eximen de hacerlo. Por esa razón es que en esta entrega analizaremos los dos “broches de oro” con los que el maduro/chavismo cierra el ejercicio 2015: la designación de magistrados para el TSJ y la bochornosa intervención de la señora que ocupa la cancillería venezolana (con  C minúscula) durante la Cumbre de Mercosur celebrada hace apenas pocos días en Asunción, Paraguay.

Con respecto al primer tema – las designaciones para el TSJ- lo primero que resalta es el absoluto irrespeto a la Constitución de 1999 que en sus artículos  264 y 265 señala con precisión los requisitos para que alguien se postule a la máxima instancia judicial del país y el procedimiento para que esas postulaciones sean tomadas en cuenta, sometidas al escrutinio de la ciudadanía como así también el manejo de las impugnaciones que surgieren antes de llegar al paso final de la  designación por la Asamblea Nacional.

La prensa y la opinión tanto pública como  privada de los mas prestigiosos foros han hecho ver que en el apuro por designar magistrados que amarren un mayoría con afinidad al oficialismo de hoy ha resultado en la omisión de los pasos requeridos por la Constitución lo cual ya de una vez hace írritas las designaciones. Nadie afirma que los postulantes puedan o no cumplir con los requerimientos constitucionales, solo se reclama que tales extremos no han sido dados a publicidad por lo cual el colectivo no los ha podido revisar ni contrastar dando lugar a la impugnación general presentada por los foros profesionales  del derecho y la consecuencia de que las designaciones no puedan válidamente tener lugar – por los plazos legales que deben transcurrir-  dentro del mandato de la actual Asamblea Nacional, cualquiera sea la maniobra parlamentaria o política que se invente. Resulta difícil imaginar como un ciudadano que eventualmente pudiera acceder a tan alta instancia judicial pueda tener su conciencia tranquila sabiendo que como mas alto juez de la República debe su designación a flagrantes violaciones de la Constitución que tendrá por juramento que interpretar y defender.

La segunda perlita que adorna el fin de año 2015 es la intervención de la Sra. Delcy Rodriguez ante los mandatarios de Mercosur supliendo a su Presidente que por alguna ignota razón prefirió pasar por alto el viaje.

Es entendible –y casi exigible- que ante laalocución del Presidente Macri solicitando la libertad de los presos políticos en Venezuela, la Ministra de Relaciones Exteriores se viese en la obligación de responder en términos de negación. Lo que es repudiable es que al hacerlo se apoye en el argumento de la soberanía que ya es  doctrinariamente harto obsoleto en materia de derechos humanos y peor aun que la pobre señora estuviese tan mal informada (o con mala fe) como para afirmar que el Jefe de Estado argentino inició su mandato amnistiando a los violadores de derechos humanos de la dictadura de 1976/83.  Tal cosa es mentira, es contrario a lo que Macri ha sostenido y sostiene y resultó tan insólita para los mandatarios y funcionarios asistentes que  ello se puso en  evidencia con las expresiones de sorpresa que las cámaras de televisión  recogieron con acierto. Señora Delcy: infórmese mejor y por sobre todo tome nota de que las reuniones internacionales no son ocasiones para dar discursos para la audiencia cautiva que Ud. o su hermano Jorge  puedan tener en Venezuela o en cónclaves del PSUV sino escenarios en los cuales se pone a consideración el prestigio de la República y la idoneidad de quienes la representan. Pensar que en el mismo despacho que Ud. ocupa le  antecedieron  Gil Borges, Itriago Chacín, Parra Perez,  Calvani, Falcón Briceño, Iribarren ,  Consalvi y otros de similar solvencia debiera requerir de su persona alguna clase de mesura y reflexión. Por favor!

Adolfo P. Salgueiro
apsalgueiro1@gmail.com
@apsalgueiro1

Miranda - Venezuela

VICENTE BRITO, "VENEZUELA TIENE ALTERNATIVAS PARA MEJORAR ABASTECIMIENTO DE ALIMENTOS EN EL CORTO PLAZO.", RED POR LA DEFENSA AL TRABAJO, LA PROPIEDAD Y LA CONSTITUCIÓN.-

Cuando analizamos la compleja situación que tenemos los Venezolanos por la grave situación de desabastecimiento, unido al aumento constante de precios, donde se paga por los productos regulados entre 5 y 10 veces su valor, es necesario tomar medidas que faciliten una mayor producción de algunos de los alimentos básicos.

