martes, 19 de abril de 2016

FERNANDO FACCHIN B., ¿COMISIÓN DE LA VERDAD Y LA JUSTICIA?

Recién se  instaló la “Comisión de la Verdad y la Justicia”, un verdadero aquelarre político, un baile de escobas al estilo “Halloween”, integrado por personajes de ética cuestionada, mercachifles de la política, chulos de oficio, con escasa solvencia moral para admitir la crisis humanitaria y la destrucción del país en manos de un régimen incapaz, ineficaz, inepto y verdugo de los venezolanos, una estafa nacional, son sólo cómplices del desastre que vive el país.

Siniestros personajes incapaces, como el régimen todo, para alcanzar  consenso en torno al interés general, menos, para alcanzar la veracidad de lo que ocurre en el país.

Son los mismos personajes que han amparado desde sus posiciones políticas la gran estafa del SSXXI, una de las mayores vilezas cometidas contra un país. Han contribuido a convertir a Venezuela en un país donde los derechos retroceden y donde los servicios que el ciudadano recibe del Estado son de una calidad insultante,  “Estado de Desecho”, líder internacional del narcotráfico, blanqueo de dinero, desempleo, avance de la pobreza, desprestigio de la clase política gobernante, desigualdad entre ricos y pobres, impunidad de los poderosos, manipulación de la realidad, imperio de la mentira y decenas de suciedades más,  personajes sin grandeza ni solvencia ética que imparten lecciones sobre la vieja e insostenible doctrina castrista y dan lecciones de democracia y libertad, pero, definitivamente, el legado del galáctico es para no querer recibir lecciones de nadie. 

En ninguna de las actuaciones del régimen han salido bien los derechos humanos, nunca ningún oficialista en los últimos 17 años, respetó la libertad, el pluralismo, la justicia  y la tolerancia pasó todo a ser una intolerable degeneración colectiva de la ética política, social y económica.  Cárceles con características de campos de concentración, juicios amañados a los disidentes políticos, hambrunas provocadas acompañan al régimen en su recorrido nefasto por el país, crisis humanitaria contra los ancianos, los niños, los enfermos, los impedidos, con la complicidad de los “samperes”, “evos”, “correas”, “castros” y sin excepción.   

Lleva el régimen casi 18 años prometiendo abundancia y generando miseria, hablando de libertad e imponiendo la esclavitud, prometiendo la igualdad y generando la división y el odio, clamando por la paz e imponiendo el terror y la guerra, promulgando el respeto e irrespetando al ciudadano, prometiendo el hombre nuevo y destruyendo al individuo…Ah, pero entonces, sus defensores, muchos de ellos reunidos estos días en el aquelarre de la “Comisión de la Verdad y la Justicia”, una burla más para el país,  alegan que todo eso son dolorosas desviaciones del capitalismo, del imperio, de la derecha, escudándose en su propia degeneración.

Es conocida la cita de Marx, que bien podría haber presidido la base “ideológica” del régimen: “El bien es el mal en cierto sentido. Es el que debe ser eliminado. El mal es el bien puesto que produce el movimiento que hace historia al continuar la lucha”. Esta es la mentalidad oficialista y de los copartícipes en el aquelarre, el mal debe privar sobre el bien, el terror y el hambre amparan al régimen.  Lamentablemente hoy estamos atravesando una dura crisis económica con graves efectos sociales y la gente tiene incertidumbre, está asustada pero brava, además parece que no comprendiera muy bien lo que está pasado.

Pero en el río revuelto de la crisis, los chamanes del aquelarre de la vergonzosa Comisión han visto la gran ocasión para destruir el sistema democrático e imponer su por ahora agazapada tiranía. Los venezolanos demócratas somos mayoría y no dejaremos pasar la gran oportunidad histórica del 6D de ser una Nación tranquila, homologable, próspera y compartible por una inmensa mayoría. No podemos seguir pasando por ignorantes, conformistas, cómodos y masoquistas cómplices del hundimiento, empobrecimiento y desprestigio de Venezuela.

Un régimen constitucional es una garantía para la convivencia, la tranquilidad, la libertad, el pluralismo, la tolerancia, la democracia y la recuperación económica de nuestro sistema de bienestar. Es también lo único que garantiza la unidad y el afecto entre los ciudadanos.

Fernando Facchin Barreto
ffacchinb@gmail.com
@fernandofacchin
Carabobo - Venezuela

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