domingo, 27 de marzo de 2016

CESAR GUILLEN CITTERIO, EL PACIFISMO NO DETIENE AL RADICALISMO

El 18 de noviembre del 2015 escribí a raíz de los atentados en Francia lo siguiente: “Las democracias y sus mecanismos (ONU, OEA) están enfermos, los dolores que le causan el terrorismo islámico y el narcoterrorismo comunista, están presentes en estos acontecimientos. Esto continuará a pesar de las reacciones inmediatas producto de la rabia. Esto seguirá agravándose porque el trasfondo no es solo religioso, es contra el occidente democrático”

Todas estas células de ISIS estén donde estén tienen la misma orientación y apoyo de la red internacional Al-Qaeda y de la extrema izquierda. Algunos países socialistas latinos le han otorgado pasaporte a radicales islámicos. No es cierto que son diferentes, es solo una matriz parcializada de una opinión pública que justifica subliminalmente sus acciones y luego lloriquea en cada atentado con flores y carteles de solidaridad con las víctimas.

La región Francesa que incluye a su vecina Bélgica bajo su influencia desde la edad media, han sido            alcahuetes de las ideologías socialistas mesiánicas y Tolerantes del islamismo radical, hasta que le tocó dos veces la puerta en casa. Su ancestral irreverencia por las reglas convencionales y su bohemia intelectual no ha de sorprenderse de esa realidad, ya que fueron ellos defensores de aceptar la inmigración musulmana sin control con un exceso de humanismo que llega a la idiotez.

El terrorismo islámico y el narcoterrorismo, tienen orígenes y procedimientos algo diferentes pero un mismo objetivo, no se pueden desligar, no se pueden separar. Los radicales son hombres de una sola idea y de un solo fin, cambian los métodos pero su cinismo y crueldad son similares. Lo mismo Corea del Norte y las FARC, que la ortodoxia comunista que manda en China, Rusia y Cuba.

Una crisis de líderes de las democracias occidentales con el temple y la firmeza necesaria, ha permitido el avance de estos flagelos de la humanidad que se creían controlados. Definitivamente solo los místicos, soñadores y pacifistas sostienen que la paz es el estado natural del hombre. La paz es frágil y la democracia un bien que se debe preservar mediante la vigilancia de los fuertes y las alianzas entre los de ideas afines. ¿Se atrevería Francisco a predicar sus buenas nuevas en el estado Islámico?

Cesar Guillen Citterio
cesarguillencittrerio@gmail.com
"Adhuc Stantes"
“Todavía en Pie”
Caracas- Venezuela 

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