miércoles, 16 de diciembre de 2015

PEDRO SEGUNDO BLANCO, INDEPENDENCIA DECRETADA

El lunes 30 de noviembre, cuando estábamos a 6 días de las elecciones parlamentarias, titulé mi artículo semanal “6D Nueva Independencia”, porque además de llamar a votar en avalancha para dejar claro el sentimiento de cambio manifiesto en el País, estaba convencido de que nuestro pueblo, a pesar de la tardanza, después de 17 años había despertado del largo letargo, en que se había visto envuelto, gracias al sedante que comenzó en 1998 con la propuesta constituyente de Hugo Chávez, prosiguió con la llamada revolución bolivariana, el socialismo del siglo 21 y todo este disparate  convertido en accidente histórico, que durante más de tres lustros ha venido avanzando en un perverso proceso de destrucción institucional, ético, moral, político, económico y social, al punto de habernos situado, como uno de los países que encabeza las estadísticas e índices, en materia de corrupción, inseguridad, narcotráfico, desabastecimiento, escasez, alto costo de la vida e ineptitud gubernamental.

El 6D convertido en hecho histórico, viene a significar la primera zancada de nuestra sociedad, hacia el reencuentro con la democracia, las libertades y la convivencia entre todos los venezolanos, porque la señal y el mandato de los electores es inequívocamente claro, en cuanto al modelo de gobierno y de sociedad que aspiramos la gran mayoría de nuestros compatriotas; esa cita comicial marcó el rumbo a seguir, porque siete millones ochocientos mil ciudadanos, sorteando todo tipo de obstáculos, ventajismos, abuso de poder y perversidades del régimen, fuimos capaces de salir sin miedo y a todo riesgo a votar, para decretar la NUEVA INDEPENDENCIA, al entregarle el mandato a 112 nuevos diputados, convertidos en representantes nuestros, para a partir del 5 de enero del próximo año, iniciar la gran cruzada del rescate del País, esa holgada y calificada mayoría legislativa, tiene el compromiso y la responsabilidad de instalarse, conformar la nueva directiva de la Asamblea Nacional, aprobar el nuevo reglamento interior y de debates, nombrar las directivas de las 15 comisiones permanentes y de manera casi que simultanea, comenzar por aprobar la Ley de Amnistía, símbolo y emblema de nuestra campaña electoral, para ordenar la inmediata liberación de los presos políticos y el vuelvan caras de los miles de conciudadanos que se encuentran en el exilio, producto de la inclemente persecución y acoso al cual han sido sometidos, por la mal llamada revolución bolivariana. Algunos compatriotas, personalmente o a través de algunos programas de opinión a los que he sido invitado me preguntan, que pasaría si el Presidente Maduro se niega a promulgar y acatar esa Ley de Amnistía y sin temor a equívocos les he dicho, que si eso ocurriere, la directiva en pleno de la AN, está facultada por la Constitución para promulgarla y de negarse a hacerla cumplir, entonces tanto él, como los funcionarios que lo secunden, se pondrían al margen de la Constitución y los ciudadanos, revestidos de poder o no, estamos obligados a restituirla, tal como lo expresa nuestra carta fundamental. Esa máxima constitucional, es aplicable para todas las decisiones del poder legislativo nacional, porque él significa la representación de la voluntad soberana de nuestro pueblo y de él depende el nombramiento y la designación del resto de los poderes públicos, electoral, moral y judicial y mal podrían unos diputados salientes, con el sol en la espalda, reprobados y deslegitimados por la soberanía popular, jugar una posición adelantada, designando magistrados, rectores o altos funcionarios, porque estos serían objeto de la inmediata revisión de la nueva representación parlamentaria que se instala el próximo 5 de enero de 2016.
Pedro Segundo Blanco
petersecond1@hotmail.com
@pedrosegundoABP

Sucre - Venezuela 

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