sábado, 19 de diciembre de 2015

SAÚL GODOY GÓMEZ, LA MORAL REVOLUCIONARIA,

Si hay algo de lo que carecen los socialistas y comunistas del mundo es de moral, la moral entendida en el buen sentido cristiano y occidental que incluyen conceptos como "el recto vivir humano", "la diferencia entre lo justo y lo injusto" o "las obligaciones para con Dios, la patria y la familia".

Desde que aparecieron las primeras ideas del utopismo socialistas hasta el desarrollo del marxismo, la moral se transformó en algo instrumental, fue vista y entendida como un elemento más de manipulación política, en palabras del maestro español José Luis L. Aranguren y de su libro Moralidades de hoy y de mañana (Editorial Taurus, Madrid, 1973): "El Impacto del marxismo ortodoxo sobre Occidente dio primacía a los valores económicos e impuso su prioridad sobre todos los demás. De ese modo se desarrolló una especie de marxismo vergonzante, burgués y vulgar, a modo de visión economicista del mundo. Y siempre de un modo enmascarado, emergió y se constituyó el ideal del Homo Oeconomicus".
Para los marxistas y socialistas la moral tradicional son formas ocultas de dominación de clases, perversiones propagandísticas de una ideología de la explotación, por lo tanto objetivo de la revolución, o sea: a la moral hay que destruirla.
Para justificar la predominancia del Estado sobre el hombre, la masa sobre el individuo y los partidos únicos sobre el pueblo, tanto socialistas como comunistas desarrollaron una particular crítica a la moral cristiana que en resumidas cuentas apuntan a que la moral, no tiene base en los hechos; de ahí que todas y cada una de las convicciones humanas sobre lo justo y lo injusto, lo bueno y lo malo, no puedan ser sino interpretaciones relativas y arbitrarias.
Si la moral ya no obliga al revolucionario entonces ¿qué lo obliga ante la humanidad?, ya enterrado Dios, el Estado se erige como única opción de culto y obediencia.
Pero he aquí la fragilidad y la semilla de la corrupción que nace con la nueva moral de la izquierda, esa que mientan “moral revolucionaria”, el culto al hombre por el hombre convertido en un falso humanismo, no son ya los valores de la razón y el entendimiento lo que cuenta, sino el poder desnudo, la capacidad de hacer lo que me da la gana sin correr con las consecuencias de mis actos, de sopetón volvemos 10.000 años atrás, a la moral del hombre primitivo, la moral más cruda y violenta, la del mazo y la fuerza.
Esta posición la tomó el marxismo humanista y desarrolló la tesis de que las decisiones morales son autónomas, bajo este principio el terreno de lo moral y lo ético hacen campamento aparte de los dominios de la historia, la sociología y la economía, el marxista humanista corta toda posibilidad de argumentación de raíz, haciendo que todas sus decisiones morales se conviertan en escogencias arbitrarias, producto del momento.
El filósofo marxista Alasdair MacIntyre realiza una crítica a esta forma de asumir la moral diciendo que sin posibilidades de juicios y revisiones, la moral se convierte en tabúes personales, en manifestaciones que no tienen más sentido que una tos o un estornudo.
Para MacIntyre la moral debe ir atada a un concepto de lo humano, condicionado por la historia en un tiempo específico y en un lugar determinado.
Y me permito volver a nuestra triste realidad, la de la Venezuela bolivariana, la Venezuela de Chávez y Maduro, de las trampas y el engaño, donde el crimen más abyecto es permitido en aras de un proyecto y un futuro, que no es sino la esperanza del paraíso en la tierra, el viejo comodín de la utopía que nunca llega.
Si roba el camarada ministro no es malo, si roba el camarada militar no es vergonzoso, si roba el juez de la revolución no es delito, si el diputado chavista asalta el tesoro público y se llena de dólares no es ladrón, todo permanece en el terreno de la conveniencia política, de las complicidades que tejen su red de corrupción e impunidad.