Con ello lograremos ahorrar dólares en importar alimentos ya que podemos estimular y aumentar la producción en el país, permitiendo que los precios de estos productos hagan rentable la actividad y nos encontraremos que serán más bajos que los precios que pagamos actualmente a precios del mercado internacional o la reventa.

Nos referimos a ocho de estos alimentos básicos, que son: Carne (ganado vacuno), pollos, cerdos, leche, arroz, maíz, café y azúcar.

1. CARNE. A pesar de las complejidades que soportan los productores pecuarios del país, tales como inseguridad, invasiones, falta de insumos etc. Se tiene un rebano de más de 10 millones de cabeza, que si se le otorgan los incentivos necesarios a nuestros ganaderos, pueden alcanzar a producir la casi totalidad de la carne que se consume en el país. Se requiere revisar el estado actual de los hatos afectados por las "medidas de rescate del INTI", en ellos se logró producir hasta un 20% del consumo nacional.

2. POLLOS. Disponemos de una infraestructura pública y privada con capacidad para cubrir consumo nacional, para ello se requiere hacer esta actividad rentable, lograr que la producción de alimentos para las aves, sea suficiente así como medicinas y otros insumos indispensables. La misma estrategia funcionaria para el aumento de la producción de huevos. Las empresas avícolas en manos del gobierno tienen capacidad para producir más de la mitad del consumo nacional, así lo hicieron cuando eran privadas, ejemplo "Granja Avícola la Caridad".

3. CERDOS. Voceros del gremio porcino han manifestado tener la capacidad de cubrir consumo nacional y han insistido en sostener la rentabilidad de esta actividad. Solicitando los insumos necesarios para sostener e incrementar la producción.

4. LECHE. Su caída de producción a menos de la mitad de hace 10 años es preocupante, las políticas públicas aplicadas son las razones de la disminución dramática de este alimento básico para nuestros niños y jóvenes. Se puede incrementar su producción haciéndola rentable y lograr los insumos necesarios para lograr mayores metas. Buena parte de las plantas procesadoras de leche son públicas.

5. MAIZ. Es uno de los alimentos básicos del Venezolano, se pueden y deben sembrar más de un millón de hectáreas para cubrir consumo nacional, lograr revisión de precios es prioritario tener los fertilizantes, agroquímicos y demás insumos en existencia para el próximo ciclo de invierno lo cual es vital. Las tierras tomadas y ocupadas por el INTI donde se producía antes buena parte del maíz, están desmejoradas y con poca producción, se requiere evaluar su situación.

6. ARROZ. Tenemos las condiciones para cubrir consumo nacional, creando  estímulos que faciliten producir al menos 250.000 hectáreas de este rubro prioritario para nuestra alimentación. Precios regulados por debajo de su costo de producción y falta de insumos han sido las limitantes para producir más números de hectáreas y cubrir consumo nacional.

7. CAFE. Las políticas públicas llevaron a minimizar este cultivo, teniéndose que importar casi 800.000 sacos el 2014 para cubrir consumo nacional, urge revisar las decisiones que llevaron a reducir la producción y crear políticas de estímulo que faciliten su recuperación. Buena parte de las haciendas tomadas por el INTI, han caído su producción a mínimas cantidades y se observan deterioros en las plantaciones de café.

8. AZUCAR. Alimento básico para los Venezolanos, la caída de la producción nacional, obligo a importar 700.000 toneladas el 2014. Existe una infraestructura de tierras para la siembra y centrales azucareros que con revisión de políticas públicas responsables de la caída de esta actividad, pueden lograr su recuperación en el corto plazo. Las tierras donde se producía la mitad de la caña de azúcar del país, tomadas por el INTI, hoy producen muy poco, así como más de la mitad de los centrales azucareros son públicos y solo producen alrededor del 30% de la azúcar que no se importa. Precios y limitante de insumo afectan su producción.

Está en manos del gobierno revisar las decisiones tomadas y tomar los correctivos necesarios para que en el corto plazo, tengamos aumento de la producción nacional de este grupo básico de alimentos para los venezolanos y así disminuir los altos y crecientes niveles de escasez que afecta las necesidades de consumo de las familias.

Vicente Brito
vicent.brito@gmail.com
redporladefensaaltrabajo@gmail.com
@vicentejbrito
Presidente
Red por la defensa al Trabajo, la Propiedad y la Constitución

Caracas-Venezuela