Esta a la vista, por ejemplo, lo que implicaría un fraude electoral perpetrado en contra de la voluntad popular, el que roba diez bolívares puede robar 2 millones de votos ¿Cuál es la diferencia? no es otra cosa que un vulgar robo, o aquel que acepta como candidato a quien sabe no tiene los requisitos mínimos para serlo, o los que permiten abusos de poder para romper el equilibrio y la equidad en una campaña electoral, bajo la excusa de que no sabe distinguir entre un acto de gobierno y un descarado acto de propaganda.
La revolución ante la corrupción actúa como si las faltas a la moral no existieran, las ignora, hace caso omiso a las acusaciones y pruebas, engaveta expedientes... y para contrarrestar la mala publicidad, se llena la boca de discursos sobre la transparencia y honestidad, mientras desmantela los controles institucionales que hacen posible una proba gestión, pero el olor a podrido los persigue a donde vayan.
La historia de la humanidad ha demostrado mil veces que ninguna sociedad puede sostenerse cuando los ladrones son los jefes, o terminan matándose entre ellos o los acaba una poblada indignada, y eso sucedió en el antiguo Egipto, en la Roma imperial, en las tantas revoluciones que se han dado en la historia de la humanidad, en los innumerables gobiernos que caen como castillos de baraja y en un baño de sangre por el hecho de ignorarla moral, no lo digo yo, es así.
Sin moral los hombres estamos perdidos, los pueblos desaparecen.
La moral revolucionaria ha sido una excusa mil veces expresada para defender posiciones insostenibles, crímenes abyectos y violaciones de los derechos humanos, pero el mundo ha reaccionado señalando lo absurdo de escudarse en cambios supuestamente necesarios y exigencias históricas, al final, los que han argumentado tal comportamiento siempre han terminado condenados por cometer atrocidades y crímenes contra la humanidad, la moral revolucionaria ha resultado ser un fraude, una mentira cruel para justificar la violencia.
La moral es un mecanismo delicado que cohesiona y le da sentido a una sociedad, cualquier cambio en su estructura toma tiempo, de allí la costumbre como argamasa que fija los bloques fundamentales del edificio de la moral y la ética, la moral no se decreta ni se impone, es por ello que una injusticia es injusticia para la humanidad entera y un ladrón es un ladrón ante los ojos de todo el mundo, la verdadera moral siempre se impone.
El filósofo Charles Taylor ha desarrollado toda una metateoría sobre la mora, desde la que nos explica el intrincado mundo del hombre occidental tomando sus decisiones morales, nos habla de horizontes y marcos de valores, empezando por demarcar lo que significa un bien superior, es decir todo un sistema de referencias imbuido en sentimientos, sensibilidades, semántica, hasta teología, con lo que quiere explicarnos y deja por sentado, que el comportamiento moral y ético de las personas apuntan a un orden superior de cosas, incluso conectado con nuestros valores estéticos, que no son simples decisiones pragmáticas, o puntadas del momento y mucho menos mecanismos automáticos producto de la alienación.
Los que creemos en los principios libertarios de la derecha sabemos del valor y la fuerza de una posición moral, no importa si estamos en la cárcel, si nos quiebran los huesos o nos calla una bala, el pecado estará siempre allí, en la frente de los criminales, de los que han actuado mal, y aunque se rodeen de abundantes bienes y privilegios, estos no podrán ocultar sus culpa y vergüenzas.
Lamentamos mucho que unos venezolanos enfermos de avaricia y rencor no se den cuenta del daño tan grande que le están haciendo al país, pero ya Platón lo preveía, y puso las palabras en boca de Sócrates: "...Amigo mío, tú, ciudadano de la grande, poderosa y sabia ciudad de Atenas, ¿No te pasmas de verte amontonando grandísimas sumas de dinero y yendo tras los honores y la fama, a la vez que te cuidas tan poco de la sabiduría y de la verdad y del mayor provecho del alma, cosas éstas que no consideras nunca y no te importan en absoluto?... Repito, que el discurrir diariamente acerca de la virtud y de las demás cosas de las cuales me oís examinarme a mí mismo y examinar a otros cada día, es el principal bien para el hombre, y que la vida sin examen, no vale la pena vivirla."  -   
Saul Godoy Gomez
saulgodoy@gmail.com
@godoy_saul
Miranda - Venezuela


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